Al día siguiente, el par de hermanos amanecieron bien juntos. Sasuke estaba abrazando a la chica, y ella también a él, parecía que lo del dorso descubierto ya no la molestara. Sus pies se encontraban entrelazados y estaban posicionados uno frente al otro. Hinata fue la primera en despertar, abrió sus ojos de a poco y casi cae desmayada al darse cuenta de la situación en la que estaba. Respiraba de manera agitada, nerviosa. Con sumo cuidado, fue soltando de a poco al mayor, desenredó sus pies de los del chico y cuando estaba por retirar las manos de Sasuke, él despertó, de seguro no lo había hecho con tanta precaución. Abrió sus ojos enormemente al encontrarse con los del azabache, tampoco encontraba las palabras adecuadas para saludarlo ese día. Generalmente era un "buenos días" pero ahora, de alguna manera, tenía que ser distinto.

- ¿Qué tal has dormido? – pronunció apenas cubriendo su rostro sonrojado con las sábanas, dejando a la vista del chico solamente sus ojos.

- Para ser honesto, fue bastante cómodo – le respondió, con naturalidad, tomando las manos de la chica para que ella misma dejara de cubrirse. - ¿Tienes frio?

- N-no, pero…

- Entonces por qué te cubres.

- Sasuke kun… - le dijo bajo, soltando las manos de su hermano. Estaba comenzando a sonrojarse, y la mirada de él clavado en ella la incomodaba demasiado, tanto así que de golpe se puso de pie, para alistarse e ir al colegio.

Y Sasuke prefirió guardar silencio. Observó como Hinata se iba de la habitación, al baño, mientras que él se quedó pensando. Todo era demasiado extraño. Dormir con su hermana le traía ciertas sensaciones que él optaría por olvidar, ignorar o borrar de su cabeza. Es que no era igual que antes, ahora sentía la necesidad de besarla, y si ella no se hubiese parado a tiempo, de seguro ya la habría acorralado ahí mismo para comenzar a comérsela a besos. ¿Sería acaso que su lado "Masculino" estaba despertando? ¿Tendría que saciar su sed? Algo extraño ocurría, sin embargo, el chico quiso olvidarlo y pensar en cosas más importantes, como lo era Hanabi y el hecho de tener que ir a buscarla y dejarla en su propia escuela. Ni siquiera sabía a qué colegio asistía la menor. De pronto sintió la puerta abrirse. Supuso que era Hinata, así que ignoró por completo lo que sucedía, hasta que sintió que alguien se lanzaba sobre él. Su hermana no solía hacer ese tipo de cosas, así que imaginó que era la chiquilla de la que hace poco estaba pensando, Hanabi. Y en efecto, era ella.

- ¡Sasu onii! – mencionó la menor, abrazándolo, sin notar que el chico traía su abdomen a la vista de todos. La menor ya vestía el uniforme, al parecer estaba lista para ir a clases.

- Ha-Hanabi… - se sorprendió Sasuke, cuando se percató de que no era Hinata, sino la pequeña de la casa. – Parece que ya estás lista para ir al colegio. – Dijo lo último sentándose en la cama, y a su lado la chica lo imitaba.

- ¡Hai! – respondió entusiasta. – Pero tengo que ir a tomar desayuno primero…

- ¿Has visto a Hinata? – preguntó, intentando sonar natural.

- Sí, acaba de ir a su pieza.

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Hidari jamás olvidaría el rato que había pasado con Kiba el día de ayer. Era como si se conocieran de toda la vida, y hoy salió de lo más normal de su casa, con el collar que el chico le había prestado el día anterior. No podía negar que era hermoso y que siempre quiso uno así, pero no era de ella, y se lo tenía que devolver. Y cuando la había llamado "pequeña ladrona" se sintió de cierta forma ya querida por el chico, y eso que no llevaban ni un día de conocerse.

Salió de su hogar y a lo lejos logró distinguir al castaño, acompañado de un perro gigante. Parecían llevarse bastante bien. El animal se le tiraba encima y el chico se dedicaba a acariciarlo tiernamente, de seguro era su mascota.

- ¡Kiba-san! – gritó la muchacha desde lejos, lo suficientemente alto, como para lograr que el castaño volteara a mirar, ignorando por completo a su acompañante.

- ¿Hi-Hidari, eres tú…? - respondió el Inuzuka por lo bajo, entrecerrando su mirar y acomodando su mano sobre sus ojos para visualizar de mejor manera a la menor.

- Claro, quién más sino. – Bromeó la chica a lo lejos, mientras se acercaba a paso rápido para saludar a Kiba con un beso en la mejilla.

Pero cuando quiso hacerlo, el animal acompañante se posó entre ambos, mirando a la chica y dando leves gruñidos. Estaba en posición de ataque, ya dispuesto a lanzarse sobre Hidari, mientras ella retrocedía despacio, el susto que tenía se le escapa hasta en la respiración, que tanto Kiba como el canino podían percibir. Entonces el castaño se agachó y comenzó a acariciar el albino cabello del animal, mientras éste por fin empezó a tranquilizarse. La muchacha un tanto más relajada, se acercó a ambos aún con temor.

- Inténtalo. – pronunció el Inuzuka acariciando a su amigo. – Akamaru no suele dar semejantes bienvenidas, no sé que le pasó a este muchacho, debe estar celoso.

- Celoso de qué – musitó la chica en voz baja a la vez que lo acariciaba. Y Akamaru parecía disfrutarlo, el gruñido fue bajando de tonalidad hasta desaparecer, y, de pronto se volteó completamente, quedando panza arriba.

- Ya estás normalito – le dio unas palmadas con cariño al perro, poniéndose nuevamente de pie, ignorando por completo lo que había dicho la chica, aunque lo había escuchado. - ¿Ibas camino al colegio?

- Sí, voy por mi segundo día – respondió ella, mirándolo a los ojos sin dejar de hacerle cariño a Akamaru.

Era cierto. Apenas llevaba cursando su segundo día y a Kiba le agradaba más de lo que él mismo esperaba. Solía sentirse atraído por las muchachas muy seguido, después de todo era hombre, ¿no? Hasta Hinata llegó a gustarle por un momento, pero luego se dio cuenta de que era simple cariño fraternal, la quería como una hermana menor. Sin embargo, con Hidari todo era diferente, era como si la conociese de toda la vida, y era más que evidente que le comenzaba a atraer inmensamente la chica. Y ahora él estaba celoso. Cómo era posible que un perro como Akamaru lograra hacer que la muchacha lo acariciara con tanta facilidad.

Kiba se quedó en silencio, observándola desde arriba, perdido en sus ojos, que a pesar de ser grises, despedían cierto brillo que no había logrado visualizar en ningún otro par.

- ¿Pasa algo? – preguntó cálidamente Hidari, haciendo volver en sí a Kiba.

- N-no, nada – fue la respuesta inmediata del muchacho, que al rato sacudió su cabeza reiteradas veces, como si eso le ayudara volver a la realidad.

- Ah, cierto… - recordó la chica poniéndose de pie y sacándose algo del cuello, que luego le entregó al castaño. – tenía que devolvértelo… aunque por mí no lo haría jamás. – bromeó con lo último.

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Hanabi se encontraba separando al par de hermanos, con su mano derecha tomaba la de Sasuke y con la izquierda la de Hinata. Eran como una familia feliz, y de seguro quienes los veían por las calles pensaban lo mismo. Hanabi sonreía como nunca, indicándoles qué camino tomar para llegar a su escuela. Ya una vez allí, se despidieron de ella, y observaron cómo todos sus compañeros se le acercaban para hacer preguntar como: ¿Son ellos tus padres reales? Ó ¿Tienes un novio y hermana? Sasuke al escuchar reía, mientras que su hermana, con la primera pregunta se sonrojó notablemente. Cuando ya estuvieron a punto de irse, Sasuke tomó de la mano a Hinata, los pequeños los miraban con curiosidad y comenzaron a formular más preguntas graciosas a Hanabi, después de todo el azabache lo había hecho con ese propósito.

Y así partieron a su escuela, Hinata no quería soltar a su hermano, se sentía protegida cuando lo tenía cerca, y también estaba un poco celosa por el hecho de que estuvo casi media hora tomado de la mano con Hanabi. Sasuke tampoco daba señales de querer deshacer sus manos, manteniendo sus dedos entrelazados. Pero la odiaba, la odiaba por ser su hermana y más aún por ser ella la causa de su confusión interior. Apretó con fuerzas la mano con la que sostenía la de Hinata, inconscientemente y ella reaccionó con temor, soltándose de él de manera inmediata. De seguro ya no quería seguir tomado de su mano.

- Lo siento – mencionó bajo, pero no lo suficiente como para que la chica no le oyera.

- Pudiste habérmelo dicho – reclamó ella. – me dolió.

- Déjame ver… – Sasuke tomó la mano afectada para revisarla, el daño no había sido mucho, un simple dolor que pasaría con los minutos, nada por qué preocuparse.

Ya cerca de la escuela, lograron observar a tres conocidos: Kiba, Hidari y Akamaru. Sasuke miró a su hermana y ella había comprendido de inmediato el mensaje sin necesidad de hablarse: "algo pasaba entre esos dos". Al rato, el azabache se fue a su respectivo salón, dejando a Hinata acompañado de sus amigos, quienes también fueron sus clases.

Bien temprano, volvió a aparecer la rubia directora del establecimiento. El día anterior había mencionado que tenía que contarles algo, y al parecer lo iba a hacer ahora.

Todos escuchaban con plena atención, parecía tenerlos atrapados a todos, habían unas chicas bastante animadas y otras reclamando en sus respectivos grupos de amistades. La información del evento era novedosa. Consistía en una fiesta dentro de una semana dónde las chicas debían invitar a los chicos, esa era la única regla y para que se cumpliera, Tsunade le entregó una carta de invitación a cada chica, con la que debían llenar sus datos y entregársela al dichoso.


Wooo, mátenme sé que la vendí xD ayer tenía que haber actualizado & no lo hice u.u perdónenme ~ Es que el día se me pasó muy rápido O^O~ Fui al estadio en la tarde, al llegar almorzé & luego me invitaron a jugar, *-* & se me pasó rápido el tiempo uwu~ Peeeeero, aquí está la continuación. Prometo el siguiente capi el Sábado sí que sí! Nuevamente gracias a todos los comentarios *-* & sé que algunos de seguro esperaban a que pasara algo más... pero tranquilos. Son 3 noches que deberán estar juntos~ Si quieren algo de Lemon en la última noche {Es que ya escribí lo que pasa la 2da noche } Diganme en sus comentarios. Eso si no creo que sea algo taaaaaan Lemon, porque nunca he escrito sobre eso ._. quizás pondré como dos líneas xD~ Nuevamente gracias por leer~ & por comprender mi falta ;n; Se les quiere a toditos ^^