Después de la entrega de las cartas, la directora dejó el salón. De seguro se dirigía a otros a informar sobre lo mismo. Hidari dirigió una mirada de complicidad a Hinata. Era obvio, ella era nueva en la escuela y el único chico al que conocía era Kiba. Y como si Hinata hubiese comprendido de inmediato el mensaje, asintió con la cabeza. Pero ese no era el problema, o quizás eso le provocaría problemas a ella misma. Conociendo a Kiba, y él siendo su amigo, no habría drama en escogerlo como acompañante, sin embargo, ya se lo había entregado a Hidari y ahora tendría que buscar un nuevo chico al cual invitar.
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- ¿Con quién irás? –preguntó Sasuke a la menor, sin mayor interés, o al menos intentaba demostrar eso.
- Pensaba preguntarle a Naruto-kun –le respondió la menor, mirando el piso mientras caminaba.
A Sasuke le hirvió la sangre. Debía admitirlo: estaba celoso. Celoso de aquel rubio amigo suyo. Cómo es que Naruto podía ser tan libre de coquetearle frente a todos, cuando él debía besarla a escondidas y en ocasiones hasta aguantarse las ganas. Y ahora era el colmo, su hermana lo invitaría a la fiesta como si no tuviese más opciones, mientras él rogando por que ella lo eligiera, rechazaría montones de invitaciones de otras muchachas que no le interesaban en lo absoluto. A los segundos, detuvo su andar y se posicionó frente a la chica.
- Hinata, quiero que me invites. –ordenó serio el azabache, mirándola fijamente a los ojos.
Intimidada, no pudo decirle que no. Cuando Sasuke le pedía algo, ella siempre obedecía, pero ahora era diferente. Su hermano estaba exponiéndose a dos cosas: primero, a la humillación. Todos lo molestarían tanto a él como a su hermana por ir juntos a la fiesta, era bien sabido que sólo los nerds son quienes van acompañados de sus hermanas. Y segundo, se exponía a los demás, que los vieran juntos, y que malpensaran todo.
-Está bien onii. –respondió finalmente, obedeciendo, pero cuando quiso seguir su andar, Sasuke la agarró desprevenida y depositó sus cálidos labios sobre los de la muchacha. Sonrojada, intentó apartarlo de ella con ambas manos, no quería que los demás la pillaran en esa situación, mucho menos en plena calle donde cualquier persona, inclusos sus padres, podrían verlos. Y por más que intentara quitárselo de encima, él no la dejaba, hasta que finalmente Hinata cedió y, dejando de forcejear, le correspondió.
Todo era completamente extraño. En algunas circunstancias parecían como dos chicos confundidos que se dejaban llevar por el momento, y en otros, dos desconocidos. Era una relación de amor-odio recíproco y lo peor es que ninguno de los dos estaba completamente seguro de lo que sentía por el otro. Se creían enfermos. ¿Era posible sentir atracción hacia algún familiar? Continuaron el andar como si nada hubiese sucedido, manteniendo siempre el contacto entre las cálidas manos del chico y unas heladas por parte de la menor.
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Hidari le había pedido a Hinata que la dejara a solas con Kiba camino a casa. No fue difícil excusarse, ya que ella junto con Sasuke tenían que ir a buscar a Hanabi a la escuela, y eso implicaba tomar, de todas formas, un recorrido diferente al habitual. Hidari caminaba nerviosa, sentía su corazón casi al desborde, y las manos habían comenzado a sudarle. Ni que tuviera más opciones, Kiba era el único chico que conocía, y el único al cual podría invitar a la maldita fiesta que se acababa de proclamar. Las detestaba, eso de bailar no era para ella, ni mucho menos el hecho de tener que ir vestidos de forma elegante, con zapatos de tacón y… ¿maquillada? No, definitivamente odiaba esa idea. Sin embargo, algo no estaba bien. ¿Desde cuándo que el hecho de caminar al lado del castaño la había puesto tan nerviosa? Ese mismo día se encontraron por la mañana y todo había sido normal. De seguro era porque ahora debía invitarlo. Y si hubiese sido otro motivo el causante del nerviosismo, Hidari no quería tenerlo en mente, prefería creer que sus nervios venían sólo porque tenía que entregarle la invitación al baile.
Kiba se mostraba natural, y la chica imploraba casi de rodillas a todos los santos habidos y por haber que el muchacho no se diera cuenta de lo incómoda que estaba y de cómo la tenía todo este tema de la fiesta. Para su mala suerte, él sí se percató de aquello. La notaba distante, seria, fría y fue él quien decidió romper el silencio.
- ¿Te quedas para siempre acá?
- ¿Qué? Ya me quieres echar… – mencionó ella, intentando sonar irritada.
- N-no es eso. – Dudó Kiba, pensando bien qué decirle para no hacerla sentir mal – Me refería a otra cosa… te gustó la escuela… eso.
- Pues claro, con gente cómo tú o Hinata a cualquiera le dan ganas de quedarse acá. – respondió finalmente Hidari, sonriéndole de manera sincera.
- Hidari Hive... – le dijo llamando su atención. – Quién iba a pensar que en dos días una muchacha cómo tú se convertiría en una amiga para este niño perruno.
- Esto es raro – pronunció la chica, a lo que él le dirigió una mirada de interrogación – pero no en el mal sentido… – se apresuró a decir.
- En qué sentido entonces – murmuró Kiba.
- Pues… no lo sé, pero es extraño, aun no logro entender bien como es que esta amistad se formó tan rápido… - dudaba, entre tanta palabrería había olvidado por pequeñísimas milésimas de segundos que tenía que invitar al chico a la fiesta.
- Las cosas suceden por algo, pequeña. Si nos llegamos a conocer… fue porque estaba destinado a…
- ¿Kiba? – preguntó ella de manera fría, seria, interrumpiéndolo de repente.
- Dime… - respondió él un poco preocupado por el tono que estaba utilizando.
- ¿Quieres ir conmigo a la fiesta?
Y allí estaba Hidari, mirando el piso porque no era capaz de observar al castaño directamente a los ojos. La invitación estaba en su mano derecha, ofreciéndosela al muchacho. Y para qué hablar de Kiba. Inmediatamente se le subieron los tonos a la cara, un leve nerviosismo se apoderó de su cuerpo y por cosas de la vida, se había quedado petrificado ante ella, sin habla. Por la mente de la menor pasaron miles de cosas, y como no podía visualizarlo, no sabía que estaba ocurriendo. Llegó a pensar que su amigo le rechazaría la invitación al no oír palabra alguna de su boca. De a poco comenzó a subir su rostro, cuando ya el rosa de sus mejillas se había esfumado por completo.
- N-no irás conmigo, ya te invitó otra chica… lo siento mucho, mejor me… - estaba dispuesta a irse, caminando ya para el otro lado, cuando él la agarró desde la muñeca.
- No te he contestado nada… ¿piensas irte sin respuesta? Cómo es que se te pasó por esa mentecilla que alguna muchacha se habría interesado en mí como para invitarme… boba.
- Eh?! No lo soy… es que tú no decías nada… ¡a-además no soy boba! – regañó haciendo pucheros.
- Sí.
- ¡No lo soy!
- No es eso, necia… sí quiero ir contigo.
- Eh?! – quedó sorprendida.
Entonces Kiba se acercó a ella de manera peligrosa. Con ambas manos le tomó el cuello, y echó a un lado el cabello de Hidari. Ella, asustada, cerró los ojos. Si por alguna razón intentaba besarla, esa no era la forma en que ella lo esperaba, ni tampoco cómo ella se lo imaginaba. Corrió su rostro a un lado, para mantener unos centímetros más de distancia y esperó. Para cuando había abierto los ojos, tenía en su cuello el collar de llave, ese que tanto le había gustado. Suspiró aliviada cuando se percató de que las intenciones de Kiba eran sólo ponerle su collar favorito.
- Qué… por qué…
- Quiero que lo conserves hasta el día del baile, ¿sí?
- H-hai...
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Ese día había llegado al fin el papá de Hinata y Sasuke. Al fin estaba la familia completa. Y la pequeña Hanabi también estaba allí, hoy era su segunda noche que pasaría en ese hogar. El plan era el mismo: Sasuke y Hinata dormirían juntos, mientras Hanabi ocuparía la habitación de Hinata. Luego de cenar, cada uno fue a su respectiva habitación. Esta vez Sasuke procuró dormir con una camiseta y sus shorts, para no molestar a su hermanita, pero aun así era incómodo. Sobre todo, después de haberlo invitado al baile, o mejor dicho después de que él la obligó a invitarlo.
Al llegar al cuarto, la menor solamente se sentó sobre la cama, apoyando su espalda en el respaldo. Tomó un cuaderno de hojas rosadas y comenzó a escribir. Seguramente era su diario de vida. A la llegada de Sasuke, se quedó mirándolo, agradecida de que ahora no llevara su dorso descubierto.
- ¿Qué escribes con tanto afán, pequeña? – preguntó, sentándose a su lado. Pero Hinata cerró rápidamente el cuaderno y lo guardó bajo la almohada.
- N-nada importante – logró articular, sonriendo torpemente, para pasar inadvertida.
- Bah, de seguro es uno de esos diarios donde las mujeres anotan cosas importantes y bla bla bla, ¿o me equivoco?
- Idiota – mencionó ella, recordando todo lo que había escrito. Cosas sobre su vida, el colegio, y también de lo que sucedía entre ella y su hermano, y no pudo evitar sonrojarse un poco por ello.
- Ese idiota me da para pensar que estás afirmando. Por alguna casualidad… ¿me has mencionado a mí?
-Eh… claro que no! – mintió, mientras los colores volvían a subir a su rostro. Estaba nerviosa.
Hinata se cruzó de brazos y miró a otro lado, para evitar tener contacto visual con Sasuke. De seguro si llegaba a mirarlo, se sonrojaría aun más. Entonces Sasuke se puso frente a ella, con una de sus manos apoyadas sobre la cama, y la otra en las barreras del respaldo, dejando sin escapatoria a la menor. Estando con ella a su lado, le nacían impulsos de besarla, impulsos que no siempre lograba contener, que se volvían aun más fuertes cuando ella lo evitaba. Era más que obvio, y por más que le costaba admitirlo, le empezaba a gustar su pequeña hermana Hinata.
- ¿Estás segura? – insistió.
- N-no… - apenas alcanzó a decir, pero el azabache se acercó como un animal hambriento a su presa, y la besó.
Qué más podía hacer, después de todo la había dejado sin salida. Con ambas manos, la chica se agarró del cuello de Sasuke y comenzó a acariciarle los azulinos cabellos. De a poco fue empujándose hacia abajo, hasta quedar completamente acostada sobre la cama. Sasuke estaba sobre ella. Ahora besaba reiteradas veces su cuello, lamiéndolo de vez en cuando.
- Hinata… - habló finalmente el chico, tomándole la mano para entrelazar sus dedos. – Creo que tú…
En realidad no tengo otra forma de agradecer a todos los que leen esta historia. Thanks for los comentarios, son todos muy bellos y me preocupo de leerlos toditos *-* ~ Leidihuchiha y Amy chan me han seguido desde el comienzo *-* fueron las primeras en comentar esta locura & aun lo hacen~ Gracias por mil & pues gracias a todos los que me apoyan con eso de lemon~ daré lo mejor de mí y le pondré mucho esfuerzo para que quede leíble(?)~ ahora sí que llegue al tope xD no tengo ningún capi nuevo para subir~ me pondré a escribir de inmediato para que esté listo el siguiente sábado~ Espero que les guste ^^
