Habían tocado la puerta y Sasuke en silencio se bajó de ella y luego de la cama. No terminó lo que estuvo a punto de decir, pero en parte, agradeció. Quizás no era el momento, total, todo pasaba por algo, ¿no? Era Hanabi quien había interrumpido, afortunadamente o no, esa declaración que el azabache estuvo a punto de hacer. Suspiró profundo, aliviado, y fue al encuentro de la menor para pasar inadvertido. Hinata, por su parte, se le notaba el nerviosismo y la culpa, pero la chiquilla que acababa de ingresar a la habitación era lo suficientemente pequeña como para no percatarse de lo que en realidad ocurría.
Había entrado a desearle unas buenas noches a Sasuke, y también a pedirle que la fuera a arropar. Sin negarse, el muchacho partió de inmediato, y en cuanto Hanabi le tomó la mano para llevarlo casi arrastrando, inconscientemente miró a Hinata. En ese momento, ella también lo observaba, y en cuanto se encontró con los negros ojos del peliazul, no pudo evitar el sonrojarse. ¿Qué podía hacer? Aún se consideraba loca, seguro le faltaba un tornillo, porque el hecho de que hubiera algo más que simple amor fraternal entre dos hermanos no era normal. Sacudió levemente su cabeza, como si aquello la ayudara a olvidar lo que le perturbaba la mente, y se acomodó en la cama, dispuesta a dormir.
Por su parte, Sasuke acompañó a la menor hasta su habitación. Para su desgracia, Hanabi no tenía sueño, y no lograba dormirse. Después de que la arropó, y besó su frente listo para marcharse a su cuarto, la chiquilla lo detuvo.
- ¿Pasa algo? – preguntó él, volteando a verla.
- Gracias… gracias por acompañarme al colegio, tú y Hina-onee.
- De nada, supongo.
- Mi padre nunca me ha ido a dejar, siempre envía empleados, porque él pasa todo el día ocupado.
- Ya veo… -decía el azabache, sentándose al lado de la menor. De cierta forma la comprendía, él pasó casi toda su infancia sin cariño de sus padres. Comprendía perfectamente el motivo: Hinata necesitaba más apoyo que él. Desde pequeña ella había sido bien enfermiza, y sus padres habían estado siempre cuidando más de ella que de él. Y de seguro para Hanabi era parecido. Su padre debía de ser un señor únicamente preocupado por el trabajo, después de todo era jefe, dejando casi nada de tiempo para su hija, remplazando ese cariño con cosas materiales. Así era, Hanabi lo tenía todo, menos el amor.
- Tú y Hinata son como mis padres, desde que era pequeñita me han cuidado – le decía la pequeña, con una sonrisa en su rostro, con el poco tiempo que tenía de vida, había aprendido a verle el lado positivo a todo.
- Hanabi…
- Mejor aún, son como los hermanos que nunca tuve. Ojalá mi padre me enviará más seguido a este hogar.
Definitivamente esa muchacha podía verse pequeña, pero su situación la había echo madurar con anticipación. Sasuke estaba sorprendido. Ni él mismo podía valorar esos pequeños detalles, pero sintió cómo cada palabra que pronunciaba Hanabi le llegaban al lugar que hace unos días todos creían que no lo tenía, al corazón.
- Eres muy amable, Sasu-onii, no sé cómo aún no tienes novia.
- Eh?! – se sorprendió de repente, pero al mismo momento se le vinieron imágenes de Hinata. El hecho de verla como un imposible lo deprimía.
- Pero no te preocupes – volvió a sonreír la menor – cuando Hanabi-chan crezca, será tu novia, y seremos felices.
- Entonces te esperaré. – le dijo él, pero sabía que no sería así. Sus proyecciones futuras sólo las veía junto a Hinata.
Esperó allí acompañando a la menor, hasta que de pronto se quedó dormida. No podía negar que había pasado un rato agradable con ella, y seguía sorprendido con la madurez de Hanabi a tan temprana edad. Pero eso no era lo único que le sorprendía, al estar con la pequeña, se había acordado de que Hinata, cuando era más chiquita, se lo pasaba enferma, era una niñita débil. Tenía vagos recuerdos de ella recostada sobre su cama. Y entonces se percató de que no tenía nada en su memoria de su hermana de bebé. Intentó hacer el esfuerzo, pero no se le vino nada a la mente. ¿Qué había pasado? ¿Por qué no tenía recuerdos de Hinata cuando fue bebé? Definitivamente había algo extraño detrás de todo eso, pero no quiso seguir pensando, ya era demasiado tarde y necesitaba descansar para mañana. Al llegar a su habitación, notó a Hinata durmiendo plácidamente, por lo que ni se molestó en despertarla, de seguro ya habrían otros momentos para seguir lo que dejó inconcluso y decirle lo que estuvo a punto.
Al día siguiente, junto con Hinata, fueron a dejar a Hanabi a su escuela, hoy era el penúltimo día que la iban a dejar. Y la menor de ellos no paraba de disfrutar. Los había hecho prometer que cuando pasaran a buscarla, fueran a comer un helado juntos, siendo Sasuke el primero en aceptar. Lo veía como posibilidad de "cita" junto a Hinata, pero a su vez no podría ser mal visto por la sociedad, porque estaba Hanabi de por medio, o sea, tendría una excusa perfecta para defenderse, en caso de encontrarse con alguien conocido. De pronto, se encontraron a un animal de pelaje blanco, grande, amigable: Akamaru.
- Pobrecito, ¿habrá pasado la noche fuera de su hogar? – decía Hinata haciéndole cariño, mientras él sólo movía la cola de felicidad. Por su parte, Hanabi estaba escondida tras Sasuke, asustada por el enorme tamaño del canino. – Ven, acércate que no hace daño, pequeña.
- P-pero es gigante – le respondió ella. Sasuke le había tomado la mano para impulsarla a caminar.
- Se llama Akamaru, y es grande porque de seguro su dueño le dio mucho amor. – le dijo el azabache para tranquilizarla.
- ¿De quién es? ¿Acaso conoces a su dueño?
- Es de Kiba, mi mejor amigo. – se apresuró a mencionar Hinata. Hasta que por fin Hanabi se armó de valor para acariciarlo. Sumiso, se dejó acariciar de inmediato por la menor, logrando que ella misma esbozara una sonrisa en su rostro.
La situación era algo extraña, pero muy linda. Parecían como una familia, ambos padres apoyando a la menor para dar sus primeros pasos. Era como si Hinata y Sasuke estuviesen hechos para ser padres juntos, como si les naciera la ternura de forma natural estando juntos. Hanabi se entusiasmó tanto con el perro, que decidió seguir camino a su escuela junto con él, dejando al par de hermanos tras ella. Caminaban muy cerca del otro, pero ninguno quería hablar, y cuando lo hacían, eran ideas diferentes, pero lo decían al mismo tiempo, que al rato se largaban a reír. Entonces Sasuke, decidido, tomó la mano de Hinata, obligándola a entrelazar sus dedos con los de él, total, Hanabi estaba adelante, tan concentrada de Akamaru, que no lo notaría, lo que los mantenía tranquilos. Hinata nerviosa, desvió su mirada hacia el piso.
- Ayer cuando volví… - comenzó Sasuke.
- Tenía sueño. – se apresuró a mencionar.
- No es eso… como decirlo…
- ¿Qué pasó? – preguntó asustada Hinata, mirándolo fijamente a los ojos.
- Te veías tan linda – soltó sonrojándose levemente, pero nada que no pudiera controlar. En cambio, ella, se puso tan roja como un tomate, que hizo a su hermano sonreír como nunca. – Siempre te vea así, incluso ahora, pequeña.
- No digas esas cosas – volvió a mirar el suelo, ocultando el rostro con su flequillo.
Al rato le dio un leve empujón a Sasuke. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Acaso era cierto que le empezaba a gustar su propio hermano? Y por más que intentara olvidarlo, él provocaba en ella todo lo contrario. Cuando creía ya no tenerlo en su mente, la forma de actuar de su hermano la obligaban a caer nuevamente. Entonces comprendió por qué tantas mujeres están enamoradas de él. Si tan sólo no fuera su hermano, haría hasta lo imposible por llegar a conquistarlo, pero sabía que no podía ser así, el destino para su desgracia o quizás fortuna, los había traído al mundo como un par de hermanos. Lo agradecía, sí, porque de no ser así de seguro jamás lo hubiera conocido, pero lo detestaba a la vez.
- Eres tan malvada a veces. – dijo enfadado por el golpe que le habían proporcionado.
- Pues deberías querer a tu hermana así, tal cual es.
- Y es así como te quiero, demonio. – lo último se lo había mencionado para hacerla enojar.
- Idiota. – volvió a empujarlo, pero Sasuke fue más rápido y logró agarrarle ambas manos. - ¿Eh? S-suéltame por favor Sasu… - forcejeaba ella, hasta que le plantaron un beso, callándola.
Lentamente fue soltando las pequeñas manos de Hinata, para agarrarle el rostro. Ella se ayudó de la punta de sus pies para quedar a la altura de su hermano, y se maldijo internamente por ser tan chiquita. Había olvidado todo, incluso que Hanabi estaba caminando delante de ellos y de que en cualquier momento podía voltear. Lo único que le importaba en el momento, era estar junto a su hermano, que nada ni nadie los separara.
- Conste que tú me provocaste. – le dijo el mayor cuando ya se habían separado. Hinata se acercó nuevamente a los labios del muchacho para darle un corto, pero tierno beso, un simple roce entre sus labios.
- Y lo seguiré haciendo hasta que me canse. – le respondió ella.
Que tal gente!? Cómo han estado? Espero que mucho mejor que yo~ Como sabrán, he vuelto! Sí, ahora traje este capi recién salido del horno. Acabo de terminar de escribirlo, inspirándome con varias canciones románticas xD, pero bueee, espero sea de su agrado ^^! Lo que es yo, estaba deseando haberlo escrito antes :c pero la psu me tenía ocupada, para ser honesta, estaba enfadada conmigo. Me fue horrible :c y me sentía una escoria, pero gracias a mis amigos y mi familia, salí adelante, me ayudaron a afrontarlo y me dijeron que estarían orgullosos de mí fuera cual fuera el resultado. Cuando lo tenga les avisaré que tal me fue~ Bueee, ahora se viene navidad, Sasu está pensando en otra historia, pero será cuando termine esta, o quizás para navidad lance el primer capítulo... díganme en un comentario si quieren que sea de esta misma pareja o NejiHina, que ambas me fascinan. Espero sus comentarios, como siempre me animan el día, y espero obviamente que esta lectura les haya agradado!
