Hola! Tiempo sin actualizar. Entiendo que un montón de personas hayan dejado de leer esto y no tengo nada que decir, los respeto. No había podido actualizar por que ese año ingresé al universidad y hasta ahora ya la terminé. Un descaro enorme actualizar esta historia después de 5 años, ni siquiera sé si escribo tan bien como solía hacerlo, pero espero me perdonen, me entiendan. Sin más que decir, bienvenidos nuevos lectores si es que los hay! Disfruten.


¿Qué locuras le había pedido su hermana en ese estado? Seguramente no era lo que ella deseaba, después de todo estaba demasiado afiebrada como para pensar de manera correcta. No era el momento adecuado, su madre llegaría en cualquier momento, Hanabi podía aparecer sin preguntar y no estaba dispuesto a quitarle la inocencia a su hermana pequeña en ese estado.

-Oye Hinata, mejor te duermes. – le dijo por última vez, le besó la frente y se retiró de la habitación.

Ese día había sido bastante agotador, y sobre todo tenían cosas que conversar y él cosas que aclarar en su mente. Tras salir de la habitación, Sasuke se dirigió al living de su casa, tomó asiento en uno de los sillones y comenzó a pensar en todo lo que había sucedido últimamente. Las cosas habían ido demasiado lejos, demasiado rápido.

-Quizá siempre me gustaste, por eso no podía fijarme en las demás – meditaba y pronunciaba para sí mismo – pero cómo no me di cuenta antes.

Y entonces lo reconoció. Todos esos besos de buenas noches habían sido forzados por él, a propósito para poder disfrutar descaradamente de sus labios sin que ella le dijera nada. Pero últimamente había despertado más interés en él, sobre todo porque varias veces era su hermana quien tomaba la iniciativa. ¿Hace cuánto tiempo que estaba loco por ella? No podía sacar de su mente todas las veces que Hinata le sonreía con inocencia, los días en que le ayudaba con sus deberes y ella se lo agradecía inmensamente, lo bien que lo pasaban juntos cuando cocinaban, veían alguna película, conversaban. Todos esos pequeños detalles lo llevaron de a poco a enamorarse de su hermana pequeña, un amor enfermizo. Y qué hay del te amo que le proporcionó. Le molestaba tanto no haber sido capaz de responderle de manera adecuada.

A los minutos después llegó la madre de ambos. Sasuke se apresuró a contarlo lo que sucedió en el colegio y Mikoto corrió a verla. Para suerte de todos, la fiebre había bajado notablemente, y el rostro de la ojiperla lo reflejaba. Entonces la mayor fue al cuarto de Hanabi, quien ya estaba dormida.

-Gracias Sasu por preocuparte tanto de ambas – le dijo la madre, volviendo al living.

-¿Cómo está Hinata? – le preguntó preocupado.

-Mejor, hijo. Le bajó la fiebre y ahora está dormida. No sé si sea recomendable que duermas con ella, no quiero que te de fiebre como a ella.

- No entiendo qué pudo hacerla enfermar. De todas formas no me pasará nada mamá, sabes que ella ha sido así de enfermiza desde pequeña…

- Sí, tienes razón. Igual no hay otro lugar para que duermas.

- No te preocupes, dormiré con ella. ¿Qué tal Hanabi? - Pasé a verla, ya estaba durmiendo, ¿hizo sus deberes del colegio?

- Sí, apenas llegó.

- Gracias amor, debes estar agotado.

- Ni te imaginas cuanto, iré a dormir mamá, buenas noches.

Sin tratar de hacer mucho ruido, Sasuke ingresó a su habitación, se vistió con su pijama para dormir y se metió bajo sus sábanas, mirando al lado contrario al que se encontraba Hinata, que en ese momento acababa de despertar. Había estado mirando de reojo al muchacho quitándose la ropa y poniéndose otra para dormir. Un cuerpo pálido pero deseado por tantas miradas. Lo mejor de todo es que era ella quien había sido la única afortunada de disfrutar de un show como ese. Sentía como se le subían los colores a la cara, ¿acaso había regresado la fiebre? No, definitivamente no era eso. Adoraba a su hermano, era perfecto. Lo que no sabía era desde cuándo había empezado a sentirse atraída por él. El beso de la otra noche, aquél que inició esta historia entre ellos lo había estado anhelando por tanto tiempo, lo planeó con días, para que fuera perfecto y disfrutarlo, no contaba con que a mamá se le olvidara su almuerzo y volviera por él.

Y precisamente fue Mikoto quien la hizo reflexionar sobre lo que le estaba sucediendo, no podía pensar en Sasuke como algo más que su hermano, porque simplemente eso eran, hermanos, y algo extraño entre ellos podía desarmar en un momento la familia que tenían. No quería hacerle daño a sus padres y fue por eso que fue a hablar con Kiba esa vez.

Apenas se acostó su hermano, dándole la espalda, ella se acercó a su oreja para susurrarle un gracias, seguido de un tierno beso en su mejilla, se moría por besarlo, pero no quería sentir más cosas por él y para lograrlo, debía partir por alejarse.

-¿Estás despierta? – le preguntó Sasuke al sentirla, volteando para poder verla mejor.

- Sí, en verdad no puedo dormir… digo, pasé todo el día durmiendo, ahora se me ha ido el sueño.

- Ya veo – le dijo, sonriéndole – ¿estás mejor? - S-sí, la fiebre se ha ido, creo que ahora estoy más conciente.

- ¿Recuerdas lo que me pediste?

- No, ¿qué fue?

-Quizás creas que estoy jugando contigo – le respondió entre risas – me pediste…

- ¿Qué? ¡Dime! No recuerdo nada, ni siquiera cómo llegué acá.

- Bueno, querías que te hiciera mía.

Y antes de poder decirle otra cosa, su rostro la delataba. Estaba completamente avergonzada y no podía creer que esas palabras habían salido de su boca.

-N-no, debes estar bromeando.

-No bromeo – respondió Sasuke, acercándola.

El muchacho la tomó de la cintura y comenzó a acariciar su espalda, hasta llegar a su cintura. Bajó a la cadera de la muchacha y acaricio sus piernas. Del mismo modo, subió hasta llegar a su rostro, se acercó a ella y comenzó a besarla, primero despacio y luego con tanta pasión. Hinata correspondió de inmediato, como si hubiese esperado todo el día por ese beso tan acalorado. La chica pasó sus manos por el cuello de Sasuke y comenzaron a besarse con más amor, pasión, como ningún otro día. Las manos del azabache pasaron debajo de la ropa de Hinata hasta llegar a su pecho, que masajeó con ternura para no asustarla, y tampoco sabía cuál era el límite, después de todo era la primera vez de ambos. Continuaron besándose, Sasuke bajó sus manos hasta el trasero de la menor, quien aún se encontraba con la ropa del colegio. Lentamente bajó la ropa interior de Hinata, le quitó su falda y su camisa.

-Oye, no tienes que hacer esto si no quieres – le dijo el muchacho al notarla avergonzada.

-Pero si quiero. – le respondió ella con total seguridad.

Sasuke continuó, se quitó la ropa. Recorrió cada rincón de la chica con sus labios, quería conocerla completamente. Y cuando ya estuvieron preparados, comenzó a explorarla por dentro, penetrándola lentamente, sin soltarle las manos que las tenían entrelazadas.

-Si te hace daño, tú me dices y me detengo, ¿sí? – le pidió Sasuke, tratando de que la experiencia fuera el mejor recuerdo para ambos.

-Continúa, p-por favor… Y así fue como esa noche ambos perdieron su inocencia, se entregaron el uno al otro llenos de amor y pasión que les desbordaba hasta por los poros. Sin duda un momento que ninguno iba a olvidar y que cambiaría sus vidas.

-Te amo Hinata, también te amo.


Espero lo hayan disfrutado! Si es así con gusto seguiré actualizando. Espero sus comentarios bonitos y cualquier cosa privada me lo pueden dejar como mensaje! Gracias por continuar acá.