Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad del maestro Tadatoshi Fujimaki. La imagen tampoco es mía, nunca podría dibujar algo así, es de su respectivo autor.
Advertencias: creo que ninguna este capítulo.
Dedicatorias: a los y las Kagakuro lovers :D Porque el Kagakuro no ha muerto :)
Notas al Final
Muertos
Tetsu tenía firmemente las manos sobre el cristal, y sus ojos estaban dirigidos para el patio, es una costumbre que no puede olvidar, o que su cerebro se niega a hacer. Todas las tardes después de comer se detiene ahí por largo tiempo, esperando a que venga el gran carro negro abra sus puertas y Ren se asome con su traje negro tan impecable, aunque sabe que ya no será más así.
Su corazón tiembla de dolor al ver como los ojos de Tetsu se han vuelto caídos y hasta frívolos.
De la nada entra al salón una criada con una carta en manos, inmediatamente la abuela deja a los niños, Makoto aleja al otro niño del cristal y de los adultos con la promesa de que le mostrará a Tetsu como mejorar su caligrafía, y atiende. Al morir Ren ella se encarga de todos los negocios, de cierta manera es impresionante cómo lo logra sin problema y desde casa llevar a cabo los tratos y mantener la pequeña empresa de la que viven a flote.
La abuela mira el sobre y al leer el remitente una enorme consternación abarca sus rostro. Sin reparo rompe el papel y busca el mensaje en su interior, sus ojos leen rápidamente una, dos y tres veces, con mucho escepticismo. Su ya blanca piel adquiere un tono mortífero y sus rodillas tiemblan.
-¡Lyla!-corre Taiga a sostenerle cuando nota que sus piernas no la aguantan-¿Qué pasa?-pregunta el joven preocupado.
-Taiga, tenemos que irnos.-contesta tapando su cara, intenta guardar la calma pues no quiere preocupar al muchacho, aunque es claro que sus palabras están hablando de lo insegura que es la situación.
-¿Qué?
Como puede se pone de nuevo en pie, apretando las hojas. No contesta.
-¡Todos, necesito que preparen las cosas, todo debe estar listo lo antes posible!
A los sirvientes no les hace falta oír la orden por segunda vez para llevar a cabo su trabajo.
-Deberías saberlo, lo de Ren no ha sido un accidente, su muerte.-aprieta los puños.- su muerte fue algo planeado.
El pelirrojo asiente, con dolor y furia es más que obvio que un avión no explotó así porque sí y menos uno privado el cual siempre recibe el mantenimiento indicado.
Desde lo que pasó respecto a la herencia de la familia ambos no escatimaron esfuerzos para poder averiguar qué había detrás de todo eso y sobre todo la reacción de la familia que seguramente no estaría ni un poco feliz. No hace falta decir que todos comenzaron a mover sus hilos aún y cuando sabían que ellos declinaron sobre la herencia que el mayor de los Kuroko le estaba otorgando. Para la mala fortuna de Lyla y Ren el abuelo decretó que esa decisión debía de tomarla Tetsuya cuando tuviera la edad suficiente para ello, y a vista de todos era una sentencia para arrebatar la mayor parte de la fortuna familiar. Un investigador privado estaba a cargo de informarles con la mayor precisión posible de los movimientos de sus parientes. La carta que tenía ahora en sus manos era su último reporte, sí, el último porque en ese momento seguro aquel hombre estaría muerto.
Va a su cuarto, debe prepararse, no hay tiempo para reparar en cosas tontas. Camina y siente que se nubla su vista el mundo da vueltas y él ya está en el piso con un solo golpe.
Maldición
Escucha el sonido de cristal rompiéndose, el olor a todo quemado iba a más allá de sus pulmones y llegaba hasta su corazón. Su fuerza de voluntad le hace recobrar la conciencia abruptamente pero su cuerpo está tardando en responder, se palmea el rostro para espabilarse.
Disparos encienden su sistema de alerta. Busca en su cuarto algún arma, pero todas las suyas han desaparecido. Corre fuera, no las necesita, su fuerza es más que suficiente..
Debía de protegerlos, se lo había prometido a Ren antes de marcharse, cuidaría a Lyla y Tetsu y daría su vida si fuera necesario, lo haría sin siquiera dudarlo con tal de mantener intacta a su preciada familia.
Busca de dónde han venido los disparos, la cocina, por los pasillos puede ver cadáveres todos los rostros son conocidos, le duele dejarlos tirados porque ellos también fueron grandes personas con él que no lo miraron desde arriba, tampoco lo repudiaron en cambio le brindaron el mejor de los tratos.
-Mamá…-reconoce la voz, es Makoto, lo encuentra en el piso junto a un cuerpo femenino.-¿Lo hice bien?-pregunta con voz temblorosa.
La imagen es siniestra, una mujer acariciaba los cabellos negros del niño que estaba en su regazo ensangrentado. Un tiro en el estómago es el responsable de la desafortunada posición, la persona que lo hizo sabía que de esa manera ella moriría de manera lenta y dolorosa y aún con el presagio de muerte la mirada de aquella mujer estaba lejos del dolor solo mostraba un rostro pacífico, no quería alarmar al pequeño.
-Por supuesto cielo, fuiste muy valiente en esperar en aquel anaquel hasta que el hombre malo se fue.-dijo dando unas palmaditas, levanta su vista y mira al joven.-Tai, aún no los encuentran.-se muerde los labios ¿Cómo puede hablar de eso en tal situación?
- Sara, tu…
-Has sido entrenado para esto, no pienses en mí, ve y salvalos, también…-mira al pequeño, se acerca a susurrar algo en su oído y le besa su mejilla con mucho amor.- mamá te ama Makoto.-ve a Taiga con firme mirada.- llévatelo.
El niño no termina de entender cuando ya ha sido llevado por el pelirrojo. Patalea, grita pero nada funciona, Taiga sabe que si quiere hacer algo por Sara debe de salvar al niño que es lo más preciado para esa mujer, no es momento de berrinches, si sigue llorando de esa manera serán blanco fácil. Un golpe seco en la nuca deja noqueado al pequeño.
Sigue el río de sangre y camino de cadáveres, a juzgar por cómo han sido asesinados los sirvientes puede discernir que una sola persona está detrás de todo este embrollo. Cierra los ojos tratando de pensar, sabe que si Lyla se ha dado cuenta debe estar escondida en algún sitio seguro, uno que la persona que les busca les cueste encontrar lo que daría tiempo a crear algún moviento.
El armario del tercer piso.
Corre con más velocidad, si no estuviera incendiándose la casa podría encargarse del asesino primero pero lo importante es ahora sacar a su familia de ahí, el piso es el más alto y por lo tanto les costará mucho escapar sin ser vistos.
Golpeó la puerta con el pie y pudo verlos a los dos ahí juntos en un rincón hechos bolita. La expresión de Layla se suaviza cuando se da cuenta de que la persona frente a ella es Taiga, abraza a su nieto que está inconsciente por el susto.
Dejando las palabras de lado, acomoda a Tetsu junto a Makoto bajo su brazo y jala a la mujer para poder salir del infierno que se ha vuelto su casa.
-¿Qué haremos ahora? seguro que esos tipos están esperando donde los autos, saben que trataremos de escapar.-dice el pelirrojo.
Lyla está consciente de la situación, no hay manera de escapar de tan espantosa realidad a menos que...
-si morimos, al menos nosotros dos.-dice mecánicamente Lyla.-ya no podrían perseguirnos más.
Taiga alza la ceja descifrando las palabras de la abuela.
-No, no, no… ¡No, Lyla!-la agarró de los brazos.-¡estás loca si piensas que voy a dejarte marchar a ese lugar!
-Es la única salida, si ellos creen que han acabado con nosotros dejaran de perseguir a nuestro pequeño niño y Tetsu podrá tener una vida normal como otros niños, no tendrá que estar siempre protegido por paredes que son jaulas, quiero que él sea libre.-dijo con lágrimas en los ojos.- por favor Taiga.
No trataba de protegerlo sólo del odio de la familia, también de una vida como la que ella tuvo. Del rechazo de tu propia sangre, del mundo de mentiras que todos llamaban vida y sobre todo de la presión de la sociedad de ser un error que nunca debió existir.
Ella le extendió una pistola, él entendió que era lo que debía de hacer con ella.
-Gracias.-el chico se sorprendió ante sus palabras amables.- por darme la oportunidad de ser mamá, aunque solo fuera por un tiempo muy minúsculo, si yo hubiera tenido un hijo realmente me gustaría que fuera como tu.-dijo besando su frente.-fuerte, bondadoso, un idiota irremediable y sobre todo de buen corazón. Te amo hijo.
Dicho esto se puso de pie y se giró al infierno que estaba frente a ella. Apretó el anillo en su palma, para poder tener la fuerza que necesitaba para realizar tal locura y no volvió a mirar atrás, si lo hacía no iba a poder con la carga de dejar a sus dos niños solos, hubiera querido ver a ambos crecer, ver que Taiga se graduara de la universidad, sabía que odiaba el estudio pero si lo ayudaba seguro lo lograba, ver a Tetsu regresar del colegio con nuevas aventuras, ir a nadar, enseñarles tantas y tantas cosas. Leer en los días lluviosos, todos juntos a Ren, oh su amado ren, también lo deseó a su lado viviendo ese día a día.
-No falles, Taiga.-dijo ella y comenzó a correr a la casa.
El pelirrojo, apretó el arma contra su pecho sollozando.
-Nunca lo hago.-hipó, más para el mismo que para la mujer, mentalizando lo que estaba a punto de hacer.
Todo fue en cámara lenta, Layla corriendo a las llamas como si su vida dependiera de ello, la casa ardiendo sin tregua. Y en el momento que vio como la mujer que sería a la única que pudiera llamar madre cruzó el umbral de la perdición el apretón del gatillo y la bala corrió sin misericordia hasta su objetivo,claro y preciso como siempre, y el cuerpo de Lyla cayó al piso.
Taiga le había disparado justo en el tobillo deteniendo su partida.
-¡¿Qué haces?!-gritó la abuela cuando sintió unos brazos morenos atrapando su cuerpo y cargándola como un costal de papas.
-Encontraremos la manera de salir, pero por favor no nos dejes solos, Tetsu y yo no podríamos si tú murieras. Nunca más vuelvas a pensar algo tan horrible como morir para salvarnos, ese es mi trabajo no el tuyo.
Lyla no pudo responder a eso.
-¡Señora Lyla !-llamó una joven dama que venía cojeando desde el interior de la mansión, era una de las sirvientas.-gracias al cielo que está viva.
La muchacha explicó que la persona que asaltó la casa estaba aún dentro del lugar en llamas buscando a los peliazules y a Taiga, afirmó, como supuso el joven, que se trataba de una sola persona. Ella apenas logró escapar fingiendo que había caído fuera de combate, el incendio no le dio tiempo al asesino de profundizar en su trabajo.
Tomando en cuenta la nueva información, ellos podían llegar a los autos sin problema alguno y salir de ahí, serían perseguidos pero él ya estaba más que familiarizado con el bosque que rodeaba la mansión y eso serviría para evitar que los siguieran. Tener dos minutos de diferencia respecto al sujeto que los buscaba serían más que suficientes.
Con sigilo todos caminaron al estacionamiento, la abuela iba en brazos del chico y la sirvienta llevaba a los pequeños.
Dentro Tai seleccionó el vehículos más rápido, un deportivo negro. Verificó que estuviera en perfecto estado, no estaba demás pensando que buscaban matar a los Kuroko. Depositó a la abuela, Tesuya y Makoto en la parte trasera. Solo faltaba…
-Las llaves…-susurró.-puedo encenderlo si ellas pero demoraría mucho y haría mucho ruido.
-Los duplicados están en el fondo, caja gris metálica.-dijo la abuela.-es la número tres de la segunda columna.
El moreno asintió, y dejó en las manos de Lyla el arma por precaución en lo que iba a buscar la llave.
.
.
.
Ya habían pasado más de cinco minutos desde que el pelirrojo se había ido, la abuela comenzaba a impacientarse de la espera, no debía tomar tanto tiempo ir.
-No debe preocuparse, el joven es muy fuerte nada le sucederá.-susurró la muchacha mientras le sonreía cálidamente.-no tiene que preocuparse, yo iré a ver que sucede.
-Gracias.
Miró como la mujer se perdía en el mismo corredor por donde el otro muchacho se había ido tiempo atrás. Volteó a su costado para mirar a su pequeño pero notó algo que definitivamente faltaba.
.
.
.
-Joven.-lo llamó.-¿está ahí?
-¿Qué haces aquí?
-Demoraba mucho, la señora está preocupada ¿Qué sucede?
-Las llaves no están, estoy buscando si hay alguna en otro lado.
-¡Quédate ahí!-el grito agudo de un niño los hizo girarse.-si mueves un músculo te disparo.
Makoto sostenía el arma de Lyla entre sus manos y estaba apuntando con firmeza. Los dos se quedaron quietos, el pequeño pelinegro también tomaba clases de tiro y no era bueno, era excelente, no como Taiga pero se defendía bien.
-No es tiempo para jugar, Makoto.-dijo el pelirrojo.
-ella mató a mamá.-susurró con la mirada ensombrecida.-si no me crees, revisa sus bolsillos.
Con duda Taiga metió las manos en el delantal de la sirvienta y dentro pudo encontrar dos cosas, su arma y… las llaves de los autos. En el asombro la joven aprovechó y atrapó al pelirrojo poniendo una navaja en su cuello.
La sensación era un poco familiar, al igual que el peso.
-¡Maldita traidora!-gritó colérico, mientras su cuello era oprimido más.-tu eres también quien atacó a Tetsu esa noche.
-¡Déjalo ir!-movió el niño el arma.
Las piezas encajaron, una a una y él se sintió tan estúpido por no poder ver la realidad.
-Si fueras un poco más listo, quizás hubieras evitado toda esta situación...tal vez pudieras haber salvado a tu amado Re…¡agh! ¡Maldito mocoso!
El disparo directo en su hombro derecho desarmó a su atacante y de paso hirió la mano de Taiga. La joven cayó de rodillas.
-No me gusta repetir las cosas.-dijo con rabia el niño.-¿Creíste que no dispararía? todos en la casa tenemos la filosofía, por encima de todos hasta de nosotros mismos… están la señora y Tetsuya.-se fue acercando con cuidado.-ahora sí, más vale que te despidas.-apuntó a su cabeza.
-No es que después de esto pudiera volver, morir aquí o allá con ellos no hace la diferencia. Tu disparo sería más rápido.
-Espera Makoto.-lo detuvo Taiga poniendo su mano ensangrentada frente al arma.-ella puede sernos de ayuda.
La muchacha abrió los ojos.
-Tu nos mataste, a todos en la mansión.-dijo por debajo.-has cumplido tu misión, nos vamos y no volvemos a aparecer.
-¿Puedo confiar en ustedes?-preguntó ella.
-No, no puedes.-contestó Taiga.-pero nosotros tampoco en ti.
-Vale…-se limitó a decir.
Ese día la parte que nadie quería reconocer de los Kuroko, murió.
Agradecimiento a SunSet y Erika que comentaron el capi pasado, en verdad muchas gracias.
Espero leernos pronto.
