Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad del maestro Tadatoshi Fujimaki. La imagen tampoco es mía, nunca podría dibujar algo así, es de su respectivo autor.

Advertencias: creo que ninguna este capítulo.

Dedicatorias: a los y las Kagakuro lovers :D Porque el Kagakuro no ha muerto :)

Notas al Final


El aroma es dulce, huele como las flores después de la lluvia en verano; es tan suave al igual que una almohada de plumas; pero la calidez que emana de este cuerpo no tiene comparación igual.

Giro mi cuerpo para poder descansar mejor pero una masa sólida y blanda evita mi deseo. Tanteo el objeto entre las sábanas para darme cuenta de la situación.

Miro a la persona que está a mi lado, aún adormilado se talla los ojos para poder abrirlos correctamente, y su boca se abre en un inmenso suspiro cargado de una gran somnolencia.

-¿Qué sucede Taiga-kun?-bosteza de nuevo, despreocupado como siempre.

-Nada de "¿Qué sucede Taiga-kun?"-ironiza.-te has colado de nuevo en mi cama, eso sucede jovencito.-le reprendo con dureza.

-¿Y? Antes dormíamos juntos todo el tiempo.-contesta un poco más espabilado.

-Antes… tú.-pico su blanca frente con mi dedo índice.- eras un mocoso enano que le tenía miedo a la oscuridad y al monstruo del armario.

Lo miro con seriedad pero él, como todas las veces que tenemos este duelo, no sede por más intensa que sea mi mirada. Sus ojos azules ya no muestran la ternura del niño de seis años que solía cuidar en las noches oscuras, sino la rebeldía de un adolescente encaprichado de instituto ¿Cuando murió mi pequeño Tetsu?

-Lamento interrumpir.-carraspea un pelinegro en el marco de la ventana mientras come cereal, es que nadie podía darle privacidad en esta casa.- pero si ambos no se dan prisa llegaremos tarde al instituto.

Ambos voltean a mirar el reloj y salen corriendo de la cama, si que se les ha hecho muy tarde. No dejaré el asunto así, aún tengo el camino para darle todo un sermón por esto.

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El profesor da la clase, cosas que no le presta la mayor atención, no necesita hacerlo estas clases se vuelven tan aburridas cuando lo sabes todo. En casa desde muy pequeño Taiga se ha encargado de darle clases particulares y también está Makoto con quien está la mayoría del tiempo y el sujeto es un genio.

Taiga, Taiga, piensa en el mayor como ya es su costumbre matinal, es que no puede darse cuenta de la gran atracción que siente por él, pero quien no podría sentirse atraído por ese hombre. Tiene tallas impresionantes en todo sentido, alto y con músculos por todos lados sin ningún gramo de grasa asomándose por lugares innecesarios; una voz varonil y sensual; es responsable y sabe cocinar.

No sabe exactamente cuando cambió la manera en la que lo miraba, si la gente escuchara su historia catalogaría al pelirrojo como un padre y no como el hombre de tus deseos más profundos. Ni él mismo previó cuando su panza empezó a arremolinarse con su presencia y su respiración a agitarse al sentir su tacto y ¿que era él para ese hombre? un mocoso enano que debía de proteger de hasta el aire que pasaba. Con Taiga más que estar en la friendzone se encontraba en la familyzone.

Piensa mucho sobre el incidente de la mañana, ojalá Taiga no fuera tan huraño y dejara que al menos pueda dormir con él, que es lo último que puede hacer ya que el baño fue prohibido desde hace tiempo por el mismo.- nadie podría soportar estar con la presión de "eso" a la vista y no sentirse ni un poquito encendido, no es como si no quisiera declararle su amor a Taiga, pero no deseaba que este se marchara.

Desliza el móvil de su bolsillo cuando el aparato vibra.

"¿Has logrado un avance?" le pregunta su amigo pelinegro por medios electrónicos.

Makoto sabe de sus sentimientos por Taiga antes de que el mismo fuera consciente de ellos y siempre estaba al pendiente de lo que sucedía, era una clase de hermano mayor super listo que, muy a su singular manera lo cuidaba.

"No, ni siquiera me toma enserio ¿Es que nunca voy a crecer ante sus ojos? contesta el mensaje añadiendo una imagen de una persona jalando sus cabellos..

"Es porque tu dejas que sea de esta forma, jugar limpio no sirve y menos con un cabeza de fósforo como lo es tu perro guardian. Como veo la situación tienes de dos, cambias tu táctica de conquista o te resignas a ser un bebé que siempre ha cuidado"

Sabe que tiene razón, pero no puede asaltar su cama de otra manera, al menos si no quiere que su pelirrojo ponga cerrojo en su puerta y le niegue definitivamente la entrada a su habitación.

"Soy todo oídos si tienes un plan" definitivamente estaba desesperado si planeaba seguir algún plan de el pelinegro, no es que fueran malos pero nunca eran limpios.

"Bola de algodón.-Solía llamarlo así de cariño.-" solo demuestra que no es el único en tu vida"

Alzó una ceja, entendía el concepto pero no muy bien el plan. Al no tener más respuestas dejó para después la charla.

A pesar de que mandó mensajes preguntando sobre el tema al que se refería, Mako no quiso dar más detalles del asunto. La campana por fin sonó y él pudo librarse de su aburrida clase de matemáticas y del instituto en general.

La tarde era bastante agradable, tranquila justo para jugar un rato al baloncesto. Si jugaba bien sus cartas tal vez podría convencer a Makoto de ir a las canchas un rato, realmente amaba el baloncesto, aunque no pueda entrar al club de su instituto.

-Lo siento bola de algodón, pero debo ir a la biblioteca.-dijo sonriendo.-puedes adelantarte, incluso quizás puedas encontrar algo que te ayude con tu problema.

Eso fue muy raro.

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Estaba tirando a la canasta cuando alguien le llamó.

-¡Yo!

Un chico de piel morena, cabello azul y una formidable figura. No le hablaba pero sabía quien era, un estudiante de su instituto uno muy popular.

-Aomine-kun.-hizo una reverencia como saludo.

Aomine Daiki era el as del equipo de la baloncesto, era sorprendente en la cancha, siempre dejaba a cualquier rival sin aliento, el mismo Tetsuya había sido testigo de su técnica al asistir a los partidos de la escuela. Y sin duda era muy popular entre todos en la escuela, con su carácter de chico malo pero amable, rara combinación.

-¿Qué haces aquí?-preguntó un poco confuso, ellos nunca habían cruzado palabra.

-Iba pasando por aquí y al verte jugar tan animado pensé en que podría unirme.-dijo sonriendo.-¿puedo?-señaló el balón que sostenía entre sus dedos.

-Claro.

Comenzaron un amistoso uno contra uno, como era de esperarse el moreno se encontraba en otro nivel, nada que ver con los chicos que solía jugar en la cancha. Sonrió, era bueno, de esta manera no se tendría que contener.

-Woow, eres realmente bueno en esto.-dijo sobre el suelo un cansado Aomine.-para parecer un debilucho si que sabes uno que otro truco.

-No debes juzgar a la gente por su apariencia.-respondió el peliazul.-o te puedes llevar una gran sorpresa.-terminó exhalando, también estaba agotado.-¿No deberías estar en la práctica?

Al igual que el moreno estaba tirado.

-Ya lo creo. La verdad no me apeteció ir hoy, es de lo más aburrido, todos son aburridos.

-No creo que deberías decir eso, son un equipo y si no son cinco no pueden jugar.

Tetsuya frunció el ceño molesto, no le agradó para nada lo que dijo, el mismo daría lo que fuera por entrar al club y poder entrenar con todos los chicos, pasar un buen momento y disfrutar la compañía de los demás.

-Debo irme Aomine-kun

La tarde caía, ya era tiempo de volver a casa o se Taiga se pondría intenso, comenzaría a crear escenarios donde es secuestrado y armaría un lío, aunque también quería alejarse de Daiki, no quería estar con alguien que no apreciaba lo que tenía.

Se levantó del asfalto y se sacudió la piernas para eliminar el polvo que tenía en la ropa, pero antes de marchar su mano fue retenida.

-No tienes que enojarte por algo así, mentí, no es que los odie solo buscaba la oportunidad de hablarte.-dijo con una sonrisa.-te he visto desde hace tiempo, pero siempre estabas con ese chico, Hanamiya y pensaba que tenían una relación o algo hasta que hoy el me dijo que no era de esa forma.

Se sintió abrumado, casi nunca era notado por los demás, que un chico como el peliazul dijera que lo había estado observando le hacía sentir extraño.

-¿Por qué?

-Me pareces interesante, siempre andas solo o con el de mal gesto. Además eres muy guapo.-confesó Aomine.- me gustaría salir, sólo si tu quieres ya sabes al cine o a tomar algo yo te invito.

-¿Una salida grupal?

-No, solo tu y yo

Estuvo a punto de negarse inmediatamente como lo hacía con todos lo que habían tenido algún interés de ese tipo pero luego pensó en lo que había dicho Makoto, debía demostrar que su pelirrojo no era lo único en su vida. Aomine era bueno en el baloncesto, también agradable -de lo segundo no estaba seguro pero eso decían- y realmente no tenía una buena razón para decir no a tan linda invitación.

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-¡¿Una cita?!-gritó el pelirrojo mientras se jalaba los cabellos.


Hola!

Gracias Sun-chan que siempre me comentas, me das tantos animos para seguir :) Pues creo que no podía ser tan mala e ir matando a todos, a partir de ahora la historia tendrá un periodo de diversión total ya lo verás. Espero que te siga agradando.