Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad del maestro Tadatoshi Fujimaki. La imagen tampoco es mía, nunca podría dibujar algo así, es de su respectivo autor.

Advertencias: Ninguna

Dedicatorias: a los y las Kagakuro lovers :D Porque el Kagakuro no ha muerto :)

Notas al Final


¿Cuántos años tiene ya? Demasiados para pensar que puede ser una persona competente pero no los suficientes para no obtener un sermón de la abuela.

Los chicos han sido exonerados del suplicio, después de contar el chisme a Lyla sobre todo lo que le ha hecho pasar al más joven, pequeños traidores huyeron al centro comercial por un nuevo teléfono para la cabecilla azul, amenazando con encontrar uno que sea a prueba hasta a un apocalipsis zombie, no le parece tan malo, podrá integrar su sistema de rastreo.

-Deja de pensar en planes para a nuestro niño.-interrumpe la abuela viendo sus planes con claridad.-¿Ahora me dirás porque has hecho todo esto? Pregunta ella con una voz serena pero severa.

-Pienso que es muy pronto para él, además no me fio de las personas no sé que persona puede ser este chico, sabes que..

-¡Taiga!-grita Lyla para detener al joven.-mi querido Taiga, creo que es momento de que dejemos todo este pasado tan terrible ahí, en el pasado.-añade.-¿cuántos años han pasado desde ese día? creo que debemos ver al frente y dejar todo esto fuera, Tetsuya, Makoto, tú y yo merecemos tener libertad, más ellos, protegerlos no es lo mismo que tenerlos cautivos.

-Entonces deberías volver con nosotros y listo.-contraataca.

-Sabes que no es tan sencillo, podría hacer blanco a todos.-responde ella.

-Entonces no es seguro.

-Lo es, en tanto yo me mantenga lejos de ustedes.-dice tomando el rostro moreno entre sus pálidas manos.- mientras no haya nada que demuestre que Tetsuya existe o que ligue a la familia de los Kuroko, nada podrá pasarle.

Quiere creer en aquellas palabras, en verdad desea ser más como Lyla que puede ser relajada y no temer. Es difícil cuando, después de lo que ha vivido, sabes que todo lo que amas puede ser robado de momento a otro.

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El tren ha estado tan lleno que lo empujó fuera del vagón, intenta entrar pero un grupo de gente lo lanza con fuerza aún más metros lejos. La misma masa evita que el pelinegro pueda bajar. Unas señas graciosas y embos indican verse en la parada al centro.

Al voltear su cara se golpea fuerte y duro contra un hombre.

-Lo lamento.-dice haciendo una reverencia.

-Deberías tener cuidado, chico.-contesta.

No debería prestarle más atención de la necesaria, es sólo un hombre más de entre los que ha chocado en la estación, pero su figura lo obliga a darle una larga mirada. Alto, con cabello blanco y rostro sereno, siente una clase de punzada, como si algo extraño pasara.

-Lo haré.-responde dejando de lado su presentimiento, mucho tiempo con Taiga le ha puesto igual de paranoico.

Un nuevo tren llega la plataforma y se ve obligado a correr, no es que un extraño valga la pena para esperar más.

El hombre se le queda viendo cuando se va, calculadoramente sin dejar pasar ningún movimiento, vaya que es un niño bastante peculiar.

-Tetsuya Kagami ¿Eh?.-lee el carnet del chico que ha tomado al chocar.-interesante.-al parecer si que saben como esconderse.

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Lyla está en el sillón escuchando el parloteo de Tetsuya, sobre su nuevo chico, es sorprendente que pueda ser tan abierto respecto a ese tema. Por lo regular su nieto es callado, hace tanto que no lo notaba tan emocionado. Sin embargo puede notar en cada gesto, con esos labios que repetidamente se fruncen, la ansiedad de no estar en buenos términos con Taiga.

-Tetsu, puedes ayudar a Taiga.-ordena la abuela, al muchacho finge que no le hace emoción pero no duda ni un momento en levantarse e ir hasta donde el pelirojo está.

Cuando el muchacho se ha ido observa al pelinegro detenidamente, está concentrado leyendo un libro sobre algoritmos. DE momentos susurra una que otra maldición y muerde su dedo, al parecer el tema es más difícil de lo que espera. Gira la cabeza para visualizar bien la imagen el el libro, lo ve, algo extraño en su piel clara.

-¿Algo que deseas contarme Mako?-pregunta con cariño.

-No abuela.-dice de manera tosca, como es su costumbre.

Lyla sabe como es la actitud del pelinegro, es muy dura y rancia, más desde la muerte de su mamá. Aún así quiere que sea un chico normal y se divierta como lo hace su nieto. No va presionarlo sobre el tema, algo que ella ha descubierto, no quiere ser entrometida pero de alguna manera quiere ver una reacción de adolescente y no de un chico que quiere ser adulto. LLeva su mano al cuello del sueter de Makoto y lo acomoda hasta arriba.

-Si Taiga lo nota hará un pancho de los grandes.-dice con una sonrisa.

Inmediatamente el coloreo sube al rostro fruncido de Hanamiya. Y la abuela se carcajea, los jóvenes son tan divertidos.

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Tetsu secaba silenciosamente los platos al lado de Taiga. Es una rutina que han hecho los dos innumerables veces, pero ahora no era como siempre, no era el silencio agradable que siempre había entre ambos.

-¿Hasta cuando seguirás enojado?-se atrevió a preguntar Taiga.

-¿Hasta cuando serás un idiota?-confrontó el menor.

El pelirrojo cerró los ojos y apretó el puente de su nariz. Pensó en las palabras de Lyla, toda la trade reflexionó sobre sus infantiles acciones de la semana, y casi quiso llorar al darse cuenta de los estúpido que estaba siendo.

Aún con su manos mojadas Taiga jala a Tetsu para pegarlo a su pecho. Entre sus brazos ese chiquillo nunca dejaría de ser pequeño y frágil, una mota de cabellos azules enana.

-Lamento ser un, como lo dice Makoto, un cabeza hueca.-aceptó.-pero es difícil aceptar que estás creciendo. Enserio que me gustaría que te pusieras en mi lugar.-dice con melancolía.

El chico mueve su cabeza y ve las fotos colgadas en la pared de la sala. En ellas siempre están Makoto, Taiga y él, en la graduación de los chicos, paseos de campo, viajes a la playa, obras de teatro. Ahora él se siente el malo insensible.

¿De dónde viene la culpa?

El joven apretó la franela con la que estaba secando, él mismo había sido un tonto también, no se había dado cuenta de cómo se sentía Taiga y lo había tachado de exagerado cuando sólo buscaba que estuviera a salvo. Ese abrazo que le estaba brindando el pelirrojo, era la manera de expresarle sus preocupaciones.

Aunque sabe que ese amor parental es sincero, no deja de ser doloroso.

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La abuela tiene que marcharse, demasiado pronto para el gusto de los tres.

Makoto y Tetsu ven como se sube al taxi que la llevará al aeropuerto, ambos se ven demasiado dolidos.

Ve a Tetsu, y su mirada profunda.

No podía negar el cambio drástico que tenía, cuando era niño el menor era dueño de unas mejillas grandes que solían ser víctima de sus apretones. Ahora su rostro era perfilado, fino y elegante. Tenía los modales de Lyla, la moral de Ren y por lo poco que sabía, el perfil de su madre biológica, lo que más le llamaba la atención era el lado sádico e irónico que solía tener en algunas ocasiones. Podía ser directo y filoso ¿Su padre tal vez?

Alguna vez habló del tema con Ren, pero aquella figura tenía un hueco. Por lo poco que sabía, su hija nunca quiso mencionar quien era, lo más sorprendente era que los abuelos y habían intentado descubrir la identidad del hombre pero nunca lo lograron, era como si aquel sujeto fuera un fantasma.

Sus ojos recorrieron el rostro del peliazul hasta llegar a su cuello níveo, era tan estético que parecía el de una muñeca de porcelana. Sin marcas de imperfecciones, uniforme y ni un poco de grasa, simplemente hermoso como todo en ese muchacho…

Un escalofrío corrió por su espalda ¿Qué había sido eso?

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-Sé que no he sido el mejor esta semana, por lo que quiero redimirme y la mejor forma que encuentro es llevarlo a algún sitio, para que vean mi disposición ambos pueden llevar a una persona.-miró al más chico.-si quieres a… a tu novio.-comentó con recelo.-y pueden escoger el lugar.

Los chicos sonrieron ¿Eso era una buena señal, cierto?


Hola

He pensado que he actualizado mis historias más seguido últimamente por lo que me preocupa que el mundo esté próximo a terminar xD ok, no haha. Espero que les guste, no tengo mucha audiencia por aquí pero seguro que algún fantasma me lee y por ello continuo actualizando.

Saludos