Hola! Antes que nada muchas gracias por sus comentarios, me alegra mucho saber que este fic les está gustando y que sea de su agrado.
Les dejo el tercer capítulo, que lo disfruten!
La Muerte de Haruka
Aprendiendo a ser humana
-Michiru!- hablaba Haruka desde afuera de la habitación- ya está listo el desayuno
-En seguida salgo- se pudo escuchar desde adentro
La rubia se dirigió al comedor para comenzar a arreglarla, pronto entró la muerte quien traía la misma ropa que el día anterior, Haruka la miró analizadoramente.
-Necesito comprarte ropa
-Tiene algo de malo la mía?
-Traes lo mismo de ayer
-No es el mismo, es otro atuendo
-Te soy honesta? El negro no va contigo, necesitas colores más alegres
Michiru miró su atuendo y asintió para luego sentarse a la mesa, Haruka solo la miró desconcertada por sus actitudes tan frías, se encogió de hombros y se sentó para tomar su desayuno, el cual fue muy callado cosa que incomodaba a la rubia pero que no parecía incomodarle a la muerte.
-Y siempre eres así de callada?
-Casi siempre, por lo regular solo les hablo a aquellos a los que ya les llegó su hora
-Cómo un aviso?
-Si, les doy tiempo de despedirse de los suyos y arreglar las cosas que tengan que arreglar
-Y cuánto tiempo les das?
-Depende de la persona, pero por lo regular les doy tres días
-Y solo hablas cuando se dan esos casos
-Así es
-No comprendo por qué, eres la muerte y convives con todas esas almas, cómo es posible que no charles con ellas?
-Porque mi trabajo consiste en llevarlas a donde pertenecen, no puedo hacer más, me encuentro en la soledad
Haruka la miró con desconcierto y algo de miedo.
-Bueno es hora de irnos a pasear- Haruka rompió el hielo- Y para que veas que estoy dispuesta a cumplir mi palabra, apagare mi celular para darte toda mi atención- Decía la rubia mientras apagaba aquel aparato.
-Y a dónde iremos?
-No lo sabes?
-Soy la muerte, no el oráculo
-Pensé que sabrías el futuro
-Claro que no- sonrío Michiru
La rubia llevó a la muerte al centro comercial para visitar las tiendas de ropa, Michiru quedó encantada con la ropa de cada una de las tiendas llevándose no menos de diez bolsas de cada una, luego compraron zapatos, accesorios y maquillaje.
Haruka no podía creer que la muerte fuera tan vanidosa.
-"Bueno, después de todo es una mujer"- pensaba para sí mientras esperaba a que la chica saliera del vestidor ya que deseaba ponerse algo más alegre y cómodo
-Ya estoy lista- esto hizo salir a la rubia de sus pensamientos
Haruka al levantar la vista quedó literalmente con la boca abierta, Michiru vestía un pantalón de mezclilla ceñido a su cuerpo, con unas botas que le llegaban casi a las rodillas, portaba también una blusa ceñida a su cuerpo lo cual dejaba poco a la imaginación de la rubia, y para finalizar su cabello se encontraba recogido en una cola dejando caer unos cuantos mechones sobre sus hombros.
-Me veo muy mal?- preguntó al notar el silencio de su acompañante
-P-Perdón?
-Qué cómo me veo?
-Estás… bellísima- dijo finalmente con una sonrisa
-De verdad te gusta?
-Por supuesto, no sabía que la muerte fuera tan hermosa.
Después de un rato Haruka y su acompañante llegaron a la feria de la ciudad, los juegos mecánicos eran enormes, la gente caminaba por todos lados, el lugar era sumamente colorido y lleno de familias, amigos, sonrisas y uno que otro par de novios remilgosos que no podían dejar de pelear y terminaban por reconciliarse con un beso.
-Es Muy bonito- reía la muerte
-Te gusta?
-Por supuesto, solo que es una lástima que mucha gente haya muerto en este tipo de lugares
Haruka quedo enmudecida y a la vez con una cara de horror- Nunca me han gustado estas cosas sabes?
-Entonces por qué me has traído aquí?
-Por qué fue lo primero que se me ocurrió- contesto la rubia
-No te preocupes que por ahora nadie morirá aquí
Subieron a la montaña rusa para comenzar su día de diversiones, mientras que en un hospital particular se encontraban un tumulto de gente en la sala de espera. El director general del hospital llego inmediatamente preguntando por lo que estaba pasando, las enfermeras le explicaron la situación e inmediatamente se dirigió a toda prisa a un consultorio, entro frenéticamente sin pedir permiso, tomando a Darien por sorpresa…
-Qué sucede?- preguntó Darien al ver entrar a su jefe
-Dr. Chiba, eso mismo he venido a preguntarle- el chico quedó en silencio con cara de no comprender de lo que le hablaba su jefe- afuera hay un tumulto de gente pidiendo que seas tú quien los atienda
-Cómo dice?
-Lo que escuchaste
Darien se levantó de su lugar para salir a la sala de espera y constatar con sus propios ojos que lo que decía su jefe era cierto…
Mientras tanto Haruka y Michiru se divertían como nunca subiéndose a toda clase de juegos, incluso a los go cars donde la rubia dejó ganar a la muerte…
-Ahora qué quieres hacer?- preguntó Haruka a la chica después de salir del parque
-No sé, tú qué propones?
-Ya sé… te llevare a mi lugar favorito!- La rubia tomo a Michiru de la mano y muy a prisa la subió al auto
-A donde vamos?
-Es sorpresa- Sonrió
En otra parte de la cuidad Serena se encontraba de compras, no compraba demasiado ya que su economía no daba para mucho. Sus cuatro amigas inseparables la acompañaban… Amy, Lita, Mina y Rei. Todo parecía de lo más normal, hasta que Serena por alguna extraña razón al salir de la plaza comercial se dirigió a un callejón cercano, era como si algo la llamara.
-A dónde vas?- Pregunto Rei, Serena parecía no escuchar y siguió caminando adentrándose cada vez mas
-Serena estas bien?- Esta vez fue Amy quien cuestiono
-Si- Fue todo lo que obtuvieron como respuesta
-Espera puede ser peligroso- Dijo Lita en un tono preocupante
Serena llego casi al final del callejón, vio un par de cajas de cartón repagadas en una de las paredes laterales, las hizo a un lado, se inclino y recogió una bolsa de plástico negra.
-Que es eso?
-No lo sé Mina- Respondió Serena abriendo aquella voluminosa bolsa- Oh por Dios- Exclamaron todas al unísono.
Ya la noche se acercaba mas, la tarde parecía apagarse como una pequeña linterna a la cual poco a poco se le termina el combustible, lo rayos de sol ya no eran tan intensos y un punado de colores se dejaban ver entre las nubes, mostrando una pintura majestuosa hecha realidad.
-Llegamos- Haruka salió rápidamente de su auto, ayudo a la hermosa Michiru a salir, la tomo de la mano y casi a trote la llevo hasta una casa enorme que se veía muy antigua y abandonada.
Entraron a toda prisa y la rubia dirigía a la muerte hasta lo más alto de aquella mansión, parecía que Haruka conocía muy bien ese lugar, llegaron a una de las torres, abrió una ventana y justo a tiempo alcanzaron a ver la puesta de sol sobre el mar.
Michiru quedo asombrada; jamás se había tomado el tiempo de contemplar algo así, parecía magia, era como si con el solo hecho de estirar la mano ella podría tocar aquella escena y sostener al sol con su mano y al mar dejarlo fluir entre sus dedos.
-Te gusta?- Pregunto Haruka sacándola de aquel transe
-Es hermoso!
-Seguramente has visto cosas mucho más bellas que esta pero…
-No- interrumpió la muerte- Nunca había visto algo tan maravilloso como esto, nunca he tenido tiempo de nada, solo me he dedicado a mi trabajo- Dijo con un poco de tristeza
-Qué bueno que te gusto- Haruka se acerco un poco insegura pero se dio valor y abrazo a Michiru por la espalda, ambas cerraron sus ojos disfrutando esa sensación que les recorría por todo el cuerpo.
-Sera mejor que nos vayamos ya- dijo la muerte mientras se separaba de la rubia
-Si- secundo Haruka un tanto avergonzada.
Salieron de la casa; ya dentro del auto Haruka prendió su teléfono y se percato que tenía más de 40 llamadas perdidas y como 15 mensajes de voz, los escucho y quedo algo extrañada.
-Sucede algo?
-No lo sé, Darien y Serena quieren verme; les sucedió algo?- Pregunto inmediatamente a la muerte
-Claro que no
-Entonces?
-Porque no lo averiguas
-Si… vamos- En el trayecto le marco a su novia y a su amigo para citarlos en su casa ya que no le querían decir nada por teléfono.
Un par de horas más tarde Haruka se encontraba escuchando todo que le contaban Serena y Darien.
-De verdad! Ahora soy el sub director del hospital, es tan increíble!
-Me imagino- Respondía la rubia no muy contenta
-Y yo amor, como te explicas lo que me paso, era como si yo supiera donde se encontraba todo ese dinero, es muchísimo!
-Puedo hablar contigo?- Pregunto Haruka a la muerte
-Claro
Se metieron a la cocina
-Porque lo hiciste?
-Que cosa?
-Cumplirles lo que te pidieron?- Haruka sonaba muy molesta
-Ellos lo pidieron, yo no los obligue, ellos lo ofrecieron y yo solo cumplí
-Y tenias que aceptar?! Ellos no sabían lo que…- Sonó el timbre de la casa interrumpiendo a Haruka- Sera mejor que abra- dijo refunfuñando
Al abrir la puerta se encontró con una sorpresa, una mujer y una niña la miraban con una gran sonrisa mientras que Haruka no salía de su asombro y sin percatarse la pequeña ya rodeaba a la rubia de las piernas con sus pequeños brazos.
-Acaso no piensas saludar a tu hija, Haruka?- Pregunto la bella mujer.
