Acurrucarse ~ Mimos
Palabras: 512 (Sin contar ni el título ni los extras)
Universo: Canon.
K
Interrupciones
Habían terminado sus quehaceres hacía un laaargo rato. Y las tres "a's" eran necesarias, porque pasaron más de dos cuartos de hora antes de que decidiesen escabullirse a su habitación, huyendo del frío del otoño en ciernes, el ruido y los mosquitos. La mayoría se encontraba ausente, o en su propio mundo, por expediciones, prácticas, o sus tareas diarias. E intentando colarse en la cocina, claro, donde Shokudaikiri y Ookurikara no sólo conversaban, sino que también preparaban la cena.
Yamato, con un pie en la consciencia y otro en el mundo de los sueños, estaba semi-tumbado sobre el regazo de Kashuu, y aunque a este no le hacía nada de gracia que le aplastasen, no se había quejado ni una sola vez de tener tan cerca a su eterno compañero. Era suave, cálido, y no tenía mucho que hacer para pasar el rato, aparte de toquetearle el cabello; además, hacía un sonido adorable cuando paraba, y daba por hecho que, de ser Yasusada un gato, estaría ronroneando y frotándose contra él.
— ¿Yamyam? ¿Sigues despierto? — Llamó, suavecito, al sentir la cabeza ajena resbalar hasta su regazo, un poco más lento que peso muerto, porque de caer de golpe le hubiese dejado sin descendencia.
Tampoco es que una uchigatana como Kashuu estuviese muy interesado en tener hijos, pero se entendía el punto. Mejor mantenerse lo más entero posible.
— Ajá... — Musitó el nombrado, acostumbrado ya al nuevo apodo tan cursi que usaba su mejor amigo para llamarle. Tampoco estaba tan mal, y pocas de sus ocurrencias le molestaban de verdad.
— ¿Seguro? — Canturreó, pinchándole suavecito las costillas, paseando los dedos hasta sus caderas, logrando que el ojiazul se retorciese entre risitas
— ¡K-Kashuu! ¡Para! —Suplicó, jadeando, intentando zafarse del agarre; de todas formas, no estaba poniendo ni esfuerzo ni nada que se le pareciera en la proeza. Su atacante le alzó, con cuidado, por los brazos, para que así Yamato usase su pecho como apoyo. Unos segundos después, la nariz ajena hacia estragos en su piel, hurgando como si buscase algo.
Hacerle suspirar un poco más, por ejemplo.
— ¡Ya! — Chilló Yamato, en el momento justo en el que Kashuu hundió los dientes en uno de sus hombros, causándole un escalofrío que llegó hasta la punta de sus pies. Por la posición en la que estaban, sentía a la perfección su respiración; como subía y bajaba su pecho, al mismo ritmo con el que su aliento acariciaba su nuca. Lo segundo le daba cosquillas, y le hacía querer arquearse, pero no era desagradable. Kiyomitsu paró sus "bruscos mimos", y dejó sus manos quietecitas en la cintura masculina, abrazándole como si fuese un peluche. Usando la gravedad como impulso, le jaló a un lado, haciéndole caer sobre el futón de costado; le rodeó con sus piernas, sin recibir una sola queja de su nueva almohada. Su agradable y somnoliento estado se vio destrozado cuando Gokotai irrumpió en la habitación, y tuvieron que apartarse entre quejidos y jalones de manta. Aun así, no lograron incorporarse, enterrados bajo el peso de los tigritos del pecoso tantou, y aturdidos por sus grititos.
Advertencia General:
Se me hace difícil escribir cosas de menos de 1000 palabras. Me empiezan a llegar ideas para alargarlo de TODAS PARTES Y SE ME VA LA OLLA. Así que paso más tiempo centrándome que escribiendo. So, perdón si se ven algo cortados.
Publicaré unas dos veces por semana, entre dos y cuatro drabbles.
-O eso espero-
Gracias por leer.
