Touken Ranbu no me pertenece. Es absoluta propiedad de sus creadores; Nitroplus, Juegos DMM, etc.
Escribo esto sin fines de lucro; mis únicos beneficios con eso son los que merece una fangirl (?)
Neko AU
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T
La imagen pertenece a: Pixiv Id 1607246/ M
El 89% de los Drabbles son en honor a Clau-clau, mi querida Kukú.
(Muchas gracias a Dark Anon por comentar cada actualización –Fabulosamente– (?), y a ElsyAnimetronik, por hacerlo siempre que puede c: ¡Les deseo un feliz año nuevo!)
(Continuación de "Setenta y dos")
Hormonas.
Un escalofrío se le metió hasta la médula cuando Kashuu se removió sobre él; su cerebro se desconectó por completo de lo que estaba leyendo. Le miró, de reojo; seguía prácticamente en la misma posición, pero más cerca. Debía admitir que le estaba acariciando por mera costumbre, y lo hacía apenas sin darse cuenta, así que tardó un poco en entender por qué le estaba mirando tan fijo, y porque se había aproximado tanto.
Sólo entonces, se dio cuenta de que su mano yacía, inmóvil, muy cerca del final de la espalda ajena. Pero ese no era el punto, no. El punto era que había dejado de mimarle
— ¿Por qué la ropa es tan incómoda? — Inquirió, mirándole con esa cara de crío de "¿Por qué debo comer verduras?" versión "¿Por qué no puedo estar desnudo?", tan propia de él desde que Yamato se había habituado –no– a su forma humana.
Tuvo que tragar –Y costó como si tuviese savia en la boca– antes de responder semejante pregunta, con más connotaciones de las que iba a poder procesar jamás.
— Sólo tienes que acostumbrarte — Repuso, encogiéndose de hombros, fingiendo toda la normalidad posible, fingiendo que no había olvidado por completo lo que llevaba una hora leyendo y que no hacía más que pensar en lo fina que era su cintura, lo bonitas que eran sus piernas y lo cálido que era su cuerpo. Ninguna de las tres variaba nunca —La piel del felino siempre parecía fundirse en una fiebre constante, pero había descubierto que era su temperatura normal– pero su cerebro no estaba dispuesto a dejarlo pasar.
Sus dedos temblaron al rozar su piel, allí donde había levantado la delgada camisa que llevaba puesta, cuando volvió a sus caricias, que habían perdido toda inercia. Sentía pequeñas y deliciosas puntadas en su pecho, en su garganta y en su vientre, que empeoraban con cada segundo que le tenía encima.
Malditas hormonas.
Era mucho más suave que cualquier harapo que pudiese prestarle.
— ¿Por qué paras? — Se quejó, saliendo del ensimismamiento que le producían las caricias, tras la segunda interrupción, haciendo soniditos de disgusto que sonaban a los gruñiditos de un minino enfurruñado.
— Deberías... levantarte — Repuso, intentando que su voz sonara lo más normal posible. Ah, dioses. AH, SANTÍSIMOS DIOSES.
— ¿Por qué iba a...? Oh — Musitó, tras conectar un par de ideas en su mente, sin atreverse a mirar hacia abajo — Estás rojísimo, Yamato — Una sonrisita traviesa curvó sus labios, y se incorporó lo suficiente para sentarse sobre él, invadiendo todavía más su espacio personal, si es que era posible — ¿Enserio quieres que me levante? — Su voz era un ronroneo contagioso, y ni una sola queja escapó de los labios del humano cuando los ajenos se posaron en su cuello, repartiendo besos y mordidas allí donde la piel estaba desnuda. Sentía que se derretía, mordiéndose la lengua lo más fuerte posible para no hacer ningún sonido embarazoso.
— No.
Quizá eso había dicho al comienzo, pero tras unos minutos bajo el insistente roce de su cuerpo, y la presión de sus dientes, estaba jadeando sin pensarlo. Arqueó la espalda, sin saber donde esconder la cara, que enrojecía más a cada segundo que dejaba que continuaran manoseándole. Porque aquello no tenía más nombre ni más apellido; Kashuu continuaba sobre él, y de una u otra forma había logrado despojarle de la camiseta que llevaba, para toquetearle con mayor libertad.
— Kashuu… Para, por favor…
Sintió la risita ajena acariciarle el cuello y se le erizó la piel, húmeda allí donde le había marcado de tanto morderle.
— ¿Te duele? — Murmuró, subiendo los dedos por su espalda, satisfecho con la deliciosa gama de reacciones que podía causar en él. Daba respingos cuando le arañaba, así que no podía, simplemente NO PODÍA dejar de hacerlo.
— No — Repitió, en un suspiro, cavando su propia tumba.
¡Muy feliz navidad! Espero compensarles con este la atrocidad anterior :cc ¡Feliz víspera de año nuevo! Espero la pasen genial, y su año comience with all the powah that u guys need! (?)
Cuídense muchísimo, se les quiere.
