—La mujer está aterrada y desvía la mirada—dice Carl de pie, mirando al infinito, concentrado en lo que está por decir. —Y entonces la ve.
Tras de él, en la jaula improvisada como habitación-estudio, el escritor Jack Driscoll deja de teclear ante el silencio de Carl.
— ¿Qué ve? —Pregunta Jack sin obtener respuesta de Carl—. ¿Carl? ¿Qué es lo ve? —vuelve a preguntar Jack intentando sacar a Carl de su ensimismamiento.
Carl se gira lentamente para mirar a Jack de manera dramática.
—La isla— dice Carl dando paso al silencio.
— ¿Ahora filmaremos en una isla? —Pregunta incrédulo Jack, mirando inquisitivamente a Car—. ¿Cuándo tomaste esa decisión?
—Shhhh. Jack, no subas la voz. No quiero que nadie se asuste—dice Carl bajando la voz mientras se va acercando a la jaula de Jack.
— ¿Asustarse? ¿Por qué?
— Porque el nombre de la isla es…—Carl pronuncia el nombre tan quedo que Jack apenas puede escuchar.
—No entiendo ¿qué tenemos que temer?
—Nada, pero sabes que la gente es supersticiosa.
Jack no acaba de entender por qué Carl exagera tanto así que decide continuar con el guión.
—Está bien. Entonces ella desvía la mirada y ve la isla Clavera- dice Jack en voz alta mientras teclea lo que va diciendo en los botones de la máquina de escribir. No sé da cuenta que Carl se encuentra petrificado.
— ¿Tú qué haces aquí? —pregunta molesto Carl.
Jack levanta la vista para toparse con un Carl pálido que mira asuntado y enojado a un punto de la bodega.
—Yo sólo vengo a limpiar la bodega—contesta Jimmy.
— ¿Este lugar se limpia? —pregunta extrañado Carl mirando por todos mugre y desorden.
—Sí señor—miente Jimmy.
— ¿Escuchaste algo de lo que dijimos? —pregunta Carl.
— No señor, no escuche nada—vuelve a mentir Jimmy.
—Bueno, ahora este lugar es nuestra área de trabajo, la próxima vez que quieras entrar toca antes—ordenó Carl a Jimmy—.Jack, tomemos un receso de una hora mientras este chico se encarga del lugar— dice Carl dirigiéndose a la salida.
—Sí, está bien—responde Jack y se pone a guardar sus cosas de trabajo, particularmente las de valor.
—Señor Driscoll— dice Jimmy acercándose a la jaula de Jack, después de asegurarse que Carl ha abandonado el lugar.
— ¿Sí? dime—dice Jack, vigilando atentamente las hábiles manos de Jimmy.
—Quería pedirle una disculpa por haber robado su bolígrafo—dice Jimmy con la cabeza agachada, estrujando su gorra entre las manos.
Jack se sorprende, no espera que Jimmy fuera capaz de pedir una disculpa. Piensa que tal vez Hayes ha obligado a hacerlo.
—No te preocupes. No es un bolígrafo de mucho valor.
—Sí, lo sé.
— ¿Lo sabes? ¿Entonces por qué lo robaste?
El rostro de Jimmy se pone rojo.
—Vera. Yo estoy leyendo este libro—dice Jimmy, buscando en la bolsa trasera de su pantalón el objeto que de inmediato muestra a Jack.
"Corazón de la oscuridad. Una narración y otras dos historias", puede leeren la caratula Jack. Recuerda haberlo leído hace tiempo. No es el mejor pero tampoco es un libro pésimo.
—Son aventuras en un barco de vapor, como este— dice entusiasmado el chico—. Y pensé que tal vez yo podría escribir algo así, de lo que he vivido aquí, en el S.S. Venture.
— ¿Enserio?—pregunta sorprendido Jack.
—Sí. Me avergüenza decirlo pero pensé que podría ser un escritor, como usted.
— ¿Quieres escribir? —pregunta para confirmar Jack.
— Sí señor—contesta Jimmy, con una mezcla de vergüenza y certeza.
— ¿Y acaso no hay bolígrafos en el barco?
—A decir verdad, no, escasean.
—Bueno, en ese caso. Ten —dice Jack estirándole al chico el mismo bolígrafo que le había robado anteriormente—. Ponte a escribir.
— ¿Enserio Señor Driscoll?—dice Jimmy tomando el bolígrafo con veneración con su mano.
—Por favor, llámame Jack—dice, poniéndose de pie y tomando su saco.
— ¡Muchas gracias señor Jack! Perdón. Muchas gracias Jack.
—De nada—contesta el escritor caminando hacia la salida de su jaula-habitación—. Y sí quieres que revise lo que has escrito puedes traerme tus textos.
Jimmy, entusiasmado, no supo que contestar.
—Sólo tengo una condición—dice Jack, en cuanto esta frente a Jimmy, fuera de la jaula.
— ¿Cuál?
—Que no vuelvas a robarme nada.
Ambos comienzan a reír.
—Es un hecho—contesta Jimmy entre risas.
Jack, aun riendo, continúa su camino hacia la salida de la bodega.
—Jack—dice Jimmy, deteniendo el camino del escritor.
— ¿Si?
— ¿Te molestaría si, además de escribir, uso el bolígrafo para dibujar bigotes y cicatrices en los carteles que Bruce Baxter tiene en su camarote?
— ¿Qué? ¡No! Todo contrario, sería un honor.
Ambos vuelven a reír, Jack continuando con su camino y Jimmy mirándolo partir. El pecho del chico se mueve lentamente, mientras que su corazón late con rapidez, su sonrisa no se disolverá en las siguientes horas. Aun no lo sabe pero se está empezando a enamora de Jack Driscoll.
