Vivimos un Secreto II

3.

-al cerrar la puerta de su habitación, pegó su frente en ella y suspiró, no esperaría más tiempo para desahogarse, necesitaba contarle a alguien lo que había ocurrido días atrás con ésa mujer, la culpa carcomía, sus entrañas y sentía desilusionar a la mujer que amaba tanto y que la vida misma le había dado, perdido en sus cavilaciones estaba cuando recordó sus palabras…

-tú eliges…

-esas palabras aún repercutían en la confusa y perturbada mente de William. Ella le dio a elegir y él aun haciendo acopio de todos sus principios y respeto a su familia, simplemente no pudo evitarlo, la deseaba. Después de reparar su rostro, su cuerpo y tras esos candentes besos que se regalaron a escondidas, ni el más puritano monje podría contenerse. No la amaba de eso estaba más que seguro, pero si la deseaba como un demente. Era la chica más voluptuosa que alguna vez hubiese conocido, nunca tuvo la intención de faltarle el respeto pero las cosas simplemente se dieron y ahora… ahora debía asumir las consecuencias. Siempre se había caracterizado por ser muy respetuoso y afectuoso pero ella, precisamente ella lo envolvía en un magnetismo que no pudo resistir. Aún creía sentir el calor de su cuerpo, su olor, su sabor; adoró besar esos labios tan carnosos, hundir su rostro en sus senos fue palpar la más fina seda, sus propias manos despojaron sus ropas deslizando sus dedos por su firme piel, tocaba, exploraba, apretaba, no hubo palabras de afecto, sólo intensos gemidos orgásmicos, cuando menos pensó se encontró invadiendo su intimidad casi por instinto, no reparó en detenerse en ningún momento, solo disfrutó plenamente el momento y sabía por sus gestos que ella estaba más que complacida y sí que lo estaba. Ahora sería el momento de afrontar sus acciones, responder por no contener sus bajos instintos, por actuar como un animal sin mirar a quien podría arrastrar por sus acciones, empezando por su propia familia. Todavía recordaba la plática con ella,

-Es cierto que te vas? Papá me lo comentó hace unas semanas pero no lo creí

-Katherine, es imperioso para mi familia partir, partimos junto a mi madre y papá vendrá después.

-Will, no sé si alguna vez te veré. Ustedes tienen la oportunidad de marcharse a América y rehacer sus vidas. Nosotros viajaremos a Irlanda, tenemos propiedades ahí.

-ven conmigo Kathe, allá podrás estudiar y continuaremos viéndonos

-me acogerías?

-bueno, tengo que platicarlo con papá pero supongo no habrá problemas. Sé que iremos a una gran propiedad

-lo sé, nuestros padres lo platicaron por los negocios que tenemos en común pero no quizo. Nos quedaremos

-Katherine, aquí no estarán seguros. El Reino Unido ha decidido entrar en la guerra y según padre puede ser muy devastador

-tal vez si nos hubiéramos casado, seria diferente

-sabes que si pudiera lo haría, pero… casarme aún no está en mis planes kathe

-podríamos fingir

-fingir? Cómo? explícame por favor

-fingir que hemos… ya sabes

-intimado? Estas de broma cierto? Jajajaja

-te burlas de mi? Crees que sería mal amante Will?

-no,no lo tomes a mal yo no quise decir eso

-ah no? Entonces no me vez como tú mujer? Bien no puedo obligarte pero, que harías para llevarme contigo?

-kathe, yo…nunca te faltaría el respeto

-Nunca? Tan seguro estás de no poder cruzar las barreras?

-seguro!

-Will, pruébamelo

-no necesito probarte eso kathe, eres bella lo sabes pero no puedo… de pronto se vio interrumpido por los labios de Kathe quien le mordisqueaba suavemente emitiendo de pronto gemidos de placer y arqueando su cuerpo para pegarse más a él, le gustaba esa chica, era popular en el colegio a pesar de ser tan estrictos siempre escuchaba a sus compañeros platicar sobre la belleza de la encantadora joven. Asistían a eventos por igual y por posición económica no tendría problemas, pero William J Andrew era el mayor de sus hermanos y su padre confiaba en él, sabía que tenía mucho más que aprender dentro de lo que estaba su primera responsabidad : guiar a su madre y hermanos sanos y salvos a su nuevo hogar, América.

-la puerta de la habitación abrió y un aturdido rubio aún envuelto en bata caminaba pesadamente hacia algún lugar de la planta baja de la casa Andrew. Will quién aún meditaba aturdido no perdió detalle y pensó que sería el momento preciso para abordar a su papá. No había podido hacerlo en todo el día por compromisos previos y porque a su regreso su madre estaba indispuesta. Pero ya que veía a su padre no esperaría más tiempo.

-papá, podemos hablar?

-Will hijo no te vi, qué haces despierto a esta hora?

-papá he estado esperando por ti, pero Julia me dijo que mamá estaba indispuesta

-así es, de hecho voy por una leche para ella

-es grave, puedo verla?

-no! No sé si te alegrarás o me recriminarás pero tarde o temprano lo sabrás! Tendrán otro hermanito o hermanita

-Albert se preocupó por la cara de espanto de su hijo, se suponía que la noticia lo haría feliz o tal vez sería indiferente pero su hijo acababa de entrar en un estado de shock mental enmudeciendo por completo

-William, estás bien hijo?

-William? ¡William!

-papá lo siento, debo…ja,ja,ja decir…ja,ja,ja felicidades?

-supongo, no te preocupes ella mañana estará cómo nueva

-ella si, tú …no lo creo

-ja,ja,ja tan obvio soy?

-pareciera que te hubiese pasado un tren por encima, y quién lo diría, él haciéndole broma a su papá cuando tenía una enorme bomba que soltar. Sería acaso mejor que fuesen a dormir y continuar esa platica después? Papá, no te preocupes, mañana platicamos de acuerdo? Atiende a mamá

-de ninguna manera! No sabes cuanto me hubiese gustado tener a papá vivo cuando necesite hablarle. Cuando lo hice fue al viento y un silencio sepulcral fue siempre la respuesta. Tuve que conformarme con los sabios consejos de mi viejo amigo George, pero no siempre podía contarle todo. No me perderé la ocasión de escucharte hijo, jamás lo dejaré de hacer mientras me tengas. Te pido me esperes un momento, voy a bajar por leche para tu madre y luego de llevarle eso, hablamos. Espérame en el estudio.

-claro papá, ve.

-Albert subió a su habitación, puso él vaso de leche sobre la mesita. Ahí estaba ella, su musa viviente, plácidamente dormida, acomodó sus sábanas y con toda la ternura del mundo besó su frente tocando su vientre. Increíblemente se convertirían en padres otra vez, por cuarta vez, él agradecía al cielo por todo lo que la vida le había dado. Tenía una esposa amorosa e incomparable, tres hijos y un cuarto en camino. Ya imaginaba la cara de Archibald al enterarse. Él tenía mucho más por quienes aún vivir, quería conocer sus nietos y porqué no? hasta sus bisnietos, esbozando una sonrisa cobijó a su mujer, apagó la luz y se dirigió a atender a su primogénito. Ahora le parecía increíble que su hombrecito ya tuviese 17 años y fuese su fotocopia, solo rogaba al cielo que no fuese algo serio lo que aquejara al chico y pudiese resolverlo rápido, estaba seguro que sería algo de faldas por lo que su mujer le había comentado. Se vistió y rápidamente se dirigió al estudio -hijo? Qué ocurre para que me hayas esperado todo el día?

-papá, no andaré con rodeos y rápidamente te diré que, te he fallado

-me has fallado? A qué te refieres?

- tuve sexo y tengo que casarme con ella lo más pronto posible, quiero llevarla a América

-Albert tragó seco. Su chico no se contuvo y se culpaba por no haberle instruido al respecto, no pensó que esto ocurriría tan pronto. Paradógicamente hacia tan solo unos momentos había deseado vivir para ver su generación y ahora esto? Con un rostro serio, solo atinó decir: de qué "dama" hablamos?

Está bien tomates? Huevos? Lo que quieran… las hice rabiar al principio de eso estoy segura ja,ja,ja se me ocurrió calentar la atmósfera. Ahora sí, en qué lío se metió el primogénito hmmm?