Vivimos un Secreto II
7.
- maldita sea! Porque Archivald no contesta mis llamadas Amber? Le he dejado varios mensajes, le indique que debía enviar por mi esposa e hijos a Nueva York en fin preparar la logística para ello.
-William en cuanto llegue le daré su mensaje, él está muy ocupado últimamente
-no le darás ningún mensaje, harás exactamente lo que te ordene
-usted a mí?
-como lo escuchas! -Llama a George Johnson y dile que se encargue,
-qué yo le marque?
-así es Señora Cornwell, acaso se le caerá una uña por ello?
-no, es que no es propio
-propio era que tu marido lo hiciera, pero como no me ha llamado no puedo arriesgarme, puedes hacerlo sí o sí? -Amber lo que menos quería era enemistarse con William Andrew, pero ganas no le faltaron que hacerle el desaire a la "señora" rápidamente contestó,
-claro William, llamaré al señor Johnson, pierda cuidado.
-Gracias, dile que me envíe un telegrama al hotel, quiero estar tranquilo. -Tras colgar la llamada meditaba sobre ese asunto, que rayos le ocurría a estos dos? Eso lo averiguaría apenas llegase a Chicago, por lo pronto debía dirigirse a sus oficinas, al mal tiempo prisa, entró al edificio que albergaba sus oficinas principales en Londres. Estaba un poco nervioso como muchos otros empresarios pues precisa e inevitablemente ese día despedirían una gran cantidad de personas. En tres días más partiría y esperaba que todo saliera bien y que su personal entendiese lo que ocurría. Como él muchos empresarios abandonaban su vida en aquella vieja ciudad buscando otros rumbos, las noticias de los estragos de la guerra en Europa continental eran desastrosos, por momentos agradecía vivir en una isla. Armándose de valor dio al personal aviso de su retiro y cierre de las empresas, algunos con lágrimas en sus ojos se retiraron retraídos por la noticia, sin embargo un grupo de hombres jóvenes no estaban de acuerdo, aducían que era un usurero que solo llegó a enriquecerse y ahora los abandonaba a su suerte en tiempos tan difíciles.
-pasado medio día una especie de motín se vivía en las calles, William y sus empleados más cercanos tuvieron que guarecerse en sus propias oficinas hasta entrada la noche, la policía desplegaba a los revoltosos, de pronto humo y llamas abrazaron algunos edificios. Mientras se registraban saqueos en diferentes puntos de la ciudad, el desasosiego comenzaba a reinar.
-a lo largo del día alguien miraba atónita la escena desde el viejo café, con lágrimas en sus ojos rogaba a Dios que todo estuviese bien. Trataba de mantener la calma al igual que sus compañeras, pero era sencillamente inevitable no pensar que ocurría en un edificio en particular, no lo había visto, acaso estaría atrapado? tantas veces el sabio señor Andrew le había sugerido abandonar la ciudad y ahora se arrepentía de no haberle escuchado, su preocupación era sincera, pero ella siendo mujer que podía hacer por él ? Los hombres estaban enardecidos por todos lados, una ola masiva de despidos en varias empresas, la amenaza latente de un Estado en guerra, esto se traduciría en hambre y delincuencia.
-Siendo ya muy de noche el dueño del café les sugirió pasarla en el lugar, sobre todo a las damas, pero ella no podía darse el lujo de abandonar su posada pues ahí tenía escondidos sus ahorros y de ellos dependería su fuga con Gisselle, pero también estaba el otro asunto, por lo menos quería saber que le había ocurrido al señor Andrew, las llamas habían sido sofocadas y el reporte de heridos en tres edificios contiguos iba en aumento, pasada las diez de la noche, Paulette se aventuró a salir hacia su posada, sus ojos no daban crédito a lo veía, habían sido vandalizados, parte de sus pertenencias sustraídas, pero el cuadro, aquél cuadro que mostraba la hermosa sonrisa de una niña estaba destrozado, quien le había robado? Lloraba desconsoladamente pues de eso dependía su futuro, no podía quedarse más en ese lugar, iría a un sitio más seguro, pero a dónde? el trago era amargo y la zozobra aún más …
-William había abandonado el edificio con algo de apoyo por parte de su seguridad. Al llegar a su hotel recibió un mensaje de George Johnson, - "William, desconozco los detalles que me pides, en cuanto tenga información te la haré llegar, no te preocupes, como en los viejos tiempos yo mismo me encargaré de recibir a tu familia y hacerles llegar sanos y salvos a Chicago, cuídate y te esperamos pronto". – al no recibir noticias de Archivald, tuvo que optar de forma rápida por requerir los servicios de su retirado viejo amigo George, la seguridad de su familia era prioridad y más aún con otro Andrew en camino. Todo estaba de cabeza aquél extraño día, al entrar a su habitación comenzó a arreglar las pocas pertenencias que llevaría, su esposa se había encargado de llevarse el resto. Tomó un baño y pidió de cenar cuando escuchó la puerta sonar, al abrir endureció su semblante por quien se encontraba allí de pie. – qué hace aquí?
-supe…supe que atacaron sus oficinas, de hecho todo el edificio, me preocupé por usted señor
-Paulette le agradezco su interés, perdone si no la hago pasar pero... estoy muy cansado y necesito terminar algunas cosas pendientes
-si claro, yo… también quiero irme
-un incómodo silencio reinó por unos segundos, realmente William se estaba hastiando de ésa mujer, -créame cuando le digo que le deseo buen viaje, eso fue todo lo que pudo decir, Paulette se le abalanzó a su cuello y comenzó a llorar como si se le fuera la vida misma en ése llanto, William estaba estático, no soportaba ver una mujer llorar y menos sin entender el porqué? Qué esperaba, que le abrazara?
-se puede saber que le ocurre? –le preguntó apartándola rápidamente de él,
-me robaron donde me hospedaba, me robaron todo, tengo mucho miedo señor, todo afuera es tan horrible
-le advertí de esta situación, se pondrá peor, por favor cálmense y entienda que debe irse,
-yo quería hospedarme aquí, pero no dijeron que no podía, que estaba a su máxima
-la mayoría de las personas aquí hospedadas viajarán, el barco zarpa en unos días; Paulette lo siento, pero aquí no la puedo tener
-señor no sé a dónde ir
-William sabía que las calles estaban más inseguras que nunca, pero que terca había sido esta mujercita, -de veras que lo lamento mucho, no puedo hacer más por usted, por favor retírese
-su cuarto es muy grande señor, tal vez…
-lo es, es una suite, pero no puede quedarse aquí, se prestaría a malas habladurías, yo soy un hombre honorable y usted lo sabe, cómo pudo entrar hasta aquí?
-dije que era su criada, que traía unas pertenencias
-dejó de serlo hace un rato, usted no es mi responsabilidad ahora Paulette entiéndame, por favor márchese ahora mismo. Le pediré a mi escolta que la lleve a su posada. -con William Andrew el que no entendía por las buenas, lo haría por las malas!
-pero es que ahí fuimos vandalizados, por favor solo será por esta noche
-no es posible, lo lamento, le daré dinero pero no puede quedarse
-William leía temor y angustia en su mirada, por mucho que quisiera darle con un sartén en la cabeza sencillamente la realidad lo rebasaba, ella era una mujer que quería comprometerlo al precio que fuese , le pidió a su escolta que la llevara donde ella indicara, así fuese un lugar algo más digno que el anterior.
-le daré el dinero, pierda cuidado
-Paulette se sintió derrotada, volvería a algún andrajoso lugar y solo agradecía que el señor le ayudara con algo de dinero. – Adam el escolta, miraban asqueado a la mujer sin escrúpulos, llegaron a un hotel lo más apartado del centro y mal confundiendo las señales de su jefe tomó la decisión de deshacerse de ése rubio problema o al menos eso pensó. La acompañó a la habitación aduciendo que llevaba el dinero que el señor le enviaba, se aseguró de cerrar la puerta y acto seguido… lo ocurrido revivió en Paulette horribles momentos a manos de su lejano esposo, al terminar el acto el hombre miraba a la rubia mujer de mirada perdida ajena a lo que él indicaba. -no te acerques más al señor Andrew u obtendrás más de esto, si lo haces entenderé que te gustó tanto que no dudaré en repetirlo; por cierto, estás deliciosa mujer, adiós…
—0—
-A horas de su llegada, los jóvenes Andrew le daban platica a su mamá
-mamá quieres que te traigan el desayuno? -preguntaba Gabe al ver a su madre algo nostálgica mirando un pequeño cofre con algunas fotos y cartas
-si hijo, solo algo de frutas, no me siento bien, esperare la llamada de tu padre
-este bebito está muy mal consentido, solo quiere escuchar a papá para dejarte dormir. -comentaba Ethan,
-bueno Ethan tú eras parecido, además quiero creer que es finalmente mi niña
-una hermana mamá? Ja,ja,ja Pobrecita -comentaba William Jacob
-porqué pobrecita hijo?
-tendrá tres paladines que la custodien todo el tiempo
-yo también tuve tres paladines, de hecho cuatro con tu padre
-tres? Quienes? Los de esta foto?
-Antony, Stear y Archie, luego tu padre
-pero este es otro chico, -decía Gabe sacando una foto del cofre donde se apreciaba un joven de cabellos negros vestido de actor?
-ése es un viejo amigo, se llama Terrence
-vaya, ni custodiada andabas derechita eh?
-Gabe, siempre he sido una mujer derecha, pero aún a mis años nadie podrá privarme jamás de trepar árboles por ejemplo
-no me refería a eso mamá
-ah no? entonces?
-a enamorarte, hubo algún pretendiente antes de papá, lo sabemos! -le decían entre risas
-Sí! -contestó sin dudar siquiera. Hubo alguien muy especial en mi corazón, aunque ya conocía a tu padre pero es que lo confundí, aún así, mis afectos fueron sinceros y le extrañaré toda la eternidad…
-Los tres chicos estaban más que atentos a su relato, no daban crédito a lo que escuchaban, -así que papá tuvo un sobrino muy parecido a él?
-así es, su prematura partida de este mundo nos dolió tanto. Antony Brower era un ángel, seguro Dios reclamó su presencia.
-bueno pero todo quedó en familia. -decía Gabe muerto de risa
-No es gracioso Gabe, después tuve un pretendiente en el colegio, pero…no funcionó, él se fugó del colegio y ya después nuestros sentimientos cambiaron, al menos los míos
-en el colegio? Cómo papá no quiere que tenga novia si tú tuviste y de seguro él también
-Gabe amor, el amor simplemente llega, lo sabrás en su momento, lo que no queremos es que te precipites a vivirlo sin sentirlo, cuando ocurra que sea para siempre
-como tú y papá?
-así es! Ahora estamos casados e intensamente felices de tenernos y tenerlos a ustedes.
-Mamá ya en serio, cuántos hijos más tendrán?
-creo que ahora si desisto. Sea lo que sea me quedaré sin más bebés. Ustedes están tan grandes y este bebé es realmente una cuenta mal sacada pero igual , bienvenido será. Ustedes pondrán ese colegio al revés ya lo veo venir, por favor prométanme que se portarán bien dentro de los límites, sobre todo tú William Jacob, ya me enteré de todo
-descuida mamá, estaré enfocado en mis estudios y cuidaré de ustedes hasta que papá regrese.
-llegaron las frutas, nos vemos mamá tenemos una cita
-cita? Estamos por llegar a tierra, y con quién vas?
-no la conoces, se llama Arline Schiffer y trae a Gabe de cabeza, jejejeje
-Schiffer? …
—0—
-en Londres con la mañana llegó un singular silencio que contagiaba el ambiente como si fuese el preámbulo de alguna tormenta, William hacia transacciones en los bancos y notariaba algunos documentos. Unos días más por Dios, en su mente apuraba los minutos y los segundos mientras pedía paz y tranquilidad para esperar pacientemente ese barco, él regresaba a su Chicago y todo sería reiniciar una nueva vida junto a su esposa e hijos. -al salir del banco comenzó a descender las escaleras, un extraño zumbido se escuchaba a lo lejos, las personas detenían su marcha inclinando sus cabezas hacia arriba, que rayos era eso? Su rostro palideció, el aire faltó a punto de doblarle las piernas, acaso eran…bombarderos?
Amber sacando las "garritas"
Paulette, "el que no oye consejo no llega a viejo"
Londres, lo que faltaba! Parece que no habrá viaje de retorno… "por ahora"
Gracias por todos y cada uno de sus mensajes, poco a poco se van actualizando yo no sé porqué no ocurre de una vez, si alguien sabe que me ilustre.
Saludos y besos a todas, chicas esto se pone infernal
