Vivimos un Secreto II
13.
-William Andrew no se andaba por las ramas a la hora de tomar decisiones y actuar. En vista que Paulette estaba vencida, decidió hacer algo por ella. Era un comerciante por lo que sabía, le gustaba el juego, la bebida y por supuesto, mujeres. Hizo que las dos damiselas se hicieran pasar por señoritas algo presentables y muy deseables. Los hombres que contrató serían también comerciantes , llegarían a negociar con Harry un trato justo mediante un contrato conveniente a la larga todo sería una vil mentira, para cuando entendiese, tanto Giselle como Paulette estarían en otro continente. Tal como lo planeó sucedió.
-es usted Harry Mcland?
-lo soy, qué desean?
-tenemos una mercancía que negociar con usted,
-de qué tipo de mercancía hablamos?
-licores entre otras cosas, decía uno con malicia volteando a ver a las mujeres.
-Harry no perdió detalle de las bellas y sexys mujeres que les acompañaban. Los hizo pasar, el trato era venderle licores de los más finos, la excusa era que la guerra había dañado el negocio. Para Harry el precio fue una ganga, preguntó quiénes eran las jóvenes?
-son nuestras chicas, pero pueden ser también tuyas si gustas…
-no lo pensó dos veces. Comieron y se embriagaron lo suficiente o al menos eso aparentaron. Las damiselas hicieron su trabajo, durmieron al hombre después de haberlo satisfecho sexualmente mientras los hombres buscaban y sacaban a Giselle de la casa. A la mañana siguiente, despertó con un terrible dolor de cabeza, algo más que un whisky le había afectado. Caminó desorientado por la habitación, aún con su cuerpo desnudo pudo notar una maleta al pie de la cama, la tomó abriéndola de inmediato, mucho dinero había en ella, lo que más llamó su atención fue una serie de documentos que él mismo había firmado. No solo era el divorcio con Paulette sino documentos donde cedía la tutela de Giselle, le faltó el aire, le faltó todo, se vistió rápidamente buscando sin éxito a Giselle pero no la encontró por ningún lado. Sus escasos dos sirvientes no pudieron describir la furia con la que este hombre actuaba. Se sentía idiota, había cedido a todo lo que ellos quisieron mientras comían bebían y hacían el amor con una y luego otra. Había sido obra de Paulette pero ella no actuó sola, estaba convencido que su amante sería algún hombre adinerado y a partir de ese día no descansaría hasta encontrarla. No tenía la menor idea por donde comenzar , pero él seguiría su rastro hasta el fin de sus días…
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-Candy? Estoy muy apenado con usted. No sabía si llevarla al hospital o sencillamente llevarla a casa. Asi que decidí darle prioridad a usted, pero he dado aviso a su familia
-señora Andrew, le realizaremos unos exámenes. -interrumpía una enfermera. Dada su condición es necesario llevar un control más seguido.
-Dios, estoy muy mareada.
-no se preocupe Candy, luego de la atención mi chofer la llevará, por favor dígame que le ocurre?
-es sencillo Marcus, estoy embarazada
- Un sorprendido Marcus se quedó callado por unos momentos, asimilando la noticia, es que este par de rubios no se detendrían? -ha de ser muy difícil para usted, con el señor William tan lejos, usted sola
-no estoy sola, están mis hijos.
-qué suerte tiene Andrew. Sin duda eras la mujer perfecta para formar un hogar. Eres noble, bondadosa, a la vez fuerte y decidida.
-suerte? Digamos que estábamos destinados el uno al otro, desde siempre. -Sostuvo Candy dejando una nota de nostalgia en su voz, Albert...susurró en voz baja.
-como fuese, nos ganó a todos la partida.
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-Nuna le di esperanzas a nadie, sencillamente mi corazón ya tenía su dueño. Puedes retirarte Marcus, me dejas los documento y los leeré en casa.
-De ninguna manera, le llevaré personalmente. Soy tu amigo Candy, espero no tengas duda en ningún momento de buscar ni asesoría en cualquier tema. Sin compromisos de acuerdo?
-De acuerdo. -Candy se despidió de Marcus, se sentía contrariada aún con fuertes malestares, su preocupación era genuina pues su embarazo parecía complicarse. No entendía porqué? si siempre tuvo embarazos sanos sin complicaciones. Decidió esperar la opinión del médico y según esto acataría cada orden que le diese, la salud de su bebé sería primordial.
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-la dejaste ahí y no estaba ?
-No señor. Solo dijo que la recogiera en dos horas pero la señora no apareció.
-qué dijo la modista?
-no dijo nada señor. -Pritzker no era un hombre que perdiese fácilmente los estribos, pero lejos de los celos estaba preocupado por la seguridad de su esposa. Tenía cinco horas de haber desaparecido sin dejar rastro. Ordenó su auto, daría aviso a la policía y rogaba que todo se mantuviese en bajo perfil pues no quería un escándalo en su vida que era ya pública.
—devuélvete con la modista. Quiero saber si llega o si salió con ella, no debiste dejarla sola en ningún momento.
—mi señor, -El chofer dudoso en confiar lo que ya sabía se sinceró con su patrón, total era él quien pagaba sus honorarios.
-qué ocurre? Habla de una vez.
-Yo regresé porque la modista no estaba. Pregunté y ella no está en la ciudad. No quise decirlo delante de los demás. -Johan se quedó de una pieza, acaso Annie…? No, ella nunca le traicionaría o haría algo inmoral. -Retírate y has lo que te pedí.
—-0—
-Una tenue luz iluminaba la habitación, entre sábanas sudadas y el aire impregnado de olor a sexo a deseo , dos amantes yacían recostados el uno al otro. Ella lucia preocupada, él debería estarlo igual, más lo que reflejaba su rostro era una paz terrenal que en muchos años no había sentido.
-luces perfecta Annie
-cómo puedes decir eso Archie? No eres consciente? No debimos…
-no te atrevas a arrepentirte. Ha sido… no lo sé la verdad. Annie por favor mírame, -tomó su humedecido rostro entre sus manos plasmándole un beso lleno de ansias, de amor, de añoranza la abrazó fuertemente diciéndole, -Yo jamás te hubiera dado la espalda, porqué no me buscaste? me lo preguntaré una y otra vez, no debiste callar,
-tú trazaste tu destino, te fuiste yo no era parte de tu futuro inmediato y mi problema no podía esperar por más tiempo.
-es que no era tu problema Annie, era nuestro bebé. Elroy es un tema aparte, ya no vive , no tengo ni cómo reclamarle nada, pero Candy y Albert , ellos…
-ellos nada Archie! No puedes arrimar a otros nuestra responsabilidad, ni pretender que es su culpa, no lo es. Ante tu partida, la negativa de Elroy y la agitada relación que llevaba William y Candy, todo estaba de cabeza en aquél entonces. Yo pedí guardar un secreto y así fue, ahí estuvo enterrado por más de veinte años.
-Para nadie fue un secreto nuestra relación Annie, pero no te juzgaré. El tiempo ha pasado, hiciste tu vida y yo la mía, no puedo ni describir lo que hemos hecho -La atrajo hasta su cuerpo volviendo a besarla con tanta intensidad. No quería separarse de sus labios -Lo que sí sé es que mi cuerpo mi alma y mi ser te extrañaron y tú me has evidenciado lo mismo. -Archie de manera sonriente la observaba, ella no había cambiado mucho, siempre temerosa, siempre nerviosa. Por algún motivo él se sentía tranquilo, estar con ella era como estar en casa, muy contraria sensación a como estar con Amber, siempre vivía en modo ansiedad. Aún saboreaba las horas vividas en sus brazos. -Annie subió al auto, Archie al hacer lo mismo avanzó escasos metros, ambos estaban nerviosos, aparcó el auto y acto seguido tomó sus labios sin siquiera pedir permiso. Ella le correspondió de inmediato, entre miradas cómplices destellando un deseo voraz, condujo hasta un residencial muy elegante, para sorpresa de Annie era la casa que Candy y Albert ocuparon alguna vez antes de marcharse de Chicago. No hizo preguntas innecesarias, tal vez él le daba mantenimiento. La tomó de la mano avanzando escalera arriba, la casa lucía limpia y bien conservada, la llevó a una habitación donde al cerrar la puerta, ni siquiera las palabras hicieron falta. Se besaron con hambre, con pasión, mientras se despojaban mutuamente de sus ropas, la tomó entre sus brazos besando cada milímetro de su expuesto cuello y rostro. El deseo estaba presente, acostado a su lado, acariciaba sus muslos hasta su intimidad sin reparo , a su juicio ella en sí era fabulosa, ahora su bien moldeado cuerpo se le ofrecía queriendo ser poseido , aprisionado, penetrado, se aseguró de darle placer a esa preciosa zona íntima hasta tomar posición sobre ella separando sus piernas e introduciéndose a placer. Moviéndose pausada y profundamente la llevó al clímax una y otra vez, como los viejos tiempos, el ritmo lento era tortuosamente delicioso para ambos, solo se limitó a amarla y satisfacerla; luego se ocupó de él. Estaba fascinado con su entrega, sentía que la necesitaba desde hacía mucho tiempo. No sabía que haría pero él volvería a verla. Quizás nunca debió haberse apartado de ella, ahora lo entendía, no la presionaría. Después de la enorme travesura que habían hecho, se limitó a observarla correr al baño y con prisa recogía sus prendas. Angustiada por su destrozado peinado y maquillaje el cual él se había encargado de devorar.
-tanta prisa por alejarte de mí?
-Qué perceptivo señor Cornwell, Tendremos problemas si se enteran. Mi chofer quedó en pasar hace dos horas
-te dejaré en tu casa si quieres.
-estás loco? No pueden verme contigo.
-puedes llamar? Decir que te recojan en un restaurante, que te dio hambre y fuiste a comer con una amiga , que te la encontraste con la modista.
-si, creo que es creíble. Vámonos quieres
-está bien. Solo dime qué volveremos a vernos, quiero verte Annie!
-qué pasó con tu niña mimada? No la amabas?
-Amber, ella es… otro tema. Es mi esposa la quiero pero no es lo mismo. -Archie estaba dudoso de sus sentimientos en ése momento, quería a Amber claro que sí, era su esposa y madre de sus hijas, pero Annie era como el capítulo no terminado, la página abierta donde podía seguir escribiendo, sabía lo que arriesgaba pero aún así , era la mujer que más había deseado en su maldita vida. Tal vez no estuvo preparado para un enlace aquella vez pero ahora, todo era diferente , Annie era diferente.
-no quiero verte otra vez Archie. No volverá a pasar , no podemos. Yo estoy casada con un buen hombre y debe estar muy preocupado por mi ahora mismo. Mis hijas me esperan y de paso las tuyas a ti. Volvamos a nuestras vidas y nada, no pasó nada,
-Nada? Es en serio? Cómo puedes decir eso? Yo debería estar furioso contigo por secuestrar a mi hija y mírame, estoy como un tonto enamorado de ti, soy tuyo Annie, siempre lo fui.
-Sí, nos amamos y ya listo. Archie no puede ser entiendes? Vámonos por favor.
-Annie si no quieres verme lo entiendo, pero busca la manera de dejarme ver a mi hija. Necesito hablarle y más si ella lo sabe. Solo una vez, en un lugar privado, le explicaré todo, lo que tú no has podido, quiero abrazarla, besarla, necesito sentirla.
-no sé si eso ocurra; pero, te prometo que si ella lo quiere así se hará.
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-William! Dios mío cuanta alegría.
-George, la alegría es mía. -A William se le salieron las lagrimas abrazando a su viejo y querido tutor, su amigo leal quien una vez más ahí estaba para él. Lucia muy delgado y algo preocupado, pero George siempre discreto no comentaría nada por el momento. Su muchacho debió pasar situaciones terribles.
-Estamos listos William. No podemos perder más tiempo. Tenemos que irnos ya. El barco está a dos millas no puede anclar aquí. Tenemos que movernos.
-George, sabes que no vengo solo, dos personas me acompañan.
-Si lo sé, después platicamos. Ahora subamos rápido tenemos que irnos de inmediato. -George tomó a Giselle cargándola hasta el bote. William ayudó a una adolorida Paulette a subir. Habían miles de interrogantes en su cabeza, tal vez era la amante de William? Su hija bastarda? No no no. Su muchacho no estaba loco, bueno algo si, pero eso fue muchos años atrás, esto tendría alguna explicación. Le daría su espacio y poco a poco lo abordaría.
-Cinco horas después, navegaban hacia el nor oeste. Cambiarían de embarcación en otra isla y de allí hacia Canadá. En cubierta, bajo la intensa noche. -Un trago? William se aventuró hablarle -George, se que debes estar preguntandote qué ocurre, Como siempre tu discreción es fortaleza para mí.
-ahhhhh William mi muchacho. No debo meterme en tu vida, pero si debo preguntar qué crees qué haces?
-no he perdido el norte George, tenía que ayudarla. No es mi hija, no somos nada. Ella era del servicio y sí me confió sus sentimientos pero, Candy la puso en su lugar. Además yo jamás la traicionaría con nadie.
-porqué ocultarla entonces? No crees a tu mujer capaz de entenderlo?
-claro que sí, si fuese otra persona
-entiendo. Qué harás al llegar?
-la ocultarás hasta que yo me aleje. Luego, ubícala con dinero y un lugar digno donde vivir. Sin lujos, solo algo cómodo y seguro. -Mientras bebían el oscuro licor, William le detalló a George todo lo vivido en esos últimos dos meses. Había bajado de peso, lucia preocupado y ansioso. – solo quiero llegar, abrazarla y besarla hasta morirme en sus brazos. La extraño demasiado. Cómo estará mi bebé?
-pues con semejante panzita, debe andar con sumo cuidado. Tus hijos están muy bien. Hermosos todos. Ya iniciaron la escuela y William Jacob se inscribió en la Universidad asesorado por Archivald.
-Candy solo tenía dos meses y unas semanas. Ya debe andar por los cuatro
-William, a mi me pareció un vientre de seis. Tal vez sean dos?
-George, como quisiera que fuera una niña. Nos haría más felices de lo que ya somos en realidad. Me siento confiado que pronto llegaré y no me separé jamás de su lado.
- William Jacob es fiel copia del original sabías?
-te recordó a mí cierto?
-júralo. Me pidió asesoría en unos negocios pero, quedé que con gusto lo asesoraba hasta mi regreso.
-qué tipo de negocios? Con quienes?
-no lo sé. Son chicos de la facultad según entendí. Recuerda que ahora validará su firma
-puede hacerlo, así lo dispuse. Pero, no tiene poder para inversión. Requiere mi aprobación y eso no lo sabe aún.
- Es como ser y no ser a la vez, cuál es el punto?
-Lo estoy probando. Ya falló una vez y fue por mi parte mi falta. Quisieron atraparlo con un matrimonio. Tuve que dar más acciones de Transport ,
-eso supe. Archivald no sabía nada. Pero de igual forma las acciones navieras se desplomaron
-la parte de Archivald está salvo. Arreglare con él. Me dejas intrigado en qué querrá meterse Jacob.
-El viaje pasaba sin mayor contratiempo, cuando eran indagados George tenía la documentación necesaria que validaba a quién extraían del país y hacia donde se dirigían. En seis días a lo máximo estarían en puerto seguro.
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-Lo confirmo señora Andrew, tendrá dos bebés, las sospechas eran ciertas. Usted está muy bien, requiere de reposo y alimentación sana. Deje los problemas a un lado y relájese, apenas va para el quinto mes aún el camino es largo.
-Dr, cuando sabré qué son?
-Tal vez en el séptimo mes. Por ahora reposo y mas reposo de acuerdo?
-Sí, claro. –Candice White Andrew estaba muy feliz, no cabía en dicha. William se sorprendería al llegar, no se esperaba un embarazo así pasados sus cuarenta años,. Tenia que cuidarse muy bien por los bebés y por ella misma...
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Anie, fue el llamado de Johan a su esposa cuando la vio llegar… -tal parece que mi preocupación ha estado de más? Llevo horas esperando que aparezcas
-Estaba con la modista Johan,
-Tu modista? El chofer no te encontró Annie,
-No, bueno… es que fuimos por telas, yo misma quise escogerlas amor,
-Ya veo, -Johan observaba a una nerviosa Annie, no lo miraba fijamente y esto le causaba extrañesa, -La cena está por servirse, por favor anda a cambiarte Anie, -La observó alejarse sin perderle de vista, algo raro había pasado pero él, temeroso ante una posible realidad que no quería ni ver ni asumir, decidió ignorar por el momento su falta.
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-Señor Cornwell, ha llegado un mensaje señor. –Archivald llegó a la mansión siendo recibido por el mayordomo. Leyó la información y preguntó de inmediato por Candy, -ella no ha llegado señor, salió y no ha regresado. El señor Schiffer dijo que la llevaría al médico, al parecer tuvo un mareo en sus oficinas.
-Un mareo? Enviaron a alguién por ella?
-La señora Amber no quizo señor. Dijo que la Señora Candy decidió manejar sola por algun motivo y ella no intervendría. Ha preguntado por usted muchas veces señor,
-Amber, Amber, Amber ... Voy por la señora Andrew, avisale a sus hijos que su padre viene en camino, finalmente esta navegando…
Holitas, siento el atraso para quienes siguen esta historia. Me excuso con nuevos retos laborales que he iniciado y no me dan tregua de nada.
-William regresa finalmente
-Candy doblemente embarazada,
-Annie, cree que se las sabe de todas todas,
-Johan, la dejará correr? o preferirá enfrentarla en su momento?
-Archie, arrepentido de no haber consolidado su relación con Annie en un pasado?
-Harry, qué hará este ogro?
