Vivimos un Secreto II

15.

-Es mejor que no salgan hijos. Ese es tema de casados y nosotros no podemos intervenir, si me entienden?

-pero mamá, Amber parece haber enloquecido, Miranda debe estar muy asustada.

-tiene a su hermana. Les prohíbo meterse en esa disputa. A sus cuartos o si prefieren quédense conmigo.

-Yo te tomó la palabra mami -dijo Ethan haciendo que Gabe asintiera, los gritos e insultos de Amber inundaban cada rincón de la mansión, estaba fuera de control. Archivald había decido alojarse en otra habitación y no abandonar la casa mientras hablaba con sus hijas. Le había pedido el divorcio sin mayor explicación, tan solo un ya no te quiero. Luego de llorar por horas, Candy fue a su encuentro -No pretendo consolarte, pero te pido te controles y mires las cosas desde otra perspectiva.

-de qué hablas? me ha pedido el divorcio, ustedes llegaron juntos qué sabes de esto? Te lo dijo antes, dímelo por favor?

-Me lo dijo durante la cena. Las razones, solo él podrá dártelas porque ni yo misma lo tengo claro.

-No es justo Candy, yo le he dado mis mejores años

-y él a ti, pero eres una chica inmadura, aún con dos hijas a cuestas no has hecho más que calentar su cama y humillar a la gente. De veras que lo siento mucho

-Amber miraba a Candy de una manera suplicante, quería que la escucharan, quería y necesitaba realmente un consejo de una mujer de verdad. Ella no era su amiga pero si era el fiel ejemplo de la esposa perfecta, la esposa que William Andrew había escogido y quien se había forjado a su lado pese a todo pronóstico dado su origen. Tenían un sólido matrimonio, hermosos hijos y buena fortuna. Nunca hubo escuchado de algún intento de divorcio; a pesar de vivir en otro continente, la señora Andrew había hecho historia. Siempre acaparaba primera plana en algún evento social importante acompañando a su esposo ya fuese en Europa u otra parte del mundo. Imágenes de una poderosa mujer junto a él quien de por sí, ya brilaba con luz propia. Aparecían cargando y abrazando a niños desnutridos, mal olientes y necesitados, eran imágenes que daban la vuelta al mundo. Ambos tenían conocimientos médicos y hacer este tipo de actividades altruistas dos veces al año era tema de conversación en la élite londinense. No era común, no era imitable, pero ellos lo hacían sin pedir ningún tipo de donación monetaria a ningún gobierno o familia de abolengo. La manera desprendida en que William Andrew y su esposa actuaban era incluso censurado en cierto círculo, pero a ellos dos nada les importaba. Siempre sacaban el tiempo oportuno para alguna misión y de paso conocían lugares tan lejanos y desconocidos que ni siquiera figuraban en un mapa. Finalmente Amber aceptaba que tenía frente a ella a una mujer fuerte, con poder tal vez incluso sobre su propio aún descocado esposo. Con lágrimas en sus ojos y un nudo en su garganta solo lo dijo -No lo quiero perder, por favor ayúdame Candy, te lo suplico.

-No está en mí, ni siquiera en ti, dale su espacio. Algo debe estar atribulandolo

-es una mujer, estoy segura

-Piensa y medita entonces, que has hecho tú para empujarlo a los brazos de otra?

-Yo? Solo amarlo, darle hijos, esperarlo todos los días

-sofocarlo, esa te faltó!

-No es justo, yo lo amo, que otra mujer puede querer quitármelo?

-Si quieres saber qué ocurre, tendrás que calmarte y hablarle de manera serena. Espera mañana, ya más tranquila alguna explicación te dará. En otras palabras deja el arrebato.

-está bien. Hablaras con él?

-lo haré si dejas de actuar con berrinches

-Lo haré. Ahora quisiera dormir

-hasta mañana entonces,

-Candy, mis hijas?

-están bien, ya me ocupé de ellas. Todos los matrimonios tienen crisis Amber, no pensarías que el tuyo era la excepción, oh si?

-no, claro que no. Hasta mañana.

—-0—

-Johan se envolvía en su fina bata luego de haber tomado un baño e ingerir media botella de whisky. Escuchó la puerta abrirse lentamente dando paso a su esposa. Ella rodeó la cama sentándose en el borde tratando de buscar las palabras para hablarle. Le dolía verlo así, qué clase de estupidez había hecho?

-supongo que no me dirás que te ocurre, cierto?

-no … no me ocurre nada Johan,

-Annie, por favor! Te conozco desde hace muchos años, eres mi esposa, la madre de mis hijas, aunque Beth no sea mi sangre sabes que la amo igual que a Kristine. Eres tan transparente que no te queda mentir.

-yo no dudo de tu amor por nosotras, es solo que… no lo sé Johan,

-sientes que algo te falta? Acaso no he sido el hombre soñado? Al menos merezco saber en qué he fallado?

-No! no eres tú. -Annie comenzó a llorar descontroladamente. Finalmente se sentía sucia, había estado con un hombre ahora prohibido para ella. Que rayos pasó por su cabeza? Tenía frente a ella al mejor hombre del mundo, un hombre que le dio calor, techo y un renombrado apellido. Había fallado, lloraba amargamente por su fracaso

-Me lo dirás o tendré que deducir quién es tu amante?

-te fallé Johan, lo siento mucho. No espero que me perdones. Aceptaré la separación sin exigir nada. No merezco nada, nisiquiera a ti, pero no me pidas que te diga eso

-yo quiero y sabes que lo sabré en cualquier momento. No eres tan lista, tu modista nisiquiera está en la ciudad. -Johan se sentó a su lado, con temple levantó su rostro mirándola de manera penetrante , es el padre de Beth cierto? dímelo! -Annie, estalló en llanto mientras temblaba de manera descontrolada. No sentía miedo, pero si una inmensa vergüenza ante su esposo.

-por favor, no lo dañes , yo fui la culplable de todo, perdóname. Yo accedí a ese encuentro y simplemente pasó.

-simplemente? Ja, ja, ja. -Johan caía preso de sus emociones, entre risa y lágrimas simplemente le dijo – Así no se mata a un hombre Annie Britter , debería estrangularte, pero te amo demasiado.

-Johan, por favor. Solo déjame ir …. –un desesperante silencio invadió la habitación, él se levantó y caminó hacia la ventana mirando a la nada. Fueron más de diez minutos en absoluto silencio. Ella entre sollozos y lamentos; él pensando y analizando sus vidas. Sin acercarse a ella, solo dijo

-Eres libre de elegir. Si piensas marcharte lo harás sola. Si piensas quedarte, será bajo mis términos. No habrá salidas sin mi consentimiento. Tendrás escoltas, no habrá ningún otro acercamiento con el señor Cornwell, de hecho yo resolveré este asunto. Pero si decides irte, hazlo ahora mismo. Solo decide Annie… -Acomodó sus almohadas y de la manera más relajada posible, entró en su cama y se dispuso dormir. Ella quedó perpleja , le estaba dando una oportunidad? la segunda en su vida con condiciones muy extremas , era eso o era la zozobra de volver con un pasado que no debió volver a mirar.

—-0—-

-Los días pasaban rápidamente, aunque el ambiente en la mansión parecía lúgubre para los Cornwell, para los Andrew otro era el escenario. Flavia quien había aceptado su lugar en la mansión, inrrumpia en el comedor durante el almuerzo. - Señora Andrew tiene un mensaje urgente.

-Candy la observó esbozar lo que parecía una sonrisa, procedió a leer la nota mientras sus hijos la miraban expectantes -Llegarán en dos días a Canadá; iré a buscarlo.

-Mamá queremos ir , decía Ethan y Gabe mientras Miranda los observaba divertida , estaba muy contenta por ellos pese a la situación de sus padres. Caroline por otro lado, se había encerrado en su habitación. No quería conversar con nadie y solo se centraba en sus estudios, pensar en un divorcio sería bochornoso para ella y sería duramente juzgada en el colegio.

-No! Ustedes a la escuela.

-con quien irás mamá? estás en estado, nosotros podemos cuídarte o avísale a William Jacob

-ustedes sugirieron no salir sola aquella vez. Bien, tengo a Julia y mis guardaespaldas. Will en su universidad no lo distraeré. Me iré mañana mismo y me instalaré en un hotel. Ahí lo esperaré pacientemente. Descuiden, lo traeré de vuelta. No puedo quedarme aquí sin ir a su encuentro

-Si mamá, ya sabemos lo inquieta que solías ser. Está bien, solo tráelo si? -sostenía Gabe.

—-0—-

-Archibald ocupaba otra habitación de la mansión evitando a Amber. Escuchó un característico toque en su puerta, sabía muy bien quien era. Pasa Candy,

-obtuviste lo que querías?

-el cinismo no te luce. Hice lo que creo conveniente

-conveniente para quien? Solo para ti según entiendo.

-cómo está Amber?

-esperando una explicación de tu parte. Vine a decirte que me iré mañana. Albert está por llegar en dos días a Canadá.

-viajaras en tu estado? estás loca?

-si, loca de amor. Iré por mi marido y lo traeré yo misma

-nada de lo que te diga te hará cambiar de planes, así que… buen viaje!

-debes hablar con tu esposa Archibald. Ayer a duras penas la convencimos de bañarse. Está deprimida y hace días espera que la busques

-sigue encerrada en su habitación porque quiere

-qué lograrás con esto? Acaso te irás a fugar con Annie?

-Annie? La muy ingrata finalmente se comunica. Me invitó a tomar un café ahora temprano

-para ella te arreglas?

-siempre me he arreglado Candy , me extraña tu comentario

-si, es verdad. Cuida de Miranda y Caroline. No te vayas de la casa sin que yo regrese. Me preocupan las niñas.

-véte tranquila gatita. Anda a buscar a tu marido, asegúrate que ése viejito llegue completito. Yo me ocupo de mis asuntos

-no quiero aguarte la fiesta pero, creo que tu jugada no te saldrá. Piensa en tus hijas Archibald, te necesitan y ten mucho cuidado con Pritzker,

-es un hombre pacífico, que puede hacerme?

-es un hombre herido, por eso lo digo

-adiós Candy. Voy tarde a mi encuentro y pasaré a ver a mis hijas primero. Como me has escuchado, desayunaré fuera.

- Está bien, adiós "elegante"

-hasta luego, "gatita". Archie le dió un beso en la mejilla como despedida.

¿Archie ? -le llamó de pronto

-si?

-Solo quiero decirte, que si tú fueras mi esposo, ya te habría asesinado sabes

-jajajajaja Candy Candy si tu fueras mi esposa, jamás me divorciaría de ti.

-Me crees perfecta?

-no, pero si lo más cercano -Sin más le sonrió dejándola parada en medio de la habitación un poco turbada. Nadie la mandaba andar socavando

—-0—-

-Papá, podemos hablar?

-claro Beth. Importa si es mi despacho?

-no papá. No importa. Quiero comentarte que si tú quieres, yo decido aceptar a Nicolás.

-Johan observaba a su hija. Era muy bonita aunque no llevase su sangre la amaba mucho, él la había sostenido en sus brazos al nacer, observó cómo gesticulaba gestos desde risas hasta el llanto, la guió en sus primeros pasos, acaso había robado esos mágicos momentos a su verdadero padre? Por eso Archibald Cornwell había actuado en venganza? Fuese lo que fuese, lo hecho hecho estaba. Annie había tomado su decisión, una vez más la realidad era que la amaba, no sabía porqué, no sabía hasta cuando pero la amaba. – Beth, no… no quiero que te sientas obligada. Yo en realidad si quería una alianza con Dunne, pero no a este precio. Si él y su hijo no lo comprenden entonces, lo siento. Te prefiero a ti, discúlpame si antes no lo

vi.

-papá, Nicolás me agrada pero no aún para casarme.

-estás en edad casadera Beth, no pensarás quedarte soltera. Finalmente es tu decisión.

-pues siendo así, quisiera viajar papá. Quiero viajar.

-Hija, Europa está ahora en guerra. No es buen momento. De seguro algo grande ocurrirá, yo estoy enterado que tarde o temprano entraremos en conflicto. Pero puedes ir a otro Estado sin salir de Los Estados Unidos, es mi condición.

-está bien entonces. Quiero alejarme un tiempo. Tal vez visitar a Tía Mariane, tu hermana debe sentirse muy sola casi nunca la visitamos.

-quieres alejarte de mí?

-No, de ella, siento mucho su comportamiento.

-Qué tanto sabes?

-Lo suficiente, no la excuso, no la apoyo, ha tenido lo que merece. Necesito alejarme un tiempo

-Beth, si eso quieres no me opondré. –Beth había en parte comprendido lo que pasaba entre sus padres, se preguntaba si su vida sería igual de complicada que la de ellos. Su madre había tomado la decisión de permanecer al lado del hombre con quien decidió trazar un destino hacia muchos años. Estaba segura que quería un acercamiento con Cornwell, pero a su manera. No tuvo a ése padre antes, porqué habría de tenerlo ahora? Además, tenía dos media hermanas que de seguro serían igual de malcreadas que su madre. No, tal vez el pasado debía quedarse en su sitio. Ella tenía un padre, uno muy amable y amoroso. La habia protegido, la habia consentido en todo. Decidió que no lo traicionaría y su madre podía irse al quinto infierno si quería.

-0-

Un barco llegaba a puerto canadiense, desde cubierta podía divisar tres figuras en el muelle; entre ellas, la de una mujer visualmente inconfundible. Sus ojos brillaron de emoción, no sabía que ahí estaría o en el fondo sí? Sí, siempre tuvo esa certeza. Apretó sus manos contra el barandal sintiendo de pronto el impulso de saltar. Una tonta sonrisa afloró sus obvios sentimientos, parecía mentira que después de tantos años, su corazón seguía latiendo por ella con tal vehemencia haciéndolo sentir realmente vivo. Mientras el navio anclaba, ella se movía con paso lento, giró haciendo una señal a quienes le acompañaban deteniendo su avance. Ambos no podían desprender sus miradas, después de tantos momentos inciertos desde su despedida, finalmente se reconocian como tantas otras veces. Los minutos pasaron; Albert descendió a toda prisa sin voltear atrás ni despedirse de nadie. La alegría que desbordaba era copiosamente correspondida por ella, por minutos no hubo más que lágrimas de amor y alegría mientrás se envolvían en un fuerte y eterno abrazo.

-Te extrañé, -decía él mientrás rellenaba de besos su hermoso rostro

-Yo a ti, tardaste en llegar -le reclamaba ella

-Estoy aquí, siempre por ti y para ti, sin adioces cierto?

-Sin adioces Albert. –Albert se arrodilló acercando sus caderas mientrás besaba su vientre ya pronunciado.

-Cómo está mi bebé Candy?

-Nuestros bebés están muy bien. Creciendo como no imaginas,

-bebés? Acaso….

-Son dos bebés amor, confirmado! -Se levantó de golpe abrazándola nuevamente, mientrás buscaba sus labios con afán de devorarlos como tantas veces había soñado volver hacer,

-No me cuestionarás porqué he venido?

-Cuestionaria si no lo hubieras hecho, a quién crees que buscaba en cubierta? – Vámos! muero por estar contigo, podemos… cierto?

-que si podemos? Interrogaba ella mas roja que un tomate maduro; no estoy enferma Albert, respondía al instante

-Debí hacerte caso amor, nunca debí quedarme, tengo tanto que contarte -decía esto mientras la voz se le cortaba, he vivido el horror, la desesperanza, la miseria, todo junto Candy, hay algo que debes saber…

-Shhhh ya estas aquí, luego me contarás. Dónde está George?

-a bordo, él se ocupa de un asunto, pero luego nos alcanza.

-Candy vió seriedad en el rostro de su marido, comprendió de pronto que nada habría sido fácil para él, siempre recibió cortos mensajes y llamadas, él poco a poco le contaría, ahora no era el momento, solo quería estar a solas con él, lucía delgado y algo preocupado; los momentos vividos debieron ser muy duros. Ella no imaginaba porqué George no estaba junto a ellos, de eso sabría después…


PROMETIDO, CUMPLIDO!

-Bueno llegó el hombre finalmente, ansioso de… wepa wepa, tiene derecho, es su mujer y ya bien lejos de la paila han estado. Voy a darles su espacio y luego, BOOMMMM na¢ una estremecida que puede terminar en rotura, ya verán

-Annie tomó su decisión, ahora Archie qué? Luce muy seguro de ella, qué debemos hacer con Amber? Finalmente pidió consejo jajajjaa como me gocé esta parte con Candy.

-Johan si, me dirán que es un débil, pero así tengo un amigo que la mujer trapea el piso con él y el muy pendejo sigue ahí, porque sencillamente no imagina su vida sin ella, creanme que en la vida existen personas así. Así no se mata a un hombre, es una canción de mi tierrita y precisamente narra el dolor de un hombre al ser pasado por la parrilla…. Uyyyyy

Gracias una vez a todas las que sus saludos obsequian, comentan y escriben pidiendo actualizar. Escribo para mí, para ti, para todas las albertfans de corazón. Aquellas de ofensivos comentarios, lo siento mientras exista la posibilidad de borrarle sus malos pensamientos así se hará. Todas somos adultas y debemos ser capaces de mantener un lenguaje acorde a nuestra edad sin necesidad de caer en insultos o patanerías que ningún bien hacen, al menos este fic no se prestara para eso.

Saludos a todas sin excepción,

Adoradandrew