17.

-Eres un malnacido, idiota! cómo es posible que me hayas hecho esto? –decía ella mientras le propinaba dos bofetadas más,

-Quieres controlarte por favor? Yo no sé, no pude evitarlo

-Ella vino aquí, se atrevió a venir y tú la seguiste. Estuviste con ella, dime que más pasó entre ustedes o debo deducirlo? te acostaste con ella verdad? es eso?

-No voy a responder eso. Ya no hay caso, no hay nada ahí.

- Siempre te tuve en lo mas alto, te idolatré; pero hoy no eres más que un despojo humano. Mírate, das vergüenza! por eso quieres irte de la casa? por eso me dejas? por eso renuncias a tu familia, a tu verdadera familia? Dime si has pensado tan solo un segundo en tus hijas, dímelo!

- Te pido perdón pero por favor, contrólate. Sentía la necesidad de verla y ponerla en su lugar, cuando me dijo cómo se dieron los hechos yo no pude, en realidad no lo sé; siento que la he amado siempre, siento que nunca debimos terminar, siento que no debí separarme jamás de ella.

-Archivald te estas escuchando? Por Dios santo! Con quién crees que hablas?

-Amber lo siento tanto. En realidad yo te quiero, pero ahora mismo estoy muy confundido. Tal vez entre ella y yo jamás haya un futuro pero estoy perdido. Por favor no te vayas, no te lleves a las niñas, déjame resolver todo esto, te lo suplico.

-Que no me vaya? Quieres que me quede aquí esperando qué? tus migajas? Quieres que no me aleje a que tú resuelves si te decides por nosotras o por esa zorra?

-No! Es decir quiero estar seguro de mi decisión,

-Bien, pues decide. Pero yo me marcho, con mis hijas y eso no está en discusión. Te mandaré mis abogados. Nunca te voy a perdonar esta ofensa, jamás! -Se quedó de pie mirándola atravesar el gran salón. Cuando llegó a la mansión, vio como la servidumbre metía las maletas en el auto mientras William Jacob daba instrucciones de escoltarla. Le pidió unos minutos mientras ella miraba horrorizada su aspecto de evidente derrota. Estaba visiblemente golpeado y en su rostro había desesperanza y claramente temor, solo por eso decidió escucharlo después de haberlo esperado por tantos días, tuvo la esperanza que él además de pedirle perdón, le pidiera que no se marchara porque realmente la amaba. Pero eso no sucedió, Archivald Cornwell había perdido el rumbo de su vida y ella no se quedaría ahí para ver cómo se hundía.

-0-

-Albert estaba tan embelesado suspirando y amando a su mujer tras dos días de haber llegado no habían salido de la habitación. El servicio del hotel era de lo mejor, degustaron la gastronomía y esto incluía los simples placeres de la vida como un delicioso postre. En realidad fueron muchos postres. El no quería que su esposa viajara tan pronto y también daba paso a que George se deshiciera del problema que había arrastrado con él.

-Albert, siento mucho que hayas tenido que vivir todo ese horror. Sobre todo tu salida del banco, no puedo suponer qué sentiste al ver caer esas bombas?

-Sin temor a equivocarme, ha sido el momento más aterrador de mi vida, la explosión del tren en Italia no lo supera. Aquella vez fue sorpresa; pero las bombas de Londres me paralizaron por completo, no sabia si caerían sobre mi cabeza o dónde

-todo esta bien ahora. Estas en casa y no te volverás a separar de mí de acuerdo?

-De acuerdo

-Qué tanto hace George que no llega? Ya quiero ir a casa con nuestros hijos

-Ethan sigue siendo nuestro niño cierto? Me ha dolido su llanto en el teléfono. Gabe y William son mas grandes, lo comprenden mejor. Hicimos bien en tomarle la palabra a Will de quedarnos unos días? la verdad dime cómo se ha comportado?

-Quieres saber la verdad? No has hecho falta en ese sentido. Se preparó mentalmente para liderar la familia, se ha tomado en serio su papel. Hasta me ha regañado por venir sola sin decirle, puedes creer?

-ja,ja,ja en ese plano siempre perderá como he perdido yo siempre. Tú te mandas sola, eso lo aprendí hace mucho

-No es que hayas hecho mucho por controlarme, o si?

-No ha hecho falta, George enfrentó tu rebeldía cuando eras joven, siempre fue mi avanzada,

-Dime dónde esta George? Porqué tanto misterio? Qué pasa Albert?

-Hay un tema que tenemos que tratar Candy

-Cuál tema?

-Ven, siéntate conmigo –Candy lo observó tensar su rostro, seguro algo importante le diría y no seria nada bueno si lo había callado desde su llegada. –No quise arruinar nuestro encuentro, no pienses ni por un minuto que te guardo secretos, es algo delicado y complicado la verdad

-Dime que ocurre William Albert Andrew

-Durante mi estancia en Londres, tomaba el desayuno en el café situado frente a las oficinas, si lo recuerdas?

-Si, claro. Qué con eso?

-Lo hacia para evitar en el comedor del hotel tantos comentarios mal intencionados sobre quienes cerrábamos empresas sin importarnos la gente. Un día en ése café fui sorprendido por una mujer. Ella me sirvió el café y me saludo como si nada. Estaba trabajando allí, solo fue un saludo y ya. Cosa que me pareció de lo mas normal. Así pasaron algunos días, llegaba tomaba mi café mientras leía mi diario y me retiraba cruzando mi calle. Cuando las protestas se hicieron mas enérgicas algunas oficinas fueron incendiadas, incluyendo nuestro edificio.

-Qué dices Albert?

-Así es Candy, fuimos encerrados por manifestantes, gracias a Adam todo el personal administrativo pudo evacuar. De esa me salve debo admitirlo porque no sé que hubiera hecho con esa turba. Ese mismo día había liquidado a todo el mundo. Me despedía para siempre de ellos. Fui a mi hotel, la ciudad no tenia luz, la policía hacia lo que podía, pero logré salvaguardarme en el hotel. Como había hospedada tanta gente influyente el ejército protegió las instalaciones. Muy tarde en la noche mientras arreglaba mis maletas tocaron mi puerta. Era la mujer del café. Me sorprendí mucho, yo nunca le di datos de mí.

-Quién era esa mujer?

-déjame terminar sí? Te pido por favor que creas en mí, como siempre. –Candy cambio su semblante, estaba igual de tensa pero quería llegar al fondo de todo, mas le valía controlarse y esperar a que su marido le contara todo. Decidió morderse la lengua antes de estallar, -Esa mujer quería que la hospedara conmigo, le habían robado sus cosas donde sea que se hospedara y buscaba mi protección. Le advertí que era incorrecto y no podía hacer nada por ella. En fin, ordené a Adam llevarla a un lugar seguro, apartado de la locura de la ciudad. Yo debía esperar la partida del barco en dos días, ese siempre fue el plan; pero Adam además de llevarla fuera de la ciudad hizo algo que la verdad no sé como pudo, la ultrajó. –Un silencio se produjo entre ambos, Candy se levantó de su lado y caminó algunos pasos

-Quieres decir que abusó de ella? Tú no le diste esa orden, cómo pudo?

-Aún no lo sé.

-Qué hiciste tú?

-En ese momento no lo sabía, así que Adam regresó y no dijo nada. Solo que ya había cumplido la misión, al día siguiente fuimos al banco y fue cuando ocurrió el bombardeo. En fin, él fue el mas afectado, cuando se estabilizó y tras la noticia que el barco no llegaría a puerto por seguridad decidimos abandonar la ciudad. Partimos a Escocia, en nuestro recorrido tuvimos que salvaguardar nuestras vidas amenazando a mucha gente que quería quitarnos el vehículo, el agua y la poca comida que llevábamos. En un punto, encontramos a unos hombres robándole a los que caminaban, yo me bajé del vehículo con arma en mano. Observé a una mujer a quien intentaban quitarle su maleta y para sorpresa, era la misma mujer. Le indiqué que subiera al auto y así lo hizo. Noté su semblante cambiar al ver a Adam en el auto. No lo vislumbré en ese momento hasta parar mas adelante después de algunas horas, estábamos cansados y con hambre. A medio camino ella bajó del auto, yo le di seguimiento porque quería saber que pasaba, fue cuando me lo dijo. Adam tomó el auto y sencillamente se fue, nos dejó varados en plena noche, con hambre y frio. Así pasamos las semanas, mientras avanzábamos hasta llegar a Edimburgo. En el trayecto, logré llamarte desde un teléfono, fue un milagro. En fin, dejé a esa mujer en casa de Thomas y su esposa. Se encargaron de ella, pero había un tema de su hija por resolver, entonces la ayudé a recuperarla y … -William tragó seco al ver la cara tan seria de su mujer. No se atrevía a contarle lo del embarazo después de revelarle su nombre, no podía permitir cabida a dudas, eso no era necesario pensó, total no la volvería a ver jamás

y …dónde está?

-la traje conmigo Candy. Ella venia en el barco junto a su hija y George no ha llegado porque esta ubicándola en algún lugar. Ésa mujer, es Paulette quien trabajó para nosotros.

-Paulette? cuál Paulette? nuestra criada? es un chiste cierto? Albert cómo pudiste? Santos cielos, porqué tiene que pasarme esto –Gritó angustiada y frustrada

-Candy por el amor de Dios. Te pido confíes en mí, por favor amor, tú sabes que yo jamás te traicionaría con nadie.

-Porque no bajó del barco cuando llegaste? Qué ocultan?

-Nada Candy, por favor créeme. Yo solo quise que ella tuviera la oportunidad de reconstruir su vida.

-Albert pasaste semanas con esa mujer, por favor!

-Pase semanas intentando sobrevivir, dudas de mí? que podía hacer? dejarla tirada? ya estaba ahí tenia que cuidarla. Ponte en mi lugar por favor, sabes lo que somos, sabemos cómo somos, Sé lo que ocurrió en casa, pero yo no tuve la culpa. Tú la pusiste en su lugar y es todo. –Se levantó abrazándola fuertemente mientras ella intentaba soltarse y él trataba de calmarla. Su respiración se sentía agitada, estaba realmente molesta pero no podía permitirse que la duda la invadiera. Él era su Albert, su caballero, su príncipe. Nunca dudaría de él y menos por una mujer tan baja como Paulette. Después de hipar por unos momentos y recibir el mas cálido abrazo si es que era posible, decidió confiar plenamente en su marido y abrazarlo derritiéndose en sus brazos y fundiéndose otra vez

- te creo amor - Le dijo con ojos llorosos y calmando su momento de ira. -Por favor Albert no quiero destruir esto que tenemos, menos ahora,

-No destruiremos nada, por eso no te lo dije antes, sabia que te molestarías pero míralo como un acto de caridad. Yo te juro por lo mas sagrado, que son nuestros hijos que yo no hice nada con esa mujer ni con ninguna otra, te lo juro.

-Albert?

-mmm

-dime, alguna vez has amado a otra mujer?

-sí claro

-quién?

-Rosemary

-No me refiero a ese tipo de amor

-No. Nunca he amado a otra mujer y para que estés tranquila hay otro secretito mío

-No quiero mas secretos señor Andrew

-este si te va a gustar mucho

-bueno, no me harás enojar?

-no,

-cual es?

-fuiste mi primera mujer Candy. Mi primera, única y última mujer

-que quieres decir? Aquella vez en el barco tú…

-éramos vírgenes si

-pero no parecía, es decir…

-bueno, los hombres hablan de estas cosas. Siempre tuve mi asesor en estos casos. Para cuando el momento llegara, no tenia mucha experiencia física por no decir ninguna

-es en serio? Porque no me molestaría si fue antes de mi. Tú me aseaste, lo recuerdo muy bien, eso también te lo dijo tu asesor?

-bueno, eso fue por iniciativa propia, vi la sangre en las sábanas y supuse que tus partes requerirían atención. No hubo nadie Candy. No podía además, además hubo mucha presión del entonces consejo por no embarazar a nadie

-me dices que solo yo conozco tu… es decir aquello, le dijo ella señalando su miembro ja,ja,ja

-Candy, no es gracioso. Si te burlas de mí no te confesaré nada más

-acaso hay más?

-Solo hay amor para ti; ven acá,

-0-

( Cinco años más tarde…)

-Aurora, deja de correr o te lastimarás; decía Albert mientras observaba a sus hijas correr. Aurora y Chloe eran mellizas, hoy cumplían años.

-Se van a ensuciar Albert. No debiste bajarlas aún amor

-Quieres que me las lleve? Te veo aún afanada aquí. Tanta gente Candy por favor delega trabajo, todo está perfecto no te preocupes. Ya han comenzado a llegar los invitados mejor me voy antes que me atrapen y no pueda ocultar a mis ninfas hasta que lleguen todos. Los dejarán sin golosinas, se parecen a alguien que conozco fanática a los dulces

-Candy lo observó levantar a sus hijas con la fuerza de un halcón como si fueran plumitas haciéndolas estallar en risas incontenibles, estaba tan feliz de tenerlas, feliz que sus sueños se habían cumplido. Siempre había querido tener una niña y el señor de manera misericordiosa, le había dado dos. Una calurosa noche del mes de junio su esposa entró en labores de parto, llegaron pronto al hospital y mientras las horas pasaban, él se estremecía pensando que algo malo ocurriría, sus partos anteriores no fueron tan difíciles. Se culpaba por no haberla cuidado lo suficiente en la intimidad. Ellos se cuidaban, no sabía la verdad si Candy había buscado ése último embarazo o fue realmente un descuido. No se doblegaría hasta encontrar la forma de no tener mas bebés, no podían seguir arriesgándose así. No quería ni podía concebir la idea aterradora de ser un viudo padre de cinco niños. A plena luz del alba, el llanto de la primera niña sería escuchado por sus padres. Aurora la llamó Candy sin mucho pensarlo, de hermosos ojos azules claros y delicada sonrisa; de inmediato nacía la segunda. Albert la llamó Chloe por mostrarle sus inmensos ojos verdes iguales a su madre; son tan verdes como una hermosa pradera, son tan verdes como los tuyos Candy. Ambas son tan blancas como tú y tienen una galaxia de pequitas, eso les fascinó a ambos.

-Ella se sentía tan feliz al lado de su gran amor, feliz con sus cinco hijos y feliz que finalmente ya no tendrían más pues él había insistido tanto en buscar una solución que hasta no hacerlo no volvieron a intimar.

Los invitados a la fiesta eran pocos pero muy allegados e importantes. Desde que se establecieron en Chicago, las invitaciones no pararon de llegar a la Casa Andrew. La oportunidad de volver a invertir se hacia cada vez mayor y mejor. Ahora contaba con todo el apoyo de William Jacob pues entendía el patrimonio que poseía y se hubo graduado con honores. La guerra había terminado con saldos desastrosos para los países que en ella se vieron involucrados, era la hora de reconstruir un continente. Dedicarse a la banca era impensable, no quería pese a las insistencias de Pritzker y el viejo Dunn entre otros importantes empresarios. El Estado le había incentivado a invertir en la industria de metales y alimenticia. En ella encontraron un campo muy muy fértil. Habían adquirido muchas tierras cerca del Mississippi, buenas y muy fructíferas. Hubo recriminado a Dunn por intentar involucrar a su hijo en la venta de armas para la guerra. Eso, era algo impensable para un Andrew. Solo hizo aparecer en nombre de William Jacob y todos cogieron su lugar. Pese a las diferencias entre Archivald y Johan, este último lo respetaba y valoraba mucho. Su presencia se imponía una vez mas y su renombre como excelente empresario era respaldado por su buen apellido. Había amasado mas plata él solo en el Reino de lo que ellos hubieron hecho juntos en todos esos años de ausencia en territorio estadounidense. Amaba su familia, siempre estarían por encima de todo y de todos. Desde que nacieron sus ninfas como las había llamado, no viajaba más de dos días. Estaba enfocado en ayudar a su mujer en todo, absolutamente en todo. Sus otros hijos varones seguían estudiando y preparándose para el futuro que se forjarían. Pero como el pasado siempre te alcanza, justo en plena celebración Candy recibió el llamado del mayordomo. Se disculpó unos momentos mientras entraba al salón a buscar su regalo personal para sus hijas, escuchando así la discusión entre Julia y la seguridad. Un hombre intentaba entrar y gritaba improperios desde afuera. La seguridad lo tenía arrestado pero requerían órdenes. La presencia de un hombre de lo mas ordinario le causaba extrañeza, pero ella, una mujer reconocida por su sencillez no le impedía a nadie su acceso

-Qué busca el señor…?

-No dijo su nombre señora Andrew. Pero insiste en entrar, lo tenemos arrestado afuera.

-Tráiganlo. –Esta segura? El señor William dijo que volviera después, que le dieran una cita.

-Le dijo eso al hombre?

-sí, pero no entiende.

- por eso. Tráiganlo, yo lo atenderé. Dígale que solo dispone de cinco minutos. No más.

-Harry entró maravillado al ver la imponencia del lugar. Sin duda el mal nacido de Andrew nadaba en millones. Su postura altanera se doblegó al tener frente a él una dama de lo más hermosa, fina y elegante. Sus vivaces ojos verdes lo deslumbraron haciendo guardar un poco sus toscos modales. –Usted es?

-Harry, mi nombre es Harry. Usted es la señora Andrew cierto?

-Así es. Estoy en medio de una importante celebración. Dígame en que le ayudo por favor,

-En realidad señora Andrew, busco al infeliz que robó a mi mujer y mi hija

-y qué le hace pensar que están aquí?

-simple, a quién busco es al infeliz de su esposo

-Qué dice? De qué está hablándome?

-Como me escucha. Su esposo robó a mi mujer y la trajo a América consigo hace cinco años. En realidad eso no me importa porque sé que la preñó. Ella vino preñada y no sé si parió o no. Eso no me importa, solo quiero a mi hija. A esa infeliz no quiero volver a verla nunca más. Me imagino que con lo poderoso que es, la tendrá muy bien escondida. Pero descubrí su nombre, su vida, su familia y aquí me tiene. Si no quiere que le arme un alboroto allá afuera, mejor dígale que venga, dígale que me dé la cara ahora mismo.

-a Candice Andrew le faltó todo, el aire, la luz, el habla y un lugar donde apoyarse. De pronto todo le dio vueltas, el pasado vino a su mente con la llegada de aquél barco a puerto canadiense, él le había hablado en su momento de Paulette y su hija, pero nunca mencionó un embarazo; por la forma tan detestable de hablar de este hombre, sabía que cosa buena no era. Trató de recomponerse ante la solitaria presencia de Julia quien no se apartó de ella ni un momento. El hombre había insistido tanto en entrar e irrumpir en la fiesta que la seguridad se vio obligada a informar de su presencia; William ignoró el llamado aduciendo que le dieran una cita, pero Candy siempre tan curiosa, decidió excusarse unos momentos y atender el llamado.

-Señor Harry. Ahora mismo no tengo argumentos para refutarlo. Sin embargo,

-Por favor, no me hables con esas palabras, no le entiendo nada. –Cuide su vocabulario señor le dijo Julia como un llamado de atención.

-Sí, sé que estoy frente a una gran dama, lo siento. Me disculpo, usted no es culpable de nada. Es tan víctima como yo, y como veo sorpresa en su rostro puedo deducir que usted no sabia nada. Lo siento mucho. Su marido es un infiel, ha sabido ocultarlo muy bien. Pero, ahora reclamo la custodia de mi hija. Necesito saber donde esta? Y pienso demandarlo por secuestro

-Señor Harry. Yo no sé donde está, pero al igual que usted, estoy interesada en saberlo. Hagamos un trato, venga mañana. Por favor, mañana a las 7:00 a.m. y mi esposo y yo le atenderemos. Déjeme encarar esto y terminar mi celebración.

-oh, y qué celebra señora Andrew?

-mis hijas cumplen años…

-qué bonito. Sabe, tengo cinco cumpleaños que no le canto a mi preciosa Gisselle. Debe estar enorme, toda una señorita. Está bien, solo por usted señora Andrew. Mañana a las 7 aquí estaré. Que tengas buenas tardes, -Harry salió acompañado de la seguridad de la mansión Andrew, sentía que no ganaba nada si actuaba de forma violenta, del portón de la entrada no hubiera pasado.

-Señora Candy, quiere un té? -Candy estaba hecha un manojo de nervios, sentía su corazón tan oprimido y la tristeza se reflejó en su mirada de inmediato. Abrazó a Julia con todas sus fuerzas dejando escapar unas lágrimas mientras le decía, -Confíe en él, yo confíe en él toda mi vida…

-0-


-No sé que decirles, hasta yo he llorado este capítulo. Espero que ustedes también je,je, je. Me preguntarán si habrá rotura? Tal vez sí o tal vez no, lo cierto es que aquí se pone la relación a prueba. Esa era la trama principal de ésta parte de la historia la cuál ahora sí, se acerca al final de VIVIMOS UN SECRETO II

Prometí los saludos personalizados y aquí voy… si se me queda alguien, lo siento. SIENTASE EN LIBERTAD DE RECLAMARME. Van de los comentarios de hoy hacia el mes de enero. Saludos y gracias a todas las que han permanecido en la historia y me regalan sus comentarios. A las chicas del Facebook, besos a todas por esa vía les daré adelanto, por favor no me acribillen el sábado en la tribuna, espero no defraudarlas. Saludos a todas.

JUJO

Ever Blue 1

Aly

Yulenis

Gaby W. Andrew

Elo Andrew

Madel Ros

Silvia

Lily Andrew

EKVV

HaniR

nina

Lovely

Marce

Celestte

Aleska

Loreley Ardlay

Fanny

Anna

Stormaw

Ster Star

Kecs

Martiza

Mj

Pinwy Love

Sandy Sanchez

Luz Nelly

Yagui Fun

Aleska

Alexas 90

Malu

Gabriela Infante

Ana isela Hdz

Leihej

Kata 78

Mary

Carmen

Vialsi

Lizita

Dulce Candy

Maria Mend

Anita

Fandcya

Bunny

Naru

Katnnis

Rosima

Naru

Alebeth

Mabolla15

Guest ( 1,2,3,4,5…) no se cuántas son la verdad? Bueno, saludos… bajo este Nick, también envían insultos. No pierda su tiempo, no será publicado jamás nada que huela a ofensa. Usted es libre de leer o no pero no jorobe con eso. Todos merecemos respeto tanto nosotros como los que leen y en esto también me incluyo como lectora.