18.
-Quién es?
-Es en serio William? Cómo no sabes reconocer quién es? –preguntaba Ethan
-Es una damita muy hermosa, no ha parado de sonreirme desde que llegó me gusta pero es como muy joven para mí,
-Das pena hermano –comentaba Gabe, es Miranda! Tan solo hace tres navidades que estuvo aquí por última vez y no la recuerdas?
-Es Miranda? es en serio? Iré a saludar,
-Miranda estas muy hermosa hoy de hecho mas hermosa que nunca. Me alegra que tu madre te diera permiso para venir
-Miranda, con el rostro sonrosado por la galantería de William Jacob -William estoy muy feliz de verte, tus hermanas han crecido mucho. Me encantan, sobre todo Chloe que es tan traviesa.
-dice papá que es idéntica a mamá. Yo creo que le dan demasiada libertad pero ellos, son ellos
-qué? acaso no te criaron igual
-sí, se puede decir que sí; pero mamá siempre fue más estricta que papá
-no lo puedo creer, el señor Andrew no tenia poder sobre ustedes?
-cómo mamá? No! Hasta él quedaba obedeciendo cuando se trataba de juegos. Nos reprendía por cosas simples como atrasarnos para la cena o no querer ir a algún compromiso social, los evadiamos pero siempre hubo ocasiones que sencillamente eran inevitables. Preferíamos cenar en casa, jugar con ellos, los fines de semana papá nisiquiera entraba a la oficina. Nos dedicaban todo el tiempo que podían. Siempre estaré agradecido por eso. No le digas a nadie por favor, papá se apenaría si te he contado sobre cómo obedece a mamá casi en todo. -William Jacob y Miranda Cornwell habían mantenido correspondencia desde que ella se fue con su madre y hermana a Florida despues del divorcio de sus padres. Hacia tan solo tres navidades que se habian visto por vez última, a William Jacob siempre le pareció de lo más sensata e inteligente. Caroline no había querido regresar más pues odiaba a su padre, no quería pisar Chicago nuevamente. -Tú madre está bien?
-Se puede decir que sí. Atiende su propia tienda de ropas, es muy exclusiva sabes?
-ese atuendo, es de su tienda?
-Lo es; te gusta William?
-Es muy bonito Miranda. Pongas lo que te pongas te queda todo muy bonito. –Will sintió que estaba siendo muy transparente con Miranda, pensó de pronto que ella era una niña aún y él un hombre ya crecidito. No debia confundir sus sentimientos, la queria pero no como mujer o sí? Ellos eran parientes, él se sentía atraído por otras damas, no era correcto alimentar esperanzas en una adolescente. -Cómo vas en el colegio? , preguntó rápidamente cambiando el giro de la conversación
-Bien. William quisiera regresar algún día, no me gusta la calor, me gusta más Chicago. Le he dicho a mamá que quiero ir a la Universidad,
-Aunque tus padres se hayan separado, eres libre de visitarnos cuando quieras , te lo he dicho siempre. Falta mucho para ir a la Universidad no? Tienes apenas 14
-lastimosamente, susurró ella entre dientes.
-perdón? -preguntaba él
-Nada Will, vamos por las traviesas. Quiero fotografiarme con ellas. Tu padre está muy feliz Donde está tu mamá?
-El está muy feliz, en realidad todos lo estamos. Mamá creo que entró hace un rato. Voy a ver qué ocurre , ya vuelvo
-Miranda observaba a William Jacob adentrarse en la mansión. Le gustaba muchísimo , más ahora que era todo un hombrecito próximo a sus 23 años , ella había guardado sus sentimientos muy bien; a excepción de su madre quien sabía su interés por él y le había advertido que tal vez, le rompieran también el corazón al igual que a ella.
—-0—-
-Señora, no le dé el lujo de verle llorar. Tiene que controlarse señora. Hoy es un día tan importante para sus hijas, para todos
-A través de una amplia ventana de su habitación, Candy vió como sus hijas jugaban junto a sus hermanos y amigos. Su marido parecía disfrutar la compañía de ciertas personas quienes no hacían más que elogiar la belleza de su familia. A distancia podía percibir todo el amor que infundía en ellos. Cómo podía entonces dudar de ése hombre? Cómo podía poner en juicio su integridad y confianza. Algo no andaba bien, ella sabía que George no se prestaría para algo así; pero el tal Harry había viajado de muy lejos buscando a William y manifestado que Paulette no le importaba en lo más mínimo solo su hija. Qué había hecho William para que este hombre estuviera tan furioso? acaso si era realmente su amante? habían dejado de verse en estos cinco años? estaría realmente embarazada en aquella ocasión? quién era realmente el padre de ese bebé? tantas preguntas y dudas se traducían en el temor de saber que su hombre le hubiese fallado. Tendría que hablarle, tendrían que tocar ese tema que tan enterrado estaba. Ella creyó ciegamente que Adam había hecho de las suyas con aquella mujer y de seguro aquél niño, si es que existía sería de él. Dos toques a la puerta la trajeron a la realidad, ordenó a Julia abrir -Mamá qué haces aquí, te sientes bien?
- Hijo bajo en un momento. Me indispuse pero me recuperaré en unos minutos,
-William percibió que algo ocultaba. La habitación de sus padres era muy grande, de amplios ventanales con blancas cortinas y una hermosa terraza que regalaba una magestuosa vista al jardín. La luz irradiaba de lleno, era imposible no denotar su afligido rostro. -Qué ocurre mamá? Julia por favor nos dejas?
-Señora, iré por el té
-tráelo sí, lo necesito
-y bien? -qué ocurre mamá?
-Will me siento un poco indispuesta, es todo. Deja de preocuparte tanto, bajaré en unos minutos
-Si has llorado es por algún motivo no? voy avisarle a papá enseguida
-No! Te lo prohíbo -grito Candy a su hijo haciendo que esté se extrañara de sobremanera
-Mamá!
-Por favor no le digas nada. Solo déjame unos cinco minutos mientras me tomo un té y estaré repuesta. Ya bajo, te lo ordeno
-Está bien mamá. Esperaré pacientemente esos cinco minutos , te esperaré
—-0—-
-William, el rubro de los metales sigue en aumento
-Archivald la verdad ahora mismo no quiero hablar de negocios. Tal vez mañana?
-qué tal si me quedo y lo platicamos
-qué tal si lo haces con Jacob? Esta anuente de todo, lo ha hecho bien hasta ahora
-estás poniéndote cada día más viejo y perezoso,
-estoy disfrutando de mi familia, cosa que deberías replantearte. Cómo va lo de Amber?
-la asesoría y el capital parece funcionar. Se siente útil con su negocio , es de lo más exclusivo , tal vez tenga futuro no crees?
-está bien si ella se siente bien, yo me refería a ustedes,
-Hay avance, la invité a cenar y a la ópera, no se negó. Ella no me perdona lo que tuve con Annie, no aún…
-fuiste un idiota, todos lo fuimos, el mismo Johan terminó haciéndote un favor. Ella y mi tía, fueron letales para la familia. Annie Britter está donde tiene que estar, con ése hombre y esa vida que ella siempre soñó; benévolo fue al perdonarla. Cuando nos encontramos le dejé claro que no lo quiero cerca de mi familia, empezando por mi mujer y mis hijos y por supuesto, tampoco lo quiero cerca de ti otra vez. Me disculpé por lo que hiciste, no debiste jamás tocar a su muñeca de trapo,
-No la llames así Albert, por favor!
-En eso se convirtió Archibald, en su muñeca de trapo, una muy sucia. Mejor dime qué hace Beth? La has vuelto a ver?
-Sí, de hecho se casa en un año. No me ha invitado pero, le he dado mi bendición y espero que todo salga bien. Se quedará a vivir en California, es maestra.
-Lo siento mucho Archivald. Tal vez nunca debimos ocultarte la verdad. Pero lo supimos muy tarde. Eran las niñas las que quedarian expuestas. La tuya y la de él.
—Tiempo atrás —
²Ni la distancia ni el tiempo podrían borrar el sentimiento que por usted he de tener. Quise viajar lejos para poner distancia entre mi persona y mi madre; además de todo ese pasado que nos ocultaron a ambos y que tanto nos ha lastimado, al menos a mí. Hoy sé que tanto usted como yo, no fuimos mas que las víctimas de todo este drama. No perdonaré a mi madre jamás, ella pudo decirle siempre que estaba embarazada de mí y su decisión final fue callar. Usted en cambio, debió suponer que al tener relaciones con una mujer, siempre hubo el riesgo de un embarazo. Usted y ella no midieron sus arrebatos y heme aquí como resultado de ellos. No puedo quejarme de la vida, tuve una familia , su figura paterna no hizo falta nunca aunque fuese su derecho. Johan Pritzker me ha amado como su hija siempre, no pretenda que lo desaparezca de mis recuerdos porque usted ahora quiere alojarse en ellos.
Le pido me de un tiempo para reflexionar. Le pido me de un tiempo para convencerme a mí misma que puedo con esta realidad, no lo odio no piense esto. Pudimos ser felices pero el destino no obró en esa dirección. Lo veré alguna vez, lejos de miradas indiscretas , solo usted y yo sabremos que somos realmente padre e hija; pero es todo lo que puedo prometer. No acogeré su apellido si es que intenta dármelo, mucho menos su dinero señor Cornwell. Su esposa le ha develado a mi padre sobre las bajas pasiones de su persona y mi madre; contrólese , ella tiene un hogar que respetar. Lo de ustedes si no fue, ya no será. Estaré en busca de mi destino, cuando le vuelva a escribir, será para verlo si aún así lo desea,
Queda de usted,
Bethsabel Pritzker
-Archibald guardaba esa carta como un tesoro, ahora comprendía cómo Johan supo lo que ocurrío con Annie. Amber sin duda nunca quitó el dedo del renglón después de todo. Siempre supo lo que ocurría y que tonto había sido. Le faltó a su honra al develarle sus sentimientos por Annie, pero qué podía hacer? Realmente la amó y le costó separarse nuevamente al decidir Annie quedarse con su esposo. Él estuvo dispuesto a todo por ella. Reivindicar un error puede no ser tan fácil ni aceptable en la vida real , se sufre, se vive , algunas veces se gana y otras tristemente se pierde. Había intentado reconquistar a Amber desde dos años atrás. Le había asesorado en un negocio de ropas, le ayudó con el capital y ella se sentía muy feliz pues estaba creciendo como persona y como mujer. Ahora expandirían sus tiendas en Nueva York y Chicago. Sus clientas eran de lo más exigentes, alguna vez pudo haber figurado a Annie e incluso a él mismo en ese negocio que aunque no generara grandes dividendos como otros rubros, eran de agrado a su persona. Siempre había que vestir y hacerlo bien, era pan comido para ellos. Entendió que su tiempo con Annie había pasado. Entendió que Beth no era ya una niña, había crecido y él sería paciente por esperarla, al menos eso merecía. Sabía que Amber seguía amándolo, sería paciente y esperaría recuperar su familia. Sus hijas aún lo necesitaban y él siempre estaría para ellas.
—-0—-
-Candy bajó a la celebración. William Jacob había puesto en alerta a su padre pese a las observaciones de su mamá. Le pidió encarecidamente que no fuera por ella, pero él tenía que saber porqué lloraba? Qué había ocurrido. William la observó llegar a su lado, intentó tomarle la mano y ella bruscamente se safó aduciendo tener calor. Había cambiado su vestido de rosa a un tono gris. Visiblemente había llorado, no quiso posar a su lado para la foto familiar. Cada uno tomó una niña y sus hijos varones se situaron en el centro. Candy se negó rotundamente a pararse al lado de su marido. Esta muestra de rechazo, encendió todas las alarmas de William. Algo había ocurrido y lo único extraño fue la visita de alguien que aún desconocía. Resolvió terminar el festejo sin provocaciones ni indagaciones y despidió a todos los invitados cuando fue el momento. Candy se retiró con sus hijas con el pretexto de ir abrir los regalos. Luego, hablaría con ella en la privacidad de su habitación. Se dirigió al puesto de control de la entrada , pidió saber quien había ingresado a la mansión , cuando le informaron no pudo ocultar su asombro , un vacío se coló en su estómago. Cómo era posible que pudiese averiguar quien era él? No temía a Harry, pero si la falsa información que pudo haberle dado a su mujer. Le informaron que el hombre había sido citado a las 7:00am. Ahora le tocaba tratar el tema con su esposa, después de todo fue ella quien le recibió. Al entrar a la mansión, Julia lo estaba esperando.
-Necesito hablarle señor, en privado si es posible
-claro, sígame a al despacho
-Julia estaba decidida a decirle todo. No quería que una mala mujer como Paulette acabara con un matrimonio tan sólido. La señora Andrew tenía serias dudas sobre su infidelidad, estaba en sí enardecida y decida a tocar fondo así tuviese que pedirle el divorcio.
-Usted dirá Julia
-Señor Andrew, su esposa no sabe que hablo con usted; pero es importante informarle que ha ocurrido. Esta tarde vino una visita inesperada
-Lo sé Julia, seguridad me informó. Dígame, qué le dijo ese hombre a mi mujer?
-le dijo que usted era… era el amante de Paulette y que había secuestrado a su hija. Además ,
-además?
-le dijo que usted la había preñado señor, con esos términos. Dijo que ella viajó a este continente porque usted la preñó.
-William palideció. Ahora entendía la actitud de su mujer. Sin duda estaba metido en un serio problema , él nunca vio al tal Harry, pero las prostitutas y los hombres contratados si. Cómo era posible que hubiera averiguado quién era él? Encima venir a envenenar cabeza ajena.
-Dónde está mi esposa ahora?
-Arriba, con sus hijas.
-Búsquela, dígale que quiero hablarle. Estaré aquí y quédese con mis hijas. Si le dice que no, venga a avisarme. Iré yo entonces , quiero saber qué tan dispuesta esta para hablar del tema.
-William observó que Julia no se movía de su puesto. Lo miraba fíjamente,
-ocurre algo?
-Señor, por favor. Dígame qué no fue capaz y si acaso lo fue, si tiene que mentir, mienta. Aunque estoy segura que usted no le ha fallado, -Dijo esto y salió del despacho dejando a un William Andrew meditando
-que baje?
-así es señora.
-porque no sube él?
-Tal vez, quiera privacidad
-En nuestro cuarto tenemos la necesaria
-Señora, por favor! Hablando se arreglan las cosas, es mejor aclarar todo con el señor antes que ese horrible hombre venga mañana. -Candy se tomó su tiempo. Limpio todo rastro de maquillaje , ya en bata con unas cómodas pantuflas, bajó a enfrentar a su esposo, no huiría de esta situación. Ella no era cobarde y sabia que William menos, prefería tomar el toro por los cuernos ahora y no dejar nada para mañana. Habia llamado a George repetidas veces, pero no hubo respuesta, al parecer no estaba en su propiedad.
-En el despacho, William Andrew bebía de sus mas fino licor, la cabeza le daba vueltas, era un hombre hábil, pero cuando se trataba de su mujer, todo su mundo giraba, no tendría porqué darle tantas vueltas al asunto, era un tema muerto para él. Estaba seguro que ese hombre solo queria dinero, pero no le daría ni un solo centavo. La puerta se abrió, levantó su vista observando cómo ella se adentraba con paso seguro, sin mirarlo de frente. Eligió sentarse en otro sofá apartada de él.
-Siéntate junto a mí
-Dí lo que tengas que decir, sin rodeos
-No es lo que piensas,
-Te importa lo que yo piense? No lo creo
-Ya habiamos hablado de esto, es un tema sin importancia
-Para quién? Para ti o para mí? Porque no puedes opinar por mí
-Candy, ése hombre solo quiere dinero
-Ya le diste antes, supongo que lo harás de nuevo o me equivoco?
-Solo dí mi ayuda, es todo
-a qué precio? Me has ocultado todo éste tiempo información, verdades a medias y nada más!
-verdades innecesarias, ella no es importante, ninguno lo es.
-un embarazo no es importante?
-lo estaba, es cierto; pero y qué? No era mi responsabilidad ni mi vida
-Candy no sabía porqué dudaba; debía dejar eso por lo sano, dejar que lo resolviera solo, tenia un leve impulso de lanzarce a los brazos de su marido, pero la actitud de él tan serena y marcada, tan fría era la que usaba en negociaciones, eso no funcionaría con ella, estaba molesta y bastante irritada…. –Tú, secuestraste a ésa niña? Es cierto eso?
-el firmó unos papeles que le adjudicaban a la susodicha la custodia legal,
-bajo que términos? Ninguna persona en su sano juicio firmaría algo así
-presioné, no lo niego
-Fuiste capaz de eso por esa mujer a la que ahora llamas susodicha?
-Fui capaz de devolverle felicidad a alguién que ha sufrido igual o más que tú y yo
-No me compares con ésa. No te atrevas,
-comparate? tú eres incomparable amor, establezco semejanzas en cuanto a sufrimiento se refiere, solo pensé en la manera de devolverle a su hija
-claro, tú nuevo hijo debería tener a su hermana mayor
-mi qué? No digas tonterías Candy. No sé si tuvo o no ése niño, en todo caso, no es nada mío no me ofendas. Estas cerrada
-ofender? Dime realmente que ocurrió entre ustedes dos esas dos semanas, te inundó la soledad, sentiste tanto frío? No pudiste resistirte a sus encantos? Esa fue tu manera de protegerla? Te sentiste tan agradecido con sus encantos que le devolviste el favor ayudándola? Exponiéndote de esa forma?
-qué quieres decir?
-William, estoy al límite con esto; sólo dime la verdad, qué ocurrió entre ustedes? –gritó Candy descrontrolada por completo
-nada! no ocurrió ni ocurrirá jamás nada! Ella pudo alusinar conmigo cuanto quiso, pero yo no jamás falté , jamás! – Ella se levantó de su silla, con voz quebrada y una fuerte opresión en su pecho le dijo –no te creo, para que ése hombre haya venido hasta aquí, no te creo. -La realidad vivida la saben tú, ella y quién más? los grillos? George ha desaparecido, le he llamado y no lo encuentro, ustedes se traen algo, algo no muy bueno
-Eso lo maquinas solo en tu cabeza Candy, por favor actúa con madurez, tan solo tu duda es una ofensa para mí
-No te queda el papel de víctima William
-Ni soy víctima ni soy victimario, soy justo. Te has llenado de celos, vez cosas donde no las hay, tal vez nunca debí meterme en eso, pero lo hice. Ese hombre ha venido aquí a molestar mi familia y no lo voy a permitir. Voy aclararte todo, pero no podré si no confias en mí. Por favor amor, serénate ven a mí. –William trató de encerrarla entre sus brazos, pero Candy fue mas lista, giró rápidamente y le propinó una bofetada que lo hizo retroceder y parar en seco sus intensiones, -Candy…
-No me toques, no me hables, no quiero saber nada de ti, no creo en nada de lo que me dices, me mentiste aquella vez, lo sigues haciendo ahora, eres… un descarado! Yo podré deberte la vida misma, pero no jugarás con lo que me resta de ella, ni con mis sentimientos, mucho menos con mis hijos. Si tengo que irme de esta casa me iré, pero no jugarás conmigo nunca más. No soy una empresa tuya con la que puedes hacer y deshacer cuando quieres, esa mujer fue tu amante, tal vez lo sigue siendo, me viste la cara entonces y me la sigues viendo ahora. Te inventaste todo esa historia de Adam y la supuesta violación.
-Cállate quieres, Por favor cállate Candy! -William enmudeció por unos momentos, no valía la pena seguir discutiendo. Llevó ambas manos a su cabeza, dio algunos pasos alejándose de ella, hasta que medito un poco sus palabras -No voy a discutir contigo más. Si soy la porquería de hombre que describes, entonces no pierdas más tu valiosa vida conmigo. Enfrentaré lo que tenga que enfrentar, si quieres estar presente lo harás, no me meteré en tus decisiones como nunca lo he hecho. Pero no me ofenderás más, cuando te pase el coraje si quieres hablarme, sabrás dónde localizarme. Hasta entonces… -William salió de su despacho envuelto en impotencia y dolor. Tomó las llaves de un auto con la intensión de alejarse, volteó antes de bajar las escaleras hacia los estacionamientos esperándo tal vez que ella lo llamase, pero no ocurrió. La servidumbre estaba aún recogiendo el mobiliario de la fiesta, fue inevitable no verle salir endiablado, sabía dónde estaba George, era el único en quién podía confiar, estaba realmente dolido por la actitud de su mujer, tal vez se lo había ganado, pero no podía sopesar el hecho que ella, precisamente su adorada mujer creyera más en las palabras de un perfecto desconocido que recién aparecía, que en él mismo.
–Espera!
-qué haces tú aquí?
-escuché todo. Vámos sube, necesitas un trago y trazar un plan urgentemente o tu matrimonio al igual que el mío se irá a la mierda!
-Sí, que noche más larga. Las verdades duelen, pero verdades a medias duelen más si hay celos, terribles celos de por medio. Parece que la madurez de la rubia se fue por un tubo. La paciencia del rubio, se esfumó entre una bofetada y miles de reclamos.
-Qué pasará aquí ahh? William está dolido, realmente dolido, tal vez cansado y hasta ofendido.
Como siempre gracias por seguir la historia. Disfruten el capitulo. Vienen visitas ya no tan inesperadas, verdades a la luz, cartas, despedidas, bueno de todo un poquitín.
A las chicas del facebook, gracias por soportarme. La pasé super ayer en el banquillo. Casi no llego, pero finalmente pude. Espero haber contestado todo. Las exhorto a apoyar las otras historias de Albert y Candy que están candela pura, escrita por talentosas chicas. Saludos y gracias por comentar. Tranquilas, estoy preparada para aplausos y jalones de oreja jajajajjaja.
