ADVERTENCIAS: Contenido explícito de temas sexuales, drogas & alcohol, sangre & heridas, etc.

Dado a que esta historia la he desarrollado desde el 2018, comento la novedad de que tuve que editar algunas cosas de los capítulos pasados para que hubiese mejor continuidad y lógica en los eventos descritos. También destaco que hay mucho análisis y perspectiva de personaje, mucho monólogo interno, temas socio-psicológicos y descripciones detalladas. Cualquier error gramatical u ortográfico, pido perdón de antemano ya que me manejo solo en esto y nunca he manejado un "beta" o persona que me ayude a corregir.

Me pueden encontrar en twitter bajo el nombre de GRiMES, donde estoy un poquito más disponible y también publico dibujos referentes a este AU. Muchas gracias a quien haya llegado hasta este punto de lectura =))


9

El foco de la cocina junto a la televisión proyectando una extraña película de alienígenas fueron la única iluminación que había entre toda la oscuridad del departamento. Sonic, que llevaba un largo rato revolviendo parte de su ya fría comida con los palillos chinos mientras relataba una anécdota, optó por terminar su historia a la par en la que Shadow, que se encontraba enseguida de él en el sillón de la sala, dejaba su lata de gaseosa en la mesa de noche.

—Te toca, Shadow —dijo Sonic, esta vez más paciente pero emocionado.

—Esto es estúpido, llevamos rato haciéndolo —contestó por su parte Shadow, frunciendo el ceño. Le dedicó una mirada un tanto cansado entretanto el héroe le rodaba los ojos, acomodándose en su espacio para dirigirse a él de forma directa—. Hay que dejarlo hasta aquí... ¿En dónde dijiste que te estás quedando a dormir? —le cuestionó después.

—No way! —le negó con la cabeza varias veces el contrario, sin soltar la cajita blanca de comida entre las manos, evitando responder su última pregunta— Dije que me iría hasta que Tails me avisara que está en su casa, y tú dijiste que estaba bien que me quedara mientras Knuckles y Rouge llegaban —pareció confrontarlo, pero Shadow le siguió el gesto y también le rodó los ojos, recargándose por completo en el respaldo del mueble—. Anda, te toca...

—No te quedarás a dormir aquí —comentó Shadow al aire al no obtener una respuesta, con sus ojos puestos en la pantalla del televisor donde ocurría una grotesca escena.

—Knuckles lo hace todo el tiempo, ¡¿por qué yo no puedo?! —volvió a escucharlo en un tono molesto.

—Tu "compadre", como lo has llamado varias veces en tus anécdotas, es el prometido de Rouge —continuó Shadow, refiriéndose al equidna. Sonic le chistó la lengua, como si por fin entendiese la razón a su cuestión—. Por más que quisiera sacarlo a patadas, ella no me deja por nuestro acuerdo de convivencia.

—Bastante válido... —se quedó pensativo el héroe sólo unos segundos para luego ignorar con totalidad su explicación, volviendo a insistirle— Go on! ¡Sigue donde nos quedamos!

Shadow sintió un piquete al costado de su brazo con los palillos. Terminó exhalando con profundidad, un tanto cansado, resignándose a proseguir.

Llevaban un buen rato hablando sobre sus gustos y disgustos; cientos de temas al mismo tiempo en que parecían dialogar, por primera vez en años, sobre ambos. Durante su juventud, no era muy común que se sentaran a conversar sobre el clima, sus constelaciones y estrellas favoritas, los colores que más les gustaban, parte de sus vivencias en diferentes eras y situaciones, los impactos con los que al día actual vivían o inclusive lo que habían hecho en el día.

Los dos erizos podían contar con los dedos las ocasiones en las que habían podido sentarse a pasar un rato uno con el otro sin tener de por medio un problema con el Doctor Eggman, algún villano en turno o entre ellos.

Si Shadow era sincero consigo mismo y a su propio parecer, estar sentados en el largo sofá de su sala en el departamento, degustando comida china y frituras, viendo una película de mala calidad y relajarse sin la interrupción de alguien era lo más cercano a lo que ambos podían tener en una cita como tal.

Tal vez, después de todo, no era tan mala idea que todos los demás estuviesen a diez minutos de camino por Night Babylon mientras ellos estaban allí solos.

—Me gusta... el olor de las flores —mencionó él, luego de un pequeño lapso en silencio al pensar lo que diría para continuar.

—¿Específicamente cuál? —preguntó Sonic, todavía con la cálida sonrisa en el rostro.

—Las flores huelen a humedad, a tierra, a césped —explicó Shadow, frunciendo el ceño tras ir analizando sus propias palabras conforme también revolvía su comida con sus propios palillos; al final, terminó por dirigir su mirada a la curiosa y esmeralda del héroe—. Es muy rara la planta que tenga fragancia, Sonic.

—Debe de haber alguna flor que prefieras por su olor o apariencia —por su parte continuó el nombrado, recargando la cabeza en el respaldo del sillón, sosteniendo los verdes orbes ante los carmesís—. A mí me gustan los girasoles y no huelen tanto, en realidad.

Los dos se quedaron en silencio, con el primero pensando en lo mencionado y con el segundo maravillándose ante su reacción.

—Sí, los girasoles me gustan —habló Shadow, asintiendo con lentitud. Luego, él relajó el rostro para mostrar cierta realización— Huelen a.… naturaleza, he de suponer.

Sin embargo, Shadow no esperaba la carcajada que salió de Sonic ante sus serenas, pero serias palabras. La suave y ligera risa le espetó en las orejas, percatándose de que hacía mucho que no lo escuchaba reír así de fuerte.

—Tú no cambias, Shadow —negando con la cabeza, Sonic se irguió para dejar la caja de comida en la mesa de noche, suspirando.

—De acuerdo, es tu turno —le rodó los ojos él, escondiendo una diminuta sonrisa al oírlo.

—Me gustan los días lluviosos, aunque mi alergia se intensifica más —fue turno de Sonic de entrecerrar los ojos, un poco abochornado, de nuevo dirigiéndosele.

—¿Eres alérgico a algo?

—Al polen —se rascó la nariz, tomando su propio refresco para darle un trago; después, continuó—. Me resfrío mucho, a veces me da temperatura y se me irrita la nariz. Además, aunque me guste, no suelo correr en la lluvia porque resbalo y choco contra las cosas.

—No necesitas que llueva para ser así de distraído —negó ahora Shadow, esta vez mostrando una sonrisa burlona mientras se concentraba en tomar con sus palillos algo de comida, recibiendo un golpe amistoso de Sonic que volvía a carcajearse.

—Tú me distraes mucho, Mister Hedgehog, no es totalmente mi culpa —levantó sus hombros el héroe y le guiñó un ojo, como si le restara importancia; una parte de él tratando de hacer un cumplido mientras la otra se preguntaba si lo había hecho bien.

—Aprende a enfocarte mejor, entonces —habló Shadow, todavía con la misma sonrisa divertida y la cansada mirada en su comida.

Con tal respuesta, Sonic entendió que había fallado en su objetivo, pero no fue obstáculo para volver a reírse con él.

La película siguió con sus escenas extrañas de una guerra entre alienígenas y humanos que podía disfrutarse de manera irónica por lo mala que era, pero ellos ya no le estaban prestando atención ni al filme ni a su alrededor.

—Lavanda —dijo Shadow, con un estoico semblante, tras reflexionarlo mejor; sus carmesís ojos llegaron hasta la mesa de noche, no queriendo observar el alegre rostro de Sonic al darse cuenta de que continuaban alargando la plática—, me gusta el olor de la lavanda. Rouge usa un perfume que me gusta mucho y contiene esencia de lavanda —siguió jugando con la comida, haciendo círculos en los condimentados fideos.

—Me gustan las rosas —contestó Sonic tranquilo, sorbiendo su refresco, siguiéndole con el afán de que el agente dijera algo nuevo.

—¿En fragancia o apellido? —sin embargo, soltó de repente Shadow en un monótono tono, por inercia propia.

Sonic detuvo su beber, quedándose con la boquilla de la lata en los labios, tragando lentamente el líquido, cayéndole pesado. Tanto el agente como el héroe se quedaron petrificados por lo escuchado. Shadow al darse cuenta de lo seco que había sonado al decir en voz alta sus pensamientos, y Sonic por la pregunta que hacía referencia a otro tema que no quería tocar...

No al menos en ese momento.

—Ambos —de igual manera, no ignoró la duda que pareció aclarar, evitando explicar de más; dejando el refresco en la mesa de noche, observó cada movimiento de Shadow, quien seguía sin dirigirle la vista al estar perdido nuevamente entre su comida.

Sonic retuvo el aire en el pecho, paciente a que continuase.

—Me disgusta sobre pensar las cosas —espetó de nuevo Shadow, dejando la caja de comida en la mesita de un golpazo, recargando sus antebrazos sobre las rodillas, evitando todo gesto a Sonic.

—...Me disgusta no tener las cosas claras —fue lo único que dijo él, exhalando con profundidad, abatido a pesar de mostrar el mismo y estoico semblante que Shadow.

Otro silencio volvió a ellos, esta vez creando cierta incomodidad. Shadow se debatía de forma interna ante su consciencia y moral sobre el por qué había dicho algo como aquello, trayendo a la mesa algo que no quería profundizar luego de omitirlo y aplastarlo cientos de veces en sus más largos lamentos. No sabía si se trataban de los celos que le emanaban al pensar en la eriza rosada, compañera de aventuras y mejor amiga del héroe, o lo pesado que se estaba tornando el asunto.

Igual que él, Sonic no quería seguir con aquel tema en particular, pero tampoco sabía cómo darle un final a algo que ni siquiera habían "tocado" de forma adecuada. Su atracción a Shadow parecía hacerle reaccionar de forma distinta a otras situaciones que había manejado en el pasado, así que no le encontraba mucha lógica a seguir escarbando en algo que, tal vez, ni siquiera había que aclarar entre ellos.

Por supuesto, ambos estaban jodidamente mal.

—Me gusta manejar —volvió a decir Sonic, esta vez en un tono más alegre, intentando volver a reanimar el hilo de la conversación para ignorar el tema anterior, captando la atención de Shadow que parecía entender su movimiento—. No lo hago mucho, pero me gusta. Autos, avionetas, patinetas... Knuckles dijo que tienes una moto.

—Sí, me gusta mi motocicleta —asintió Shadow, volviendo a recargarse en el respaldo, cruzándose de brazos. Aun así, no le dirigió la vista, optando sólo a escucharlo.

—Dijo que la tomaste de G.U.N.

—Hace mucho tiempo, durante los eventos con los Black-Arms. No la necesitaban. Ahora mucho menos, con eso de que Dodonpa colabora con la agencia.

—¿Es rápida? —sin pensarlo mucho, Sonic se acercó a él.

—¿Quieres intentar manejarla? —por su parte, Shadow no lo detuvo ni hizo ademán de alejarlo.

—Quizá a la próxima... —fue turno de Sonic de recargarse en el respaldo una vez que tenía cierta cercanía al cuerpo contrario, cruzándose de piernas y posando sus manos atrás de su cabeza para mostrar una pose más relajada. Shadow alcanzó a levantarle una ceja, dirigiéndole por fin una confundida sonrisa— Puedes llevarme a esos nuevos puestos de foodtrucks en Westopolis a los que ya les eché el ojo.

—¿Habrá una próxima vez? —cuestionó Shadow con los ojos entrecerrados, ya no disimulando su cansancio ante su rostro, preguntándose internamente si podía considerar aquello como una segunda cita.

—¿No quieres que venga a verte de nuevo? Al cliente lo que pida —subió sus hombros Sonic, siendo testigo de cómo el erizo contrario se levantaba con pesadez para estirarse un poco.

—Yo no dije nada —al mismo tiempo, Shadow le negó con la cabeza, viéndolo hacia abajo con la agotada aura.

—No escuché un "sí, Sonic, quiero que vuelvas" tampoco —subió la mirada Sonic hacia él, viéndolo de pies a cabeza; Shadow siguió estirándose sin prestarle cierta atención, terminando al tronarse los dedos de ambas manos, provocando en Sonic un cosquilleo en las piernas. Con una notificación en el olvidado celular que descansaba en la mesita de noche, Sonic se fijó en el mensaje de Tails que le indicaba que ya había llegado a su destino— Debería irme, ya es tarde...

—Ya era hora —mostrándole otra fatigada sonrisa, Shadow se cruzó de brazos, riéndose de él.

Sonic le ayudó a recoger el desastre que ambos habían dejado en la sala, llegando hasta la cocina.

—¿Cuánto tiempo vas a darle a Rouge para que se mude? —habló Sonic, intentando que el erizo contrario no se desfalleciera del sueño mientras él seguía en el edificio, retirando las últimas frituras del bowl para echarlas en el bote de basura— Lleva meses aquí contigo, ¿no? Seguro te sobra un espacio... ¿Vas a alquilarle a alguien? ¿No vas a extrañar a Rouge si se va con Knuckles a la isla, una vez que se junten?

—Estás preguntando varias cosas que no te conciernen —recargado en la barra, enseguida de él y a una corta distancia, Shadow bostezó un tanto extrañado por su somnífero actuar, cerrando los ojos.

—Tal vez sí, dependiendo de lo que me digas —insistió Sonic, esperando a que contestase.

—A la próxima te explicaré mejor los planes que hay... Todavía queda mucho por planear en cuanto a su ceremonia, no entiendo muy bien —hizo Shadow un ademán con su mano, restando importancia, todavía sin dirigirle la vista.

—¿Habrá una próxima vez? —imitándolo, Sonic le preguntó divertido, dejando el bowl en la barra.

—...No —luego de unos breves segundos en silencio, Shadow despabiló al darse cuenta de lo que estaba diciendo frente a él. Con cierta diversión, los afilados y oscuros ojos carmesís miraron a los esmeraldas orbes en una entrecerrada mirada—, ya lo pensé mejor.

Sin embargo y a pesar del sarcasmo, no se esperó otro golpecito por parte de Sonic, que le negó con la cabeza aún con una cálida y burlona sonrisa.

De alguna u otra forma, se habían entendido perfectamente.

Por supuesto que habría una próxima vez.

—Chistoso.

.

Con el ruido de la notificación a su lado, Shadow despertó del trance en el que había estado rememorando la noche con Sonic tras la reunión en Night Babylon de los demás chicos, aquella en la que no sólo había tenido ciertas sospechas sobre su relación con él sino también su conexión a su admirador secreto.

Sus manos seguían sujetando la nota que había estado releyendo, recordando con detalle los eventos que sucedieron justo antes de recibirla y la epifanía que había tenido después con el paquete de golosinas. Con cierto cansancio, dejó el papel apilado al fondo del clóset con suavidad, acomodándola junto con el resto, pues ya no les tenía un odio ni un repudio a excepción de los momentos de mierda que le habían sucedido en aquellos días. Al final, se giró hacia el costado de la habitación para llegar hasta el escritorio donde tenía postrada la laptop —junto con algunas cosas de papelería que rara vez usaba además de libros y pocas fotografías que Rouge se había tomado la molestia de enmarcarle desde hacía años—, con la bandeja de la plataforma dirigida a la Agencia G.U.N. abierta; verificando el origen del ruido, percatándose del título de un nuevo correo que mandaba el Comandante a su nombre y al del Team Dark, decidió ponerse a leer las últimas noticias que la agencia le hacía saber tras su larga inasistencia de labores.

Desde la primera nota que había recibido, Shadow no estaba haciendo los reportes de las pocas misiones que le habían asignado junto a Rouge y OMEGA por la distracción del anónimo, no contestaba las llamadas del Comandante al igual que los correos, y ahora mucho menos sus mensajes ya que su teléfono celular estaba roto por la crisis del día anterior. Por ello, debía usar la única computadora que la agencia le había dado tras unos cuantos años de laborar con ellos tal como el departamento, la remodelación de la Dark Rider y otras cosas que ya estaban al cuidado y en el contrato de Rouge.

Era lunes, a dieciocho días desde que la primera nota había llegado a parar a sus manos, y lo cierto era que tan rápido como las cosas parecían tomar ese buen camino, su felicidad duró solamente quince minutos esa mañana. El correo del Comandante le había quitado la poca buena vibra con la que había recibido el amanecer al terminar de leer el contenido de los archivos adjuntos; sin pensarlo, tomó el portátil y salió de su habitación para encontrarse con su colega recostada en el sillón de la sala, mirando lo que parecía ser la grabación de un desfile de moda.

Shadow se puso enfrente de ella, tapándole la vista hacia la pantalla para mostrarle la de su laptop , con el título grande del correo hasta que la hizo leer para él en voz alta.

"Cambios de Cuartel: Aprobados" —un tanto expectante, ella dejó el control por un lado para tomar el portátil entre sus manos. Luego, simuló ojear los archivos adjuntos, no poniéndole mucha atención al contenido—. Vaya, vaya... Bien dicen que las noticias se esparcen de manera rápida —intentó bromear, no teniendo mucho éxito al no escuchar ni un sonido de Shadow, pero sí verlo tomar el control y apagar el televisor para que nada los interrumpiera en la conversación que estaba a punto de iniciar.

—Te estás tardando en explicar lo que dice allí —respondió de golpe él al cruzarse de brazos, con Rouge acomodándose en su asiento.

—...Bien... —puso ella la computadora sobre su regazo, indicándole con la mirada que se sentara en la mesa de noche para quedar ambos frente a frente; él, rodándole los ojos, le hizo caso— Quería comentártelo antes, pero no encontré la oportunidad exacta para hacerlo. Creo que sería mejor que vayas tú solo al cuartel de Holoska —tomó aire, pero Shadow siguió con su estoico semblante—. Considéralo como otra de tus misiones individuales y un regalo de mí para ti —al final, ella abrió sus manos en son de sorpresa, esperando a que le dijese algo.

Sin embargo, debía ser honesta: Rouge ya se esperaba la reacción del erizo. Los afilados iris de Shadow se quedaron observándola, sin inmutarse a hacer ningún ruido o ademán que demostrara la furia dentro de él a excepción de sus ojos entrecerrados; luego, se pasó la lengua por los dientes, advirtiéndole a la murciélago que siguiera profundizando en la verdadera razón para que hallase pospuesto su ida con él.

Para ser sinceros, Shadow no sólo estaba enfadado por saber que Rouge y OMEGA no lo acompañarían a tal misión, sino también por la manera en la que se dio cuenta de ello. La misión de Holoska era un trabajo que habían estado esperando desde antes de su investigación en Sunset Hills, donde todo el Team Dark había accedido a cambiarse de cuartel por unos meses y asentarse en la parte superior del pueblo; por esa razón había aguantado tanto los mensajes y llamadas del Comandante al principio, por esa razón había esperado hasta último momento para saber sobre la movilidad, porque en algún punto él sabía que iban a tener que retirarse de Central City para ir a hacer aquella labor.

La misión no era algo que realmente llamase su atención, pero él lo hacía en un principio porque quería tomarlo como su último trabajo antes de renunciar a la agencia, sumándole el pago que —luego de varios años—, iba a servirle para asentarse en un lugar fijo. Él no necesitaba ese ascenso, en cualquier momento podía retirarse de G.U.N. si él quería, pero había pensado más en las oportunidades para Rouge y OMEGA que parecían establecerse un poco más en las respectivas ciudades donde tenían un lugar donde quedarse a comparación de él, que apenas había comenzado el año anterior en Central City y por mera petición del Comandante.

Si por él hubiese sido, Shadow estaría quedándose en lo alto de una montaña.

—Escucha —habló de nuevo Rouge, todavía cuidando el aparato en su regazo con ambas manos—, creí que éramos el equipo perfecto...

—Lo somos —la interrumpió tajante él, un poco ofendido por la suposición. Por supuesto que lo eran, ¿de qué carajo estaba hablando ella?

—...pero lo cierto es que tú trabajas mejor en estas cosas solo, y yo todavía no me quiero quedar en lo lejos de un glaciar, Shadow —continuó ella. Perfecto , allí estaba saliendo a la luz la verdad. El erizo se mordió el labio inferior, esperando a que terminara—. Quiero disfrutar un poco más mi relación con Knuckles, cielo, recuperar el tiempo perdido. No sé si lo has notado en estos días, pero no he planeado nada para la ceremonia que queremos hacer en Angel Island.

Shadow se quedó tieso, como si le hubiese caído un balde de agua fría al recordar algo tan importante como aquello. Hacía un buen tiempo, el guardián y su colega habían acordado en realizar una ceremonia matrimonial para consolidar su noviazgo. Muy en el fondo, le alegraba mucho tal cosa a pesar de que con todas las distracciones de Sonic y el anónimo secreto, había olvidado que iba a ayudarle en el evento.

...Sin embargo, justo ahora no podía pensar claro en todos los detalles porque sus emociones chocaban con otras más intensas.

Shadow no ocupó de algo más para comprender el punto de Rouge. Se levantó con suavidad, caminando unos pasos lejos de ella mientras pensaba en sus propias palabras. Al final, se quedó parado en la sala, cruzado de brazos, con la mesa de noche separándolos.

—...No creo que dejar las preparaciones para última hora sea lo mejor tampoco, Rouge, pero aquí estamos hablando de ello —se giró él hacia ella, tratando de que nada pudiese malinterpretarse, con cierta serenidad; la murciélago sólo frunció la boca e hizo otra mueca, tratando de escucharlo. Shadow se llevó una mano a la cadera mientras que con la restante se sobaba el entrecejo—. Dijiste que tú también querías esto del cambio de cuartel, justo para esta misión, por el pago que te ofrecían...

—Sí —asintió ella, despreocupada.

—¿Y cuándo decidiste que no irías?

—En el instante que metí la rúbrica de nuestra investigación al principio de este mes —y escuchó como Shadow echó un profundo suspiro—. Durante mi reunión con el Comandante se lo hice saber... Él me recomendó que lo hablara contigo primero, pero te veías tan desinteresado que pensé que no te importaría lo que yo dijera —subió sus hombros ella, restándole importancia.

—¿Y por qué no me hiciste saber antes? —un poco exasperado, él la confrontó de nuevo poniéndose frente a ella. Rouge le rodó los ojos, pensando que las cosas se estaban exagerando— No sólo me van a dejar solo, me van a ascender a un puesto que no necesito y ni siquiera contemplé o me importa porque hice todo este movimiento por ustedes dos.

—¿De qué hablas, Shadow? OMEGA también está en tu escuadrón —fue el turno de ella de responder, confundida pero un tanto molesta por las réplicas del erizo.

Entonces, él se quedó perplejo. Ya no sólo era la situación con el equidna, sino que en definitiva no había leído los archivos adjuntos.

—Lee el correo —fue directo, cruzándose de brazos, sin quitarle la vista de encima para presionarla.

—Shadow, no voy a ponerme a pelear ahora por estas tonterías —le negó con la cabeza ella, a punto de cerrar el portátil.

—¡Lee el jodido correo, Rouge! —alcanzó él a detenerla, abriendo la parte superior de la laptop para señalarle con el dedo la pantalla.

La murciélago suspiró cansada, frunciendo el entrecejo para hacer lo que le había indicado.

guardianunitsofnations to *_.

CAMBIOS DE CUARTEL: APROBADOS.

Por su buen desempeño y mérito dentro de la agencia del Gobierno de Las Naciones Unidas (G.U.N), se les notifica la aprobación de cuartel a los siguientes agentes enlistados dentro de la rúbrica (Fo. 282927):

[…]

*Rouge the Bat – [POSPUESTO]

*Shadow the Hedgehog – CUARTEL DE HOLOSKA

*E-123 O.M.E.G.A. - CUARTEL DE WESTOPOLIS

[..]

Ella lentamente levantó la vista hacia Shadow, con un semblante serio. No sabía que OMEGA había pedido otra ubicación tal como ella.

—Cuando comenzamos los trámites para el H.Q. de Holoska, nos dijeron que era una gran oportunidad para ascender en esta división tal como tú y OMEGA querían —le tomó el portátil de las manos, cerrándolo y dejándolo en la mesa de noche, dando otro suspiro, un tanto abatido por sus recientes corajes—. Soy el único idiota que se irá por cuenta propia y traerá todo el trabajo hecho sólo porque no quieres ir a congelarte el gelish de las garras y OMEGA no tiene ganas.

—Por favor, Shadow, ambos sabemos que OMEGA disfruta más los lugares cálidos... Y mi gelish siempre está intacto sin importar las circunstancias —aclaró al final. Él le rodó los ojos, sin ningún éxito de contentarse con la broma—. Shadow, no seas así. Haces misiones en solitario o te vas a donde sea que te plazca porque puedes y quieres desde que te conozco... ¿Nunca te has preguntado qué es lo que nosotros pensamos cuando lo haces? ¿Nunca has pensado en qué es lo que OMEGA o yo queremos?

—¡No me voltees las cosas! ¡Yo no estoy hablando de eso! —le negó con la cabeza enojado, entrecerrándole los ojos, elevándole la voz. Hacía mucho que no tenían una discusión así, pero igual ella no cambió su pensar, optando sólo por bufarle.

—¿Por qué te molesta que ninguno de nosotros se vaya contigo? En el pasado eso nunca había sido un problema para ti —pareció recordarle, cuestionándole con cuidado.

Él se quedó perplejo ante la acusación, no sabiendo qué responder con exactitud.

¿Por qué le molestaba? Si lo pensaba bien, en un principio, las actitudes contra su ahora consolidado equipo eran un poco más individuales dado a que solía viajar mucho por el constante movimiento en el que se hallaba, despegado de cualquiera que tratase de atarlo a una sola ubicación o situación. La gente lo consideraba un nómada, al final de cuentas. Con el paso de los años, y aunque Shadow no era muy fanático de quedarse en un solo lugar, comenzó a visitar a Rouge para hospedarse junto con ella en ciertos hoteles o con algún conocido de la murciélago —su ejemplo más claro era en Angel Island con Knuckles, entre otros sujetos con quienes ella mantenía amistad por el bajo mundo—, también había tomado la costumbre de quedarse con OMEGA acampando al aire libre durante sus misiones hasta llegar al cuartel más próximo de G.U.N.

Incluso podía recordar las pocas veces que Sonic lo había invitado a descansar en el hogar y el laboratorio de Tails, con Amy, Rouge y Knuckles acompañándolos para hacer más "bulto" durante algunas excursiones o persecuciones al Doctor Eggman que hacían cuando eran más jóvenes.

Antes cambiaba mucho mi panorama porque no tenía donde quedarme , su mente procesó, perdiéndose en un punto muerto de la alfombra. Sin darse cuenta, se pasó la lengua por los secos labios mientras seguía inmerso en su ideal, con la murciélago un poco preocupada esperando por su contestación. No tenía nada, no pensaba mucho en ello. ¿Por qué ahora lo hago?

—Si lo que te preocupa es que no haya nadie esperándote cuando vuelvas, estás equivocado —dijo Rouge más calmada, levantándose para tomarlo de los hombros y sacudirlo con calma. Shadow, dejando sus reflexiones de lado, despabiló, prestándole atención; ambos quedaron frente a frente, pero ella se alejó unos pasos para confrontarlo—. OMEGA y yo estaremos para lo que necesites, como siempre lo hemos hecho.

Irse del departamento en Central City significaba tener que volver a sus inicios individuales, a tener que cambiar constantemente de nuevo, a tener que separarse de una extraña rutina a la que ya estaba acostumbrándose.

Irse a Holoska no era tan malo, en realidad. Solamente no le estaba convenciendo mucho hacerlo a ese grado en que tenía tantas cosas por las cuales decidir.

De entre ellas, quizá la más prioritaria en ese momento eran los acontecimientos con Sonic.

—Un día te prometí que no te dejaría solo y desde entonces he cumplido con ello, así como tú lo has tratado conmigo —volvió a escuchar a Rouge, esta vez hablándole con amabilidad. No supo por qué, pero Shadow no pudo evitar voltear hacia un lado mientras las palabras de ella le resonaban en las orejas—. Ahora, sólo te pido tiempo para mí, para resolver mis asuntos. Sí aun así no puedes entenderlo, entonces tampoco puedo hacer algo por convencerte.

Shadow le evitó la mirada, limitándose a sólo escucharla. Con un suspiro agotado al no ver ningún cambio, ella sonrió apenada para demostrar que tampoco planeaba seguir la conversación. Unos cuantos pasos y Rouge se encontraba en dirección a su habitación, esa que, en el pasado, había estado para los nulos huéspedes que lo visitaran en el departamento.

Shadow se quedó petrificado en medio de la sala, rememorando cada detalle de lo platicado. No tuvo otra opción más que pasarse una mano por el rostro en mera desesperación, resignado a devolverse a hacer sus labores con la agencia y esperar el día de su partida.

.

Una de las razones del por qué no solían usar los vehículos que la agencia les había proporcionado a ambos, era porque en realidad no los ocupaban como tal para los trabajos que conllevaban a G.U.N.

El capricho de Shadow por hacer que G.U.N. le devolviera la Dark Rider —que le habían quitado en un descuido y tuvo que robársela al menos dos veces para recuperarla—, era por un mero gusto que había desarrollado luego de tantos años de tener un poco de tiempo libre conforme las labores que hacía. Le gustaba ir a darse la vuelta por los campos más cercanos o dar algún paseo durante esos días donde se dedicaba a explorar las zonas sin compañía alguna, fuera de todo trabajo o asunto que tuviese que ver con el Doctor Eggman o similar. Por otro lado, Rouge usaba el bonito Lip Spyder —que había rediseñado para cierta carrera con los amigos de Sonic— cada que iba de viaje a distancias lejanas —que conllevaban a sus negocios— o tenía ciertos asuntos con el Club Rouge.

Aquel martes, a diecinueve días desde la primera nota del anónimo secreto, la murciélago había decidido usar su lindo auto para salir de compras con la excusa de que no podía cargar tantas bolsas. La verdad era que sólo quería presumir las nuevas mejoras con las que le había ayudado Tails, a quien había estado visitando en esos últimos días mientras Shadow se encontraba perdido en el departamento.

—¿Es por aquí, Rouge? —le preguntó en voz alta Shadow, señalándole con el mentón la próxima calle por donde iban a dar vuelta.

Aun con el monótono semblante de siempre, Rouge pudo identificar la exasperada entonación de Shadow. Iba montado en la parte trasera del auto, sentado en la placa fucsia formada en corazón debido a la falta de asientos. No es que a él le molestase mucho por la costumbre de sus aventuras, pero se estaba arrepintiendo de haber aceptado en acompañarla durante sus pendientes, de entre ellos llevarlo a lo que parecía ser una cafetería que la murciélago había conocido hacía unos meses.

La culpa por el día anterior seguía picándole la espalda, por lo que él creía que Rouge estaba molesta con él aun cuando no se le notaba. Por ende, tampoco podía negarse a las peticiones de su colega, aunque quisiese, pues le daba un poco de bochorno ponerse en un plan exigente como para hacerla lidiar con sus propios asuntos.

Además, después de todo, Rouge se había tomado la molestia de ponerse a investigar más sobre la identidad del anónimo secreto para confirmar que se trataba de quien ellos creían.

—Al final del siguiente boulevard , cielo —le contestó ella, conduciendo entre la calle de Night Babylon, un poco divertida por ver las púas de Shadow moviéndose con el viento como si se tratara de un comercial barato de shampoo.

—¿Y cómo estás tan segura de lo que dices? —volvió a cuestionarle él, agachándose un poco para hablarle mejor.

—¿Me he equivocado alguna vez? —preguntó de vuelta, y Shadow le hizo una mueca. Luego, pararon en la esquina con un semáforo en rojo; ambos aprovecharon para seguir su conversación— El lugar no estaba terminado cuando fui a verlo por primera vez, pero cuando me enseñaste algunos de los postres de tu admirador, me recordaron mucho a unos que ya había visto antes en el menú de este local —con la explicación, el semáforo cambió de color y prosiguieron su camino hasta su destino. Rouge aceleró un poco al ver por el retrovisor como el semblante de Shadow cambiaba de uno tranquilo a una severa preocupación—. Llevo tiempo posponiendo las invitaciones que me mandaban porque no sabía si realmente te llamaría la atención ir, así que tampoco te dije algo.

—Estás evadiendo mucho el decirme las cosas de frente, Rouge —le espetó Shadow, volviendo a agacharse para no tener que gritarle.

—¿Quieres que sigamos con el tema de ayer? Porque hay muchas cosas que tengo que explicarte, Shadow, pero necesito el momento correcto para hacerlo... —esta vez, él notó como ella le respondió en un tono preocupado, haciendo una mueca. Eso, por supuesto, no lo hizo sentir mejor al darse cuenta de que parecía ser la señal de que le estaba ocultando más de lo que él pensaba—. Ahora nada de eso es importante... Han pasado tres días, no es posible que no me quieras platicar lo que pasó en tu cita con Sonic —él se acomodó en donde iba sentado, mirando hacia el horizonte, tratando de ignorarla—. ¿Estuvo tan mal? ¿Resolviste el asunto del admirador? ¿Ya te dijo que sí es él? —de nuevo, un silencio entre ambos; lo único que se escuchó fue el sonido del caucho en las llantas rozando la calle al igual que los ruidos exteriores de la gente en la acera y los locales abiertos. Shadow frunció el ceño, un tanto molesto por las preguntas, pero intentando hallar la mejor respuesta a todas ellas— De acuerdo, no me digas nada —se adelantó Rouge en responderse a sí misma, arqueando sus cejas un tanto ofendida.

—No hablamos de eso —dijo él, rompiendo el momento. Rouge soltó un suspiro, no impresionada al respecto, sus manos tomaron con fuerza el volante ante la explicación de su colega, quien no quitó la vista del horizonte del boulevard —. No supe cómo sacarle el tema.

—¿Y qué hicieron en toda la noche? Sólo sé que fueron a cenar después del derby porque fue mi idea, después de todo —continuó ella, esperando paciente a que Shadow comentara algo relacionado—. ¿Hicieron algo después?

¿Cómo explicarle que tuvieron relaciones en el sillón donde ella estuvo acostada el día anterior? ¿Cómo decirle que el héroe se fue corriendo como solía hacerlo, sin darle explicaciones ni tiempo de cuestionarle nada? ¿Cómo decirle que no pudo hablar nada de lo que quería con él por la distracción de no lastimarlo o confesársele en medio de los actos? La cabeza le daba vueltas, pensando tantas posibilidades y realidades de lo que hubiese podido pasar esa noche si hubiese reflexionado sus respuestas.

Quizá, y sólo quizá, no estaría preguntándose por qué Sonic lo no había contactado aún.

Por desgracia, Rouge ya se imaginaba que no le sacaría la sopa a menos de que hubiese algo más de por medio. Ella rodó los ojos, mordiéndose un labio por la impotencia al ver por el retrovisor cómo Shadow disociaba, viendo un punto muerto en el colchón del asiento. Se sentía la incomodidad entre ambos al no saber cómo empezar una nueva conversación.

—...Bueno, al menos podrás tratar la próxima vez que lo veas —la suave voz de la murciélago lo devolvió al plano terrenal, sacándolo de sus pensamientos, animándolo—. Tal vez nos topemos a tu noviecito en el local de Amy.

Shadow no supo cómo tomarse aquel comentario por diversas razones: la primera, y lo único que sabía, era que el lugar a donde iban pertenecía a Amy Rose así que la preocupación le pasó del semblante al estómago, no sabiendo como digerir la situación; la segunda, era que Sonic —técnicamente— no era nada suyo.

Por lo que había comentado Rouge antes en el departamento, Amy había abierto hacía algunos meses una cafetería en Central City cuya apertura fue ignorada por ellos debido a que no solían estar mucho en la ciudad por las misiones que hacían. Su colega se enteró por mera noticia de Knuckles, quien además de darle la dirección exacta del local, a menudo le mandaba las invitaciones de los eventos que se desarrollaban en la cafetería. Shadow no sabía los detalles exactos, pero sabía que Jewel y las Rabbit apoyaban mucho a Amy con el trabajo.

Ignorando aquello, Shadow tampoco estaba seguro de si habría una próxima vez para hablar con Sonic.

—Sonic no es nada mío, Rouge —aclaró luego de un rato, dándose cuenta que faltaba muy poco para llegar al recinto, observando desde lejos la bonita carpa rosada que descansaba en el ventanal y cubría lo que parecía el exterior del lugar, lleno de mesas blancas y sillas—. Sólo hemos salido de forma casual.

—¿Llamas "casual" a todas esas veces que se han visto a lo largo de estos días o desde que se conocen? —finalizó Rouge, mostrándole una sonrisa socarrona. Él no quiso ni contestar porque no sabía la respuesta. Al terminar, le indicó con la mirada que se estacionara justo enfrente del local, enseguida del carro que ambos reconocían como el de la Agencia Chaotix y la motocicleta de Tangle—. Cómo sea... Te recuerdo que atraes lo que temes .

Harto de escuchar las frases de Knuckles*, no se inmutó ni a reprocharle. Con un salto, salió del auto al mismo tiempo en el que Rouge lo cerraba y le ponía alarma. Shadow se dio un momento para inspeccionar las afueras del lugar, que estaba ubicado en la esquina de un enorme edificio parecido al suyo. La cafetería, además de la carpa rosada que daba sombra a la explanada donde estaban el juego de mesas y sillas, estaba rodeada de macetas firmes y colgantes con plantas y flores rojas; por un lado, estaba una enredadera llena de rosas cuyo espacio funcionaba para tomarse fotos; en el ventanal que daba vista hacia los adentros, había un cartel con el nombre en letras finas y cursivas pintadas en blanco.

Por alguna extraña razón, sentía una ligera taquicardia al mismo tiempo que nostalgia. Sólo rememoraba, muy en el fondo de su consciencia, una conversación con Amy que hablaba sobre sus planes futuros de abrir un negocio. No sabía si era su instinto, los nervios o la molestia calentándose la sangre, pero algo no lo dejaba estar cómodo.

Ambos entraron por la puerta de cristal, atravesando un arco de rosas, con Rouge liderando e ignorando las miradas del resto de comensales que los veían maravillados por su presencia, como si no creyesen que el dúo se encontrase allí mientras él fingía con su habitual y neutral semblante que todo estaba bien. Una campanilla sonó conforme ingresaron al local, llamando la atención de más clientes que con facilidad los ubicaban.

Y mientras Rouge se formaba en la caja registradora, esperando a que los atendieran, Shadow se quedó perplejo con la decoración, fijándose en cada detalle. Se veía un estilo algo minimalista pero retro por los muebles, con los únicos colores resaltables siendo el rojo de los sillones y el colchón de las sillas, el blanco de la madera, el verde de las plantas decorativas, el rosa de las paredes...

...Y algunos cuadros colgados con fotos de los integrantes que conformaban al Team Sonic junto a pequeñas descripciones.

—¡¿Rouge?! ¡¿Shadow?! —los dos escucharon a Amy salir emocionada de lo que parecía ser la cocina donde preparaban los postres, limpiándose los guantes con un trapo. La eriza le dio un golpecito a uno de los empleados para que siguiera atendiendo al resto de clientes mientras ella abría un espacio de la barra que separaba la parte interna, saliendo para abrazar a la murciélago, contenta— ¡No puedo creer que hayan venido!

Shadow se giró a verla, inspeccionando cada una de las prendas que parecían pertenecer al uniforme oficial del establecimiento y hacían juego con los empleados dispersados por todo el local: el molde de su propio vestido en un tono blanco y olán debajo, pomposo; un delantal blanco con el logotipo en letras y detalles rojos, y una bandana roja que combinaba con sus botines hasta un poco arriba de los tobillos.

—Oh, también puedo ver que no obtuviste ninguna lesión, Shadow —volvió a llamarlo Amy, referenciando a la última vez que se habían visto en el derby. Se acercó a él para tomarlo de las enguantadas manos y mirarlo directo a los ojos—. ¡Qué bueno! No te había visto en días.

Él se quedó estupefacto por la atención de la joven, un poco abochornado por no saber qué contestar. La confusión no le duró mucho ya que Rouge le pegó en el hombro sutilmente, indicándole que le respondiese de vuelta.

—Gracias por tu preocupación —dijo él, más sereno, agachando un poco la cabeza. Su tranquila voz relajó la sonrisa de Amy, quien lo soltó para posar sus propias manos en su regazo—. Y por la invitación —agregó, aclarando la compañía de Rouge.

—¡A ustedes por asistir hoy! Honestamente, pensaba que no llegarían. Rouge me dijo varias veces que no podían venir por sus pendientes con G.U.N., Knuckles le mandaba promociones de los eventos que hemos hecho desde que abrimos —con toda sinceridad, ella le explicó con calidez.

Entonces, así le había disfrazado Rouge las cosas para no verse mal ante ella... Bueno, tenía que darle crédito a su colega por intentarlo.

—Solemos estar ocupados —continuó él la mentira piadosa que realmente sí tenía algo de verdad, recibiendo un quejido por parte de Rouge para que no siguiera hablando sobre ello, aun cuando era cierto que él no tenía idea del lugar.

—Lo importante es que han podido darse un pequeño espacio para venir a comer algo —volvió a decir la eriza emocionada—. Moría de nervios por mostrarles cómo está el local... Eran las únicas personas que faltaban en verlo.

—¡Oh, Amy! ¡Es tan lindo! —habló Rouge, fascinada por la decoración— ¿Cómo es que pudiste hacer todo esto en tan poco tiempo?

—El edificio estaba muy feo cuando me lo entregaron, así que fue muy barato conseguirlo... La Señora Vanilla me apoyó mucho —se rascó la nuca un tanto avergonzada—. También me ayudaron ciertas personitas que ahora mismo están tardando en llegar, es un poco extraño... —dijo después, mirando el reloj en la pared.

Con Amy girándose hacia la barra para tomar algunas cartas del menú y dirigirlos a su mesa, Shadow siguió explorando el recinto hasta que sus ojos llegaron a parar en algo que le dio el segundo vuelco en el estómago. Se acercó lo suficiente a la esquina de la barra, casi enseguida de Amy, viendo con detenimiento unos cuantos caramelos dentro de un bonito y decorado jarrón de cristal.

—¿Tú das estas paletas? —preguntó al aire, no necesitando nombrarla para que ella se girara hacia él y observara el bote.

—¡Ah, sí! A veces con las propinas. ¡A los niños les encanta! ¡Toma una! —contestó, tomando el frasco para abrirlo y darle una a cada quien— Están ricas, son hechas con caramelo de fresa...

Shadow tomó la paleta, un tanto nervioso al observar la envoltura: rosa, con un chao del mismo tono, las indicaciones del sabor fresa por debajo y el colorante rojo que mancha hasta por tocarlo.

Con cada una de sus visitas , la voz del mastodonte guardia en su edificio se hizo presente en su inconsciente, me da estas paletas .

El corazón volvió a acelerársele. No podía ser cierto. Debía de ser una casualidad.

...Pero, según María , las casualidades no existían.

—Ya lo sé —dijo sin pensar, calmado por fuera y estresado por dentro, sintiendo mil navajazos por la espalda.

—Me parece divertido que llamen tanto la atención por el diseño —oyó la aguda voz de Amy nuevamente en sus oídos. La eriza cerró el tarro y lo acomodó en la barra, tomando de nuevo las cartas del menú para indicarles que la siguiesen—. A Sonic le gustaron mucho la primera vez que las comió.

Sin Amy dándose cuenta, Shadow y Rouge no necesitaron más que una mirada entre ambos para entenderse uno al otro. Con él, sin mostrar ninguna reacción ante su monótono semblante, pero cientos de emociones consumiéndolo internamente y con ella, fingiendo una sonrisa que ocultaba las verdaderas intenciones por las cuales lo había llevado a ese lugar.

Entonces, Shadow comprendió que no iban a gustarle las cosas que escucharía con el pasar de la conversación.

—¿El Blue Bur viene mucho por acá, cielo? —preguntó Rouge, avanzando por las escaleras rectas de lo que parecía ser madera donde los tres comenzaron a subir.

—Todos los días. Suele ayudarme a repartir a domicilio cuando le queda de pasada alguna de las direcciones de los clientes. Knuckles y Tails lo acompañan a veces —respondió Amy, con Shadow pisándole los talones, observando cómo poco a poco las paredes se encogían para dar vista a las afueras de la terraza, de nuevo con puras plantas rodeándole al igual que bombillas de luces y otra carpa rosada cubriendo la explanada—. Supongo que los ayuda a distraerse de recordar que el Doctor Eggman todavía no hace de las suyas o siquiera aparece... Los tres están juntos cuando deben hacer algo en la ciudad. Estos días han estado por aquí porque es cuando salimos todos, pero me sorprende todo el tiempo libre con el que cuentan.

—Comprendo a Knuckles ya que suele quedarse conmigo, pero no sabía que mi mejor amigo* Tails y el lindo del Blue Bur trabajaban aquí —habló divertida Rouge, tratando de indagar en el tema, con Shadow dedicándole un gesto confundido mientras ignoraban al resto de clientes dispersados entre las mesas y bancas que, tal como en el piso de abajo, se maravillaban con el trío.

—No lo hacen en sí, sólo les gusta ayudarme porque no tienen otras cosas que hacer... Sé que Tails trabaja en uno de sus proyectos personales desde que volvieron de su último viaje, a principios de este año, antes de que ustedes se fueran —respondió Amy, alegre por escuchar su interés—. Knuckles no participa mucho en esto a comparación de ellos, pero al final del día, les gusta que les prepare comida —continuó, indicándoles que la siguieran hasta la única mesa disponible de toda la terraza.

Conforme sus pasos, a diferencia de Shadow que parecía estar absorto en la explicación de la eriza, Rouge podía escuchar los murmurios y susurros que la gente hacía de ellos. A lo lejos en una de las esquinas, pudo visualizar al trío Chaotix junto a Whisper, Jewel y Tangle, haciéndoles señas para saludarlos. Rouge correspondió el gesto entretanto Shadow parecía ignorar todo a su alrededor, sin poder concentrarse en algo más que las palabras de Amy, repitiéndose una y otra vez los engranajes de su cabeza, como si estuviese buscándoles la lógica y relación a su admirador.

Necesitaba paciencia para conectar cada cosa, y Rouge no estaba facilitando las cosas tampoco con sus miles de preguntas.

—Hace unas semanas, Sonic y Tails me trajeron un paquete desde Apotos porque conseguí un proveedor de café allí —volvió a romper el silencio Amy mientras esperaba a que ambos se sentasen para darles las cartas. Shadow, por otra parte, recordó el bote de café que su admirador le regaló igual hacía unos días—. Justo ahora terminaba un pay de queso porque fueron a la Villa de Spiral Hill por otro paquete, pero me gustaría que ustedes lo probaran primero.

—¡Por supuesto, cielo! —trató Rouge de hacer que Shadow despabilara, de nuevo, y se sentara junto con ella; sus esfuerzos por hacer que el erizo se mostrase lo más natural posible, se vieron un poco comprometidos al ver como Shadow seguía sosteniendo la escondida paleta en una de sus manos con fuerza, como si comenzase a procesar cada oración, observando un punto muerto en el blanco mantel de la mesa mientras parecía formular todo. Entonces, teniendo que improvisar, prosiguió— Por cierto, querida, Knuckles me dijo que tú le preparaste ese lindo pedazo de pastel Red Velvet con el que me dio la bienvenida este mes —se aclaró la garganta, llamando la atención de Shadow que justo iba acomodándose, dedicándole una mirada perpleja—, estuvo maravilloso... Pero tuve que calentarlo en el microondas un poco porque estaba muy frío para mi gusto —finalizó, echándole un ojo a su colega.

Por otro lado, Shadow mantenía sus ojos abiertos tanto como podía, con los afilados iris encajando dagas en la turquesa mirada de Rouge, como si apenas le hubiese golpeado la realización de a lo que ella se estaba refiriendo.

Aw , no es nada... ¡Lo importante es que te haya gustado! —se sonrojó Amy, un poco avergonzada por el cumplido. Luego, con calidez, les dejó a ambos el menú sobre la superficie de la mesa para que pudiesen checarlo— ¿A ti qué te parecieron las galletas de chocolate, Shadow? —preguntó con inocencia al dirigirse hacia él, tomándolo por sorpresa.

Sus adentros comenzaron a colapsar poco a poco, con los gritos atorándosele en la garganta. No es cierto. Los nervios le entraron como nunca antes había sentido en todo aquel tramo de su estadía en la tierra. Por favor, que no sea cierto. Las manos le sudaron por debajo de los guantes y los músculos de las piernas le temblaron en un mero respingo, todavía con la conmoción tanto en el cuerpo como en su bloqueada mente que no lo dejaba procesar bien sus pocas emociones. ¿Ella se refería a las primeras galletas que había visto en su departamento? ¿Esas de chocolate amargo con glaseado y chispas de colores? ¿Esas que iban con la primera nota del anónimo y que ya se había comido?

No, muy en el fondo, reconoció que comenzó a desesperarse por la situación; no quería entender, no podía entender, por favor no.

Aun con el impacto de la pregunta, su estoico semblante no cambió a excepción de sus dilatados iris que parecían ser la prueba de su impacto, y los cuales Rouge pudo observar con perfección con cierta pena por habérselo mencionado de esa forma tan indirecta.

—Estuvieron bien —contestó Shadow, sin titubear, luego de un breve momento en silencio, desviando su semblante hacia el horizonte de la gran vista en la terraza, ganándose un semblante confundido de Amy.

—Es decir, han sido los mejores postres que hemos probado desde Sunset Hills ... —lo interrumpió Rouge, distrayendo la atención de la eriza hacia sí misma para que ésta ya no le hiciese preguntas a él. Shadow decidió ignorarlas a ambas, mirando con el rabillo de su ojo el menú puesto en la mesa, el cual tomó y comenzó a ojear entretanto ellas seguían conversando— Era difícil conseguir algo bueno que a Shadow le gustara porque él es muy especial con los sabores... —empezó diciendo la murciélago, no buscando realmente que ésta le siguiese la corriente.

La carta del menú era de color vino con el nombre de los postres y bebidas en dorado, el precio en blanco. Las descripciones variaban entre cada uno de ellos, pero los que más le interesaban eran las Butter Crunch y el Sweet Passion Cake, no sólo porque el primero consistía en galletas de mantequilla crujientes mientras que el segundo era un pastel de vainilla con mermelada de fresa y pedazos de fruta, sino también porque eran exactamente los mismos postres que el anónimo le había dejado en aquellos días junto a sus notas.

Las paletas de chao, el café de Apotos, las galletas de chocolate amargo y las de mantequilla crujientes, el pastel de frutas...

Shadow, con apenas cinco minutos dentro de la cafetería de Amy, asimiló por qué Rouge lo había llevado hasta allí.

—Oh, Knuckles lo ha mencionado antes... A Shadow le gustan los sabores fuertes como el café, ¿no? —Amy prolongó la conversación, recibiendo un asentimiento dudoso por parte de Rouge, pero ninguno de Shadow, que sólo se dedicaba a escuchar sin intervenir, todavía verificando el menú— Bueno, sobre las galletas... Tuve algo de ayuda para elaborar tal regalo, en especial para entregarlo porque tu cariñito se pone muy arisco con los encargos —optó ella por poner sus manos en la cadera y arrastrar la palabra hacia Rouge, fingiendo molestia. La murciélago fingió una risa divertida entretanto le echaba un ojo a su colega, quien seguía inerte ante el desglose de los postres—. En fin, ¿qué gustan de beber? Les traeré el especial de la casa para que puedan acompañarlo con lo que escojan. Disfruto mucho hacerlo porque alguien me dijo que disfrutaba de su combinación de sabores.

Y en cuanto ella terminó, Shadow lo buscó con total urgencia por la última página, casi dándole un infarto al leer el nombre que tanto había estado evitando pensar. El Sonic Special, que literalmente era el único postre conteniendo cosas saladas en todo el maldito local y que parecía ser muy popular entre los clientes.

Sus ojos y lo profundo de su alma no podían seguir leyendo aquellos tontos nombres, ni imaginarse todas las situaciones que Amy les había explicado en todo el rato. Celoso. De nuevo, todas las preguntas que creía resueltas comenzaban a tener respuestas tan diferentes y variantes que con sólo reflexionarlo le estaba volviendo a dar migraña. Estás celoso, la voz de Knuckles y la mirada de Rouge, con ambos juzgándole hasta los pecados, se hicieron presentes en su consciencia, como si la murciélago no estuviese frente suyo y el guardián no estuviese en su isla flotante, lejos de ellos. ¿Celoso? ¿Miedoso? ¿Nervioso? Eres patético, parecía que le decían ambos en unísono. ¿La perfecta forma de vida definitiva está celosa? Qué gracioso. Ni siquiera sabes cuál es tu situación con él. Te preocupas por nada.

De acuerdo, estaba paranoico.

—Rose —la llamó por su apellido lo más sereno posible, sin mostrar ninguna emoción por fuera a pesar de que en sus adentros se lo estaba llevando el carajo; dejó la carta sobre la mesa para levantarse, sin dirigirle la mirada a ninguna de las dos chicas junto a él—. ¿Por dónde está el baño? —continuó tranquilo, pero ahora con un tono que Rouge identificaba como la mera exasperación aun cuando la rosada lo veía normal.

—Por el pasillo de abajo, al fondo, pero todavía tiene problemas de tubería así que los comensales están pasando al de la bodega —contestó Amy, comenzando a preocuparse al verlo tomar aire profundamente; con cierto cuidado, giró su vista hacia Rouge quien le negó con la cabeza en son de que no ocurría nada, aunque fuese mentira para no provocar un alboroto—. Si quieres puedo guiarte...

—No, yo puedo encontrarlo.

Rouge lo conocía como a la palma de su mano, así que por supuesto que sabía sobre la crisis en la que Shadow parecía encontrarse. Sin embargo, por situaciones en el pasado y por mera petición de él, no podía intervenir por más que quisiese o terminaría no sólo haciendo un desastre, sino también provocando una horrible discusión entre ambos.

Shadow —la voz de Rouge regañándolo lo detuvo de tomar paso alguno; de igual forma, no perdía nada con intentar distraerlo y evitar que fuese grosero—, estamos de invitados con Amy —pareció recordarle, rezando porque él no le contestase de vuelta.

—¡Oh, no! ¡Insisto! —por otro lado, la eriza subió sus manos un tanto despreocupada, tratando de no interponerse entre ellos— ¡No quiero molestarlos! Yo iré a...

Pero ella tampoco pudo salir de la situación, porque para su sorpresa y la de Rouge, Shadow se postró frente a ella con el mismo semblante neutral de siempre, como si nada estuviese ocurriendo en sus adentros.

—...Guíame, por favor —dijo, con Amy sonriendo apenada mientras Rouge sólo suspiraba.

.

Entre tanta mierda, Shadow sentía que su mente estaba en una jodida tormenta de emociones. Hacía tiempo que no manejaba aquel nivel de estrés, pero tenía tantos nuevos cuestionamientos que parecía ridículo pensar en cada uno de ellos, preguntándose si sus respuestas estaban en aquel lugar o en las mismas palabras de Amy.

No quería molestarse con Rouge, pero su principal problema en esos instantes era con ella. ¿Por qué no le había dicho sobre toda esa situación antes? ¿Por qué había esperado tanto tiempo para hacerle saber? ¿Realmente Amy era la responsable de todos aquellos regalos por parte de su admirador? ¿Realmente se trataba de Sonic siendo el admirador? No, no. ¿Por qué Sonic no lo había buscado en esos tres días para hablar las cosas? Era verdad que Shadow no tenía su celular, pero tenía el comunicador y el héroe sabía dónde vivía, además, ¿acaso tenía que ir detrás de él como cuando eran más jóvenes? ¿Acaso tenía que recordarle que ya eran adultos y debían hablar sobre su rara relación? ¿Acaso debía obligarlo a que tomara responsabilidad de sus actos, así como él lo estaba haciendo?

Bueno, si realmente lo estuviese haciendo, ya lo hubiese ido a buscar él. Estaba cansado. Su extrañamente roto corazón no podía con tanto.

—...El vendedor me dijo que el almacén era un poco chico, pero hay suficiente espacio para mantener el producto pedido, los empleados no suelen entrar aquí a menos de que necesiten algo que no haya en la cocina o en el lobby —dijo Amy entre el silencio mientras caminaban por el angosto pasillo, abriendo la puerta de la bodega con una llave especial—. Siempre soñé con crear mi propio espacio, y no sé si recuerdes nuestra plática a principios de año, pero había pensado en convertirlo en una boutique de ropa, tal vez abrir un spa o quizá adentrarme en el mundo del entretenimiento y crear un club, como Rouge.

Shadow le dedicó una mirada perdida, procurando recordar con detalle la conversación que mencionaba, no logrando mucho por su mal viajado estado.

Ambos pasaron a la oscura bodega, dejando la puerta abierta para alumbrar con la luz del día, llena de material desordenado y cajas de donde salían merengues, bolsas de harina y azúcar, cubiertos y otras cosas. Habían pasado un buen rato con Amy hablando de diferentes cosas mientras que él se limitaba a escucharla, no prestándole mucha atención. Por mera inercia, Shadow comenzó a ayudarle a mover cartones vacíos que obstruían el paso por el lugar mientras ella organizaba las cosas sueltas entre los estantes.

Era un chiquero .

—Por cierto, una pregunta —volvió la chillona voz de Amy a sus oídos junto al sonido de las llaves golpeteándose unas contra otras. Shadow entrecerró los ojos y frunció el ceño, esperando con desespero a que terminara y sólo lo guiara hasta el baño porque necesitaba echarse agua en la cara y pensar en sus desgracias a solas—, tal vez no sea el momento, pero ya que estamos solos... ¿qué tanto tiempo llevan saliendo juntos?

Dado a que ella no le estaba dirigiendo la mirada porque se encontraba entretenida metiendo unos paquetes de servilletas en una de las cajas, no pudo observar el semblante lleno de confusión y asombro de Shadow, quien se detuvo con un cartón entre las manos para digerir bien la pregunta.

—¿De qué hablas? —cuestionó sincero, no comprendiendo en absoluto.

—Oh, Shadow, no seas modesto —finalmente, Amy se volteó para observarlo e indicarle el bote de basura para que aventara el cartón; Shadow optó por escucharla con la debida atención, conectando cada una de sus palabras mientras caminaba lentamente hasta el contenedor—. Estaba pensando en que deberías ayudarme a escoger la comida para su cumpleaños. Sé lo mucho que a él le gustaría recibir un detalle nuestro, así que creo que sería bueno ir planeando todo...

Pero, entonces, la mente de Shadow no necesitó un nombre para entender de quién hablaba. Arrojando el cartón con brusquedad en la basura, logrando un estruendo por el eco del metal, le demostró que no quería indagar más en el tema, que no quería que ella preguntase más cosas, que no quería si quiera pensar en todo el malentendido que unas simples palabras podían provocarle tanto a ella como a él.

No obstante, Amy pareció no entenderlo a él y sus gestos porque su genuino rostro siguió brillando con una calidez que, siendo sinceros, despertaba un puro interés en Shadow. Entre más lo analizaba, rememorando en lo más profundo de sus recuerdos y si las cosas hubiesen ocurrido diferente, quizá Amy y él no tendrían esa conversación sobre el estimado blue bur.

—Amy —la llamó por su nombre en un tono serio, sintiéndose un poco raro por la cercanía y la confianza a la que habían llegado en apenas unos cortos momentos. Al contrario, la eriza lo dejó hablar, paciente—, nosotros no estamos saliendo.

La eriza se quedó quieta, con los ojos abiertos sin pestañar, tratando de procesarlo. Luego, con un bufido, le sonrió divertida.

—Qué gracioso eres, pero ninguno de nosotros es tonto —le negó con la cabeza, buscando otra llave en todo el manojo. Shadow sentía un dèja vú —, yo menos, señor reservado —enfatizó, en modo de burla.

—Hemos tenido un par de salidas, pero Sonic y yo no tenemos nada formal, Rose —pareció aclararle, esta vez denotando su molestia al sentir un dèja vú.

—Los vi en el concierto besándose, Shadow —contestó Amy de forma serena, como si no estuviese tomándole importancia al asunto. Siguió absorta en la búsqueda de la ansiada llave del baño, siguiendo con su explicación—, todos los vieron. No se necesita ser un genio para darse cuenta de cómo se hablaban o se veían el día del derby tampoco... Lo último que yo sabía era que no se llevaban mucho, así que fue una sorpresa para mí el verlos tan juntos, pero no para alguien como Tails, Knuckles o Rouge —inconscientemente, poco a poco comenzó a desesperarse al no encontrar lo que quería entre sus manos. Shadow escuchaba atento cada palabra salir de sus delgados pero bonitos labios, perplejo ante su última acusación... ¿Qué mierda estaba diciendo? ¿A qué se refería nombrando a esos tres? —. ¡Mi intención en el concierto era que Sonic pasara tiempo conmigo, pero estuvo toda la noche tomándole importancia a lo que tú hacías hasta que se besaron en medio de toda la gente! —Shadow la observó de pies a cabeza, más extrañado que enojado por las quejas de Amy que comenzaba a elevar la voz. Ella, con una sonrisa burlona en el rostro, exhaló exasperada; estaba furiosa—. ¿Dónde estabas tú esa noche después del evento? Evitándolo, seguramente, hasta que llegamos con la banda y las cosas se descontrolaron.

—¿De qué carajo estás hablando, Rose? —fue el turno de Shadow de impacientarse, acercándose a ella para arrebatarle el manojo de llaves que comenzaba a sonar hasta en su consciencia, logrando que ambos se enfocasen uno en el otro.

—¡Oh, Shadow! ¡No juegues al tonto conmigo! —levantó sus brazos Amy por mera inercia, enojada. Luego, pasó sus manos a las caderas, recriminándole— Sabes de lo que hablo, y deberías recordarlo bien porque tú lo hiciste, no yo... —lo señaló con un dedo acusatorio. Ambos se quedaron en silencio, con el sonido de sus respiraciones; después, con cierta pena al ver la duda postrada en él, Amy volvió a tomar la palabra— Sí sabes de lo que hablo, ¿no?

Lo cierto es que tenía presente recuerdos vagos de aquellos días. Sólo tenía en mente su acercamiento al héroe en el Club Rouge al igual que el beso durante el concierto el cual, quizá para su desgracia, había sido en la mejilla muy cerca de la comisura del labio, sin contar su momento íntimo después del roller derby. Shadow no recordaba con exactitud los sucesos posteriores al concierto o después de algunas canciones durante dé. El estrés constante por la situación del anónimo, sus acercamientos con Sonic y todo su trabajo lo estaban confundiendo mucho en esas últimas semanas al grado en que estaba experimentando sentimientos y estados no recurrentes en él. Hacía mucho que no le ocurría algo como la pérdida de memoria, el apetito y ansía voraz, el sangrado de las pocas heridas que se había hecho en aquellos días, inclusive el cansancio físico al que no estaba acostumbrado.

Por Chaos, era la forma de vida perfecta y se sentía jodido en todos los aspectos posibles, era bastante preocupante para sí mismo todo lo que le estaba pasando. Y como una de sus malas costumbres era no preguntarle nada a Rouge —porque sentía que no era necesario rememorar cosas sin importancia además de que no conversaban sus problemas a menos de que fuese algo muy grave o de vida o muerto—, tampoco había investigado en absoluto. Él sabía que, si ocurría algo malo, la murciélago lo hubiese mencionado antes...

...¿No?

¿O a eso se refería Rouge sobre hacerle saber ciertas cosas? ¿A eso se refería su colega a tener que sentarse a hablar con calma todos esos temas?

Parecía que se le estaba yendo el alma, porque ya no sentía nada por estar sintiendo tanto .

—Recuerdo haber salido del concierto y despertar en... tu sillón —explicó, mirando un punto muerto en el suelo, sin poder focalizarse en ella. Amy entrecerró los ojos, no muy segura de querer continuar—. Sé que estuvimos en una clase de fiesta con esa gente, pero creo que me bloqueé esa noche y no sé qué ocurrió. Tampoco se lo cuestioné a Rouge por... otros asuntos. ¿Pasó algo esa vez? —por fin, su afilada y directa mirada la hizo estremecer de los nervios.

—Shadow, si esto es una broma, no es graciosa —contestó Amy de vuelta, incómoda por el nuevo ambiente; una parte de sí, se decía que había arruinado todo mientras la otra comenzaba a preocuparse por Shadow—. No me gusta jugar así.

—¿Tengo cara de que yo lo haga? —preguntó él enojado, murmurándole entre dientes. Amy le negó con la cabeza, estupefacta— ¿Qué pasó después del concierto, Rose?

—Por Gaia... ¿Nadie te dijo nada? —aseguró todavía impactada, con Shadow bufando y rodando los ojos— ¿Ni siquiera Sonic?

Amy —espetó Shadow, por segunda vez remarcando su nombre, tratando de interrumpirla.

—Dime algo, ¿él de verdad te gusta? —esta vez, Amy cerró más su cercanía a él hasta tener ambas respiraciones juntas, sin tomar en cuenta la burbuja de espacio personal de Shadow, importándole menos.

—¿No vas a responderme lo que yo pregunté primero? —de igual forma, él no dudó ni hizo un intento por alejarse, quedándose firme pero con la cabeza gacha por la altura entre ambos.

—Creo que es más importante que me contestes tú a mí, Shadow —entonces, fue cuando la realización le pegó de golpe, con Amy abriendo sus ojos tanto como pudo, expectante a sus palabras.

Ninguno hizo un ademán o ruido para tratar de resolver ambas cuestiones, con los verdes iris chocando contra los afilados carmines. Shadow sabía que cualquier cosa que dijese podría ser usada en conveniencia de Amy, así como viceversa. Sin embargo, no quería arriesgarse a saber en qué terminaría esa situación.

¿Y qué, si gustaba de Sonic?

—Tomaré tu silencio como un sí —comentó Amy, cambiando su decidido semblante a uno decepcionado, como si le hubiesen dicho la peor noticia del mundo. Shadow, encabronándose cada vez más por su actitud, se volvió a sentir en otro dèja vú... ¿Acaso era el día de confrontarlo o qué le pasaba a todo el mundo?—. ¿Sí están juntos?

—No es de tu incumbencia ese tipo de temas —fue conciso y sincero, con el neutral semblante demostrando que tenía todo bajo control aun cuando hacía momentos atrás quería derrumbarse por completo—. ¿Por qué te interesa saberlo, a estas alturas?

Tenía un presentimiento que, por supuesto, no le estaba gustando pero que sabía que tenía que confirmar.

De todas maneras, Shadow pareció poder respirar tranquilo por primera vez en todo el rato dentro de la cafetería; encontraba un tanto impropio aquella escena con la joven, quien parecía aguantarse las ganas de lagrimear frente suyo. Llegar al baño, en realidad, ya no importaba mucho si sus pesares estaban siendo desquitados con esa conversación.

Tal vez, y aunque no quisiese admitir que la insistencia de la joven estaba siendo de ayuda para reflexionar su situación con Sonic, su mente necesitaba desahogarse y poner las cartas sobre la mesa con Amy.

—Si algo se está construyendo entre ustedes, si de verdad están saliendo juntos, no quiero entrometerme y que haya problemas por mi culpa, Shadow —el aludido se quedó petrificado, conteniendo la respiración por la nueva confesión que ella estaba poniendo en bandeja de plata—. Desde hace tiempo he sentido que lo estoy haciendo.

Por casi quinceava vez en el día, Shadow sintió el corazón palpitar con rapidez, no muy seguro de si se debía a la sinceridad de sus oraciones o al hecho de que ya no sabía cómo procesar todo el shock de los eventos ocurriendo uno tras otro. ¿Por qué, de repente, Amy le mostraba esa inseguridad sacada de lo más profundo de la alcantarilla? Eres una mierda, la voz en unísono de Knuckles y Rouge lo estaba matando con sus pensamientos intrusivos, pero es que no podía concentrarse, ¿por qué Amy le decía esas cosas justo cuando estaba tan confundido que no podía ni interceptar bien sus decisiones? Ella está preocupada por no hacer ningún lío y tú te atreves a estar celoso de ella, qué descortés. El aire se le atoró en el pecho, dejándolo aturdido al procesar todo lo que su perdida mente anexaba en lo recóndito de su memoria. Eres una mierda.

¿Por qué un lío si sólo estaban aclarando las cosas? ¿Qué podía decirle? ¿Qué tenía que decirle? No podía pensar en concreto cómo confortarla porque sentía que ella no necesitaba ese tipo de estimulación. Shadow siempre había pensado que Amy era bonita, que se vestía bonito, que su personalidad había llegado a ser bonita a pesar de que en sus principios le veía como algo molesta e irritante con sólo imaginársela a ella y su chillona voz. Sin embargo, ¿cómo se atrevía Amy a decirle todo aquello? Posiblemente tenía razón, pues todo había cambiado al igual que sus juventudes, así que para Shadow no era una sorpresa si Sonic, en algún punto de su vida, había desarrollado un interés sexual o romántico en ella.

De igual forma, el punto no era aquel, sino lo estúpido que era la comparativa que Amy hacía contra él. Ambos eran diferentes viese por dónde lo viese: él no podía competir contra esas púas cortas y rosadas, las largas y gruesas pestañas, los resplandecientes y olivos iris junto al delgado y curveado cuerpo. Shadow no se identificaba con el concepto femenino con el que ella vivía su día a día... No podía competir contra el perfecto modelo de feminidad que era Amy porque todo en ella era bonito mientras que él necesitaba ayuda de un Dios para relucir, si quiera, según su propia perspectiva.

No había comparación. ¿Qué preocupación podía tener Amy de alguien como Shadow? ¿Qué diferencia romántica o sexual podía haber entre la dinámica de ella con Sonic, comparada a la suya propia? Y lo más importante, ¿lo estaban tomando como competencia?

Ninguno parecía entender lo que Sonic quería, en realidad. Shadow creía que Sonic estaba involucrado con Amy y Amy creía lo contrario a él.

—Tú lo quieres mucho por lo que veo, siempre lo has hecho —murmuró Shadow, aclarando. Amy no pudo evitar soltar unas pequeñas lágrimas que se acumularon en su respingada nariz, tapándose los labios con una de sus manos—. Si tus suposiciones fuesen correctas, ¿tolerarías la idea de que Sonic sienta algo por otra persona y, que de todas las que pudo escoger, se trate de mí?

Amy no contestó, pero sí sollozo. Por el contrario, Shadow se quiso morir al escuchar su estilo de respuesta. Lo que él no imaginaba, era que ella reflexionaba su propia percepción, pues vivir en mera frustración después de varios años parecía entristecerla más que molestarla. No obstante, debía ser honesta, y es que pensar en que Shadow tenía una oportunidad más grande de lo que ella había podido alguna vez, sólo le provocaba una risa tremenda por esperar algo que entonces jamás llegaría.

En definitiva, ambos no sabían que tenían más cosas en común que diferencias. Shadow creía que Amy estaba involucrada con Sonic, y Amy creía lo mismo con Shadow.

Sólo uno de ellos tenía razón.

—No sé qué es lo que está pasando entre Sonic y yo —rompió el silencio Shadow, captando su atención, sorprendiendo no sólo a Amy por la repentina confianza sino también a sí mismo. Con cierto cuidado, su desocupada mano llegó hasta el semblante de Amy y le limpió las lágrimas, mojándose los dedos del guante—, no te puedo dar una respuesta cuando yo tampoco la sé, Rose —volvió a susurrarle, como si no quisiese que alguien más los escuchase por mera costumbre. Ella sintió un escalofrío ante el delicado tacto de Shadow, dirigiéndole la llorosa mirada—. Si te tranquiliza saberlo, no creo que te estés metiendo entre nosotros. No estoy seguro de que haya, para empezar, un nosotros hasta este punto —finalizó, con el pesar en el alma y en la oscura mirada.

Amy no necesitó de otro gesto para captar parte del contexto, tomando aire con seguridad al descubrir otra faceta en el Shadow que apenas y conocía aun después de tantos años. Recordaba con cariño las pocas veces que había salido con él en compañía de Rouge y Knuckles, durante el año sabático de Sonic y Tails*, y con su corazón tocado y al descubierto sólo tenía en mente cuánto había malinterpretado sus acercamientos. Se sonó la nariz con cierta vergüenza, limpiándose el rostro con su propia mano, alejando la contraria de su rostro.

—Te tomaste un manojo de pastillas la noche del concierto, Shadow —soltó temblorosa, dudosa y nerviosa por la reacción que recibiría de él al contestarle su pregunta inicial, la cual Shadow ya hasta parecía haber olvidado—. No supe cómo disté a parar con ellas, Sonic no me explicó esa parte, pero fue por eso que te bloqueaste y tal vez no recuerdas nada. Se nos hizo raro porque, tal como él explicó, se supone que eso no te afecta. El problema llegó cuando tuvimos que irnos de la fiesta con la banda.

Shadow no mostró ninguna emoción en el rostro. La estoicidad lo hizo quedarse congelado, con Amy aprendiendo que a pesar de que, aunque sus movimientos no expresaran nada, sus afilados iris sí lo hacían. El choque, la conmoción, los traumas reluciendo entre tantas dudas corriendo por la cabeza, el sudor frío bajando por la espalda y humedeciendo los guantes. Los carmesís ojos se dedicaron a no pestañear en lo que la mente analizaba toda la situación. ¿Ella había... insinuado que...?

No. Tenía que ser una mala broma. Una jodida y mala broma.

—¿Quiénes? —se limitó a preguntar Shadow, susurrándole.

—Rouge, Knuckles y yo. Estabas empezando a comportarte muy... feo. Creo que no estabas en tus sentidos porque consumiste muchas cosas esa noche —habló Amy, observando como Shadow entrecerraba sus ojos con cada una de sus oraciones. Ella tomó aire, consternada por él— ¡Nos preocupamos mucho! Sonic no tuvo de otra más que lidiar solo contigo porque no pudimos ayudarlo al haber tanta agresividad entre ustedes... —esta vez, Amy habló bajito, como si no quisiese profundizar más en la conversación.

¿Estuvo drogado? ¿Eso era lo que ella estaba diciendo? ¿Ebrio? ¿Borracho? No podía ser posible, él era la perfecta forma de vida definitiva , esas cosas no le sucedían. Jamás le había sucedido en su pasada vida en el ARK, ni mucho menos podía en su nueva con la tierra. No era posible que algo así le ocurriera...

Además, ¿Sonic estuvo con él... todo el tiempo? ¿Por qué no le había dicho nada de eso durante su último encuentro? ¿Por qué de repente el semblante preocupado de Rouge se le iba a la mente?

—No lo sabía —murmuró bajito, todavía perdido en la estructura de sus recuerdos, viéndola fijamente con las pupilas dilatas por el impacto.

—Quizá nadie te lo dijo porque querían evitarse muchas explicaciones... —como si pudiese leerle la mente, Amy lo tomó de un brazo para tratar de relajarlo—. Sólo estuvimos presentes nosotros cuatro, si es lo que te preocupa...

—No te veo muy segura —espetó Shadow, negándole suavemente con la cabeza, en un tono exasperado.

—…De acuerdo, tal vez estuvo Tails también porque nos ayudó cuando nos dimos cuenta, pero todos los demás estaban en la fiesta y estaban en las mismas condiciones... Sólo nos pareció extraño que, de todos los presentes, justo a ti te pasó algo —quiso animarlo, no logrando mucho al ver que Shadow no decía nada por seguir en pleno shock —. ¡Es la salida más caótica que hemos tenido! No te sientas mal...

Entonces, Shadow trató de rememorar cada detalle que pudo, no obteniendo mucho éxito; de igual forma, ahora comprendía por qué en el roller derby se sentía un poco incómodo el entorno entre el grupo de amigos, incluso sus conversaciones con Silver...

—¿Necesitas entrar al baño o sólo lavarte las manos? En cuanto volvamos, te serviré algo de comer, ¿está bien? —Amy apretó el agarre de su mano en el antebrazo de Shadow, jalándolo con cuidado para guiarlo hasta la sellada puerta del baño donde en un principio se dirigían.

Entre tantos ideales revueltos, Shadow comenzó a actuar automáticamente sin pensar mucho. Esperó otro buen rato para que Amy abriese la puerta una vez que le quitó las llaves, se echó agua fría en la cara, lavó sus manos a detalle hasta las garras mientras ella lo observaba en cada uno de sus movimientos, con cuidado. Sentía varios puñetazos en la espalda. Los dos caminaron en silencio por el angosto pasillo devuelta, llegando a la cocina y atravesando el lobby hasta que él le indicó a la eriza que regresaría a su mesa con Rouge.

Él ya no quería verla ni en pintura en esos momentos, estaba harto y la migraña comenzaba a agotarlo.

Ya no sabía ni por dónde comenzar.

Una vez que subió por las escaleras hasta la terraza, se topó la silueta de Rouge, ojeando su propio celular. Shadow ignoró los susurros de la gente apreciando su presencia al igual que los estruendosos sonidos de la mesa en la esquina donde seguían los Chaotix, Tangle, Jewel y Whisper. No fue hasta que conectó su mirada a la turquesa de Rouge que ella suspiró, tranquilizada por volverlo a ver.

—Shadow —lo llamó dulcemente, esperando a que se sentase. Por un lado, en la mesa seguía postrada la paleta chao de fresa con la carta del menú; por el otro, estaba un plato lleno de panes dulces, con uno mordido, y dos tazas de porcelana con café—, ¿pasó algo?

—¿Por qué habría dé? —contestó él, como si nada, resignado pero inspeccionado la mesa con mera confusión al pensar que Rouge había estado comiendo con alguien más. Había decidido que no le diría lo de su reciente plática con Amy hasta que llegaran al departamento.

—Sonic estuvo aquí —en cambio, Rouge soltó preocupada. Shadow abrió sus ojos tanto como pudo, con un peso cargándosele en los hombros, como si le hubiesen mencionado el regreso del mismísimo Black Doom —. Llegó con Tails volando, preguntaron por Amy y mientras el cielito se quedaba conversando aquí conmigo, él bajó a buscarla. Se acaban de ir.

¿Podría haber escuchado que...? ¿Tal vez vio...?

Shadow tomó aire, tomando el menú entre sus manos, ojeándolo con total naturalidad. Frunció el ceño, ignorando a Rouge por su propio bien.

—Quiero un café —dijo en un tono monótono, haciéndole saber que no iba a hablar al respecto del tema.

—Creí que se habían encontrado, cielo. ¿Estás seguro de que no lo viste? —sin embargo, Rouge necesitaba que Shadow le confirmase lo que fuese, pues debía hacerle saber algo importante.

—Y el Sonic Special , pídelo para llevar —siguió él, todavía fingiendo leer el bonito menú—, ya vámonos —terminó, dejando la carta de un golpazo.

Entonces, mientras él tomaba la paleta chao y la guardaba en el hueco de uno de sus guantes como si de mercancía de sicarios tratase, Rouge lo acompañó con cierto pesar en el pecho.

.

La penúltima canción había sido tocada por la banda en la destrozada capilla, por lo que faltaba muy poco para que comenzase el gran final, según había escuchado de Vector entre el desastre del público. La única razón por la cual Shadow no se iba aún, era porque Rouge le había prometido que en su siguiente misión lo dejaría en paz y no le diría qué hacer. No pedía mucho, pero era suficiente para él, considerando que ya no sabía cómo quitársela de encima ni cómo esconder todo el asunto del admirador. Tampoco era que le molestase estar en territorios así de puercos porque ya estaba acostumbrado, pero no era muy fanático de quedarse toda la noche oliendo las pestes de la gente, pisando el seco lodo del suelo hasta que se le atorara en los cohetes de los zapatos, ensuciándose también los guantes con cada poca cosa que tocase.

No llevaba mucho rato desde que había terminado de tontear entre el público con Sonic, con quien había compartido unos cuantos toqueteos y uno que otro beso en el rostro sin poder llegar a algo más profundo, según ambos algo sutil por la oscuridad del edificio —cosa que, al parecer, no era verdad— . Shadow no sabía por qué seguía dejando que esas cosas pasaran si no lo llevaban a ninguna parte o no se consolidaba nada entre él y el héroe, y no se refería a algo meramente sexual sino a que no sabía con exactitud a qué se debía su interacción. Creía que les ganaba la calentura del momento por la fricción de sus cuerpos entre toda la gente bailando y moviéndose frenéticamente. Había decidido salir a tomar aire mientras la conmoción seguía adentro de la capilla, con Sonic observándolo retirarse como siempre, pero no deteniéndolo por cumplir con sus demás amigos.

Igual, Shadow no quería que lo siguiera. Necesitaba acomodar sus ideas.

Entonces, se recargó en la pared más cercana a la salida, cruzado de brazos entretanto veía la resplandeciente luna. Desde el inicio del concierto, Rouge le había dado algunas cervezas, y aunque el efecto del alcohol no le hacía nada por su sistema inmune, él deseaba que le provocara algún efecto o mareo tal como había visto en los demás amigos de Sonic, con tal de ya sentirse atrapado en su miseria.

Shadow, desde hacía años, tenía muy bien reconocido que los acercamientos con Sonic sólo le provocaban un estrés intenso al no poder finalizar algo con él: en el quinceavo cumpleaños de Sonic, ocurrió lo del manzano donde se dedicaron unas deleitosas y sutiles miradas; a los dieciséis años del héroe y diecisiete de sí mismo, pasó el bochornoso MetGala donde se tomaron las manos en un tenso ambiente luego de haber discutido toda la tarde; el año siguiente, fue lo del resort en Emerald Coast donde se besaron por primera vez luego de otra pesada discusión; y el año posterior, con dieciocho y diecinueve años en el chalet junto a la villa de Apotos, intentaron tener sexo, no logrando mucho por el temor y la inexperiencia entre ambos. Shadow recordaba muy bien haber escuchado a Sonic decirle que no estaba seguro de hacerlo, y eso había sido suficiente para no querer continuar. Claro, se habían besado lo que restaba de la madrugada, desvelándose y pudiendo disfrutarse un poco los hinchados labios y reírse de las ojeras del cansancio, pero al final de cuentas no se había consolidado nada entre ellos y la mañana siguiente había sido tan extraña para los dos que Shadow, con simpleza, no pudo soportar ni el bochorno ni el estrés.

Al cumplir los diecinueve y veinte, hubo un lapso de tiempo en el que no supieron mucho uno del otro por los eventos del Imperio Eggman donde Shadow tuvo que estar en cubierto al peligrar su salud en sus encuentros con Infinite; por meros rumores había sabido de una resistencia, de cómo Sonic había sido privado de su libertad y de muchas otras cosas. Su reencuentro no fue muy gratificante al estar pasando tantas desgracias una tras otra.

Y luego, para sus veinte, Sonic se había tomado un año sabático donde apenas y se mandaban mensajes por el celular que ni él usaba tan seguido y que el héroe sólo utilizaba para emergencias al igual que los comunicadores. No lo vio, no lo escuchó, ni lo sintió en mucho tiempo y a ello le sumaba el lapso en el que se habían distanciado. Poco a poco, lo que había pensado él que era mero interés sexual, se volvió enamoramiento durante una tarde en el que había conversado con Rouge sobre ello.

Le había dado una epifanía al darse cuenta, pero había decidido ignorar todo sentimiento por salud mental propia.

De igual forma, no necesitaba investigar mucho para descubrir que no sólo se había vuelto adicto a las feromonas que emanaban de Sonic cada que trataban de intimar, sino también al drenado de energía caos que parecía intercambiar con el héroe, como evidenciaba su acercamiento en el Club Rouge aún después de mucho tiempo de no haberse visto. Si recordaba los estudios del Profesor Gerald, y su proceso mnemotécnico no le fallaba, el drenado de energía caos significaba que el cuerpo dejaba salir la sustancia química que componía esa misma energía, agotándola. No era algo preocupante, pero a Shadow no le daba mucha confianza tampoco y tenía que investigar más de ello...

Eran muchas cosas que reflexionar.

—Te ves jodido —escuchó a lo lejos la áspera voz de un tipo que comenzaba a acercársele. Shadow no se dignó ni siquiera a voltear a ver la silueta del sujeto, pero una vez que lo tuvo presente por el rabillo del ojo, pudo identificar un pelaje verde, una cola larga y rosada y un abrigo blanco que le quedaba enorme junto con un sombrero del mismo color, con una botella de cerveza en una de las manos—. Parece que alguien no lo está pasando bien esta noche —se posó enfrente de él, tapándole no sólo la vista sino también el camino.

—Aléjate —le contestó monótono, pero el contrario sólo chistó la lengua, divertido.

—Eres uno de esos que llegó con Sonic, ¿no? ¡Sí! —lo inspeccionó el de abrigo, maravillándose con Shadow, quien detectó algunos detalles dorados en él como uno de sus colmillos. Shadow le rodó los ojos, negándole con la cabeza; tal cosa, lo ayudó a darse cuenta de que se trataba de una zarigüeya— Ese que es bastante raro verlo entre tanta multitud... No me sorprende que vengas a refugiarte acá afuera. Estamos en territorio seguro si es lo que te preocupa, chico —entonces, se abrió el abrigo con un poco de dificultad para enseñarle a Shadow pequeñas bolsas que descansaban dentro de la tela, sacando un paquetito de plástico envuelto en papel—. Mi cliente me canceló, así que me quedaron unas extras. Tienes cara de que te interesen.

La zarigüeya destapó el contenido de lo que parecían ser unas pastillas pequeñas y redondas blancas. Shadow no sabía muy bien de lo que se trataban, pues había pensado que eran antidepresivos o anti estresantes a pesar de que sólo había visto fotografías en internet de esas medicinas. Haciéndose el imbécil, comenzó a convencerse de que tal vez no era tan mala idea hacerle caso al tipejo, por mera curiosidad.

—¿Considerándolo, chico? No pareces alguien a quien le preocupen estas cosas —las acercó al semblante de Shadow, moviéndolas de un lado a otro mientras él seguía estoico—. Por ser las últimas, yo invito.

Esa misma madrugada, su cabeza estaba tan hecha un completo caos que hubo un momento en el que dejó de dudarlo y le extendió una mano a la zarigüeya, esperando a que se las diese. Shadow no recordaba con exactitud lo que había pasado, ni el nombre de las cápsulas que la zarigüeya le había dado, pero sí el asco que había tenido al observar como éste aplastaba una y la aspiraba de forma acelerada.

Como a él no le convencía meterse algo por la nariz, sólo se las tragó, como si fuesen dulces o mentas. Ni siquiera contó cuántas habían sido, pero había sentido el polvillo en la garganta. Incluso el rostro perdido de la zarigüeya, impresionado por verlo consumir la bolsita entera, se sorprendió por la cantidad.

Y con ello, ambos se quedaron recargados en la pared en silencio, esperando a que el concierto se acabase mientras poco a poco el sentir de la fría brisa se desvanecía.

—...dow... Sh... Shadow.

Su propio nombre parecía sofocarlo a medida en que sus oídos iban escuchándolo, reconociéndolo entre todo el abrumado ambiente en el que su consciencia parecía mantenerse. Bien le había dicho alguna vez el Profesor Gerald sobre la suerte que tenía de poseer una memoria cognitiva con un proceso mental tan perfecto tras tantos experimentos. Por desgracia, esa madrugada no lo estaba pensando de la misma forma.

Si le hubiesen dicho que se encontraría en una situación como aquella, quizá Shadow hubiese reído fuertemente para denotar lo incrédulo e imposible que resultaba serlo. No creía poder estar consciente, o al menos en dos que tres de sus seis sentidos, para volver a vivir aquella traumática experiencia con la que había desarrollado un añoro hacia los labios y el tacto de Sonic.

Su mente no estaba reteniendo información alguna tras el alcohol y los estupefacientes consumidos a lo largo de la noche: no sólo eran la cerveza, sino también el vodka y otras bebidas preparadas con whisky que había probado durante la fiesta en la que se hallaban con la banda, los porros que jamás en su vida había fumado alguna vez, los cigarros de tabaco puro que tanto le gustaban por el fuerte olor que tenían y que bien recordaba que alguien le había proporcionado con tal de que no se fuera del afterparty. Toda la combinación le dio menos conocimiento de dónde se hallaba o cómo es que había llegado si quiera a parar allí.

Luego de un buen rato a solas en la parte trasera de la cabaña donde transcurría tal fiesta y donde podía verse la brillante luna sobre el cielo, lo único que sus enguantadas y manchadas manos apretaban eran los hombros del héroe al que poco a poco iba empujando hasta la pared conforme los profundos besos, y su retorcida vista comenzaba a tornarse borrosa. Se sentía pesado y le picaba la piel, con un ardor tan intenso desde las piernas hasta el pecho que no lo dejaba tranquilo y el sudor frío le escurría por las púas traseras y las cejas.

Sin embargo, algo no estaba bien, y el mismo Shadow parecía darse cuenta porque él tampoco se sentía igual.

—Shadow, uh... —escuchó dudoso a Sonic al percatarse de la intensidad de las cosas, tratando de apartar el rostro para poder hablarle mejor mientras él insistía en sostenerlo, repartiéndole besos en una de las mejillas, exasperado, como si fuese a morirse si no lo besaba lo más posible— Creo que ahora sí te hizo efecto lo que sea que hayas tomado, déjame pedirle ayuda a...

Quizá había sido el potente instinto propio el que actuaba por él, pero Shadow sólo procesaba la fuerza que sus manos estaban teniendo en el cuerpo ajeno al grado en que no sólo sintió el carraspeo del héroe, sino la brusquedad con la que dio un grito ahogado al ser empotrado contra la pared en un violento acto, golpeándole la cabeza y algunas extremidades en el acto.

Sin cuidado alguno y la pronta desesperación, con la caliente temperatura hasta el tope y la respiración cortada, Shadow coló su pierna entre las de Sonic, pegándole la brusca rodilla en la ingle hasta sentir los huecos de la cola**. Su instinto black-arm comenzó a tomar ventaja de sus pocos sentidos al no quitarle las manos de encima al héroe.

—¡No, no! ¡Shadow, así no! —dijo consternado Sonic, observándolo a los afilados y perdidos iris carmines. El aire apenas pasándole a los pulmones, con una de las manos de Shadow llegando hasta su rostro, ejerciendo mera fuerza bruta al apretarle el pulgar en una de las mejillas y besarlo, metiéndole la lengua. La desesperanza se apoderó de ambos, con uno luchando por sobrevivir aquellos momentos mientras el otro se desconectaba de su realidad— ¡No estás bien, Shadow! ¡No estás bien!

El forcejeo entre los dos siguió, provocando que el cuerpo de Sonic fuese golpeado severas veces ante la pared en cuanto podía desafanarse de cualquier agarre, provocando un estrépito con el que ambos llegaron hasta el suelo, con Shadow volviéndolo a jalonear y golpear en la cara al comprender que aquel momento íntimo no terminaría como él quería. Entonces, posicionándose encima de él para aplastarlo y tomarlo desde el cuello para someterlo, escuchó los sollozos de esfuerzo que detonaban un coraje puro en la sangre al héroe que gritó varios nombres a la par en la que se escuchaban pasos dirigirse a ambos. A pesar de no captar todo por completo, Shadow pudo visualizar los semblantes preocupados de Rouge y Amy que mencionaban cosas imperceptibles a sus oídos junto a un exasperado Knuckles que intentaba meterse entre ellos para separarlos. Entre todo el desastre de voces y caras, la respiración de Shadow se sintió cardiaca al grado en que parecía ya no retomar el aire, con los efectos de todo cayéndole como llamas ardiendo; lo peor llegó cuando no pudo sentir el palpitar de su corazón ni las secuelas de los violentos puñetazos que Sonic le había devuelto, junto a los jaloneos de Knuckles que parecían no surgir efecto.

Todo concurrió con Sonic dándole una patada en las costillas a Shadow, logrando separarse lo suficiente como para levantarse del suelo y quedarse hincado cerca de él, con el equidna sosteniéndolo y los gritos preocupados de ambas chicas al fondo que trataron de auxiliarlos a cada uno, mientras Shadow intentaba tomar aire para no desfallecerse tanto por el golpe como por lo que parecía ser un drástico bajón que comenzaba a ponerlo pálido.

No hubo tiempo ni para pensar en qué hacer o qué preguntar porque toda esa conmoción siguió entre los cuatro restantes, y de quien solamente el mismo Sonic se había percatado de las dificultades de Shadow. Cambiando los roles, y en mero desespero, Sonic se levantó con prisa hasta llegar hacia él, tomándolo por debajo de los brazos para levantarlo y arrastrarlo conforme su voz se elevaba para alertar a sus amigos. Los cinco hicieron camino hasta el baño más próximo que parecía estar desocupado, con Amy frente a ellos abriendo paso, con Rouge atrás cuidando de que no se tropezaran y Knuckles ayudando a Sonic a cargar el pesado cuerpo de Shadow.

Shadow no podía identificar bien lo que hablaban entre todo el trayecto hasta su destino, pero sí distinguía la ruidosa música en el resto del hogar al igual que gritos, risas y otras cosas. Su mente trataba de estar consciente de que la persona a la cual se aferraba era nada más y nada menos que Sonic, quien parecía no prestar atención a los llamados del resto de la gente. De igual forma, los únicos patrones y colores que Shadow recordaba eran las paredes blancas con mosaicos cuadrados, como si se tratara de un tapiz de baño. Los instintos le traicionaron, hallándose de nuevo tomando con fuerza la cintura del héroe para no separarse de él mientras caminaban con dificultad por el cuarto al que incluso le fallaba la iluminación.

Desprevenido por completo, escuchó cómo la puerta corrediza de la regadera se deslizaba para darle campo. Además, no se esperó el golpazo contra la pared de mosaico al sentir un rodillazo de Sonic que lo hizo desbalancearse y chocar contra el cristal, dándole otra patada con tal de que entrara a la tina; hubo pequeños empujones entre ambos ya que Shadow se rehusaba a soltarlo entretanto Sonic intentaba de todo para hacer lo contrario.

—¡Me vas a deber una muy grande, Shadow! —lo escuchó enojado gritarle cara a cara una vez que él también se metió torpemente, entre todo el bullicio del equidna y la murciélago discutiendo, con la voz de Amy resonando en el eco que provocaba el lugar al querer meterse a la pelea verbal y la silueta de Tails apareciendo entre todo el inconveniente. Sonic abrió una de las llaves de agua, dejando caer el frío chorro que los empapó a los dos por completo con la esperanza de que Shadow pudiese despertarse o despabilarse de su bajón. Con el nombrado resbalándose hasta caer sentado en el suelo de la tina y Sonic parado frente a él, el héroe reguló la temperatura del agua, escuchando los gruñidos de Shadow que trataba de levantarse, chocando su frente contra la entrepierna de Sonic— ¡Quédate quieto! —le vociferó Sonic, entrando en pánico al ver como Shadow dejó de luchar contra su sistema inmune y se dejó caer en el borde de la tina, golpeando su cabeza y parte de las púas contra la pared donde se postraban las llaves, casi desmayándose; con ello, Sonic se percató de que tanto él como Shadow sangraban por los fuertes golpes que se habían dado, pues el agua les escurría el denso líquido— ¡No, pero así no! ¡Despiértate, viejo! —esta vez, por tercera vez asustado en su vida, el héroe por mera inercia se sentó con él en la tina, todavía con el chorro de agua bañándolos; Sonic tomó a Shadow del rostro para darle golpecitos en las mejillas y así avivarlo, no obteniendo el efecto esperado— ¡Hey! ¡HEY!

Era un verdadero caos.

Tal cosa fue lo que advirtió al resto a auxiliarlos. Shadow no recordaba con exactitud qué había ocurrido después, pero sí cómo la última conversación que había llegado hasta sus oídos pasaba en su propia y ensangrentada nariz, con Sonic estando a escasos centímetros de él.

—¡Rouge! —se limitó a nombrarla Sonic. Sin explicarle nada, sólo le señaló las llaves con la mirada para hacerla entender rápidamente lo que quería.

—¡Cierra la llave! —le exigió la murciélago a Knuckles mientras ella ayudaba a sostener a su colega, evitando que se resbalara; el equidna hizo caso entre molesto pero preocupado a la par en que Amy acercaba unas toallas hacia el héroe. Con cierto apuro, él se volteó para tomarle una y usarla contra Shadow, limpiándole el rostro con cuidado, inspeccionándole las heridas a pesar de que sabía bien que se regenerarían— ¿Necesitas algo tú, Blue? Estás peor que él... ¿Qué te traemos? ¿Qué necesitas? —continuó Rouge de forma dulce, bastante preocupada por los dos erizos.

—Estoy bien, Rouge, gracias —había respondido Sonic en un tono sereno, todavía empapado, frunciendo el ceño; sin poder mostrar su desconcierto ya que sentía que perdería los cabales. Suspiró más aliviado al ver cómo Shadow tomaba aire, con los ojos entrecerrados, pero sin poder enfocarse bien en él, que seguía frente suyo—. Amy —la llamó Sonic más tranquilo, pidiéndole con el gesto de una mano otra toalla para seguir secando las púas de Shadow.

Todos esperaban a que diera otra indicación, pero no fue necesario al hacerle entender a sus amigos que ya casi acababa, observando cómo el movimiento en el pecho de Shadow mostraba su mejoría.

—Tails —finalmente, aun sin mirar a ninguno de ellos para no quitar su atención de Shadow, Sonic llamó a su mejor amigo—, ven, por favor.

Con lo poco que seguía despierto en él, Shadow pudo identificar —por primera vez en todo lo que lo conocía— el verdadero odio en los ojos del zorro que no parecía estar muy contento con los eventos que habían pasado. Había estado apartado del desastre para no intervenir hasta que fuese necesario, por lo que Knuckles, Rouge y Amy le dieron espacio para que se posase al lado de Sonic, por fuera de la tina. Una incomodidad había crecido en el pequeño lugar, pues desde hacía un rato que ninguno decía algo para no molestar ni a Sonic y mucho menos a Tails.

El zorro acercó su mano para inspeccionar a Shadow de la misma forma en la que Sonic había hecho con anterioridad; se encargó de tomarle los signos vitales, buscando por algún otro efecto secundario con sólo echarle el ojo al resto del cuerpo.

—Estará bien —lo oyó decirle a Sonic quien, después de un largo rato de no haberle quitado la mirada a Shadow, se dirigió a Tails para darle la debida atención—. Los bajones de dopamina suelen ser muy agravantes si no se atienden a tiempo, pero se va a recuperar por el sistema inmune que tiene. No quiero hacer suposiciones, pero es posible que toda su agresividad se deba a que la estuvo conteniendo bastante tiempo. Necesita descansar, ya sufrió mucha contusión y sus cambios emocionales pueden ser la causa de su comportamiento errático... Te dijo todo lo que consumió, ¿no? ¿Sabes el nombre de las sustancias? —preguntó Tails, esta vez un poco más relajado igual que él. Sonic, tragando duro pero decidido y con el agua escurriéndole desde la barbilla, asintió— Entonces, deberías agradecerle a Tommy por la fiesta y llevarlo para afuera. Hay que irnos —finalizó el zorro con un tono serio, señalándole a Shadow con la mirada, haciendo a Sonic chistar la lengua por lo que le estaba proponiendo—. Voy a tratar de revisarlo y ver qué puedo hacer, Sonic —cerró el tema como si le estuviese aclarando la situación, dedicándole unos celestes y oscuros ojos con los que sólo el héroe comprendió cierto mensaje en sus oraciones.

Una vez que pudieron sacar a Shadow con ayuda de la pareja, dejaron que el equidna lo cargase hasta llevarlo a la salida en compañía de Rouge y Amy, con la silueta de Sonic y Tails desapareciendo entre la gente.

Y, por supuesto, con Sonic observándolo retirarse como siempre, pero no pudiendo hacer algo por cumplir con las demás personas.

.

La pantalla del celular mostró la notificación de un mensaje que la murciélago sólo se dignó a ojear, sin inmutarse a responderlo o si quiera abrirlo, guardando el aparato en el hueco de su botín; estaba concentrada escuchando los ruidos provocados en la lejana habitación donde Shadow se había encerrado hacía horas tras un colapso mental que a ella le había tocado tranquilizar. Con el pesar en el estómago, se alejó de la barra de la cocina donde había estado esperando a que su colega saliera para tratar de hablar con él. Viendo que no podía esperarlo más, llegó hasta la entrada al cuarto, apenas pudiendo identificar las pesadas pisadas de los skates de Shadow entre la madera del piso, que parecía moverse rápidamente mientras se quejaba en voz alta.

—¡No puedes quedarte toda la vida de esta forma! —habló ella de manera dulce pero lo suficientemente alto para que él la oyera, tratando de hacerlo entrar en razón. Rouge dio unos leves golpecitos en la puerta para volver a llamar su atención— ¡Necesitamos co-mu-ni-car-nos!

¡Jódete! —por otro lado, escuchó a Shadow gritarle ferozmente— ¡En toda mi jodida estancia, en este puto planeta, me has ocultado cientos de cosas, así que jódete! —y le arrojó algo que provocó un estruendo al pegar en la delgada puerta, y que la hizo dar unos pasitos hacia atrás por mero reflejo— ¡Vete al carajo si no piensas decirme lo que sabes de toda esta mierda!

—Lo único que sé sobre esta situación, entre Sonic y tú, son cosas que Knuckles comenta al aire cuando nos vemos como si fuera lo más normal del mundo... Lo mismo con lo poco que me cuentas tú —explicó Rouge, tratando de destrabar el manojo de la puerta que seguía con seguro con tal de entrar, fracasando en el intento; lo cierto era que no quería recurrir a la violencia como él lo estaba haciendo, así que por ello no había roto la puerta... todavía—. Lo del pastel red velvet siempre lo supe porque Knuckles me dijo que Amy lo había horneado pero yo no le había preguntado directamente a ella, y lo del menú fue mera coincidencia porque Knuckles me lo mandó cuando nos invitaron en un principio... ¡Si supiera algo más sabes que te lo diría!

Rouge, desprevenida tras unos minutos en silencio, observó cómo la puerta se abrió de manera brusca para mostrar a un encabronado Shadow frunciendo el ceño, exasperado. Su resentida mirada se dirigió a la turquesa de ella unos cuantos segundos, volteándole los ojos hasta que decidió ignorarla y pasar de largo, dejando la puerta abierta.

Con un pequeño vistazo, la murciélago alcanzó a observar a detalle el caos que había dejado al descargar su frustración y enojo solo: ropa y calzado —que tenía de adorno porque ni la usaba— regada por el piso, las puertas del clóset rotas con una de ellas partida a la mitad sobre la cama; había un agujero en la king-size —que tampoco usaba mucho por tener la costumbre de quedarse en el sillón a dormir— de un puñetazo, atravesando la base y el colchón cuyas patas también estaban rotas, mostrando los resortes; el escritorio estaba hecho mierda con los marcos esparcidos por doquier, papeles y pedazos de pared, polvo, el cristal de la ventana regado por el piso y el del foco en el techo cuya conexión echaba humo y chispas...

No estando muy impresionada para ser honestos ante tales actitudes, Rouge sólo se preocupó cuando sus ojos captaron el color carmesí de unas diminutas gotitas en el piso, cerca del clóset. Por eso se había detenido, por supuesto. Con un suspiro, se dirigió a encontrarse en el pasillo a Shadow, siguiéndolo conforme sus pasos.

—Él va todos los días a verla, la ayuda con sus entregas... ¡Incluso dijo lo de las estúpidas paletas de caramelo! —incrementó la furia en sus palabras Shadow, desabrochándose el anillo inhabilitador en la mano derecha para subir un poco su guante y rascarse la piel, como si quisiese quitárselo.

—Eso no dice nada, cielo... —continuó Rouge, detrás de él. Ambos llegaron hasta el baño— Lo que sí es preocupante son los postres que tu admirador te daba al principio, porque parecían estar hechos por...

—¡Hechos por ella! —no se dignó a verla, sino a gritarle furioso al estar enfocado en su objetivo: llegar al lavamanos; posó ambas manos dentro mientras Rouge se posaba a su lado, descubriendo cómo Shadow se había encajado algunos clavos por los golpes que había dado. Con su mano izquierda, decidió sacarlos uno por uno a pesar de sentir el ardor de las pequeñas heridas que sacaba ligeros hilos de sangre— ¡Tuve que leer todo el maldito menú para darme cuenta, Rouge! —e hizo un ademán, simulando sostener algo en el aire— ¡El imbécil del erizo me estuvo dando sus putas sobras todo este tiempo!

—Pensé que estabas bien con sólo haber confirmado que sí se trataba de Sonic —respondió la murciélago, sin quitar la mirada de las enguantadas y manchadas manos de Shadow al que se le dificultaba seguir su labor, con el sonido de los tres clavos cayendo ante el tacto del mármol.

—¡Eso me vale una mierda ahora! ¡Vamos por partes! —una vez más, elevó la enojada voz él, aclarando que no se adelantara en la conversación. Rouge suspiró cansada, acercándose para ayudarle a quitarse los guantes y posarlos en el borde del depósito— ¡¿Vas a explicarme lo del puto concierto o tendré que aventarte por el balcón y averiguarlo yo solo?!

—Con lo ocupado que estás, lo dudo mucho —hizo referencia a cómo ambos estaban postrados ante el espejo y lavamanos, un poco divertida al ver que Shadow parecía no recordar, en pleno momento de furia, que ella tenía alas y podía volar; le mostró una fatigada sonrisa con la que el erizo se le quedó viendo en silencio, con sus pensamientos intrusivos indicando que le encajara uno de los clavos para que ella también pudiera sufrir el mismo dolor tal como él lo hacía con toda esa situación, y Rouge al conocerlo tan bien, optó por regresar a su seriedad y aclararse la garganta para continuar—. Escucha, es complicado... No recuerdas lo que pasó esa noche porque luego de que Tails te revisó en la casa de Amy, nos explicó que al ser portador de energía caos, haces que muchas sustancias no se digieran bien en tu cuerpo tal como el alcohol y algunos venenos...

—Eso ya lo sé, no necesito que me lo digas —espetó, abriendo la llave del agua, mostrándole los colmillos.

—Estoy consciente, Shadow... Lo que no sabes es que tu proceso inmune detuvo su parte orgánica y tu cerebro bloqueó cada fragmento en tu memoria al verse afectado por la combinación de todo lo que te metiste en ese corto lapso de minutos... La cantidad fue primordial como factor de riesgo pero el tiempo fue el que indicó todo —describió ella, tratando de tomar las palabras correctas para que él pudiera comprender mejor en términos estructurados; creía que si le hablaba como revista científica, era probable que Shadow entendiese mejor—. Al no estar acostumbrado a una cantidad grande de síntesis y alcohol, todo tu cuerpo lo tomó como lo que normalmente en una persona normal sería una peligrosa sobredosis... Si a cualquiera de nosotros nos hubiese pasado lo mismo que a ti, podríamos haber muerto —terminó ella, observando a detalle cómo poco a poco el erizo se calmaba, como si estuviese reflexionando todo—. A ti sólo te dio un horrible bajón, Shadow —al ver que no decía nada, Rouge decidió agregarle.

—¿Y cómo es eso posible? —luego de unos segundos en silencio, inspeccionándose los pequeños huecos que le habían ocasionado los clavos en la palma de la mano, habló él.

—Tails dijo que fue un mecanismo de defensa por parte de tus genes black-arms al perder el control en tus genes orgánicos —Rouge perdió la vista en cómo él se limpiaba por debajo de las garras—. No sé si sea necesario recordártelo, pero cuando entramos al concierto ya ibas algo bebido junto con Knuckles y conmigo por las cervezas que nos tomamos; Tails, luego de revisarte, pudo reconocer que el tipo de pastillas que te tragaste eran algo similar al...

—Polvo de ángel, un estimulante analgésico —dijo Shadow más tranquilo al comprender todo el problema, absorto todavía en las palabras de Rouge, rememorando el nombre exacto de la sustancia.

—...El panquesito lo dijo con un nombre más científico, pero sí —lo miró al rostro desde el reflejo del espejo, y él asintió con pesadez en entendimiento, haciendo una cara de asco y cierta vergüenza al pensar en que el zorro lo tuvo que haber visto en aquel deplorable estado—. Cuando llegamos a la fiesta, y en error mío por permitirlo ahora que lo pienso, estuviste fumando con Vector y conmigo; tomaste de las bebidas preparadas que los integrantes de la banda nos servían, cada que te daban un vaso nuevo decías que no te afectaba y pedías otro —ella observó cómo Shadow cerró con toda la paciencia del mundo la llave del agua, pidiéndole una toalla para secarse a la par en la que ahora parecía más desconcertado que molesto—. Hubo un momento en el que te perdí la pista, pero Vector me comentó que estabas muy hablador con Espio y Silver, así que no puedo asegurar que en esos momentos no te hayan dado algo más mientras yo no veía.

—¿Qué era lo que estabas haciendo como para no darte cuenta? —a pesar de que la pregunta pareció ser tosca en un reclamo, su voz fue serena. La cuestión no era en mal plan, sino que genuinamente Shadow quería saber por qué no había estado junto a ella.

—Bailaba con mi amorcito —subió ella sus hombros, sonriéndole alegre, recibiendo un bufido de Shadow al olvidar tal detalle—, ninguno de los dos estuvo pendiente de nada... Creo que, en ese rato, Sonic desapareció también porque no recuerdo haberlo visto con nosotros —dijo Rouge, llevándose una mano al mentón; el erizo se lamió los labios, esperando a que continuase—. Sin embargo, creo que es importante decirte que fue él quien nos explicó todo lo que habías hecho porque tú se lo dijiste justo cuando estaban... —pero se detuvo, dudando un poco de si seguir la conversación— Olvídalo, no importa.

Rouge —espetó Shadow en un tono de severa preocupación, sorprendiendo tanto a su colega como a sí mismo— ¿Qué pasó? ¿Ocurrió... algo grave?

—Define "grave" —hizo comillas con las manos, recibiendo otro semblante furioso de él—. Es que no sé cómo explicarte que te peleaste brutamente con Sonic porque creo que él hizo algo que no te gustó... O eso fue lo que nos dijo él —de nuevo con la estupefacción, sin poder creer que lo único que le preocupaba era su acercamiento con el blue bur, Rouge fue testigo de cómo las pupilas de Shadow se dilataron del asombro—. Quería tocar este tema contigo porque esa noche puse mis manos en el fuego por ti, Shadow... Discutí horriblemente con Knuckles y Amy varias veces debido a tu comportamiento contra Sonic, y la pelea entre ustedes dos ocurrió antes de que... —pero Rouge volvió a detenerse, llevándose un dedo a la boca para buscar las palabras correctas, reflexionando. Al final, suspiró, rindiéndose— Antes de que Sonic se encargase de ti con tal de acabar todo el disturbio a tu alrededor.

Entonces, por eso había despertado tan cansado la mañana siguiente en el sillón de Amy. Por eso la eriza le había insistido en sus preguntas, por eso su conversación con Sonic...

¿Estaba escuchando bien? ¿Estaba entendiendo bien?

—Rose dijo que Sonic estuvo conmigo todo el tiempo —aclaró Shadow.

—Era la pobre persona a quien tenías abrazado durante tu colapso, así que le tocó experimentar toda esa densa faceta contigo —continuó el ideal Rouge; con delicadeza, ella tomó los guantes del mármol y ambos caminaron hasta la sala conforme su nueva explicación; se sentaron en el largo sillón, con Shadow olvidando sus ligeras heridas al estar tan concentrado en los nuevos escenarios de su cabeza reproduciendo cada detalle—. Antes de que te pusieras mal, estabas... Bueno, lo importante es que no mediste tu fuerza y terminaste acorralándolo contra la pared y el piso hasta que empezaron a golpearse uno al otro —el erizo entrecerró los ojos, rememorando sus actos hasta que la voz de su colega lo interrumpió de toda imaginación, dejándolo más perdido que aliviado—. Lo estabas ahorcando y obligando, Shadow, al grado en que Sonic dudó mucho en defenderse por el impacto que le provocaste con esa actitud, pero lo terminó haciendo por mero instinto.

Shadow se recargó en el respaldo del sillón, repasando cada una de las oraciones. Su cabeza daba vueltas a cuestiones una y otra vez, en un bucle del cual no podía obtener respuestas concretas por más que recordara cómo habían sido las cosas. Por lo que ella describía, quería decir que, ¿no estaba segura de lo que hubiese pasado si no hubiesen llegado a tiempo a detenerlo?

Shadow no sabía si sentir vergüenza, bochorno, miedo, preocuparse o dejar todo como si nada hubiese ocurrido porque llevaban semanas de aquel acontecimiento y ninguno de los mencionados le había dicho algo sobre ello. Otras cosas habían pasado alrededor de esos días, ¿realmente era importante sacarlo a flote hasta ese punto?

Lo más importante: hacía apenas el fin de semana que había intimado con Sonic y en ningún momento salió un tema similar en sus conversaciones. De hecho, parecía como si no hubiese pasado nada entre ellos... ¿Por qué no se lo había dicho?

¿Por qué no se lo había dicho?

—Al menos Sonic entendió que no estabas muy cuerdo en ese momento, cielo... Se ofreció a traernos esa noche para que descansaras mejor, luego de todo el desastre —rompió el silencio Rouge en un tono más dulce, tratando de hacerlo sentir mejor—. No sé qué haya pasado con él y los de la banda al final, ya que tuvo que disculparse con ellos por ciertas cosas que rompimos en el baño de la cabaña donde estábamos, pero supongo que terminó bien porque el vocalista fue quien nos llevó al hogar de Amy. Nos quedamos allí por petición de ella, y me pareció bien para poder estar pendiente de ti.

Entonces, por eso Sonic estuvo insistente con el beso; por eso estuvo insistente con hablar las cosas el día siguiente, por eso se había decepcionado al ver que Shadow parecía no entender sus razones.

—Por cada paso que doy, retrocedo cinco —dijo Shadow, luego de unos segundos en silencio absoluto—. Sonic no me había dicho nada de eso y no me ha vuelto a decir algo más, ni ha venido a verme en estos días.

—Bueno, comunicarse contigo es un poco difícil si no tienes celular ni comunicador... otra vez —contestó Rouge, por su parte, señalándole la barra de la cocina donde se postraban ambos aparatos destrozados por completo.

El teléfono celular llevaba días en la misma y rota posición, con la pantalla hecha un asco. El comunicador había tenido su duro final tras su llegada del local de Amy, con la rabia y furia en Shadow hasta que logró hacerlo trizas por el mero impulso que le había costado lo mismo que encajarse tres clavos en la palma de una mano.

—No parece que te estés tomando las cosas con calma... No es la primera vez que ocurren este tipo de situaciones donde te lastimas o hieres por tus arrebatos de ira. Lo mismo sucedió en Sunset Hills , así que es algo que has estado cargando desde hace varios meses —mencionó Rouge, llamando su atención—. Debes controlar tus impulsos.

—Es lo que hago —espetó Shadow, frunciendo el ceño, ignorando todo lo anterior. Rouge rodó los ojos, exasperada—, estoy calmado.

—¿Has pensado en tener asistencia psicológica? No fue normal lo que pasó aquella noche, Shadow. Ni el club, ni con tus aparatos o esa habitación que a veces ni usas... Tus arranques de ira son excesivamente densos —se acomodó ella, estirándose un poco para luego cruzarse de brazos, evidenciando que tenía más que decir—. Incluso en tu momento más cuerdo, jamás habías intentado lastimar a Sonic de una forma tan agresiva. Te desconectaste de la realidad. Knuckles y Amy estaban aterrados por separarlos y que se lastimaran más en el proceso. Yo no sabía ni qué decirle a Tails para que dejara de preocuparse y no quisiese matarte allí mismo —negó con su cabeza la murciélago, un poco cansada.

Shadow se quedó petrificado. ¿Había escuchado bien?

—¿También discutiste con él? —después de unos segundos, la miró a los ojos. No sabía de dónde venía tanta incomodidad, pero pensar en el zorro le estaba provocando algo de ansiedad luego de escuchar todo el desastre.

—No, yo no —volvió a negar Rouge, esta vez algo intranquila por la reacción que recibiría de su colega—, Sonic sí —entonces, Shadow le dedicó un semblante con el que sólo le preguntaba el por qué, pues una cosa como esa no pasaba muy seguido. Rouge tardó un poco en responder, pensando la forma correcta para hacerlo—. La verdad, no tengo idea, Shadow. Quisiera haber podido escuchar algo de la conversación entre ellos, pero mi prioridad eras tú... Pienso que Tails no estaba de acuerdo con que ustedes dos siguieran teniendo, lo que sea que estén teniendo, así que mi teoría es que Sonic te defendió de alguna forma contra él —con ello, Shadow no pudo ni procesar bien el resto de la conversación, obteniendo un malestar tanto en el pecho como en la boca del estómago. Estuvo unos minutos en silencio, como si estuviese reflexionando todos sus pecados en un solo rezo hasta que la curiosidad de la murciélago lo despabiló de sus adentros—. Sobre esta última cita con él... ¿Ocurrió algo similar, Shadow?

—No, Rouge —le contestó él, sin inmutarse a hacer algún gesto o demostrar el caos que había en su interior, solo con su habitual y estoico semblante—. Ese día estaba consciente de todo. Lo recuerdo bien.

Otro silencio volvió ante ellos, con Shadow escuchando un suspiro por parte de Rouge.

—Estaba pensando en que deberías ir a verlo en vez de esperar a que él te busque —dijo al aire la murciélago, con Shadow atento a sus palabras, tomándolas en cuenta—. Suelen encontrarse sin querer, y las citas que han tenido desde que volvimos han estado bien a pesar de que la noche del concierto hubo algunos problemas. No estuvo tan fea como parece... Lo único malo fue tu colapso y tu desmayo antes de llegar al hogar de Amy. La mañana siguiente estuvimos bien cuando todos despertamos, pero eso no te tocó porque te fuiste —explicó después, volviendo a sentarse a su lado.

—Sí me hubiera quedado, ¿crees que algo hubiese cambiado? —preguntó Shadow, sin inmutarse a ocultar lo cansado que estaba.

—Quizá... quizá hubieses podido terminar todo este lío antes de poder darle un comienzo y aclarar todo —Shadow chistó la lengua, incrédulo ante la nueva idea; al ver que no lo haría cambiar de opinión ante sus decisiones, Rouge dio otro suspiro para cambiar el tema—. ¿Vas a explicarme lo de los caramelos que dices?

—El mastodonte del guardia me dijo que el anónimo le deja una Paleta Chao cada vez que deja alguno de los paquetes —inició, recordando la ronca voz, mirando un punto muerto en la alfombra; Rouge abrió sus ojos, sorprendida por tal detalle—. El día que vi al guardia, justo tenía una antes de que el portero me diera otro paquete... Es su manera de pagarle por mantener el secreto mientras que al otro idiota le da algo más, aparentemente. Tiene la misma envoltura que las del jarrón en el local de Amy.

—Y no crees que sea una coincidencia —respondió ella, no preguntando sino aclarando, reforzando la idea de que lo conocía como a la palma de su mano. Shadow asintió, pasándose la lengua por los colmillos delanteros—. De acuerdo, eso sí es interesante...

—...¿Qué insinúas, Rouge? —le preguntó Shadow al darse cuenta de las intenciones detrás de su colega, girándose a verla con el mismo fatigado semblante.

—¿Yo? Oh, sólo me da curiosidad pensar que en algunas notas tu admirador comparte los postres que le hicieron, pero no te dice el nombre de la persona que los hizo —se cruzó de piernas ella, relajando el cuerpo, como si estuviesen hablando del clima; y luego de no recibir una respuesta por parte de Shadow que comenzó a disociar por la explicación, prosiguió—. ¿Crees que Amy sepa todo esto de que él te enviaba cosas, en caso de ser cierto? Porque yo pienso que, si Amy supiera que Sonic está detrás de ti al darte todas esas notas, ella no lo ayudaría —negó con su cabeza Rouge, mirando el techo para reflexionar mientras Shadow entrecerraba sus ojos, pensativo.

—¿Cómo estás tan segura?

—Tal vez yo esté mal, pero no se ve el tipo de chica que ayude al verdadero amor de su vida a conquistar a alguien más... Nadie cuerdo haría eso, a mí parecer, menos si se trata de alguien como el Blue Bur.

—Te refieres al imbécil como si fuese alguien bastante codiciado —frunció el ceño Shadow, obteniendo una carcajada de Rouge, logrando en él cierta mortificación.

—No sabes de lo que hablas, Shadow —volvió a negarle ella con la cabeza, haciéndole un ademán con una de sus manos—. He visto muchas cosas a lo largo de estos años. Estoy segura de lo que digo y de las palabras que escojo para hacerlo.

No quiero entrometerme y que haya problemas, Shadow rememoró su conversación con Amy, desde hace tiempo he sentido que lo estoy haciendo.

Algo no le cuadraba.

—Hace varios paquetes que dejó de darme los postres de Amy — continuó él, viendo cómo ella sacaba su celular del botín—. Comenzó a dejar otras cosas: un té, el bote de café, golosinas, plantas...

—Flores, muy bellas, por cierto —lo interrumpió Rouge, irguiéndose un poco para acercarse a él mientras estaba absorta en la pantalla de su teléfono, como si buscara algo con paciencia. Shadow optó por guardar silencio, suspirando un poco cansado al procesar todo—. ¿Sabes cómo se llama el lenguaje de las flores o sabes algo sobre el lenguaje del amor? —finalizó, subiendo la mirada para encontrarse con la de él.

Shadow se quedó perplejo ante ambas cuestiones. Por una parte, recordando una de las notas de su admirador mientras que por la otra rememoraba el momento exacto en el que Sonic le explicaba cómo Amy le había platicado de ello. No quiso ni pestañear al observar cómo la pequeña sonrisa de la murciélago se hacía más grande y sus ojos descansaban en la tensa y carmesí mirada con el pasar de los segundos que parecían interminables.

—Escúpelo —fue lo único que dijo, no necesitando explicar más para hacerla entender de su descontento.

—Puede que haya oído algo que se le escapó a Knuckles un día, puede que no —contestó ella, subiendo sus hombros para restarle importancia al asunto, aguantándose otra ligera risita con la que Shadow le chistó la lengua—. Tus respuestas no creo que estén conmigo, pero sí aquí —y girando la pantalla de su celular, le mostró una dirección de la cual él ya tenía conocimiento, a sólo diez minutos de su actual ubicación.

.

"Han pasado unos días desde que te escribí algo tan personal. Me da vergüenza decirlo en voz alta. ¿Qué tal has estado? Definitivamente descubrí que la semana pasada no fue una de mis mejores este mes. A veces no sé cómo sentirme con tantas cosas que pasan a mi alrededor, así que trato de no pensar mucho en ello.

He tenido muchas ganas de verte. Me hubiese gustado dejarte algo más. Creo que con sólo observarnos de lejos me basta para estar bien por ahora.

No soy mucho de comprar este tipo de cosas, pero en Spiral Hill tienen todo lo que puedes imaginar, según me ha contado Tangle."

Las noches de desvelo se habían convertido en su nueva rutina. Las resplandecientes estrellas se veían tan bellas desde la ventana como la noche en la que había llegado a su nuevo hogar, y los vecinos seguían haciendo de las suyas con los ruidos que trascendían las delgadas paredes, pero no era lo suficientemente malo como para echar a perder sus actividades nocturnas.

Sin embargo, Amy no sabía que aquellos momentos serían el comienzo de lo que, a sus propios ojos, había esperado por tanto tiempo en una bella amistad que había anhelado por años.

Los golpes en la puerta de la entrada fue lo que le advirtieron de una posible llegada. Aún en pijama y dejando de lado la duda, se levantó del sillón para ir a atender; topándose la silueta de un ojeroso, abatido y preocupado Shadow que parecía estar consumido tanto por sus problemas como por el agotamiento. Ella se quedó perpleja al verlo tomar aire exasperado, como si hubiese corrido más de lo que podía o hallase peleado hasta la muerte con algún monstruo.

—¿Shadow? —preguntó más para sí misma, tratando de entender el estado en el que el erizo se encontraba— ¿Estás...?

—Lo voy a decir de una vez: no quiero escuchar consejos ni sermones —la interrumpió él, haciéndole un ademán con la mano para que se detuviese y esperase su explicación; sólo así, Amy se percató de que llevaba algo en la mano contraria, como una pequeña cajita de terciopelo—. Quiero que me escuches, porque yo necesito escucharte a ti —le resaltó inquieto, ganándose un semblante sorprendido de Amy.

Ella, obteniendo sentimientos combinados entre la incomodidad, la tristeza y la curiosidad, y sin pensarlo más, lo dejó pasar con una cálida sonrisa.

Definitivamente, eso de la adultez apestaba.


*Hay una parte donde menciono lo de las "frases de Knuckles" porque en el fanfic [Serotonina] Tails también le dice la misma frase a Sonic. Quiero que vean qué tan unidos son unos con otros al grado en que Rouge y Tails referencian a Knuckles, lol.

*"Mi mejor amigo Tails", que menciona Rouge, es más en tono sarcástico/burlón por la cercanía que han tenido en estos años, no porque literalmente sea su mejor amigo. Es como una broma de ella hacia la gente e inclusive el mismo Tails porque al principio no se caían bien en este AU y terminaron uniéndose mucho al grado en que pasan tiempo juntos en compañía de Knuckles (plus, refuerza el punto anterior).

*El año sabático de Sonic y Tails es otro evento que referencio en mi fanfic [Serotonina]. Para mejor contexto, se supone que antes del viaje a Sunset Hills de Rouge y Shadow, un año atrás, Sonic y Tails estuvieron en "año sabático" viajando por Little Planet/Chrismas Island, como de vacaciones. En ese lapso de tiempo donde ellos no estaban, Knuckles se acercó más a Rouge, tuvo su conversación con Shadow y hubo un tiempo en el que junto con Amy, salían mucho antes de empezar a salir con el resto de amigos. Cuando Sonic y Tails regresaron, unos días después, Shadow y Rouge se van con OMEGA a Sunset Hills. Todo esto lo explicaré mejor en capítulos posteriores.

*Hay una parte donde explico lo del Imperio Eggman. Como dije en un principio y por la evidente aparición de los personajes del IDW, se supone que el Sonic Forces pasó en este AU cuando Sonic tenía 19 años y Shadow 20. En este AU, Shadow toma su propia edad como un año más grande que Sonic por mera competencia entre ellos, ya que él no envejece como normalmente Sonic sí hace.

*Los huecos de la cola que mencioné en uno de los recuerdos, es por mero tema de anatomía donde yo (autor) lo manejo como el ano y la bolsita de donde le sale el pene a los erizos machos, lol. No están pegados, sino que la bolsita es algo grande y se oculta normalmente hasta que parece primero una vulva y luego suelta el pene.

Imaginemos que esta conversación nunca pasó, pero me veo en la necesidad de aclararlo porque ni yo me podía imaginar cómo lo escribí.