Abrió su boca lo más que pudo, tomando una gran bocanada de aire al sentir como el oxígeno comenzaba a faltarle en sus pulmones.
Sus manos se movieron con desesperación, intentando salir del agua pues tenía miedo de que en cualquier momento se volvería a hundir en ella, pero pronto se dio cuenta que de alguna manera estaba flotando con facilidad, casi como si el agua le repeliera.
Respiro de manera agitada durante unos segundos mientras su respiración volvía a la normalidad, sin percatarse de todo lo que sucedía a su alrededor, pues parecía ser que no podía escuchar nada más que su acelerada toma de aire.
Pronto, sus sentidos comenzaron a funcionar correctamente. Lo primo de lo que se percató, fue de una respiración completamente agitada completamente ajena a la propia.
Giro su rostro con cuidado, encontrándose con algo o alguien completamente extraño a solo unos metros de ella; Lo primero que pudo resaltar fueron unas curiosas orejas que se asomaban entre una mata de pelo rubio, lo siguiente fue que tanto como ella al principio, parecía querer mantenerse a flote.
― Hey, hey ― Intentó llamar su atención, pero parecía absorto en su supervivencia, aunque claramente parecía que mientras más se esforzaba en permanecer a flote, más se hundía ― ¡Escucha! ― Su tono de voz se elevó considerablemente, fue ahí cuando él se percató de su presencia ― Deja de moverte, vas a flotar, mírame a mí ― Intentó decir en un tono tranquilizador para que le escuchara y dejara aquella inútil maniobra.
Él por su parte tragó saliva y sigo lo que ella le decía. Pues, aunque tenía miedo de seguir hundiéndose, algo en sus palabras le habían otorgado un confort y una extraña confianza que tardo unos segundos en procesar.
Lo primero que vio en ella fue un curioso antifaz moteado, que de alguna manera parecía estar adherido a su piel o ser parte de esta de forma extraña.
Lo siguiente que pudo notar fue a su alrededor; Se encontraban inmersos en lo que parecía ser un gran lago, con el cielo en sus cabezas completamente teñido de naranja. Pudo divisar a lo lejos lo que parecía ser el sol, ocultándose a la espalda de grandes edificios que nunca en su vida habia visto.
Una molestia sintió su rostro al no reconocer el lugar, a que todo fuese tan diferente a comparación del momento en el que entro al agua siendo arrastrado por el benevolente Sena.
― ¿Dónde estoy? ― Escuchó la voz de ella, quien parecía apreciar el lugar tanto como él, sintiéndose ajena a todo.
Se preguntó entonces si estaba muerto, y supo que ella compartía aquel pensamiento con solo ver sus ojos.
― No lo sé ― Contestó sinceramente, aunque a medias, pues dentro de él una alarma intensa comenzaba a sonar.
Ambos se observaron unos segundos sin decir nada, completamente confundidos y desorientados.
Marinette pensó entonces que lo más prudente seria llegar a la orilla, pues el sol comenzaba a ocultarse y el frio del agua comenzaba a calar en sus huesos.
Con una simple seña le indico que se dirigiría a la orilla, y aunque no sabía nadar en poder flotar de aquella manera le facilitaba las cosas. Sus brazos parecían moverse en automático y tras ella, comenzó a escuchar el chapoteo que aquel chico hacía con sus propios brazos, siguiéndola.
Cuando llegaron a tierra firme, ambos se dejaron caer sobre el suave pasto, dejando un gran charco de agua a sus pies, mientras sus respiraciones se intentaban normalizar.
Solo ese sonido era escuchado por ambos, perdiéndose en el.
― Me pregunto si estoy muerta ― Se dijo a sí misma, levantando una mano hacia el cielo, notando por primera vez durante aquel trayecto que habia algo extraño en ella.
Parecía tener una especie de segunda piel o un traje que se asemejaba a ello, de tonalidad rojo con muchas motas negras.
― Quizás lo estamos ― Atinó a decir él, observando sus propias manos, de manera más específica lo que ahora parecían ser garras.
― No lo siento así ― Llevó sus manos hasta su rostro, pues el ver como en él rostro de aquel chico se encontraba algo parecido a un antifaz unido de alguna forma a su piel o siendo parte de esta, se preguntó si ella también tenía aquello en su propio rostro.
Y, al sentir un suave borde, supo que la respuesta era un sí.
Levanto su torso y con decisión se acercó hasta el charco que ambos habían dejado mientras se incorporaban a tierra firme, logrando observar su reflejo en él.
Tragó saliva, pues le fue difícil reconocerse en un principio; Seguía siendo ella, pero no cabía duda que algo diferente habia en ella, algo que no pudo describir.
Segundos después notó como el reflejo de él apareció a un costado de ella, haciendo la misma acción, se observaba con detenimiento, completamente confundido.
Pues él tampoco se reconocía.
Y entonces, algo hizo clic en su cabeza, pues los recuerdos del por qué se habia lanzado al Sena sin pensarlo mucho llegaron a ella; Habia sido por salvar a Chat Noir.
Inmediatamente se fijó en él. Desde sus orejas, sus ojos afilados cual felino, hasta sus garras y su cola que parecía sobresalir del extraño traje que portaba (que, como el de ella, parecía ser una segunda piel)
― ¿Chat Noir? ― Preguntó en un susurro, pero aun así fue lo suficientemente fuerte para que él la escuchará. Marinette pensó que, quizás aquel chico era su pequeño gato, quien de alguna manera habia pasado al otro mundo con ella, tomando una nueva forma y quizás por eso se encontraba tan desconcertado.
Adrien arqueó una ceja cuando pensó que ella le llamaba así. Sí, a tenia toda la fachada de un gato negro y eso no lo podía negar, pero aquello sonaba más como un nombre, no como una descripción física de como lucia.
Se limitó a observarla, ella aunque no tenía la fachada de algun animal como él, aquel patrón que portaba le hizo pensar en un insecto que, en Francia, tenía la particularidad de llevar la buena suerte, cosa que le hizo gracia pues el ahora parecía ser un gato negro; Todo lo contrario.
― Uh ¿Ladybug? ― Soltó, luego de pensarlo unos segundos.
Sí bien no habia nombrado a dicho insecto en su natal francés, habia elegido el nombre de este en el idioma ingles pues parecía quedarle a la perfección, después de todo, lucia como una pequeña dama.
Ella hizo una mueca de confusión ante las palabras de él, abrió su boca para preguntar si no le reconocía, que ella era Marinette.
Pero fue en vano, pues las palabras parecían no salir de ella.
Luego notó como él parecía decir algo, pero no pudo captar ningún sonido de su parte.
Ambos de alguna manera se sintieron desesperados al no escuchar nada más, pues poco a poco comenzaron a experimentar algo peor que aquello; Su vista se comenzaba a nublar.
Poco a poco, de manera tenue, la vista para ambos fue arrebatada. Lo último que vieron antes de volver a sumergirse en la oscuridad, fueron los brillantes ojos de quien les habia hecho compañía.
Quien, al igual que ellos, parecía no entender nada.
