Cada paso que daban sobre aquel extenso paramo los hacía sentirse maravillados con lo que podían encontrar a su alrededor, sorprendiéndolos también al sentir aquella experiencia de algún modo realista, pues podían identificar el olor al pasto húmedo, al igual que un olor singular que desprendía el gran lago que se encontraba a un costado de ellos.

No podían identificar todo a su alrededor, pues a pesar de que todo parecía ser sacado de la realidad, muchas cosas no encajaban en lo que conocían; Desde la vegetación, pues pudieron encontrar flores que estaban seguros no haber visto en su vida, hasta las criaturas que parecían habitar los alrededores.

Criaturas enormes que se encontraban a lo lejos del gran paramo, como grandes felinos que tenían la particular de ser alados, y lo que parecían ser aves con lo que pudieron identificar una aleta de delfín.

Ambos se sobresaltaron cuando sintieron algo restregarse cerca de ellos, sorprendiéndose de que se trataba de algo muy parecido a un ciervo, solo que de este salían una especie de cristales de su espalda, y de donde deberían estar sus pequeños cuernos.

En otras circunstancias, el miedo los hubiese invadido a medida que se aproximaban a aquellas extrañas criaturas, pero ambos en sus propias cavilaciones solo atinaban a pensar que solo se trataba de un extraño sueño. Uno con extraños tintes de realidad.

― Esto es increíble ― Murmuró ella con una gran sonrisa, sintiendo la suave brisa del viento chocar con su piel.

Adrien la observó mientras se expresaba, admirando el perfil de ella, intentando descifrar si se trataba de alguien que conocía y su mente lo habia reflejado en el sueño más consiente que alguna vez pudo tener, o si era una creación más de su imaginación.

Pero, en cualquier caso, debía admitir que no podía dejar de verla.

― Estoy de acuerdo ― Comentó él, carraspeando a la par que giraba su rostro hacia el frente, pues de un momento a otro sentía sus mejillas arder.

Cada vez se encontraban más cerca, y a parecer de ambos, el camino se habia sentido mucho más corto de lo que en principio pensaron, como si de alguna manera la distancia se recortara el doble a medida que daban un paso.

A su alrededor comenzaron a aparecer pequeñas criaturas, muy diferentes a las que habían logrado observar durante su recorrido en el páramo. Estas eran de dimensiones mucho más pequeñas, flotando a una distancia prudente, simplemente observándolos, incluso pareciendo cautelosos.

Diferentes colores, diferentes formas pero aun así parecían ser completamente similares el uno entre el otro, siguiéndoles en silencio.

Marinette se detuvo después de unos segundos de percatarse de aquello, pues de alguna manera tenía un presentimiento sobre las miradas de las criaturas y como solo observaban, algo le incomodaba respecto a eso y ahora pensaba que quizás no habia sido tan buena idea.

Medito un momento, intentando alejar a aquellas criaturas de su mente para que la sensación desapareciera, después de todo ella tenía el control.

Pero nada sucedió.

Su respiración poco a poco fue cambiando, su ritmo acelero, pues cierto pánico se estaba apoderando de ella y no tenía idea del porqué.

― ¿Ladybug? ― La voz de su acompañante la sacó de sus cavilaciones, haciéndola parpadear en repetidas ocasiones debido al extraño apodo que su imaginación habia decidido usar para ella misma.

Claro, ella no sabía que aquello no era lo que realmente estaba pasando, o simplemente no quería pensar más allá de lo imposible.

― Eh, todo bien ehm, Chat ― Se acercó a él, tomándolo del brazo para obligarlo a andar un poco más rápido, en un súbito desespero por alejarse de aquello que no entendía.

Sus pasos rápidos pronto lograron que atravesaran una sutil neblina que ambos no pudieron notar a simple vista, pero que fue lo suficientemente densa como para ocultar lo que parecía ser una entrada.

Un enorme arco se erguía no muy lejos de ellos, rodeado de un intenso verde y vegetación, así como unas grandes rocas cubiertas de moho que incluso parecían custodiar el lugar.

Ambos se detuvieron, observándose mutuamente durante unos instantes, Adrien notó un repentino temor en la mirada de ella, mostrándose insegura, petrificada en el suelo.

― ¿Tienes miedo? ― Preguntó de repente, en un tono de voz que el mismo intentó modular para que no sonora como alguna clase de burla, más bien, para que ella confiara en él.

Se sintió un poco tonto pensando en aquello, pero eso no impidió que una genuina preocupación se instalara en su pecho.

― Yo realmente no lo sé, tengo un mal presentimiento ― Murmuró con algo de dificultad, observando nuevamente al frente, donde aquel enorme arco se encontraba, detallando el diseño que este tenía.

Habia símbolos que simplemente no podía entender, pero al centro encontró algo sumamente familiar. La representación más común del ying y el yang.

Las manos de él se colocaron sobre sus hombros, logrando que ella pusiera su atención específicamente en él, en Chat Noir.

Fue curioso, pues ambos sintieron un extraño calor en los puntos donde sus cuerpos entraban en contacto. Era intenso, quizás se podía decir que podía llegar a quemar, pero no resultaba molesto.

― No temas ¿Sí? Después de todo, estoy aquí ― Las palabras de él le infundieron una repentina confianza, logrando que su cuerpo se relajara lentamente ― Tengo el control ― Claro, eso era algo que quería creer.

Marinette se atrevió a sonreír, liberando un fuerte suspiro.

En todo caso de que aquel mal presagio se tratara de una pesadilla, no habría problema. Tarde o temprano despertaría, y pronto olvidaría la experiencia.

Iba a agregar algo más, agradecerle, pues de un modo u otro habia logrado que el repentino terror en su sistema desapareciera, pero un sonoro e incluso sarcástico aplauso sonó a espaldas de ambos.

Ambos giraron hacia lo que parecía ser la entrada del lugar, y ahí encontraron a una mujer con una sonrisa amplia, mirándolos fijamente.

― Siempre es conmovedor ver a los nuevos, nunca sabes cómo podrá ser su lazo ― Explicó ella al ver el rostro de desconcierto de ambos jóvenes, comenzando a caminar hacia ellos.

Ambos notaron que, ella no se encontraba hablando ningún idioma que pudiesen identificar o conocer, pero no habia duda que entendían cada palabra que decía.

Marinette rápidamente relacionó la apariencia de ella con la de Chat Noir, pues a pesar que difería mucho, la temática era la misma.

La piel de la mujer era morena, mientras que en sus extremidades al inicio de estas se notaba un color completamente negro que, mientras avanzaba por la piel, este se iba acoplando al color de ella. Sus ojos brillaban con vida propia, un verde tan exótico como los del chico que tenía a su lado.

Lo que parecía ser un penacho de plumas, adornado con la cabeza de un gran felino completamente negro adornaban su cabeza. Y ahí, sobre su rostro, lo que parecía ser una fina capa de tinte negro cubría desde el puente de su nariz hasta su frente.

Pensó que la belleza de aquella mujer era por demás exótica, pero desencajaba por completo con el entorno.

― ¿Es tu familiar o algo así? ― Intentó hablar lo más bajo posible, para que Chat Noir pudiera escucharla.

Él enarcó una ceja, para después negar su cabeza efusivamente.

― A mi familia no le van los gatos, a decir verdad ― Contestó, pasando su cuerpo frente al de ella, intentando cubrirla de la vista de aquella mujer.

Ella rodó los ojos, divertida.

― Miren, esto me trae muchos gratos recuerdos, pero debo llevarlos con el viejo a cargo antes de que ambos despierten ― Musitó con una mueca divertida al ver la interacción de ambos.

Y sí, en cada ocasión que aquello ocurría ella podía recordar la primera vez que estuvo en aquel lugar, sintiéndose tan desorientada como ellos.

Aquello ya hace miles de años.

― ¿De qué hablas? ¿A qué viejo te refieres? ― La curiosidad de él comenzó a sobresalir, logrando que la mujer soltara una sonora risa.

― Bien, eres digno de Plagg, las mismas preguntas tontas ― Comentó divertida, cruzándose de brazos.

Era un tira y afloja del cual Marinette simplemente veía.

Pronto se vio con la necesidad de replicar algo, pues dentro de ella se removían mil dudas en su cabeza.

¿Qué clase de sueño era ese?

― ¿Piensas que iremos contigo, así como así? ― Soltó de pronto ella, saliendo detrás de la espalda de Chat Noir, encontrándose con los brillantes ojos de la mujer escudriñándola de pies a cabeza.

― ¿Y a donde más iras? ¿Te vas a tirar al rio? ― Un tono de irreverencia sonaba en su voz, logrando que frunciera el ceño ― Mira niña, están aquí por algo más grande que ustedes, y es mejor que hagan las cosas de manera correcta. No desperdicien la vida de Tikki y Plagg en vano ―.

Nombres que ellos nunca en sus vidas habían escuchado lograron que algo muy dentro de ellos se estrujara, sintiendo que aquellas palabras eran nada más que la verdad.

Ella se dio la vuelta, frustrada, comenzando su andar hacia la gran entrada.

Adrien se giró para ver a Ladybug, quien mantenía su vista al frente sin apartarla de aquella mujer.

Ladybug, deberíamos ir con ella ― Soltó, buscando un índice de respuesta afirmativa ― Creo que es lo mejor que podemos hacer ¿No? ―.

Pero ¿Con que propósito? Se preguntaban ambos. Todo aquello se borraría al despertar y quizás solo quedarían pedazos de lo ocurrido.

Aun así, una fuerte sensación dentro de ellos les decía que era lo que debían hacer. Algo les decía que, de una u otra forma debían buscar respuestas.

Además ¿Por qué ellos desperdiciaran la vida de alguien más?

Marinette se limitó a asentir, un tanto desconfiada de la situación.

Mientras que Adrien no podía detener la gran curiosidad en él.

Se preguntaba si de alguna manera ambos compartían un lazo por unas obvias similitudes, claro, todo dentro de lo que su loca imaginación comenzaba a realizar desde su punto de vista.

Ambos se apresuraron a alcanzarla, pues debían subir una serie de escaleras para llegar hasta la gran entrada del lugar.

― ¡Señorita felina, espere! ― Chat Noir exclamó, cuando ambos se encontraban a escasos metros de ella.

Ladybug, por su parte, sentía la situación completamente fuera de sí. No se sentía como algo que estuviese bajo su propio control y, de repente, aquello la hizo sentirse presa nuevamente del benevolente rio Sena.

― Llámenme Mistontli ― Una sonrisa apareció en su rostro, cuando ambos estaban a la par que ella ― Y bienvenidos a Santalum, chicos ― El brazo de ella se extendió hacia el frente, mostrando el nuevo mundo que ahora tenían frente a sus ojos.

Ambos jóvenes no pudieron evitar abrir su boca en señal de sorpresa al momento que fueron capaces de apreciar lo que tenían frente a ellos, pues no era parecido a nada de lo que hubiesen imaginado desde la lejanía.

Grandes estructuras que lucían tal como edificios modernos que ya conocían, rodeados de miles de extensiones de raíces, cubriéndolos casi por completo, reflejando el sol en los huecos que quedaban en los grandes ventanales.

Locaciones más pequeñas con toques rústicos, comercios y un gran rio que parecía atravesar el lugar.

Vegetación por todas partes, en toda construcción, e incluso sobresaliendo de las faldas del rio donde un enorme jabalí con unos grandes colmillos de tronco se remojaba el rostro.

Y ahí, miles de criaturas por doquier. Diferentes formas, tamaños, colores. Yendo de un lado a otro, tal como si fuese una ajetreada ciudad.

Y vaya que lo era.

― ¿Qué es este lugar? ― Ladybug intentó hilar sus palabras para poder formular una pregunta de manera seria, abrumada. A pesar de eso, su voz parecía temblar un poco.

― Digamos que es el todo, pequeña ― Respondió con tranquilidad, comenzando a caminar por lo que parecía ser una de las calles principales, al costado del caudaloso rio ― Síganme niños ―.

Chat Noir esperó a que ella diera los primeros pasos, para comenzar a caminar a un lado de ella.

Se atrevió a tomar su mano, en señal de apoyo.

― Todo estará bien ¿De acuerdo? ― Le susurró, para después sentir como ella estrujaba su mano de vuelta, apreciando el gesto.

― De acuerdo ― Respondió, intentando sonreír un poco.

Pero, a pesar de que aquel gesto habia logrado aterrizarla un poco, lo que ocurría a su alrededor hacia que divagara aún más.

Todas las criaturas que se encontraban en el camino, se apartaban en cuanto Mistontli pasaba, seguida por ellos. Simplemente observaban, como si de una marcha fúnebre se tratase, estando al margen pero a la vez, expectantes de lo que podría pasar.

De ellos.

¿Qué clase de sueño es este? Se plantearon.

El camino habia parecido más largo de lo que ambos pudieron prever, incluso, podían asegurar que el camino para llegar a esa mítica ciudad o lo que fuese habia demorado menos.

Y, cuando pudieron divisar a lo lejos lo que parecía ser un templo, ambos sintieron una repentina sensación de que, en algun momento ya lo habían visto.

Claro, ninguno de los dos comentó nada al respecto, y el trayecto continuo como empezó, en silencio.

Notaron que, a diferencia de las demás edificaciones del lugar, aquel templo no era recubierto por la gran variedad de ramas y raíces que todo lo demás sí, la vegetación por consecuente era mucho menos, asemejándose un poco más a la realidad.

Pero, habia algo que rompía aquel pensamiento. Pues, las raíces parecían salir de los cimientos del lugar, extendiéndose por todo el territorio, escalándolos edificios y alimentándose de la corriente del rio. Todo parecía conectado a aquel lugar.

Mistontli empujo con gran fuerza las puertas que tenía frente a ella, dejando ver un gran pasillo que apenas era iluminado por unos cuantos candelabros, situados en grandes pilares que se extendían por todo el lugar.

Ella no mencionó nada, dedicándose a avanzar sin mirar atrás, al igual que ambos jóvenes.

La puerta de pronto se cerró a sus espaldas, y ellos, sin percatarse de ello, se encontraban hasta el final de aquel enorme pasillo, frente a una pequeña mesa, donde se encontraba una tetera humeante.

Y, mirándolos fijamente, se encontraba un anciano sentado en la posición de flor de loto, sonriéndoles.

Ambos contuvieron la respiración, pues aquello les habia parecido insólito. Casi como si de una especie de tele-transportación se tratara.

― Maestro, aquí están ― Mistontli les dirigió una mirada, aunque ahora lejos de verse confiada, parecía levemente preocupada ― ¿No cree que son algo jóvenes? ― Preguntó, insegura.

― Tikki y Plagg hicieron su elección, así como lo hicieron contigo y Mikasoyolin, no se puede hacer más respondió, para después dirigirse a los jóvenes que estaban ahí ― Pueden tomar asiento, y decirme quienes son ― Hizo una pausa, para tomar la tetera y, verter un poco del contenido en un par de tasas que se encontraban a un lado ― Pero no quienes eran antes de llegar aquí, si no, en quienes se convirtieron ― Agregó, mirándolos expectante de sus acciones.

Ambos jóvenes se miraron entre sí, acatando las instrucciones del hombre que, se portaba de una manera más cordial que Mistontli al inicio.

― Yo, eh, soy Ladybug ― Habló por fin ella, luego de dudar por unos segundos. Pues, a pesar que aquel comentario podía ser algo difuso, habia entendido a la perfección el sentido que llevaba.

― Soy Chat Noir ― No tardó mucho en responder, aceptando una de las tasas que el hombre les ofrecía.

Ladybug hizo lo mismo, observando el contenido.

― Bien, me alegro que tengan bien aterrizado ese pensamiento ― Comentó con una sonrisa ― Ahora es mi turno de decirles algo difícil, que espero puedan comprender, e iré al grano ― Hizo una pausa, tomando aire. Aquello siempre era la parte dura ― Ustedes murieron ―.

El silencio inundo al lugar de manera abrupta, siendo solamente interrumpido por las respiraciones entrecortadas de ambos jóvenes frente a él.

Y no, no era que le gustase hacerlos pasar por un momento tan difícil de repente. Pero mientras más rápido supieran la realidad de las cosas, la situación mejoraría en menor tiempo.

Aunque sabía que, para eso podían transcurrir años.

― Espere ¿Qué es lo que dice? ― Chat replicó, levantándose de golpe. Mistontli de alguna manera se sintió orgullosa, pues se podía ver de una u otra manera reflejada en el chico ― No estoy muerto, estoy vivo, y todo esto es… ― Y antes de que pudiera terminar, el anciano comenzó a hablar de nuevo.

Ante la confundida mirada de Ladybug.

― ¿Un sueño? Muchacho, he escuchado esa frase muchas veces durante los muchos siglos que llevo aquí como guardián, así que no te sorprendas si te digo las respuestas a tus predicamentos antes de que siquiera los menciones ― Comentó, intentando sonar relajado. Pero, era difícil. Habia visto esas expresiones en muchas ocasiones ― En efecto, murieron, pero sus vidas fueron remplazadas ― Prosiguió, dando un sorbo a la tasa de té humeante que tenía frente a él ― Tienen un propósito más grande en la vida que solo morir ―.

― Solo basta con despertar, para olvidar esto ― La voz levemente quebrada de Ladybug silencio a ambos hombres, observándolos a cada uno de ellos ― No puede probarlo, esto solo es algo que origina mi mente ―.

Chat Noir enarcó una ceja ante el comentario de ella, de quien creía, era algo creado por su mente.

¿Acaso no era así?

― En efecto, no puedo ― Suspiró, era bien sabido por él que tomaría tiempo ― Pero, cada vez que entren en un estado de completa relajación, ustedes estarán aquí, pues deben prepararse para el deber que se les encomendó a cambio de la vida que recibieron ― Su brazo derecho se extendió, señalando a Mistontli ― Tal como ella, y muchos otros que se encuentran aquí en Santalum ―.

― ¿Entonces somos una especie de elegidos? No me puedo tragar esa ni a mi propia imaginación ― Chat Noir soltó aquello con un toque de molestia, pues el simple hecho de que, se le dijera que habia muerto de alguna manera, le habia molestado.

― Él ultimo "Elegido" que tuvimos murió a los diez minutos de saberlo ¿Enserio quieres pasar por eso de nuevo? ― Mistontli refuto el comentario de él, observando sus garras, levemente frustrada por la testarudez de ambos.

Antes de que alguno de los presentes agregara algo más, el anciano se levantó con dificultad, tomando un bastón de madera que se encontraba a un lado suyo para poder caminar de manera más fácil, acercándose hasta ellos.

― Lamento tanto que esta responsabilidad este sobre sus hombros, pero, pronto lo entenderán ― Murmuró, dándoles la espalda para comenzar a caminar hacia lo que parecía ser una habitación, una de la cual no se habían percatado ― Recuerden que esta, su segunda vida, es un milagro ― Finalizó, para después atravesar el umbral de la puerta.

Nuevamente, ambos comenzaron a perder su sentido de la vista al igual que el del oído. Sintiendo la ferviente necesidad de decir algo más, pues, algo les decía que estaban a punto de despertar.

Y lo último que vieron antes de que eso ocurriera, era el gran símbolo de mariposa que se encontraba grabada en la puerta por donde aquel anciano habia desaparecido.

[…]

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No hace falta decir que, este ha sido el capítulo que más me ha costado escribir de todo el fanfic, pues no son las típicas locaciones a las que estamos acostumbrados, como lo que es París. Es un mundo nuevo, uno espiritual.

Quiero agradecer a Ladyaqua198 por ayudarme a escoger el nombre de este lugar. Sí se ponen a investigar de que trata tendrán ya resueltas una de las cosas jajaja. Mil gracias, me diste el nombre adecuado que quedo como anillo al dedo a la trama.

Como ven, no iban a ser simples sueños donde estuvieran juntos, y todo amor y rosas jajaja. Creo que este es de mis proyectos más ambiciosos en cuanto a todo, y realmente espero que sea de su agrado. Creo que no hace falta decir que serán bastantitos capítulos? Espero que hasta ahora las cosas vayan tomando sentido, dios espero que sí y no verme como mensa jaja.

Me gustaría agregar que, Mistontli y Mikasoyolin son, las versiones "relativamente canon" que Ferisae hizo en conjunto con Thomas astruc de los portadores aztecas. Mistontli es la portadora de Plagg, y Mikasoyolin de Tikki. Aunque aquí no se llaman portadores jaja. Aparecerán más, ya verán.

Y ¿Qué más? Pues espero que les guste, y que sean pacientes. Quiero hacer una buena historia, con una buena trama y, sí, existirá romance, pero más adelante. No quiero apresurar nada ¡Realmente espero que si les esté interesando esta historia y sus misterios!

Si más, me retiro, mañana tengo clase a las 7 am y debo dormir.

Gracias por su apoyo ¡Un beso y los amo!