Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 2
Hermione
Él respondió.
Me recosté sobre mi cama, apretando mi teléfono en mi pecho, riendo.
Draco Malfoy no solo había respondido, sino que también había coqueteado un poco. Algo así. Creo.
No me iba a arrepentir de cualquier cosa que fuera que había comenzado. Una amistad con Draco sería genial. Después de todo, él era el mejor amigo de mi hermano, y mi hermano era uno de mis mejores amigos.
Parecía un curso natural para tomar. Quería a Draco, seguro. Pero servía a un propósito. Necesitaba su ayuda. Cuando todo esto hubiera terminado, miraríamos hacia atrás y reiríamos. Estaba segura de eso.
Enderezándome, me senté en mi cama y miré alrededor de mi limpio pero vacío apartamento. Oh, maldición. Era bueno estar en casa.
Mi madre había llamado y dejó un sinnúmero de mensajes de voz, el último amenazando con llamar al guardia del vecindario para empezar una búsqueda que sin duda terminaría al encontrar mi cuerpo en una zanja.
Mamá podía ser un poco sobreprotectora. Y cuando decía un poco, quería decir un motón.
La vibración en mi mano acompañada con un alto repique me dejó saber que había recibido un email. Mordí mi labio para esconder mi sonrisa.
¿Qué me estaba pasando? Me estaba convirtiendo en una tarada.
Para: Mionemouse1987
De: Quinn
Asunto: Terminaré de hacer la pregunta en cuestión, señorita.
Mía toma chai-a,
Maldición, mujer. Estoy a tu servicio.
Pero no, no te diré de mí... no hasta que me digas lo que necesitas de lil ole Quinn.
Te propondré algo. Por cada pregunta que contestes, puedes hacer una. Y te prometo contestar honestamente... si tú lo haces.
Larga y prospera vida, Capitán Quinn.
Oh no.
Estaba coqueteando.
Y me... me estaba gustando mucho.
Mi corazón golpeó fuerte en mi pecho mientras mi mente me recordaba que Draco Malfoy hacía dinero coqueteando con mujeres. Las encantaba, las llevaba a su cama, y las follaba hasta la luna, haciéndolas olvidar sus patéticas vidas durante una hora por una extremadamente enfermiza cantidad de dinero.
Mi pecho se sacudió dolorosamente al pensar en todas las otras mujeres con las que se había acostado, pero entonces me recordé que Draco y yo estábamos destinados a ser amigos, nada más, lo que estaba bien para mí. Nunca sería esa mujer. Esa mujer que se moriría por un hombre que jamás podría tener.
Era realista. Hombres como Draco no se enamoraban de mujeres como yo. Se enamoraban de mujeres con largo cabello rubio, grandes ojos azules, piel perfecta, y piernas kilométricas.
Definitivamente no yo.
Respondí cuidadosamente, clínicamente, a medida que pensaba que no tenía ninguna preocupación en el mundo y ésta era la clase de negocio que manejaba.
Para: Quinn
De: Mionemouse1987
Asunto: Lirio blanco Mía.
Cap Quinn,
Revisaré tus términos y los doblaré.
Ambos presentamos dos preguntas, pero sólo una debe ser respondida. Algo así como una probabilidad.
En cuanto a tus servicios, tengo veintiséis y sigo siendo virgen. Sólo pensar en salir con hombres que tienen más años de experiencia que yo me desanima. No quiero que me vean como algo defectuoso o estar en desventaja. También quisiera sentirme como la chica adulta que soy.
Te requiero para que tomes mi virginidad y me enseñes lo básico del sexo.
¿Esto es algo con lo que puedes ayudar?
Mía no miente-e.
El mensaje fue enviado. El desafío había sido arrojado. Siguiente a mover... Draco Malfoy.
...-...-...-...-...-...
Draco
Estaba siendo un amigo de mierda.
Harry estaba hablándome y yo estaba siendo un imbécil, comprobando mi teléfono cada minuto para ver si Mía había respondido.
Y entonces respondió. Al leer su breve correo electrónico, mi polla se estremeció. Me encontraba sentado en un café con mi mejor amigo, y mi pene estaba duro. Más duro que una maldita roca.
Una virgen. Intacta. Pura.
No me jodas.
Luché contra el impulso de frotar mis manos por mi cara, gemí, y gruñí una respuesta a Harry.
—Ya sabes, si vas a fingir que me escuchas, podrías al menos acompañar tu gruñido con una ligera inclinación de cabeza de vez en cuando —murmuró Harry.
Miré al otro lado de la mesa para encontrarlo sonriéndome. Él asintió hacia mi teléfono.
—¿Quién es la afortunada?
Suspirando, apagué mi teléfono y lo puse en mi bolsillo.
—Lo siento, amigo. Sólo una clienta.
Las cejas de Harry se levantaron.
—¿Una clienta? Nunca antes te he visto actuar como un idiota por una clienta.
Negué con la cabeza.
—No la he conocido todavía, pero es tímida y divertida. Muy divertida. Y dulce. Le pedí una reunión conmigo y me rechazó. Normalmente, no me importaría ni una mierda; lo dejo estar. Es su elección, después de todo. Pero ésta... no quería dejarla ir. Hemos estado enviándonos correos electrónicos de ida y vuelta durante toda la mañana, y tengo que ser honesto. Ella es genial. Si no nos hubiéramos conocido a través de la agencia, creo que seríamos amigos.
Pero la sonrisa de Harry cayó.
—Amigo...
Puse los ojos en blanco e hice un gesto con la mano.
—Lo sé, Har. Lo sé. Créeme. En cuanto sienta que se hace demasiado personal, lo cortaré.
Esto no apaciguó a Harry.
—Confía en mí, Draco. No es así de fácil. ¿Estás tomando los sentimientos de esta chica, correspondiéndolos, haciendo una amistad, y luego cuando te des cuenta que es demasiado, vas a cortar todo cuando tú tienes la culpa? Mierda. Probablemente no tiene ninguna autoestima tal como está, y tú echándola a un lado va a hacerle sentir que ha hecho algo mal o que está siendo castigada por algo que no hizo. Dijiste que era tímida. Las chicas así son frágiles. —Me miró con fijeza—. Córtalo ahora antes de que te involucres demasiado.
A veces olvido que Harry había estado donde yo me encontraba. Nunca entendí por qué abandonó el negocio de acompañantes. El dinero era increíble, las mujeres sensuales, y el estilo de vida el cielo. Supongo que su corazón ya no estaba más en ello.
Justo en ese momento, un pensamiento se me ocurrió.
—Te pasó a ti. —Él sabía lo que quería decir, pero me sostuvo la mirada sin vacilar. Así que continué—: Profundizaste demasiado con una clienta. Fue demasiado lejos. Es por eso que renunciaste.
Harry me miró a los ojos y pronunció las palabras lentamente, con cuidado.
—Me enamoré.
Lo miré bajo una luz completamente nueva. Tenía sentido. Desde el momento en que empecé a trabajar en MPT, Harry había pasado cada momento libre dándome sermones de la importancia que tenía mantener una cierta distancia de las clientas. Me dijo que algunas mujeres podían confundir el sexo con amor, y tenía razón. Dejé a algunas clientas por ese solo hecho. Pensaron que me amaban. Ni siquiera me conocían. Sólo habían conocido a Quinn, la máquina del sexo, no a Draco, la persona. Comprendía que la distancia era necesaria, pero ahora, lo entendía más.
—¿Quién fue?
Harry removió la comida en su plato y habló en voz baja.
—No era más que una niña. Se enamoró de un chico en la escuela secundaria y se casaron a los dieciocho años. Seis meses después, él estaba muerto. Un tumor agresivo en su cerebro lo mató. Ella tenía mi edad, a principio de los veinte años y todavía de luto. Un par de sus amigos le reservaron una cita en forma de sorpresa, y cuando ella apareció y se dio cuenta de quién y lo que era, se echó a llorar. Pasé toda esa hora sosteniéndola. Sólo sosteniéndola. Y se sintió perfecta en mis brazos. Nunca quería dejarla ir. —Su mandíbula se tensó—. Esa debería haber sido la última cita. Jamás debí haberla visto otra vez. Pero cuando reservó otra cita quince días más tarde, acepté de inmediato.
Podía ver que en realidad no quería hablar de esto, pero no pude evitarlo.
—¿Y luego qué pasó?
—A la siguiente cita, solo hablamos... de todo. Dijo que era tan bueno tener a alguien con quien hablar, alguien que quisiera escucharla. Me dijo que era mejor que un psiquiatra. Pasé la noche haciéndola reír, porque cuando reía, sus ojos también lo hacían. Hermosa como una pintura. Y cuando llegó el momento de irse, la besé. Sólo una vez. Y me dejó.
Harry levantó su cerveza y bebió.
—Las siguientes citas solo estuvimos pasando el rato, besándonos, abrazándonos. No podía tener suficiente de ella. Estaba gastando una cantidad excesiva de dinero sólo para estar conmigo. Se sentía bien, ¿sabes? Era inteligente, divertida y linda como el cielo. Quería quedarme con ella. Entonces, finalmente, dormimos juntos, sólo que no se sintió como simple sexo; se sintió como hacer el amor. Ella reservó otra cita para decirme que no podía verme nunca más, que se estaba enamorando de mí, y tenía que dejarlo atrás. Todo lo que ella estaba diciendo, yo también lo estaba pensando, pero no era lo suficientemente fuerte para terminarlo. Nunca la volví a ver. —Resopló una carcajada sin humor—. Y lo más jodido de todo era que durante cada cita después de eso, me sentí como si estuviera engañándola. Me sentía enfermo. Ni siquiera gasté el dinero que me pagó.
Todavía está allí. Y así... renuncié.
No pude evitar sentir tristeza por mi amigo. Si alguien merecía el amor, era Harry.
—Lo siento, hombre. Eso apesta. —Se encogió de hombros y pregunté—: ¿Alguna vez intentaste encontrarla?
Él suspiró.
—Sólo una vez. Meses después, llamé a la amiga que reservó inicialmente, pidiéndole su número de teléfono. Tomó un poco convencerla, y sólo cedió cuando le dije que estaba enamorado de ella. La amiga me dijo que mi chica sentía lo mismo y estaba sufriendo sin mí. No puedes imaginarte lo feliz que estuve de finalmente ser capaz de hablar con ella. Tenía un plan. Empezaría diciéndole que estaba enamorado de ella y que quería estar con ella, que renuncié y jamás sería acompañante de nuevo, y luego me mudaría para estar más cerca de ella.
Pasó los dedos por la condensación acumulada en la botella de cerveza.
—Pero cuando llamé, un chico respondió. No estaba seguro de qué decir, así que no dije nada. Siguió diciendo "¿hola, hay alguien ahí?", pero permanecí en silencio. Entonces la oí. Y era ella. Conocía esa voz de memoria. Ella dijo, "¡Oh, por el amor de Dios, Sean! Simplemente cuelga el teléfono, cariño". Así que colgué y nunca llamé de nuevo. —Me lanzó una sonrisa tensa—. Parece que no me echaba tanto de menos como yo lo hacía.
Hice una mueca.
—Ay.
Harry se encogió de hombros una vez más.
—No es que pueda culparla por seguir adelante. Era un acompañante. Me contrataron para hacerle compañía. Ojalá me hubiera dado una oportunidad, que me hubiera pedido que renuncie por ella, porque lo habría hecho. Por ella, lo habría hecho.
El estado de ánimo de la tarde cambió después de eso. Comimos casi en silencio, ambos perdidos en nuestros propios pensamientos, y cuando llevé a casa a Harry, salió del auto y luego vaciló. Se volvió hacia mí y dijo solemnemente:
—Así que, esta clienta... uh... sólo... ten cuidado, Draco. Ten cuidado.
—Lo haré. Gracias por la compañía. ¿Baloncesto esta semana? — respondí sin dudarlo ni un instante.
Fue entonces cuando su sonrisa volvió.
—Ya lo sabes.
Volví a casa preguntándome cómo alguien como Harry podía enamorarse de una clienta. Pensando en la actitud peculiar y atrevida de Mía, la respuesta no tardó en llegar.
Fácilmente.
...-...-...-...
Hermione
Pasé la tarde en silencio preocupándome reservadamente y cubriendo ese hecho al limpiar todos los rincones de mi apartamento hasta que estaba reluciente. Tal vez me había equivocado. Tal vez Draco Malfoy no era lo suficientemente hombre para el trabajo que había propuesto.
Mi cerebro me puso sus ojos en blanco.
Está bien, así que era lo suficientemente hombre. Draco era lo suficientemente hombre para luchar con un cocodrilo. Con una mano atada detrás de la espalda. Usando una maldita venda. Mientras canta la banda sonora de Chicago.
Era más probable que él no quisiera este trabajo, pero no sabía cómo decírmelo. Así que tenía que dejarlo salir del trato sin culpa.
Abrí un nuevo correo y comencé a teclear.
Para: Quinn
De: Mionemouse1987
Asunto: Entonces...
Quinn,
Entonces... han pasado un par de horas desde que te envié mi último correo.
Escucha, me doy cuenta que tomar la virginidad de una persona normalmente es un asunto importante, pero para mí, no es un asunto tan importante.
Gimiendo, borré inmediatamente lo que escribí. ¡Por supuesto que perder la virginidad es un asunto importante! ¿A quién estaba engañando?
Lo intenté de nuevo.
Para: Quinn
De: Mionemouse1987
Asunto: (ninguno)
Hola Quinn,
Me quedé mirando el correo abierto por un largo rato, sin saber cómo seguir después del saludo. Lo miré por otro minuto, durante unos cinco minutos, por otros diez minutos antes de comenzar a escribir otra vez.
Para: Quinn
De: Mionemouse1987
Asunto: (ninguno)
Hola Quinn,
Supongo que tu falta de respuesta significa que no estás interesado, y eso está completamente bien. Sé cómo son las cosas.
Estoy segura que puedo encontrar a alguien más en la agencia que aceptaría.
¿Te gustaría recomendarme a alguien?
Mía.
Leí el correo electrónico una y otra vez hasta convencerme que estaba bien. Hice clic en enviar, cerré la tapa de mi laptop, y salí de mi apartamento, agarrando mi teléfono en el camino.
No pensaría en Draco Malfoy. Hoy no.
Necesitaba salir.
Necesitaba correr.
...-...-...-...-
Draco
Mientras entraba a mi apartamento, mis ojos desmenuzaron el correo por sexta vez. Leí la línea que más me estaba molestando por séptima, octava, novena vez.
"Estoy segura que puedo encontrar a alguien más en la agencia que aceptaría".
Mi frente se frunció cuando un sentimiento que no pude reconocer muy bien apretó un nudo dentro de mi pecho. Me habían dado de baja en cuestión de horas.
Era el jodido Draco Malfoy. A mí no me daban de baja. Se peleaban por mí, maldición. De ninguna puta forma le recomendaría a alguno de los otros chicos. Si ella quería un acompañante, me tendría a mí, o no tendría a nadie.
Aplasté mi ira irracional y escribí lentamente.
De: Mionemouse1987
De: Quinn
Asunto: ¡Caray, espera! No te adelantes.
Mía, mi pastelito,
Por favor, perdona mi respuesta tardía. Estaba almorzando con un amigo y no quería ser ese chico. Ya sabes, ¿ese chico que está más interesado en su teléfono que en su amigo?
Aunque he sido completamente tentado a ser ese chico cuando leí tu correo.
Además, sí, eso es definitivamente algo con lo que puedo ayudar.
Consideraría un privilegio ser el hombre que escojas para el trabajo.
Todavía disponible, Quinn amante del chocolate... cualquier chocolate... todo el chocolate.
Luego de enviar el correo, llamé a MPT. Madame Pince, la recepcionista, me debía un favor, y lo iba a cobrar.
—MPT. Le habla Madame Pince. ¿Cómo puedo ayudarle?
Sonreí. Madame Pince era una mujer de unos sesenta y tantos años que actuaba como una veinteañera. Tuvo a sus hijos a temprana edad y era bisabuela por partida doble. También, me amaba hasta la mierda.
—Dulzura, ¿cómo te encuentras en este fantástico día?
Gruñó una risa ante mi excesiva alegría.
—Estoy bien, gracias, Draco. ¿Qué puedo hacer por ti, cariño?
Odiaba hacerlo, pero sentí que necesitaba hacerlo. Nadie sería mejor para atender a Mía más que yo.
—¿Recuerdas cuando te encontré durmiendo en tu escritorio y te desperté antes que alguien te viera? Dijiste que me debías una. Estoy reclamando ese derecho.
Hizo un sonido en lo profundo de su garganta y luego preguntó sospechosamente:
—¿Y cuál sería ese favor?
No perdí mi tiempo andándome con rodeos.
—Necesito que revises la recepción de correos. Hay una nueva clienta que probablemente tratará de reservar con otro chico. Necesito que le digas que no hay nadie disponible. Nadie a excepción de mí.
Madame Pince suspiró.
—Draco, cielo, no lo sé. Me podría meter en muchos problemas.
—¿Vas a decirle a alguien? Porque yo no. Será estrictamente entre tú y yo. Además, la clienta puede que nunca haga la cita. Todo esto es un escenario figurativo.
Casi pude escucharla poner sus ojos en blanco.
—De acuerdo. Dame su dirección de correo electrónico. —Le di el correo de Mía y esperé—. Bueno, no ha pedido cita todavía, Draco. Si lo intenta, te enviaré un mensaje de texto.
Dejando escapar un suspiro de alivio, le agradecí.
—Eres la mejor. Te amo.
El calor del día me estaba molestando, así que me quité la camisa y me lancé a la cama. Habían pasado algunas horas desde que escuché de Mía. Estaba comenzando a pensar que estaba siendo castigado por mi respuesta tardía de más temprano. No supe cuánto tiempo dormí, pero desperté por la vibración de mi teléfono en la mesa de noche. Parpadeando adormilado, me restregué los ojos, lo recogí, y sonreí al ver el remitente.
Para: Quinn
De: Mionemouse1987
Asunto: Bueno... esto no es incómodo...
Querido Quinn,
Me alegra tanto que no seas ese chico. Detesto a ese chico. Y no hay necesidad de disculparse. Estar en la compañía de tu amigo sin revisar tu teléfono solo te hizo ganar unos cuantos puntos sobresalientes en mi libro.
Discúlpame por asumir que no tenías las bolas suficientes para dejarme saber si no querías ayudarme.
La verdad es que, no habría pedido una cita con nadie más. Ni siquiera si lo hubieras recomendado.
Para nada incómodo, Mía por siempre.
Mi pecho se hinchó subconscientemente, y sentí ganas de golpeármelo como un gorila mientras me paseo alrededor como un pavo real. Pero estaba demasiado cansado para eso. En su lugar, me acosté con un brazo detrás de mi cabeza a medida que escribía con la otra mano.
De: Mionemouse1987
De: Quinn
Asunto: Mmmm... puntos sobresalientes.
Mía,
Me alegra que tengamos eso resuelto.
Ahora, ¿deberíamos hablar de negocios?
Si te parece bien, me gustaría saber hasta dónde llega tu experiencia sexual, para así poder estar mejor preparado para nuestro encuentro.
Puedes preguntarme lo que sea que gustes a cambio. Palabra de honor.
Quinn.
No sabía por qué escribir ese correo en particular me pareció más difícil de escribir que los otros. Algo en esta mujer tenía mi estómago revuelto.
Recordé la última vez que coqueteé con una mujer para mi propio placer. Honestamente, no podía recordar un momento en el último año.
Fruncí mi ceño. ¿En esto se había convertido mi vida? ¿Mujeres arrojándose hacia mí por grandes cantidades de dinero, y yo menos mi libido natural?
Claro, tenía un gran grupo de mujeres para tratar, y la mayoría de esas mujeres eran habituales, pero en las raras ocasiones que tenía un nueva clienta, aun así no había estado emocionado por eso. Había estado nervioso, incluso ansioso. Con mis clientas habituales, sabía lo que les gustaba. Rara vez tenía que usar nuevos movimientos. Hacerlas venir era un juego de niños.
Mi mente vagó. No estaba en lo absoluto nervioso por conocer a Mía.
¿Cuán fácil se vendría Mía? No sabía lo que le gustaba, pero exploraría su cuerpo y remediaría eso tan pronto como sea posible. ¿Era delgada o rellenita? ¿Alta o baja? ¿Tendría un sabor dulce o picante?
Se merecía una buena primera experiencia. Hacer que esto vaya tan suave como sea posible era lo mejor para ella. Si esto no terminaba bien, podría arruinar su visión del sexo para siempre. No quería que eso dependiera de mí, pero estaba seguro de poder hacer algo especial para ella.
Tenía que relajarla de alguna manera antes del evento principal. Unos cuantos orgasmos harían el truco. Sonreí para mis adentros. Porque eso sería un obstáculo para mí.
Había algo acerca de una mujer en la agonía del orgasmo que provocaba algo en mí. No solo era sexy como el infierno, era validación, todo lo que necesitaba para saber que estaba en la profesión correcta.
Me había encontrado con todo tipo de mujeres durante mi tiempo como acompañante. Algunas mujeres eran grandes, y otras pequeñas, pero al final del día, todas tenían algo en ellas que me gustaba. Nunca me había decepcionado por alguna de mis clientas. Nunca necesité tomar pastillas para estar duro. La verdad era que las mujeres cachondas me ponían caliente, e incluso me encantaba poner a las mujeres más elegantes mojadas. Era una sensación poderosa, una que no me había hartado aún.
Creo que nunca lo haría.
Mi teléfono se sacudió en mi mano.
Para: Quinn
De: Mionemouse1987
Asunto: RE: Mmmm... puntos sobresalientes.
Quinn, Agh. Supongo que teníamos que llegar ahí eventualmente, ¿no?
Bueno, no hay mucho en cuanto a esa respuesta. En total, he salido con dos hombres. Ambos fueron en la universidad y no pasó mucho. Ha habido besos y manoseo, un poco de toqueteo. Uno de esos hombres trató mis pechos como un juguete de cuerda, mientras el otro pensó que apretar mis pezones realmente fuerte me pondría en marcha.
No lo hizo. Me dolió muchísimo.
El primer tipo me penetró con sus dedos y pensó que sacudirme como una máquina de batido me haría venir; el segundo me hizo estar debajo.
Me quedé dormida.
He tocado una mangina. Aunque, nunca he visto una de cerca.
Siempre he insistido en la oscuridad cuando se trata de ese tipo de cosas pecaminosas.
Eso es todo.
Puaj. Ahora que lo pienso, es un poco lamentable. Lo siento.
Bueno. Mis preguntas para ti son:
1) ¿Cuál es tu deporte favorito para practicar?
2) O bien, ¿cuál es tu deporte favorito para ver?
Patéticamente tuya, Mía.
Hice una mueca varias veces a medida que leía su correo. Los dos hombres con los que había estado sonaban como un par de mujeriegos.
Pobre chica. No es de extrañar que nunca intentara perder su virginidad.
Probablemente pensaba que el sexo no era nada especial. Sin embargo, no importaba. Le mostraría todo lo que necesitara para asegurarme que tenga una vida sexual sana.
Mangina.
Resoplé una risa y tecleé mi respuesta.
Para: Mionemouse1987 outlook. com
De: Quinn
Asunto: RE: RE: Mmmm... puntos sobresalientes.
Mi pobre Mía,
Compadezco al tonto que te tuvo en sus manos y te decepcionó tan profundamente.
Me gustaría decir que los juegos en el dormitorio resultan fáciles para la mayoría, pero no es cierto. El sexo es un arte, y si no aprendes los aspectos básicos, no tienes ninguna maldita esperanza al complacer a alguien. La clave del sexo es la comunicación. Nunca tengas miedo de decirle a tu pareja lo que te gusta. Si no lo haces, van a tener que adivinar, y los hombres (o mujeres) no pueden leer la mente... desafortunadamente. ¿Cuán genial sería si pudieran?
No eres patética. Ni siquiera cerca. Quédate conmigo y trabajaremos juntos para hacer de ti una amante fenomenal. Esa es una garantía.
En respuesta a tu(s) pregunta(s), me encanta jugar baloncesto.
Mi mejor amigo piensa que es Jordan en su época de los noventa, pero es más Dennis Rodman en su época de... ahora. Es triste. En serio.
Y no lo creerás, pero el deporte que más me encanta ver es curlin. Esos malditos canadienses seguro saben cómo divertirse, ¿eh?
Ahora, como puedes ver, he respondido ambas preguntas. ¿Qué tal si lo hacemos de esta manera? Los participantes pueden responder a cualquiera de las dos preguntas formuladas, dependiendo con lo que se sientan cómodos.
Mis preguntas para ti son:
1) ¿Qué estudiaste en la universidad?
2) ¿En dónde te sientes más cómoda, en una ciudad llena de gente o sola en la playa?
Quinn.
PD: Nunca llames a mi pene una mangina. Jamás. Me siento completamente castrado por esa horrible, terrible palabra. Genial.
Gracias. ¿Cómo haré mi trabajo ahora?
Tenía cosas que hacer ese día, pero con cada correo adicional, mis prioridades desaparecieron en el trasfondo mientras se construían unas nuevas.
Esa debe haber sido mi primera pista para terminarlo.
Ese final del capi :O Más adelante Draco se arrepentirá de empezar esto con Hermione?
Hola hola! Como están? Yo muy contenta por que les gustó la nueva historia y eso me motiva a seguir adaptándola :)
La verdad es que todavía no pensé en como poner a Ron en la historia, no me gusta su pareja y si hubiera sido por mi- aunque creo que ya se darán cuenta- Hermione hubiera encontrado la forma de haber terminado con Draco no con él jajajaj peeero bueno.
Ya vieron como Draco terminó siendo gigoló y se empieza a conocer más a los personajes, personalmente amo como Harry es de sobreprotector con Hermione, pero a mi me gusta toda la historia jajjaj
Muchísimas gracias por leer y comentar! Espero que sigan comentando lo que les gusta y no de cada capitulo.
Besos, Isa.
