Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten


Capitulo 3

Hermione

—Todo lo que estoy diciendo es que deberías ser cuidadosa. No conoces a nadie en tu edificio, y suena como si estos Bill y Terry pudieran ser un poco extraños —explicó mi hermano Harry en un tono excesivamente altanero.

Justo acababa de contarle de la agradable pareja de homosexuales en sus treintas que vivían del otro lado del pasillo. Había llegado a casa de mi carrera hecha un desastre sudoroso, y subiendo las escaleras, vislumbré a

Terry dejando una canasta en mi puerta. Él me escuchó aproximarme y levantó la mirada. Me sonrió de oreja a oreja.

—Tú debes ser nuestra nueva vecina dado que no te conozco. — Parándose en toda su altura, extendió un brazo musculoso y tomó mi mano sudorosa, besándola—. Eres simplemente adorable. —Por encima de su hombro, gritó—: ¡Bill, cariño, ven aquí y conoce a la pequeña dulzura que es nuestra vecina! ¡Es adorable!

Aún aturdida, miré hacia el apartamento abierto para encontrar a Bill, un igualmente alto, musculoso y atractivo hombre dirigiéndose a mí. Donde Terry tenía desordenado cabello rubio y ojos verdes, Bill tenía cabello oscuro corto y ojos tan oscuros que podrían ser clasificados como negros. Pero entonces Bill sonrió, y ya no era tan terrorífico.

Era curioso lo que una sonrisa podía hacerle a un rostro.

Tomando mi mano libre, Bill llevó mis nudillos a su boca y los besó.

—Hola, dulzura. Bienvenida al nido.

Oh, Dios. Bill era inglés. Como Jude Law, Hugh Grant, Jason Statham, tómame-aquí-y-ahora inglés. Siempre amé ese acento. Era elegante a más no poder y más sexy que el infierno.

Ahí estaba, atrapada entre dos de los hombres más ardientes a los que había tenido la oportunidad de hablar, así que hice lo que cualquier mujer habría hecho. Gemí... audiblemente.

—Justo mi suerte. Son tan totalmente homosexuales. Demonios. Es tan injusto.

Por un momento, había estado preocupada de haberlos ofendido, pero cuando levanté la mirada para verlos, ambos estaban sonriendo. Enredando un brazo a través del mío, Terry me arrastró hacia su apartamento, dejando a Bill en el pasillo. Tan pronto como pasamos el umbral, Terry llamó de nuevo a Bill.

—Mierda. Vamos a quedarnos con esta. Ya la amo.

Antes de saberlo, estaba en mi segunda copa de vino, riéndome de una de las muchas escapadas de Bill y Terry. Bufando, nos reímos más fuerte. Cubrí mi boca y admití:

—No sé qué está mal conmigo. Normalmente estoy muy inquieta alrededor de los hombres.

El labio de Bill se levantó.

—Estoy suponiendo que es en parte por el vino y en parte porque somos divas, querida. —Inclinó su cabeza y me estudió—. Como una manta de seguridad para ti, creo. Sin riesgo, sabes. Fácil y bonito.

Justo entonces, mi teléfono vibró en mi bolsillo. Lo tomé y leí el correo electrónico de Draco. Sonriendo como tonta, y parcialmente borracha, les confesé a mis nuevos amigos:

—Lo lamento. Hay este chico que me gusta un poco, y hemos estado coqueteando un montón por un par de días.

Terry aplaudió y chilló:

—Cuéntame todo. Amo el chisme.

Bill sorbió su vino de una forma demasiado delicada para un hombre tan grande.

—Lo dice en serio, querida. Adelante. Consiéntelo.

Me atraganté entonces. No podía decirles lo que estaba haciendo.

Pensarían que era una rara. Lo traté como si no tuviera importancia. Con un encogimiento de hombros, me recargué en mi silla y murmuré un aburrido:

—Él es sólo un chico.

Terry y Bill se miraron a los ojos. Y comencé a sudar. Ellos estaban encima de mí.

—Esto es serio —murmuró Terry.

—No sé lo que acaba de pasar —respondió Bill igual de quedo.

Me dejé caer y me quejé.

—No. No es serio. Nada. No es nada.

Terry, actuando como un amigo antiguo, más que un amigo de una simple tarde, me dio una mirada de "papá" severa.

—¿Quién es él?

Traté de responder, pero nada salió. Mi boca se abrió y cerró, como un pez fuera del agua, antes de que mis hombros cayeran y me rindiera.

—El mejor amigo de mi hermano.

Mientras Terry gemía, Bill parpadeaba, y mi estómago se revolvía. No más vino. Bill comenzó con:

—Hay fuego ahí, dulzura. ¿Estás segura que quieres quemarte?

—Eso podría ser algo que quieres evitar, cielito —agregó Terry con simpatía y un asentimiento.

Estaba segura que tenían razón, pero aun así tenía que preguntar, patéticamente:

—¿Pero por qué?

Terry levantó mi mano y la besó.

—Porque él es una fruta prohibida. Probablemente esa es la razón por la cual lo quieres.

Levantando mi teléfono, abrí la foto de cuerpo entero de Draco Malfoy en sólo una toalla con rocío en todo su cuerpo, aquella que había descargado de la página de MPT. Levantando mi teléfono hacia ellos, vi sus ojos ampliarse y sus mandíbulas caer.

Bill se echó a reír.

—Bueno, jódeme. Eso podría valer la pena el destruir la mejor amistad de tu hermano.

Terry, quien había comenzado a abanicarse, puso los ojos en blanco con éxtasis.

—Oh, Señor, es divino. Lo apruebo, mil veces. Dios, necesito enfriar mis bolas. —Entonces indagó—: Así que, ¿es como un modelo o algo así?

Apreté los labios, incliné la cabeza pensando, y luego asentí.

—O algo así.

Pasé otra hora con Bill y Terry simplemente conversando, después fui a casa, me duché, y me quedé dormida sin responder el correo electrónico de Draco.

Tan pronto como desperté a la mañana siguiente, le respondí a Draco.

Aún somnolienta, escribí.

Para: Quinn

De: Mionemouse1987 outlook. com

Asunto: Correr + vino = dormir.

Mi muy olvidado Quinn,

Desearía tener una excusa genial para no responderte anoche. Y en cierto modo la tengo.

Conocí a mis nuevos vecinos. Me ahogaron en vino y me mataron con amabilidad. Después me duché y me quedé dormida.

En respuesta a tus preguntas, estudié organización de eventos con una optativa en periodismo, y escogería estar sola en la playa que estar en una ciudad congestionada cualquier día de la semana.

Te haría preguntas, pero no puedo pensar porque aún estoy en la cama, así que solo preguntaré algo básico.

¿Cuál es tu color favorito?

Holla, Mía.

Bostecé y me estiré debajo de las sábanas. No estaba lista para dejar mi suave y esponjosa cama. No aún de cualquier forma. Todavía tenía una semana antes de comenzar a trabajar en Adisson Ltd, una altamente solicitada compañía de organización de eventos que tenías que reservar con más de un año. Lo que hacía a Addison Ltd tan genial era que nosotros — los planificadores de eventos— viajábamos, lo que significaba que no sólo teníamos que tener un extenso conocimiento de las tendencias en nuestras ciudades, sino también en otras. Podíamos reservar un evento en cualquier otra ciudad tan fácilmente como podíamos hacerlo en la nuestra. Eso era lo que hacía Addison Ltd.

No podía creer que me contrataran.

Bueno... está bien, sí podía.

No había gastado cuatro años trabajando como esclava, estudiando en la soledad de mi acogedor dormitorio para nada. Había una razón para que fuera la primera de mis clases, todas mis clases.

Justo cuando comenzaba a quedarme dormida de nuevo, el ruidoso pitido de las notificaciones de mi celular sonó en mi oído.

—¡Mierda!

Para: Mionemouse1987

De: Quinn

Asunto: RE: Correr + vino = dormir.

Mía, Mía, Mía,

Todo será perdonado si puedes contestarme una pregunta... ¿Qué estás usando?

Sufriendo de un ataque de erección matutina,

Quinn.

Miré hacia abajo antes de responder.

Para: Quinn

De: Mionemouse1987

Asunto: RE: RE: Correr + vino = dormir.

Quinn,

Una camisola negra de seda con encaje y volantes.

Sexy y lo sé, Mía.

Sonreí ante mi respuesta, sabiendo que Quinn sabría que estaba mintiendo. Así que cuando mi teléfono chilló de nuevo y leí la respuesta, reí.

Sonoramente.

Para: Mionemouse1987

De: Quinn

Asunto: RE: RE: RE: Correr + vino = dormir.

Mía es una mentirosa,

Dímelo sin rodeos.

¿Con qué estoy trabajando, muñeca?

Ayúdame un poco, Quinn es un pervertido.

Sonreí, y con otra rápida mirada a mi atuendo, me encontré siendo honesta.

Para: Quinn

De: Mionemouse1987

Asunto: RE: RE: RE: RE: Correr + vino = dormir.

Señor Quinn,

Me descubrió. Con honestidad esta vez.

Estoy usando una vieja camiseta blanca casi transparente y holgada con la que he dormido por años. Está hecha jirones, es fea, y absolutamente perfecta.

Lady Mía.

Sonreí hasta que obtuve una respuesta.

Para: Mionemouse1987

De: Quinn

Asunto: Interesante.

Me gusta.

¿Esa es la verdadera tú, Mía?

¿Amando las cosas menos que adorables en el mundo?

Curioso, Quinn.

Guau. Demasiado profundo. Especialmente a las... Revisé la hora en mi celular.

... Especialmente a las 8:29 a.m. Así que mentí.

Para: Quinn

De: Mionemouse1987

Asunto: Saliendo.

Lo siento, voy camino al trabajo.

¿Hablamos más tarde?

Mía.

Su respuesta hizo que mi estómago diera vueltas.

Para: Mionemouse1987

De: Quinn

Asunto: RE: Saliendo.

Hablar contigo en los días pasados ha sido un placer. No necesitas una invitación, Mía.

Si te aburres con tu día, escríbeme al 732-757-2922.

Siempre tendré tiempo, Quinn.

Era una mala idea. Sabía que no debía, pero estaba demasiado sumergida en todo lo que concernía a Draco Malfoy. Cambiando de correos electrónicos a textos, escribí:

Yo: Ahora también tienes mi número. Mía.

No pasó un segundo antes de recibir una respuesta.

Draco: Excelente. Ahora anda a trabajar, mujer.

Obviamente, no fui a trabajar. En cambio, llamé a MPT, y cuando recepción contestó, hice mi petición.

—Hola, ¿me estoy preguntando si puede decirme cómo está la agenda de Quinn para la próxima semana en algún momento?

La recepcionista sonó muy maternal cuando respondió.

—Lo siento, querida, pero tiene su agenda llena hasta el próximo mes. Él es muy popular. ¿Tal vez hay algún otro de nuestros chicos que te funcione? Lo siento, querida, ¿cómo dijiste que te llamabas?

Bueno, maldita sea. Había sabido que sería popular, solo que no tan popular. Alicaída, murmuré:

—Hermione... —Forcé un ataque de tos antes de golpear mi cabeza y dar mi nombre falso—. Uh... Mía. Mi nombre es Mía.

La recepcionista adquirió un tono alegre.

—Bueno, de hecho, Mía, él acaba de tener una cancelación en este preciso momento. ¿Qué te parece el domingo por la noche a las 6 p.m.?

Oh, Dios, ¡qué suerte! Le brinqué a la oportunidad.

—¡Sí! Por supuesto, hágame la cita, por favor.

La recepcionista se carcajeó.

—Pensé que dirías eso. —Otro momento y añadió—: Genial. Ya estás reservada. Si me provees una dirección de correo electrónico, te enviaré a través de éste todos los detalles, junto con un cuestionario de tus preferencias. También requeriré una tarjeta de crédito con un límite de dos mil dólares o más que no esté con una fecha de expiración próxima a tres meses. Y, por razones de seguridad, necesitaré que escanees y envíes por correo una forma válida de identificación.

¿Identificación?

Palidecí. No. De repente no podía hacer esto. Si Draco veía mi identificación, sabría quién era y nunca me aceptaría como su clienta.

Tragando fuerte, tartamudeé:

—¿I-i-identificación?

Escuché la sonrisa en la voz de la recepcionista cuando contestó.

—Sí, señora. —Estaba a punto de cancelar, cuando dijo—: Cariño, no esperamos que reserves bajo tu nombre real. Muchas mujeres no lo hacen por un número de razones. Pero antes de que te retires, te informo que nadie verá tu identificación. Nadie a excepción de mí. Los chicos no tienen acceso a mi correo, y una vez que haya recibido la fotografía, la imprimo y añado a las demás, la guardamos bajo llave y cerradura, y luego el correo es borrado. En MPT, nos orgullecemos de nuestra discreción. Jamás hemos tenido una violación de seguridad. Ni una vez.

Dudé.

—No lo sé...

Pero fui interrumpida por:

—No creerías nuestra lista de clientes. Ni siquiera si te lo dijera. Oficiales gubernamentales, celebridades, artistas pop... y nunca te enterarías de quién.

Bueno, eso lo consiguió.

—De acuerdo. Está bien. De acuerdo. Este es mi correo electrónico.

Parloteé mi correo y detalles de mi tarjeta de crédito, envié una fotografía escaneada de mi identificación, y esperé. No esperé mucho antes de recibir un correo de Madame Pince de MPT confirmando mi reservación con Quinn.

Me quedé viendo ese correo un largo rato, mi estómago dando vueltas y mi corazón acelerado, luego corrí a la ventana de mi habitación, la abrí, y dejé que el aire frío matutino calmara mi ansioso estómago.

Esto realmente estaba pasando.

Draco Malfoy iba a tener sexo conmigo. Estaba tanto asustada estúpidamente como emocionada más allá de la imaginación.

...-...-...-...-...-...

Draco

Han pasado dos días dese que hablé por última vez con Mía. Ella en cierto modo sólo... desapareció. Fuera del radar.

Lo entendía. Entre el trabajo, vida social, y todo lo demás de por medio, la vida puede ser abrumadoramente ocupada.

Tómame a mí, por ejemplo.

Por las siguientes tres noches, estuve agendado día y noche.

Normalmente trabajaba seis días, tomando un trabajo al día, pero negarme a una clienta regular era peor que arreglar el horario de un día. Me di cuenta que cancelarle a una clienta o estar indispuesto para proveer un servicio dentro del lapso de dos días desde el día requerido era malo para el negocio.

Si cancelaba lo suficiente, o mi horario estaba demasiado lleno, mis clientas se iban a otro lugar.

Claro, era agitado, pero no tenía tiempo para la inactividad. Los domingos eran mi día para recuperarme. Así que puede adivinar que estaba un poco sorprendido al encontrar que Madame Pince había agendado a Mía para el siguiente domingo. Normalmente, estaría enojado. Los domingos eran mi único día para ser normal. Debería haber estado enojado. Y por alguna razón, no lo estaba. No me importaba compartir mi domingo con Mía. De hecho, estaba esperando hacerlo. Sin nervios, ni ansiedad. Era un sentimiento agradable.

Pasé la tarde caminando en la playa y preparándome para una de mis regulares. Subconscientemente, mantuve mi ojo en el celular, esperando que ella me mandara un mensaje, pero no lo hizo. Mierda. Después de un día de conversación, ya extrañaba platicar con ella.

Tenía que poner mi cabeza en el juego.

—Oh, Dios, Quinn —gimió Annie mientras sostenía sus muslos, sus tobillos descansando sobre mis hombros a medida que me enterraba en su apretada vaina húmeda.

Annie estaba cerca de los cuarenta y le gustaba hacerlo como si ambos estuviéramos casados y tuviéramos una aventura. Ella estaba casada, y me pedía que me vistiera formal para nuestros encuentros. Amaba el sentido de urgencia. Tan pronto como entré en la habitación de hotel que reservó, la empujé contra la pared, besando sus hermosos labios rosas salvajemente.

Annie era pequeña y delgada con rasgos llamativos y cabello rubio perfectamente arreglado.

Para una mujer con una sorprendentemente perfecta apariencia, le gustaba estar desarreglada.

Annie jadeó y resopló mientras sostenía mi camisa semi abierta.

Siempre terminábamos parcialmente desvestidos. Era la manera en la que Annie lo veía: como si la deseara tanto que no podía siquiera esperar a quitar sus ropas antes de follarla hasta dejarla sin sentido.

Ella sacó volando la chaqueta de mi traje cuando la tuve contra la pared, y comenzó a desabotonar mi pulcra camisa blanca. Me las arreglé para aflojar mi corbata antes de caer sobre mis rodillas, alzando el borde de su vestido hasta sus caderas, apretando su trasero y quitando sus bragas de seda roja con mis dientes.

Annie era tan pequeña que la alcé sin esfuerzo y la arrojé sobre la cama. Coloqué el paquete de aluminio discretamente en mi boca y usé mis dientes para abrirlo, y entonces coloqué el condón en mi polla antes de entrar en una temblorosa Annie con una sola embestida.

Había tenido un buen momento con ella, pero no era divertido. Solo era trabajo.

Mientras bombeaba en ella, no pude evitar pensar en Mía. Quería que fuera divertido con ella. Nunca había tenido una clienta que me tratara como amigo. Esto sería diferente. Simplemente no podía esperar para conocerla.

Pensar en Mía hizo que mis bolas se tensaran. Era estúpido, en realidad. ¡Ni siquiera sabía cómo se veía!

Annie se estimuló con sus dedos, jadeando. Empujando su mano a un lado, la remplacé con la mía. Su dura protuberancia estaba muriéndose por algo de atención. Tenía que bañarla con besos para encenderla con lo que estaba a punto de hacer.

—Oh, mierda, Annie. Me pones tan caliente. Voy a venirme.

Su coño se tensó alrededor de mí como un tornillo. Usé mi pulgar para hacer gentiles círculos sobre su clítoris. Una vez que Annie comenzó a gemir una y otra vez, sabía lo que necesitaba.

Más.

La froté más duro y rápido, murmurando:

—Sí, nena, casi estás ahí —y—, maldición, se siente tan bien.

Un minuto más tarde, la espalda de Annie se arqueó en la cama a medida que dejaba salir un ronco grito.

—¡Oh, oh, oh!

Al momento en que sentí su orgasmo pulsante, me perdí. Mi corazón se aceleró, cerré mis ojos y mi espalda cosquilleó y casi inmediatamente, gemí a través de mi liberación, sosteniendo los muslos de Annie más duro de lo que debería.

Nunca perdía mi tiempo después de que el trabajo estaba hecho.

Mirando hacia una sonriente Annie, le guiñé un ojo, salí y caminé al baño para asearme.

Saliendo del baño, vi a Annie que estaba esperándome en la cama, todavía vestida.

—Bueno, eso fue increíblemente caótico.

Le sonreí.

—Me alegra que te haya gustado, Annie.

Se estiró y enredó su mano a lo largo de mi corbata.

—Mi esposo estará en casa pronto.

A medida que me inclinaba hacia ella, dije las palabras que había murmurado incontables veces antes.

—Entonces hagamos que esto valga la pena.

….-….-…..-…-…

Estacioné mi auto en mi entrada y bostecé. Me bañé en el hotel antes de irme, así que afortunadamente, todo lo que necesitaba hacer era quitarme el traje de pingüino antes de caer sobre mi almohada.

Cuando entraba en mi apartamento, sentí unas vibraciones en mi bolsillo.

Mía: ¡Hora de preguntas! A) ¿Bóxer o calzoncillos? B) ¿Salado o dulce?

Cansado como estaba, no pude evitar que una sonrisa cruzara mi cara.

Me desvestí, gruñendo, y me recosté sobre mi cama.

Yo: Bóxer. Me gusta dejar que mis chicos respiren. Y, no puedo decidir. Amo las papas fritas tanto como amo el chocolate. Voy a llamarlo un empate. Mi turno. 1) ¿Flores o dulces? 2) ¿Una llamada de tu madre o quedarte atrapada en el tráfico?

Lo mandé y esperé.

Mía: ¡Ja! Dejar que tus chicos respiren. Ew. Humm, ninguno. Nada de flores o dulces. Prefiero algo original. Las flores son de los 80 y/o para funerales. Los dulces son simplemente tristes. Y aunque amo a mi madre... escogeré el tráfico. :/ Bien, mi turno. A) ¿Perros o gatos? B) ¿Malasia o Francia?

Reí ante su respuesta y escribí rápido.

Yo: No tengo mascotas, pero soy un chico de gatos. Amo a los perros, pero necesitan muchas cosas y tengo problemas con el compromiso. ;) Por lo demás, he estado en ambos lugares, y Malasia le patea el trasero. Ooh, esto se está poniendo interesante. 1) ¿Desayuno o cena? 2) ¿Superman o Spiderman?

De pronto ya no estaba cansado.

Mía: Desayuno, por supuesto. Puedo comer una docena de panqueques al mismo tiempo, siempre y cuando estén ahogados en mantequilla y jarabe. Y ninguno, soy más una chica de Wolverine. Mmm, panqueques. Genial. Ahora estoy hambrienta.

Sabía que ella no lo dijo como una pista, pero tomé la entrada que me dio.

Yo: Conozco un lugar en el centro. ¿Podría recogerte? Podríamos comer y preguntarnos cosas cara a cara...

Predije lo que iba a decir antes de que lo hiciera.

Mía: Buenas noches, Quinn.

Suspiré y sacudí mi cabeza. Sonaba como un bastardo molesto.

Yo: Buenas noches, Mía. Dulces sueños.

Faltaban diez días hasta el domingo. Luché por no ponerme mis ojos en blanco a mí mismo. Estaba llevando cuenta de los días. Hablando de patético.

Necesitaba salir más.


Hola hola! Como están? Gracias por sus comentarios y por leer, me inspiran a seguir adaptando!

Bueno como verán Draco empezó a dejar ver de que va su trabajo jajajaj y Hermione está haciendo amigos nuevos, en estos capítulos no va a haber mucho Dramione más allá de los textos o alguna llamada que ya va a aparecer ajajaj pero les prometo que más adelante van a tener Dramione de sobra!

Espero que me cuenten que piensan del nuevo capi en los comentarios y si - los que leyeron el libro y saben de que va la trama- quieren hacer algún aporte sobre algún personaje pueden hacerlo :)

Besos, Isa.