Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 5
Draco
Harry lanzó el balón de fútbol y, distraído como estaba, voló sobre mi cabeza y hacia la arena detrás de mí.
De vez en cuando, Harry y yo entrenábamos en la playa frente a mi bloque de apartamentos. Siendo un sábado, él no tenía trabajo y era el clima perfecto para un ligero juego de atrapadas. Harry siempre se quejaba de estar encerrado en la oficina todo el día, no tenía la energía para entrenarse.
No amaba el par de kilos que había ganado, así que le estaba ayudando a ponerse en forma otra vez. Y con ayudar, me refería a empujarlo fuerte, luego empujarlo aún más fuerte. Empujar y empujar hasta que quisiera darme una soberana paliza.
¿Qué podía decir? Era un buen amigo.
Corrí por el balón, lo tomé, y luego lo lancé lejos. Harry lo agarró y entonces lo devolvió. Me las arreglé para atraparlo esa vez.
El silencio nunca me había molestado, pero recientemente, me encontraba anhelando conversar en lugar de estar perdido en mis pensamientos. Necesitaba llenar el silencio con algo rápidamente antes de que mi mente empezara a hacer su cosa.
—¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo, Madre Superiora?
Una pregunta personal, lo sé, pero Harry podía manejarla. Éramos cercanos y ambos habíamos estado en el negocio de acompañantes, teníamos la impresión de que el sexo era natural y divertido, siempre y cuando ambas partes consintieran.
En la acostumbrada forma de Harry, sonrió.
—Anoche. ¿Por qué? ¿Conoces a alguien?
Lanzando el balón, dejé escapar una risa.
—¿Alguien que tuviera que levantar tu malhumorado trasero? No. Nunca castigaría así a una chica. Nadie que me guste de todos modos.
Frunció el ceño y atrapó el balón, luego lo arrojó de vuelta. Duro.
—Estúpido.
Me reí, sacudiéndome el dolor en mis manos de agarrar la rápida bola.
—Supongo que quería asegurarme que tu burrito de carne y frijoles no se marchite como una ciruela pasa.
Harry me señaló a medida que me miraba fijamente.
—Mi burrito de carne y frijoles todavía es jodidamente delicioso, muchas gracias.
Lancé el balón, murmurando:
—Tendré que creer en tu palabra, hermano.
Harry lucía como si quisiera decir algo, y nunca siendo uno que se va por las ramas, preguntó indiferente:
—Entonces, ¿cancelaste las cosas con esa clienta?
Me paré erguido, jadeando por un momento, luego sacudí mi cabeza, lanzando el balón.
—No.
Atrapó el balón y lo sostuvo entre el costado de su cuerpo y el hueco de su codo.
—Estás pidiendo problemas, amigo.
Harry nunca me irritaba, pero estaba irritado justo en ese momento.
—¿Por qué? ¿Porque tú tuviste una mala experiencia? Eso no significa que me pasará a mí.
Me observó detenidamente.
—¿Y si pasa?
Las olas rompiendo en la orilla sonaban en el fondo, un sonido normalmente relajante. Hoy no era muy relajante para mí. Mi mandíbula se tensó.
—Entonces me encargaré de ello.
Harry sacudió cabeza.
—Sólo estoy preocupado por ti. No quiero que cometas el mismo error que yo.
No. Esta conversación había terminado.
—¿Vas a lanzar el balón o qué?
—Sí, sí. Muy bien —murmuró. Y luego arrojó el balón.
El silencio era incómodo. Odiaba eso, especialmente con Harry. Tenía que cerrar la brecha.
—¿Cómo le está yendo a tu hermana?
Su labio se retorció.
—Dejó perfectamente claro que no necesita mi ayuda con nada. Dice que es un adulto y vivió sin ayuda durante casi cinco años. En otras palabras, es una completa niña mimada.
Me reí y lancé el balón.
—Entonces mejor para ti.
Su rostro se volvió sombrío.
—Me preocupo por ella. No me gusta que esté por su cuenta. No cuando nos tiene a mamá y a mí. —Sostuvo el balón por un momento—. Ya sabes, siempre fue esta cosa frágil. Me necesitaba y yo la ayudaba como pudiera. No tenía muchos amigos. Se asustaba alrededor de los chicos, y ahora que finalmente salió de ese cascarón, no sé. En cierto modo extraño ser necesario.
Atrapé el balón y dije:
—Sabe que estás ahí. Vendrá a ti cuando necesite ayuda. Deja que el pequeño pajarito vuele. —Entonces pensé en la linda y regordeta Mione y añadí apresuradamente—: Pero no demasiado lejos.
Harry sonrió y me lo devolvió, sabiendo que había estado pensando la misma cosa.
Me despedí de Harry alrededor de la una de la tarde. Me dijo que mantuviera libre la noche del lunes. Sería el anfitrión de una noche de póquer, que casi siempre se convertía en una noche para salir a pescar. Le dije que ahí estaría.
Correr sonaba como una buena idea. No tenía mucho tiempo antes de la clienta de esa tarde, pero tenía tanta energía que si no quemaba el exceso, era probable que follara a mi clienta a través de todo el piso. No que pensara que le importaría.
Corrí de muelle a muelle, luego me di la vuelta y me fui a casa. Estaba sudoroso, caliente y molesto, pero esperaba que mi noche con Daphne fuera algo mejor que mi noche con Astoria. En otras palabras, esperaba que mi polla cooperara y realmente venga a la fiesta. Estaba seguro que lo haría. Daphne era preciosa y tímida como un ratón.
Siempre eran las tímidas a las que había que buscar. Una vez que pasas más allá de la timidez, generalmente eran salvajes en la cama, del tipo salvaje que dejan marcas de uñas y rastros de sangre por tu espalda.
De camino hacia el edificio, escuché una temblorosa e inestable llamada.
—¡D-Draco! ¡Oh, Draco!
Me detuve a medio trote y localicé la fuente del sonido. Cuando vi su rostro, destellé una sonrisa.
—Hola, señora Henderson. ¿Qué puedo hacer por usted?
Las manos de la mujer mayor y su cabeza se sacudieron casi violentamente. Su cuidadora, Jenny, me había dicho que sufría de la enfermedad de Parkinson, e incluso con la medicación, las sacudidas ya no pararían, pero su habla mejoraba considerablemente. Eso me hizo preguntarme cómo luciría si no tomaba su medicación. La imagen mental era desgarradora.
Intentó sonreír, pero salió con dolor.
—M-m-m-mi grifo t-i-i-iene una fuga. ¿T-t-t-te importaría?
Jenny apareció detrás de la señora Henderson.
—Hola, Draco. El maldito grifo está goteando de nuevo. —Ella sopló para quitar los mechones de cabello caído sobre su rostro y aleteó sus pestañas suplicantemente—. ¿Tienes unos minutos?
Miré el reloj y supe que no tenía mucho tiempo de sobra. Pero la señora Henderson era una agradable señora y odiaba negarle algo.
—Seguro. Tengo algo de tiempo. Vuelvo en un minuto; solo tengo que buscar mis herramientas.
Tomando las escaleras de dos en dos, abrí mi apartamento, recogí mis herramientas de la habitación de invitados y bajé corriendo los escalones hacia el apartamento de la señora Henderson.
Jenny sostenía la puerta abierta para mí, sonriendo.
—Corriendo como lo haces me está diciendo que no tienes tanto tiempo como afirmas. —Le guiñé un ojo cuando entré y sacudí mi cabeza— . No hay prisa, Draco. Pudiste haberlo hecho mañana. A ella no le habría importado.
Jenny era una mujer alta y atlética, de veintitantos años que siempre llevaba vaqueros rasgados y camiseta. Tenía llamativos ojos verdes, largo cabello teñido de negro y un tabique perforado. Era bastante atractiva.
También era en gran medida una lesbiana. Sabía esto, porque una noche saliendo del edificio, la atrapé besándose con su novia mientras pasaba por el lugar de la señora Henderson. Si no hubiera tenido tanta prisa, me habría detenido y visto todo el espectáculo. Parecía que estaba a punto de ponerme caliente y pesado.
—¿Por qué hacer para mañana lo que puedo hacer hoy, Jenny?
Ella murmuró:
—Imbécil. —Y me condujo a través de la fuga. Sonreí para mis adentros en señal de triunfo.
Se sentó en el borde de la bañera para verme trabajar.
—¿Tienes una cita caliente esta noche o algo así?
—O algo así —concedí, luego añadí en tono de broma—, pero sabes que solo tengo ojos para ti, Jen.
Ella soltó una carcajada.
—Tienes el equipo equivocado para mí, amante.
Sacudí mi cabeza tristemente.
—Lo sé. Es por eso que hice la reserva para ese procedimiento a finales de este año. Entonces puedes llamarme Matilda y viviremos felices para siempre.
Abrió la boca para responder con una, sin duda, descarada observación, cuando el sonido de cristales rotos seguidos por la señora Henderson diciendo—: Oh, querido —le siguió.
Jenny salió corriendo del cuarto de baño.
—¿Todo bien? —grité.
Jenny respondió con un divertido:
—Sí. Solo un vaso de jugo que la señora H pensó lucía mejor en el suelo.
La señora Henderson intentó sonar ofendida, pero podía escuchar la sonrisa en su voz.
—Oh, J-Jenny. Eres t-terrible.
Sonreí ante sus continuas bromas y arreglé el grifo. Cuando salía, bajé la mirada hacia mi reloj y respiré fácilmente. Todavía tenía tiempo de sobra.
Daphne era una madre soltera de las afueras del pueblo. Era tímida y dulce con un cuerpo de infarto, cabello corto, y suaves ojos azules.
Ella agendaba cada tres meses. Tenía una hija, Lillian, a quien había dado a luz joven y de algún modo encontró el tiempo para terminar su carrera y obtener un trabajo más que decente en una compañía de Fortune 500.
Viajaba para trabajar, lo que hacía fácil para ella tener su cita trimestral sin detección.
Facilitaba mi trabajo saber tanto como pudiera de mis clientas.
Cuando era posible. Lo divertido de Daphne era que podía hablar a multitudes sin fallar una palabra. Ponla frente a un hombre en un bar y se retraía en sí misma.
Con Daphne, cada encuentro era una primera cita. Cada cita, podía ser un hombre diferente. Funcionaba genial para mí, porque podía cambiar a un personaje distinto dependiendo de mi estado de ánimo.
Me vestí en pantalones oscuros ajustados y una camiseta gris, me deslicé unos zapatos italianos de cuero de vestir, y entonces bajé las escaleras al bar para encontrar a Daphne para nuestra "cita a ciegas".
Antes de poder sentarme, la vi. Ella me vio y sonrió, caminando hacia mí. Me detuve, esperando a que se acerque. No sé cómo paso, pero cuando iba a saludarla, un nombre que no había planeado decir salió de mi boca.
—¿Mía?
Daphne parpadeó en confusión un momento antes de sonreír y sacudir la cabeza. Levantó una mano y acomodó una hebra suelta de cabello detrás de su oreja, revelando una tímida sonrisa.
—Mía —murmuró pensativamente. Entonces, sonriéndome de oreja a oreja, accedió—: Sí. Soy Mía. Y tú debes ser... —Su nariz se arrugó adorablemente—, Nick.
Oh, Dios. Ella pensaba que estaba haciendo un juego de roles. Estaba a punto de disculparme, cuando vi la sonrisa de aprobación de Daphne. No había nada que pudiera hacer ahora. Parecía disfrutar el cambio de nombre.
Siendo honestos, también yo. Eso era todo. Era oficialmente un jodido enfermo.
Necesitaba una bebida. La sonrisa fácil que ponía tan frecuentemente no encajaba muy bien esta noche, e incluso aunque había dejado el último botón desabrochado, me sentía sofocado.
—¿Te gustaría una bebida... Mía?
Daphne respingó un poco. Era muy linda.
—No, gracias. Pero estoy muriendo de hambre.
Gracias a Dios. Estaba feliz por la indicación. Tomé la mano de Daphne y la encajé en el hueco de mi codo, murmurando una conversación sin sentido mientras caminábamos hacia el restaurante del hotel. Daphne sonreía y respondía cosas igualmente sin importancia a las que le decía, entonces me paré detrás de ella y la ayudé a sentarse, porque era un jodido caballero y ella estaba pagando por esa parte de mí.
Nos sentamos en lados opuestos de la mesa y hablamos un poco.
Ordenamos el especial. Comimos el especial. Bebí demasiado para una cena, y a medida que caminábamos hacia el elevador, me encontré achispado y caliente como el infierno.
Sostuve la mano de Daphne con firmeza y la acerqué, aunque éramos las únicas dos personas en el elevador. Tan pronto como la puerta se cerró detrás de nosotros, la llevé lentamente a la esquina de la pequeña caja.
Poniendo una mano en su estómago, me agaché para poner mis labios en su mejilla. Cerré los ojos y susurré una plegaria desesperada:
—¿Puedo besarte... Mía?
Su respuesta vino en forma de un suave suspiro. No necesitaba tiempo para pensar en lo que estaba haciendo; vino a mí naturalmente. Era un gigoló. Esto era lo que hacía.
Presionándola en la esquina, besé su mejilla antes de darme vuelta ligeramente y capturar su boca en un profundo beso demandante. Pude sentir la sorpresa de Belinda. Normalmente nunca era tan audaz, pero esta noche, Daphne no era ella misma. Era Mía. Y yo era Nick.
Nick parecía ser un cabrón calenturiento, así que seguí adelante. Sin que me importe estar achispado. En lugar de ello, lo estaba usando como excusa. A pesar de su sorpresa, la escuché gemir. Eso fue todo lo que se necesitó para volverme loco. Besé a Belinda como nunca antes había besado a una clienta. La besé como quería besar a una mujer, como ansiaba besar a una mujer. Sin restricciones y salvaje.
Su lengua salió a lamer la humedad de mis labios. Mis brazos se enredaron alrededor de su cintura y la empujé hacia mi cuerpo, gimiendo.
Pegué mi erección restringida por el pantalón en su estómago y me deleité con su jadeo. Necesitaba estar dentro de Mi... Daphne. Necesitaba estar dentro de Daphne.
Como si los dioses del sexo hubieran escuchado mi silenciosa demanda, el elevador se abrió en nuestro piso, y en un enredo de labios y miembros, de algún modo tropezamos a través del pasillo a la habitación.
No tengo recuerdos de cómo abrí la puerta, porque de hecho no recuerdo haberlo hecho.
Caminé con ella hacia atrás a la cama hasta que sus corvas golpearon el marco. Poniendo una mano en su hombro, la empujé y cayó en la cama, con una mirada soñadora en su rostro.
Mi creciente dureza estaba haciendo demandas y, estúpidamente, estaba escuchándola. Mis dedos trabajaron en los botones de su camisa, y una vez que el último botón estuvo abierto, abrí el material, observando mi premio. Daphne me miró, con los ojos amplios a medida que me agachaba, la besaba duro en la boca, y pasaba las manos por su estómago, pasando sus costillas para gentilmente sujetar sus pechos.
Pero no era suficiente. Con mi boca en la de ella, desabroché su sujetador para liberar sus animadas bellezas. Retrocedí para mirarla. El ligero rubor en sus mejillas, y sus ojos buscando alrededor nerviosamente, solo me pusieron más duro. Mis manos encontraron su camino de regreso a sus pechos y los apreté ligeramente antes de pasar mis pulgares por sus tensos pezones.
Dios, era un hombre de tetas. Daphne no tenía mucho en ese departamento, pero era sensible y estaba jodidamente interesada.
Un gruñido se me escapó mientras mi boca descendía y capturaba un dulce bulto rosado entre mis labios. Succioné y lamí hasta que Daphne era un desastre jadeante, todo mientras aún usaba su falda y tacones. Trabajé rápidamente, levantando y luego desabrochando su falda beige ajustada.
Sus bragas se unieron a ella en el piso, junto con su sujetador y camisa.
Los tacones se quedaron en su sitio, al igual que sus medias a medio muslo.
Daphne trepó al centro de la cama a medida que comenzaba a desvestirme. Trabajé lentamente, desabotonando mi camisa entonces dejándola caer de mis hombros a la alfombra. Mis pantalones y bóxer salieron en un solo movimiento y estaba desnudo, expuesto y jodidamente excitado.
Jadeando de anticipación, trepé a la cama y encima de ella, presionando un suave beso en su boca.
—Voy a comerte hasta que grites... Mía.
Sus ojos se pusieron en blanco ante mi presumida declaración y eso me volvió loco. Abrí sus piernas ampliamente, bajé mi cara, y la comí como si fuera el Oso Pooh y su coño fuera la más dulce olla de miel. Se vino en mi boca, y luego se vino de nuevo, fuerte, pero eso no me calmó. De hecho, solo me incentivo más. Estaba en llamas, quemándome vivo de adentro hacia afuera.
Estaba a punto de entrar en combustión; mi caliente y pesada polla me lo decía.
Con Daphne en un estado delirante, me moví por su cuerpo, me acomodé entre sus piernas, me enfundé discretamente y gentilmente entré en su húmedo coño. La trabajé lentamente al principio, y justo como había predicho, pronto tenía sus garras en mí y jadeaba:
—Más fuerte. ¡Maldita sea, más duro!
Qué se joda la carrera de hoy. No le llegaba a los talones al ejercicio que estaba haciendo ahora. Golpeé más duro y vi mientras su boca se abría, sus ojos ampliándose más. Lo tenía. Estaba golpeando su punto dulce.
Amaba esta parte. Mi boca se levantó en una sonrisa presumida.
Bajando la velocidad, salí y entonces entre más fuerte. Hice esto una y otra vez y, finalmente, se apretó a mí alrededor, contrayéndose mientras se venía, su cuerpo tenso, sus ojos parpadeando en alegría. Ella lo montó a medida que la embestía con fuerza.
Entonces, era mi turno.
Apoyé mis manos a los lados de su cabeza y golpeé ansiosamente, castigadoramente. Ella me sentiría mañana; no había dudas al respecto.
Empujé dentro de ella, una y otra vez, y cuando me fijé en su cara, atrapé su suave sonrisa adormilada.
Eso me tomó por sorpresa. Mi mente estaba sobrecargada con pensamientos de cómo luciría Mía mientras se venía. Y con eso, mis bolas se apretaron y me quedé inmóvil dentro de Daphne, dejando salir un grito animal a medida que me venía.
Mi cuerpo se desplomo y colapsé, sin aliento, encima de Daphne. Ella era cálida, suave y me daba la bienvenida. Cuando sus brazos se envolvieron alrededor de mí y pasó sus dedos por mi espalda, murmurando un asombrado "Guau", me sentí como la mierda por el solo hecho de que esta hermosa mujer no me había hecho venir, sino una invención de mi imaginación.
Iba a irme al infierno.
A las tres de la mañana, mi cuerpo yacía exhausto en mi cama, pero mi cerebro no se apagaba. Miré fijamente al mensaje que acababa de escribir.
Yo: ¿Por qué es que acabo de tener sexo con una mujer esta noche, pero no puedo dejar de pensar en ti?
Lo miré fijamente por un largo rato antes de eliminarlo, apagar mi teléfono y acostarme, despierto y agotado. Me recosté despierto para presenciar un hermoso amanecer, solo que no obtuve placer alguno en las hermosas manchas naranjas y rosadas.
En ese momento, odiaba ese amanecer casi tanto como odiaba mi debilidad.
Buenos días! Capi corto y no hay parte de Hermione, lo sé lo sé... pero no quería tenerlos esperando otra actualización por mucho tiempo (decidí que algo es mejor que nada jaja) y como estoy rindiendo parciales y estudio en grupo, mi tiempo para adaptar la historia es limitado, gracias por la paciencia! Gracias a las que me desearon suerte en los exámenes, no aprobé uno pero bueno, cosas que pasan :(
Como verán seguimos viendo como es el trabajo de Draco (les cuento que no me andan las comillas así que verán mucho esto jajaj) y díganme que no soy la única que AMA que no se pueda sacar de la cabeza a Hermione
En respuesta a los comentarios de Lu Felton, cloquear es el ruido que hacen los patos jajajaj y a Doristarazona me alegro que te haya gustado la adaptación! Si está en el primer capi pero me olvidé de poner en negrita las palabras jajaja y ya no tiene sentido cambiarlo ya que lo pongo en cada capitulo. Muchas gracias a todas/os los que comentan, aunque no conteste siempre los leo y me motivan a sacar tiempo de algún lado para adaptar - como ahora que estoy en un rincón del aula jajaj aunque en mi defensa llegué tarde y ya no entendí la clase.
Gracias a todos los que leen y comentan y bienvenidos los nuevos lectores por supuesto! Espero sus comentarios como siempre.
Besos, Isa- que verá si puede seguir adaptando la historia en su clase de Inmunologia.
