Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 6
Hermione
Habían pasado cuatro largos días desde que hablé con Draco. Claro, nos enviamos mensajes ocasionales durante ese tiempo, pero deseaba oír su voz, era estúpido, porque no me gustaba la forma en que me sentía cuando hablábamos. Me sentía al borde, acobardada.
Tal vez esa era la diferencia. Supe sobre Draco Malfoy durante tanto tiempo que creía firmemente que nunca me lastimaría, no a propósito, de todos modos.
Él era seguro. Jamás podría tener una relación con él, debido a su amistad con mi hermano. No es que me quisiera alguna vez de esa manera, y si mi hermano confiaba en él, era todo lo que necesitaba para saber que era un buen tipo. Mi hermano siempre fue un buen juez de carácter, y a pesar de que fue un idiota al crecer, nunca se hacía amigo de idiotas. ¿Ven?
Seguro.
Era mi primer día de trabajo, y después de haber pasado los últimos días en mi apartamento memorizando sitios web completos de información, estaba segura que hoy sería un buen día.
Me desperté a las seis de la mañana, me duché y vestí con mi ropa de negocios estándar: una camisa femenina blanca, pantalón negro de cintura alta, y zapatos de tacón; luego añadí un maquillaje ligero, y arreglé mi cabello caótico en un moño sofisticado. Estaba feliz con mi apariencia. Había recorrido un largo camino en apenas cuarenta minutos.
Después de pasar la mayor parte del fin de semana con Bill y Terry, nos estábamos volviendo amigos rápidamente. Me encontré diciéndoles cosas que nunca les dije a otras personas. En una sola noche, les hablé de mi enamoramiento con Draco y la forma en que empezó. Les hablé de ser tan gorda que empecé a desarrollar problemas de salud. Y, por último, les dije que era virgen.
Culpé al vino.
Terry pareció estar encerrado en un estado de sorpresa, mientras que Bill pareció aceptar todo con una sonrisa y guiño suave, sin interrumpir en ningún momento. Terry, sin embargo, interrumpió, y siempre se las arregló para hacerlo de una manera más que dramática. Las maldiciones comunes utilizadas fueron: "¡Cállate!" Y un jadeo: "¡Oh, Dios mío, no!" Solía a veces añadir un: "Nuh-uh. ¡No lo creo!" o "¡Estás bromeando! ¡Dime que estás bromeando!"
Terry me hizo su proyecto. Y aunque esto normalmente me haría correr por las colinas, no me importaba tanto, sabiendo que Bill estaría allí para manejar la situación con Terry.
Como la noche anterior, por ejemplo. Los chicos me arrastraron lejos de mi computador el tiempo suficiente para que me emborrache de vino antes de que Terry sacara una bolsa de la farmacia. Mi instinto se hundió.
Ni siquiera quería saber qué había allí.
Sonriendo como la Mona Lisa, Terry sacó dos cajas de la bolsa y extendió una. Y me atraganté con mi propia saliva. Tosiendo, sacudí la cabeza y jadeé un firme:
—¡No!
La sonrisa de Terry desapareció. Él se acercó arrodillándose junto a mi lugar en el sofá, inclinando la cabeza de la manera más patética y rogando:
—Oh, ¿por favor? ¿Por qué no?
Sostuve la caja en la mano y le di una mirada que decía: ¡Sabes por qué!
Terry se puso de pie, fingiendo inocencia.
—No veo el problema.
Luché con las palabras, simplemente pronunciando:
—Es de color rojo bombero. Empezaré a trabajar el lunes para una empresa de gestión de eventos muy profesional, Terry. Tengo que encontrarme con los clientes y hablar con ellos en un sentido experto. No me teñiré el cabello de rojo bombero.
Bill tomó la otra caja y me la entregó. Lo miré a los ojos.
—¿Estás en esto? ¡Estás destinado a ser el práctico!
Él sonrió, y fue tan hermoso que me olvidé de mi nombre. Luego habló con ese acento inglés que tanto amaba.
—Elegí éste. Creo que va a adaptarse a tu coloración mucho mejor.
Por no mencionar que tus cálidos ojos marrones son hermosos en este momento, pero con este color, resaltarán tanto que todos los hombres del mundo tendrán que cubrir sus ojos cuando pases. —Me sonrió—. ¿Sabías que tienes una pequeña pizca de verde escondido en tus ojos, y cuando sonríes, aparece?
Eso fue todo. Me convencieron. Me volví hacia Terry y susurré:
—Eres un hombre muy afortunado.
Terry suspiró a medida que veía a Bill con amor.
—Como si no lo supiera, hermana.
Cuando miré a la caja en mis manos, me sorprendí gratamente. Así que, con un gesto brusco de aprobación y un fuerte "¡Sí!" de Terry, me llevaron a su cuarto de baño, donde me frotaron vaselina en la frente, las orejas y el cuello, y luego Terry se colocó un par de guantes y se puso a trabajar.
Treinta minutos pasaron. Me incliné sobre la tina y lavé, condicioné, y enjuagué, luego Terry pasó una cantidad increíble de tiempo cepillando y secando mi cabello. Después de que considerara mi cabello "¡In-creí-ble!" finalmente me permitió ver la diferencia. Y qué diferencia era. Apenas podía creer lo que veía.
¿Cómo diablos podía pasar de un marrón apagado a castaño rojizo ser un cambio tan grande? Mi piel se veía como si tuviera más color y brillo, mi cara parecía más nítida con mis pómulos más pronunciados, y Bill, tenía razón. Hacía que el ligero verde en mis ojos se evidenciara más. Así que cuando Bill vio esto, se puso de pie detrás de mí en el espejo, con una sonrisa inmensa, y luego se inclinó a mi oído y murmuró:
—Resaltan.
Y casi perdí el uso de mis piernas. Bill era un hombre en serio atractivo. Él lo sabía, pero no se preocupaba, y nunca, y me refiero a nunca, lo utilizaba para su ventaja. Y eso me hacía amarlo aún más.
Amaba mi nuevo color, y sentada en el autobús esta mañana, podía sin duda ver a los hombres notar mi nuevo "aspecto". Cuando sentí ojos en mí y vi a un hombre de treinta y tantos años de edad con un traje observándome, un rubor iluminó mi rostro. Metí mi barbilla para ocultar el color rosa furioso de mis mejillas y cuello.
Sin embargo, todavía sentía los ojos en mí, y los sentí de parada en parada. La curiosidad pudo más que yo. Busqué hasta encontrar al Señor Traje sonriéndome, y aunque mi corazón latiera feroz, le devolví la sonrisa, aunque nerviosamente.
Fue entonces cuando sonrió, y algo en esa sonrisa hizo que mi estómago se retorciera. El Señor Traje se parecía un poco a Draco, sólo que en lugar de una explosión de caos perfecto, el Señor Traje tenía ojos que coincidían con el color de su corbata, y su cabello castaño había sido estilizado de manera profesional.
Me gustó. Así que cuando me puse de pie, al mismo tiempo que él, y me bajé en la misma parada que él, casi choco contra él cuando avanzamos al mismo edificio, mis nervios elevándose hasta el punto de ebullición. De repente me volví hacia él a medida que sostenía la puerta para mí, y luego espeté:
—¿Me estás siguiendo?
Su risa se apoderó de mí, haciendo que tuviera piel de gallina.
—Si no tuviera trabajo, probablemente lo haría. Pero no. —Sus ojos se estrecharon de manera juguetona—. Podría hacerte la misma pregunta.
Mis mejillas se calentaron tanto que pensé que podría derretirme.
—Lo siento. Supongo que soy un poco paranoica. Este es mi primer día en Thonks Limited.
Él parpadeó y su sonrisa vaciló por un segundo, pero sus ojos siguieron iguales.
—¿Thonks Limited? Está en el nivel tres. Voy a acompañarte; puede ser un poco confuso si no sabes el camino.
Empecé a declinar luego lo pensé mejor. No quería llegar tarde en mi primer día por actuar como una experta que no podía ver a alguien tratando de hacerme un favor. En su lugar, le sonreí a través de un suspiro.
—Gracias. Lo último que necesito ahora es llegar tarde. Una primera impresión dura, sabes.
Él me miró con el ceño arrugado ligeramente cuando murmuró pensativo:
—Seguro que lo hace.
Entramos en el ascensor, y cuando pulsó el botón, tendió la mano y pronunció:
—Soy Remus.
Agradecida por su ayuda, tomé la mano y la estreché, y sonreí.
—Hermione. Hermione Granger
Soltó mi mano y ambos miramos hacia delante.
—Lindo nombre para una mujer bonita —dijo Remus.
Mis ojos se abrieron ampliamente. No estaba segura cómo responder a eso. Estaba segura que un "gracias" le haría suponer que era superficial y pensaba que era bonita, pero si dijera "Oh, no soy bonita", entonces pensaría que buscaba cumplidos. Así que en lugar de responder, simplemente sonreí y tragué fuerte.
El silencio era ensordecedor, aunque Remus parecía bastante cómodo con él. Estaba tan agradecida cuando se abrieron las puertas y salí del ascensor y en la zona de recepción de Thonks Ltd, girándome para darle las gracias y dejarlo seguir. Me sorprendí cuando la mujer en la recepción se puso de pie, mirando con los ojos abiertos a Remus. Balbuceó:
—¡S-señor Lupin! No vi su nombre en el libro hoy.
Remus le sonrió, pero era fría. Cuando murmuró un plano:
—Esa es una de las ventajas de tener tu propio negocio, Janet. Puedes ir y venir como te plazca.
Mi cerebro canalizó a Terry y gritó: "¡Cállate!"
Entonces quise gritar: "¡Pero tú no puedes poseer un negocio exitoso! ¡No puedes ser rico! ¡Tomas el autobús!", pero, por supuesto, no lo hice. En lugar de eso, hice lo mejor que pude pensar, lo que fue mantener la boca cerrada.
Janet, también siendo inteligente, murmuró un suave:
—Por supuesto, señor.
Remus se acercó a la puerta y la sostuvo abierta, esperando a que pasara. Lo hice, mis pies llevándome rápidamente mientras sujetaba mi bolso como un salvavidas. Lo seguí a medida que caminaba, casi pisándolo cada pocos pasos, hasta que me llevó a una gran oficina al final del pasillo.
—Entra, Hermione. —Cerró la puerta detrás de nosotros y entonces se sentó, señalándome para hacer lo mismo—. Bueno, creo que has deducido para ahora que soy Remus Lupin, propietario de Thonks Ltd.
Asentí gentilmente, pero no dije nada. ¿Por qué era hasta ahora que me sentía intimidada? Cuando era solo Remus, aún sentía nervios, pero ni de cerca así de terribles.
Él se recargó en su silla, mirando al techo.
—No estoy a menudo en la oficina. Prefiero trabajar desde casa. Hay demasiadas distracciones aquí. Contrato a personas para hacer el trabajo por mí, pero cuando me siento en esta oficina, es como si las personas piensan que es una invitación para venir cada cinco minutos para mostrarme lo que han estado haciendo y preguntarme si el trabajo que han hecho está "bien".
Se pellizca el puente de su nariz.
—Si me necesitas para revisar tu trabajo cada cinco minutos, estoy asumiendo que no está bien. Esa es una forma muy eficaz de ser despedido aquí. Así que, aquí está mi primer consejo para ti, Hermione: confía en tu trabajo y defiéndelo cuando otros lo destrocen. Mi segundo consejo es: mantén la cabeza en alto. Pretende que eres increíble, la mejor en lo que haces, porque si no... —Sus ojos me escanearon, mirándome de arriba hacia abajo—... vas a ser comida para el desayuno.
—Soy la mejor en lo que hago —murmuré con una voz pequeña.
Él sonrió entonces.
—Ese es el espíritu.
Retuve una risa y expliqué:
—No, quiero decir... soy la mejor. Por lo menos, de este año. Fui la mejor de mi clase. De cada clase.
Sus ojos se ampliaron mientras su boca caía abierta.
—Impresionante. —Entonces concedió—: Y probablemente ya debería saber eso. Si sirve de algo, no me encargo de las contrataciones.
Sintiéndome audaz, apunté:
—Por supuesto que no. Tienes a alguien para hacer eso por ti.
Probablemente tienes asistentes para tus asistentes.
Una sonrisa presumida se desplegó en su rostro mientras abría la boca para decir algo, pero lo detuve.
—¿Por qué estabas tomando un autobús esta mañana?
Su sonrisa cayó. Y justo cuando intentaba disculparme por entrometerme, la puerta de la oficina voló abierta y una castaña, alta y delgada entró rápidamente, sus tacones altos resonando con cada paso. La furia bullía en sus ojos.
—Teníamos un trato, Remus. Tú trabajas desde casa; yo trabajo aquí en la oficina.
Una sonrisa relajada adornó su rostro.
—Buenos días, Thonks. Qué adorable verte.
Su educado recibimiento solo pareció enfurecerla más.
—Te quiero fuera para el almuerzo, o llamaré a mi abogado —siseó la mujer.
Me quedé en silencio, atrapada en una burbuja de incomodidad entre la obvia animosidad entre los dos. Y entonces ella se había ido.
Con sus ojos fijados en la puerta, su mandíbula se tensó.
—¿Quieres saber por qué tuve que tomar el autobús esta mañana? Porque mi encantadora ex esposa, que acabas de conocer, reclamó que necesitaba mis autos junto con su pensión alimenticia. —Sus ojos encontraron los míos—. Eso es correcto. No auto. Autos.
—Ya veo. —Pero no lo veía. No tenía idea de en qué carajos me estaba metiendo al trabajar en Thonks Ltd.
Ante la mirada en mi rostro, su labio se curvó.
—No te preocupes. No siempre es así de interesante trabajar aquí. Lo juro.
Incluso aunque me dije que debería dejarlo pasar, mi boca se abrió y las palabras escaparon.
—¿Trabajas con tu ex esposa? Eso debe ser difícil. —Entonces hice una mueca—. Lo siento; no es mi asunto.
Él asintió.
—Tienes razón. No lo es. Pero no es nada que no escucharías como parte de los chismorreos de la oficina.
Mi cara se suavizó. Quería decirle que no escucharía los chismes, pero eso parecía improbable. Así que en lugar de decir eso, hice otra pregunta personal.
—¿Por qué te odia tanto?
Se detuvo por un momento, pensando en qué decir. Su cara no mostraba nada, ni una sola expresión, cuando murmuró un muy cínico:
—Porque la engañé.
Y así fue cómo conocí a mi jefe.
-.-.-.-
Mi apartamento me dio la bienvenida a casa con las puertas abiertas.
Bueno, no de verdad, pero si un apartamento pudiera abrazar a una persona, el mío me estaría abrazando ahora. Amaba mi casa. Era pequeña y vacía, pero era mía.
Estaba absolutamente cansada, pero el día había mejorado con cada hora que pasó. Conocí a dos colegas con los que estaría trabajando de cerca, Ella y Pip. Ella era una pequeña mujer rellenita que usaba los tacones más altos del mundo y usaba una masa enorme de rizos, mientras que Pip era un hombre de mediana edad con líneas de sonrisa alrededor de sus ojos y cabello entrecano. Ambos fueron dulces y me dieron la bienvenida, y también eran divertidos.
Tenía la sensación de que los pros de trabajar en Thonks Ltd seguramente sobrepasaban los contras.
La ducha llamaba mi nombre, y cuando me desvestí y me paré debajo de la cálida regadera, la tensión que no me había dado cuenta que estaba ahí desapareció. Quedé en calma, feliz y positiva acerca de mi elección de trabajo.
Ella y Pip me llevaron a lo profundo inmediatamente y los amé por ello. Estábamos trabajando en planear una fiesta de "desesperado y sin cita" presentada por la estación de radio número uno de la ciudad. Y aunque me quedé atrás y observé cómo Ella y Pip trabajaban juntos, cuando sea que sentía que había algo por agregar, ellos me escucharon y tomaron mi consejo en serio. Era parte de un equipo. Y eso se sentía bien.
Poniéndome unas bragas y mi agujerada camiseta de dormir, me deslicé en la cama y encendí la televisión. Miré ausentemente un programa de realidad acerca de amas de casa ricas, pero seguía viendo hacia mi celular puesto en la mesita de noche. Después de unos minutos de hacer esto, puse los ojos en blanco y levanté mi teléfono, presioné unos cuantos botones, y lo llevé a mi oído.
—¿Mía? —Olvidé mi acelerado corazón al segundo en que escuché su sorprendida voz.
—Hola —murmuré, luego agregué rápidamente—: Lo lamento, probablemente estás ocupado. ¡Lo siento! Solo voy a...
Pero fui detenida con un divertido:
—¿Ya estás tratando de deshacerte de mí? —dijo y suspiró dramáticamente—. Justo mi suerte.
No pude evitar reír por el rechazado tono en su voz.
—No, yo solo... debí haberte enviado un mensaje primero para comprobar si estabas libre.
—Así que ahora que estoy al teléfono, ¿por qué no me preguntas si estoy libre?
Sonreí pero puse los ojos en blanco, preguntando un simple:
—¿Estás libre, Quinn?
Él rió entre dientes y declaró:
—¿Sabes lo que me gusta de ti? Tienes fuego escondido debajo de tu dulzura. Y sí, estoy libre por otro par de horas. ¿Cómo estuvo tu día, Mía?
¡Hermione!, quise gritar. ¡Mi nombre es Hermione!
Jugando con la tela de mi sillón, admití:
—Estuvo genial. Hoy comencé un nuevo trabajo.
Escuché movimiento del otro lado, como si Quinn se pusiera cómodo para escucharme.
—¿En serio? Eso es genial. Cuéntame al respecto.
Y, sonriendo, lo hice. Por la siguiente hora, tuve una conversación real con Draco Malfoy. Era todo lo que esperaba que fuera... y eso me asustó hasta la mierda.
...-...-...-...
Draco
Cuando Mía llamó, me quedé atónito. Bueno, más bien gratamente sorprendido. Había estado evitándola desde mi noche con Daphne, cosa que no era su culpa. Era mía. Usar el nombre de Mía con una cliente no había estado planeado, pero mientras estaba pasando, lo disfruté. Después que todo acabó, me sentí sucio.
Si ella sólo supiera. No me tocaría ni con un palo de dos metros.
Su suave voz contenía una gran cantidad de diversión mientras explicaba las aventuras de su día.
—... y entonces esta hermosa castaña viene irrumpiendo en la oficina tan fuerte que pensé que la puerta volaría de sus bisagras, y se mete con él... ¡justo enfrente de mí!
Con los ojos abiertos, murmuré:
—De ningún modo.
Casi podía ver la expresión en su rostro inexistente.
—¡Sí! Pero espera, se pone más vergonzoso.
Gemí y me froté mi rostro con mi mano.
—Esto no puede ser real. Te lo estás inventando.
Ella se echó a reír y gritó a través de esto:
—¡Te juro que es verdad! ¡Lo juro por tu gigante mangina!
Con el ceño fruncido, agarré mi polla a través de mis vaqueros, diciéndole mentalmente que se tape sus oídos.
—¡Oye, vamos! Hablamos de esto. No quiero esa palabra asociada con mi pene. Él es sensible.
Cuando su carcajada se suavizó a una risa suave, ella suspiró.
—Lo siento, Quinn. Pero realmente adoro esa palabra. De todos modos, así que ella se marcha y mi jefe me explica que es su ex mujer, y la razón por la que tuvo que tomar el autobús es porque ella consiguió sus autos como parte del acuerdo de divorcio. Entonces le pregunté por qué lo odia tanto y...
Me atraganté con una carcajada.
—¿Por qué incluso preguntarías eso?
Mía sofocó una risita.
—Dios, ni siquiera lo sé. Soy socialmente torpe. Deberías saberlo, así que te lo voy a contar... en serio no tengo un filtro. ¡Pero ese no es el punto! ¡Él me contestó!
Esta chica me estaba matando.
—Oh, hombre, eres una mujer socialmente torpe que hace preguntas inapropiadas, y tu jefe que toma el bus comparte demasiado. Caray. Son una pareja ideal.
—Lo sé, ¿verdad? —Suavizó el tono a un susurro, como si me estuviera contando un secreto—. ¡Me dijo que la engañó!
—¿Qué. Demonios? —Eso era todo lo que podía manejar. ¿Dónde diablos estaba trabajando Mía para tener tanto drama en el primer día?
Sonando emocionada y satisfecha con sus habilidades para contar historias, afirmó con un feliz:
—¡Lo sé! —Entonces suspiró contenta—. No puedo esperar a ver lo que trae el mañana.
Sonreí con afecto, a pesar de que ella no pudiera verlo.
—Eres adorable.
Ella se detuvo un momento, y pensé que terminaría la llamada, pero en vez de eso respondió con:
—No sabes eso. Podría ser un completo troll.
Asentí.
—Podrías, pero no creo que lo seas. ¿Verdad? —Sí, estaba cavando por más información de esta mujer desconocida que había ocupado mi mente durante la última semana. Necesitaba saber más.
Su sonrisa llegó a través de su burlona voz.
—Supongo que lo descubrirás el domingo. Por favor, perdona la gran verruga peluda en mi nariz. Estoy viendo un especialista por ello.
Sonreí.
—Está bien. Puedo afeitarla por ti. ¿Sabes? Si eso es lo tuyo.
Ella se echó a reír y luego añadió con voz ronca:
—Ooh, detente. Me estás encendiendo.
Mi frente se arrugó. Estaba curioso, y eso nunca era una buena cosa.
Me dije a mí mismo que la pregunta que estaba a punto de hacer era sólo por razones profesionales. Que Mía sería mi cliente, y con el fin de hacer mi trabajo, necesitaba los hechos.
Me estaba mintiendo.
—¿Qué te enciende, Mía? —La oí soltar un chillido, y me regañé mentalmente por ser tan contundente. Antes de que ella pudiera despedirse y colgar, continué—: Oye, sólo estamos hablando, ¿recuerdas? Somos amigos, ¿no? Si eso ayuda, ¿puedo decirte lo que me enciende?
Esperaba que eso funcionara.
Tenía razón. Lo hizo.
En voz baja y ansiosa, pronunció lentamente:
—Es-está bien. Una pregunta por una pregunta, ¿verdad? Tú me lo dices y yo te lo diré.
Sí, era verdad. Ven con papá.
Sentado contra la cabecera de mi cama, me aclaré la garganta y comencé:
—Bueno, está bien. —Entonces pensé duro—. Veamos. Bueno, realmente adoro ver a una mujer comer. Especialmente si es algo dulce.
Sonando sin aliento, esperó que continuara, pero simplemente sonreí.
Preguntó quedamente:
—¿Qué más?
Te tengo.
Sacudí la cabeza y chasqueé mi lengua.
—No. No es así como funciona esto. ¿Y si te digo todo lo que tengo, y entonces decides que no quieres decirme nada? Por el bien de ambos, pido que revelemos una cosa a la vez. —Ella hizo un ruido de gruñido y traté de ocultar mi risa, pero estaba haciendo un trabajo bastante malo en ello—. Vamos, Mía. Déjame entrar. Dame algunos malditos detalles, ¡mujer!
Ella suspiró y pude oír la frustración en su voz. Mi corazón se encogió ante lo real que sonó la frustración.
—Sólo te vas a burlar de mí.
Me puse serio de golpe.
—¿En serio? ¿Crees que haría eso?
Entones ella simplemente sonó triste.
—No. Pero vas a estar pensando en ello.
Algo en esta chica me hacía querer protegerla, y provocaba algo dentro de mí que nunca antes había experimentado.
—No sé quién te hizo sentir así o por qué, pero juro por Dios, que si me dices quiénes fueron, me gustaría localizar a todos y cada uno de esos idiotas y alimentarlos a golpes.
Está bien... porque eso no era raro ni nada así.
Su silencio me dijo que pensaba que mi apasionada declaración era tan rara como yo pensaba que lo era. Pero entonces habló.
—Vaya. Esa probablemente fue la mejor amenaza vacía que nadie ha hecho nunca por mí.
Quería decirle que la amenaza no era vacía, pero en vez de eso froté la parte de atrás de mi cuello a medida que murmuraba un poco avergonzado:
—Sí, bueno, soy un poco protector con mis amigos.
Ella tosió y luego espetó:
—Realmente me gusta mucho ver la garganta de un hombre cuando bebe. Sobre todo si realmente está sediento.
Mis cejas se levantaron. ¿Quién pensaría que algo tan simple podía encender a una mujer? A fin de mantener nuestra conversación en marcha, le dije:
—Adoro los hoyuelos en la parte baja de la espalda de una mujer. ¿Sabes? ¿Justo encima del trasero? Los adoro.
—Adoro la sonrisa de un hombre. No esas falsas para ser agradable con la compañía, sino las reales que vienen después de haber reído tanto — admitió ella.
Sonreí entonces. Una real.
—Me encanta cuando una mujer usa ropa interior blanca.
Como si supiera lo que estaba pensando, murmuró roncamente:
—Estoy usando ropa interior blanca. —Luego añadió mortificada, gimiendo—: Oh, dime que no acabo de decir eso, Quinn. —Me tomé eso como un permiso para reír. Continuó—: ¿Ves? No me puedes llevar a ningún lugar.
La callé y entonces ordené:
—No creas que me distraerás con tus artimañas femeninas. Guarda tu brujería sexual para nuestra reunión, moza. Vamos, dame otro.
Ella resopló un suspiro.
—Sí, sí. —Luego se detuvo un momento, tomándose un segundo antes de responder en voz baja—: ¿Sabes eso que tienes? Ese rastro de vello desde tu ombligo hasta tu... um... sí —susurró—. Realmente me gusta mucho eso.
Eso me complació jodidamente mucho. Bajé la vista hacia el bulto evidente en mis vaqueros. Tenía que calmarme de una puta vez. Apenas logré decir un:
—Bien. Eso es bueno. Creo que hemos hecho un progreso hoy, Mía. Lo hiciste bien.
Su voz tranquila, me recordó:
—Te tienes que ir. —Gruñí con confusión. Ella añadió divertida—: Tu cita. Tienes que irte, ¿no?
Eso me trajo de vuelta los pies al suelo con una sacudida discordante.
Tenía una clienta en menos de una hora. Si no me espabilaba, llegaría tarde.
Salté de la cama y solté de prisa:
—Mierda, sí, la tengo. Gracias por recordármelo.
—De nada, Quinn. ¿Hablamos pronto?
La cadencia de su suave voz me hizo querer gritar "a la mierda" y quedarme a hablar con ella toda la maldita noche, pero no podía. Tenía un trabajo. Responsabilidades. Tratando de no sonar como un cachorro sobreexcitado, dije:
—Mañana. Si estás libre de nuevo, llámame mañana.
Oí esa sonrisa suya mientras decía:
—Mañana está bien.
—Buenas noches, Mía.
—Tú también, Quinn.
Me lo pensé dos veces antes de añadir "Dulces sueños, nena", pero lo dije de todos modos. Antes de que pudiera decir nada a cambio, desconecté la llamada y me preparé para mi clienta. Pero pensé en Mía.
Pensé en ella toda la maldita noche.
Hola hola! Más de una semana sin noticias mías, pero mis excusas son validas, no termino de rendir exámenes- creo que se dividen por mitosis- PERO como lo prometido es deuda... doce hojas de word para ustedes! Sepan disculparme, de verdad que espero que para la semana que viene la situación se normalice un poco y pueda por lo menos dos o tres veces a la semana semana adaptar como Dios manda. Gracias a las que tienen paciencia y siguen la historia, tienen un lugar en mi ! Y bienvenidas las nuevas lectoras!
Hermione comenzó su trabajo y ya conocimos a su nuevos nuevos jefes jajajaja espero que les haya gustado quienes son, la verdad dudé mucho de quien poner en esta pareja pero bueno... Esto salió jajajaja. Herms extraña a Draco y él no deja de pensar en ella, díganme que no soy la única que se muere de amor. Será que falta mucho para que se conozcan? Como lo harán? Como Mía-Quinn? o Draco- Hermione primero?
Déjenme sus comentarios, dudas, acotaciones y lo que quieran en los comentarios! Siempre los leo y me sacan una sonrisa :D Nos vemos en la próxima actualización
Besos, Isa.
