Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 8
Hermione
Después de la llamada de Quinn, me tomó más de una hora conciliar el sueño otra vez. No podía dejar de pensar en ese canturreo áspero de su voz. Recuerdos pasados me asaltaron.
Ir a casa para Navidad había sido un error. Hacía esto cada año, y cada condenado año, me arrepentía.
Perder peso no había sido fácil, pero en el pasado año, había perdido nueve kilos. Seguro, no parecía que había perdido mucho, o incluso nada, pero me sentía mejor conmigo misma y estaba orgullosa de mi fuerza de voluntad.
No bebía. No fumaba. No ingería drogas. Pero comía. Y tener una adicción a la comida era mucho más severo que cualquier otra adicción, pensé, porque la comida estaba disponible dónde sea y cuándo sea. Años atrás, me pasé las noches yendo al gimnasio y luego salía solo para ser tentada por una dosis de hamburguesa en el camino a casa. Ahí estaría, en mi ropa de gimnasio, comiéndome una hamburguesa en la parte oscura del estacionamiento, sintiéndome avergonzada.
Era más difícil decir que no a que decir sí. Era débil con respecto a mi alimentación.
Así que, cuando mi madre me miró con ese ceño fruncido desaprobatorio y señaló "¿Has perdido peso?", me rompí. ¿Le hubiera matado decirme que estaba feliz que por fin estaba haciendo algo con respecto a mi peso? Sí, aparentemente, porque cada vez que podía, empujaba algo comestible debajo de mi nariz, y luego de un corto argumento, yo cedía.
Apostaría que regresaría a la universidad al menos tres kilos más pesada y muchísimo mucho más triste.
Nunca entendí a mi madre o por qué me contrariaba tanto en lo referente a mi decisión de perder peso. La única cosa de la que podía pensar era que mi personalidad cambiaría junto a mi peso. Le había escuchado hacer la misma acusación sobre su hermana.
Cada año, un miembro de nuestra cuadra era anfitrión de una fiesta de Navidad. Este año era el turno de mamá. Comíamos el almuerzo Navideño a mediodía luego nos poníamos a trabajar en la preparación de bandejas y más bandejas de aperitivos, bebidas y postres. Por supuesto, comía mientras trabajaba, lo cual complacía a mamá inmensamente y me dejaba sintiéndome enferma. Alrededor de las seis de la tarde, miembros de la comunidad comenzaron a llegar. Fui arriba a cambiarme, solo para descubrir que el vestido que había comprado antes de venir a casa, con nueve kilos menos, ya no me quedaba.
No debería haber estado sorprendida por ello. Había comido casi cada hora durante los tres días pasados y el vestido había sido ajustado cuando lo compré. Hablando de desánimos. Casi lancé un berrinche, pero en cambio, dejé a un lado la inmadurez y me vestí con un pantalón negro y una blusa.
Estaba mal vestida y me sentí fea, pero era mi propia culpa.
Me quedé de pie en una esquina casi toda la noche. Harry desapareció después del almuerzo para trabajar un turno en el bar, y toda la gente normal de mi edad estaba fuera con sus amigos y enamorados. Yo era la única persona debajo de los cuarenta años en esta fiesta, y era horrible.
Mamá me había dado el puesto de mesera, como si no estuviera lo suficientemente avergonzada, así que pasé la mayor parte de la noche tomando bandejas de pequeños bocadillos, llevándolas alrededor por un minuto, y luego escondiéndome en la esquina con la bandeja, comiéndome todo el contenido de dicha bandeja hasta que me sentía enferma.
Llegó las diez y media de la noche y estaba segura que mamá no notaría mi ausencia, así volé hacia las escaleras. Si mamá tenía un problema con eso, podía atragantarse con un huevo. Ya había tenido suficiente.
Me desvestí y me puse mi pijama de Snoopy, até mi cabello en una coleta alta, y me senté en mi cama, leyendo. Mamá había colocado una cuerda roja a través de las escaleras, para que nadie subiera, y sentí seguro dejar mi puerta abierta.
Debí haberla cerrado. Luego pasarle seguro. Después colocar una silla en contra de ella y haberme sentado en esa silla.
Estar absorta en mi libro no era para nada igual al alto y trastabillante hombre que se aferró al marco de mi puerta para evitar una caída. Se sostuvo fuerte con una mano, su cuerpo meneándose de lado a lado mientras gruñía y corría una mano sobre su rostro. Con los ojos abiertos de par en par, sostuve el libro en contra de mi pecho y respiré con respiraciones ansiosas. Entonces, él me vio.
Su cabello lucía recientemente cortado, era rubio y estilizado en esa forma en que lo hacen los estilistas cuando han terminado tu nueva apariencia. No podía ver sus ojos desde donde yo estaba, pero sabía que eran muy claros para ser marrones. Su largo cuerpo era delgado pero musculoso, y las mangas de la camisa negra que usaba sobre sus pantalones oscuros habían sido arremangadas hasta los codos, el botón superior abierto. Se inclinó hacia delante, entrecerrando los ojos con fuerza, miró directo hacia mí y tambaleándose preguntó:
—Mione, ¿correcto?
¿Él me conoce?
Solo había una persona que me llamaba Mione. Mi hermano. Por proceso de eliminación, rápidamente me di cuenta quién era esta persona. Me sonrojé y asentí lentamente.
Me dio una sonrisa de lado, y me sorprendió la manera en que mi estómago revoloteó.
—Soy Draco Malfoy, amigo de Harry. —Antes de que pudiera decir algo, avanzó un paso hacia mi habitación y se sentó—. ¿Te importa si me siento? —Estiró sus piernas delante de sí, dándome una mirada de cerca de cuán alto era.
Abrí mi boca para hablar, para decir algo ingenioso y hacerlo reír, pero no podía. Estaba paralizada.
Él suspiró, inclinándose hacia atrás en la silla, como si esto fuera algo que hiciéramos todo el tiempo.
—¿Por qué no estás abajo bebiendo, bailando, o mezclándote? Es Navidad.
Eso, podía contestarlo sin hacer el ridículo. Me encogí de hombros ligeramente.
—No lo sé. Realmente no es lo mío.
Asintió como si entendiera.
—Tampoco lo mío —luego sonrió—, pero no me importa la parte de la bebida.
Mi hermano me había dicho poco acerca de Draco. Todo lo que sabía era que estaba pasándola mal, manteniendo malas compañías, pero que estaba tratando de valerse por sí mismo. Cuando le pregunté a Harry en qué estaba involucrado, me dijo que era asunto de Draco. Harry se estresaba con el hecho de que Draco era un buen hombre, solo que él no se daba cuenta de ello.
Ahogué una risa.
—Puedo ver eso.
Él sonrió.
—Sí, Harry me envió aquí arriba para encontrar su cama y dormir. Aparentemente, ofendí a una vieja señora por preguntarle si su cabello era real. —Guiñó un ojo—. Conseguí que me corrieran.
Luego sí que me reí, golpeando rápidamente una mano sobre mi boca y dando un respingo.
—Oh, no. Esa era la señora Morrison, y sí, usa una peluca.
—¿Una peluca? Eso no era una peluca. Eso era más bien un tupé.
Sonriendo, sacudí la cabeza, pero mentalmente estuve de acuerdo con él. Era un tupé, y quien quiera que se lo haya vendido a la señora Morrison no era su amigo.
Asintió hacia mi pecho, parpadeando adormecido.
—¿Te gusta leer?
—Me encanta leer. —Añadí—: Es mejor que la vida real.
Grises. Sus ojos eran un gris escarchado de azul.
Me miró con el ceño fruncido.
—¿Por qué dices eso? Hay un montón de cosas en la vida que son mejores que leer. Está el comer, dormir, beber cerveza fría en el verano, quedar atrapado en la lluvia, y luego está el se... —Tosió—. Bueno, podría nombrar un centenar de cosas mejores que leer.
Sonreí, pero fue triste, sobretodo porque estaba triste. Las cosas que él acababa de nombrar no tenían ningún atractivo para mí.
—No para mí. Soy obesa, tímida y una sabelotodo. No hay mucha esperanza para mí, me temo.
Las palabras salieron rápido, y no me había dado cuenta de lo patéticas que sonaban hasta que estuvieron en la intemperie. Mi cara se manchó con humillación y, abrazando mi libro a mi pecho, bajé la barbilla, con la esperanza de que Draco simplemente se fuera y me dejara en mi pequeña burbuja.
Pero entonces habló.
—¿Sabes qué, Mione? Vas a florecer en una hermosa mariposa. Lo sé. —Y siguió—. Y no me refiero a que tengas que ser la chica más guapa o la más delgada para que eso suceda. Sólo tienes que vivir una vida plena y experimentar cosas de la vida real para florecer.
Sin decir otra palabra, se levantó, salió de mi habitación y giró a la izquierda.
Un segundo más tarde, pasó por delante de mi habitación en dirección opuesta, y sonreí para mis adentros.
La habitación de Harry estaba a la derecha.
…..-…..-…
Me quedé despierta hasta casi las dos y media. Cuando mis ojos empezaron a sentirse pesados, levanté el teléfono.
Yo: Siento haberte preocupado.
Su respuesta fue inmediata.
Quinn: Siento haberte despertado.
Mi corazón se agitó. Sólo faltaban cinco días hasta el domingo.
Mis ojos se hundieron, cerrándose, y caí dormida pensando en Draco y en su torcida sonrisa.
…-…..-…..
Ella y yo nos habíamos unido mucho en los últimos días. Era jueves, y encontré que si evitaba a la señora Lupin tanto como fuera humanamente posible, Thonks Ltd podía tener un ambiente de trabajo agradable.
Oí los tacones de Ella yendo en mi camino antes de que se sentara en el borde de mi escritorio y pase una mano por su cabello, esponjando sus rizos.
—Hermione, cariño, ¿qué harás el sábado?
Escribiendo lo último de mi oración, miré hacia ella y sonreí.
—No tengo nada planeado, la verdad. Por supuesto, mis vecinos gay probablemente tendrán cócteles extravagantes, comida extravagante y divina, y me arrastrarán allí para ver telebasura.
Sus ojos marrones se abrieron más, y Ella murmuró:
—Bueno, mierda. Eso suena mejor de lo que te iba a ofrecer. Tengo una competencia seria en mis manos. —Puse los ojos en blanco, pero lo suavicé con una sonrisa. Ella se inclinó y dejó salir a toda prisa—: Está bien, escucha, hay un chico que me gusta, y mi chica Tanya me dijo que va a ir a un bar en la ciudad el sábado por la noche con estos chicos, y realmente quiero ir, porque me muero por verlo de nuevo, y tal vez si vienes conmigo, en realidad voy a tener las bolas para hablar con él esta vez. —Su rostro me rogaba. Era adorablemente patético, en realidad—. ¿Por favor?
Entrecerré mis ojos hacia ella. Levantó las manos juntas y aleteó sus pestañas hacia mí, sonriendo inocentemente. Pero cuando se trataba de ello, tenía pocos amigos aquí en casa y sería agradable pasar el rato con una chica de mi edad. Me encogí de hombros.
—¿Sabes qué? Me apunto.
Se quedó sin aliento.
—¿En serio? No me estás engañando, ¿verdad? Porque te voy a matar.
Me reí.
—No, no te estoy engañando. Sábado en la noche. Estaré allí.
Soltó un chillido.
—De eso estoy hablando. ¡Nos vamos a vestir sexis, saldremos y nos emborracharemos!
En su emoción, agarró mis hombros y me sacudió. Mi cabeza dio vueltas como una muñeca de trapo. Riendo, saqué sus largas uñas rojas de mí y la espanté.
Llegué a casa a las siete, un poco más tarde de lo previsto, pero valía la pena por saber cinco posibles lugares para el Baile Solteros y Desesperados.
Corriendo hacia la ducha, arrojando mi ropa por el camino, me lancé bajo el chorro y me duché rápidamente. Ni siquiera tenía tiempo para cantar mi habitual lista de reproducción. Me sequé, metiéndome en unas bragas y camisón, y luego corrí y salté sobre mi cama. Encontré el mando a distancia, encendí el televisor, y luego tomé el teléfono y marqué.
Él respondió inmediatamente.
—Si fueras un animal, ¿qué te gustaría ser?
Levanté una sola ceja mientras murmuraba:
—¿Qué?
—Animal. ¿Cuál elegirías para ser el resto de tu vida? —Él sonaba perdido en sus pensamientos—. Creo que me gustaría ser un suricato. Son un poco lindos.
—Um, entonces, está bien —murmuré. Me aclaré la garganta y pensé—. Bueno, podría ser un perro faldero y pasar el resto de mi vida siendo mimado. O podría ser un caballo salvaje galopando a la intemperie con mis compañeros. O tal vez me gustaría ser un perezoso y sólo dormir para siempre —susurré con un suspiro y luego añadí—: Aunque vi un documental una vez sobre los perezosos y son tan tontos que a veces quieren alcanzar una rama pero extienden el otro brazo por error, en última instancia cayendo a la muerte. —Asentí para mis adentros—. Sí, el perezoso está fuera.
Él sonó divertido.
—Entonces, ¿qué animal vas a elegir? —Añadió rápidamente—: Recuerda que estarás atascada en ese para siempre, así que elige sabiamente.
Me senté más erguida.
—Cebra. Voy a ser una cebra.
Él pareció impresionado.
—Una cebra, ¿eh? ¿Por qué?
—No lo sé. Son majestuosas.
Podía oír su aprobación.
—Oh, sí, majestuosas como la mierda.
—Qué pregunta al azar —murmuré para mí.
Él resopló y casi podía verlo encogiéndose de hombros.
—Soy un tipo al azar, Mía.
Mis labios se fruncieron y asentí.
—Eso es verdad.
—Espera un segundo. —Un crujido llegó de la línea y luego estaba de vuelta—. Está bien, estoy cómodo. ¿Estás cómoda?
Mis ojos miraron alrededor de la habitación, después me puse una almohada detrás de mi espalda, y afirmé:
—Estoy cómoda.
—Bien. Tengo un par de horas antes de tener que salir, así que vamos a hablar de qué es lo que quieres exactamente que pase el domingo.
Oh, no quería hablar de eso. ¡Hablaría de cualquier cosa, cualquiera, menos eso!
—Uh, no quiero hablar de eso realmente. ¿En cierto modo esperaba que pudiéramos improvisar? —Lo que debería haber sido una declaración firme sonó como una pregunta débil, y tres decibelios demasiado alto.
Su respuesta fue suave pero firme.
—Deberíamos hablar de esto. —Su discurso se suavizó rápidamente—. ¿No quieres tener una buena experiencia, Mía? —Gruñí y preguntó—: ¿Me ayudarás entonces? Háblame. Probablemente estamos en lados diferentes de la ciudad. No puedo verte. No hay nada de qué avergonzarse.
Estaba siendo una cobarde.
—Por supuesto que quiero tener una buena experiencia; es por eso que eres el que me desflorará. Pensé que haces este tipo de cosas todo el tiempo.
Él se quedó en silencio y, entonces:
—Nunca antes he estado con una virgen. Es la primera vez para los dos.
Mi boca se abrió. Había supuesto que él tomaba vírgenes en una base semanal. Pero eso es lo que pasa cuando supones. Haces un idiota de ti y de mí. Así que es por eso que pregunté susurrado:
—¿Qué quieres saber?
...-...-.-...-...
Draco
¿Qué era lo que quería saber? Diablos, ¿qué es lo que no quería saber?
Lo quería todo, por completo.
Toda su historia sexual.
Obviamente, tenía que ser inteligente en esto. No quería asustarla.
— Sé que sólo has salido con dos hombres. ¿Por qué no me dices al respecto?
Un ruido ahogado se le escapó.
— Preferiría no hacerlo. No hubo nada extraordinario sobre esos hombres, o las experiencias en las que tan amablemente participaron.
Estaba poniéndose a la defensiva. Necesitaba calmar su bestia, acariciarla. Mi voz se volvió ronca cuando pregunté:
— ¿Alguno de ellos hizo algo que no te gustó? ¿Te tocaron de una manera en la que te sentiste incómoda? —Porque si lo hicieron, iba a encontrarlos y matarlos.
Ella suspiró suavemente.
—No, Quinn. No fue nada como eso. —Luego hizo una pausa—. Bueno, en realidad...
Su vacilación fue recibida por mi:
—Continúa, Mía.
—Bueno, el primer tipo fue bastante duro conmigo. No del tipo de una violación, pero creo que a él simplemente le gustaba así. Era muy dominante y mandón. Cada toque en mi cuerpo fue rudo. Cuando puso sus dedos e-e-en...—Tropezó y luego añadió en voz baja—:Ya sabes dónde, fue brusco y yo no estaba preparada para ello. O él no lo sabía o no le importaba, pero persistió. No se sintió bien. Me apretó las tetas con fuerza luego me pellizcó los pezones. No disfruté para nada de ello. Pero lo intenté una vez más con otro hombre.
—El tipo que usó el sexo oral como una canción de cuna —confirmé.
Su risa ronca se apoderó de mí, trayendo una sonrisa a mi cara.
—Sí, era dulce, pero tenía un toque de pluma. Apenas sentí nada, y siempre estaba buscando confirmación. Fue un gran apagón. No creía que el sexo necesitara instrucción cada minuto ni nada así. Fue raro. Y eso es todo. Nunca vi a ninguno de ellos de nuevo.
No creía que eso fuera todo. Quería más. Así que le pregunté:
—Bueno, bien. Eso es a partir de tu experiencia, pero ¿y ellos? ¿Qué hiciste con ellos, con sus cuerpos, y te gustó?
Su gemido sonó ahogado, como si hubiera metido la cabeza en una almohada.
—¿Tenemos que hablar de esto?
Chasqueé la lengua.
—Mía, Mía, Mía... relájate. Esto no es nada. Solo habla. Lo estás haciendo muy bien, así que continúa.
Ella dejó escapar un largo suspiro.
—Tienes razón; estoy siendo tonta. Um. Bueno. El primer tipo, yo-eh... lo toqué. Bueno, me agarró la mano y la puso sobre su... eh... pene... luego mantuvo su mano sobre la mía como una guía. Le gustaba brusco y duro, hasta el punto en que pensé que le estaba haciendo daño, pero se corrió, así que supongo que no. Y el segundo tipo me pidió que lo tocara, así que lo hice. Se sintió más duro que el primer tipo, pero no podía ver, porque las dos veces, habíamos estado en la oscuridad. Nunca he visto a uno de cerca o en la luz. Bueno, no en la vida real. De todas formas, el segundo tipo tardó más en correrse, pero pude ver su cara a la luz de la luna, y la cara que hizo cuando se corrió... —Bajó la voz avergonzada—... bueno, me gustó cómo se veía entonces. Me hizo sentir sexy y poderosa.
Mis labios se inclinaron hacia un lado en una pequeña sonrisa.
—¿Tus pezones son sensibles?
Hizo una pausa.
—¿Cómo puedo saber si lo son?
Me deslicé en mi cama para acostarme, tirando el elástico de mis calzoncillos para liberarme. Descansé el elástico debajo de mis bolas, y luego envolví mi mano alrededor de mi polla, pasándola ligeramente de arriba abajo. Mi voz se había vuelto ronca.
—Simplemente tócate a ti misma, nena. Lentamente pasa tu mano sobre tu estómago y costillas, luego ponla sobre tu pecho.
Su voz tranquila, respondió: —Está bien.
—Ahora, suavemente pasa tus dedos sobre tu pezón. Entonces ligeramente tómalo entre tus dedos y gentilmente tira de él. —Su jadeo hizo que mi estómago se tense y mi polla se sacuda—. ¿Se siente bien?
—Sí. —Estaba distraída.
Una pequeña sonrisa adornó mis labios.
—Hazlo de nuevo. —Resopló un suspiro inestable, y pregunté—: ¿Lo sentiste? ¿Lo sentiste entre tus piernas, como una descarga eléctrica? ¿Una chispa?
Exhaló.
—Sí.
—Quítate la camisa, Mía. Te ayudará a tener acceso a tus pechos.
Sin vacilación.
—Está bien.
Más crujidos, luego silencio. Me acaricié, frotando mi pulgar sobre la gota de rocío, extendiéndola sobre la cabeza de mi polla.
—Bien. Ahora separa las piernas. Separa un poco y pasa tu mano sobre tu coño.
Su respiración en el teléfono era mi única indicación de lo que estaba sucediendo.
— Tres dedos, Maya. Usa tus tres dedos del medio, no tu dedo pulgar o el meñique. Frótate con esos tres. - Me permití unos segundos antes de ordenar—. Extiende esos jugos. Extiéndelo más arriba, hasta tu clítoris.
Ella jadeó.
—Oh Di...
Sonreí.
—Se siente bien, ¿no? —Ella gruñó—. ¿Tu clítoris está duro? Cuando estás excitada, va a hincharse y ponerse tenso. Estará realmente sensible, así que toca suavemente al principio.
Su voz adquirió un tono obediente, lo que me gustó, maldición, en realidad demasiado.
—Está bien, Quinn.
—¿Recuerdas esos tres dedos? Usa los tres, pero solo el del medio para aplicar presión. Solo deslízalo sobre él. —Esperé un momento entonces continúe—: Cuando sientas que no puedes soportarlo, hazlo más fuerte, aunque, poco a poco. Siente la acumulación. Siente comenzar los fuegos artificiales.
—Mi corazón está corriendo rápido. ¿Eso es normal?
Le sonreí con incertidumbre.
—Oh,sí. Eso significa que lo estás haciendo bien. ¿Cómo te sientes?
Un gemido bajo sonó.
—Como si algo debería estar sucediendo. Pero no está pasando, Quinn. Creo que estoy haciendo algo mal.
Dulce Mía. Luche por no reír.
—No, nena. No estás haciendo nada mal. Eso es exactamente cómo debes sentirte. Como si quisieras más, necesitas más. Sólo sigue haciendo lo que te dije que hicieras. ¿Cómo te estás tocando? Descríbemelo y te ayudaré a ajustar tu técnica.
Ella susurró:
—Um... simplemente de ida y vuelta.
—Trata de hacerlo en pequeños círculos directamente sobre tu dulce punto. Ve cómo se siente.
Inmediatamente, un gemido ahogado resonó y era ruidoso.
—¡Oh Dios!
Te tengo.
—Eso es. Eso es lo que funciona para ti, Mía. Sigue haciendo eso hasta que sientas como si estuvieras a punto de...
Su gemido se convirtió en un grito descarado y audaz.
—¡Oh! ¡Oh!¡Ohhhh!
Mi frente se arrugó.
— ¿Mía?
Jadeó en la línea.
— Santa mierda. Santa jodida mierda. Oh, Dios. Oh, mierda. ¡Jesucristo! —Sonaba emocionada y débil todo al mismo tiempo—. No tomó mucho tiempo. ¿Se supone que viene tan rápido? ¿Es así?
Sonreí.
—No lo sé. Tú dime. ¿Cómo se sintió?
—Mi cuerpo se sentía en llamas. ¡Oh, hombre! Como si alguien puso explosivos ahí y simplemente... ¡boom! Solo que la explosión no se detuvo. Maldición. —Hizo una pausa—. Todavía no se ha detenido. Y lo siento por todas partes. ¿Se supone que dure tanto?
La satisfacción me inundó en oleadas. Había hecho esto. Bueno, había ayudado a hacerlo. Este era su primera vez, y me pertenecía. Nunca podría quitarme eso.
Estaba orgulloso de ella.
—Felicidades, Mía. Parece que acabas de tener tu primer orgasmo. —Mientras decía eso me reí.
—Oh Dios. —Se rió en voz baja—. Bueno, eso fue un gran paso en mis otras experiencias desastrosas. Guau—dijo con asombro—. Ahora sé. —Tomó una respiración profunda, añadiendo con una exhalación—: Ahora sé por qué las personas hacen esto. Orgasmos.
—Ahora que está siguiendo su curso, ¿cómo te sientes?
Ella bostezó.
—Demasiado cansada para estar avergonzada.
Incliné la cabeza hacia atrás y reí.
Me conmovió y mi corazón se apretó cuando ella rió conmigo.
—Oh, Mía. Fue un placer para ti, pero sobre todo para mí.
Ella soltó un suave:
— ¿Quinn?
— ¿Sí?
Arrastrando las palabras somnolienta:
—Gracias.
—Cuando quieras. —Había dicho esto muchas veces en este negocio. Pero esta vez, lo decía en serio—. Probablemente debería irme. Buenas noches, nena. Dulces sueños.
Su respuesta me calentó.
—Buenas noches, cariño.
-.-.-
Más tarde esa noche, me follé a mi clienta, Monica, hasta dejarla sin sentido. Ella gimió, gritó y se vino una y otra vez mientras embestía contra ella.
Y no sentí nada.
Ni una maldita cosa
Hola hola! MIL DISCULPAS por estar desaparecida casi dos semanas, pero quiero decirles que valió la pena porque dos de mis materias ya las aprobé! Así que trataré de en estos días estar un poco más activa con el fic. Espero que haya alguien al otro lado leyéndome todavía y que me cuenten que piensan del capi :)
Como verán en este capi ya hay más dramione y cada vez falta menos para el domingo jajajaj (creo que todas están esperando ese domingo con ansias), mientras tanto seguimos viendo un poco más de la lucha de Herms consigo misma pero de la que por suerte logró salir :)
Bueno... seguiré adaptando y la idea es que en estos días pueda subir otro capi rapidito
Espero que les haya gustado y que dejen comentarios contándome qué les pareció, muchas gracias por comentar! siempre los leo aunque casi nunca conteste jajaj si tienen problemas para mirar los capi, déjenme sus gmails así se los paso por ahí
Besos, Isa.
