Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten


Capitulo 10

Draco

Desperté sonriendo.

Hoy era el día.

Me había asegurado que la noche anterior no terminara muy tarde, porque quería estar completamente seguro de que estaría en mi mejor forma para la noche siguiente.

Mía.

La iba a ver por primera vez. Decir que estaba emocionado era un completo eufemismo. Quiero decir, seguro, iba a quitarle su virginidad, pero también me iba a reunir con mi amiga. La persona que había hecho que las dos últimas semanas pasaran más fáciles para mí. La persona a la que llamaría sólo para hablar directamente. La persona que me hizo olvidar lo que hacía para ganarme la vida y simplemente me trató tal y como yo era.

Estaba agradecido con Mía, y esta noche le daría una experiencia que jamás olvidaría. Se merecía eso y mucho más.

Tan pronto como pude ver bien, me deslicé fuera de mi cama y me paré desnudo, estirándome. Una vez que me sentí capaz de funcionar, me dirigí a la cocina y bebí un batido de proteínas, luego me puse shorts de gimnasia y unas zapatillas deportivas. Salí de mi edificio y me metí en una camiseta de playa.

Era una mañana decente. El sol estaba brillando, difundiendo calor, y la brisa era ligera. El día perfecto para estar al aire libre.

Tenía que correr, y lo haría por un rato, porque era importante que quemara un poco de energía antes de la noche por delante. No quería asustar a Mía. La verdad era que podría estar un poco demasiado ansioso.

La última cosa que quería hacer era ser agresivo. Ella ya me había dicho que era algo que no la excitaba.

Candy me había hecho un favor cuando reservó a Mía a las seis.

Siendo mi noche libre, significaba que podía estar con ella tanto como quisiera. No me limitaría a sólo una hora. Quería llegar a conocerla mejor.

Mi plan era pedir servicio de habitaciones y comer juntos. Lo de comer juntos era normalmente algo para romper el hielo. Entonces hablaríamos de lo que ella quería obtener de nuestra noche juntos. Después de eso, actuaría según lo que oyera.

¿Quién sabe? Quizás Mía sólo quería un polvo rápido y acabar con ello. Puede que quisiera algo que durara. Prestaría especial atención a ella, los ruidos que hiciera y las áreas que fueran sensibles. Necesitaba hacer esto bien. Esta cita era tan importante para mí como lo era para ella. Tomar la virginidad de una mujer era una gran cosa.

Y ella era mi primera.

En cierto modo, me alegraba. Por otro lado, me alarmaba. ¿Y si no podía coincidir con lo que ella había imaginado de mí? Instruir a una mujer en la masturbación por teléfono era una cosa, pero el sexo era otra. Sólo tendríamos que dar un pequeño paso a la vez.

Me sequé el sudor de mi cara, jadeando, y luego comprobé la pantalla de mi reloj. 2:15 p.m. Una hora y media de correr tendría que servir. Tenía que ir a casa y prepararme. Y cuando decía preparar, quería decir en todos los sentidos.

Subiendo lentamente las escaleras hasta mi apartamento, abrí la puerta y me quité mis zapatos. Mis shorts los siguieron. No tenía sentido ducharse en este momento. Tendría que volver a hacerlo de nuevo en un par de horas. Además me gustaba cómo se sentía mi piel después de permitir que el sudor se seque sobre mí.

Estirando el cuello de lado a lado, caminé hasta la esquina de la habitación y abrí la estera de yoga. Era crucial que me relajara, y sólo dos cosas ayudaban. Yoga. Y sexo.

Ya estaba semi-duro. Mi cuerpo sabía la rutina.

Colocando la estera en el suelo, me senté en la pose sukhasana, cerrando mis ojos y respirando profundamente. Lo hice por un rato antes de levantarme a la del guerrero y luego en la posición del árbol. Cambié del bajo del perro a la tabla, y por último a la sunbird. Mi cuerpo estaba suelto, inhalé y luego exhalé lentamente.

Mi polla, ahora totalmente erecta, se retorció, golpeando mi estómago.

Murmuré para mí mismo: "Sí, sí. Abajo muchacho", luego me quedé de espaldas en medio de mi sala de estar. Cerré los ojos y pensé en esta noche. Mi estómago se sacudió con anticipación.

Deslicé mi mano sobre mi cadera y luego la corrí sobre mi dura longitud. Mi boca se abrió con placer. Lo hice otra vez. Agarrándola, tiré lentamente, de arriba hacia abajo una y otra vez, corriendo mi pulgar sobre el rocío del líquido preseminal en mi eje. Usé la lubricación para masajear la sensible parte inferior, haciendo un ritmo más rápido con la palma de mi mano.

Pensé en sexo. Sexo sucio. Sexo caliente. Sin sentido, follando rudamente. Pensé en el momento de entrada, cuando la cabeza de mi polla encuentra su dulce y mojado coño, el recuerdo de la sensación que envuelve.

Soñé con tetas y succionar pezones, rosados, marrones, rojos.

Un gemido salió de mi garganta mientras mi polla saltaba en mi mano, respondiendo ante los pensamientos sucios de mi mente. Mi mano trabajó más rápido, más fuerte. Mis caderas empujando hacia el hueco vacío de la palma de mi mano, y los músculos a los lados de mi culo y mis muslos se apretaron deliciosamente al ser puestos a trabajar.

Necesitaba esto.

Oh, Dios...cómo necesitaba esto.

Entonces pensé en una mujer sin rostro que se entregaría a mí esta noche sin censura. Los ojos de ningún color, y los labios de ningún espesor particular llamándome. El recuerdo de su dulce y ronca voz al momento de su primer orgasmo me asaltó.

"Santa mierda. Santa jodida mierda. Oh, Dios. Oh, mierda. ¡Jesucristo!"¿Se vendría tan explosivamente debajo de mí a medida que embestía en ella?

Al pensar en Mía viniéndose alrededor de mi pene, apretándome con fuerza en su húmedo calor, todo mi cuerpo lo aprovechó. La mano que agarraba mi polla se apretó mientras mi rostro se retorcía al correrme.

Apretando los dientes, mis caderas se sacudieron sin control. Un placer intenso que estaba al borde del dolor flotó sobre mi cuerpo a medida que mi polla tenía espasmos en repetidas ocasiones, derramando mi semilla en mi estómago.

De repente, me dejé caer de nuevo en la estera de yoga, jadeando y sudando.

Sintiéndome lánguido por todas partes, me quedé allí por un largo tiempo antes de sentarme y luego levantarme y caminar hacia el baño para abrirla ducha.

Necesitaba afeitarme las bolas. Ah, la vida de un acompañante masculino. Tan glamurosa.

El teléfono sonó en mi mesa de noche. Corrí a contestar.

—¿Hola?

Una mujer en el otro extremo preguntó:

—Hola, señor Malfoy. Le habla Jane del servicio de habitaciones. Veo que ha pedido un plato de muestra del postre esta tarde para su compañía esta noche. ¿Puedo sugerir los Brown Brothers Moscato para acompañarlo? ¿O tal vez un Zibbibo?

Me encantaba lo dedicado que era este hotel. Supongo que por eso pagué tanto como lo hice.

—Lo que sea que sugieras va a estar bien. —Un repentino pensamiento me vino de pronto—. Jane, no vi un crème brûlée en el menú.

Como siempre, Jane vivía para complacer.

—No, señor, no hay. Me temo que el menú del servicio de habitaciones no es muy amplio. Pero ya que usted es un cliente habitual, puedo pedirle al chef Jac que en el restaurante del hotel si es capaz de preservar parte del servicio de tarde.

Sonreí luego miré el reloj. Eran las cinco y cincuenta en punto.

—Si puedes hacérmelo llegar a las seis, habrá una propina muy importante en cuestión.

Profesional como siempre, Jane respondió simplemente con:

—A las seis será, señor.

Colgué, miré alrededor de la habitación, y una vez más me aseguré que todo era perfecto para esta noche.

…..-…-….-…

Hermione

Ahí estaba.

Para el momento en que mi vida cambiaría significativamente.

Pensé en lo que había hecho durante el día y fruncí el ceño. Hoy debería haber sido memorable, y aunque estaba absolutamente segura que lo sería, de repente me hubiera gustado haber hecho todo el día digno de recordar.

Al bajar la mirada a mi reloj, me mordí el interior de mi mejilla mientras mi corazón latía con fuerza.

5:58p.m. Dos minutos antes.

¿Parecería desesperada si tocaba a la puerta en este instante?

Pasé de un pie al otro antes de poner los ojos en blanco y gemir silenciosamente. Tragando con fuerza, levanté la mano, y antes de poder detenerme, llamé a la puerta. De repente sedienta, esperé a que la puerta se abra. Después de los ocho segundos más largos de mi vida, el pestillo hizo clic y la puerta se abrió.

Y allí estaba Draco Malfoy, mi enamoramiento desde hace mucho tiempo, mi nuevo amigo, y el hombre que iba a tomar mi virginidad. Se veía más sexy que nunca con sus labios ya curvados en una sonrisa ridículamente atractiva, sus ojos grises brillando, su cabello rubio cortado más corto que la última vez que lo vi. Todavía era la perfección caótica que recordaba. Llevaba una camisa negra manga larga con botones blancos y la había dejado fuera del pantalón, unos vaqueros azules tan oscuros que podrían haber sido negros. Había olvidado lo alto que era. Con las mangas de la camisa arremangadas hasta el codo, dejando al descubierto sus fuertes antebrazos, se veía delicioso. Comestible. Para colmo, no llevaba zapatos o calcetines.

Había algo en un hombre descalzo que me provocaba algo. Era familiar. Tal vez un poco demasiado familiar.

Estaba en un gran problema.

Hice lo único que podía hacer en mi situación. Sonreí, aunque débilmente.

Y observé como la de Draco caía justo de su rostro. Maldición.

...-...-...-...

Draco

Comprobando dos veces la estancia, la colocación del discreto condón, y mi bolsa de trucos, estaba de pie en medio de la habitación, con el ceño fruncido. Estaba seguro que estaba olvidando algo.

Un golpe en la puerta atrajo mi atención. Mis labios se curvaron en una sonrisa. Ella estaba aquí.

Me acerqué a la puerta, y a pesar de lo mucho que quería echar un vistazo por la mirilla, no lo hice. En su lugar, quité el seguro a la puerta y abrí. Y allí estaba ella. Mía.

Pero estaba confundido, y la sonrisa cayó de mi rostro.

Mientras veía a la mujer de pie delante de mí, sonriendo débilmente, la estudié. Era más baja que la altura media, con suaves curvas trazadas por el vestido con clase que eligió para vestir. Los colores marrones, bronce y tonos blanquecinos del vestido funcionaban muy bien con su tez.

No llevaba zapatillas, sino más bien unas bailarinas planas con punta abierta en tono blanco. Mi mirada volvió a su rostro. Su hermoso rostro.

Labios llenos se estiraban dolorosamente en una pequeña sonrisa que en realidad parecía más como una mueca, pómulos altos teñidos de rosa, pestañas largas y grandes ojos del color del miel.

Era linda.

Maldita sea.

¡Era muy linda!

Miré más abajo. Un cuello esbelto. Luego bajé más lejos. Pechos llenos levantados como una dulce oferta tentadora. Más abajo todavía. Su estómago no era plano; sobresalía un poco, lo que, en lo personal, me encantaba. Una mujer suave era toda una mujer.

El evangelio según Draco.

Amén.

A medida que estaba allí, la observé una y otra vez, tratando desesperadamente de encontrar algo malo en ella. Por desgracia, terminé con las manos vacías. Sacudiendo mi sorpresa momentánea, sonreí de nuevo.

—¿Mía?

Un bonito rubor coloreó sus mejillas. Extendiendo la mano, empujó su largo cabello espeso, castaño, detrás de la oreja. Sonrió, pero no llegó a sus ojos.

—Hola, Quinn. —Lo dijo tan suavemente que mis entrañas se enrollaron.

Estaba nerviosa.

Podía tratar con los nervios. Esperaba nervios. No esperaba sentir su lucha interna. Estaba teniendo segundos pensamientos.

Bueno, ¡podía tomar esos pensamientos y guardárselos!

Antes de que pudiera decir otra palabra, tomé su mano, la empujé dentro de la habitación del hotel, y cerré la puerta. Sin permiso, la llevé hacia la cama y la senté, pegándola a mi lado.

No pude evitarlo; reí. Esta dulce pequeña mujer era la persona con la que había hecho amistad.

No era como me imaginaba. Me la esperaba torpe, no atractiva.

Recordando todas esas conversaciones, entrecerré los ojos hacia ella.

Extendiendo las manos, tomé su rostro entre ellas y me incliné, estudiando su nariz. Sus ojos se abrieron cómicamente y luché contra otra carcajada.

—Hmmm —pronuncié—. No hay verrugas. —Apartándome, la solté y luego suspiré—. Mentiste, Mía. —Hice todo lo posible para parecer profundamente herido—. Creí que éramos amigos.

Al momento en que se dio cuenta que estaba bromeando, se mordió el labio y luego bajó la barbilla, escondiendo su sonrisa. Observé con curiosidad mientras sus hombros se sacudían en una risa silenciosa.

Finalmente levantó la cara, sus labios retorciéndose, y se encogió de hombros.

—Tendría que haber hablado un poco de mí misma, ¿no?

Se me escapó una carcajada. Por segunda vez en pocos minutos, acuné sus mejillas suavemente mientras la estudiaba de cerca. Entonces murmuré para mí mismo:

—Dios, eres una muy bonita cosita.

Su sonrisa cayó a medida que parpadeaba hacia mí, sus ojos increíblemente amplios.

Me di cuenta rápidamente que la estaba haciendo sentir incómoda.

—Oh. —Me puse de pie, recuperando la bolsa de regalo de la encimera de la cocina. Deteniéndome junto a sus pies, se la entregué.

Viéndose adorablemente sorprendida, sus ojos se entrecerraron hacia mí.

—¿Qué hiciste, Cap? —

Incliné mi cabeza hacia la bolsa. Ella metió la mano y sacó los patitos de goma. Riendo, pude ver que sus hombros perdían parte de su tensión y me sonrió

—. ¿De verdad me regalaste patos de goma? —Sacudiendo la cabeza, rió sosteniendo los patos de color rosa, azul y amarillo. Me miró y pronunció un sincero—: Gracias, Quinn. Este es el regalo más dulce que he recibido. Voy a atesorarlos para siempre.

Su sonrisa era abierta y honesta. Esta era Mía. La estaba viendo a ella en esa sonrisa, y me hizo algo. Lo sentí. Mi corazón dio un vuelco ante esa amplia sonrisa. Era el tipo de sonrisa a la que tenías que responder. El tipo de sonrisa a la que la tuya propia era llamada. Dios, era hermosa tal y como era, pero cuando sonreía, era increíble. Mi polla se crispó.

Comenzó a colocar la bolsa en el suelo, pero agregué rápidamente:

—Hay una cosa más.

Sonriendo con fuerza, se puso de pie, extendió la mano en la bolsa, y frunció la nariz.

—¿Algo más? ¿Qué me regalaste, Quinn?

Cuando sacaba el artículo de la bolsa, le contesté:

—Un vibrador.

...-...-...

Hermione

No pensé; sólo reaccioné.

Lo solté.

Arrojé el vibrador.

Lo arrojé al otro lado de la habitación, entonces chillé, mis mejillas en llamas. La vergüenza apretó mi pecho.

Oh Dios. ¡Eres patética!

Tanto Draco como yo vimos el vibrador rebotar, una, dos, tres veces, y, por supuesto, lo hizo con una lentitud dolorosa. Una vez que el vibrador rosa aterrizó en medio de la habitación de hotel, nos quedamos mirando hacia abajo sobre el elemento infractor.

Abrí la boca para disculparme, pero Draco reaccionó antes que yo pudiera.

Inclinando la cabeza hacia atrás, dejó escapar una carcajada desenfrenada. Mordiendo mi labio, me estremecí mientras él reía ruidosamente. Se aferró a su estómago y se secó los ojos.

—Cristo, Mía, dije un vibrador, no una serpiente venenosa. —Entonces se echó a reír de nuevo. Cuanto más reía Draco, más divertida se volvía la situación. Al poco tiempo, me encontré riendo en voz baja.

Cuando me tapé los ojos con la mano y murmure—: Me asustó. —Draco rió más fuerte.

Me reí en voz baja y luego lo miré. Él me sonrió, riendo y sacudiendo la cabeza. El hielo se había roto oficialmente.

Abriendo sus brazos de par en par, pronunció:

—Ven aquí.

No necesitó decírmelo dos veces. Necesitaba el contacto. Necesitaba el consuelo. Esta situación era extraña e inquietante.

Era agradable pasar por esto con un amigo.

Apresurándome a él, envolví mis brazos alrededor de él, mi mejilla plantándose firmemente en su pecho. Sus fuertes brazos se asentaron alrededor de mí, sosteniéndome cerca, con los dedos de una mano arrastrándose de ida y vuelta por mi espalda.

Lo respiré, y él apoyó la barbilla encima de mi cabeza. Casi me envolvía por completo. Estaba arropada. Y me encantaba.

Mis brazos se apretaron a su alrededor. Estaba tan agradecida por este escenario siendo lo que era y no una escena fría y clínica.

Apartándome, lo miré a los ojos.

—Hola.

Su sonrisa torcida hizo que mi estómago de un vuelco.

Él colocó sus manos sueltas en la base de mi cuello, pasando sus dedos sobre mi clavícula.

—Hola, pastelito. —Ahogué una risa. Sus manos se levantaron, rozando ligeramente la carne sensible en mi cuello—. ¿Mía?

—¿Sí?

—Sólo voy a sacar esto del camino, ¿de acuerdo?

No tenía ni idea de lo que estaba hablando. Todo lo que podía hacer era mirarlo a los ojos y asentir mi permiso.

Su sonrisa suavizó. Inclinándose, sus labios descendieron. Antes de poder registrar lo que estaba pasando, sus cálidos labios llenos estaban en los míos. Mis ojos se abrieron de golpe por la incredulidad. Sus dedos me sujetaron suavemente a los lados de mi cuello mientras profundizaba el beso.

Santo... ¡vaaayaaa!

Así que esto era lo que se sentía besar a Draco Malfoy.

Mis ojos se cerraron y mi cuerpo se desplomó contra él. Alcanzándolo, agarré la parte delantera de su camisa por miedo a caer, pero algo me dijo que Draco me atraparía si lo hiciera.

Sus labios se movieron de los míos y me advertí a no gemir en voz alta.

Dejando un suave beso en mi mejilla, me preguntó un áspero:

—¿Qué tal estuvo eso?

Le respondí con lo primero que se me vino a la cabeza.

—Estuvo bien.

Su ceño se frunció.

—¿Bien? ¿Sólo bien?—Parecía disgustado, y me esforcé por contener la risa burbujeando en mi garganta. Sus ojos se estrecharon en mis labios temblorosos y advirtió—: No digas nada, Mía. No, a menos que sea algo sexy.

En un intento de jugueteo, acerqué mi cuerpo al suyo y pronuncié roncamente:

—¿Es eso un dispensador de caramelos en tu bolsillo, o simplemente estás feliz de verme?

Con los ojos aún entrecerrados, él poco a poco metió su mano en el bolsillo, y de una manera más que calculada, sacó un elemento.

Era un maldito dispensador de caramelos.

Un dispensador de caramelos de Snoopy.

Levantándolo a su boca, sonrió, luego se metió un pedazo de caramelo.

Me atraganté con mi diversión. Tomando su mano, la sacudí con urgencia y pronuncié entre risas:

—Bueno, fue un placer conocerte, Quinn. Voy a estar encontrando un agujero para meterme. —Entonces giré y caminé hacia la puerta, al borde de la explosión de hilaridad. Antes de poder llegar a la puerta, unos brazos fuertes se envolvieron alrededor de mi cintura, empujándome de nuevo hacia su cuerpo firme. La risa estalló de mis labios y me alegré de encontrar a Quinn participando. Él me dio la vuelta y admitió:

—Tengo un encendedor en el otro bolsillo. De alguna manera sabía que me harías una de esas preguntas tontas. —Sonrió—.¿Ves cuán preparado estoy, nena?

Nena. Me encantaba cuando me llamaba nena. Pero me encantaba de una manera estúpida. Sabía que era cariñoso, pero dicho de una manera amistosa.

Oh, Draco. ¿Qué voy a hacer contigo?

Él se puso un poco serio.

—Vamos. Tenemos que hablar.

Yo siendo yo, tenía que insertar humor donde pudiera. El humor era fácil; la seriedad no. Pegué una mirada perturbada en mi cara.

—¿Estás terminando conmigo?

Draco volvió a reír.

—Deja de ser graciosa. En serio tenemos que hablar de esto. Necesito toda tu atención durante diez minutos, y luego puedes ser tan divertida como quieras.

Su grande mano envolvió la mía y mi corazón tartamudeó. Me trataba casi como una novia. Estaba segura que trataba a todas las mujeres de esta manera, pero aun así, era agradable. Se estaba asentando.

Me llevó hacia la cama y se sentó, pero esta vez me empujó hacia abajo sobre su regazo, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura. Sin ningún otro lugar para colocar mis manos, las dejé en mi regazo. Mis dedos rozaron el suyo. Cuando arrugué mi nariz hacía él, sonrió y la besó.

—En serio, no puedo superar lo pequeña que eres. Sólo quiero ponerte en mi bolsillo y llevarte conmigo.

Me sonrojé ante eso. ¿Tenía la menor idea de lo que sus palabras me estaban haciendo?

Por supuesto que sí. Él era un acompañante. Sus palabras y el inalterado afecto eran las razones por las cuales las mujeres seguían reservando con él una y otra vez. Esta era la razón por lo que era híper billonario.

Resoplé luego murmuré:

—No soy tan pequeña.

—Junto a mí, lo eres.

—¡Pero eso es sólo porque eres descomunal!—le respondí.

Guiñó un ojo.

—Más vale que lo creas, nena.

Mi rubor fue tan intenso que comenzó a quemar mi piel. Me salvé de decir algo estúpido cuando preguntó en voz baja:

—¿Todavía quieres hacer esto?

Girando sobre su regazo, me enfrenté a él y murmuré: Sí.

A lo que seguí con muchos asentimientos entusiastas.

Una pequeña sonrisa se dibujó en su boca. Apretando un brazo a mí alrededor, quitó el otro para tomar mi mano en la suya. Le pedí a Dios que no sintiera lo sudorosa que estaban mis palmas. Empezó:

—Está bien. ¿Qué quieres que pase esta noche? Sé que técnicamente sólo tenemos una hora, pero no voy a mirar el reloj, y tú tampoco deberías. Sólo debemos hacer esto si se siente bien para ti. Al momento en que te sientas insegura en cuanto a algo, sólo grita "detente" y me detendré. Vamos a hablar de lo que no estás segura y luego seguimos adelante.

Una vez más, murmuré:

—Está bien.

Él rió entre dientes.

—¿Perdiste tu voz, nena?

Me aclaré la garganta.

—Creo que estoy mucho más nerviosa de lo que esperaba estar.

Me acercó hasta que estaba de regreso a su pecho. Puso su mejilla sobre la mía, volviéndose a besarla.

—Sólo voy a hacer lo que tú quieres que haga. Eso es todo. Eres la que lidera este espectáculo. Eres la jefa. Recibo órdenes de ti.

Mis cejas se estrecharon. ¿Era eso? ¿Por eso estaba tan nerviosa?

—¿Y si no quiero estar a cargo? —Lo enfrenté, súper consciente que nuestros labios estaban solamente a un suspiro de distancia el uno del otro—. ¿Qué pasa si quiero que seas el jefe?


Hola hola! como lo prometido es deuda... jajajja el encuentro AL FIN! Sé que puede no ser lo que muchas esperaban, pero realmente estoy corta de tiempo y fue a lo que llegue a adaptar :( no quería hacerles esperar más porque no sé si el fin de semana que viene podré actualizar- estaré haciendo lo posible, pero rindo 3 materias entre esta semana y esa, así que apliqué el ¨un poco es mejor que nada¨ jajajaja

Espero que les haya gustado y prometo que para el próximo capi habrá más que un primer beso e.e

Cuéntenme que opinan del capi en los comentarios y mil gracias por comentar! Son mi fuerza de voluntad para adaptar en tiempos de finales :D También gracias a las que ponen en fav y siguen la historia

Besos, Isa