Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 12
Hermione
Sexo.
¿Quién sabía que sería tan increíble?
Confiaba en que fuera interesante.
Definitivamente no esperaba que fuera alucinante, palpitante y completamente maravilloso.
Hasta donde pueden ir las primeras veces, creo que la mía fue jodidamente buena. Claro, dolió como una perra, pero cuando el dolor disminuyó, lo único que quedó era un placer intenso.
O podría haber sido sólo el hombre suministrando dicho sexo.
Draco estaba preparando un baño para mí en este momento. Me negué, pero él insistió en que aliviaría los dolores en mi cuerpo. Lo que él no sabía era que quería esos dolores. Esos dolores eran prueba de que había sido tocada. La prueba de que era oficialmente una mujer en todos los sentidos.
Pero cuando me incorporé, tirando una sábana sobre mí, me estremecí ante el dolor entre mis piernas. Draco no lo pasó por alto.
Yendo desnudo del baño, declaró que iba a meterme en esa bañera o él mismo me metería en ella. Poniendo los ojos en blanco, me di por vencida. Y cuando lo hice, el ceñudo Draco se convirtió en un sonriente Draco. Ambos estaban bien, pero cuando Draco sonreía, hacía que mi corazón dejara de latir.
Salió del baño con una bata blanca puesta.
—El baño está listo. ¿Necesitas ayuda para entrar?
Negué con la cabeza, empujando mi caótico cabello detrás de mi oreja.
—No, puedo hacerlo.
Levantándome con la sábana, entré al baño, y antes de que incluso viera la bañera, lo olí. Rosas, cítricos y vainilla asaltaron mi nariz de la mejor manera, y luego vi la bañera y me quedé boquiabierta. No era una bañera. Era un jacuzzi. Cualquiera que hubiera estado alguna vez en un jacuzzi conocía la diferencia. No había comparación.
Dejando caer la sábana, me recogí el cabello, me metí en el agua no muy caliente, y me sumergí en las burbujas dispersas como una nube.
Para el momento en que me recosté, cerré los ojos y suspiré en éxtasis. Draco tenía razón. Sentí toda la tensión abandonar mi cuerpo.
Mis cejas se fruncieron cuando sentí que alguien se inclinaba sobre mí. Abriendo los ojos, un Draco sonriente estaba junto al jacuzzi.
—Pensé que querrías tener un poco de compañía.
Antes de que pudiera responder con un sensual: "Entonces, ¿por qué no te unes?"
Él levantó las manos y dejó caer los tres patitos de goma que me había comprado en la bañera. Ante la expresión de mi cara, se echó a reír y luego colocó algo en el borde de la bañera.
Lo miré. Jabón de PH neutro. En realidad, se podía leer "lavado íntimo".
Lanzó un suave:
—Con eso no picará cuando te laves tu... ya sabes.
Lo miré, con una expresión desconcertada en la cara.
—Has pensado en todo, ¿no?
Se encogió de hombros.
—Podría haber buscado en Google lo que iba a necesitar después de desflorara una pobre doncella indefensa.
Solté una carcajada.
—Eres demasiado, D... —Oh, mierda. Casi lo llamé Draco—... Don Juan. Demasiado. —Uff. Buena salvada.
Empezó a irse cuando se dio la vuelta y preguntó:
—Oye, ¿te importa si me ducho mientras estás ahí?
Mis labios se fruncieron a medida que lo pensaba. Diablos, nos habíamos besado, había chupado su carne de hombre, él me había devorado como una última comida, y luego me folló hasta dejarme sin sesos. ¿Me importaba que se duchara cerca?
No. No, no lo hacía. Me encogí de hombros.
—Claro.
Draco Malfoy me guiñó un ojo, se desabrochó la bata, y luego la dejó caer al suelo en un charco a sus pies. Luché contra el impulso de jadear. No creí que jamás pudiera acostumbrarme a ver a un hombre como este desnudo. Cada vez, era como si me fuera presentado un regalo. Tal vez esta era una mala idea. ¿Me había arruinado al dejar que un dios de hombre tomara mi virginidad?
¿Volvería a ver a un hombre "normal" de la misma manera?
Empecé a entrar en pánico. ¿Y si ningún hombre se comparaba a Draco? ¿Qué demonios se suponía que debía hacer entonces?
Parpadeando hacia la bañera, me toqué los labios con la punta de los dedos y murmuré un silencioso:—Oh, mierda.—¿Qué había hecho?
Draco miró hacia mi rostro y, aún gloriosamente desnudo, preguntó:
—Oye, ¿estás bien?
Mi respuesta estuvo cinco decibelios más fuerte de lo necesario.
—Bien. —Él se sobresaltó ante mi grito inesperado. Me reí con nerviosismo y luego tragué fuerte, respondiendo mucho más tranquila—:Bien, lo siento. Sólo estaba pensando.
Sonriéndome, sacudió la cabeza y se metió en la ducha.
Mi baño relajante se convirtió en cualquier cosa menos esa mientras lo observaba ducharse, deslizando el jabón de arriba hacia abajo por su firme cuerpo fuerte. Observé el agua escurrirse por esas largas piernas musculosas, y estaba cerca de jadear ante la escena erótica. Estaba un poco furiosa cuando llegó el momento para él lavar su pene. Estaba furiosa, porque me dio la espalda para hacerlo.
Hice un puchero. Mi puchero fue reemplazado por el asombro aturdido cuando conseguí un buen vistazo de su enjabonado trasero tenso.
Mis ojos se cerraron de golpe.
Querido Señor, por favor, perdóname por ser una ramera. Juro que sólo fue cosa de una sola vez. Normalmente no soy tan puta.
—¿Cómo te sientes, Mía?
Abriendo los ojos, respondí con honestidad y con una suave sonrisa:
—Genial. Realmente genial. Y bien desflorada.
Draco rió entre dientes. —Bien. Para eso estoy aquí. —Una breve pausa, y entonces—. ¿Te vas de una vez o te quedas un rato? —Inmediatamente, mi estado de ánimo se ensombreció. ¿Esta era su manera de pedirme que saliera de su espacio?
Sabía que la hora asignada había pasado hace mucho tiempo desde entonces, y estaba al borde de las tres, pero él me dijo que no mirara el reloj.
Mi pecho se apretó cuando abrí la boca para decirle que me iría tan pronto como mi baño hubiera terminado, pero él me interrumpió con:
—Porque pedí un plato de postre y chocolate caliente, y estaba esperando que te quedes un rato.
Tan pronto como mi corazón empezó a latir de nuevo, le contesté un aturdido:
—Me encanta el postre.
Podía oír su sonrisa al pronunciar:
—Bien, estaba apostándolo. —Luego añadió en una carcajada—: Quiero decir, en serio. ¿A quién no le gusta el postre?
Antes de que pudiera pensar, dije:
—No a un amigo mío.
La risa de Draco me calentó.
—Esa es mi chica.
Me mordí el labio y suspiré por el efecto que sus palabras tenían sobre mí.
Un minuto más tarde, salió de la ducha, y si había pensado que un Draco seco era increíble, un Draco mojado podía fácilmente hacer que me desmaye. De pie en la alfombra de baño, se estiró un momento, y yo estuve atraída como una polilla a una llama. Gotas de agua se deslizaban por su cuerpo mientras se pasaba las manos por el cabello antes de tomar una toalla y secarse.
Negué con la cabeza como para despejarla. Esto no era normal, ¿verdad? Este escenario era demasiado íntimo para dos personas que acababan de conocerse. Sin duda, había algo mal con esta imagen. ¿Y por qué mi corazón latía como un tambor?
¡Deja de hacer eso, corazón!
Draco se secó, se puso la bata una vez más, y luego salió del baño. Me gritó:
—Hay una bata detrás de la puerta del baño, nena.
—Gracias—respondí débilmente, todavía perdida en mis pensamientos.
Después de remojar mi dolorido cuerpo en la bañera por una buena media hora, me levanté, dejando que se fuera el agua y secándome, así como a mis patitos de goma. Sonreí mientras los limpiaba.
Quise decir lo que dije antes.
Los atesoraría para siempre.
Caminando a la puerta, quité la bata del gancho y me la puse. Estaba claramente hecha para el tamaño de un hombre como Draco, porque yo estaba nadando en la maldita cosa. Tan pronto como salí, Draco levantó la vista de su lugar en la cama y jadeó:
—¡Está viva!
Solté un bufido.
—Oh,ja-ja.
Se frotó las manos.
—¿Tienes hambre? Estoy hambriento. Comamos.
Se puso de pie cuando me senté en la cama, adelantando un carrito de servicio de habitaciones.
Algo me llamó la atención en la cama y, horrorizada, di un ahogado grito.
—Oh,Dios. ¡Oh, no!
Dejando el carro, Draco se volvió apurado, claramente preocupado.
—¿Qué, Mía? ¿Qué?
Con una expresión miserable, parpadeé las lágrimas.
—Hay sangre en las sábanas. —Sollocé—. Ahora todo el mundo sabrá lo ramera que soy. Las camareras de piso hablarán de la gran puta que soy y entonces les dirán al personal de cocina, y antes de darme cuenta, toda la ciudad lo sabrá.
La cama se hundió. Un brazo se envolvió alrededor de mí llevándome a un cuerpo temblando.
—Nena, no. —Él trató de ocultar su diversión, pero no lo logró.
Le di un golpe fuerte con mi hombro.
—No te rías de mí, Quinn.
Fingió dolor.
—Ay. Está bien, está bien. Pero en serio, esto no es ninguna cosa. Ni siquiera te preocupes por eso. ¿Sabes cuántos recién casados vienen a este hotel? Sólo van a pensar que acabamos de casarnos.
Recién casados... con Draco Malfoy.
Mierda.
Me limpié mis ojos y respiré hondo.
—Tienes razón. —Asentí para mí—. Sí, tienes razón. —Me volví hacia él y traté de sonreír—. Ahora puedes alimentarme.
Él me llevó hacia su caliente cuerpo y luego me dio un beso en la frente.
—A su servicio, mi señora. —La bandeja del servicio de habitación estaba justo a mis pies. Cuando Draco comenzó a quitar las cubiertas de las bandejas de plata, di un grito ahogado.
Postres hasta donde podía ver.
Oh, Señor, estaba en el cielo.
Trozos pequeños de pastel de chocolate bañados con salsa de chocolate, una pequeña tarta de caramelo de plátano, y aún más pequeño pastel de merengue de limón, pastel de terciopelo rojo apilados con glaseado de crema de queso, pastel de zanahoria con glaseado de caramelo. Pero, qué suerte. Si fuera a morir esta noche, le daría la bienvenida sabiendo que este era el mejor día de mi vida.
Luego se acercó a la pequeña nevera.
—Hay uno más. Tuve que ordenar este especialmente.
Tan pronto como vi la cazuela, tragué con fuerza.
—No me digas que eso es... —Cuando estaba a la vista, me tiré en la cama—. Dulce Jesús, lo es. —Levantándome en mis codos, pronuncié un impresionante—: Crème brûlée. Tú, astuta mierda.
Se sentó a mi lado, sonriendo.
—Lo recordé.
Negué con la cabeza.
—Lo recordaste. —No había planeado hacer lo que estaba a punto de hacer, pero lo hice de todos modos. Envolviendo mis brazos alrededor de él desde un lado, puse mis labios en su mejilla y besé su barbilla—. Gracias, Quinn. Este es el mejor día de mi vida.
Su brazo rodeó mis hombros y me atrajo hacia su costado.
Me sostuvo un rato antes de murmurar un muy genuino:
—El placer fue todo mío.
Tomé el crème brûlée y una cuchara y golpeé la parte superior. Al oír la corteza crepitar fue todo lo que hizo falta para que una sonrisa de felicidad adornara mi cara y mis pezones se arrugaran. Cavé y llevé la cuchara a mi boca.
Al mismo instante en que la dulce natilla golpeó suave mi lengua, gemí.
—Tienes que probar esto.
Llevé una cucharada a su boca, y sin dudarlo, la tomó. Sus ojos se cerraron y gimió:
—¿Eso es crème brûlée? Mierda. Me lo he estado perdiendo.
Me quedé mirándolo boquiabierta.
—¿Nunca has probado uno?
Él negó con la cabeza, todavía disfrutando del postre.
—No, pero ahora lo entiendo. Por qué te gusta tanto.
Hablamos durante casi toda la noche, alimentándonos entre sí pedazos de postres perversamente indulgentes y bebiendo el amargo chocolate caliente holandés.
Aunque no era sexy. Era cómodo y agradable.
Me sorprendió lo relajados que estábamos alrededor del otro. Draco me contó un poco de sí mismo. Me enteré que su madre no era la más encantadora de las mujeres, pero no me dijo por qué. Su padre se fue antes de que él naciera, y cuando llegó a la edad suficiente para buscarlo, se enteró que había muerto.
Lo sentí por él. Y debido a eso, también le dije un poco sobre mí. Cómo mi padre murió de cáncer cuando era una niña, y cómo mi hermano es mi mejor amigo. Me preguntó por mi tatuaje, y decidí decirle la verdad.
Empecé en voz baja:
—Estuve muy gorda en un momento de mi vida. Así como, unos veintidós kilos de más. Y cuando eres baja como yo, esos veintidós kilos es demasiado, ¿sabes? —Lo observé por cualquier señal de disgusto, pero no encontré ninguna—. Así que empecé a perder peso. Me levantaba temprano y me iba a correr, entrenaba cinco veces a la semana, y comí de forma saludable todos los días durante dos años, y ahí estaba yo. Una versión más saludable de mí. Estaba orgullosa de mí misma. Pero mi estómago... no quería cooperar. —Me encogí de hombros—. Las estrías no se desvanecen. Son de color rojo y lucen mal, y había trabajado tan duro para llegar a donde estaba, pero había aún una cosa que me estaba molestando. Así que busqué en internet mis opciones. Intenté todas estas cremas alegando que las desvanecían, pero nada funcionó.
Metí un pedazo de pastel de terciopelo rojo en mi boca y gemí.
—Dios, esto es bueno. De todas formas, me encontré con un artista del tatuaje que había hecho este tipo de trabajo antes. Cuando le dije lo que quería, ella supo de inmediato lo que necesitaba. Así que siete horas más tarde y, posiblemente, el peor dolor que he sentido en mi vida, tenía un tatuaje. Y aquí viene lo bueno...—Negué con la cabeza y señalé—, ¿esas estrías? Se desvanecieron. —Me reí—. Después de todo eso, me hice el tatuaje para nada.
Draco me miró cuidadosamente en una manera que hizo que mi cuerpo temblara.
—Creo que es bonito y femenino. Al igual que tú—añadió rápidamente—. Y, por cierto, te ves muy bien. Tu trabajo duro definitivamente ha valido la pena.
Negué con la cabeza.
—Todavía estoy trabajando en ello. Me gustaría estar más firme en algunos lugares, pero como puedes ver... —Miré fijamente al plato frente a nosotros—... me gusta el pastel.
Los ojos de Draco se oscurecieron y dijo casi entre dientes:
—¿Puedo decirte algo? —Asentí y lanzó un áspero—: No sé acerca de otros hombres, pero me gusta las mujeres suaves. Tu culo es increíble, y tus tetas son comestibles. Apenas puedo dejar de tocarte, Mía.
Honestamente. Me quedé sin aliento en un segundo.
—Yo... yo...
Agitó una mano hacia mí.
—No tienes que responder, nena. Sólo estoy declarando los hechos.
Sólo. Declarando. Los. Hechos. Oh, no.
Estaba bastante segura que acababa de enamorarme de Draco Malfoy, y no había nada amistoso ahí. ¿Por qué siquiera había pensado que era una buena idea? Estaba totalmente jodida.
...-...-...-...
Draco
El lunes vino con la luz del sol, el calor, y una sonrisa triste en mi cara.
Me desperté más tarde de lo previsto, pero tuve suerte en el sentido de que no tenía hoy ninguna clienta. Era día de fiesta nacional, lo que significaba que Harry no estaría trabajando. Le envié un mensaje.
Yo: Levanta tu culo perezoso. Necesito café. Nos vemos en el muelle.
Me reí para mis adentros, sabiendo que Harry era un madrugador y probablemente se habría levantado con los pollos al amanecer.
Pasando una mano por mi rostro, me tumbé en la cama y pensé en la noche anterior. Conocí a Mía. Y no sólo era adorable, sino que era divertida, amable y encantadora.
Cubrí mi cara con mis manos y gemí. Me estaba poniendo duro sólo de pensar en ella. Jesús. La gente no se pone duro con sus amigos, y de acuerdo a la forma en que dejamos las cosas anoche, estaba seguro que ella no iba a reservar otra cita.
Después de hablar la mayor parte de la noche, contando chistes malos y comiendo pastel, Mía bostezó.
Mi corazón se apretó, porque sabía lo que venía. Ella parpadeó hacia mí adormilada.
—Debería irme.
No queriendo traicionar mis sentimientos, estuve de acuerdo.
—Se está haciendo tarde. —Añadí con una sonrisa—: Pero por lo menos no tienes que trabajar mañana.
Ella me sonrió en respuesta, asintiendo.
—Sí, probablemente saldré a almorzar con mi hermano.
Incliné mi cabeza, curioso.
—Eres muy cercana a él, ¿eh?
—Sí. Quiero decir, claro, es un dolor en el culo, pero siempre está ahí para mí. Siempre me apoya. Es mi mejor aliado —pronunció humildemente.
Me gustaría conocer a este tipo. Cualquier hombre que tenga la devoción completa de alguien como Mía está bien según mi criterio.
Se puso de pie y me quedé observándola mientras se cambiaba. Se puso el sujetador rosa sedoso, deslizó el vestido por la cabeza, y luego me sorprendió cuando se acercó a la basura y arrojó sus bragas.
Debe haber sentido mis ojos en ella, porque se sonrojó y explicó:
—No traje mi bolso, no tengo nada para ocultarlas. Aún no puedo usarlas; estoy demasiado dolorida.
Asentí con comprensión, me levanté, y me deslicé en mis vaqueros, acompañándola hasta la puerta sin camisa. Planeé marcharme tan pronto como Mía se fuera, pero no quería darle la impresión de que había estado esperando que se fuera. La verdad es que, me lo pasé tan bien que si se hubiera quedado hasta las cinco de la mañana, también lo habría hecho.
Colocando la mano en el picaporte, abrí la puerta y ella salió, girándose para mirarme.
—Voy a recordar esta experiencia toda mi vida, Quinn. Fuiste todo lo que esperaba que fueras. —Se sonrojó de manera encantadora y mi corazón se detuvo.
Levanté mi mano hacia su mejilla.
—¿No hay posibilidad de que te vuelva a ver otra vez?
Evitando mis ojos, se encogió de hombros, con gracia, y lanzó un suave:
—No estoy segura.
Sabía que era un no.
Aunque no fuera uno definido, era un no. Sabía esto de las experiencias pasadas. Mi cara bajó a la de ella y le di un casto beso en sus hinchados labios muy besables.
—Fue absolutamente increíble conocerte, Mía.
Sus brazos se levantaron y los envolvió alrededor de mi cuello, apretando.
—No tienes idea de lo que esto significó para mí, Quinn. —Giró su cara y me besó en la mejilla, como una pluma suave.
Luego se volvió y caminó por el pasillo rápidamente, sin voltear.
Mi estómago se enroscó fuertemente a medida que la veía marcharse.
Algo me decía que Mía había terminado conmigo.
De acuerdo, así que no iba a reservar otra cita. Eso no significaba que no podíamos ser amigos... ¿verdad?
Busqué mi teléfono.
Yo: Hola, pastelito, ¿cómo te sientes hoy? Espero que no estés muy dolorida.
Mi vejiga me alertó de que tenía que ir a mear, así que salí de la cama y me dirigí al cuarto de baño. Cuando terminé, me estiré, y me di una ducha rápida. Secándome en un abrir y cerrar de ojos, me vestí con unos viejos vaqueros, una camiseta ajustada blanca y una gorra de béisbol de NY blanca y negra para cubrir el cabello mojado, y entonces me puse mis zapatillas Everlast blancas y agarré mi celular desde la cama.
Dos mensajes me esperaban.
Harry: Ya estoy allí, amigo.
Mía: Me siento dolorida de la mejor manera posible. No te preocupes... valió la pena
No me molesté en responder a Harry, pero siempre respondería a Mía.
Yo: Mientras estés bien, estoy bien. ¿Escucha, estoy saliendo en este momento, pero puedo llamarte más tarde? ¿Después de las seis?
Ella respondió inmediatamente.
Mía: Claro.
Sonriendo, recogí mis llaves al pasar por el mostrador de la cocina, las tiré al aire, capturándolas rápidamente, y luego caminé a mi auto.
Mi pecho se hinchó con orgullo. Todo estaba bien. Mía aún me quería como amigo.
En lo que a mí respecta, eso funcionaría.
Salí de mi auto y golpeé el cierre centralizado, escuchando el pitido, entonces, silbando, caminé hasta el muelle.
El muelle era un área en la playa llena de cafés, lugares de comida, tiendas y vendedores ambulantes, y lo mejor era que estaban abiertos durante todo el año, independientemente de las fiestas nacionales.
Había una cafetería particular que a Harry y a mí nos gustaba: Black Strawberry. Tenían un menú de desayuno durante todo el día que te tendría babeando, y su café era fuerte así como sus hamburguesas eran increíbles.
Este era nuestro lugar para ir. Al acercarme, me detuve.
Mierda.
Black Strawberry tenía fila en la puerta y todas las mesas estaban llenas. Ahora, ¿qué se supone que debía hacer?
¿Esperar como un perdedor? ¿Dónde diablos estaba Harry?
Saqué mi celular y vi un mensaje de Harry.
Harry: El lugar es una locura. Estoy en la fila, pero tardaré un rato. Dime lo que quieres y lo iré ordenando.
Resoplé una risa. Bueno, Harry el confiable.
Yo: Quiero el café más grande que tengan y un muffin de arándanos. Eres un campeón.
Mientras estaba al lado de la cafetería con la espalda contra la pared, mis ojos observaron a un lado, capturando una mancha de color verde.
Era una mujer... una mujer en un vestido verde con lunares blancos.
Su espalda estaba hacia mí, y tenía el rostro levantado hacia la luz del sol mientras se frotaba los brazos, deleitándose del calor.
Sonreí. Era agradable ver a una joven que gozaba de sí misma.
El vestido de verano era ajustado arriba, pero fluía abajo, y lo llevaba con unas sandalias blancas, su largo cabello castaño fluía por su espalda en ondas brillantes. Su culo era definitivamente algo que me gustaría aferrar.
Me imaginé caminando detrás de ella, aplastándola contra mi pecho, tomando su culo en mis manos, y amasándolo.
Parpadeando, sacudí mi cabeza. Dios, era un hijo de puta cachondo.
Pero entonces la mujer se volvió. Y me quedé boquiabierto.
—¿Mía? —grité.
Ninguna respuesta.
Sonriendo, me acerqué a ella hasta que estuve a dos metros de distancia.
—Mía.
Su cabeza se volteó hacia mí de golpe. Con los ojos muy abiertos, y las mejillas sonrojadas, se ahogó.
—¡Quinn! —Tragando fuerte, tartamudeó—:¿Q-q-qué estás haciendo aquí?
Oh, hombre. Estaba tan sorprendido como ella. Riéndome, la empujé en un abrazo, envolviendo mis brazos alrededor de ella y la mecí de un lado a otro.
—¿Cuáles son las posibilidades? —Podría jurar que la oí gemir, pero debo haberlo imaginado—. He quedado con un amigo para almorzar. ¿Qué estás haciendo aquí?
Respirando pesadamente, murmuró para sí.
—¿E-encontrarte con un amigo? —Jadeó, con los ojos muy abiertos, y levantó sus dedos para cubrir su boca, susurrando—: ¡Oh, mierda!—Sin un gramo de maquillaje en su cara, pero aun así, se veía preciosa.
Se apartó de mí, dando un paso atrás, mirando alrededor con ansiedad—. Me tengo que ir.
Mis cejas se fruncieron.
—Mía, ¿qué pasa? ¿Estás bien?
Su boca se abrió para responder, pero la cerró cuando vio algo detrás de mí. Tenía las mejillas sonrojadas y parecía a punto de desmayarse.
—Quinn, tengo algo que decirte —susurró con urgencia—. Tengo que explicar...
CHAN CHAN CHAN
Hola hola niñas/os míos, como están? espero que estén pasando una muy feliz navidad, papá Noel dejó esto para ustedes jajajaja
Como verán Hermione se esta dando cuenta de que siente algo más por Draco :O y ahora parece que Draco se enterará de la verdad... como creen que se tomará la noticia?
Cuéntenme que les parece el capi en los comentarios! Los espero :D gracias por leer y a todas lasque me comentan, tienen un lugar en mi corazón.
Quiero contarles que en una semana me voy de vacaciones, así que pensé en que como no voy a poder actualizar en dos semanas, podíamos hacer un juego :) cada 8 comentarios en cada capi nuevo es una actualización inmediata, no quiero dejarlas esperando por más 3 semanas, y de otra forma no me siento a adaptar inserten insultos acá, díganme que les parece así lo hacemos, seria capis de 10 o 12 hojas cada uno mas o menos
Besos, Isa.
