Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 15
Draco
Me desperté ante la llamada a mi puerta.
Parpadeando adormilado, me agaché junto a la cama y me deslicé mi bóxer. Miré por la ventana. Maldición.
Aún estaba oscuro. Alguien se iba a llevar una reprimenda.
Levantándome de la cama y tropezando por el pasillo, eché humos mientras desbloqueaba y luego abría la puerta.
—Qué demo...
Mi ceño se desvaneció al momento en que puse mis ojos en ella. Rugí:
—Hermione, ¿qué estás haciendo aquí?
Se veía sexy en su ropa de trabajo. Llevaba pantalón de lino negro, una camisa blanca metida en estos con un cinturón delgado y tacones bajos.
Llevaba el cabello pulcramente recogido y usaba delineador de ojos, rímel y brillo de labios.
Me gustó la Hermione de oficina. Parecía avergonzada.
—Yo-um... yo... —Luego se arrojó hacia adelante y envolvió sus brazos a mi alrededor, apretándome mientras presionaba su mejilla en mi pecho—. Lo siento.
Me quedé sorprendido. ¿Estaba soñando? Mis brazos se levantaron.
Puse uno alrededor de sus hombros y el otro alrededor de su espalda baja.
Ella se sentía real para mí.
Hermione se retiró, aliviada, y luego dio un paso atrás por el pasillo, para alcanzar algo que había colocado junto la puerta. Se volvió sujetando una bolsa de papel y un soporte que contenía dos cafés grandes.
—Sé que lo que hice ayer fue estúpido, y siento haberte estresado. —Su rostro se frunció adorablemente a medida que sostenía la bolsa de papel y el café—. ¿Una ofrenda de paz?
¿Mirarías todo el esfuerzo que hizo?
Una sonrisa retorció mis labios.
—Está bien. —Añadí rápidamente—: Sólo si dejas que te lleve al trabajo.
Su expresión reservada se desvaneció y sonrió suavemente.
—Hecho.
Ella entró llevando el desayuno.
Casi me preocupé por lo fácil que se sentía esto.
Casi.
...-...-...-...
Hermione
Esta mañana era inusual.
Nunca había visto el amanecer mientras compartía el desayuno con un hombre.
Sin embargo, se sentía épicamente adecuado, como si fuera el comienzo de algo más, algo nuevo. Y aunque las veces anteriores que había pasado con Draco fueron muy sensuales con un zumbido eléctrico en el aire, esta mañana se sentía diferente.
Comimos juntos. Reímos juntos. Bromeamos y hablamos libremente.
Establecimos lazos.
Draco se vistió rápidamente en chándal, una camiseta y una gorra, deslizándose en sus zapatos de correr y caminó hasta el sótano. Sentí sus ojos en mí y me volví hacia él.
Me dio una sonrisa tonta. Mis cejas se estrecharon sospechosamente cuando pregunté lentamente:
—¿Qué?
Él negó con la cabeza, pero envolvió su brazo alrededor de mis hombros, empujándome contra el costado de su cuerpo. Normalmente, esto haría que mi cuerpo se pusiera rígido, pero no hoy. No con este hombre.
Puse mi mano sobre su estómago cubierto por su camiseta y me fundí en él, mi mejilla en su pecho, respirando su aroma fresco. Abrió el auto y abrió la puerta para mí, cerrándola ya que estaba sentada. Le dije en dónde trabajaba, y por suerte, él estaba familiarizado con la zona. Condujo en silencio, mientras yo cantaba de vez en cuando con la radio, y cada vez que lo hacía, sus labios se extendían en una sonrisa.
Honestamente, cantaría hasta que mi voz se ponga ronca si eso significaba que esa sonrisa se mostrara al mundo. Me gustaba mucho.
Cuando se detuvo en un semáforo en rojo, me volví a ver su perfil.
Draco Malfoy era el tipo de hombre que exigía la atención sin querer. Su rostro era todos ángulos duros que sólo se suavizaban con su sonrisa. Y cuando lo hacía, el sol brillaba.
Mi mano salió disparada y corrí mis nudillos sobre su barba. Mi mente acababa de gritar: ¡inapropiado!
Cuando Draco cerró los ojos, respiró hondo, y se apoyó en mi toque, ávido de la atención como un gato ronroneando.
El semáforo se puso en verde y nos separamos. Un minuto más, y él estaba estacionando en la calle de mi lugar de trabajo.
Sonriendo suavemente, pronuncié:
—Gracias por el paseo, Draco.
Me tomó la mano, llevando mis nudillos a sus labios.
Los mantuvo allí un momento y mi corazón se aceleró. Sus ojos me mantuvieron en el lugar, algo se agitaba allí, pero no algo que pudiera descifrar.
Apreté su agarre en mi mano, le dio un beso firme en mis nudillos. Con sus cálidos labios sobre mi piel, me miró a los ojos y murmuró:
—Cuando quieras, Hermione. Cuando quieras.
El calor floreció donde no debería haber florecido y la ansiedad se extendió a través de mí. Mis mejillas se sonrojaron. Salí del auto y no miré hacia atrás, corriendo hacia el edificio. El ascensor se abrió y entré. La puerta se cerró, y aun así, miré fijamente al espacio.
Una áspera pero divertida voz sonó detrás de mí.
—¿Una noche difícil?
Mi cuerpo se sacudió sorprendido. No me había dado cuenta que alguien más estaba allí. Miré hacia arriba a una cara familiar.
—Remus, hola.—Exhalé profundamente, pasando una mano por mi rostro—. No, no dormí bien. ¿Cómo lo adivinaste?
Sus ojos brillaban.
—Aún no has pulsado un piso.
Mis mejillas se calentaron una vez más y, volviéndome, presioné el piso mientras maldecía en voz baja. Molesta conmigo misma, la tomé contra él al preguntarle:
—¿Tonks sabe que vienes esta vez?
Su sonrisa se desvaneció, su respuesta severa.
—Accedió adarme una hora en la oficina sin reventarme las pelotas.
La arrogancia, aquella que me obligó a hacerle una pregunta tan inapropiada, atenuó por la expresión de su rostro.
—Lo siento, Remus. No debería haber preguntado eso. Realmente tuve una mala noche. Mi filtro del cerebro a mi boca está algo lento hoy.
Esa pequeña sonrisa apareció de nuevo y estuve agradecida por ello.
El ascensor se abrió una vez más y los dos salimos, Remus se fue en línea recta hacia su oficina mientras yo caminaba en la dirección opuesta. Saludé a Pip en el camino deteniéndome junto a la mesa de Ella, apoyando mi cadera en el borde.
—Hola, tú.
Ella me sonrió.
—Hola a ti, señorita.
—¿Cómo te sientes? —le pregunté en voz baja.
Su sonrisa se atenuó a una mueca y se encogió de hombros.
—Estoy... superándolo.
Eso era mejor que nada. Con un apretón a su hombro, caminé hasta mi escritorio, conectando mi computadora, y esperando a las ocho y media para hacer clic de modo que pudiera empezar mi día.
—¡Este es un puto desastre! —gritó
Ella a medida que patinaba hasta detenerse junto a mi escritorio.
Mis ojos se abrieron cuando vi su pecho agitado.
—¿Qué es un desastre?
—Los Mason. Tienen una especie de reserva duplicada —murmuró, retorciéndose las manos, evitando los ojos.
Mi corazón se detuvo y mi rostro palideció. Inclinándome hacia delante, le susurré:
—¿Qué?
Ella tenía una expresión frenética.
—Esto nunca ha sucedido antes, Hermione. No sé lo que pasó, tienen una reserva duplicada. Tienen una recepción de boda en la misma sala que Baile Solteros y Desesperados la misma noche. —Hizo una mueca—. La fiesta de la boda reservó primero, así que somos los que tienen que cambiar la fecha.
—Oh, mierda —susurré—. ¿Qué hacemos?
Este era mi primer gran evento. No podía tener mi primer evento convertido en un desastre. No podía ser un fracaso. ¡Esto no era aceptable!
Ella se enderezó, irguiéndose en toda su estatura.
—Bueno, esto es lo que tenemos que hacer. Tienes que buscar sustitutos adecuados, mientras me pongo en contacto con la emisora de radio y de alguna manera cancelo los carteles que se están imprimiendo. Si amenazan con ir a otro planificador, les daré un descuento del quince por ciento. —Odiaba lo impotente que sonaba—. Si eso no funciona, estamos jodidos.
Ella se alejó y yo de inmediato abrí un navegador web, buscando centros de convenciones, hoteles y salones comunales. Había más de cien lugares y necesitábamos comenzar en alguna parte.
Con un suspiro, levanté el teléfono y marqué.
Las cinco en punto habían ido y venido, y todavía estaba en mi escritorio, cada vez más estresada a cada minuto.
Cincuenta y siete llamadas. Cincuenta y siete posibles ubicaciones para el evento, y ya estaban llenos. Con mis codos sobre mi escritorio, acuné mi cabeza entre mis manos, obligándome a calmarme. Esto iba a Salir bien.
Simplemente tenía que hacerlo.
El siguiente lugar fue un hotel un poco fuera del camino, pero tenían un gran salón con chimeneas y un techo de cristal.
Mientras marcaba el número, me tapé los ojos con la mano, luchando contra un dolor de cabeza.
—Violet Ridge. Esta es Mary. ¿Cómo puedo ayudarte?
Suspiré.
—Mary, mi nombre es Hermione. Trabajo para Tonks Limited. Estoy organizando un evento bastante grande, un baile, en poco más de un mes, y he descubierto que hicimos doble reservaciones. Por favor, dime que no tienes nada reservado en la sala del atrio el dieciocho del mes que viene.
Mary hizo un sonido reflexivo.
—Voy a revisar nuestro calendario, Hermione. No será mucho.
Crucé los dedos y recé.
Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor.
Mary chasqueó la lengua y luego murmuró:
—Justo como pensaba. —Mi corazón se hundió. Luego lanzó un feliz—: Estás de suerte. El dieciocho del mes siguiente tenía una reserva, pero la fiesta ha cancelado para entonces. ¿Debo organizar que alguien te muestre todo?
No podía creer lo que oía. Casi grité emocionada:
—¡No, simplemente resérvalo!
Mary rió entre dientes.
—Está bien. —Se detuvo un momento—.Está reservado. Ahora solo faltan algunos detalles adicionales. ¿Tienes tiempo para hacer eso ahora?
¡Dulce bebé Jesús, haría tiempo! Miré el reloj.
Indicaba las 5:59 p.m.
Sonreí, completamente aliviada.
—Sí, tengo tiempo. Gracias, Mary. Eres un salvavidas.
Durante los siguientes veinte minutos, le di a Mary todos los detalles que necesitaba entonces le di las gracias efusivamente. Me despedí, colgué el teléfono, me puse de pie, y luego lancé mi puño en el aire, susurrando un triunfante:
—¡Sí!
Miré alrededor de la oficina y parpadeé. Estaba completamente sola.
Dejando escapar un largo suspiro, desconecté mi computadora, tiré mi bolso bajo el brazo, y empecé a caminar fuera de la oficina. Me di cuenta que la puerta de Tonks estaba abierta y la luz estaba encendida. Pensé que sería mejor decirle de la nueva reservación antes de irme. Me detuve en la puerta, llamando al marco de la puerta, y comencé:
—Señora Tonks, nos tomó un tiempo, pero hemos reservado para el Des...
Fue entonces cuando la vi, tenía la cabeza inclinada, una mano en la frente, los ojos enrojecidos, y un pañuelo agarrado en la mano. Sus hombros se estremecían en silencio mientras sollozaba.
Estaba llorando. Nimphadora Tonks, perra, jefe, y una dama dragón, estaba llorando.
Tonks se tensó ante el sonido de mi voz.
—Por favor, vete.
No estaba segura de qué hacer aquí. Negué con la cabeza y luego retrocedí.
—Lamento interrumpir. Podemos hablar de eso mañana.
Me di la vuelta y empecé a caminar, pero algo me detuvo. Al entrar en su oficina, tomé dos pañuelos más sacándolos de la caja y se los entregué.
Ella las tomó, evitó mi mirada, y luego preguntó ácidamente:
—¿Qué estás haciendo aquí a estas horas?
—Trabajando tarde. —Retrocedí un paso, pero me detuve. Sin duda me iría al infierno si no hubiera preguntado lo siguiente—. ¿Qué pasa, señora Tonks?
—Nada. Te pedí que te retiraras. —Eso lo hizo. Sabía que los esfuerzos eran inútiles. Me volví y me dirigí a salir de la oficina. Fue entonces cuando ella preguntó débilmente—: ¿Alguna vez has dudado de ti, Hermione?
La enfrenté y parpadeé, inclinando la cabeza al pensar.
—Claro. Todo el mundo lo hace.
Ella rió sin humor.
—Yo no. —Se secó los ojos—. Tal vez la vieja yo, pero no está yo.
Di un paso hacia ella, hablando en voz baja.
—Perdone, Tonks, pero son la misma.
Su rostro se frunció. Miré con impotencia como dos lágrimas gordas cayeron por sus mejillas.
—Ya no sé quién soy. No me gusta la persona en que me he convertido. —Su aliento se estremeció—. No soy esta... esta... esta perra.
Bueno, esto sólo se ponía interesante. Ya no me sentía como si necesitara una invitación. Me senté frente a ella, pasándole la caja de pañuelos.
Ella continuó, y yo la dejé, porque todo el mundo necesita ventilar una que otra vez.
—Conduje al único hombre que he amado a los brazos de otra mujer por ser esta persona. —Su labio se curvó—. Odio a esta mujer.
Mi respuesta fue sorprendentemente simple.
—Entonces deja de darle de comer. —Traté con el humor para ver cómo iba a responder. Me encogí de hombros y ensanché mis ojos—. No eres la única que la odia, ya sabes.
Ella me sorprendió con una medio risa-medio llanto.
—Oh, lo sé. —Pero se puso seria rápidamente—. No sé cómo dejar de ser ella. He sido ella por tanto tiempo que no recuerdo quién era antes de ella.
Me levanté y hablé suavemente.
—Remus se enamoró de esa mujer. Ella está en alguna parte. —Le sonreí para tranquilizarla-. La encontrarás.
A medida que avanzaba por la puerta, ella habló en voz baja.
—Gracias, Hermione.
Salí de la oficina, hablando en voz alta lo suficientemente sólo para escucharme.
—De nada, Tonks.
...-...-...-...
Draco
Hice un buen trabajo, pensé. Llegué casi a las siete de la noche sin llamarla.
Ahora que la conocía, mis días parecían ir más lento y mi cuerpo, ahora conociendo la sensación de su cuerpo contra el mío, lo ansiaba como a ningún otro. Extrañaba el sonido de su voz. Extrañaba su risa.
Mierda, simplemente la extrañaba cuando no estaba cerca.
Mi madre no era una buena mujer, pero si había un consejo que me dio que se me quedó, era: Un día, conocerás a alguien que consumirá tu alma. Cuando conozcas a esa persona, lo sabrás. Y si esa persona alguna vez trata de dejarte, pelea por ella, porque una vez que se haya ido, la vida se convertirá en una tarea rutinaria.
Me hizo pensar que tal vez ella había perdido a su persona. Tal vez era mi papá. Tal vez era por eso que me trataba de la manera que lo hacía.
Siempre me dijo que me veía como él. No le había hablado a mi madre en años. No tenía idea en dónde estaba, con quién estaba o si incluso estaba viva. Algunos días la extrañaba. Otros, estaba contento que se hubiera ido.
Cada vez que comía tostadas francesas, me acordaba de ella. Nunca tuvimos mucho dinero, y mamá trabaja en cafeterías como camarera. Sabía que me encantaban las tostadas francesas, y en los días que trabajaba hasta tarde mientras estaba en casa con sólo la televisión como niñera, ella me despertaba en medio de la noche simplemente para ver la sonrisa que ponía ante la sorpresa que me traía.
Su estómago retumbaba mientras me veía comer, pero no importaba cuántas veces le dijera que comiera conmigo, nunca tomaba una. Me decía que no era su gusto para compartir.
Algo pasó cuando cumplí catorce años. Mis rasgos comenzaron a madurar. Mi rostro se volvió afilado y perdió su inocencia, y luego me disparé unos centímetros por cada vez, llegando a ser más alto y robusto.
El amor de mi madre por mí disminuyó. Me comenzó a ver diferente.
Sus abrazos se redujeron, y luego se fueron, dejándome ansiando su afecto y consiguiéndolo en donde sea que pudiera. Concretamente en los brazos de mujeres mayores que yo, que me usaron tanto como yo las usé.
El amor que sentía por mi madre se volvió brutalmente en odio. ¿Cómo se atrevía a tratar a su hijo como lo había hecho? Era una mala excusa de mujer, bebía en exceso y entonces ponía las manos sobre la única persona que la amaba más que nada en el mundo.
Le advertí. Una vez que había estado sobria, le dije que, si me golpeaba una vez más, le devolvería el golpe. Mi advertencia pasó ignorada.
La siguiente noche, mamá siguió con su bebida. Era una borracha mezquina, llena de amargura y odio. Me moví para quitarle la botella. Su mano se encontró con mi mejilla con toda su fuerza. Mi enojo se salió de control. Agarré su muñeca y la empujé tan fuerte como pude. La observé totalmente conmocionado cuando mi madre se tambaleó hacia atrás, cayendo hacia el suelo con un ruido sordo. Exhalando con dificultad, regresé mi brazo y lancé la botella de licor a la pared junto a mí. El cristal se hizo añicos e ignoré la forma en que mi brazo punzó, mis nudillos brotando rojo.
Me fui esa noche. Me fui y nunca volví. Tenía quince años. Con solo una mochila llena de ropa, salí a las calles. Era un adolescente enojado a la fuga, luchando por mi camino a través de mi decimosexto cumpleaños.
Había pasado muchas noches en los bancos de parques, comiendo de los botes de basura y robando ropa de los patios traseros de las personas.
Una fatídica noche después de una pelea, fui arrestado. ¿Quién sabía que en realidad resultaría ser una buena cosa?
El oficial que me arrestó pasó horas tratando de sacar algo de mí, mi nombre, qué edad tenía, de dónde era. No le dije nada, no al principio, pero luego me dijo algo sobre él, acerca de sus hijos, sobre su trabajo, sobre cómo era un padre adoptivo de otro niño.
A esto le siguió alimentarme.
A este punto, estaba a punto de ser la mascota del hombre si me lo pedía.
Pero no lo hizo. En su lugar, me ayudó a encontrar un lugar en un hogar para jóvenes como yo. Lo apodaban Runaway Isle. Era dirigido por una mujer en sus treintas llamada Molly. Me agradó en el momento que la conocí. Sus ojos sonreían, incluso cuando ella no lo hacía.
Molly me puso a trabajar con un tutor, y para cuando tenía dieciocho años, había conseguido un trabajo en una ferretería local y había terminado mis estudios, resultando en mi diploma de secundaria.
Una noche, había sido retenido en el trabajo y regresaba a Runaway Isle justo después de las nueve de la noche. Cuando entré, me detuve en la cocina antes de ir a la cama, porque había trabajado durante la cena. Estaba hambriento.
Uno de los muchachos, Jack, que tenía diecisiete años, tenía a Molly contra el refrigerador. Sus ojos muy abiertos y frenéticos, observé sorprendido cuando él sostenía un cuchillo en su garganta mientras palmeaba su cuerpo en lugares que Jack no debería haber estado tocando.
Obviamente preocupada por mi seguridad, Molly murmuró:
—Vete. —Mientras lágrimas dejaban sus mejillas.
A la mierda eso. Esta mujer me había dado una nueva oportunidad en la vida. No estaba a punto de abandonarla. En silencio desenganché un sartén y me deslicé más cerca. Cuando estaba a un brazo de distancia, levanté el sartén sobre mi cabeza y lo bajé sobre la cabeza de Jack... duro.
Jack hizo un ruido de asfixia y luego cayó al piso, su pene colgando fuera de la bragueta de sus vaqueros.
Molly dejó escapar un gemido y se apartó de la pared. La atrapé antes de que cayera y la llevé a la sala de estar para sentarla en un sofá. Llamé a la policía y llegaron en Molly de minutos.
Una ambulancia recogió a Jack y fue llevado al hospital con una escolta policial. Carla explicó que Jack la había acorralado y que le había dicho que había estado esperando por meses por un momento a solas con ella. Había planeado asaltarla. La mierda enferma.
La policía me felicito por mis acciones, y Molly apretó mi mano en agradecimiento. Simplemente estaba contento de que hubiera terminado antes de que Molly hubiese sido realmente lastimada.
Pero Molly había sido herida. Había sido herida en una forma que no podía ser arreglado, y en cuestión de meses, decidió cerrar Runaway Isle.
Fue desgarrador. Muchos de los chicos se habían convertido en amigos, pero entendimos por qué sentía que no podía hacerlo más.
Los chicos fueron transferidos por los alrededores, mientras que a los mayores se les dio la opción de trabajar y usar nuestros contactos policiales como guardianes temporales.
Seguí esto último. Renuncié a mi trabajo en la ferretería y entré en la construcción, encontrando una pocilga de apartamento que era lo suficientemente grande para almacenar un par de zapatos y nada más, y seguí adelante con mi vida.
No tenía muebles, ni cama, y apenas lo suficiente para comer, pero me las arreglaba. Lo que la experiencia hizo por mí fue hacerme apreciar lo que tenía en ese momento. Lo jodido conmigo era que estaba simplemente agradecido de cierta amistad que había hecho, y simplemente lo asustado que estaba de perderla.
Marqué su número y esperé.
—Hola.
Sonreí con el sonido de su voz.
—Hola. ¿Cómo estuvo tu día?
—Ugh —gimió. Mi sonrisa se extendió más. Me encantaba lo expresiva que podía ser Hermione—. No vas a creer lo que pasó. Así que, ahí estaba yo, simplemente pensando en mis cosas, cuando Ella me dice que nuestro evento había sido reservado doble. Ahí estoy, volviéndome loca, claro está, y todo en lo que estoy pensando es en lo mal que están a punto de patearme el trasero si no arreglo esto, ¿cierto?
Tomé una respiración profunda, y entonces exhalé lentamente, dejando que sus palabras fluyan sobre mí, calmándome.
—Cierto.
Hermione resopló.
—No jodas.—Me rió en silencio por su entusiasmo—. Entonces, me pasé el resto del maldito día buscando un remplazo, y ¿adivina qué?
—¿Qué? —dije mientras doblaba un brazo detrás de mi cuello, consiguiendo una posición cómoda.
—¡Encontré algo aún mejor!—Dejó escapar un suspiro—.Fue como si los dioses de la planificación estuvieran cuidándome o algo así. Ni hablar del alivio que sentí. Estaba a un minuto de cagarme.
Fruncí los labios con el pensamiento.
—Eso podría haber ido mal.
Entonces se carcajeó, y deseé poder ver la forma en la que su rostro se iluminó cuando lo hizo. Había algo en Hermione y sus risas. Pero nada podía superar la forma en la que Hermione sonreía cuando estaba realmente feliz por algo. Era impresionante. Simplemente hermoso.
No había nada más que quisiera hacer que yacer con ella, para enredar mis piernas con las de ella y abrazarla, escuchándola decirme de su día. La triste verdad era que ya ni siquiera sentía la necesidad de follarla.
Simplemente quería estar cerca de ella, para colocar mi cabeza en su pecho y escuchar su maldito latido.
Oh, hombre. Me estaba convirtiendo en un completo marica.
Pero de alguna manera, mi necesidad por Hermione era más importante.
Sabía esto, porque sin pensarlo, le pregunté:
—¿Puedo ir?
Respondió sin dudarlo.
—Claro.
—Recitó su dirección, y en pocos minutos, estaba en mi auto en camino.
Simplemente porque yo quería.
Hola hola! La verdad que me sorprenden con lo rápido que comentan O.O jajjjaja Gracias por ello y por leer!
Bueno, como verán vamos conociendo más de la historia de Draco, de sus comienzos. Y cada vez están más juntos ellos. Que creen se irán a vivir juntos? Ya vamos por más de la mitad de la historia y falta poco para que Harry se entere :O (necesito que me dejen poner emoticones en fanfic please jajajaj)
La verdad es que creo que la amistad hombre-mujer es posible, pero siempre depende de como sean las personas ( tengo amigas que no comprenden el termino amigo cuando se trata de un chico y tengo amigos de hace más de 7 años así que... jajajaj las demás que opinan de eso, es posible? Claramente entre Draco y Hermione no (gracias a Dios jajajaj)
Bueno, seguiré adaptando, creo que la historia nueva vendrá conmigo cuando vuelva de Brasil jajajaja Al comentario de Nuria16: lo más probable es que adapte las dos jjajaj pero una la comenzaré más tarde, por los tiempos. Hasta ahora gual va ganando la de BDSM mis niñas/os.
Besos, Isa.
