Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 16
Hermione
Saliendo apresurada de la ducha, me sequé, tirando mi toalla detrás de mí, y me puse mi pijama. No mi camiseta raída, sino el conjunto malva de seda que compré en mi expedición de compras con Luna. Las finas correas de la parte superior se sentían increíbles contra mi piel desnuda, y el short apenas cubría mis nalgas, pero era a Draco a quien estaba tratando de impresionar.
Me puse de pie y después me detuve mientras mi estómago saltaba.
Coloqué una mano tranquilizadora sobre él. Oh, Dios.
Draco iba a venir. Como en, venir a mi apartamento. Al lugar donde vivía. Donde me duchaba y comía, y ¡donde hacía cosas mediocres como dormir!¡Agh!¿Por qué sentía como si esto fuera algo especial? Sacudiendo mi cabeza ante el aleteo en mi vientre, suspiré ligeramente y me fruncí el ceño mentalmente por hacer de esto más de lo que era. Tal vez Draco hacía esto con otras amigas. Tal vez esto no era nada para él más que pasar el tiempo.
Tal vez estaba aburrido y yo estaba simplemente disponible.
Me hizo pensar sobre algo que mi hermano me había dicho cuando era una adolescente.
No hagas prioridad a un hombre que solo te toma como una opción.
¿Eso era lo que estaba haciendo? ¿Me estaba saliendo de mi rutina para apaciguar a Draco? ¿Era solamente su opción? Porque, francamente, eso apestaría.
Mi estómago se hundió. Pensé en cambiarme en algo un poco más conservador, cuando un ligero golpeteo en mi puerta frontal sonó. Mis ojos fueron hacia la puerta. Me miré y golpeé una mano en mi frente. ¿En qué demonios estaba pensando?
Otro golpeteo sonó. Era demasiado tarde. Abriría la puerta como estaba, a pesar de lo patética que era. Podía ser realmente sexy si lo intentaba. Caminé hasta la puerta, colocándome mis sandalias rosas en el camino. Desbloqueé la puerta y la abrí, ignorando el retorcijón en mis tripas.
Draco se apoyaba en el marco, su alto cuerpo relajado, su cara sombría. Incluso aunque usara pantalones deportivos negro y una camiseta gris metal, la fuerza de sus piernas era clara de ver y sus brazos se veían deliciosos en esa camiseta simple. Cuando vio lo que estaba usando, se enderezó y parpadeó mirándome.
—Guau.
Mis mejillas se encendieron.
—Um...
Se estiró y sus dedos empujaron gentilmente un fino tirante de mi camiseta de seda.
—Esto es lindo.
Tragué fuerte antes de dejar salir:
—Entra. —Seguido de tomar su larga mano en la mía y llevarlo dentro.
Fue entonces cuando noté la pequeña bolsa blanca en su otra mano. Me la tendió sin decir nada. La acepté con los ojos entrecerrados.
Realmente, amaba las sorpresas, pero si esto era otro vibrador, lo golpearía en la cabeza con él. Al completo estilo de Draco, solo sonrió mientras miraba dentro. Lo que fuera se sentía suave. Lo saqué y jadeé.
Tirando la bolsa, boqueé ante el claramente caro suéter. Era del color del caramelo, más suave que una nube en el cielo, y se veía elegante. Miré la etiqueta y chillé. Armani.
Oh, no. Esto no era solamente Armani.
Era maldita cachemira.
¿Sabía lo que esto significaba? Nunca podría usar esto. Esta sería la única prenda de ropa que compraría para mirar, admirar, pero nunca podría arriesgarme a usar este maldito suéter estúpido por mi torpeza. Le daría una semana. Tendría un hoyo en él. Se lo lancé y salté hacia atrás, viendo con horror mientras la manga del suéter caía sobre su cabeza.
Se lo quitó de encima y me miró como si hubiera perdido mi cabeza mientras murmuraba lentamente:
—Está bien entonces.
Pero sacudí mi cabeza.
—No puedo aceptar eso. Es hermoso. —Cerré una mano y la coloqué sobre mi pecho apretando mi corazón—. Como en, hermoso. No puedo aceptar eso, Draco. —Entonces me enojé—. ¿Por qué me comprarías algo así de todas formas? No tienes permitido comprarme cosas. No soy una mujer mantenida. Este no es un romance histórico. —Coloqué mis manos en mis caderas y lo miré, poniendo un dedo sobre su pecho—. No eres un duque. —Enderecé mis hombros y crucé mis brazos sobre mi pecho—. No seré la amante del duque.
Repetí todo lo que acababa de decir en cámara lenta. Cosas ridículas dichas en ridícula cámara lenta solo me hacía decir cosas ridículas, más ridículas. Mis ojos miraron hacia todos lados menos a él. Mi pecho pesaba, y por un momento, pensé que me desmayaría por la mortificación.
Pero entonces él se inclinó hacia mí, con el suéter en mano. Mordí la parte interna de mi mejilla y lo vi acercándose lentamente, como si se estuviera acercándose a un animal asustado.
—Hermione.
Retorcí mis dedos entre sí y miré al punto en la pared detrás de él.
—Hermione. Mírame, nena.
Maldito sea y su gran voz hipnótica. Lo miré.
Sus ojos se arrugaban en las esquinas y sus labios se retorcían. Sus fuertes manos tomaron mis caderas y me empujaron hacia él. No tuve opción más que acercarme, o arriesgarme a caer. Apretó mi cadera con una mano, masajeándola lentamente, a medida que tomaba mi mentón entre su pulgar y un dedo, alzando mi cara para encontrar sus ojos.
—Nena.
Colocó el suéter sobre su hombro. Lo miré y suspiré.
—No me gusta que me compres cosas.
Su sonrisa se extendió.
—Entendí eso —Luego se puso serio—. Pero tal vez si explico por qué lo compré, lo superarás, lo aceptarás, y me agradecerás.
Cerré mis ojos, tratando tan fuerte como pude de ignorar lo doméstico que se sentía esta escena. También traté de ignorar lo bien que se sentía su toque. Sus labios tocaron mi mejilla cuando habló suavemente.
—Estuve fuera esta tarde, fui a conseguir un nuevo traje. Mientras estaba ahí, vi esta cosa suave, así que me estiré y la toqué y pensé: "me pregunto cómo se vería en Hermione".
Eso no era justo. Sentí como si fuera a llorar. Con cada momento adicional, me enamoraba más profundamente y más fuerte de Draco Malfoy.
¿Cómo se atrevía a hacer que lo ame? Era casi cruel.
Su respiración calentó mi piel.
—La señorita en la tienda me preguntó si había alguna dama especial en mi vida que le pudiera gustar, y pensé: "bueno, Hermione es casi la dama más especial que conozco".
Eso era todo. Estaba jodidamente condenada. Lágrimas escocieron detrás de mis párpados cerrados y mi garganta se tensó por la emoción.
La mano en mi cadera se deslizó hasta mi espalda, pegándome a él.
—Le dije que lo envolviera, porque de pronto, no podía dejar el maldito suéter ahí. —Sus dedos se movieron lentamente de arriba abajo por mi espalda—. No cuando fue hecho para ti.
¡Agh! Era bueno.
Con mi voz ronca, hablé suavemente, solo lo suficientemente alto para decirle al oído.
—Gracias, Draco. Me encanta.
Me besó entonces, sus labios estaban fríos y sabían a menta. Fue corto y dulce.
—De nada.
Parpadeando para alejar las lágrimas, lo dirigí silenciosamente a mi habitación donde la televisión estaba encendida.
Se quitó sus zapatos, alzó el edredón y se metió bajo las sábanas. Mientras lo hacía, gimió suavemente, y fue en ese momento cuando vi la tensión en su cara.
Me subí a su lado y me acomodé. Pasó sus dedos por mi brazo, pero se detuvo cuando solté.
—Quiero hablar de tu trabajo.
Se quedó inmóvil un momento antes de volver a hacer el movimiento consolador.
—¿Qué quieres saber?—Sonaba cansado, pero estaba demasiado curiosa como para que me importe en ese momento.
Con mi mejilla sobre su pecho, mi mano descansando sobre su duro estómago, tomé todo el calor que tenía para dar, envolviendo mi pierna alrededor de la suya, queriendo convertirnos en un pretzel de Hermione y Draco.
—¿Cómo lo haces?
Se quedó callado por un rato antes de responder cuidadosamente.
—Desde que era joven, el sexo fue mi droga de elección. Creo que me pareció natural cuando lo transformé en un trabajo. De hecho, se sintió como si hubiera ganado la lotería.
Soltó una risa a través de su nariz, y sonreí, preguntado por lo bajo:
—¿Crees que alguna vez renunciarás? —No respondió, entonces traté de nuevo—. ¿Nunca vas a querer más?
Sus brazos se tensaron alrededor de mí mientras contestaba, casi como si estuviera temeroso de mi reacción a su respuesta.
—No estoy buscando más, Hermione.
Y ahí estaba. Mi reacción fue esconder mis pensamientos en completo silencio. Mi mente se burlaba de mí. ¿Pensaste que confesaría su amor eterno por ti y renunciaría a su trabajo? Se folla a las mujeres para vivir. Por supuesto que no se asentaría por una única mujer, especialmente si esa mujer eres tú.
Lo que, por supuesto, significaba que necesitaba frotar sal en la gran herida abierta en mi pecho.
—¿Con cuántas mujeres duermes en una semana?
Suspiró.
—Depende. —Estaba tratando de mandarme de paseo.
Debí haber prestado atención a su discreta advertencia.
Pregunté tranquilamente:
—¿Cuántas?
A pesar de lo que dijo, no sonó orgulloso cuando admitió:
—Mínimo tres por semana. Sesiones de una hora. Máximo seis.
Tragué fuerte, mirando a las brillantes imágenes en movimiento en la televisión.
—¿Y todas van a ti por sexo? —Gruñó. Las palabras se deslizaron de mi boca antes que pudiera detenerlas—. ¿Pero no te sientes sucio?
Draco se puso rígido debajo de mí.
—Tan sucio como debe haberse sentido la chica socialmente torpe con asuntos de autoestima al contratar a un gigoló para que la desflorara.
Oh, maldición. Esas fueron palabras de pelea. Y las merecía totalmente. Pero esas palabras cementaron una decisión que sabía que tenía que hacer. Me acurruqué en Draco, sintiendo su cuerpo relajarse contra el mío.
—Lo siento.
Colocó un beso en la línea de mi cabello.
—Yo también.
Vimos la televisión por un poco más antes que la respiración de Draco se estabilizara cuando se quedó dormido.
Disfruté silenciosamente la sensación de ser la mujer a quien acudía cuando necesitaba un breve descanso de su agitada vida, la mujer en quien pensaba cuando iba a comprar ropa. Me llamó su dama especial. Y, aun así, de alguna manera, eso no era suficiente para mí. La triste verdad era que nunca lo sería. No hasta que me lo diera todo de él.
Hecha la decisión, enterré mi nariz en el hueco del cuello de Draco y lo respiré, quedándome dormida tan cerca de él como posiblemente podía estarlo. Jamás querría olvidar su sensación, su olor. Era agridulce, este tiempo juntos.
Lo amaba. Dios, cómo lo amaba. Pero haría lo que necesitaba hacer.
El siguiente lunes, iba a buscarme un novio.
….-…..-…-
El distante sonido en mi oído se detuvo cuando un brazo se estiró sobre mi cuerpo y luego regresó a mi alrededor. Me acurruqué más profundo en el cuerpo, sonriendo ausentemente ante la forma en que sus brazos se apretaron alrededor de mí.
Así es como debería ser la vida.
Así no es como debería ser la vida.
Mi cuerpo se despertó de golpe. El sol ya estaba brillando y las malditas aves estaban trinando alegremente. Agarré mi teléfono y, parpadeando adormilada, revisé la pantalla. Pero no pasó nada.
Oh, Dios. Mi teléfono estaba apagado. Nunca apagaba mi teléfono. Si me teléfono estaba apagado, entonces mi alarma también lo estaba.
—Mierda —susurré, saliendo de un salto de la cama y corriendo hacia la cocina para revisar la hora en el horno. Decía las 9:15 a.m. Mis ojos se abrieron con sorpresa mientras gritaba: ¡Maldita sea!
Desde la habitación, Draco gruñó:
—Silencio, Hermione.
Mis ojos se estrecharon en una peligrosa mirada. Me dirigí rápidamente de regreso a mi dormitorio y pregunté en falsa calma.
—Mi teléfono estaba apagado. Yo nunca apago mi teléfono, Draco. ¿Por qué estaba apagado?
Gruñó, jalando una almohada sobre su cabeza. Escuché un murmullo.
—No lo sé. Silencio, nena. Estoy cansado.
A mi ojo le dio un tic y mi mandíbula se tensó.
—Recuerdo vagamente un sonido, Draco. No me deshice del sonido así que, por proceso de eliminación, tú te deshiciste del sonido. Para tu información, ¡ese sonido era la maldita alarma!—terminé con un grito.
Abrí las cortinas, me acerqué a la cama y le quité las sábanas a Draco luego corrí hacia el baño y abrí la ducha. Me quité la ropa, recogí mi cabello y me metí. Como un minuto después, salí y me metí rápidamente a mi habitación, vistiendo solo mis bragas, abriendo mi armario y alcanzando un sostén. Después de asegurar a mis señoritas, me puse un pantalón negro y una camisola color crema.
Me giré hacia la cama y chillé:
—¡Levántate, Malfoy!
Su cuerpo se sacudió y parpadeó somnolientamente mientras respondía con una voz demasiado sexy ronca por el sueño.
—Tómate el día libre. Podemos quedarnos en cama, ver películas. —Echó un vistazo hacia mí y me sonrió—. Te quitaré la ropa con mis dientes. —Luego chasqueó sus dientes de manera sensual, el sonido hizo que mi piel se erice con deseo.
Pero dado que ya estaba molesta, respondí con enojo.
—¿Algo que aprendiste en el trabajo?
Tan pronto como salió, mi corazón se hundió. Sus ojos se estrecharon hacia mí con confusión.
—Solo es trabajo, Hermione. ¿Y qué si llegas tarde? Lo superarán.
Pasé una mano por mi cara.
—Mi jefa no es una persona agradable. Lo sabes. Te he dicho eso. No es como si soy socia y no puedo ser despedida. Estoy en mi primer año. Prácticamente soy desechable. Me gusta donde trabajo. —No me gustaba la manera en la que le estaba hablando, pero cuando estaba irritada, no querías meterte conmigo. Suavicé mi tono y supliqué—: ¿Puedes llevarme al trabajo, por favor?
Debe haber reconocido que era en serio, porque se deslizó fuera de mi cama solo vistiendo su bóxer, ajustando su erección matutina, se vistió rápidamente y luego caminó hacia mí. Sus manos se levantaron y acunó mis mejillas gentilmente, presionando un beso en mi frente.
—Siento haber apagado tu teléfono. Ni siquiera recuerdo haberlo hecho. No sucederá de nuevo.
Me sujeté a su camiseta y me moví para apoyar mi frente contra su pecho. Murmuré:
—Simplemente no quiero perder mi trabajo, es todo. Lamento ser una perra enfurecida.
Me apretó y sentí su cuerpo sacudirse con risa.
—Vamos, princesa. —Me liberó, luego me pasó el suéter que me había comprado—. Póntelo. Vámonos.
Deslicé el suéter sobre mi cabeza e incluso se sintió mejor puesto. Era suave y ligero, pero caliente. Me encantaba.
Tan pronto como nos metimos en el auto, robé el espejo para aplicarme un maquillaje ligero, luego arreglar mi cabello, poniéndolo en una coleta alta. Draco se giró para mirarme en cada alto, sonriendo cariñosamente. Cuando me miraba así, casi podía creer que me quería tanto como yo lo quería a él, que me quería para algo a largo plazo. Pero me lo había dicho, no quería más.
Apliqué ligeramente brillo a mis labios justo cuando el auto ralentizaba hasta detenerse. Mirando a Draco a los ojos, sonreí.
—Bueno, esa fue una mañana divertida.
Sonrió.
—Honestamente no creo que podamos superarla.
Agradecida por su comportamiento ligero, me incliné sobre el asiento y presioné un suave beso con los labios cerrados sobre su boca. Cuando me retiré, sus labios tenían mi marca, hecha con brillo. Mis ojos sonrieron a medida que lo limpiaba con mi pulgar.
—Gracias por traerme.
Inclinó su cabeza con un simple asentimiento y salí. Justo cuando me movía para cerrar la puerta del auto detrás de mí, dijo:
—¿Hermione? —Me giré para mirarlo y dijo un sincero—: Te ves hermosa. —Observaba el increíble suéter—. Realmente fue hecho para ti.
Antes de que pudiera responder, cerró la puerta y se alejó. Me quedé ahí sorprendida, observándolo irse. Draco Malfoysabía qué decirle a una mujer para hacer su día.
Eso es lo que más extrañaría.
Entrar de puntillas en la oficina parecía la mejor manera de evitar una buena reprimenda por parte de la señora dragón.
Ella me vio mientras pasaba y susurró:
—¿Dónde has estado? ¿Estás bien? —Sus ojos se movieron hacia mi suéter y medio susurró y siseó—:Oh Dios mío, ese suéter es increíble, Hermione.
Susurré de vuelta con emoción:
—Lo sé, ¿cierto? Oh, y he estado aquí todo este tiempo. —Luego le guiñé. Ella levantó sus cejas y sonrió. Ambas lo sabíamos. No me escaparía si llegaba tarde.
Justo en el momento que me senté en mi escritorio, iniciando sesión, es cuando la escuché.
—Hermione, ¿dónde has estado?
Cerré mis ojos con fuerza y suspiré. Poniéndome de pie, traté de explicar.
—Lo siento tanto, señora Tonks. Mi teléfono se apagó y nunca apago mi teléfono, así que la alarma no sonó y tuvieron que traerme aquí. —Me reí sin humor—. No fue la mejor mañana que haya tenido alguna vez. Llegué aquí lo más rápido que pude. —Añadí mentalmente: Por favor no me despida.
Tonks me miró, sus ojos revisando mi rostro.
—Te ves un poco sonrojada. Tal vez debería sentarte un minuto.
Mi cabeza se levantó rápidamente.
¿Qué?
—Yo, eh... —Me senté.
Se sentó en el borde de mi escritorio.
—¿Está todo bien?
Parpadeé con confusión.
—Um, sí. Además de llegar tarde, eso es todo.
Ondeó una mano hacia mí.
—Todos lo hemos hecho, ¿cierto? —Luego sonrió, y casi me desmayé ante la visión—. Mientras estés bien, eso es todo lo que importa.
Tonks se puso de pie.
—Bueno, te dejaré regresar al trabajo. —Se alejó un poco antes de volverse y añadir otra sonrisa—. Oh, y Hermione, ese suéter está para morirse.
Se giró y caminó hacia su oficina, cerrando la puerta detrás de ella.
La oficina estaba en silencio cuando murmuré un débil:
—Gracias.
Me giré hacia Ella lentamente, quien estaba de pie, con la boca abierta, igual que la mía. Me encogí de hombros hacia ella como preguntando:¿Qué demonios fue eso?
Sus cejas se levantaron y gentilmente sacudió su cabeza como contestando:No tengo jodida idea, amiga.
Me giré de vuelta hacia mi computadora y me puse a trabajar antes que Tonks decidiera cambiar de idea y despedirme.
...-...-...-...
Draco
—¿Qué vas a hacer? —grité en la cabina de mi auto.
Harry respondió por el altavoz, sonando un poco desconcertado.
—Es de día. Y estás despierto. Es de día y estás despierto. ¿Qué pasa?
No le explicaría que pasé la noche con su hermana. Eso sería motivo de un labio roto, y lo entendería si lo hiciera.
Incluso no le guardaría rencor.
—Tuve uno temprano y me desperté al amanecer. Estoy hambriento.
Harry resopló.
—Tú siempre tienes hambre. ¿El muelle?
Sonreí.
—Ya sabes. Si llegas primero...—Cosa que siempre hacía—, ordena la tostada francesa y un café con leche.
—Lo tengo.
Colgué y conduje hasta el muelle para tener un desayuno temprano con mi amigo, Har.
Harry me observaba atentamente mientras comía mi tostada francesa.
Siempre pedía una de mantequilla de maní y plátano a un lado.
Sin embargo, había un método para la locura. Necesitabas untar la tostada con mantequilla de maní, cubrirla con el plátano en rodajas, luego ahogar a los hijos de puta en jarabe de arce. Siempre y para siempre sería mi comida favorita.
Corté un trozo, lo puse en mi boca, y gemí. Abrí los ojos para encontrar a Harry observándome con las cejas levantadas, así que dije:
—¿Quieres un poco?
Sacudió la cabeza, tomando su café.
—¿Qué pasa contigo? ¿Por qué estás tan raro?
Me detuve a medio masticar. ¿Estaba actuando raro? ¿Cómo? Mis hombros se sacudieron en un torpe encogimiento.
—Estoy bien.
Harry asintió.
—Lo sé. Puedo ver eso. La pregunta es, ¿por qué? ¿Por qué estás bien? —Se detuvo un momento—. No estarás viendo todavía a esa clienta tuya, ¿no?
Mierda. Siempre volvía a eso, ¿no?
—No. Esa clienta está oficialmente fuera de mi lista. —Me aclaré la garganta y pronuncié—: En realidad, estaba pensando en tomar un descanso del trabajo.
Vi a mi mejor amigo sorber su café y ahogarse en él. Balbuceó, tosió y jadeó:
—¿Cómo unas vacaciones? ¿Por cuánto tiempo?
Comí otra tostada francesa, masticando lentamente.
—Sí, como unas vacaciones. —Luego añadí—: De forma permanente.
Harry se inclinó hacia adelante, con los ojos muy abiertos.
—¿Estás renunciando?
—Creo que sí. Sí.
Él se echó hacia atrás, asombrado.
—¿A qué se debe esto?
Respiré profundamente y luego exhalé lentamente.
—No lo sé. Tengo más dinero de lo que podía usar alguna vez en una sola vida. He tenido más que mi parte de mujeres, y aunque todavía puedo hacerlo, mi corazón no está en ello. El sexo se está convirtiendo en una tarea. Nunca pensé que iba a pensar de esa manera, pero lo hago. —Jugué con mi tenedor—. Estoy pensando en volver a la escuela.
La boca de Harry cayó boquiabierta.
—Ni siquiera sé qué decir aquí. Tal vez... ¿felicidades? ¿Qué quieres estudiar?
—Justicia penal —respondí de inmediato.
—No jodas —dijo con admiración.
Tomé un sorbo de mi café.
—Bueno, sí. Eso te ahorra un paso si quieres llegar a ser un policía. Después de terminar de estudiar, voy a inscribirme en la policía local. Si todo va bien, iré a un programa de adiestramiento de doce semanas, y luego estaré pegando tiros en los culos de todo el mundo más o menos todo el tiempo, porque sí. Lo mejor es que puedo estudiar y trabajar al mismo tiempo. —Parpadeé hacia abajo en mi plato—. Puedo ser una de esas personas regulares. Tendría horas de trabajo estables, hacer algo que vale la pena, y ser respetable, ¿sabes?
Sus ojos se estrecharon en mí.
—Es una chica.
—¿Qué?
Él negó con la cabeza y me sonrió.
—Es por una chica. Quieres parar, por una chica. —Soltó una carcajada—. Jamás pensé que vería el día. ¿Quién es?
Tu hermana.
—Alguien especial.
Él sonrió.
—Tendría que serlo, para que dejes el trabajo por ella. —Su sonrisa se desvaneció—. Lo entiendo. Lo hago. También quería la vida normal. —La expresión de mi cara debe haber confirmado sus sospechas, porque siguió cavando profundo—. ¿No vas a decirme quién es?
Negué con la cabeza.
—Aún no. Es todavía nuevo. Podría resultar que ella no me quiere a largo plazo. Pero estoy tratando de ser todo lo que se merece.
Harry parpadeó ante mí.
—Vaya. Esto es una mierda seria.
Estuve de acuerdo.
—Lo es. Da miedo como el infierno. —Añadí en voz baja—: Ella sabe que soy un acompañante. Lo sabe, y aun así está completamente bien al respecto. No me mira como si fuera algo sucio y repugnante. Nunca me ha pedido que lo deje. Lo entiende. Me entiende.
—Increíble —resopló Harry—. Suena a que es una mujer increíble.
—Es más que eso. —Lo miré a los ojos—. Es todo.
—Hazte valer, Draco —pronunció Harry—. Si esto es lo que te va a hacer feliz, entonces te lo mereces tanto como ella lo hace. Y te apoyaré. No puedo esperar a conocerla, hombre.
Mi estómago se enroscó con violencia.
Sí, puedes, Harry. Confía en mí... puedes.
Hola hola! Acá tienen el capi nuevo :) espero que les guste! Gracias por comentar y seguir jugando jajajja También muchas gracias por leer lo que adapto!
Draco dejará su trabajo por Herms! (inserten chillido aquí) y ella pensando que lo trata como opción, hay veces que es para matarla...
Tengo un regalo para ustedes, díganme que opinan:
Hermione ya ha renunciado a encontrar a alguien capaz de satisfacerla en lo más íntimo (su gusto por el bondage y los azotes) hasta que pasa una de las noches más maravillosas de su vida con alguien a quien siempre había admirado de lejos.
El dominador sexual Draco Malfoy conoció a Hermione en el instituto pero nunca se imaginó que sus fantasías sexuales coincidieran plenamente con las de ella. Los dos amantes no esperan que lo suyo sea más que un affaire de una noche, pero cuando Draco empieza a trabajar en el bufete de Hermione, tienen que lidiar a diario con las chispas que genera la química sexual entre los dos.
Mientras que un profundo deseo los acerca, el miedo puede acabar por separarlos para siempre, a no ser que aprendan a manejar el dolor y el placer que produce el amor.
Como ganó la de BDSM aquí tienen un adelanto jajaja con eso volveré de mis vacacionesss
Bueno bueno, seguiré adaptando queridas/os míos, nos leemos.
Besos, Isa.
