Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten


Capitulo 17

Hermione

Estaba oficialmente asustada.

Un día. Había pasado un día desde que encontré a Tonks llorando.

Un día para que su actitud diera un completo giro de ciento ochenta grados.

Era una persona diferente.

La había visto en la oficina conversando alegremente con los empleados sorprendidos, incluso fue tan lejos como para hacer chistes malos y escuchar lo que tenían que decir. Parecía que había descubierto la mujer dentro de ella, la mujer que afirmaba había desaparecido.

Una sonrisa se extendió a través de mis labios mientras la veía. Lo logró, y me encontraba feliz por ella. Simplemente esperaba que el cambio fuera permanente.

Cuando terminé mi día, pasé a su oficina y me detuve.

—Adiós, señora Tonks.

Ella levantó su cara bonita de la pantalla del ordenador y volaron mechones sueltos de su cabello rubio blanco.

—Hermione, esperaba realmente tener una charla contigo, si tienes tiempo.

Miré mi reloj y luego entré.

—Claro, mi autobús no llega aquí hasta otra media hora.

Se puso de pie.

—Sé que mis primeras impresiones sobre ti no fueron las mejores, y lo lamento. —Bajó la mirada hacia el suelo, ligeramente incómoda—. Los últimos años no han sido amables conmigo, y aunque eso no es una excusa para mi comportamiento atroz, quiero comenzar de nuevo. Espero que podamos hacer lo mismo.

Mis cejas se fruncieron con confusión.

—¿Comenzar de nuevo?

Ella asintió, tendiéndome la mano, sonriendo.

—Hola, Hermione. Mi nombre es Tonks. Encantada de conocerte.

No dudé en tomar su mano. Esto no podía ser más fácil para ella. No tenía derecho a sentirme orgullosa, pero lo hice.

—Hola, Tonks. Igualmente.

Dejamos caer las manos y dejó escapar un suspiro.

—Me gustaría que todo el mundo comenzara a llamarme por mi nombre de pila. Señora Tonks es cosa del pasado. Somos un equipo.

Tenemos que actuar como tal.

Sonreí en respuesta, saliendo de nuevo de la habitación. Cuando me iba, dije:

—Realmente es un placer conocerte, Tonks.

Salí del trabajo sintiendo el peso de mis hombros aligerarse. La parte triste era que ni siquiera me había dado cuenta que el peso estaba allí.

Tan pronto como llegué a mi edificio de apartamentos, me desvié, caminando al apartamento frente al mío.

Llamé a la puerta y ésta se abrió. Terry me miró de arriba abajo lentamente.

—Bueno, bueno, bueno. Mira lo que trajo el gato.

Mi nariz se arrugó.

—¡Oye!

Él sonrió.

—Lo siento. Siempre he querido decir eso. —Se giró sobre sus talones—. Entra, mi palomita.

Miré alrededor del apartamento, tomando mi bolsa y dejándola en el mostrador de la cocina.

—¿Dónde está Bill?

Sus labios se fruncieron adorablemente a media que sacaba un par de copas del gabinete.

—Trabajando. —Hizo un puchero—. Volverá pronto a casa. ¿Licuado? ¿Cóctel? ¿Jugo? ¿Cuál es el trago de hoy?

Me senté en un taburete y suspiré, estirando el cuello, tratando de soltarme un poco.

—Jugo, creo. ¿Dónde han estado? Su puerta ha estado cerrada durante días. He estado tan fría y sola sin ustedes —bromeé.

Sus ojos se estrecharon.

—Ujum. Sí. ¿Por eso abrí la puerta a tiempo para verte caminar por el pasillo de brazo con un alto y sexy vaso de agua esta mañana? —Me mordí la lengua, pero podía sentir el calor en mis mejillas, y él rió—. Sí. Sola, mi culo.

Me mordí el labio para ocultar mi sonrisa.

—Bueno, te he echado de menos de todos modos.

Se detuvo a medio paso, sosteniendo una mano contra su corazón con una expresión zalamera en la cara.

—Oh, cariño. —Se acercó por detrás y me envolvió con sus brazos delgados pero musculosos a mi alrededor—. De todas las personas que han vivido al lado, pareces la menos molesta. —Terminó en un apretón.

Me atraganté con una carcajada, acariciando su mano.

—Eso estaba destinado a ser un cumplido, ¿verdad?

Se apartó con los ojos muy abiertos.

—El mejor. —Se movió para sentarse en el sofá y lo seguí. Acercó la copa a sus labios y bebió un sorbo, luego preguntó—: Entonces, ¿quieres decirme por qué sigues viendo al gigoló? Porque, cariño, eres hermosa —susurró—. No tienes que pagar por sexo.

Solté una carcajada.

—No le estoy pagando. —Terry pareció aturdido, pero divertido. Tomé un sorbo de mi jugo y agregué—: Ya no, de todos modos.

Terry sonrió con emoción.

—¿Me estás diciendo que este gigoló tomó tu tarjeta V, y ahora quiere súper divertido tiempo sexy contigo todo el tiempo? —Rió entre dientes—. Mierda. Sólo tú, Hermione.

Farfullé y solté una diatriba:

—N-no. No todo el tiempo. Quiero decir... no lo hacemos como conejos. Bueno, a veces, pero es realmente muy dulce, y estamos manteniéndolo en secreto así mi hermano no se entera, porque, en serio, creo que Harry le patearía el trasero. Él es tan protector. Draco es divertido y hablar con él es fácil, y... —Tragué fuerte, el estómago doliéndome violentamente, así que dejé escapar un tenso—, y estoy bastante segura que estoy enamorada de él.

Toda la diversión en la cara de Terry desapareció. Parecía como si estuviera pensando mucho acerca de lo que iba a decir, y algo me dijo que no sería algo que quisiera oír.

—Cariño, es un gigoló. Se acuesta con mujeres por dinero. No sé, pero no parece ser el tipo de persona de quien uno debe enamorarse. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?

Lo hacía. Y tenía razón. No respondí, así que añadió un esperanzado:

—¿Alguna posibilidad de que deje el negocio?

Negué con la cabeza, con el corazón en la garganta.

—No. Dijo que no busca nada más. —De repente, me tiré en el sofá y gemí—. ¡Cristo, Terry! ¿Qué estoy haciendo? —Me estaba volviendo oficialmente loca—. Lo dejó claro, ¿sabes? Estábamos durmiendo juntos. Y entonces... —Me sentí enferma—, entonces me enamoré de él. —Miré mis manos y pronuncié un tranquilo—: Lo jodí, lo arruiné.

Por primera vez desde que conocía a Terry, se quedó en silencio. Me enfrenté a él, y sus ojos estaban llenos de simpatía. Me sacudí el mal presentimiento y forcé una sonrisa.

—Está bien. Tengo un plan.

Luego sonrió suavemente.

—¿Y cuál es el plan, calabacita?

Me encogí de hombros.

—Voy a empezar a tener citas y esperar superarlo.

Él dio una palmada.

—Oh, ¡puedo ayudar! La mujer que arregla mi cabello, Ginny, me decía que su hermano buscaba una buena chica. —Terry me lanzó una mirada—. ¡Eres una buena chica! —Se puso de pie, tomando su teléfono—. Voy a llamar a Ginny.

Algo se estaba construyendo en la boca de mi estómago. Sabía exactamente lo que era.

Culpa.

Porque aunque Draco y yo éramos poco más que amigos/compañeros de sexo, parte de mí todavía sentía como si lo estuviera traicionando.

Me puse de pie.

—¡No, espera! ¡Ni siquiera sé cómo se ve este hombre!

Terry hizo una pausa, con el rostro inclinado, pensado.

—Está bien, voy a pedirle que envíe una foto.

¿En serio iba a una cita a ciegas con el hermano de la peluquera de Terry? Infiernos. Hablando de golpear el fondo del barril. Suspiré.

—Una foto reciente, Terry.

Levantó la mano en reconocimiento y agregó:

—Foto reciente. Lo tengo.

En cuestión de minutos, Ginny respondió con una foto de su hermano, Ronald. Terry sonrió y me pasó el teléfono. Me quedé alucinando, atrapando moscas.

Era en serio sexy, ía una piel perfecta de color blanca. Sus ojos se arrugaban en las esquinas. Sus labios eran llenos de una manera que hizo que mi vientre se retuerza. Era exquisito. Sus suaves ojos azules, esbozados por largas pestañas, me hicieron sentir celosa. Su cabello pelirrojo sobresalía, tenía un agradable indicio de barba, y hombros fuertes. La foto había sido tomada a la altura de su pecho, así que no podía ver exactamente lo alto que era, pero eso no era un problema para mí. En la fotografía, estaba medio riendo, y su sonrisa era contagiosa. Sonriendo al hombre de la foto, me giré hacia Terry.

—Hazlo.

Terry levantó los brazos, puños en alto.

—¡Sí!

Envió un mensaje como si su vida dependiera de ello, y cuando Ginny respondió, se apresuró a mí, sacándome el cabello de mi coleta.

—Quiere una foto para mostrársela a su hermano.

Supuse que era justo. Sonreí suavemente a medida que Terry tomaba la foto y luego la enviaba. Su teléfono sonó y sonrió.

—Ella quiere tu número para pasárselo. —Me guiñó un ojo—. Parece que le interesas.

Balbuceé mi número y Terry lo envió. Mis entrañas se revolvieron cuando mis pensamientos vagaron hacia Draco. Esto era necesario. Tenía que hacer esto. Por mí. Por el bien de mi corazón.

El tintineo de mi teléfono sonó en mi bolso y Terry se apresuró a recogerlo.

—¡Apuesto a que es él! —Me lo entregó, bueno, me lo lanzó—. ¡Léelo!

Me reí de lo emocionado que estaba.

El mensaje era de un número desconocido.

Desconocido: Hola, Hermione. Mi nombre es Ronald, pero por favor llámame Ron. Mi hermana Ginny y tu amigo Terry parecen pensar que debemos conocernos. Me encantaría llevarte a cenar, si me lo permites.

Terry soltó una risa.

—Oh, Dios, es listo. —Me codeó con fuerza—. ¿Qué estás esperando? ¡Respóndele!

Me froté el brazo luego respondí.

Yo: Hola, Ron. Me encantaría cenar contigo en algún momento. Estoy deseando conocerte. Hermione.

La respuesta fue inmediata.

Ron: No quiero sonar demasiado impaciente, pero ¿esta noche está bien para ti?

Sonreí hacia mi teléfono. Era educado. En realidad sonaba muy agradable.

Yo: En realidad esta noche está bien. ¿Puedo encontrarte en alguna parte?

Ron: Está este lugar en el centro que hace comida italiana mejor que la que sirven en Italia. ¿Qué te parece a las 9? Si no te hace sentir incómoda, me gustaría recogerte y llevarte a casa yo mismo. Mi madre estaría tan decepcionada conmigo si no lo hiciera.

Con cada mensaje nuevo, me estaba gustando este hombre cada vez más. Parecía que su madre lo había criado para ser un caballero, y eso estaba más que bien conmigo.

Yo: De acuerdo. Te voy a enviar mi dirección, y a las 9 está bien. Estoy deseando conocerte, Ron.

Ron: Como yo, Hermione. Hasta entonces.

Parpadeé hacia mi teléfono confundida, luego a la pared.

—¿Eso fue todo? ¿Eso es todo lo que tomó para conseguir una cita?

Terry se echó a reír, abrazándome contra su costado.

—Oh, cariño, ojalá pudieras verte a través de mis ojos.

Entonces sabrías por qué fue tan fácil. Ahora... ¿qué vas a ponerte?

Entrecerré los ojos hacia él. Su sonrisa de inmediato me hizo sentir cansada.

Sabía que estaba en problemas.

…..-…-…

Mientras Terry iba por la ciudad vistiéndome como una muñeca, recibí un mensaje.

Draco: ¿Qué haces esta noche? ¿Quieres tener otra fiesta de pijamas? Prometo no tocar la alarma esta vez. Palabra de honor.

Me quedé mirando el mensaje y mi pecho se apretó. Con un peso en el corazón, bajé mi teléfono sin responder.

…..-…-…-….

Ron era todo lo que una primera cita debía ser. Era dulce y atento, y su sonrisa era materia de sueños. Resulta que él estaba en publicidad, trabajando como consultor para empresas de alta gama en la tira.

Cuando llegó a mi puerta, respondí y miré arriba... y arriba... y arriba, todavía más, a su rostro sonriente. Me saludó con un abrazo y luego me entregó una sola rosa amarilla, pero yo todavía no podía pasar más allá de su estatura. ¡Era enorme! Cuando le pregunté si estaba relacionado con Andre el Gigante, se rió con cordialidad, explicando que todos los hombres de su familia medían más de un metro ochenta, mientras que las mujeres tendían a estar en el lado bajo.

Me acompañó hasta el auto con una mano en mi espalda, ayudándome a entrar. A medida que nos dirigíamos al restaurante, la conversación vino sorprendentemente fácil. Hablamos de cualquier cosa. Me dijo que era un adicto a la pasta. Le hablé de la época en que una vez me peleé con un niño de cuatro años, en una fiesta de cumpleaños por el último pastel.

No te preocupes. Gané.

Me di cuenta de la zona que atravesábamos y algo dentro de mí empezó a apretarse. El auto se detuvo y palidecí, notando que el restaurante en el que habíamos estacionado estaba a sólo dos cuadras del edificio de apartamentos de Draco. La inquietud se apoderó de mí. Las posibilidades de ver a Draco eran pocas o ninguna. Tenía que dejar de preocuparme y concentrarme en mi cita.

Ron tomó mi mano en la suya cuando entramos en Mama Cavella por lo que Ron decía prometía ser la mejor comida italiana que jamás comería. Me burlé y le dije que pagaría él si no lo era. Él sólo sonrió y movió las cejas. Me sonrojé, volviéndome para esconder mi sonrisa.

¿Por qué esta cita estaba yendo tan bien? Maldita sea.

No lo admitiría, pero esperaba que fuera terrible y simplemente me resignaría al hecho de que no estaba destinada a ir a citas, dejándome en mi burbuja de felicidad con Draco, donde nunca hablábamos de su trabajo y que sólo continuábamos siendo nosotros mismos, teniendo una gran amistad con un lado de sexo increíble.

Hicimos nuestros pedidos a la camarera. Pedí la carbonara penne. Ron ordenó el cordero y la lasaña de espinacas con una ensalada. Mi cerebro se estremeció cuando pidió la ensalada sin cebolla. ¿Era eso una pista? ¿Ron iba a besarme al final de la cita? Tal vez simplemente no le gustaba cebolla en la ensalada. No estaba segura.

Cuando nuestras comidas llegaron, Ron me vio tomar el primer bocado de mi comida con una amplia sonrisa. Tan pronto como la pasta golpeó mi lengua, gemí de felicidad.

—Dios, esto está bueno.

—No está bueno —me guiñó un ojo Ron—, es lo mejor. Ellos hacen toda la pasta en casa.

Comimos, charlando a través de nuestras comidas, contándonos el uno al otro de la universidad y el trabajo. Era agradable. No me había sentido cómoda con un solo hombre heterosexual desde... bueno... Draco, pero aunque Ron era agradable, no sentía ese algo extra.

Faltaba la chispa, y sabía dónde podía encontrarla. Mi chispa estaba perdida para mí, oculta en la sonrisa de Draco.

Después de la cena, rechacé el postre y Ron pagó la cuenta, a pesar de que insistí en pagar mi parte. Él no lo aceptaría. Era un caballero hasta la médula. Estaba segura que encontraría a la chica que se merecía, pero a medida que nos acercamos al auto, rápidamente me di cuenta que esa chica no sería yo.

Regresamos a mi apartamento en cómodo silencio, y cuando Ron tomó mi mano, no me opuse. Entramos en el vestíbulo y caminamos por el pasillo hasta mi apartamento. Cuando mis ojos se clavaron en la persona de pie fuera de la puerta de mi apartamento, con la mano levantada para llamar, mi estómago se hundió.

Draco se volvió justo a tiempo para vernos a Ron y a mí acercarnos de mano en mano. Una ráfaga de emociones pasó por su rostro: confusión, comprensión, incredulidad, y luego ira. La forma en que me miró me asustó.

Nunca había visto a Draco así antes. Era escalofriante.

Caminó por el pasillo para encontrarse con nosotros, y rápidamente solté la mano de Ron. Draco habló cuando se unió a nosotros, dijo sus palabras lentamente, con cuidado.

—Así que, ¿aquí es donde estuviste esta noche? ¿En una cita? —Él negó con la cabeza y maldijo—. ¿En serio, Hermione?

Abrí la boca para responder, pero no salió nada.

Ron interrumpió con:

—Soy Ron. ¿Y tú eres?

Draco le frunció los labios a Ron y murmuró un áspero:

—El hombre con el que ella está f... —Cerré los ojos, rezando para que no terminara la frase. Para mi sorpresa, modificó su registro de palabras, mirándome todo el rato—. Nos estamos viendo.

Ron sonó sorprendido.

—Hermione, ¿eso es cierto?

—No —le dije, pero mi voz temblaba—. No es cierto. —Me volví hacia Draco, viendo rojo—. Verse implica que hay un plan para que sea más.

Nadie habló durante un tiempo.

Ron me tocó el brazo, y pude ver que los ojos de Draco se estrechaban.

—Tal vez debería irme, dejarte resolver esto con tu... —Se volvió hacia Draco —... amigo.

Ahí es cuando Draco habló, sus palabras golpeándome con fuerza.

—No. Me voy. —Pasó junto a nosotros, metió las manos en los bolsillos, y luego se volvió y sonrió, cruelmente—. Cada truco en la cama que conoce es por mí, amigo. Se los enseñé yo mismo. —Mi boca se abrió conmocionada y mi aliento me dejó en un silbido. Me sentí como si fuera a desmayarme. Draco se volvió y se alejó, diciendo en voz alta—: De nada. —Crueles, dolorosas palabras del hombre que amaba. Nuestro hermoso tiempo juntos se convirtió en algo sucio y lascivo.

Nuestra amistad se destruyó.

La puerta se cerró detrás de él, dejándome para mirar conmocionada a su espalda. Mi pecho dolía y me froté la quemadura ausentemente.

Para el momento en que se fue, un enorme agujero se formó en el lugar en el que mi corazón solía estar. Algo me decía que nunca sería la misma.


CHAN CHAN CHAN

Como seguirá esto? Draco va a perdonar a Hermione? Personalmente estoy enojada con ella jajajja Que creen que pasará ahora?

Bueno, quiero contarles que hasta mañana a la mañana (hora argentina) puedo seguir jugando a lo de los 8 comentariosss, así que espero seguir leyéndolas :)

Gracias a todas/os los que leen y comentan, como siempre les digo, tienen un lugar en mi corazón.

Me pone muy contesta que les guste la nueva historia, o al menos lo que les mostré, espero que para el 20 más tardar, la este publicando.

Besos, Isa.