Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten


Capitulo 19

Draco

La señorita Pince permaneció frente a mí, sus labios temblorosos, parpadeando las lágrimas.

—¿Renuncias? ¿Solo así?

Empujé a la mujer madura en un fuerte abrazo.

—Eso no quiere decir que nunca te veré otra vez. He aceptado todavía hacer algunos trabajos a la fecha, pero sin sexo.

Ella sollozó e hizo una mueca.

—Pero eres mi favorito. ¿Qué voy a decirles a tus clientas habituales?

Mi barbilla descansaba en la parte superior de su cabeza.

—Diles que me fui y me enamoré.

Pince me abrazó con fuerza.

—Espero que ella se dé cuenta de lo que tiene en ti. Tiene suerte de tenerte, Draco.

Respondí con un apretón.

—Todavía tengo que convencerla de que soy el correcto para ella.

Ella se echó hacia atrás, sonriéndome.

—Lo harás. Sé que lo harás.

—Gracias.

Dejé MPT sintiéndome mejor conmigo mismo, y mejor por la situación con Hermione. Consiguió el pastel que pedí esta mañana. Cuando llegue a casa esta noche, tendría otra sorpresa. Tuve toda una semana planeándolas. Y si era necesario, jugaría sucio.

Tendría a Hermione. Me pertenecía. Sabía esto, porque estaba perdido sin ella.

Tenía que ser el hombre al que ella acudiera en busca de un hogar.

Necesitaba ser la persona que viera por primera vez en la mañana, y el último que viera en la noche.

Tenía que ser para ella lo que ella era para mí.

Sólo necesitaba a Hermione. Y se lo demostraría.

….-…..-…..-…

Llegué al departamento de policía poco después de las 3 p.m. Mi corazón latía a toda prisa. El rechazo era mi mayor temor, pero si quería una vida con Hermione, trabajaría para ello. Ser un acompañante ya no era una opción. En mi corazón, sabía que Hermione jamás me pediría que deje mi trabajo, pero ¿qué clase de hombre me hacía eso?

Un imbécil. Un idiota. Un tramposo. No quería ser ninguna de esas cosas.

Los últimos días habían sido difíciles, pero imaginé que si esto era lo que sentía, entonces Hermione probablemente se sentía peor. Las cosas que le había dicho...

Jesús. Cómo deseaba poder retirarlas. Pero no podía, así que tenía que lidiar con las consecuencias. Estaba dispuesto a decirle a Hermione lo que sentía por ella. Era lamentable que me hubiera tomado verla con otra persona para darme cuenta que no estaba dispuesto a renunciar a ella, pero la vida era así de curiosa. Nunca lo esperabas hasta que ya estabas listo para ello. Simplemente lanzaba la bomba y tenías que decidir cómo tratar con esta.

Amaba a Hermione, y era importante para mí. No era fácil de amar. Por otra parte, yo no era la persona más fácil de amar.

Ella era la persona que colgaba la luna en mi cielo. Iluminaba la oscuridad y me hacía querer más de lo que me era cómodo. Lo curioso era que nunca pidió nada de mí, pero veía cómo me miraba. Era la forma en que la que yo la miraba: con el corazón y el alma, y totalmente involucrado con la otra persona.

El oficial de alto rango en la recepción miró por encima de mí.

—¿Sólo vas a estar allí de pie?

Eso rompió mis pensamientos. Me aclaré la garganta.

—Lo lamento. Me preguntaba si podía ayudarme. Necesito un poco de información. —Agregué—: Quiero convertirme en un agente de policía.

El hombre levantó una ceja.

—¿Cuántos años tienes, hijo? ¿30?

Me encogí de hombros.

—Aproximadamente.

Sacudió la cabeza.

—¿Estás seguro? Hay una serie de pruebas que tendrás que realizar. Tu conocimiento del estado, federal y la ley local tiene que ser casi perfecto.

Mi rostro palideció, pero él continuó.

—Luego están las pruebas fisiológicas, así como las pruebas físicas agotadoras que debes pasar. —Me sonrió—. Están diseñadas para empujar los límites, ¿me oyes?

Asentí lentamente.

—Escucho. —Me enderecé y me paré más alto—. ¿Qué tengo que hacer?

El hombre sonrió, asintiendo.

—Ese es el espíritu. —Sacó una carpeta llena de papeles—. Puedes empezar por llenar estos. El reclutamiento es cada seis semanas. Estamos cerca del vencimiento. Si no me equivoco, el siguiente lote será dentro de diez días. Si no encontramos lo que necesitamos a tiempo, puedes comenzar a entrenar en tres semanas. —Fui a alcanzar la carpeta, pero él la sostuvo lejos de mí, su rostro severo—. Vas a tener que estar listo para que pateen tu trasero. ¿Lo entiendes?

No tenía ideas preconcebidas de que mi tiempo de entrenamiento iba a ser fácil.

—Lo sé.

Me entregó la carpeta y, con un movimiento de la barbilla, estaba fuera de allí y listo para ceder mi vida a una cierta apariencia de normalidad.

...-...-...-...-...

Hermione

La casa se estaba volviendo demasiado silenciosa y de alguna manera insoportable. Necesitaba salir de casa y no había demasiadas tardes donde pudiera llegar a la puerta de Bill y Terry como un cachorro perdido.

También necesitaban tiempo a solas. Me sentía sobrepasando los límites. Me aseguraban que era bienvenida en cualquier momento y sé que Terry no lo diría si no fuera en serio, pero me sentía terrible, un poco similar a una tercera rueda, como si estuvieran siendo mis niñeras.

Han pasado casi dos semanas después que Draco dijo esas cosas devastadoras y aunque todavía duele, ese dolor ha sido degradado de un dolor punzante a un dolor ligero.

La mañana que recibí el pastel en mi puerta, estuve sorprendida. Imagina mi sorpresa aún más grande cuando llegué a casa esa tarde para encontrar en enorme ramo de flores en mi puerta. No tenía idea de qué flores eran, pero afortunadamente, la pequeña tarjeta adjunta explicaba que eran jacintos morados y que ese color en particular significaba "lo siento". La tarjeta también decía: Soy un idiota. Por favor déjame ser tu idiota.

Sonreí, metí las flores y saqué mi celular.

Yo: Las flores son hermosas.

No pasó ni un minuto antes de recibir una respuesta.

Draco: No tan hermosas como tú.

Y cada día después de eso, recibí algo en mi puerta.

Primero fue una bolsa de cecina de pavo con una nota que decía: He sido un idiota, con idiota subrayado tres veces. Luego vino la tarjeta con una paleta en el frente que simplemente decía: Apesto. Después fue una inesperada entrega de salchichas de un carnicero local y escrito en la salchicha decía: Lo siento, soy un maleducado.

Luego llegó un perro de peluche con una tarjeta que decía: Lo siento. ¿Ahora ya puedo salir de la casa del perro?

El último regalo fue una caja de Air Heads. La tarjeta adjunto tenía garabateado dentro: Algunas veces puedo ser un verdadero cabeza hueca. ¡Lo siento!

Con cada regalo, mi sonrisa regresaba. No porque estuviera gastando dinero en mí, sino por las consideraciones que ponía en ellos. ¿Cómo podía no ver cuán arrepentido estaba Draco? El esfuerzo dentro de cada entrega era suficiente para ver que se preocupaba.

Y así me iba a trabajar con una sonrisa en mi rostro.

Por supuesto, Ella podía oler algo sospechoso y se acercó a mi escritorio. Estaba contenta que el rebote en su paso hubiera vuelto parcialmente. Lo que Rick le hizo no era algo que pudiera superar fácilmente, pero lo estaba intentando.

Se sentó en mi escritorio y susurró:

—¿Qué te llevó hoy?

Le pasé la caja de Air Heads y, luciendo confundida, abrió la tarjeta y la leyó en silencio. Su rostro se suavizó y me frunció el ceño. Tomando la caja de dulces, me golpeó con ella.

Me encogí, sorprendida.

—¡Ay! ¿Por qué demonios fue eso?

Me miró fulminante, si inclinó hacia adelante y siseó:

—¿Puedes solo ya perdonarlo? Cielos. ¿Sabes cuántas mujeres matarían por estar en tu posición? —Suspiró—. Sé que la jodió, Hermione, pero lo siente. Admitió que estaba celoso. Y eso por sí mismo ya es una gran cosa. Diablos, después de todo lo que he pasado. Soy la más grande escéptica y le creo cuando dice que lo siente. —Me miró con curiosidad—. ¿Tú no?

Asentí gentilmente.

—Sí.

La caja de dulces se sacudió ruidosamente mientras la llevaba de nuevo hacia mi hombro.

—Entonces, ¿qué estás esperando? ¡Llámalo!

Bloqueé su siguiente golpe y le advertí:

—Ella, si no dejas de golpearme, quitaré ese postizo de tu cabeza y lo ondearé alrededor como un trofeo.

Ella me hizo un mohín y sonrió.

—Estoy planeando llamarlo cuando termine la semana. El día después del baile. Una vez que no tenga el estrés de un evento sobre mí, creo que estaré más tranquila. Ese es un buen momento para hacerlo.

Una lenta sonrisa se extendió a través de sus labios rojos.

—Sabes que te ama, ¿cierto?

Mis adentros dieron un vuelco.

—No sé sobre eso. Sé que le gusto, ¿pero amor? No, no lo creo.

Puso sus ojos en blanco y se levantó.

—Ni siquiera me voy a molestaren discutir contigo —preguntó—. ¿Quieres un aventón al bar esta noche?

Las noches de los viernes para beber se habían convertido en algo nuevo para mí, pero hasta ahora me gustaban. Había conocido a todo un nuevo departamento de Tonks Limited, y eran personas bastante geniales.

Sin mencionar el hecho que Remus había estado yendo.

Sonreí.

—Seguro. ¿Vas a ser mi cita de esta noche?

Resopló y soltó una carcajada.

—Oh, nena. No puedes pagarme.

Mi rostro se retorció con dolor fingido y agarré mi pecho.

—Vaya, ay. Voy a necesitar algo de sábila en esa quemadura.

Me giré hacia mi computadora cuando una idea salvaje apareció. Me puse de pie repentinamente, necesitando hablar con mi jefa.

El bar estaba lleno de gente al punto de no ser capaz de dar un paso sin girarte o disculparte con la persona cuyo pie acababas de pisar.

Regresaba de ordenar bebidas, cuidando darme suficiente espacio entre la gente para así no derramarlas. Sentí como un triunfo cuando llegué a la butaca sin dejar caer ni una sola gota.

Ella miró su bebida con asombro.

—¿Fuiste barista en tu vida pasada?

Tomé mi popote en mi boca, asintiendo.

—Sí. Una de esas bávaras de grandes pechos que pueden sostener ocho tarros de cerveza de una vez. Aunque mis pechos probablemente bebieron más que los clientes. —Me encogí de hombros—. Supongo que por eso me conservaron por tanto tiempo.

Remus rió disimuladamente junto con Pip. Dave de mercadotecnia inclinó su cabeza hacia atrás y rugió una carcajada, mientras Francine de contabilidad resopló. Ella golpeó mi brazo, atónita por mi sucio y seco humor.

—¡Ja!

La conversación vino fácilmente y aunque a Dave le gustaba coquetear conmigo, había puesto en claro que no iba a pasar. Era inofensivo, en mi opinión.

Sus ojos marrones se arrugaron en las esquinas mientras corría una mano a través de su cabello rubio.

—Hermione, ¿cuándo nos vamos a casar?

Fingí pensarlo.

—No lo sé. Creo que estoy libre en octubre, dentro de tres años.

Guiñó, su sonrisa extendiéndose.

—Por ti, esperaré.

Puse mis ojos en blanco y tomé de mi bebida, sonriendo en el proceso.

Me giré hacia Remus y le pregunté cómo estaba. Tomó de su cerveza y se inclinó hacia adelante, más cerca, así no tendría que gritar su respuesta.

Tan pronto como abrió su boca para contestar, vio algo sobre mi hombro y se echó hacia atrás, la desilusión escrita por todo su rostro.

Echando un vistazo sobre mi hombro, la vi. Me deslicé fuera de la butaca y caminé a través de la multitud para encontrarme con ella. Miraba alrededor ansiosamente hasta que me vio. Suspiró.

—Pensé que había llegado demasiado tarde.

Le sonreí a Tonks, que lucía completamente diferente a como la había visto alguna vez. Vestía vaqueros color azul claro, desgarrados en la rodilla, una blusa de tirantes color crema y con sandalias blancas. No traía maquillaje y su cabello rubio estaba suelto, luciendo suave y recién lavado.

Un contraste de como lucía para el trabajo.

—No, acabamos de llegar. Vamos. ¿Qué quieres beber?

Corrió su mano por su cabello.

—Algo frutal, creo. ¿Qué tal un fluffy duck?

Fuimos hacia el bar y puse la bebida de Tonks en mi cuenta. Una vez que tuvo el cóctel en sus refinadas manos, caminamos hacia la butaca.

Ahí fue cuando vio a Remus. Se detuvo a medio paso.

—Oh, no sabía que Remus estaría aquí. —Tragó fuerte—. Mierda. Esto es incómodo. Creo que debería irme.

Pero Remus todavía tenía que quitar sus ojos de Tonks, y la miraba diferente, inquisitivamente. Lo observé mirándola, y decidí por ella.

—No, está bien. Siéntate. Quítate ese peso de encima.

Ella, Pip, Dave y Francine me observaron acercándome con Tonks con simple confusión. Remus continuaba estudiando su rostro, como si la estuviera viendo por primera vez. Me expliqué:

—Oigan, invité a Tonks. Espero que no les moleste —dije esto enfáticamente, en una forma que decía: "Si tienen problema con esto, métanselo por donde les quepa, porque se va a quedar".

Remus fue el primero en hablar.

—Tonks.

Su sonrisa titubeó. Su voz tembló.

—Remus, hola. —Miró alrededor de la butaca y supe que se sentía fuera de lugar—. Hola.

La observó tan detenidamente que la sentí retorcerse junto a mí.

Estuve tan agradecida cuando movió su mentón hacia la butaca.

—Siéntate. Solo estamos hablando sobre el trato de Maginty y lo que podemos hacer para mejorar sus anticuadas cenas de Navidad.

Todos observamos en completo silencio, sosteniendo nuestras respiraciones ante cómo reaccionaría ella. Tonks se paró ahí por un momento antes de respirar profundamente y exhalar lentamente. Tomé asiento en la butaca y se sentó junto a mí. Luego empezó:

—Bueno, lo primero que podemos hacer es tratar de persuadirlos para actualizar su logo. Creo que han tenido el mismo durante cerca de cincuenta años.

Los ojos de Remus sonrieron.

—Justo estaba diciendo eso.

Tonks parpadeó hacia sus manos.

—Oh, lo siento.

Remus sacudió su cabeza.

—No lo sientas, ¿qué más?

Tomó su bebida.

—Pensé que tal vez Ella y Hermione podían encontrar un nuevo y emociónate lugar. Siempre lo han tenido en el mismo lugar. El problema es que el lugar es tan anticuado como la compañía. Ella y Hermione trabajan bien juntas. —Me sonrió a mí y luego a Ella—. Es notable. —Le sonrío y dijo sin pensarlo—. En cierto modo como trabajamos tú y yo juntos.

Remus inmediatamente se tensó. La butaca permaneció en silencio y él se tomó su cerveza en un largo trago.

—Buenas noches a todos. Gracias por la bebida.

Se levantó y caminó hacia la salida. Tonks bajó su cabeza y siseó por lo bajo:

—Mierda. —Luego se puso de pie siguiéndolo, dejando su bebida en la mesa y al resto de nosotros observando su espalda a medida que se alejaba, completamente perplejos.

Observé la expresión del resto de los chicos.

—Bueno —comencé—. Esto estuvo divertido.


Hola hola! como lo prometido es deuda, aquí tienen el capi final del juego jajajaj Como verán Hermione todavía no perdona a Draco :( y él se está esforzando por dejar su trabajo atrás.

Espero que les guste el capi y nos leeremos el próximo año ya :), creo que volveré a escribir el 15 o mas o menos por esa fecha, así que tendrán tiempo para extrañarme jajajja, peeero recuerden que voy a volver con el final de LHDMM y voy a comenzar con la próxima historia, quien sabe y capaz que con dos ;)

Bueno, como siempre gracias a los que leen y comentan, nos estaremos leyendo, muchos éxitos y bendiciones para el año que entra.

PD: para las que preguntan, si soy de Argentina, mas específicamente Posadas, Misiones; y si no me voy a Brasil en los próximos días, entre los mosquitos, la humedad y el calor voy a enloquecer. Pregunta, de donde me leen?

Besos, Isa.