Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten


Capitulo 21

Draco

Esta reacción no era exactamente la que quería.

Se quedó mirando.

Eso era todo.

Bueno, su boca se había separado ligeramente y lucía un poco sorprendida, pero no en la forma que había esperado. Estaba estupefacta.

Perdí el comportamiento calmado que se había quedado conmigo a través de mis años de adolescencia.

Moviéndome ligeramente, aflojando mi agarre en su mano, tragué con fuerza y forcé una risa nerviosa.

—Di algo, Hermione.

Su boca se abrió. Luego se cerró. Trató de nuevo, su frente arrugándose, pero aun así, ni una palabra escapó de esos hermosos labios rosados. Y había pasado de nerviosismo emocionado a devastado en un instante. No me amaba.

Mi temperatura corporal se elevó, un sonrojo comenzó desde mi cuello, ascendiendo con rapidez. ¿Cómo pude haberme equivocado tanto?

Todas las señales estaban ahí. La forma en la que me miraba. La forma en que bromeaba y reía conmigo. El efecto emocional, así como físico que parecíamos tener el uno en el otro...

Gemí, dando un paso atrás. Mis palmas se clavaron en las cuencas de mis ojos a medida que intentaba desesperadamente borrar los últimos siete minutos de mi vida.

Mierda. ¿Había confundido una simple amistad con Hermione por amor?

Sabía cómo me sentía por ella, pero era posible que no había sido amigo de una mujer en... bueno... nunca, así que leí mal las señales.

Oh, Dios. De todas las personas para leer mal las señales... Oh, mierda...por supuesto tenía que ser con la hermana de mi mejor amigo.

Nunca iba a olvidar esto. Jamás.

—Oh, Dios —rechiné. Bajé mis palmas solamente lo suficiente para cubrir mi boca—. No te gusto, ¿verdad?

Sus cejas se levantaron cuando asimiló mis palabras.

—Yo...

Mis manos cayeron y descansé una en mi cadera. Cerré mis ojos y mantuve la otra mano ahí.

—No, Hermione. No tienes que explicarte. Claramente malentendí la situación.—Dejé escapar un largo suspiro, mirando a cualquier lado, menos a ella—. Es sólo que nunca antes me he sentido de esta manera por nadie, y sé que eres la hermana de Harry, pero... pero pensé... —Gemí una risa—. Bueno, me siento como un idiota.—Entonces en realidad me reí. Espié hacia ella, hablando en voz baja a través de mi desconcierto—. Pensé que estabas celosa esta noche. Nunca se me ocurrió que sólo estabas avergonzada de ser vista con tu prostituto.

Nos quedamos ahí, con cautela mirándonos el uno al otro, Hermione retorciendo sus manos y yo incapaz de hablar. No tenía idea de cómo solucionar esto.

Justo cuando empecé a disculparme, ella habló en un susurro suave:

—Estaba celosa.

Mi cabeza se levantó.

—¿Qué? —Estaba seguro que no la había escuchado bien.

Miró hacia sus manos, hablando un poco más fuerte.

—Estaba celosa.—Dio un pequeño paso hacia atrás y envolvió sus brazos a su alrededor—. La odié, porque estaba contigo. ¿Y mi cita la otra noche? —Cerró sus ojos y exhaló un débil—: Lo hice porque me estaba enamorando de ti.—Su sonrisa tembló—. Tenía que salir antes de que fuéramos demasiado profundo. Necesitaba olvidarme de ti, porque... —Sus ojos brillaron—, los celos me estaban matando.

Entonces fue mi turno de mirar fijamente. Hermione se encogió de hombros ligeramente.

—Nunca te habría pedido que dejaras tu trabajo. Nunca pensé incluso que teníamos una oportunidad. Intenté tan duro para que no fuera una gran cosa, pero...—Parpadeó rápidamente y una lágrima bajó por su mejilla—, me estaba matando.

Mi frente se arrugó.

—¿Qué estás...? —Di un paso hacia ella, mis ojos nunca dejando los suyos—. ¿Qué estás diciendo? —Otro paso hacia adelante—.¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo? —Su labio se retorció y dejé salir un precipitado—: Porque si estás diciendo lo que creo que estás diciendo, entonces tienes que venir aquí ahora mismo, y cuando te atrape, nunca te voy a dejar ir.

Una segunda lágrima escapó, y rió y sollozo al mismo tiempo.

Entonces me sonrió y dijo algo que recordaré por el resto de mi vida.

—Ven y atrápame.

Me tomó tres pasos para reclamar a mi chica... cinco minutos para escucharla susurrar que me amaba... y una noche de hacer el amor para probarlo.

Y sabía que me llevaría una eternidad antes de que me saciara de Hermione Granger.

...-...-...-...

Hermione

Puse mis ojos en blanco ante el tonto que robaba todas las mantas.

—No haremos esto.

Draco se enderezó, su glorioso torso desnudo a la vista.

—¿Por qué no? Es una manera perfectamente buena y justa de tomar una decisión.

Resoplé, jalando las sábanas hacia arriba hasta mi pecho mientras me sentaba contra la cabecera.

—No voy a hacer esto. Es ridículo.

No contestó, sólo extendió un puño y levantó una ceja. Sacudí mi cabeza con vigor.

Suspiró largo y bajo, bajando su puño.

—Quiero hablar con Harry. Quieres hablar con Harry. Piedra, papel o tijeras es una manera completamente válida para manejar esto —añadió apresuradamente—. Eres una chica, no lo entiendes. Hay un código entre amigos. Nunca debí haberte tocado y ahora que lo hago, tengo que hablar con él. —Abrí mi boca para protestar, pero levantó una mano y dijo rápidamente—: Pero...te amo, y te amo lo suficiente para hacer esto de la manera justa. —Sacó el maldito puño de nuevo.

Cada vez que decía esas engañosas palabras, estaba lista para robar un banco por él. Me estiré para acunar su mejilla.

—También te amo. —Dejé caer mi mano, envolviendo mi palma gentilmente alrededor de su puño y trayéndolo a mi pecho—. Es mi hermano, Draco.

Sus ojos grises perforaron los míos mientras decía.

—El mío también.

Mi corazón se estremeció. Estaba mentalmente aterrorizada de acercarme a mi hermano.

—Va a enojarse —establecí. Draco resopló.

—Um... ¿tú crees?

¿Sabes qué? Tal vez Draco debía hablar con él.

¡Cobarde!

Sonrió mientras yo lucía mi indecisión como una banda para la cabeza color rosa fosforescente. Se inclinó, presionando un prolongado beso en mi mejilla y lo respiré. Su aroma me tranquilizaba. Besó mi mejilla, una y otra vez, antes de besar mis labios una vez, susurrando suavemente:

—Déjame hablar con él. —Abrí mis ojos para encontrar a un cuidadoso pero sincero hombre mirándome de vuelta—. Por favor, déjame hacer esto.

Con el corazón acelerado, admití tranquilamente:

—Tengo miedo.

Su vacilación me dijo que sentía lo mismo, pero lo cubrió con un:

—Todo va a estar bien. Lo prometo.

Observé a Draco vestirse desde mi lugar en la cama. Silenciosamente, me pregunté cómo había sucedido todo esto y más importante aún, cómo me las había arreglado para que un hombre como Draco Malfoy se hubiera enamorado de mí.

Una pequeña sonrisa se estiró en mis labios y Draco lo vio.

—Pervertida —murmuró entre diente y me reí.

Se fue con la promesa de regresar en un par de horas y desde el segundo en que salió por la puerta, esperé con la respiración contenida.

Solo eran las cuatro de la tarde, pero después de mi ducha, me vestí directamente con mi pijama. Me dije que no estaba contando las dos horas y treinta y cinco minutos que Draco se había ido. Con cada minuto que pasaba, un sentido de tranquilidad me recorría.

Harry tenía que entender. Sabía que una vez que Draco lo explicara, aceptaría que nos amamos y nos apoyaría.

Era Harry de quien estábamos hablando. Harry era inteligente y racional, y era mi más grande fan. Querría que yo fuera feliz.

Acababa de peinar mi cabello recién lavado cuando escuché gritos viniendo del pasillo. No podía descifrar exactamente qué estaban diciendo, pero dos hombres se estaban gritando entre ellos y ambos sonaban molestos. Mi corazón se saltó un latido a medida que me apresuraba a abrir la puerta de mi apartamento. No me había dado cuenta que haciendo esto estaba invitando a la Tercera Guerra Mundial a mi sala de estar.

La puerta se abrió rápidamente y me las arreglé para quitarme del camino a tiempo para ver la manija de mi puerta hacer un hoyo en mi pared.

Harry entró como una estampida en la habitación, luciendo furioso.

—Hermione, ¿qué demonios?

Parpadeé, mis ojos muy abiertos. Mi corazón latía más fuerte que un ritmo estacato. Di un paso hacia atrás.

Draco entró un segundo después, mirando amenazadoramente a mi hermano, un hilo de sangre bajando por su nariz y sobre su labio superior.

Dio un paso hacia él, mi mano extendida y casi gritando.

—Estás sangrando.

Una mano se enganchó en mi muñeca y me jaló hacia atrás. Me tambaleé, pero me enderecé antes de caer. Harry no lo notó y espetó:

—Maldición, no la toques. —Al mismo tiempo que los ojos de Draco destellaban y siseaba—: Quita tus jodidas manos de ella.

Me giré a tiempo para ver a Harry amenazar a Draco a través de sus cejas estrechadas.

—Voy a patear tu trasero.

Draco sonrió con malicia en respuesta, lamiendo la sangre sobre su labio.

—Ya lo intentaste e hiciste un trabajo de mierda, amigo.—El uso de la palabra "amigo" salió como si fuera cualquier cosa menos eso.

Mi voz se estremeció.

—¿Qué está pasando con ustedes dos? —Quité la mano de Harry y me alejé de ambos, haciendo lo mejor por estabilizar mi voz tambaleante—. ¿Qué demonios? —Pero me ignoraron.

—No vas a salir con mi hermana —rechinó Harry.

Me sacudí ante su tono. Era uno que nunca había escuchado antes. Draco gruñó.

—Nunca pedí tu permiso.

Harry soltó una carcajada.

—Qué jodidamente chistoso eres.

—Tú lo sabrás. Siempre tuviste una manera de salvarme de mí mismo —estableció Draco honestamente.

—¿A alguien le importa lo que yo piense? —logré decir. Pero fue tan insignificante como hablarle a una licuadora y a un muro de ladrillos.

El rostro de Harry se volvió de un color rojo brillante.

—No eres lo suficientemente bueno para ella. Nunca lo fuiste.

El rostro de Draco se volvió uno dolido. Gritó de vuelta.

—¿Crees que no sé eso?¡Mierda!—Jadeó un estresado—: La amo.

Harry lanzó su cabeza hacia atrás y rió. Y el sonido de ello estremeció mi corazón. Fue cruel y castigador, y nunca antes había escuchado a mi hermano ser una de esas cosas. Draco cerró sus ojos, lastimado.

Lágrimas escocieron en mis ojos. Las parpadeé para contenerlas. Las manos de Harry formaron puños que se sacudieron a sus costados. Susurró un feroz:

—Cualquiera. Pudiste haber tenido a cualquiera...

Los ojos de Draco se abrieron rápidamente y rugió:

—¡No quiero a cualquiera!—Sus ojos vinieron hacia los míos. Dijo un suave—: La quiero a ella. —Sentí sus palabras tocar mi alma—.La amo.

Un silencio cayó sobre nosotros. Un silencio tan espeso que podía rebanarlo.

Entonces me giré y le hablé directamente a mi hermano, quien seguía haciendo agujeros en la cabeza de Draco.

—Lo amo, Har. —Mi hermano giró su cara hacia mí. Perdió parte de su furia, pero no demasiado. Caminé hasta detenerme junto a Draco en silencio—. Estoy enamorada de él.

Harry parpadeó un momento antes de que sus ojos se cerraran y pellizcara el puente de su nariz.

—Maldita sea, Hermione...

Mi argumento salió apresurado antes de que pudiera detenerlo.

—Me dijiste que nunca te había dado razón para dudar de mi juicio. Me dijiste que nunca antes había tomado una mala decisión. No estoy comenzando ahora. —Me encogí de hombros ligeramente antes de tomar la mano de Draco y entrelazar nuestros dedos—. Lo siento mucho, Har. Esto es mi culpa. Draco no hizo nada malo. Le mentí. Esto pasó por mí, así que si quieres culpar a alguien, culpa a la persona responsable. —Miré al hombre con el que había soñado durante años por encontrar mirándome, viéndome con una suave expresión que decía Te amo. Expliqué—: Lo que está hecho, hecho está. Lo amo. Me ama. Y vamos a estar juntos, te guste o no. —Mi expresión era suplicante. Hablé suavemente, la emoción cerrando mi garganta—: Aunque, realmente me gustaría que te agrade, porque no creo que pueda soportar que no me hables justo ahora, Har.

Mi hermano me miró y su repentina apariencia tensa me dijo que lo estaba lastimando en gran manera. Así que rompió mi corazón cuando se dio media vuelta y salió de mi apartamento, pero no antes de murmurar:

—No puedo creer esta mierda.

Miré a Draco, y todo lo que vi fue dolor puro y duro.

Nos quedamos ahí, con las manos unidas, sosteniéndonos el uno al otro como salvavidas. Aproximadamente dos minutos después de que mi hermano se fuera, se me salieron las lágrimas, llorando tan duro como lo había hecho el día que Nott cortó mi trenza en séptimo grado.

Draco y yo decidimos que una noche temprana sería lo mejor.

Después de todo apenas habíamos dicho una palabra el uno al otro desde que Harry se había ido. No estaba segura de qué decir o hacer. Mi hermano dejó claro que no nos iba a apoyar a mí y a Draco. Eso me dolió de una forma que no esperaba.

Mi hermano era todo para mí. En breve, estaba absolutamente devastada.

Un dolor sordo golpeaba el lugar donde debía estar mi corazón como si no hubiera sido arrancado horas antes. Draco me sostuvo toda la noche, y con mi espalda contra su pecho, acarició mi brazo, apretándome fuertemente, y besando un lado de mi cuello amorosamente en silencioso consuelo. No me importaba. No sentía nada. Estaba entumecida. Draco y yo habíamos sido oficialmente una pareja por un día entero, y se sentía como si ya lo hubiéramos arruinado. Así no era como debía haber sido, ¡maldita sea! Había estado fantaseando con este momento por casi toda mi adolescencia.

Así no era como se suponía que debía ser. Mi corazón dolía silenciosamente cuando otro borboteo de sollozos salió de mí.

Sorbí mi nariz, apretando mis ojos cerrados mientras tocaba el brazo de Draco y lo apretaba.

—Nena —murmuró gentilmente—, ven.

Mi cuerpo se giró, y enterré mi cara en su cuello dejando salir un sollozo roto. Me abrazó, colocando suaves besos en mi sien de la manera que me gustaba.

No. Esto no era cómo se suponía que debía ser.

Lloré en silencio, sabiendo que había una decisión que debía hacer.

Más tarde ese día me puse mis pantalones de niña grande y fui a un lugar donde estaba segura que no era bienvenida. Ignorando ese hecho, alcé mi mano y toqué.

La puerta se abrió y mi madre estaba ahí de pie, su cara desaprobatoria.

—Hermione, tienes llave, cariño. No tienes que tocar.

El nudo en mi estómago se desenredó a medida que entraba detrás de ella.

—No sabía si querían verme—admití.

Ondeó una mano hacia mí mientras íbamos a la cocina.

—¿Por esa pequeña pelea? —Su ceja se alzó, pero la suavizó con una sonrisa—. Somos una familia. Estamos destinados a tener unas cuantas de esas. Honestamente, me sorprendí que no hubiera venido antes.

Mis cejas se alzaron. ¿Quién era esta mujer?

A medida que veía mi expresión sorprendida, sonrió y se estiró para palmear mi mano.

—La abuela era un dolor en el culo, Hermione. En un buen día, apenas podía soportarla. Me crio. Estaba destinada a ser un dolor en tu trasero ahora y entonces.

Tomé la oportunidad que me dio. Colocando mi mano libre en la suya, la apreté y dije en un susurro:

—Lo siento, mamá. Lo siento tanto. Nunca debí haber dicho las cosas que dije. No quise decirlas. Estaba enojada con algo más y me desquité contigo.

Se inclinó un poco más cerca y me sonrió suavemente.

—Te perdono. Te amo.

No pude mantener más mi distancia. Lancé mis brazos alrededor de ella y la apreté. Necesitaba el contacto. Sentí su sorpresa, pero antes de un corto momento, sus brazos me rodearon y me abrazó de vuelta. Cuando me alejé, sus ojos estaban húmedos. Sonriendo, me estiré y limpié mis lágrimas con mi manga.

—Me gusta eso. No nos abrazamos lo suficiente, tú y yo—murmuró mamá.—Bueno, eso va a cambiar.

Mamá nunca había sido buena tratando con las emociones.

Rápidamente se aclaró su garganta y se giró hacia el refrigerador.

—¿Tienes hambre, cariño?

No había comido desde el almuerzo del día anterior, pero coloqué una mano al agujero que se sentía en mi estómago. No tenía hambre.

—No gracias, ya comí—mentí fácilmente.

Ella hizo lo que normalmente hacía y me ignoró por completo, sacando las cosas para hacer un sándwich, cuando le solté de pronto:

—Mamá, tengo que decirte algo.

Colocando las cosas en el mostrador, sonrió astutamente.

—Sé sobre Draco, Hermione. Tu hermano estuvo aquí esta mañana.

Mi vientre se retorció violentamente. Respondí ronca:

—Ah. —Tragué bilis, un sonrojo calentando mis mejillas—. ¿Y qué es lo que exactamente dijo?

La cara de mamá ensombreció.

—Está molesto, Hermione.

—Lo sé—susurré.

Se encogió de hombros.

—Le dije que no era de su incumbencia.

Mis ojos se ampliaron.

—¡No lo hiciste! —exclamé.

Mamá colocó una rebanada de pan caliente en el mostrador colocándole jamón y queso sobre ella. Asintió, con las cejas levantadas.

—Oh sí, lo hice. —Añadiendo lechuga y mayonesa colocó la otra rebanada de pan arriba y me la dio junto con una servilleta—. Come—ordenó.

Tomé una gran mordida de mi sándwich, masticando entusiasmadamente. Mamá se veía satisfecha con lo que había dicho.

—Hermione, ya no eres una bebé. Eres una mujer y eres libre de salir con quien te guste. Harry está molesto, pero eres su hermana menor. No creo que esté feliz con ninguna persona que traigas a casa, cuando llegue el momento. Creo que está más molesto porque siente que fue el último en saber.

Mi respiración se atoró.

—Todo sucedió tan rápido... —Mi voz se desvaneció.

Mamá inclinó su cabeza ligeramente a un lado y entrecerró sus ojos hacia mí.

—¿Lo quieres?

—Lo amo —respondí inmediatamente—. Lo amo más que nada.

Mamá sonrió y me dio una pequeña pizca de alivio.

—Entonces pelea por él. —Puso sus ojos en blanco—. Harry lo superará. —Entonces añadió con incertidumbre—: Eventualmente.

Tomé mi sándwich.

—Espero que tengas razón, mamá.

Se puso de pie y declaró:

—Siempre tengo razón.

Realmente esperaba que la tuviera. De hecho, estaba contando con ello.


Hola hola, mil perdones por mantenerlas en suspenso tantos días pero realmente no podía agarrar la not, como verán Harry se enteró :O y no se lo tomo nada bien...

Ya estamos en la recta final, 2 o 3 capis más y está historia va a llegar a su fin :(

Creen que se arreglará la amistad entre Draco y Harry?

Mil gracias por leer y por los comentarios! y bienvenidas las nuevas lectoras como siempre jajaja Espero que les haya gustado y que me digan lo que opinan en los comentarioss

Besos, Isa.

Pd: pásense por la historia nueva y díganme que opinan, en un rato voy a actualizar :D