PoV Yuuri
Yuuri cayó agotado en la cama. Ya no recordaba cuantas veces lo habían hecho, ¿5 veces?, tal vez 6. Ya estaba a punto de amanecer y estaba casi en coma, su stamina era algo de lo que estaba orgulloso pero ya estaba llegando a sus límites. A pesar de que era su lado omega el que había tomado el completo control de su cuerpo, el aún estaba ahí consiente de su cuerpo y sentía que ya no podría más, ambos eran puro instinto, por lo que no habían hablado mucho desde que el celo del alfa había comenzado, se dedicaron a follar toda la noche sin casi descanso. Ahora ya quedaba poco para cumplir las 12 horas de celo de Víctor y esperaba que no durara más de eso. Claro, le encanta estar con Víctor, sentir su nudo llenándolo cada vez que lo hacían y el placer doloroso cada vez que mordía su glándula omega era indescriptible, pero se acercaba a su límite de resistencia. Además tenían que tomar un avión en la tarde rumbo a Japón, por lo que el tiempo comenzaba a apremiarlo.
El alfa estaba sobre él, aún estaban unidos por el nudo, el cual cada vez duraba menos, lamia la mordida, logrando que calmara un poco el dolor que lo provocaba mientras soltaba sus feromonas para calmar a su omega, lo estaba empujando a descansar para reponerse a la siguiente ronda. No fue capaz de mantenerse despierto, cayó en las redes del sueño antes de que el nudo se deshinchara.
Sentía los rayos del sol en su cuerpo. Era un calor agradable, lo invitaba a seguir durmiendo, había despertado por el ruido de la puerta del baño, Víctor había entrado a asearse a juzgar por el ruido de la ducha sonando. Sentía los parpados pesados y estaba adolorido, planeaba seguir en los brazos de Morfeo cuando se dio cuenta que el sol tal vez estaba muy alto.
Abrió los ojos de golpe asustado, miro a su izquierda buscando el reloj, eran las 1 PM. Soltó un suspiro de alivio, aún quedaban 4 horas para que tomaran el vuelo. Se sentó en la cama y sintió un agudo pinchado de dolor en las caderas y en el trasero. Trato de moverse un poco solo para empeorarlo, le dolía casi todo el cuerpo, ¿Qué había pasado?, ¿y porque estaba desnudo?, el jamás dormía así, a pesar de lo mucho que le había insistido Víctor, siempre había dormido en pijama, sobre todo cuando compartía cama con él. Comenzó a pasear la vista por la habitación. Su ropa y la de Víctor estaba desparramada por el suelo y las sabanas eran un desastre, incluso había un cojín destrozado en el suelo, parecía que alguien lo había mordido hasta romperlo, por lo que habían plumas por todos lados. Fue ahí cuando comenzó a recordar. Recordó todo lo que había hecho con Víctor.
M-I-E-R-D-A
Se había acostado con Víctor. ¡Se había acostado con su amor platónico!, no, corrección, ¡había pasado un celo con el!, eso cambiaba todo, si se hubiesen acostado de forma más consiente Yuuri podría haber albergado algún tipo de esperanza, pero había sido un celo, el alfa de Víctor había tomado control de su cuerpo y busco aparearse con el primer omega que había en la habitación, y por suerte (o mala suerte), este había sido Yuuri. ¡Pudo ser cualquiera!, daba igual que fuese Yuuri o cualquier otro, él había seguido su instinto, y Yuuri había caído completamente.
Si bien, sabía que las feromonas de un alfa en celo inducían a un omega a entrar en un estado instintivo y de sumisión, nunca pensó que eso le pasaría a él, para empezar era necesario que el omega deseara previamente que ese alfa lo marcara y… justo como él había amado y deseado a Víctor.
No sabía qué hacer. Víctor no había dado muestras de interés amoroso en el antes del celo, si, él era muy amable y siempre buscaba el contacto físico, pero así era con todo el mundo, por lo que Yuuri tenía la certeza de que no estaba interesado en él. Al pensar en eso algo se removió en su mente, sentía que Víctor le había dicho cosas durante su celo pero no era capaz de recordar del todo, solo tenía recuerdos semi claros de todas las veces que follaron, esperaba que con el tiempo pudiese recordar todo con más claridad, aunque habían cosas bastante claras en su mente.
Enrojeció de golpe, se tapó la cara con las manos tratando de evitar un grito de fangirl. Víctor lo había hecho sentir tanto placer que casi no se arrepentía de lo que había pasado. Casi si no fuera porque el alfa no sentía lo mismo por él, y ahora tendría que seguir viéndolo todos los días, vería su cara seria cuando lo regañaba por algún salto y no podría evitar pensar en la cara que ponía cuando follaba. Nunca pensó que él sería esa clase de pervertido, además recién lo notaba, aunque fuese obvio, ¡que se había acostado con su entrenador! ¿Es que no pudo elegir una situación más engorrosa? Joder, nunca pensó que sería esa clase de pupilo.
-muy bien Yuuri, no solo te acostaste con Víctor Nikiforov, el alfa más deseado de la época mientras este estaba en celo, (aprovechándote completamente de él por cierto), sino que además es tu entrenador, por lo que tendrás que verle la cara todos los días en vez de esconderte en tu habitación, felicidades Yuuri, deberían darte el premio a omega más estúpido del año-
Escucho como dejaba de sonar la ducha, por lo que se levantó por fin de la cama – con un quejido de dolor – saco una toalla y ropa del armario lo más rápido posible, se puso su pijama en tiempo record y espero fuera de la puerta del baño impaciente. Necesitaba asearse, el olor de Víctor en él lo aturdía, quería meditar tranquilamente en la ducha antes de tener que enfrentarse al alfa.
En eso pensaba mientras la puerta del baño se abría, dejando salir vapor y un agradable olor al shampo de manzana verde que usaba Víctor. El ruso salió con una toalla bastante pequeña envolviendo su cintura, con el cuerpo aun húmedo y otra toalla colgando de sus hombros. Debería ser pecado ser tan apuesto. Miro a Yuuri con una sonrisa coqueta y abrió la boca para decir algo.
El omega sintió como el calor volvía a sus mejillas, empujó a Víctor fuera del baño y cerró de un portazo, poniendo pestillo por si acaso.
¡Yuuri!, ¿es que no quieres darme el beso de buenos días? –
¿Cómo podía actuar así?, ¡como si no hubiesen hecho nada!, el omega suspiro frustrado, prefirió no responder mientras encendía la ducha. Se desvistió con desgana, se había puesto el pijama antes de que el alfa saliera de la ducha para que así no lo viera desnudo, a pesar de lo que habían hecho seguía sintiéndose avergonzado frente a Víctor, por lo que prefirió taparse.
Cuando el agua ya estaba a una temperatura aceptable entró a la ducha. Comenzó a enjabonarse todo el cuerpo, percibía como poco a poco iba desapareciendo el olor de Víctor, lo que le recordó que debía tomarse sus inhibidores de olor, aunque Víctor ya había notado que era un omega prefería no revelarlo por todos lados. Mientras se lavaba no pudo evitar ver todas las marcas que había en su cuerpo, desvió la mirada para lavarse a ciegas, ya se revisaría después frente al espejo del baño.
Una vez comenzó a lavarse el pelo dejo que sus pensamientos vagaran, necesitaba consejos, su cerebro se había vuelto gelatina desde que olió las feromonas de alfa de Víctor.
-talvez debería llamar a Pichit, podría aconsejarme, él también es un alfa después de todo, podría entender mejor el punto de vista de Víctor… aunque talvez no debería llamarlo ahora, antes de que el celo comenzará discutimos por Pichit, en ese momento él ya estaba actuando un poco extraño –
Una vez término de asearse salió de la ducha, comenzó a secarse antes de enfrentarse al espejo cuando de pronto sintió una oleada de ansiedad e impaciencia. Se detuvo de golpe tratando de descifrar de donde venía eso, era como si esos sentimientos fuesen ajenos a él, la impaciencia crecía y sintió como Víctor se mordía los labios de nervios mientras daba vueltas por la sala de estar, casi como si tuviese una conexión con él, como si tuviesen una marca. Oh no.
-no, no, no, no, por favor no -
Corrió frente al espejo desesperado y volteó la cabeza para mirarse lo más posible la nuca. Ahí estaba.
Fresca, grande y apenas cicatrizada. La marca de una mordida en toda su glándula, enlazándolo para siempre al alfa que ahora se paseaba en el living angustiado, como si pudiese sentir la desesperación del omega. No pudo evitar mirar todo su cuerpo, estaba lleno de chupetones y rasguños, volvió a ruborizarse cuando se miró las nalgas, tenía marcas de manos ahí y un mordisco en una. Volvió su mirada a la marca, roja y brillante sin saber que pensar.
Esto era más grave, una cosa era pasar un celo juntos (lo cual era algo así como justificable) y otra muy distinta era dejarse llevar de tal manera que se dejase marcar por el alfa, necesitaba hablar con Víctor ahora, además debían irse al aeropuerto pronto y tenían que elaborar un plan, no podían llegar y mostrarse así frente a la familia de Yuuri.
Salió del baño ya vestido, siguiendo el llamado de la marca encontró a Víctor paseándose intranquilo en la salita de estar.
PoV Víctor
Estaba nervioso. Sentía el torbellino de emociones que era Yuuri en ese momento, su alfa se removía inquieto, tenía la necesidad urgente de calmar a su omega.
Por un momento pensó que Yuuri seguiría actuando como lo hizo durante el celo pero al ver como se ruborizaba y encerraba en el baño desechó rápidamente esa idea. Claro, le seguía encantando que sea tan tímido y se sonrojara, hasta lo prendía la forma en la que se escabullía de él. Pero esperaba que ahora que estaban enlazados al menos fuese un poco más efusivo y se lanzase a sus brazos mientras lo besaba. Talvez tenía demasiada imaginación.
Escuchó la puerta del baño, se volteó justo en el momento en que Yuuri aparecía en la sala de estar.
-Victoru – joder, le encantaba la forma en la que decía su nombre, con una pequeña ´u´ al final debido a su acento japonés. No, concéntrate Víctor.
-¿Qué pasa Yuuri?, pensé que te estabas ahogando en la ducha, estuviste ahí más de media hora, debemos salir pronto si queremos tomar el vuelo a Japón hoy - comenzó a sentirse repentinamente nervioso, Yuuri lo miraba con una expresión que solo podía pensar que era arrepentimiento, además sentía la angustia del omega a través de la marca, ¿y si Yuuri se arrepentía de lo que pasó?, si era eso lo que le iba decir entonces no quería escucharlo. No ahora que se sentía mas enamorado que nunca del japonés.
-Víctor creo que necesitamos hab...-
-¿sabes qué?, vamos a terminar de empacar rápido – interrumpió Víctor – debíamos partir hace media hora al aeropuerto.
Se apresuró hacia el omega y tomándolo del brazo lo arrastró a la habitación, tomando la maleta de este y dejándola en la cama comenzó a vaciar el closet. Llevaba la mitad de la ropa a la maleta cuando sintió un toque delicado en su brazo, se giró para ver como Yuuri lo miraba suplicante, sosteniéndolo con su pequeña mano.
-Víctor… ¿vas a hacer como que ayer no pasó nada?, realmente… ¿no significo nada para ti? – sus ojos se pusieron cristalinos, como si estuviese conteniendo las lágrimas, fue ahí cuando se dio cuenta de cómo estaba actuando, evadiéndolo y comportándose normal, como si lo de ayer no significase nada. Al parecer Yuuri aun albergaba dudas, como si lo que pasó ayer no dejara suficientemente claro lo que el alfa sentía por él.
Muy bien Víctor, este es el momento, hora de declararse de una buena vez.
Tomo al omega por los hombros, asegurándose de mirarlo directamente a los ojos, sintió la inquietud de este, respiró hondo mientras se acercaba lentamente, como pidiéndole permiso a cada segundo. El omega lo miraba paralizado, podía sentir la impaciencia a través de la marca, así que acortó la distancia de una vez por todas y lo besó.
Sintió sus suaves y dulces labios en los suyos, comenzó a delinearlos lentamente, como si probase su forma, cuando sintió que el omega se relajaba los movió lentamente, presionándolo cada vez más cerca de él y recreándose en su forma. Posó una mano en su cintura, acercándose más pero sin presionarlo, el japonés necesitaba ir más lento y lo entendía, lo que pasó en el celo fue una caída libre a sus impulsos, pero ahora quería demostrarle que estando completamente consiente lo amaba, quería que el omega se sintiera seguro de que el jamás lo dejaría. Ahora era su omega.
Basto con que ese pensamiento cruzase por su mente cuando Yuuri comenzó a besarlo de forma más demandante, estirando su brazos sobre su cuello para abrazarlo, pasando una de sus manos por su cabello y metiendo su lengua en su boca, delineándolo y lamiéndolo por dentro de una forma tan lujuriosa que empezó a sentir la excitación en él corriendo por sus venas con desenfreno. Si no paraba en ese momento lo tomaría ahí mismo y no era precisamente una buena idea. Por ahora.
-Yuuri, realmente creo que debemos conversar de esto, pero si no nos vamos ahora perderemos el avión- se separó un poco de él, pero aun manteniendo el abrazo – así que seré directo y conciso, ¿podrás soportarlo?
El omega lo miro con una ligera duda por un segundo, para pasar a una mirada determinada. Asintió firme
-puedo soportar lo que me digas, solo sé directo conmigo, no voy a quebrarme Víctor- tensó su cuerpo entero, tomando aire como si fuese a recibir una mala noticia.
-lo que pasó anoche… fue lo mejor que pudo pasarme en la vida- el omega soltó el aire de golpe, mirándolo sorprendido, abrió la boca para preguntar algo cuando el ruso le puso dos dedos en los labios.
-no, tienes que escuchar esto, es una orden de tu entrenador –
Alzó una ceja escéptico, pero más relajado, se limitó a asentir nuevamente.
-Yuuri, debo corregirme, lo que pasó anoche fue la segunda mejor cosa que me ha pasado en la vida. Lo mejor ha sido sin lugar a dudas el conocerte a ti, jamás pensé que te encontraría Yuuri, cuando nos conocimos el año pasado en el banquete me cautivaste, realmente no pude quitarte de mi cabeza y me arrepiento de no haber corrido detrás de ti en ese mismo instante porque me perdí un año entero de felicidad, aunque solo sea estando cerca de ti, trajiste color a mi mundo Yuuri, tu…- se cortó un segundo, sin querer se había emocionado y podía ver como los ojos castaños más bonitos del mundo se cristalizaban al mirarlo – tu eres mi destinado Yuuri, lo supe en cuanto te ví, y lo confirmé cuando llegue a Japón a declararme como tu entrenador. No has hecho más que cautivarme, solo te pido que me des una oportunidad.
Yuuri lo miraba con los ojos aun aguados, tomó aire un par de veces como intentando no llorar.
-es un tanto gracioso que me pidas que te dé una oportunidad cuando ya me marcaste – bromeó con una voz ligera el japonés – me parece que ya estaremos unidos de por vida
- no me refiero a eso, claro que una marca es de por vida, pero yo no quiero que me des tu cuerpo Yuuri- el omega lo miró sorprendido – quiero decir, si, por supuesto que quiero tu cuerpo – aclaró el ruso riendo – quiero decir que no solo quiero eso, quiero tu alma entera Yuuri, quiero que me entregues tu corazón y que seas mío y solo mío, por voluntad propia. Pertenezcámonos el uno al otro.
- Víctor yo… no sé qué decir… todo paso tan rápido y... –
-lo sé, es por eso que quería dejarte esto claro – lo interrumpió el ruso – y por eso mismo quiero que lo pienses antes de responderme, talvez pienses que ya tienes la respuesta, pero quiero que lo medites, porque si decides darme una oportunidad, no te dejaré en paz hasta ganarme tu corazón.
El omega lo miro ruborizándose por completo.
-¿y si llegase a decir que no? – dijo sin maldad, al parecer solo quería ver la reacción del alfa.
-pues si me dices que no, te daré la misma respuesta – se rió al ver la cara de Yuuri
-¡Victoru! –Reclamó – ¡entonces para que me preguntas!, ¡eres un terco!
-y tú eres adorable. Además así sabré a lo que me enfrento cerdito –
El japonés lo miro ofendido
-ya no soy un cerdito, retíralo-
-pues oblígame cer-di-to –
Yuuri lo miro con el ceño fruncido, sabía que no estaba realmente enfadado, ¡pero se veía tan adorable!, se dio la vuelta para seguir sacando la ropa del armario cuando sintió como le llegaba un almohadazo en la cabeza.
Así que kobuta-chan quería jugar.
Se volteó para ver como el omega metía la ropa en la maleta, con su precioso culo ligeramente alzado le estaba gritando por atención, por lo que no dudo un segundo más y se acercó dándole una nalgada que hizo que el omega saltara.
-¡hey!, ¡no hagas eso!-
-no decías eso anoche Yuuri- le dijo al oído con sensualidad
-¿no dijiste hace menos de cinco minutos que esperarías mi respuesta?-
-pues resulta que soy muy impaciente-
-¡tenemos que empacar rápido! El avión sale en menos de dos horas, y se supone que debíamos estar antes en el aeropuerto para hacer el papeleo, guarda esa mano larga que tienes y vámonos – el omega ya iba saliendo del cuarto con la maleta en mano y con las orejas rojas, Víctor sonrió complacido mientras tomaba su propia maleta y se dirigía a la puerta.
No parare hasta que me digas que si Yuuri.
