Holaaa, y de nuevo volví aquí. En realidad estoy muy avergonzada de volver después de tiempo, no lo planee así peor la verdad es que me mudé de casa, y bueno, prácticamente yo hice todo :( así que estuve muy MUY ocupada. En fin, les traje un nuevo capítulo de esta historia aunque la verdad les voy a confesar algo.
esta historia es en realidad (salvo los personajes claro está), mía. es como una adaptación de una historia creada por mi misma muchos años atrás, cuando tendría unos 12 y esto es, de años. la escribí en mi computadora pero obviamente nunca le mostré a nadie, de echo escribir tantas cosas a escondidas y la verdad es tan bonito lo que se siente de plasmar en esta pagina tus ideas y que sepas que a otros les gusta, es tan mágico que no e puede explicar y que supongo que muchas de las que publican aquí sus historias entienden. la verdad yo les dije que esta historia estaba terminada, así que así es, pero con mis personajes reales, así que tuve la genial idea de imaginarlo todo en el mundo narutiano, y decidí cambiar un poco los personajes y alguno que otro hecho y personalidad sin quitar la esencia verdadera. es por ello que algunos personajes cambian, pero disculpen, solo hago cosas bonitas esperando hacer felices a las personas, y de paso la satisfacción de saber que les ha gustado en sus comentarios para motivarme mucho más a hacer las cosas.
luego de esta confesión, solo queda decir que espero disfruten esta historia pues es especial para mí. Muchas gracias. Gaabs.
CAPÍTULO 2: TEMARI
La tensión la estaba matando, al punto de recortarse por completo el largo de sus uñas usando solo sus dientes, habían pasado ya varias horas y no sabía nada de él. Conocía sus antecedentes, todos hablaban de ello, y eso era lo que más temía, pero solo quería depositar aunque sea un poco de confianza en que pudiera cambiar. De pronto el teléfono del primer piso sonó, y ella corrió como un rayo a alcanzarlo antes que alguien más lo note.
- ¿Diga?
- Muy buenas noches, ¿es la casa de la familia Sabaku? – esa voz si que la conocía…
- Si
- ¿Temari? – suspiró rendida
Eran las dos de la mañana cuando la adolescente de 16 años atravesaba la avenida ya vacía, con una casaca encima tratando de ocultar su rostro de los curiosos. Su dirección fue la misma de siempre a esa hora desde los últimos años, la comisaría.
Atravesó las gruesas puertas de vidrio donde dentro se encontró con el oficial Marshall, que ya la esperaba con su premio de la noche.
- Vaya, no tardaste ni media hora, esto es un récord Temari – le dijo sonriente el joven oficial.
- Sí, no tenía mucho que hace Paul – respondió esta con la mayor de las confianzas posibles, mientras con la ayuda de este llevaba a su menor hermano cargado hacia la calle – espera, ¿pretendes que lleguemos a mi casa en una patrulla? – le reprochó al oficial al ver el vehículo en el que se pretendía llevar al joven - ¿acaso has perdido la cabeza?
- Bueno, es lo único que tenía a la mano, dejé mi auto en el taller esta mañana – la chica pensó rápidamente en una solución, no podían verlos llegar en aquella unidad, además de lo vergonzoso y escandaloso que sería para la vista de sus vecinos, su padre podría descubrirlos y eso nadie lo querría. Rápidamente su vista se desvió en el coche rojo que estaba estacionado al fondo del parking – oh no, ni se te ocurre – intervino rápidamente el oficial al darse cuenta de sus planes.
- Vamos, solo será por un momento, y tú lo regresarás a tiempo.
- ¿Acaso te volviste loca? es el coche de mi superior, si se entera que alguien lo tomó no dudará en matarme, además, ¡olvidas que soy un oficial!, no se supone que deba hacer esto.
- Por eso mismo, nadie dudaría de ti, solo es un pequeño préstamo de 20 minutos, vamos Paul, es una emergencia.
- Claro que no, pondrás en riesgo mi empleo.
- Por favor – le imploró, poniendo esa mirada que sabía que no podía dejar pasar su amigo.
- Temari… ya di mi palabra, y un oficial no se retracta.
- 20 minutos después –
- Esto es ridículo, no puedo creer que me haya dejado arrastrar por ti
- Es que me amas admítelo – el oficial solo pudo sonreír al oír eso, y era cierto, no solo la amaba, la adoraba, era su pequeña amiga y en el pasado habían compartido un vínculo muy grande.
- Me atrapaste, te amo – entre risa y risa, ambos llegaron al exterior de la mansión Sabaku, la cual era resguardada por el fornido y moreno guardaespaldas principal de su ocupado padre, Rasa, el cual casi siempre estaba ausente, pero justo en esa temporada de clases había decidido establecerse un par de meses en su mansión, lo cual suponía más de un problema a la disfuncional familia que tenía.
- Te agradezco mucho Paul, no sé qué habría hecho sin ti.
- Sabes que estoy para ayudarte Temari, pero ese hermano tuyo, alguien necesita hablar urgentemente con el si no quiere meterse en mas problemas.
- Es joven, es todo – trató de justificarlo, como siempre hacía.
- Si, y tu también lo eres
- Y ya ves como soy – el chico ladeó la sonrisa, era cierto, no había conocido a una familia más problemática y complicada que esa, especialmente por la mayor de los hermanos… cuanto la había querido en el pasado.
- Bueno, ya ha pasado mucho más de veinte minutos, ya es hora de regresar supongo – se despidió el muchacho
- Es cierto, está bien, no quiero que te metas en problemas por mi culpa
- Jum, lo dices después que pasó todo, payasa – rió el chico
- ¡Paul!, solo quiero ser amable
- Está bien Tem – besó su mejilla, y luego de una breve reverencia, se subió al coche y se marchó, dejando a la chica con un sentimiento de vacío en su interior.
La entrada no pudo ser lo más ruidosa posible, su hermano, que acababa de despertar, no cooperaba con la discreción que ella trataba de guardar.
- Shhhht, Kankuro, por favor, deja eso ahí, lo dejarás caer.
- Dime Temari, cual es el propósito de tener tantas velas en la entrada si nunca las encendemos – meditaba el chico – ahora que lo pienso, la última vez que encendimos una vela fue…
- Kankuro, avanza, papa puede despertar en cualquier momento – lo regañó.
- ¡Pero dime Temari! – balbuceó el chico – no lo entiendo, ¡mierda! – gritó al tropezar con una alfombra – quien es el imbécil que puso esto aquí, quien – empezó a gritar al aire.
- Kankuro, estropeas todo, por dios, esa alfombra lleva ahí más de 15 años, por dios.
Entre lío y lío, llegaron a la habitación del joven, quien al sentir su cama, rápidamente cerró los ojos, Temari al verlo, pensó que lo mejor sería irse y dejarlo dormir, pero al momento de dar la vuelta, su menor hermano la tomó de la muñeca.
- De verdad había tratado de dejarlo – le confesó.
- Kankuro… - lo miró con pena.
- Pero simplemente no puedo, y esta vez, por más que quise volví a caer.
- Que fue lo que sucedió ahora – preguntó acariciando su cabello castaño.
- Todo esto, el mundo es una mierda – admitió antes de dar la vuelta y cubrirse con la sabana, dando el tema por cerrado. Su hermana lo conocía, cuando hacía eso, desde que lo recordaba, ya nadie lo volvía a hacer hablar de nuevo. Resignada a aceptar que su hermano necesitaba ayuda profesional, se dirigió a su alcoba, cuando una imponente figura le cerró el paso.
- Padre – pronunció con temor, de seguro los había pillado
- De donde vienesa estas horas – inquirió el mayor mirando el reloj en la pared sobre la chimenea del primer piso – no me digas que tuviste una fiestecita con tus amigas.
- Em, no papá, solo venía de la cocina, fui a tomar un poco de agua, estaba sedienta y no…
- ¿No podías dormir? – dedujo rápidamente - ¿estas tomando tus pastillas Temari? – esa pregunta realmente le incomodó, se sentía obligada a hacerlo cuando sabía que no era necesario, pero igual le daba el gusto a todos.
- Claro que sí, todas las noches antes de acostarme
- ¿Todas ellas? – enarcó la ceja – mira que se cuándo me mientes.
- Todas papá, y ahora será mejor que vaya a recostarme que me está volviendo el sueño nuevamente – rápidamente se escabulló de la incómoda conversación hasta llegar a su alcoba.
Apagó las luces y solo se iluminó con el brillo del cielo nocturno. Se colocó a tientas su pijama y antes de echarse en su enorme cama, se sentó al borde y encendió la lámpara en su buró, justo cuando en la escena apareció la cajita de colores que le indicaba las pastillas que le tocaban cada noche. Se quedó unos minutos, que a ella le parecieron una eternidad observando el estuche, mil cosas llegaron a su mente en una milésima de segundo, y finalmente optó por echarse e ignorarlas, al día siguiente sería el inicio de un nuevo año escolar, el inicio de más problemas, y pesadillas, así que por esa noche eligió soñar una vez más, sumergirse en su mundo ajeno a todo lo que le rodeaba y ser feliz por un momento si quiera. Rogó soñar con ella.
En un pasillo de la enorme mansión, Rasa abría cuidadosamente la puerta de la habitación de su hijo, solo para observarlo en la oscuridad. Sabía que su hija le había mentido, nadie va a dormir con aquella ropa que portaba la chica y además conocía todas y cada una de las manías y tics de su hija cuando le mentía. Además claro de haberlos visto llegar junto al oficial novato a su domicilio. Su hijo tenía un problema, un grave problema y ya era hora de ponerle un alto. Ya era lo suficientemente mayorcito para entender la gravedad de sus actos. Y, de paso iba a hacer algo por el irresponsable actuar de ese oficial, que debió notificarle a él inmediatamente encontró a su hijo en esa situación. Ya se encargaría.
Eran las 3 de la mañana cuando el tono de timbre sonó en el celular de Temari. Con desgano, lo tomó y contestó sin siquiera mirar la pantalla, ya imaginaba de quien se trataba.
- Hola – susurró del otro lado del móvil – lamento despertarte a esta hora Tem, necesitaba hablar con alguien.
- Descuida – sonrió su fiel amiga – ya sabes que siempre estaré disponible para lo que necesites.
- Si – mencionó con desgano y un dejo de tristeza – gracias.
- ¿Qué es lo que ha ocurrido ahora?
El de verdad quería contárselo, sabía que podía confiar en ella y en su secreto, pero por alguna razón, optó por ocultarle la verdad.
- Yo… - mentalizó que sería lo más adecuado – la verdad, solo quería oír tu voz – al otro lado de la línea, la rubia rió bajo. Su amigo siempre había sido un galante y seductor con todas, inclusive con ella, pero luego de haber forjado una profunda amistad, habían quedado como eso, simples amigos, aunque no podía evitar sonrojarse cuando éste le daba uno que otro cumplido halagador.
- Bebe llorón, ya dime que es lo que quieres decirme – el pelinegro sonrió al oír aquel apodo, desde que lo vio aquel día destrozado, como nadie más lo había vito antes, jamás había podido evitar que ella se burle de él, en buenos términos, aunque se alegraba que lo dijera cuando estaban a solas.
- ¿es que acaso no puedo desear oír la tierna y gruñona voz de mi rubia favorita? – jugueteó
- Ummm, así que tu rubia favorita. ¿acaso hay más rubias, pequeño tonto? – adoraba cuando cambiaba de la tierna Temari a la gruñona y mandona, y aunque sabía que lo decía en broma, en el fondo tal vez deseaba que le moleste aunque sea un poco el hecho de que haya otra.
- Uff, no te imaginas cuantas
- Eres un pedazo de insecto, Shikamaru Nara – ironizó con fingida indignación – desde cuando me has estado engañando con otras rubias, no creo que sean mejores que yo.
- Pues, ahora que lo pienso, eres mi segunda rubia favorita.
- ¿Qué? – vaya, así que quería guerra – y se puede saber quién ocupa tu primer lugar.
- Espera, espera, segunda no, tal vez cuarta o quinta.
- Confiesa ahora que estoy a punto de colgarte y aparecer en un segundo en tu casa para asesinarte.
- No me sorprendería sinceramente
- ¡Shikamaru! – rio en voz alta – espera, pero Brie no es rubia ahora que lo pienso… - y de repente, en una milésima de segundo se arrepintió de lo que dijo. Mencionarla era hasta ahora un pecado, y sabía que le había dolido al notar el silencio de su amigo – rayos, Shika, de verdad lo siento yo no…
- Está bien Tem, ya no importa.
- Mierda, es que sí, yo soy una bocona…
- Tranquila – rió tratando de restarle importancia – es un tema ya cerrado, ya no duele, hablo en serio.
- ¿En serio?
- Si, te lo digo en serio
- ¿de verdad, verdad?
- Que si mujer, de verdad
- ¿De veritas me hablas?
- Que si… problemática.
- ¿Aunque hayas admitido que estabas enamorado de ella?
- Si, ya basta
- ¿Aunque hayas peleado con toda tu familia por ella?
- Temari… si basta
- ¿Aunque te haya sacado la vuelta con…?
- ¡QUE SI, TEMARI! – suspiró tomándose el puente de la nariz – ya lo he superado – ¡rayos!
- Vaya… quien como tú – suspiró también la chica – que fácil es para los hombres olvidar a alguien – confesó con pena.
- No me digas que…
- Si, aun es difícil
- Vaya… - meditó un poco el Nara. Temari había roto con su novio hacia menos de 6 meses, y aunque ella se había asegurado de demostrar que ya lo había olvidado, a él le estaba confesando la verdad de las cosas – sí que dejó una huella Kio.
- ¿Una huella? – se apenó – querrás decir una mancha, un… algo mucho más grande.
- Temari por dios, no quiero saber tus cochinadas.
- ¡Shikamaru! Por dios, estoy hablando en serio – se enfadó al oír las risotadas del pelinegro.
- Está bien está bien lo siento –
- Shikamaru, porque será que las personas que uno más ama, al final te dejan… - esas palabras calaron duro en el muchacho. Entendía perfectamente lo que decía, no por el sino por ella. A Temari no le había pasado más que desgracias. Perder a personas que tanto amó, y a personas en las que confió, no estaba seguro si él podría superar todo lo que ella había podido. Además, aceptaba que su amiga no tenía el mejor comportamiento de todos, usualmente para otros, especialmente "otras", la llamaban perra, pero él sabía que no lo era, sabía que si alguien llegara a conocerla a fondo, la amaría tanto como él a ella, y no la dejaría sola.
- Tranquila Tem, sabes que yo nunca te abandonare.
A la mañana siguiente, como de costumbre, Naomi y Sidney fueron a despertarla llevando su desayuno a la cama. Le molestaba que el chico aun no entendiera lo descortés que era entrar en la habitación de una señorita y más aún si estaba en prendas menores, pero parecía que el joven no entendía.
La mañana del colegio estaba por empezar, se reuniría nuevamente con sus amigos, los había visto el último fin de semana a todos, y el día anterior al Nara por la mañana, pero ya los extrañaba, así que bajó rápidamente luego de un breve desayuno a la primera planta, donde el chofer ya la esperaba con su bolso de escuela. Mientras se dirigía a la entrada, le pareció ver a su hermano en la encimera de la cocina así que regresó a saludarlo. Felizmente ya se encontraba en todos sus sentidos, aunque volvía a ser el mismo fastidioso hermano de siempre, molestándola siempre por ser este más alto que ella, siendo menor.
El camino a la escuela fue silencioso, usualmente el chofer, Robinson, no acostumbraba a hablar, era ella quien creaba temas de conversación, pero en ese momento quería meditar las cosas que se avecinaban.
Los amigos, si, de nuevo la convivencia regular con Ino, su mejor amiga y confidente, una rubia muy guapa igual a ella, extremadamente popular, como todos en su círculo de amigos, amada por muchos y odiada por otras. Era la típica chica que si se proponía lograba ser completamente insoportable con otros, y eso volvía locas a cada una de sus rivales. Muchas eran las que habían cortado con sus novios por haberlos pillado pensando en ella. Pero que se podía hacer, a Ino le gustaba ser el centro de atención y la amaba de ese modo. Estaba Shikamaru, su mejor amigo y "mayor" confidente. Su historia con el data de mucho antes que la iniciada con Ino, era el chico guapo que toda chica deseaba tener, y que de vez en cuando tenía cuando salía de fiesta y se emborrachaba y al otro día amanecía con una chica diferente, pero no lo juzgaba, siempre fue así y no había cambios. Usualmente era bueno con todos, al contrario de Ino, había perdido a muchos amigos, sí, pero procuraba llevar la fiesta en paz con ellos. Hubo sin embargo una oportunidad en que las cosas se le fueron de las manos, no podía culpar al alcohol porque no había bebido, estaba más consciente de lo normal, pero aun así no le importó golpear a Gordon Levosky, el odioso chico nuevo llegado de un intercambio que pretendía poner sus propias reglas donde no debía. Eso no, no estaba permitido, ellos eran quienes mandaban en esa escuela, todo se movía por ellos, desde el hecho que sus padres sean co-accionistas de la prestigiosa escuela, al hecho que ellos ya se habían hecho su propia fama para con solo dar una orden tener a todos a sus pies. Por último, pero no menos importante estaba Choji. Realmente ahora que se ponía a pensar, no entendía como logró ser amiga de él, pero era el mejor amigo de Shikamaru y estaba bienvenido a donde sea.
Choji sí que era el típico mujeriego, don juan, seductor, como le quieran llamar. Pero el si era el pro de los pro. No se le rompía el corazón cuando dejaba en claro que un revolcón no había sido más que eso, un simple revolcón, ni cuando una chica le confesara que lo amaba en secreto, no, a él el amor muy poco, por decir nada, le importaba. Había creado un estúpido juego con otros chicos, incluyendo fastidiosamente a Shikamaru. El primer en lograr pasar a mayor base con una estudiante nueva era el ganador. Y la verdad, no era del todo desquiciado teniendo en cuenta la primera propuesta, de quien era el que tiraba la mayor cantidad de chicas en todo el año, el problema era que, no podía ser cualquier chica, sino una escogida por el mismo grupo íntegramente, debía parecer difícil, aunque a decir verdad, teniendo a ese par de galanes, cualquiera – que no los conociera – caería rendida en un par de segundos. Mientras más meditaba además pensaba en lo toxica que era la relación amor-odio, aunque no lo haya querido admitir su amiga, que llevaban Ino y Choji. Choji siempre admirándola, coqueteándole, y ella siempre rechazándolo de la peor manera posible. Tenía que dejar claro que era inalcanzable, incluso para él. Pero sin embargo en las últimas vacaciones, mientras pasaban un par de días en la casa de playa de Mónaco de la familia Nara, una noche en que obviamente habían bebido y estaban hasta las patas todos, incluyéndose ella, Choji había admitido a los 4 vientos que sentía algo por Ino, y estaba le había dado un rotundo no, que desde ese momento no había vuelto a insistir a ella. Hasta ese momento supone que acabara pronto, era la naturaleza de Choji molestarla, así que no le sorprendería verlos el primer día peleando. Ellos en su nidito de amor-odio, Shikamaru descubriendo a su novia con otro y ella, ella superando el dolor de haber perdido a Kio en su vida. Si, esas vacaciones apestaron para todos, así que rogaba que las cosas sean diferentes ese nuevo año.
Para los que no la conocieran, podrían pensar lo mismo que todos piensan que Ino cuando la ven – o cuando la conocen – es una estúpida ricachona insoportable. Y bueno, puede que tengan razón, si, Temari era rica – en todos los sentidos (en su mente claro) – insoportable, bueno, no podía negarlo, cuando se proponía lo era, pero estúpida no, claro que no. De hecho era tan inteligente que había conseguido estar en los primeros puestos los últimos 3 años de estudios y eso era difícil teniendo en cuenta la competitividad con que los becados suelen trabajar. Y aunque muchos pensaran que fuera mérito de sus padres, o su apellido como otros dicen, no, era meramente su cerebro trabajando y diciéndose "vamos Temari, tiene que ser diferente". Pero fuera de esa apariencia de chica creída – no estúpida -, ricachona e insoportable, se hallaba en realidad una persona como todas, frágil e insegura a veces, que cargaba mucho dolor dentro de ella, pero que había decidido vivir la vida a su manera, disfrutarla todo lo que podía, porque le habían demostrado lo corta que era. Y sí que tenía problemas, y muy serios, en todos los sentidos, pero ella había aprendido a sobrellevarlos y dejar en claro que no se derrotaría para nada como muchos pensaron, era Temari, la abeja reina la escuela, y había mucho de ella para rato.
Había muchos otros amigos claro, estaba Matsuri, habían sido grandes amigas, incluso antes de la llegada de Ino, aunque lamentablemente tuvo que viajar a américa a estudiar por motivos de trabajo de su madre. Estaban la tímida Hinata, la conversadora Tenten, la insoportable Sakura, esta, realmente era buena chica, pero estaba tan enamorada de Sasuke, un tipo raro del club de futbol de la escuela. Y hablando de Sasuke, estaban los otros chicos del club, como lo eran Naruto, kiba, Shino, Lee, el Hyga y otros chicos a los que realmente no les tomó mucha importancia. Y claro, hasta el año anterior antes de su renuncia, estaba Kio.
No sabía cómo iba a superarlo ahora, realmente llegó a querer a Kio, aunque por momento dudo de ese amor, sabía que había sentido algo grande por él, y el hecho de perderlo de esa forma, le dolía verdaderamente. Rogaba que ahora al menos este primer día no se lo cruce o realmente se sentiría deprimida.
Antes de darse cuenta, ya se encontraba en el campus escolar, rodeada de los que supondría sería lo que se avecinaba. Muchos se le quedaban mirando, algunas con miradas celosas, de envidia, otras amigables, queriendo desesperadamente ser su amiga, otras con cierto temor, aunque no entendía por qué – de seguro por ese día…- y algunas, seguramente nuevas chicas, con mirada confundida. Era la abeja reina, así que debía imponer su poder en lo que caminaba hacia el gran hall de entrada, rogaba ver a sus amigos cuanto antes para no sentirse tan extrañamente rara.
Y como lo pidió, ya se encontraban Ino y Choji, en lo que parecía ser una de sus muchas desilusiones. Ese par…
Rápidamente se acopló a la charla, al parecer algo le incomodaba a Ino y Choji trataba de persuadirla molestándola más, al final, la primera claudicó y se fue indignada, dejándolos a solas para finalmente despedirse mientras se dirigía a buscar a su amiga.
La encontró en uno de los baños de mujeres de la primera planta. Se estaba arreglando el maquillaje, sabía que debían conversar pero prefería no hacerlo.
- ¿Has visto quien estaba ahí?
- ¿eh? – la pregunta de su amiga la sacó de sus pensamientos, había estado mirado a su alrededor para comprobar que hayan estado solas – a quien te refieres, ¿Choji?
- Claro que no, acaso no has visto más allá Tem, hablaba del otro lado de la entrada, había alguien sentado en uno de los bancos.
- Como quieres que me detenga a ver todos los detalles, es ridículo.
- ¿Y así quieres ser policía?, no mejor dicho, detective – ironizó la rubia mientras se veía al espejo – vamos Tem, había alguien muy apuesto viéndonos.
- Oh, no me querrás decir que Sai estaba viéndote de nuevo.
- Pues, la verdad no quiero asegurar nada, pero lo observé discretamente y vi que no me quitaba la mirada de encima
- Ideas tuyas, tarada – le restó importancia, mientras abría su bolso sacando su neceser.
- Di lo que quieras, yo sé lo que vi, y sé que le gusto.
- Él tiene novia Ino, no querrás meterte en líos si recién empezamos la escuela.
- Es cierto, no quiero líos, por eso me encargaré de arreglar las cosas antes que empiecen
- ¿Qué? – respondió extrañada, otra vez no… - a que te refieres no querrás decir que…
- Claro que no tonta, ya me he valorado más después de aquello – se tomó la cabeza avergonzada – y por favor si siquiera vuelvo a pensarlo, golpéame tan fuerte como para hacerme perder la memoria – ambas chicas rieron y bromearon de los sucesos transcurridos, hasta que la campana de primera hora sonó, llamando a todos los alumnos a la gran sala de reuniones para el discurso de bienvenida.
- ¿Y ya practicaste tu discurso? – le recordó a Ino.
- Te mentiría si te dijera que lo tomé a la ligera, pero como dije, una nueva Ino ha llegado, y he pensado hacer bien las cosas este año, así que daré mi mejor presentación este día y no me meteré en ningún problema, te lo juró – dijo, y tras esto beso el nudillo de su dedo medio en un puño y lo acercó a su amiga, quien tras mencionar "y así sea", hizo el mismo acto para finalizar con un choque de puños, típico en ellas cuando se hacían una promesa.
El discurso de la directora duró un poco más de media hora, bocadillos llegaron por doquier, los saludos de los docentes y el esperado momento del discurso de Ino, la alumna con más "logros" el año anterior, se dio. Y es que debía admitirlo, Ino cuando se proponía era buena en todo, y así había demostrado el año anterior, de no ser por el desliz que tuvo que la hizo quedar con los suelos, se hubiera llevado el premio nobel.
Mientas la oji celeste daba su discurso, el celular de Temari sonó y al comprobar en la pantalla el nombre de Shikamaru, volteó sonriente a verlo, para llevarse el saludo de su amigo que, como acostumbraba, había llegado tarde. Ahora sí, tenía a sus cuatro amigos completos, y todo hasta ahora había salido bien, ¿cómo podría malograrse ese maravilloso día?
- Es ella la famosa golfa – y sí, así de fácil y rápido podía arruinarse, ahora de pronto estaba envuelta en un lío de sus amigos sin que lo haya pedido, y si, envuelta ya que todos apuntaban a su mesa y ya se imaginaba siendo parte de las cotillas y boca de todos antes que acabe el día.
- Pe-pero que rayos Ino – Shikamaru estaba igual de irritado que ella, Ino le había prometido no meterse en problemas en todo el año y en menos de 24 horas ya lo estaba incumpliendo.
- Que el cerdo aquí presente ha invitado a la señorita zorra del año a la habitación que es nuestra para poder tirársela
- Maldita sea-
- ¿Cómo dices? – esperen, ¿Qué? – Choji ¿es eso cierto? – bueno, ahora podía entenderlo, ese era un lugar SAGRADO para los cuatro, no habían zorras de por medio invitadas, ni mucho menos podían difamarlo de tal forma.
- Yo… pero Choji, tu sabes, la regla, esa habitación no puede ser usada para eso.
- Que sínico… recuerdo que fue hace una semana cuando tú también le diste un buen uso…
- ¿Qué? – oh no, oh no, como había podido pasar todo eso y ellas ni enteradas, ese par de cerdos habían hecho lo que querían a sus espaldas. Ya lo pagarían.
- Vamos, amiga – con toda la dignidad que les quedaba, al menos a Temari, ambas abandonaron el lugar, pudo escuchar los pasos cansinos de Shikamaru seguirlas, estaba seguro que le daría una buena gritada a Ino por el bochornoso momento, aunque conociéndolo bien, seguro que inspiraría fuerte y se guardaría lo que piensa para sí mismo, y después se lo contaría todo a ella en un desfogue, pero no, no eran los pasos de Shikamaru, estos venían rápido, pisando fuerte, y en un abrir y cerrar de ojos, ya tenían las muñecas de Ino fuertemente tomadas y esta contra la pared acorralada.
- Se puede saber qué diablos te ocurre a ti, estúpida. – decía visiblemente irritado Choji
- Choji – reclamaba la victima bajo él – suéltame me haces daño.
Para Temari la escena era aterradora, Ino continuamente había humillado a Choji y este se había tomado todo por el lado amable, sin embargo, aquel día, aquella oportunidad, se veía visiblemente enojado. Quedo fuera el Choji que le perdonaba todo a su amor platónico de toda la vida.
- Choji basta, que le haces daño – trataba de separarlo la aguamarina, recibiendo un empujón del fortachón endemoniado, mientras repetía una y otra vez una explicación.
- ¡Responde! – no le importaba ver su cara de terror, ni el hecho que si amiga estaba a punto de soltar las lágrimas – maldita sea, quiero que ahora mismo vayas y pidas disculpas por lo que hiciste.
- Te has vuelto loco, jamás haría eso – respondió con el poco animo que le quedaba.
- Ya basta imbécil – y apareció al fin el héroe en acción, alarmado por el bullicio y el gentío que se había acumulado alrededor. Shikamaru de una logró separarlo de la rubia quien cayó aturdida al piso y fue auxiliada por su amiga.
- Esto no se queda así Ino, ME OÍSTE – siguió gritando fuera de sí mientras la señalaba, en lo que Shikamaru se lo llevaba a otra parte – ya me harté de tus….
Ino estaba sentada en el piso, literalmente en shock, mientras era bombardeada por frases y miradas de todos a su alrededor. Temari la ayudó a levantarse y la guió hasta el baño, para que pudiera salir de su estupefacción.
En realidad Choji no le había hecho daño, sino jamás se lo perdonaría, de no ser por el agarré un tanto fuerte de sus muñecas, cosa que la débil de Ino no pudo deshacer, todo había sido más bien emocional. Le había gritado, y muy feo, y eso nunca antes había pasado, Choji había peleado con ella siempre en broma, jamás había pasado a mayores, pero ahora se había salido de control completamente.
Había puesto el cerrojo al baño para evitar que alguien más entrara, cuando su amiga Ino había roto a llorar dentro de uno de los cubículos. Estaba herida, y no solo en su ego.
Se había salteado la siguiente hora de clase consolándola, ya después buscaría una excusa. Cuando volvió a sonar la campana de la siguiente clase, y al ver a su amiga desganada y con ganas de marcharse a su casa, la había convenido de hablar con la directora e inventar una descompensación para que le diera el permiso de regresar. El chofer de Ino había llegado y esta se había marchado, como todas las buenas vibras que había acumulado.
- ¿Bonita mañana, verdad? – Shikamaru apareció sentándose junto a Temari en las escaleras de la entrada de la escuela. Esta había decidido sentarse ahí a tomarse un jugo mientras observaba a la gente pasar despreocupada.
- No esperé ni en mis sueños que pasara esto – aceptó la rubia.
- ¿Espera, acaso tú sueñas? – bromeó el pelinegro.
- Cállate, tarado. ¿Y cómo esta él?
- ¿Quién, Choji? Bastante mejor, supongo.
- Es que no puedo creerlo, porque haría algo así, y todavía con Ino.
- No lo sé sinceramente, Choji estuvo actuando muy extraño a decir verdad los últimos días. Estaba realmente irritado, debiste verlo ayer en mi casa, ¿puedes creer que discutió con Toshino de la nada?
- ¿Es en serio?, vaya, tal vez necesite alguien que converse con él, que le cuente sus problemas.
- Naa no creo, ¿Choji contando sus problemas?, es un chiste, verdad.
- Aunque no lo creas, hasta el más duro de los duro, a veces necesita alguien con quien desfogarse.
- Como estas tan segura, geniecita.
- Porque te conozco – soltó la rubia, provocando sentimientos de ternura en el chico, quien tras meditar en lo que había dicho, optó por abrazarla por los hombros.
La tarde transcurrió sin más alborotos, todos cuchicheaban de lo sucedido por lo bajo, y más aún al notar la ausencia de Ino, y ahora al parecer, Choji también había faltado a sus clases, el que sería el mejor primer día de todos, había resultado un completo desastre.
Terminando de publicar este capítulo a las 4:03 de la madrugada y con insomnio, solo me queda desearles a todos un bonito feliz año nuevo, espero que lo pasen genial y que todo les salga bien en sus metas y en todo para el 2018. prometo actualizar lo mas pronto posible, es más deseo ya mismo que sean las 9:00 am. (según yo a esa hora me voy a levantar, cuando en realidad es a la 1:00 pm.) para actualizar un nuevo capítulo. Los quiero. Adioos.
