Holaaa ya ovlví con un nuevo capítulo, espero ansiosa que les guste. :D


Capítulo 4: Ino

El camino a casa nunca lo sintió más doloroso. Su cabeza aun retumbaba del dolor causado por una mezcla de amargura y desosiego, y claro, porque no de vergüenza.

Se palpo su aun irritado cuello, vaya que había sacado mucha fuerza tanto el para sostenerla, y ella para soportarlo. Suspiró resignada pensando el futuro que todo esto deparaba. Y peor aún, ¿qué pasaría si él la hubiera visto?

Sus recuerdos divagaron a la noche anterior hace dos días ya, casi le había parecido mentira cuando Tenten le había anunciado que de los mismos labios de Sai había salido que la rubia estaba invitada a la fiesta de bienvenida en su casa.

"Era la primera vez que la visitaba, la había visto por fuera muchas veces ya cuando a escondidas detrás de unos arbustos lo había seguido hasta verlo entrar. Y ahora, estaba ella frente al enorme espejo probándose una y mil veces tantos vestidos tuviera, no sabía exactamente como debía verse, acaso seria linda, atractiva o sexy y lujuriosa, aun no entendía que tipo de chicas le agradaban a misterioso pelinegro. Oyó a alguien entrar en la casa pero no le tomó importancia. Giró la vista hacia su buró y se detuvo pensando que ese era el gran día. De pronto sonrió extasiada delante de su imagen, cogió el par de zapatos perfectos y los acomodó junto al vestido sobre la cama, se agachó a coger el marco de foto en su mesita y antes de tomar su toalla y entrar a la ducha, dio un sonoro beso a los labios impresos del pelinegro en la imagen. Hoy serás mío. Se repitió por milésima vez".

Ese día sí que lo había impresionado, incluso aún más, le había conseguido robar un beso, y quien sabe que más hubiera pasado de no ser por la inesperada interrupción de aquel odioso castaño. Ahora sentía como las lágrimas le caían sobre sus blancas mejillas. Sentía que su vida ya se haba arruinado. No entendía de donde recobraría las fuerzas necesarias para ir a la escuela el próximo día. Definitivamente Sai la había observado y la había avergonzado.

No se dio cuenta en que momento ya había llegado a su casa y en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en la acomodada estancia principal. Ella de verdad era una afortunada, pero ¿porque junto a los demás se sentía tan patética? Observó con detenimiento una foto enorme sobre la pulida chimenea y las lágrimas volvieron a asomar por su mirada. Como añoraba aquella época donde no tenía que importarle nada más que ser la niña feliz que era. Las tres sonrisas tan brillantes, tan blancas y tan puras. Papá, mamá e hija, no podía pedir nada más para completar aquella perfecta familia. Una voz que parecía lejana volvió a retumbar en su oído, y de pronto se dio cuenta que estaba más cerca de lo que imaginaba.

- ¿Ino? – era su madre, parecía sorprenderle verla.

- Ino, cariño – esta vez era la dulce voz de su padre, al perecer había ido a visitar a su madre. Como pudo se limpió las lágrimas y volvió a fingir una enorme sonrisa.

- Papá – respondió recuperando la compostura – no sabía que estabas aquí – sonrió

- Ino – se acercó su madre – cariño, no sabía que habías venido, que ha sucedido, ¿acaso has enfermado? – una preocupada Samiko, ahora Green, se acercaba a tocar con cuidado la frente de su primogénita.

- No es nada – se alejó sutilmente la rubia – solo tuve una ligera descompensación.

- ¿Descompensación dices? – acotó alarmado Inoichi – ¿acaso has estado dejando de comer de nuevo? – su mirada se tornó tensa alarmando a la muchacha – no la has estado cuidando como deberías – ahora regañaba a su madre – y así piensas que debería pasar todo el año viviendo aquí contigo.

Para Ino esas escenitas era pan de cada día. Su madre y padre luchaban entre ellos por demostrar lo mejor de su ante la muchacha aunque sea lo más descabellado posible, y es que tener unos padres divorciados luchando por ganarse el amor de su única hija en común era todo lo que hacían. Para Ino estaba bien después de todo, estaba atendida, querida y sobre todo muy mimada. Sonrió con melancolía viendo a sus padres pelear y sigilosamente se dirigió a su alcoba. Era hora de un baño y una profunda siesta.

"Estaba caminando en línea recta por la calle central de Kensington High Street, llevaba tiempo yendo en la misma dirección sin saber muy bien lo que estaba buscando. Veo a Hinata al fondo de la calle riendo con algo que su estúpido novio le dice, la ignoro, no es que me caiga mal del todo pero tampoco es mi amiga. Pero ella no está sola, nunca está sola, a su lado no solo esta aquel molesto rubio sino también una figura oscura. Digo oscura porque de pronto todo alrededor se torna negro, negro y sombrío. Un escalofrío recorre mi frágil cuerpo y me sostengo a mí misma para no caer en la vereda. Miro hacia abajo y no reconozco el suelo, abajo solo hay un enorme precipicio y grito con toda mi alma mientras siento mi cuerpo desvanecerse. Es el fin, me digo a mi misma, me abrazo nuevamente y cierro los ojos tratando de que el final no sea doloroso mientras imágenes de mi vida pasada llegan a mi mente. Es toda una película de recuerdos, de agridulces recuerdos. En ellos me veo de niña, feliz, riendo siendo perseguida por mi padre. Él se ve muy contento y de pronto la felicidad se rompe cuando mi incontrolable llanto alerta a todos. He caído, he caído y me he lastimado la pierna. Mi madre corre asustada al ver la sangre y mi padre me sostiene en sus brazos para calmarme. Mi madre vuelve con un paño de agua y me lo coloca en la pierna. Sus miradas se encuentran y rápidamente rehúyen. A un lado de la estancia, tras la pared mi figura observa la escena. Soy yo, mi misma yo del presente observando detenidamente. Era tan pequeña e ingenua para entender el dolo que podían haber sentido cuando era niña, cuando no entendía nada y ellos solo peleaban. Tal vez era mucho mejor así, las cosas lejanas. Ahora están bien, al menos, mi madre conoció a un buen hombre, y no podría quejarse de nada. Una melodía triste suena, y una gota de lagrima escapa de ella, llorando otra vez, es lo mejor que sabía hacer. Una niña peli rosa esta parada delante mío, está de espaldas, por lo que no ha podido notarme, aunque yo sé que está ahí. Trato de alcanzar su mano, quiero ser su amiga, pero ella se va, me rechaza, se burla de mí y me espanta. Y yo lloro, lo único que se hacer, lloro y me sigo abrazando a mí misma mientras caigo. Temari aparece, me ve y me sonríe. Ella es rara, siempre lo he pensado, pero cuando la llegué a conocer a fondo, me di cuenta que era la persona más fabulosa, sé que será mi amiga por siempre, lo siento, desde la primera vez que toco su mano, desde la primera vez que me sonríe con total confianza, desde que me presenta a sus amigos, sé que soy parte de algo muy importante, y que no debo fallarles porque no lo harán conmigo.

Mi cuerpo está a punto de llegar a su final, de tocar fondo cuando siento una mano cogiendo la mía. Aun con los ojos cerrados, puedo sentir su tibia piel calzando junto a la mía. Es una mano conocida, una mano que ya he sentido antes, una mano cálida que usualmente toca la mía. Mi corazón late a mil por hora y mi pecho sube y baja de la conmoción. Abro lentamente los ojos de par en par esperando ver a quien me imaginaba, pero de pronto la incertidumbre se apodera de mí. ¿Y si no es la persona que esperaba?, sabía quién era, pero me daba miedo ver realmente a través de él… de todas formas, cuanto más los iba abriendo, mi vista se nublaba inmediatamente hasta perder la visión de todo. Un ruido volvió a sonar irrumpiendo todo, era un ruido fuerte y grave, más bien como un crujido. Una voz dentro de mí me pedía cariño. Una voz dentro de mí me pedía atención. Nauseas se apoderan de mi cuerpo y me veo a mi misma corriendo al baño. No recuerdo la última vez que comí. ¿Acaso lo hice en la mañana antes de ir a la escuela?, ya perdí la cuenta de lo que como cuando y de qué forma lo aprovecho, solo pienso en verme bella para todos. Me está haciendo daño, me está matando. Mi yo interior me está acuchillando justo en el medio. Siento que no puedo respirar, siento que no doy más, y de nuevo caigo en la tentación de volver a probar bocado, como y como, me atraganto, me veo a mi misma en un espejo, grande y gorda, ni siquiera me reconozco, mi boca esta manchada, está llena de toda clase de comidas y me doy nauseas".

(DESDE AQUÍ DESDE EL PUNTO DE VISTA DE INO)

De pronto me levanto exaltada, estoy sudada y no tardo en darme cuenta que no fue más que otro sueño, no sé cuántas horas he dormido porque a mi alrededor solo hay oscuridad. Me levanto asustada y corro a aquella habitación que conozco a ojos cerrados, en la que el mayor tiempo de mi vida estoy encerrada y me agacho a abrazar a mi fiel amigo mientras dejo salir todo lo que llevo dentro de mí, le cuento todo lo que llevo, de una sola lo saco de mí, arrojo la nada que en el desayuno comí.

Son las dos de la madrugada sin embargo no puedo dormir, ya he dormido lo suficiente como para tener ganas de hacerlo. Tengo 8 llamadas perdidas en mi celular, 7 son de Temari y una es de Shikamaru. Las he visto correr, las he dejado sonar pero no tenía ganas de contestar. No era la llamada de ellos realmente la que esperaba. ¿Pero que más podía esperar?, ¿Qué él llamara? , estaba loca. Me reprendo a mí misma por tener esas ideas. Aquel maldito idiota había arruinado mi día, no solo mi día sino todo mi año escolar, y yo lo había permitido porque no sabía cómo reaccionar. Y ahora el muy cobarde no daría cara, era seguro. Tal vez estaría revolcándose con esa chica que había presentado en la mañana. Un papel estrujado cae al suelo desde mi amargo puño, es un dibujo que he estado trazando desde hace una media hora y ahora no es más que un papel arrugado junto a los otros que inundan mi habitación.

Me levanté con pereza de mi lila cama y me asomé por la ventana. Afuera todo estaba oscuro aún salvo la tenue luz de un farol en la terraza que apenas alumbraba el exterior. Abrí con delicadeza la mampara de vidrio que separaba la mi alcoba de la terraza cercana a mi habitación. Estaba descalza, pero sentir el suave pasto tocando mi piel despertó cada fibra sensible de mi ser. El aire otoñal toco mi rostro y mi cabello suelto rápidamente ondeó al viento. Mi casa, de dos pisos y más de 700 metros cuadrados presenta una preciosa vista frente al mar. Ubicada junto al balneario, se dispone desde la entrada de dos pisos de alto, como lugar de entrada un precioso jardín cuidado principalmente por la dedicación de mi madre. Presenta una terraza interior donde usualmente los días de verano desayunamos o simplemente tomamos el té observando los tulipanes radiantes frente al sol, o en los días más calurosos, ambas, con nuestros trajes de baño, nos refrescamos con unos batidos en nuestro comedor frente a la mediana piscina en el jardín de atrás. El lugar es lo suficiente espacioso para albergar un par de salas de estar exteriores muy aparte de las que ya tenemos dentro de la misma mansión. Pero para mí eso no es la mejor parte, la mejor parte inicia en nuestro jardín privado, aquel al que se puede acceder únicamente desde el segundo piso, puede ser desde el gran salón en medio o para mi fortuna, desde las habitaciones, la de mi madre y la mía, por supuesto incluida. Afuera todo es únicamente jardín, jardín en el suelo, jardín en las paredes, y está decorado por un lado por una hilera de rosas cultivadas desde cero por mi madre y por otro lado una pequeña mesita redonda de té con cuatro sillas, de las cuales únicamente dos son ocupadas a diario. Desde ese jardín interior, mi lugar favorito siempre fue pararme frente a la barrera de jardín-baranda que se imponía majestuosamente evitando un accidente al caer desde aquel piso. Desde ese lugar, que era toda la extensión, se podía apreciar casi al frente el mar, el mar separado únicamente por una angosta carretera. Junto al jardín una estrecha escalera lleva a un único lugar: el mar. Caminando primero por escaleras de cemento, posteriormente por un tramo de piedra hasta terminar por la hermosa madera, teníamos nuestro lugar único y exclusivo donde sentarnos y mojarnos los pies de vez en cuando. Y ahí me dirigía yo. Después de estar parada media hora contemplando el mar y sintiendo la brisa y el viento chocar contra mi rostro, decido bajar a la playa en silencio. Tan solo llevo puesto un short de tela pequeño y una camiseta algo suelta. A lo lejos observo una pareja de bañistas, al parecer están pasando un muy agradable momento. Es muy tarde pero eso no les interesa. El mar parece quieto, como sumido en un intenso sueño, ellos, ajenos a mi están riendo, están jugando, están disfrutando. No les importa nada, ni el qué dirán ni lo que el resto pensará de ellos. No recuerdo cuando fue la última vez que me sentí así. Tan libre, tan… tan…

Suspiro y cierro los ojos. Me he quedado meditando alrededor de una hora, aun no se aclara de todo el cielo, pero a mi alrededor, en la carretera ya empieza a haber movimiento. Tengo la nariz algo tapada, tal vez no debí confiarme del clima. Mis brazos están alrededor mío abrazándome, no sé cuánto tiempo llevo así pero poco a poco me deshago. Me levanto con pereza de mi pedestal de piedra y camino regreso a mi jardín. La casa está aún quieta, Débora aún no se ha levantado. De regreso a mi habitación, recorro con la mano el platinado barandal que me salva de una caída indudablemente mortal, mientras mis dedos hacen una caminata singular. La luz fuera de mi alcoba aún sigue prendida y mi reflejo se trasluce a la mampara de vidrio que me separa. Me observo, en silencio, quieta, solo veo mi reflejo. Mis manos van a mi rostro, estoy algo demacrada, mi cabello, sin peinar y algo despeinado luce como un estropajo. Observo mi cuello, es pequeño, delgado pero corto, nunca me pareció elegante. Mis manos bajan hasta tocar mis pechos, han crecido notablemente desde hace un par de años. Me frustro un poco, realmente no desee que sea así. Mi carrera como bailarina se vio acabada cuando esto empezó a pasar, ya no era la misma, me sentía pesada por el hecho de tenerlos conmigo. Sé que muchas chicas matarían por tenerlos, pero yo no los quiero.

Mis caderas aún son anchas, me pregunto si es por el hecho de tener que soportar mis regordetes muslos. Miro a un lado frustrada, mi cintura, desearía volver atrás y recobrar mi cintura de antaño, esta no lo quiero, solo me hace sentir una cerda, gorda y fea. Me frustro en silencio, tantas dietas, tantos ejercicios y aún no han mostrado resultados, tanta entrega en esto y siento que es para nada. Definitivamente en este aspecto no puedo atraerle a nadie, ¿cómo me espero entonces que él me vea bella? A Sai siempre le atrajo las mujeres delgadas, finas y elegantes. ¿Cómo espero en este aspecto poder entrar en su lista de posibilidades?

Me reprendo a mí misma por no haber puesto la pasión suficiente en cambiar mi imagen. No puedo seguir viéndome, así que desvió la vista hacia otro lado. Mis ojos se abren de par en par sorprendidos cuando veo su rostro. No se por cuánto tiempo me ha estado observando pero me siento estúpida de solo pensarlo.

- Señorita – me saluda con cierta vergüenza. La ignoro, deslizo el vidrio y me tiro a mi cama.

No sé cuánto tiempo ha pasado pero un molesto ruido me h despertado. De pronto, sin permiso alguno la puerta de mi habitación se abre y alguien entra y se acerca a mi cama.

- Buenos días señorita – me dice y me doy cuenta que es Débora. Abro los ojos con molestia, pero solo me queda sonreírle, ya que se ha tomado la molestia de traer mi desayuno.

- Buenos días Deb – le respondo con total amabilidad, tampoco soy una ogra – ¿qué hora es? – pregunto cuando recupero la noción del tiempo.

- Las 11 – me dice acercando mi bandeja. Rápidamente la aparto y como un resorte me paro en la cama. Mis ojos se abren sorprendidos, tan igual a los de ella que al parecer no se esperaba eso.

- ¿las 11? – pregunto inquieta recordando que tenía que ir a la escuela – ¿y se puede saber porque nadie me ha despertado?

- Lo intentamos lo juro, pero cuando su madre toco su frente usted ardía en fiebre – eso me sorprende. Vaya, tal vez en serio no debí bajar a la playa – es por eso que justificó su inasistencia a la escuela antes de ir a su trabajo.

- Ya veo – tardo un momento en convencerla que puede retirarse y dejarme comer sola, mientras me pongo a pensar si fue lo mejor rehuir de los problemas y quedarme en casa.

Ayer me habían humillado, y realmente feo, pero tal vez si me quedaba aquí solo convencía a todos en el hecho que realmente me había afectado, cosa que era cierta, y sería la burla. Pero no, no podía dejar que piensen eso de mí, y menos humillada por ese imbécil. Sin siquiera haber tocado la bandeja, me puse de pie y me dirigí a la ducha, así me haya levantado lo más tarde que nunca, nada podía impedir que llegue a dar la cara a esa escuela.

Como era de esperar, el chofer había partido así que solo me quedaba tomar un coche que me dejara en la puerta.

El precio fue realmente excesivo teniendo en cuenta que bueno, si vivía algo lejos del lugar, pero de todos modos no importo, tenía dinero de sobra.


(DE NUEVO DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR(A))

Esperó por alrededor de 10 minutos sentada en el parque de al frente a que sea la hora de salida. Se había puesto unos shorts negros ajustados y en la parte superior una blusa color aguamarina sin mangas. Su cabello estaba suelto del lado derecho cayendo en ondas rubias, mientras del izquierdo se había hecho un amago de trenza la cual se había sujetado hacia su otro lado. Sus alpargatas blancas le daban la comodidad necesaria para esperar el tiempo que sea necesario.

A la 1:30 en punto pudo ver a través de sus oscuros lentes al grupo de estudiantes salir disparados. Odiaba cuando la gente se comportaba como "simios", para ella era muy vulgar cuando dejaban de verse elegantes, como usualmente lo eran los alumnos del primer grado.

Pasados 7 minutos del alboroto de fin de clase, una alta figura se asomaba a la puerta de la escuela. Pudo reconocerlo desde lejos, alto, atlético y con su peculiar coleta. Shikamaru no estaba solo, había salido con un grupo de chicos y a juzgar por cómo estaban vestidos, al parecer irían a entrenar un partido. Pero algo le llamó la atención entre el grupo de chicos. Estaban el rubio Uzumaki, que no necesitaba verlo, el simple hecho de oír su sonora risotada era la prueba necesaria que estaba entre ellos, a su lado, el pelinegro misterioso, como siempre había sido, Sasuke Uchiha permanecía callado. En el grupo también estaba Shino Aburame, Kiba Inuzuka, y el siempre dispuesto Rock Lee. Pero faltaba alguien, alguien que sin lugar a dudas no se despegaría de Shikamaru. Choji…

Volteó a ver sus sudorosas manos. En ellas pudo palpar un sencillo y barato anillo que solía llevar de vez en cuando. Realmente no pensó mucho cuando eligió ponérselo, de hecho lo hizo porque hacía juego con su short negro, y ahora se estaba arrepintiendo a llevarlo puesto. En un rápido movimiento se lo quitó y lo guardó en su bolso colgado a su cuerpo, cuando al voltear a ver la entrada de nuevo, un par de ojos negros la estaban observando.

Su corazón paró por un momento y aunque traía los lentes puestos, sabía que él podía ver a través de ellos. El atlético chico al otro lado de la calle también se había quedado paralizado, mientras todos a su alrededor iban y venían, él se había parado a verla. Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambos y el silencio se apoderó. Entreabrió los labios pensando que en cualquier momento se acercaría a hablarle, tal vez, muy lejos pero probable hasta llegaría a disculparse. Pero no, nunca despegó los suyos, en cambio giró la mirada indiferente y siguió su camino como si de nadie importante se tratase.

"Mis manos temblaban mientras sostenía la ya tibia bebida alcohólica contenida en aquel vaso. Paso los últimos 30 minutos esperando el acercamiento mientras sudaba frío de los nervios.

A un lado, una tímida Hinata Hyuga espiaba a su novio sin siquiera dirigirle la palabra, al parecer producto de una rencilla, mientras que una algo ebria Tenten le decía algo en el oído. Kio estaba cerca de la piscina conversando con una chica que no conocía, seguramente una nueva alumna, mientras Kiba, Shino y Sasuke están haciendo una absurda competencia con el alcohol. Sai, no he dejado de mirarlo desde que lo vi llegar, y sé que es y con quien ha estado por las últimas dos horas. Ahora está solo, se dirige a la cocina y la parte más arriesgada de mi da un trago largo a mi caliente bebida y tomo valor para enfrentarlo.

Todo está oscuro, ni siquiera nos tomamos el tiempo para encender las luces, no es algo de lo que quiera pensar ahora. El escalofrío recorre mi cuerpo cuando siento sus húmedos labios recorriendo la longitud de mi cuello, sus manos, ya las he dejado recorrer solas cualquier parte, poco me interesa ahora eso. Mis oídos se ponen agudos y aún más cuando oigo el cierre de sus pantalones correr hacia abajo y en un segundo siento ya mi feminidad húmeda. Se lo que vendrá ahora, por lo que he estado tanto esperando.

Suelta algunas palabras en mi oído pero no puedo entenderlas, estoy tan caliente que no presto atención de absolutamente nada a mí alrededor. No me voy cuente del momento en que retira mi remera, el momento en que se aproximan a la puerta, ni mucho menos cuando el par de ojos furiosos reprochan mi indecencia".

- ¿Ino? – la voz de su rubia amiga la sacó de sus recuerdos y confundida volteó a mirarla, cuando sintió el peso de la rubia sobre ella en un abrazo – amiga – la acunó con cariño sabiendo lo frágil que podía ponerse – estuve tan preocupada por ti, ¿Por qué no contestaste ninguna de mis llamadas?

- Temari – sonrió sorprendida, se había desconcentrado – yo estuve fuera de casa – mintió. Temari ya lo sabía.

- ¿A si? – decidió seguirle el juego – y a donde se supone que fuiste.

- Papá me fue a buscar a casa y salimos a pasear en el velero y regresamos en la madrugada.

- ¿Tu padre? – esta vez la miro sorprendida tratando de verdad de creerle.

- Si, ya sabes, mamá y él en su juego tonto para demostrarme quien me quiere más – rio aceptando eso. su padre y madre a veces se comportaban como unos niños.

- Vaya, eso suena bonito – conversaban mientras caminaban rumbo al centro comercial, lugar en el que solían ir después de clases – si tan solo mi padre me mimara tanto como el tuyo.

- Seguro morirías de una diabetes – ambas rieron por el comentario de la ojiazul mientras se perdían entre la multitud de estudiantes.

Eran las dos y media de la tarde y un par de rubias caminaba por los pasillos del moderno centro comercial en uno de los barrios más exclusivos de Londres. No era el que el mismo al que solían acudir, pero recién se había inaugurado así que decidieron dar una vuelta en este. Una de las rubias, la más baja de las dos, vestía casual, mientras la otra llevaba una falda corta, demasiado corta para considerarse apropiada en una escuela, de color azul oscuro y uno que otro pliegue dándole libertad de movimiento, una blusa blanca casi transparente, y una corbata de moño a modo de lazo. Su dorado cabello, antes agarrado en una alta coleta ahora se encontraba suelto y en su medida que le llegaba casi por debajo de los hombros. Ambas, "Queen Bee" y mejor amiga se ponían al corriente de las novedades transcurridas en la ausencia de una de ellas.

- Oh mira, te enteraste que han abierto un nuevo café, del que te gusta – decía Ino mirando su celular y comprobando lo dicho.

- ¿Maison Bertaux? – dijo incrédula su amiga

- No, por supuesto. Me refería a… - entonces ambas fueron separadas por un tercero, quien se interpuso en medio de ambas con un abrazo.

- Preciosas – el despeinado castaño se atrevió a besar en la mejilla de la alta de las dos mientras sus demás compañeros se acoplaban con sorna ante la situación

- Kiba – se sorprendió Temari mientras con la palma de su mano se limpiaba el sonoro beso en modo de broma – que están haciendo aquí chicos.

- Lo logré – repitió el castaño mirando a sus camaradas, mientras el más callado del grupo sacaba un billete de 200 soles y sin pena alguna se lo entregaba como trofeo – gracias hermano, debes aceptar que fue limpio – decía mientras recibía el premio y le daba un leve beso al papel.

- Vaya, en un principio me negué a pensar que lograras hacerlo, pero si es por la espalda como sueles hacerlo – apareció en la multitud el peli negro de coleta alta – cualquiera podría hacerlo.

- Vamos Nara – picó el Inuzuka – el reto era darle un beso en el rostro y lo he conseguido, sí o no Temari – finalizó mirando a la chica triunfal.

- Ustedes son un grupo de idiotas, ¿es que no saben que mejor hacer? – puntualizó su amiga colocándose nuevamente a su lado.

- Bueno bueno – intervino Kiba decidido a terminar el asunto – propongo ir todos al bar de Shikamaru – en una milésima de segundo se llevó una mirada tajante del mencionado, ya veía lo que planeaba – y tranquilo Nara – se acercó a él desafiante – que esta vez yo invito – y dicho esto, tiró el billete en las manos del peli negro y, entre los halagos de los chicos, y la evidente molestia de Shikamaru, el grupo se dirigió a Kensington High Street siguiendo al ganador de la apuesta.


St. N Bar. Uno de los bares más prestigiosos de todo Londres. Contaba con una cadena locales repartidos estratégicamente en toda la ciudad, y fuera de ella. El grupo decidió justamente acudir a uno regularmente concurrido, al que se le había designado al joven Nara en trabajar. Cortesía de Kiba.

Se situaron en una sala privada al fondo del local, en cuanto llegaron los trabajadores rápidamente recocieron al hijo del gerente general y se les trató de la mejor forma. Shikamaru aún se sentía fastidiado.

- ¿Y bien? – desvió la conversación el castaño mirando retadoramente al peli negro sumido en sus pensamientos.

- ¿Y bien qué? – respondió Shikamaru mirándolo con fastidio. Sabía que sus peleas con Kiba solían ser intensas y aún más ese día, cuando Kiba no aceptaba haberse dejado ganar en un encuentro amistoso con el equipo del Nara.

- A qué esperas, Shika – bromeo sarcástico, conociendo el apelativo cariñoso con el que su rubia amiga solía llamarlo – que tanto tonteas y no nos dices la carta – su mirada cambio ahora reflejando el claro fastidio que se llevaba con el chico.

- Que idioteces estás hablando ahora, Kiba – soltó Shikamaru, queriendo desviar la conversación. No quería pelear ni mucho menos a vista de los empleados de su padre.

- Que quiero que nos des un buen servicio – si no fuera por la llamada de atención de Shino a ambos, Shikamaru ya hubiera saltado de su asiento irritado –

- Ya basta Kiba, si es para pelear que querías mi dinero me hubiera negado. Hemos venido a pasar un buen momento así que ambos cierren ya sus malditas bocas.

- Deberías agradecer que no este de turno – respondió mirando fijamente al castaño, ignorando a Shino por completo - o hace rato hubiera sacado la basura de mi local.

- ¿Qué dijiste idiota? – raídamente se levantó indignado, no temía armar una pelea ahí y ahora –

- Ya basta chicos – se interpuso el rubio del grupo en medio de ambos – Shino ha hablado, no arruinen la tarde por favor.

- Shikamaru – hablo bajo Temari cuando ambos ya habían recobrado la compostura y se habían sentado alejados – no deberías salirte de control tan rápido, recuerda donde estamos.

- Lo siento – se disculpó con ambas mirando ahora a la otra rubia – es solo que hoy peleamos y ya saben cómo es cuando se pone insoportable.

- Te entiendo – habló Ino – ya olvidemos esto – sonrió llevándose a la boca un mojito recién traído.

- Pensé que irían a entrenar para el partido – volvió a intervenir Temari - me dijiste que se habían descuidado y con lo que habían entrenado hoy no era suficiente para volver a familiarizarse con la cancha.

- Es cierto – recordó Shikamaru – pero tú sabes cómo es Lee – dijo mirándolo, estaba tomando un trago y al parecer ya se había emborrachado – deseaba empezar motivado.

- Así que estuvieron todos entrenando hoy – intervino la rubia ojo azul llamando la atención de sus dos amigos.

- Bueno, se podría decir que la mayoría – recordó apenado.

"El fin de turno había acabado siendo recordado por la sonora campana y Shikamaru ya había acomodado su mochila para salir a los vestidores. En su camino, una pelirroja se le atravesó y se apartó a un lado a hablar con ella.

Al llegar a los vestidores, el entrenador principal, Asuma Sarutobi dio la bienvenida al inicio del año deportivo a su predilecto grupo mientras explicaba los nuevos cambios y pautas. Recalcó las fechas de los partidos y los contrincantes y como sería el método de entrenamiento el cual había cambiado. En pleno discurso un atolondrado Naruto había llegado tarde y se había disculpado. Miró a su alrededor, estaba todo el equipo titular completo, excepto uno.

- Shikamaruse acercó Asuma mientras el chico guardaba su ropa de muda en su casillero – que ha pasado con tu compañero, por qué motivo no ha venido. Saben que el primer día es el más importante,

- Honestamente no lo sé maestrorespondió el pelinegro confundido y meditando – si me permite iré a buscarlo, debe haberse entretenido con alguna tontería.

- Ya déjalo Shikamarucortó Asuma con un semblante enojado – si él ha decidido no venir es cosa suya. Las pautas ya fuero dichas y las normas impartidas. A fin del día colgaré la lista para sus entrevistas así que si tu compañero no viene a verme hasta ese momento, que se considere fuera – y dicho esto se alejó dejando al Nara con un mal sabor".

- ¿La mayoría? – la voz de Ino lo trajo de vuelta

- Si, Choji no estuvo – aceptó tristemente

- ¿Choji? – esta vez Temari miró con cierto tacto a Ino, teniendo en cuenta lo sucedido el día anterior – Ino…

- Descuida – restó importancia la rubia.

- Ino – esta vez Shikamaru tomó conciencia y sujetó la mano de la rubia, su gran amiga de la infancia – sé que no hablé al respecto contigo pero si me importó mucho lo que sucedió ayer. Discúlpalo, él es un idiota solo que a veces aparenta no serlo.

- Descuida Shikamaru, en serio – rio desganada

- No, es que no lo sé la verdad, últimamente ha estado actuando muy raro, y lo digo yo, su mejor amigo. Ahora, de alguna manera solo busca evitarme y… - se tocó la sien – ya no sé qué más puedo hacer.

- Es cierto – añadió Temari – ha estado evitando a todo el mundo – ahora giró a mirar a su amiga – yo realmente lamento lo que pasó – añadió con pena – pero siento que ese no es Choji.

- Tranquilo Lee, estas causando demasiado alboroto – las voces de Naruto y Shino los sacaron de su conversación privada. Lee ya estaba de pie cantando por lo alto – vamos, que solo causaremos más problemas a Shikamaru.

- ¿Shikamaru? – habló el castaño – hemos venido a pasar un buen rato.

- Sí, pero tú sabes, Shikamaru no está de buenas con su viejo ahora, y venir así, y causar alboroto, de seguro se ganará una buena pelea por culpa de este –

- ¿Estas peleado con tu padre Shikamaru? – le pregunto Ino a su amigo, no estaba enterada de nada de eso - ¿Por qué? ¿qué ha pasado?

- No es nada la verdad, están exagerando-

- Vamos vamos que pasa preciosas – se acercó Kiba a separar al grupo – hay suficientes chicos para todas, no sé qué tanto le ven a este imbécil – sus miradas nuevamente llegaron retadoras. Esta vez Shikamaru, en lugar de levantarse furioso, decidió cerrar los ojos con cansancio. Kiba lo había tenido molestando todo el día y ya estaba colmado, había dejado pasar casi todo lo que le había dicho, pero ya no pudo, así que añadió burlesco.

- Ya veremos quién es el idiota en una semana Kiba, ¿te parece? – rápidamente el castaño al oír aquello entendió la indirecta y volteó desencajado a mirar – en una semana serán las pruebas para elegir al equipo…

- ¿Y eso qué? - apuntó desafiante – acaso dudas que pueda ingresar. Por favor, Nara, he estado en este equipo desde que tengo memoria.

- Nadie ha dicho que dude de eso, "Inuzuka" – esta vez el modo de referirse no fue lo más amigable posible – sé que eres bueno y conseguirás un cupo – su mirada indiferente en ese momento cambio radicalmente a un Shikamaru mirando atento a su presa – pero nunca tanto como conseguir quitarme el puesto de capitán del equipo.

- Pero que dices idiota – rápidamente se levantó desafiante, pero al mirar a su alrededor y ver a sus amigos ya a su costado previniendo cualquier cosa, se hizo el desentendido y sonrió peligrosamente – vamos Nara, todos sabemos que es imposible, has estado al mando por muchas temporadas

- ¿y? – levantó una ceja el pelinegro – o es que acaso te da miedo intentarlo.

- No digas estupideces – se acercó aún más a él – la única razón por la que tienes ese título es gracias a la ayuda de Asuma – a su alrededor el asombro de todos no se hizo esperar, esa era una acusación muy grande.

- ¿eso crees? – retó Shikamaru, quien parecía que no le importaba lo dicho por su camarada, o eso quería aparentar – vamos Kiba, te daré una semana para que te prepares y logres vencerme

- Sabes que puedo hacerlo si me lo propongo

- Por eso mismo te reto – todos alrededor los miraban aterrados, incluso un algo ebrio Lee, el equipo no podía pelear de esa forma o solo arruinaría las cosas.

- Y que gano yo si soy me corono como nuevo capitán – levantó la ceja el castaño interesado en la oferta

- ¿Qué ganas? – rio Shikamaru – es un chiste verdad. Ganarás todo lo que yo obtengo. Sé que lo deseas Kiba, tendrás el título, el honor, el poder. Todo lo que tú quieras estará a tus manos.

- Es tentador pero… no me es suficiente – Ino miraba triste la escena, Shikamaru no solía descontrolarse, pero debía aceptar que cuando Kiba se proponía podía ser realmente odioso – te quiero oír pedir disculpas públicas – el pelinegro abrió los ojos analizando lo dicho, no comprendía – se lo que piensas, no hay razón para disculpas púbicas – sonrió malicioso – pero mi honor está en juego y mi popularidad "amigo", así que quiero que admitas delatante de todos que yo soy mejor que tú, en todo – Naruto se encontraba a su lado con el puño cerrado de la impotencia. Odiaba cuando esas cosas pasaban, no era la primera vez. Conocía a Kiba, sabía que no se rendiría ni menos permitiría que su orgullo quede por los suelos, era tan igual a él, pero ahora simplemente no era prudente. No con Shikamaru. Cuando se proponía podía ser arrogante, pero era su capitán, el capitán histórico del equipo, el metódico, el calculador, el analista, el estratega. Era la mente de todos, y no podía perder de esa manera su lugar. Ni mucho menos Kiba, sabía que Shikamaru era muy superior a éste, y eso temía. Aún no había dicho la regla para Kiba…

La cabeza del pelinegro permanecía agachada, mirando el suelo, analizando dichas palabras. El ambiente estaba tenso, todos suponían que había sido un golpe bajo para alguien como Shikamaru. El siempre había sido considerado el líder de los varones, el más popular de los chicos, el que robaba la mirada de la mayoría de las féminas de la escuela, y de todos los lugares donde pasara. Hacer algo como lo que proponía Kiba no solo sería jugar con su propio honor sino quitarle todo lo que había logrado en ese tiempo, su título, su dignidad, todo. Veían que el chico no la estaba pasando bien, sería una decisión muy difícil de tomar. Pero no…

Shikamaru entonces levantó la cabeza, y para el asombro de todos, llevaba su particular mirada hastiada cuando alguien sobrepasaba su límite de tolerancia de "idiotez", mezclada con la mayor indiferencia, y claro, su tan representativa sonrisa de medio lado, como si empezara a divertirle el "juego".

- Acepto – los ojos de todos se abrieron del asombro. Shikamaru no podía ir en serio…

- Shikamaru no – intervino rápidamente Naruto – no le hagas caso, solo está bromeando, verdad idio…

- Silencio Naruto – lo mandó a callar rápidamente

- Shika – Temari dirigió su mirada al peli negro, no podía hablar en serio – eres el capitán del equipo, no puedes dejarlo…

- Si "Shika", hazle caso a tu Temarita – miró desafiante, ganándose una mirada repudiadora del par de rubias – que sería del equipo sin su eterno capitán. Déjate de idioteces, el equipo no cambiaría sin ti de todas formas, no eres una pieza esencial

- ¿Que estamos haciendo?, unas ganaditas a ver quién insulta mejor. Déjate de tanta palabrería Kiba, y demuestra de que estas hecho en la cancha, no aquí con tu floro barato.

- Bien – respondió Kiba - Mi segunda y última condición es que el árbitro sea alguien imparcial aquí – sabía que si Asuma arbitrara, él estaba perdido, porque en primer lugar Asuma tenía mucha más confianza en Shikamaru que en cualquier otro, y además porque a él no le caída Asuma – alguien como… - dijo mirando a su alrededor pensativo – Lee.

- ¿Qué? – un callado Shino ahora al fin había intervenido, esos dos estaban comportándose como un par de niños y ponían en juego la estabilidad que tanto le había costado al equipo – vamos, dejen de comportarse como un par de niñitas, no tienen por qué meternos en esto chicos.

- Nadie te ha metido en la conversación Shino – vociferó Kiba, ganándose el asombro y enojo de su compañero – que dices Lee, ¿aceptas?

- Es injusto, sabes que Lee no está en sus cabales – Naruto trataba de evitar aquello a toda costa – vamos Lee, no le hagas caso, no tienes que intervenir en esto.

- Yo… - un sonrojado y algo mareado Lee apenas prestaba atención a la situación, pero sí de entrenar y futbol se tratara, estaría dispuesto en todo – claro chicos, pueden contar conmigo.

- Ay vamos, no es posible – se tocaba la cabeza Naruto – se supone que debías parar esto.

- ¿Por qué querría eso?

- Ya chicos en serio – se levantó Ino al percatarse de una figura enteando al Bar por otra puerta – no creo que sea momento para disuctir esto, mejor porque no piensan mejor las cosas y las hablan calmados

- Ya deja de defenderlo Ino – ya poco le podía importar su quedaba mal delante de las chicas – siempre lo estás haciendo, las dos lo están haciendo – señaló al par de rubias – dejen que el bebito decida por sí mismo.

- Bien – intervino el mencionado – acepto tus términos – la sonrisa de su oponente no se hizo esperar, por otro lado Shikamaru ya se había dado cuenta de la presencia de su padre a unos metros, observándolo en cada movimiento.

- Vaya, gracias entonces capitán – se burló el castaño – ya vamos, es tu turno de dar tus condiciones, de todas formas las aceptaré sin dudar, porque seré yo el que gane – Shikamaru sonrió de medio lado y luego se burló del castaño, irritándola aún más.

- Yo no necesito dar más de una condición Inuzuka – sentenció – solo tengo un para darte.

- Suéltala entonces, imbécil –

- Y espero que cumplas lo que tú mismo dijiste, entrenar duro, porque después de esto no tendré piedad de ti. Es tu confianza misma la que necesitarás – todos lo miraron extrañados, un astuto Sasuke, que hasta ahora se había mantenido al margen de todos miraba receloso, entendiendo entonces lo que su capitán quería explicarle – porque si no logras ganarme… será mejor que te despidas de todo, porque estarás fuera del equipo, en todas las formas posibles – el asombro de todos no se hizo esperar, no podía estar pasando. Kiba era alguien importante, una pieza principal, no podía jugar con su permanencia de esa manera.

- ¿Qué? – saltó Sasuke un tanto preocupado, aunque claro por el equipo – no puedes hacer eso Shikamaru, es injusto para Kiba – el mencionado seguía callado congelado, estar fuera del equipo, por lo que tanto lucho y su mayor sueño, era lo último que pudo haberse imaginado.

- ¿Por qué? – sentenció un desinteresado Shikamaru, dando la vuelta y llevándose consigo a Temari e Ino – porque no podría hacerlo, de todas formas – miró burlesco a un aún sorprendido Kiba – tengo a Asuma de mi lado, el entrenador y máxima autoridad del equipo – la sonrisa burlona irritó a su compañero, quien rápidamente levantó los puños amargado.

- ¿Qu…

- Silencio – lo calló Shikamaru, aun su padre lo observaba por lo bajo – ya no hay más que decir, compañero. Tú mismo aceptaste el trato antes de siquiera plantearlo, eres un hombre de palabra, ¿no es cierto?

- Yo… claro que lo soy…

- Entonces, está cerrado – se dio la vuelta y avanzó unos pasos – y si no les importa, el bar para ustedes ya ha cerrado, así que largo.

- Shikamaru – Naruto intentó aproximarse, pero fue detenido por el peli negro rápidamente –

- Y descuida, Kiba, que la cuenta ya la he cancelado.

Y se alejó con el par de rubias, dejando a sus compañeros con el corazón en la mano. El equipo era una de las cosas más valiosas que todos tenían, y con Kiba fuera, empezaría la decadencia.

Pasó cerca de donde se hallaba su padre, y una fugaz mirada de parte de ambos fue suficiente para entender lo que el mayor de ellos pensaba. Su hijo junto a todos aquellos vagos, no iba en buenos pasos.


Holaaa este es el nuevo capítulo. He estado tratando de no tardar tanto en subirlos, y ya pronto colgaré el siguiente, que prometo no pasará de esta semana. obviamente será CHOJI el título, y entonces entenderemos tal vez que es lo que le puede estar pasando. ¿Ustedes que creen?. Comenten que les pareció este nuevo capítulo, sus opiniones al respecto y criticas positivas. Gracias por leerle y comentarme a las que lo hacen. Gracias, adioos. Gaabs.