Holaaa, al fin el nuevo capítulo se que son un poquito largos voy aprocurar hacerlos mas cortitos aunque no quiero que luego se haga demasiado largo todo, hay cositas que siguen igual y otras que se han agregado:
ya saben que -esto negrito- son las conversaciones, y esto así en cursiva y subrayado son los pensamientos, de igual forma si solo esta así, sin subrayado, es porque es un recuerdo, ahora se agregó a esto, *así con estrellitas*, que son los mensajes de texto. en fin espero que les guste, un saludo.
AAAAA VERDAD, HAY UNA CANCIÓN QUE SALE AL INICIO, PARA LOS INTERESADOS: TRUE- SPANDAU BALLET ;) ASÍ SE LLAMA
Capítulo 5: Choji
Huh huh huh hu-uh huh
So true funny how it seems
always in time, but never in line for dreams.
head over heels when toe to toe.
this is the sound of my soul,
this is the sound.
i bought a ticket to the world,
but now i've come back again.
why do i find it hard to write the next line?
oh i want the truth to be said.
Huh huh huh hu-uh huh
i know this much is true.
huh huh huh hu-uh huh
i know this much is true.
With a thrill in my head and a pill on my tongue
dissolve the nerves that have just begun.
listening to marvin (all night long.)
this is the sound of my soul,
this is the sound.
always slipping from my hands,
sand's a time of its own.
take your seaside arms and write the next line.
oh i want the truth to be known.
Huh huh huh hu-uh huh
i know this much is true.
huh huh huh hu-uh huh
i know this much is true.
El amargo líquido corría quemando su garganta a su paso. Alrededor, el humo blanco invadía la estancia mientras un par de colillas de cigarro se hallaban tiradas en la sucia alfombra gris. Junto al lavado había botellas rotas y vacías, consumidas ese día, y los días anteriores. Las blancas paredes solo le provocaban un profundo dolor de cabeza que para él únicamente se contrarrestaba con oír la melodiosa voz de Tony Hadley tocar una de sus piezas favoritas. La misma que había sonado una y otra vez por las últimas dos horas. Cerró los ojos exhalando una vez más el blanco humo y sonrió para sí pensando en todas las locuras que pudieran pasarle por la cabeza en menos de un minuto. Tenía un gran récord.
Se levantó con dificultad del blanco suelo y apoyó su mano por un momento en el frío inodoro, mientras recobraba el poco aire que quedaba dentro de la gran habitación. Exhaló una última vez y se levantó por completo. Su cabeza empezó a dar vueltas y solo le quedó mantenerse de pie sostenido. Se acercó al espejo empañado y se miró detenidamente. El solía ser un chico realmente guapo, nariz perfilada, ni gruesa ni delgada, labios en la medida indicada. Tenía un cuerpo muy bien desarrollado gracias a su trabajo físico diario que se encargaba de realizar en su propio domicilio y sus salidas a correr todas las mañanas sin falta. Todo eso hasta hace un par de meses atrás, cuando decidió cambiar abruptamente. Ahora por su frente se asomaban granos pequeños, ya que no se cuidaba de lo que comía. Un leve tono oscuro aparecía debajo de sus ojos y un tono rojizo aparecía en los mismos. Cerró los ojos y se recostó en el lavado, mientras con sus manos sostenía su cabeza y por su mente se repetía la siguiente estrofa de la canción.
I bought a ticket to the world,
but now i've come back again.
why do i find it hard to write the next line?
oh i want the truth to be said.
Exhaló nuevamente mientras por décima vez veía su rostro en el reflejo. ¿Quién era ese tipo que aparecía delante de él? Definitivamente otra persona. No le gustaba actuar, no le gustaba aparentar, siempre se había comportado tal y como era delante de los demás, pero después de entender que como era no era apreciado, se había propuesto cambiar. Pero tal vez no del modo que debió hacerlo.
Se retiró del baño de su habitación y se dirigió al salón. Cogió un cigarro a la mitad y dio una calada antes de soltar el preciado humo de su boca. De no ser por haber mandado a apagar el sistema de aspersión en el baño su diversión hace rato hubiera acabado. Pero ahora estaba en el salón.
Huh huh huh hu-uh huh
- Huh Huh Huh Hu-uh huh – cantó en voz algo alta.
i know this much is true.
- I know this much is true –
huh huh huh hu-uh huh
- Huh Huh Huh Hu-uh huh – rió en silencio.
i know this much is true.
- I know this much is true – caló nuevamente el cigarro.
Lentamente vestido únicamente con su bata dorada dio vueltas por la estancia al compás de la canción. La disfrutaba.
- No puedo creer que escuches esto viejo, debes sentirte avergonzado – se burló el pelinegro sujetando el preciado disco para el castaño.
- Ya deja de molestar Shikamaru – le arrebató el disco mientras lo colocaba con sumo cuidado en su equipo nuevo – ya sabes que…
- Si si… es una de tus canciones favoritas – terminó la frase en tono cansino – pst. Patético.
This much is true.
- This much is true – canto nuevamente
I know, i know, i know this much is true
- I know, I know, I know this much is true – cuando terminó la última frase, dio una exagerada reverencia a modo de despedida a su inexistente público mientras repetía una y otra vez gracias, en todas las direcciones posibles. Finalmente se puso de pie, dio una última y larga calada, y empinándose sobre sus pies, acercó el cigarro al detector, el cual se encendió en una luz roja brillante y en menos de un segundo soltó agua por todos lados. Su cabello se empapó y su bata de dormir cedió, quedando únicamente desnudo mientras cerraba los ojos y reía en voz alta. Es lo que quería y necesitaba, un pequeño baño de su libertad.
Una par de huevos y un tocino se freían en la sartén. Al costado en la enorme pantalla de más de 75 pulgadas se anunciaban las noticias. Al parecer, un maniático había irrumpido en una ópera y había asesinado a dos personas. Parecía un crimen pasional más que cualquier cosa.
El castaño vestido únicamente con sus calzoncillos se servía en una taza un poco de leche. La cocina americana le permitía poder mirar la televisión mientras realizaba esta acción. Un bostezo sonoro salió de su boca y sin darse cuenta un par de chorros del líquido mojaron el suelo. Se agachó con un trapo para limpiar el ensuciadero y fue ahí cuando lo vio.
El roedor, al verlo imponente delante de él solo huyó.
- ¡Ajáa! – gritó poniéndose de pie – te encontré.
Rápidamente soltó el trapo y de un salto persiguió a su castaño roedor por toda la estancia.
- Crees que eres más rápido que yo ¿eh? – repetía mientras trataba de cogerlo – te equivocaste amiguito, soy el puto amo del atletismo.
El roedor corría y se escondía en todo lo que hallaba a su paso en la gran estancia, hasta que se vio frenado en su andar cuando un gorro fue colocado sobre él, acorralándolo.
- Ya está – respiró agitado – vaya, sí que me hiciste correr Harry, eres un chico muy malo – aún recuperando el aliento, se dirigió hacia otra estancia, donde era al parecer su escritorio y colocó al roedor en una vitrina, junto a su rueda – y que preocupado me tuviste estos días.
El día no se veía tan soleado, así que opto por llevar aparte de su chaqueta una casaca más encima. Luego de bajar por el ascensor y salir al recibidor, donde Brickton le dio el saludo de buenos días, recordó amargamente que no tenía auto. Se maldijo por dentro. No le quedaba otra que tomar un auto.
- Choji – se acercó una pálida chica de corto cabello morado – te estuve buscando.
- Ajisai – saludó el chico levemente extraño – sí, yo me hice un poco tarde.
- Descuida no hay problema, aun podemos coordinar – se acercó a tocarlo, pero el chico, como nunca antes hizo, se apartó rechazando su tacto. Esto sorprendió a la chica, a quien le dolió el rechazo – Choji.
- Realmente me hice tarde, no tengo tiempo de hablar ahorita – y dicho esto siguió su camino, mientras sentía como un extraño sentimiento de ira y malestar lo invadía poco a poco.
Se dirigió sin prestar atención a las voces femeninas y también masculinas que en su andar lo saludaban, tenía algo en mente y no quería distraerse con nada. Llegó finalmente a su casillero junto al salón de música y luego de introducir su clave, lo abrió. Sus pupilas se dilataron al ver la presencia de aquel tesoro que tanto había estado buscando el día anterior, y cuando al fin pudo comprobar que ahí estaba, lo tomó, lo colocó en su mochila, y luego de guardar uno que otro libro, la cerró.
El sonido del timbre anunciando el inicio de la primera clase lo condujo directo al ala norte del edificio y luego de ingresar y sentarse al final, se echó en su carpeta dispuesto a descansar.
El golpe de un libro sobre su cabeza lo trajo a la realidad.
- Levántate torpe – se dirigió a él Shikamaru, su amigo – en breve llegará el profesor.
- Déjame en paz – vociferó regresando a su posición original.
- Vamos Choji, que ha pasado, Ajisai me dijo que la habías evitado.
Entonces recordó el motivo por el cual lo hizo y una leve capa de sudor lo invadió.
"El día anterior por la noche la lluvia había echo estragos en su cuerpo que deambulaba sin rumbo fijo por la principal avenida. Esperaba sinceramente encontrar algún bar no tan concurrido en el cual sumergirse, esperando no chocar con nadie conocido. Esa mañana había despertado con el chip nuevo en su mente, debía cambiar, lo que estaba haciendo estaba mal. Pero las horas habían pasado y la ansiedad ya se había apoderado de él. Sintió como sus manos sudaban y todo él por dentro ardía, odiaba esa sensación así que entró lo más que pudo al primer bar que vio.
Tenía la pinta de un prostíbulo de mala muerte, no estaba tan animado para entrarle al show ni tampoco quería llamar la atención, o le pedirían su identificación. Sentado lejos del espectáculo se fumó un cigarrillo y meditó. Las chicas se acercaban a ofrecerle bebida y el había aceptado por simple cortesía. En el fondo sabía que no podía, había escuchado el peligro que se corría por juntar ambas sustancias, y no quería ello. Una bella rubia bailaba una sensual canción mientras se iba poco a poco despojando se sus prendas. Sin previo aviso, el recuerdo de una rubia conocida le invadió.
(recuerdo dentro del recuerdo XD)
"La había visto desde que llegó a ese lugar. Debió admitir que le dolió el no haber sido invitado en persona pero de todas maneras no se lo quería perder, no es que le agradara demasiado el chico, pero sabía al menos que ella iría sin pensarlo. Y ahí estaba, de pie junto a la piscina, desde el exterior observándola, como una miserable rata. Por dios, Harry se avergonzaría si se enterara. Y ahí estaba ella, tan linda y a la vez tan estúpida como siempre, siempre tras ese gran idiota sonriéndole, por alguna pendejada que haya soltado. Pero de pronto él se acerca, lo suficiente a ella como para ya sentir su cuerpo vibrar de ira, como todo iba quemándole y únicamente se le venía a la cabeza el deseo de partirle la cara. Temari no estaba, no sabía si no había ido o aun no llegaba, de todas formas, su rubia amiga se encontraba sola, sola con ese imbécil. Había planeado durante media hora acercarse sin causar la cuarta guerra mundial, pero ahora todo había sido en vano, Sai ya la había atrapado y separarlo de él sí que sería complicado.
De un momento a otro todo su autocontrol se fue a la mierda, Ino lo había besado, literalmente se había arrojado a él, y el chico, algo motivado, viendo la oportunidad no dudó en seguirle la corriente. Hubiera ido a separarlos de haber podido, porque ganas no le faltaron, sin embargo algo lo detuvo, algo lo sujeto de los pies y le impidió dar si quiera un paso: su orgullo.
Sin medir las consecuencias entonces se había embriagado, había tomado y tomado viendo a la odiosa parejita darse amor todo el rato, que más podía hacer de todas formas.
Sakura, quien parecía tan ebria o peor que él se acercó a pedirle un baile, el cual poco pudo importarle, así que como pudo la rechazó y caminó hacia otro lado, pero al volver a ver a la rubia lujuriosa, esta ya se había ido, y lo peor, con el chico.
Rápidamente se puso de pie y empezó a buscarla, para su suerte pudo verla, pero se esfumó tras entrar a una habitación junto al pelinegro. En ese momento todo Choji ardió de rabia y celos, esa idiota lograba salirse con la suya cuando quería. Se aproximó primero rudamente a la puerta por la que la pareja había desaparecido anteriormente, sin embargo luego lo reconsidero así que sigilosamente se aceró a espiarlos. Estaba entrecerrada y aunque no se atrevía a abrirla y verlos, oír sus voces y lo que hacían simplemente lo colmaron. Sin poder esperar más abrió de un tirón la puerta".
De vuelta al burdel, dio un primer trago, no le importó, a la mierda el peligro, a la mierda las recomendaciones, a la mierda el chip de cambio, a la mierda todo. Buscaría a alguna prostituta. Justo cuando ya iba por el segundo y su cabeza daba vueltas, el vibrar de su celular lo irritó. Suponía que sería Ajisai, esa molesta niña. Sabía que estaba atraída por él, pero poco podía importarle ella, ni siquiera a estas alturas recordaba si se había acostado o no con ella, de todas formas debía entender que no le interesaba. Pero lastimosamente justo el primer día el profesor de economía les había asignado una tarea, y para colmo de los males le había tocado con ella, ahora tenía sus llamadas perdidas las cuales a propósito ignoró todo el santo día. Sin siquiera mirar la pantalla se decidió a poner fin a la situación.
- Que quieres – bramó molesto y algo ebrio –
- ¿Qué quiero? – se oyó una áspera voz al otro lado de la línea – que crees tú que quiero.
- Papá – se levantó rápidamente al darse cuenta de su error, a su maldita hora lo había pillado.
- Se puede saber que estás haciendo – su voz calmada cargada de ira únicamente aumentaban el escalofrío en el chico, sonaba tan amenazante como de costumbre – que has hecho desde la última vez que hablamos
- Yo… - se tocó la cabeza pensando en que decir, había sido pillado por sorpresa y ni si quiera el efecto del alcohol podía disimularse.
- ¿estás ebrio acaso? – ladró en voz baja amenazante – que mierda es esa música que se oye a lo lejos. Choji, dime dónde estás.
- En el hotel padre, donde más podía estar
- No me mientas – gritó entonces su progenitor descubriéndolo – ¿estás en un burdel acaso? – el chico entonces se congeló y se quedó callado sin entender cómo es que había acertado. ¿acaso había mandado a alguien?, miró a todos lados, paranoico. El silencio fue suficiente para confirmar las sospechas de su padre – maldita sea Choji, reverendo tarado, ¿es que no puedes pensar en algo que no sea alcohol y prostitutas? ¡TENÍAS QUE SER HIJO DE TU PUTA MADRE! – grito fuera de sí asustando al chico. Un creciente odio se apoderó de la mirada del castaño, odiaba cuando se refería a él de esa manera – eres un zángano bueno para nada, eso me pasa por seguir confiando en ti – al no oír la voz de su hijo supo que lo tenía asustado así que para poner un punto final a la conversación agregó – no te basta con que te haya echado de la casa, sino que ahora has decidió ir a vivir de burdel en burdel como una cucaracha. ¡ESO ES LO QUE ERES! Escúchame bien por última vez niño, escúchame que no pienso volver a repetirlo. Te quiero lo más lejos posible de mi casa y si has decidido alejarte también de tu habitación en el hotel házmelo saber así no tengo que seguir manteniéndote con lo caro que me sale que atiendan a tus caprichos. Vete al hotel y será mejor que permanezcas ahí hasta que recuperes la conciencia, te quiero dentro estudiando, ya que me estas demostrando que para guiar la compañía no sirves en nada, solo me traes pérdidas y dolores de cabeza, así que hazme el favor de terminar en buenos términos ese maldito año y luego puedes largarte a hacer lo que quieras, pero no dejaré que dejes mi nombre por los suelos. Esta es la última advertencia Choji, ¡LA ULTIMA! No esperes que llegue para ponerte en tu lugar porque sabes bien que lo vas a lamentar – y dicho esto, cortó la comunicación con el muchacho, quien ya se encontraba tirado sobre la mesa suspirando.
Antes de pasar por el hotel se dirigió al otro lado de la ciudad, donde un alto chico de cabello claro ya lo esperaba con su pedido especial.
Llegó a la habitación y tiró su polera negra, de su mochila sacó una hamburguesa y dirigiéndose a la cocina sacó una botella de jugo y se dispuso a cenar mientras prendía la televisión. Meditó todo el rato en las palabras de su padre hace rato y llego a una única conclusión: era un idiota.
Se dirigió a su baño cuando empezó a sentir de nuevo esa desagradable sensación carcomerle. Se sentó en el retrete pensando que en algún momento pasaría, pero entonces, recordando el premio que llevaba en su mochila, decidió disfrutar más su noche. Y su bien amigo Tony Hadley estaba dentro".
- Akimichi – una lejana voz oyó acercarse – Choji Akimichi, levántese.
- Vamos viejo, no quieres ganarte una falta en la primera semana – volteó a un lado para ver la cara de su somnoliento amigo, quien lo guiaba con sus ojos a otro lado, cuando pudo dirigirse al punto, observó los enfurecidos ojos de Iruka, su profesor de geografía, acercarse a llamarle la atención.
- Que sucede Akimichi, ¿acaso las vacaciones no fueron suficientes? – Iruka a su costado lo obligó a irse al baño a darse un lavado, quizá de ese modo se le quitaría le sueño – no demore.
Se dirigió con desgano por los pasillos de la escuela mientras tarareaba una canción, en su cabeza estaba pasando todo un concierto de rock and roll mientras sentía como su temperatura jugaba con él y subía y bajaba a su antojo. Nuevamente esa horrible sensación de ira lo llenó. Se detuvo un momento a recostarse sintió que su cuerpo pesaba más de lo que podía soportar, mientas oía una perfecta sincronía de su taquicárdico corazón. ¿Qué diablos me está pasando? Se llevó una mano al pecho tratando de calmarlo, pero era casi imposible, de un momento a otro sentía que con las justas era capaz de respirar por sus fosas nasales, así que no le quedó otra que abrir un poco la boca. Pasaron un par de minutos para que su respiración se vuelva a controlar así como también los latidos de su corazón, sin embargo ese sabor amargo y esa pesada ansiedad, solo lo impulsaron a salir corriendo de ahí directo a los baños, tal vez Iruka tenía razón, un chorro de agua helada le calmaría esa desagradable sensación. A paso rápido se dirigió a los servicios ignorando la mirada inquieta, curiosa y hasta por momentos algo temerosa de los demás alumnos que transitaban los pasillos, de todos modos el simplemente ignoraba todo, mientras un sinfín de incoherencias pasaban por su mente. Estaba a punto de doblar una esquina cuando se topó con una rubia conocida.
- Cho… – alzó la voz al impacto, sintiendo sus libros caer y por inercia se agachó a recogerlos, sin esperar aquella contestación de su supuesto amigo.
- Por qué no te fijas – y sin más, sin un perdón, cosa que aunque haya estado bien difícilmente podría pasar, pero al menos una mirada, nada le dirigió el castaño. La dejó ahí sentada con todo su material regado. Temari estaba anonadada.
Tiró la puerta ni bien llegó al baño, adentro un par de alumnos de primero se hicieron a un lado despavoridos. La mirada del castaño era tan inquietante que podría dejar paralizado a quien osara mirarlo, pero a él no le importaba el resto, ni bien entro poco le importó la presencia de los demás, se dirigió a un espejo y se miró por un largo momento.
Konohamaru y Udon, un par de alumnos que apenas cursaban el primer año ya sabían todo acerca de la fama de aquel joven, aunque usualmente anduviera con una sonrisa en su rostro, les asustaba que justo en ese momento estuviera de malas. Observaron cómo estatuas a través del espejo al joven castaño, quien seguía absorto mirándose, a la vez que la expresión de su rostro seguía marcando un evidente enfado. Mostraba sus perfectos dientes, aunque ese gesto no se debía particularmente a una sonrisa. Se pasaron por un momento tratando de entender porque estaría tan irritado, cuando se dieron cuenta que poco a poco el castaño fue desviando su mirada – aún a través del espejo – a la de ellos. Esa asesina mirada fue suficiente para que entendieran que tenían menos de tres segundos para esfumarse, si no querían meterse en problemas.
Cuando al fin se sintió solo abrió abruptamente el grifo y con la ayuda de su mano logró refrescarse la parte posterior de su cuello. Se sintió algo más aliviado, empezaba a sentir que hacía efecto. Definitivamente debo cambiar el chip. Sin embargo, algo dentro no quería recuperarse, se sentía tan débil como si hubiera estado enfermo así que decidió ingresar a un cubículo para reposar un momento.
- Pero quien rayos hizo esto – la voz de un estudiante que acababa de entrar lo hizo volver al mundo. Se había quedado un momento absorto pensando en cómo había conocido a Hidan, y recordó que había dejado el grifo abierto – genial, tendremos que llamar al conserje antes que se hago todo un ensuciadero.
- Ya déjalo, Kidomaru – interino un segundo chico – para eso les pagamos. Oh maldición – el chico había gritado cuando uno de sus papeles accidentalmente cayó en el charco de agua – genial, ahora tendré que trascurrir todo de nuevo.
- Para que te tomas tantas molestias – Choji no podía sentirse más irritado, poco le importaba escuchar tan absurda charla – recién estamos entrando, no hay necesidad de ser rígidos desde un inicio
- ¿Rígido yo?, vamos, sabes que únicamente asisto a esa clase para poder contemplarla um rato.
- ¿Eh? – genial, ahora la conversación se desviaría a un romance no correspondido. El castaño estaba a punto de salir del cubículo y hacer presencia, cuando las siguientes palabras del otro chico llamaron enormemente su atención – oh, te refieres a Ino.
- Ino, por supuesto que es Ino, esa pequeña delicia dorada, rayos, si tan solo tuviera un poco de valor para poder acercarme y ganarla
- De seguro te rechazaría como a los otros muchos que lo han intentado – se burló su amigo. Esto también formó una leve sonrisa en Choji, le gustaba en alguna forma ese peculiar aspecto de la rubia.
- Cállate idiota, no te burles, ella lo ha hecho porque sabe que el resto no son más que una tira de bobos que solo
- ¿Que solo quieren acostarse con ella? Es obvio, quien no querría, vamos yo diría que es la tía más rica de toda la escuela – bueno, eso no podía negar Choji, Ino era caliente cuando se proponía. Siempre. – y no me vas a negar que tú quieres lo mismo que todos.
- Pues sí pero
- ¿Pero qué? no me vas a decir que de verdad te gusta – se río el tal Kidomaru – esa nenita tiene la fama de ser tan buena como se ve así como también de una puta – ese comentario provocó una terrible ira en el castaño, quien se creía ese idiota para llamar así a Ino.
- De que rayos hablas, si a nadie le da bola
- Si, a nadie que no esté en su mismo círculo, otra cosa es si fueras por ejemplo parte del equipo, hay algunos que dicen que ella ya se ha acostado con todos los integrantes, incluso con el mismísimo Shikamaru - ¿Shikamaru? Imposible…
- Eso no es cierto, yo sé bien que hay muchos de ese equipo que quisieran hacerlo pero ella misma los ha ignorado, y vamos, Shikamaru es uno de sus mejores amigos, eso es pecado.
- Pecado para ti dirás – bien, esa conversación ya no le agradaba, tal vez estuvo ahí demasiado tiempo –
- Bueno como sea, al menos hay alguien de quien estoy seguro aún no se ha revolcado
- De quien hablas
- Choji – el castaño al oír su nombre sintió un nudo en su estómago – el segundo del equipo. A juzgar por como la trato la otra vez, de seguro ya ni amigos son.
- Imposible, para mí no se la metió tan adentro y por eso andaba enojada, vamos chico, que los 4 son un grupo cerrado de amigos, quien sabe todo lo que han hecho juntos, y conociendo a los hombres, yo diría que se conocen muy bien en ese grupo.
- A ya cállate, mejor no hablemos de esto sí, de todas formas, la pobre no vino hoy – un sonido alarmó a los dos chicos, alguien había dejado de caer su teléfono desde un cubículo.
- Tonto – susurro Kidomaru regresando a ver a su amigo – ¿a no? Era de esperarse, a la caprichosita Yamanaka de seguro no le agradó nada como fue humillada, así que tal vez decidió cambiarse de escuela.
- Eso es imposible
- Vamos, te apuesto a que mañana tampoco vuelve.
Ambos jóvenes voltearon a mirar a la misma dirección luego de oír un sonoro golpe contra el pavimento. Luego de oír la campana de cambio de turno se fueron dejando nuevamente solo al castaño. Tenía ya los nudillos blancos de tanto apretar los puños, no sabía exactamente que le pasaba. "A la caprichosita Yamanaka de seguro no le agradó nada como fue humillada". No sabía porque pero algo dentro de sus ojos le picaba, por más que contenía toda su frustración apretando los dientes, un leve rugido apenas audible pudo escapar de su boca. Como había dejado pasar por alto todo eso, la había humillado. Su corazón nuevamente empezó su comparsa haciendo que el Akimichi se lleve involuntariamente la mano al corazón.Dios… hasta podría darme un ataque. Inspiró y expiro como pudo, era lo mejor que podía hacer en esa situación, de pronto otra punzada acuchilló su frágil corazón. "Así que tal vez decidió cambiarse de escuela". No, no podía ser cierto, era cierto que él se podía llevar la corona al ser más idiota de todos, pero nunca se lo podían tomar tan en serio, así era él, tosco, sarcástico, hasta a veces impulsivo y matonesco, pero nunca con ella.
- Argg – el dolor cada vez se elevaba mas en intensidad, mientras ahora a su lista de males se había agregado un terrible zumbido en el oído, la cosa no podía ser peor – Arrrggg, vamos tranquilízate Choji, inspira y expira – en ese momento su teléfono sonó desde su bolsillo. La capa de sudor típica de los últimos días había vuelto y no podía odiarse más en esos momentos. El no sudaba, a las justas cuando jugaba un partido, porque justo ahora eso le estaba pasando. Debe ser… - Aló – pudo pronunciar con algo de dificultad, había visto en la pantalla de quien se trataba, pero era un número desconocido – Diga.
- Choji – esa voz, la voz que tanto había esperado oír los últimos días había vuelto, una enorme sonrisa de lado a lado se dibujó en su magullado rostro – acaba de llegar tu pedido.
Se encontraba el castaño de pie junto al gran árbol en el patio principal de la escuela, viendo hacia la calle y esperando el momento en que su auto apareciera. Sabía que no estaba bien salirse y saltearse las clases, de todos modos, ya era demasiado tarde.
Como pudo se escabulló de la persona a cargo de cuidar los portones y se dirigió en auto hacia Hans Place Garden, lo estaban esperando ahí.
- Vaya, hasta que por fin llegaste – el hombre del cabello platinado lo había estado esperando bajo la sombra de un árbol, no sabía bien si estaba fastidiado o solo quería jugar con él un rato – llevo medio día esperándote.
- Logré escabullirme como pude, y apenas lo hice vino, sabes que estaba ocupado – respondió restándole importancia.
- Si estabas tan ocupado entonces no hubiera venido – de mala gana le tiró la bolsa blanca, la cual calló directo a las manos del castaño – cinco onzas, como me habías pedido.
- Súper – la mirada del chico se vio iluminada al tener en sus manos su preciado regalo, levantó el rostro para mirarlo fascinado.
- No sé para qué quieres tanto, de todas formas – se dio la vuelta el platinado – ya sabes que si necesitas algo, no dudes en llamarme.
- Tal vez la otra semana requiera de esto nuevamente – lo detuvo interesado
- Umm – lo miró un momento, para luego darse la vuelta despreocupado – ya sabes que los pagos son por adelantado, como sea, tengo cosas que hacer muchacho, piérdete.
Cuando el alto hombre se fue sin saber su rumbo, se dio la vuelta guardando cautelosamente el encargo en su bolsillo, aunque le quedaba chico para el tamaño de la bolsa.
- Rayos – se regañó a su mismo – que idiota, debí traer mi mochila, mierda, maldita sea deje el otro paquete en la escuela – no le quedó de otra, debí regresar pronto.
De regreso decidió ir a pie mientras meditaba en los planes que tenía en mente, y tomó su dirección a los Kensington Gardens. Atravesó la avenida principal, mientras un par de policías lo miraban inquietados, pues usaba aun su uniforme. Poco le importó, siguió su rumbo.
Su ánimo con todo los últimos días había aminorado, antes era el quien solía llamar a todos para festejar un rato, para jugar un partido o simplemente para pasar el rato, ahora sin embargo, sentía que necesitaba estar solo, si lo llamaban para quedar solo inventaba excusas, incluso si se tratara de salir a fumar un porro. Recordó que la última vez que salió en grupo fue cuando Kiba los convocó para una trifulca contra un grupo de pandilleros. Sí que había estado distante, el mismo lo admitía, pero que se iba a esperar, solo había aceptado para ya no por más regaños. ¿Realmente era un bueno para nada? No entendía, que se supone que esperaban todos de él, sus amigos, su familia, su maldito padre.
"¿Es que no puedes pensar en algo que no sea alcohol y prostitutas? ¡TENÍAS QUE SER HIJO DE TU PUTA MADRE!"
No pudo evitar volver a mostrar sus puños, había perdido la cuenta de cuantas veces había repetido ese gesto últimamente.
"Chouji" – desde que había ocurrido aquello, no pudo sacarse de su cabeza esa horrible imagen, su cara, sus gestos, todo ella estaba aterrada, el en serio la había lastimado – "suéltame me haces daño".
Tal vez todos tenían razón, era un jodido imbécil.
En las puertas del colegio, el vigilante se vio sorprendido al ver aparecer al chico, pero cuando éste le dijo que tenía un permiso para mostrarle a la directora, le dejó pasar sin preguntar más, de todos modos ya tenía bastante para meterse en líos con cada alumno.
Pero el castaño para nada se dirigiría a la oficina de la principal, él tenía ya un rumbo fijo.
Al abrir su casillero empezó a guardar un par de cosas en su mochila negra, y cuando de su bolsillo sacó su celular se dio cuenta que lo había tenido apagado dese hace mucho tiempo. Sin prestarle mucha atención lo encendió, solo para darse cuenta que tenía cinco llamadas perdidas y un par de mensajes de Shikamaru.
*Viejo donde te has metido, Iruka está realmente enojado, dice que reportará tu falta con Lady Tsunade.*
*Maldita sea no me hagas gastar más mensajes, ya va a empezar la hora de física, Asuma debe vernos.*
*Ya me estas fastidiando, donde rayos te has metido, ¿acaso me estas evitando?, más te vale que así no sea o yo mismo me encargaré de pronunciarme, ven ahora mismo si no quieres meterte en problemas.*
*Hola Choji*
Ese último mensaje… no era de Shikamaru, revisó el remitente, Pandora.
Esa niña, sonrió de lado malicioso, acababa de recordar que fue la chica que acababa de conocer días atrás cuando estaba en el bar de Shikamaru. Debía reconocer que desde que la vio la había encontrado interesante, lo suficiente para ya desear pasar una buena noche en su cama. Tranquilo Choji, no es el momento. Además, el mismo la había propuesto, y sabía que ya la tenía en su mano, de no ser así no le hubiera mandado ese mensaje.
Y el equipo de futbol… era cierto, seguro pronto serían las pruebas y Asuma ya debió haber dado las pautas, ¿qué rayos estaba haciendo? En todo caso, ya luego se encargaría de ponerse al día con Shikamaru. Justo cuando cerró su casillero la campana de salida había sonado, así que a toda prisa se dirigió a la puerta antes que algún amigo le cierre el paso.
- Hola – una pequeña figura se interpuso en su camino, justo lo que había estado evitando. Ni siquiera la conocía
- Hola – de todas formas tenía que regresarle el saludo, él no era descortés con las niñas.
- Yukata Sumire, ese es mi nombre – dijo mientras extendía su mano esperando que se la estrechase. debió darse cuenta que a un lado casi escondidas, su grupo de amigas miraban todo a la expectativa, por lo que rápidamente a su mente le vino que seguro era una de las muchas niñas que deseaban algo con él, sonrió lujuriosamente. Sin previo aviso, jaló delicadamente de la mano de la jovencita, y en lugar de estrechar el saludo sus labios fueron directo a su entibiada mejilla, dándole un sonoro beso. A la chica le fue suficiente aquel acto para darle un paro cardiaco. Choji. Akimichi. La había. Besado.
- Es un placer Yukata, me presentaría pero estoy seguro que ya sabes mi nombre – la chica tan solo lo veía petrificada con una débil sonrisa en sus labios, así que el castaño dio por terminado el encuentro – fue un gusto – dijo mientras se alejaba de espaldas directo a la salida del establecimiento, dejando a la muchacha tocándose débilmente la mejilla y su grupo de amigas preguntándole a su costado.
Ya se había sentido a salvo de las miradas de todos, cuando al bajar el último escalón su mirada se desvió al parque frente a su colegio. Y la vio. A la última persona que esperaba ver ese día.
Se veía hermosa, aun no se había dado cuenta de su presencia y se alivió que así haya sido, no quería incomodar más la situación en la que ya ambos se encontraban. Estaba distraída buscando algo en su bolso.
"Choji" – abrió los ojos asustado recordando su voz en aquel momento – "suéltame me haces daño".
Los rápidos latidos de su corazón fue lo único que escuchó el castaño. Ese recuerdo… ese maldito recuerdo le hacía daño.
"Choji" – su mente divagó días atrás cuando la sorprendió – "pero que rayos te ocurre."
"Se puede saber que pretendes" – jaló de su mano sacándola del pequeño cuarto – "aléjate de ella ¿quieres?"
Sinceramente acababa de arruinar todo el progreso que había tenido con ella. ¿Progreso? En tus sueños. Sin haberse dado cuenta, la mirada de la rubia ya estaba clavada en él. Se paralizó al verla. Estaba con esas gafas negras, pero sabía que lo estaba observando. Respiró agitado y de nuevo la ansiedad volvió a invadirle. ¿Qué debo hacer? ¿Me debo acercar a ella? ¿Me echará? ¿Me golpeará? ¿Qué debo hacer? Su mente estaba en blanco. Sabía que le debía una sincera disculpa, pero no sabía si ella estaba dispuesta a captarlo. Pero a juzgar por su rostro, ella también estaba sorprendida.
Entonces, como había estado actuando últimamente, como había aprendido de su actual mascota, se dio la vuelta y huyó del escenario como una rata. Peor que eso. Avanzó, ni siquiera dio la vuelta, no quería ver su expresión. Escapó de ahí cuando pudo y al doblar la esquina aceleró el paso para perderla de vista, pero justo cuando había avanzado un buen tramo, Shikamaru y su grupo de amigos al fondo estaban conversando. ¿Cómo pudieron salir antes que yo? Maldición.
Como de un loco se tratase dio un giro de 180° y casi corrió cruzando la pista. Cuando encontró un gran número de personas reunidas se sintió a salvo de las miradas conocidas, peor de pronto su teléfono empezó a vibrar. Shikamaru.
- Rayos – volteó a ver a todos lados sintiéndose pillado – acaso me han visto, maldición. Uno, dos tres, al cuarto intento, parece que el peli negro decidió darse por vencido, definitivamente el castaño no iba a contestarle. Un nuevo mensaje apareció en la pantalla de Choji.
*Qué diablos tratas de hacer tarado, te estuvimos esperando y jamás llegaste, asuma está realmente enfadado. Como sea, si llega a importarte iremos a dar una vuelta por el Mall recién inaugurado. Alcánzanos.*
Tragó amargo, se sentía realmente mal, le estaba fallando a Shikamaru, estaba seguro que él no se comportaría así de cobarde como él lo estaba demostrando.
Se dirigió al hotel caminando, mientras recordaba el bonito verano que había pasado junto a sus amigos. Ojala me sigan considerando eso….
- ¿Ino? – se acercó a la rubia sentada junto a la piscina - ¿Qué estás haciendo? – la ojiazul volteó sobresaltada al oír la voz del chico, al comprobar de quien se trataba le sonrió y volvió a dirigir su mirada hacia el agua.
- Solo estaba pensando –
- ¿Así que sabes pensar? – se burló de su compañera quien le dirigió una mirada asesina que rápidamente borró, sabía que solo la estaba molestando – pensé que habías salido junto a Temari.
- No, decidí quédame descansando, además creo que he tomado de más, me siento un poco mareada.
- Si es cierto, yo también estoy un poco picado – se acercó a sentarse a su costado, ambos posaron sus pies sobre el agua mojándolos – oye tranquila – se acercó a quitarle la botella de alcohol que sostenía en su otra mano – ya es suficiente para ti no crees.
- Choji – se río ella al sentir el cuerpo del chico rodeándola – y ¿Shikamaru?
- Recibió una llamada de Brie y al parecer discutieron, así que dijo que se daría una vuelta para calmar sus emociones – ambos jóvenes se rieron imaginando al peli negro.
- Como que hace mucho calor esta noche, ¿no lo crees Choji? – mencionó la rubia mientras levantaba levemente su polo dándose aire.
- Si, debemos estar a más de 30 grados, me estoy derritiendo – la acción de la chica no pasó por alto por el castaño quien poco a poco empezó a sentir como su cuerpo iba cediendo.
- ¿Crees que pase algo si decido meterme al agua? – su mirada se enfocó en la negra del castaño.
- A que te refieres – ya no sabía ni lo que decía, por su cabeza ya pasaban más de mil formas en que podría terminar la noche.
- A qué bueno, no estoy en mis cinco sentidos, crees que sea imprudente darme un baño – esa sonrisa, la sonrisa juguetona de Ino Yamanaka, la sonrisa que incitaba a empezar el descontrol total, la sonrisa que lo tenía loco desde hace mucho tiempo. El castaño no pudo sino sonreír juguetonamente.
- No lo sabremos si no lo intentamos, ¿no crees?
Y ese día todo había iniciado, cuando a la mañana siguiente se sintió de alguna forma el hombre más feliz del universo, lo había aceptado, la había estado amando en secreto, aunque luego ella lo hubiera arruinado el aun pensaba que podía arreglarlo, pero sin duda después de lo de ayer, todo estaba acabado.
- Mierda – suspiró rendido el castaño.
Abrió los ojos con pereza cuando sintió un pequeño movimiento a su alrededor. De espaldas se encontraba una mujer dándole la preciosa vista de su redondo trasero, mientras se acomodaba rápidamente su sostén blanco. No podía negar que había sido aliviante para el calmar sus inestables emociones aceptando la invitación de Mika, una de las empleadas que atendían en el hotel de su padre. Habían tenido un buen sexo, realmente bueno, de los que él disfrutaba, por lo menos por ahora podría dormir en paz. Se hizo el dormido cuando la mujer dio la vuelta a observarlo una vez más antes de retirarse, podía correr el riesgo de ser pillada.
Una vez solo, el castaño se puso de pie y se dirigió a la dicha a darse un baño, cuando un pensamiento cruzó por su mente.
Había recordado la apuesta que habían tenido los chicos un día antes de iniciar el año escolar, donde el que logre acostarse con un gran grupo de chicas se ganaba la copa, las de menores años eran las que más puntos llevaban y sonrió recordando a la bella jovencita que había conocido ese día en la escuela. Ya tenía su primera presa. Además no se podía quejar, el no obligaba a nadie, por el contrario eran las mismas chicas las que lo solicitaban. Pero el premio mayor era esa chica… su nueva amiga Pandora, de alguna forma debía apurarse a conseguir el primer puesto, sabía que a esas alturas seguro Kiba o Sasuke estaban codeándose los primeros, mientras el aún no se había acostado con nadie, nadie al menos del colegio, ese nuevo año.
Justo cuando había salido alguien lo llamo por teléfono así que sin siquiera mirar de quien se trataba contestó la llamada.
- Vaya, hasta que te dignas en contestar – era Shikamaru, suspiró, de todos modos ya de nada le valía seguirse ocultando – se puede saber que rayos te ha pasado.
- Hola Shikamaru – saludó amigablemente al muchacho – si he estado un poco ocupado
- ¿Un poco ocupado? Que rayos, desapareciste sin decir nada –
- La verdad es que no me sentía muy bien es todo –
- ¿Es todo? – el pelinegro suspiró pensando que tal vez Temari tenía razón, era hora de una conversación de machos.
- Pero bueno que te pasa, ¿acaso estas de malas?, no tienes que desquitarte conmigo
- Cielos – se tocó la sien frustrado – está bien, ahora mismo iré a tu casa
- No – cortó rápidamente el castaño
- ¿no?
- No estoy en casa
- Y dónde diablos estas
- Estoy en el hotel Shikamaru. Sabes, no es necesario que vengas, de verdad estoy bien más tarde pasaré por tu casa a ponerte al día
- Choji, ¿leíste mis mensajes? Asuma está furioso contigo, no sé porque decidiste no ir al campo, debes contactarte con el cuanto antes
- Descuida amigo, ya lo tengo cubierto, mañana me presentaré y diré que tuve una emergencia
- ¿Una emergencia? Sabes que asuma no se tragará el cuento, si quieres yo mismo lo llamo.
- Shikamaru en serio, déjamelo a mí, más bien cuéntame que de nuevas ha ocurrido hoy día – se dirigió a su cocina americana y sacó un pasar de huevos de la refrigeradora, el hambre ya estaba empezando a hacer estragos.
- Si supieras – bramó enojado el Nara – el idiota de Kiba se pasó de listo
- ¿Kiba? Pero que ha pasado, le partiré los huesos.
- Descuida, ya me encargué de eso.
- Cielos, tal vez si debí ir a verlos
- Si, la verdad es que la pasamos agradable, quitando lo de Kiba, estuvimos los chicos ah, y también se apuntaron Ino y Temari – Ino…
- Oh…
- Choji… - el silencio se volvió incómodo para ambos – deberías hablar con ella, por lo que conversamos, sé que ella no te guarda rencor ni nada de eso.
- Estamos hablando de la misma chica, cierto – trato de bromear el castaño.
- Por favor ya arreglen el problema solo lo vuelven todo más incómodo, es un fastidio lidiar con todo esto.
- Está bien descuida, de hecho lo he pensado, y ya tengo algo en mente.
- Vaya, eres listo, cuanto antes mejor – tenía algo listo, la verdad mientras tenía un encuentro casual con la mucama había estado pensando en cómo volverse a amistar con la rubia, hasta que al final a una idea había atinado.
- Es cierto, cuanto antes mejor.
Después de una agradable cena se quedó sentado en su cama mirando la vista un muy buen rato. Ya se había alistado, se había perfumado pero su cobardía de nuevo lo había frenado.
Cuando dieron las diez supuso que Ino estaría en su casa cenando, así que de nuevo, decidido se levantó y salió del edificio rumbo a su domicilio, repasando en su cabeza una y mil veces la conversación que había planeado.
Holaaa volví, esta poe fin ya se presentaron los 4 presonajes, diganme que piensan al respecto, espero que les haya agradado hasta donde va la historia hasta ahora, diganme sus dudas y suposiciones, que creen que sucederá en el proximo capitulo :P. Eso es todo por hoy, pronto subire el siguiente: Todos. Gaabs
