Holaaa volví. Aquí el siguiente capítulo. Disfruten...
Capítulo 6: Todos
Mientras la campana daba inicio a las clases, la novata del último año caminaba con recelo por el pasadizo directo al salón de anatomía. A su paso podía ver la mirada indiscreta de ciertas chicas y como cuchicheaban por lo bajo a sus espaldas. Nada podía fastidiarle más, deseaba con todas sus ganas ponerlas en su lugar, pero había prometido a su madre comportarse en su nueva escuela, y así pensaba hacerlo.
Suspiró con pesar al llegar a la puerta y asomarse ligeramente para tener una vista de lo que le esperaba. El aula estaba aun semi vacía, por lo que se sintió un poco más segura de dar un paso dentro. Era su cuarto día en la prestigiosa escuela y todo ya estaba cuesta arriba. No había logrado congeniar con nadie, no hubo acercamiento a alguna posible amiga, nadie a excepción del extraño castaño que la había invitado a su casa y que posteriormente por su culpa había sufrido de una gran humillación. Y para colmo de males desde ese momento el chico no se le había acercado, ni cuando lo había visto en uno de los jardines, estaba segura que el la había notado, pero pasó de largo. No podía negar que se sentía decepcionada de tener altas expectativas del chico, pero todo apuntaba hasta ahora que tal vez si era un idiota.
Decidió sentarse en una de las ya escasas mesas vacías en el lugar, ni muy cerca ni muy lejos del pizarrón. Inmediatamente abrió su mochila y empezó a sacar cada una de las cosas que había preparado para esa materia, sus apuntes que había leído el día anterior así como también cuadernos libros y demás materiales. Un fuerte manotazo sobre el escritorio del frente la sacó de sus pensamientos, en efecto al parecer el profesor del curso hizo presencia. Miró el reloj en la pared: 30 minutos tarde.
Inmediatamente el alumnado se puso de pie y una de las alumnas, una castaña que llevaba el cabello amarrado en dos coletas a modo de chongos se acercó al docente.
- Kakashi-sensei – se inclinó respetuosa a saludarlo – que alegría saber que seguirá tomando el curso – se levantó a mirarlo levemente sonrojada – sé que no soy la única feliz con esta estupenda noticia – la voz del resto del alumnado no se hizo esperar, especialmente de las chicas, al parecer todas estimaban a ese hombre.
- Tenten – sonrió levemente enternecido por el gesto de la castaña y sus demás compañeros – es un bonito gesto, gracias, y sí, al parecer a última hora se me informó de esta bella noticia así que no me quedó otra que improvisar algo para la clase y mi presencia.
- Kakashi-sensei – se puso de pie otra de sus compañeras, esta llevaba el cabello color lila y recortado de tal forma que en la parte superior llevaba un corte muy corto, pero el resto de su cabello le llegaba a la altura de sus hombros, amarrados en dos coletas bajas – pero que es lo que le ha sucedido, porqué la…
- ¿Mascarilla? – terminó la pregunta el mismo Kakashi – oh descuida Isaribi, es lo que sucede cuando tratas de curiosear un poco y te contagias de una potencial enfermedad transmisible – al mencionar esto todos los chicos lo miraron asombrados y algo aterrados, la misma Tenten dio un par de pasos atrás, provocando la risa del platinado – es broma chicos – trató de calmarlos – digamos que estoy algo bajo en defensas y esta mascarilla es una barrera para mi sistema inmune, el tema que por cierto tocaremos el día de hoy.
Después de eso, Pandora dejó de prestarle atención, pues siguieron un par de saludos más de un par de chicas a su querido profesor. Cuando escuchó que hablarían del sistema inmune rápidamente volvió a abrir la mochila un tanto exasperada, no era el tema por el que había estudiado el día anterior ya que no era el correspondiente al sílabo del curso. De todas formas sabía que podía leer algo de información en su mini enciclopedia que había llevado consigo esa mañana en la mochila, el problema era donde estaría. Sacó cuanta cosa encontró a su paso en esa enorme bolsa que llevaba por mochila hasta quedar todo a modo de pirámide sobre su mesa, frustrada pues todavía no lo hallaba y aún quedaban más cosas por sacar.
- ¿Señorita? – de pronto el repetitivo sonido de una palma sobre la madera la hizo sobresaltar dirigiendo su vista al frente, concretamente a los ojos negros de Kakashi-sensei. Cuando pudo ver claramente, todos la estaban observando.
- Señor – se levantó de prisa a modo de disculpa chocando en el acto con su mesa dejando caer la pirámide de útiles que había colocado minutos antes. El estallido de risas de parte de todos en el aula no se hizo esperar. Roja como un tomate, agachó la mirada avergonzada y se dispuso a recoger todo cuando sintió un tirón de ardor en su muslo derecho - ¡Auch!
- ¿Se encuentra bien? – rápidamente el peli plateado se acercó a la joven al ver que se había golpeado, pero cuando Pandora observó en cámara lenta la mano de su maestro acercarse peligrosamente a tocar su piel, retrocedió de un susto haciendo que él también retrocediera.
- Yo... – divagó avergonzada mientras sentía que ardía por dentro de la vergüenza. Su mirada se desvió a una mesa más delante de ella y cerca al centro del salón, donde reconoció a un par de rubias mirarla y cuchichear por lo bajo mientras se reían en voz baja. Achinó la mirada al recordarlas - yo estoy bien, no hay de qué preocuparse – dijo mientras se reponía del nuevo desliz y tomaba valor para encarar a todos. El maestro se quedó observándola por un par de segundos hasta que retrocedió hasta llegar de nuevo a su pupitre.
- Bien, antes de que te golpearas y dejaras caer todo, estaba llamándote pero no respondías
- Lo siento señor – se inclinó avergonzada, ya estaba empezando con el pie izquierdo – mi mente se distrajo por un momento.
- ¿tu mente? ¿estás segura? – la muchacha no entendía a qué se refería, incluso aún más cuando lo vio remarcar la ceja – me preguntaba si pertenecías aquí, luego de verte sacar toda esa mercancía dudaba si eras alumna o venías a vender tus útiles – el carcajeo nuevamente se hizo presente, enrojeciéndola aún más que la vez anterior.
- Señor… -
- Es una broma – sonrió entonces el sensei – me di cuenta que eras nueva aquí, si eres tan amable dime cuál es tu nombre para que todos te conozcamos.
- No es necesario señor, ya sabemos quién es ella - Pandora volteó a ver de quien se trataba, encontrándose con una joven de cabello naranja. Definitivamente no la conocía y no entendía de que hablaba la joven – es la señorita "mesa para cinco" – al decir aquello todos estallaron en carcajadas desconcertando más a la muchacha, de pronto rápidamente relacionó todo a los hechos ocurridos el primer día en el patio de comidas. Maldita zorra.
- A ver silencio jóvenes – tomó control nuevamente de la situación Kakashi, cosa que agradeció Pandora – Sasame, que gusto que hayas tenido el placer de conocerla, pero yo aún no – Sasame, como se llamaba aquella fastidiosa muchacha guardó silencio un tanto malhumorada, no le gustaba la actitud que estaba tonando su sensei. Ahora la mirada de Kakashi volvió a recaer en la novata – si eres amable, preséntate como es correcto.
- Por su puesto señor – sonrió por primera vez la muchacha, la vergüenza al fin había pasado – soy Miller.
- ¿Miller? – se rascó la nuca el peli plateado – que nombre tan peculiar.
- Es mi apellido sensei – sonrió la chica.
- Yo te he pedido tu nombre, no tu apellido señorita Miller – achinó los ojos a modo de sonrisa – eso déjamelo para cuando esté enfadado. - La muchacha abrió los ojos con sorpresa para pasar a una sonrisa tímida por lo dicho por su maestro.
- Soy Pandora – le sonrió ampliamente, desvió la mirada un tanto intranquila de sentir la penetrante mirada de Kakashi.
- Mucho gusto Pandora – sonrió el sensei – creo que ya sabes que soy Kakashi, Hatake para cuando te enfades conmigo – seguido de esto le guiño el ojo pícaramente. El corazón de Pandora se detuvo, nunca antes le habían guiñado el ojo de esa manera, ni mucho menos un docente. No supo cómo reaccionar, para cuando pudo, se dio cuenta que éste ya se había dado la vuelta olvidando el tema por completo. Se sentó rápidamente en su sitio.
- Muy bien jovencitos – habló Kakashi mientras recorría el salón y miraba a cada uno de los alumnos – como mencioné hoy hablaremos del sistema inmune.
- Noo – rápidamente las protestas no se hicieron esperar, los chicos querían haraganear un poco más.
- Vamos chicos, están a un paso de salir de la escuela, pongan un poco más de interés – se rascó la nuca divertido – dime Hinata – una muchacha de cabello azulado que había estado al parecer también distraída se puso de pie un tanto sonrojada al oír su nombre, al parecer era bastante tímida – que me podrías decir sobre el sistema inmune.
- El sistema inmune… - repitió en voz baja la muchacha. Pandora la observó bien, era la primera vez que la veía y se sintió mal por ella, seguro no sabía nada y ahora le tocaría castigo – pues… el sistema es… - empezó a jugar con sus dedos a modo de nerviosismo causando cierta gracia – es un si-sistema que sirve para…
De pronto la clase se vio interrumpida por la presencia de una alumna en la puerta pidiendo permiso para entrar. Todos voltearon a verla y algunos le levantaron la mano saludándola, al parecer ya era conocida ahí. Pandora la observó de pies a cabeza. Le llamó la atención su peculiar color de cabello, era de color rosa.
- Kakashi sensei – se disculpó la chica – lo siento mucho, sé que es muy tarde.
- Es una hora y cinco minutos tarde Sakura – apuntó el docente con los brazos cruzados – cuál es la perfecta excusa que tendrás esta vez a tu tardanza.
- Sensei – sonrió la muchacha viéndose descubierta. Pandora nuevamente se vio sorprendida por el nivel de confianza que tenían sus compañeros en aquel extraño profesor – esta vez es una de verdad. La directora me mandó a llamar para llenar un par de hojas en mi historia.
- Interesante – meditó Kakashi mirando fijamente a la recién llegada, quien le mostraba los dientes sonriendo a modo de convencimiento. Finalmente el peli plateado claudicó – pasa, espero que no se repita seguido.
- Hecho - la chica rosa miró a su alrededor y de pronto su vista se centró en Pandora, esta no sabía cómo reaccionar, no entendía porque la miraba así y encima le sonreía, decidió devolverle el gesto – hola – saludó a Pandora cuando se colocó a su costado, entonces se dio cuenta del detalle, nadie más se había sentado junto a ella. No supo exactamente que sentía, si era decepción o alivio.
- Hola – respondió el saludo cortésmente
- Soy Sakura, y tú eres…
- Pandora, mucho gusto.
- El gusto es mío Pandora – mientras las dos conversaban la clase siguió su rumbo, de pronto Pandora vio a la peli rosada un tanto desorientada
- ¿Sucede algo? – preguntó curiosa a la muchacha.
- No es nada – sonrió Sakura – es solo que estoy un poco volada, ni siquiera se de lo que hablan
- Descuida – Pandora sacó de su carpeta un pequeño librito que momentos atrás le había ocasionado un gran bochorno – todo lo que necesitas saber está acá, puedes tenerlo mientras tanto. – la peli rosa se sorprendió del amable gesto de su nueva compañera, no la conocía y ya le había prestado un libro para ponerse al día, algo que ningún chico rico de ese colegio estaba segura haría. Al parecer esa novata era diferente.
- Muchas gracias Panda – agregó con cariño. Pandora la miro sorprendida y levemente feliz, sus antiguos amigos solían llamarla así de apodo – algo me dice que seremos buenas amigas.
Estaban sentadas en uno de los jardines comiendo algo de refrigerio hasta que sea la siguiente clase. La chica del cabello naranja hablaba de un nuevo rumor que corría por los pasillos ese mismo día, mientras Ino e Isaribi opinaban al respecto. Si bien el cuerpo de la rubia de ojos aguamarina estaba presente, su mente no. Veía desde lejos al grupo de chicos jugando fútbol, destacando entre ellos el fornido chico asiático, y aunque no pudo evitar sorprenderse, ya que él había salido del equipo el año anterior, ahora no pudo evitar entristecerse. Se llevó las manos a un colgante que se mecía en su pecho y lo apretó con fuerza.
-Flashback-
- Ya dime Kio, ¿Qué es? – el entusiasmo podía con ella, su novio le había preparado una sorpresa especial y no podía esperar para ver de qué se trataba – ¡Kio! – todos sus sentidos estaban alerta, al haber perdido la visión producto de la improvisada tela a modo de antifaz sobre sus ojos que le impedía arruinar su sorpresa, de ese modo pudo sentir como un escalofrío los tibios labios de su novio palpar suavemente su mejilla, aún se sonrojaba cuando él hacia esas cosas.
- Tranquila impaciente – de pronto sintió las manos de Kio pasar por su cuellos dando leves toques, a modo de caricias mientras seguía besando su mejilla y el resto de su rostro. Temari se sentía en la luna – ya está.
- ¿Eh? – poco a poco le fue retirando el vendaje – ¿era un beso? – el muchacho rio levemente y la tomó de la mano.
- Acércate al espejo – la rubia aun no entendía que se traía entre manos Kio, sin embargo le obedeció, más cuando estuvo de pie junto al espejo, sus ojos bajaron a un pequeño detalle que adornaba su pecho: un colgante – sé que no es la gran cosa, pero sé que te gustará – los ojos de Temari se humedecieron, era el regalo más hermoso que haya podido recibir.
- Me encanta – la pareja se abrazó emocionada para fundirse en un delicado beso.
-Fin del flashback-
- Y bien – el ligero codeo que le propinó su amiga la sacó de sus recuerdos, apartando la mirada, pero tarde para que Ino se enterara lo que le pasaba por la mente.
- Preguntábamos qué opinas al respecto Temari – intervino Sasame, acomodándose un par de mechones tras la oreja al ver pasar a un grupo de chicos guapos.
- Sobre que…
- Sasame – interrumpió Ino a Temari – cuantas veces te he dicho lo estúpido que es eso.
- ¡¿oh?! – la mencionada la miró avergonzada.
- No puedes ir por ahí haciendo esos gestos ridículos cada vez que veas a un chico guapo, por dios Fuma, que se trata de nosotras, si quieres ser parte de esto ya deja todo eso atrás, ¿quieres?.
- Disculpa…
- Tranquilas chicas – la de ojos aguamarina ya había vuelto de su estado de ensoñación – saben, se me había ocurrido organizar una salida a la playa para inaugurar el nuevo año escolar, que les parece
- ¿solo las 4? – Isaribi deseaba en el fondo que sean invitados los chicos del equipo de fútbol – ¿digo… no habrán chicos?
- Tranquila Isaribi – bromeó Ino – vamos, no me digas que deseas formar parte de las listas de los idiotas esos una vez mas – Temari regañó con la mirada a su amiga por el comentario, incluso para ella era bajo.
- Eso es imposible – Sasame recuperando su aire destructor atacó a su amiga – si ya perteneció a una lista antes dudo que vuelva a pertenecer a otra.
- Y tú qué sabes eso – se levantó enfadada la de cabello lila – solo sientes envidia porque sabes que Naruto lo hizo conmigo primero, de hecho nunca te hizo caso.
- Sí, pero prefiero eso a que solo hayamos pasado una noche por su estúpido juego
- ¿estúpido juego? Claro que no todos saben que intentó algo conmigo
- Si, y cuando lo consiguió paró, vamos no seas estúpida, fue solo por la apuesta.
- Basta niñas – las calló irritada Ino – Sasame, es vulgar verte discutiendo de ese modo entre nosotras – Sasame la miró curiosa, después de todo fue Ino quien mandó la primera indirecta y ella solo le siguió el paso – y tu Isaribi, por dios ten un poco más de dignidad – la muchacha enrojeció al instante – era obvio que fue por la apuesta, ya sabes cómo son los idiotas, mil veces he dicho que no son de fiar ninguno de ellos y ustedes como tontas van siguiendo sus pasos. Además…
- Además – agregó Temari analizando la absurda discusión – Naruto ya tiene novia, no tiene caso que sigan con esto.
- Pff… - ese sonido bajo no pasó inadvertido para ninguna de las dos rubias
- ¿Pff que? – el regaño de Ino la calló por un instante, sin embargo no quería dejar su nombre por los suelos
- Bueno que, he oído por algunas que Naruto también aceptó el reto.
- ¿Qué? – la cara de sorpresa de la rubia de ojos azules no se hizo esperar – cretino.
- Pobre Hinata… - Temari dirigió la vista de nuevo a la cercana cancha de futbol, los chicos aún estaban entrenando. Era cierto, a ella siempre le pareció estúpido todo eso pero para los hombres era la mejor forma de demostrar su hombría, haciendo un concurso de quien se acostaba con la mayor cantidad de chicas. Miró ahora con tristeza a Kio, si bien todos habían respetado el hecho de que él tenía novia, nada más ni nada menos que Temari, ahora estaba libre y conociéndolos a todos lo iban a convencer de acceder al estúpido juego. Aun recordaba cuando descubrió a Shikamaru dentro de eso, le molesto el hecho que ella pensó que sería demasiado maduro para estar dentro, pero al parecer no, su chip de macho fue más fuerte. Al diablo los machos.
- Muy bien chicos – Sarutobi tocó el silbato por última vez para dar por terminada la sesión de entrenamiento, convocando a los jóvenes a reunirse junto a él – ha sido un muy productivo día, han entrado muy duro, hay ciertos puntos que me gustaría discutir con cada uno de ustedes ya que los estuve observando muy bien mientas jugaban, sin embargo creo que lo dejaremos para otro día.
- De acuerdo sensei – intervino un cansado Naruto, el hambre ya le hacía estragos despertando en él sonidos incómodos para el resto de sus camaradas – ahora por favor déjenos ir ya, el hambre me esta matando.
- Que hablas tarado, queda menos de una semana para las audiciones, es ahora cuando debemos entrenar duro – un igualmente agotado Kiba reprendió la actitud de su rubio migo, era cierto, quedaba poco tiempo y él tenía que ganar a como dé lugar. Dirigió su vista al pelinegro de la coleta alta, levantando la ceja al encontrarse cara a cara.
- Silencio los dos, la clase aún no ha terminado – les llamó la atención Shikamaru Nara.
- Quien te crees que eres – por lo bajo sin que el sensei, preocupado buscando algo en su celular, se diera cuenta, le mostró los puños que hace rato contenía. El Nara por su puesto lo vio, sin embargo sonrío burlescamente.
- Soy tu capitán, así que cierra la boca y obedece – el tono en que lo dijo acabó con la paciencia del Inuzuka, quien como un rayo se puso de pie con la intención de saltarle encima.
- Que rayos te sucede Nara, ¿crees que eres mejor que yo acaso? – la intervención oportuna de Shino logró apaciguar el momento, el sensei ya había levantado los ojos del aparato para prestar su completa atención en el dilema. Muy curioso, dos de sus mejores chicos discutiendo por alguna trivialidad – déjame sacarte esa sonrisita burlona, te demostraré de que estoy hecho, no eres nadie Nara, ¡nadie!
- Alguien me puede explicar que rayos está pasando – todos los jóvenes voltearon a mirar a su sensei, el cual parecía haber cambiado su estado de humor, conservando aún su pacienciosa mirada, dio un largo suspiro imaginando lo que se venía – porque veo peleando a mi equipo.
- Sensei – el primero en ponerse de pie fue Shikamaru, si bien no había sido enteramente su culpa, por los años que llevaba siendo el capitán había aprendido a asumir la culpa de los errores de todos – lo sentimos, fue un problema perso…
- ¿personal? – rio por lo bajo Asuma – personal… - miró el césped por un largo rato, un muy largo rato haciendo más incómoda la situación y haciendo que Shikamaru se sienta cada vez más idiota. Se había metido en un absurdo por culpa del idiota de Kiba.
- Si sensei – el siguiente en ponerse de pie fue Kiba, a Shikamaru no le sorprendió sin embargo esto, después de todo Kiba podría ser idiota pero no un cobarde – sinceramente fue mi culpa, es un malentendido.
- Y podrían contarme de que se trata este mal entendido, tal vez podría ayudarles – el encendedor plateado jugueteaba en las manos del entrenador, creando un ambiente incómodo y a la vez siniestro. El silencio era sepulcral, lo único que se oía eran las uñas chocar contra el llamativo encendedor – hablen – los jóvenes levantaron la mirada, la última frase del sensei la había dicho con la más absoluta seriedad, dando una orden.
- Shikamaru y yo… - bajó la mirada, no estaba seguro si debía decirlo, pero al fin y al cabo se enteraría en un par de días así que tomó el valor para enfrentarlo – Shikamaru y yo discutíamos sobre la capitanía de este año entrenador.
- Capitanía eh… - tomó asiento en uno de los troncos que adornaban los laterales de la cancha de entrenamiento, le daba dolor de cabeza de solo pensar que lo primordial estaba faltando en su equipo.
- Así es sensei – el pelinegro miró desconfiado a Kiba, meditando si debía seguir o no – este año, al parecer se presentarán más postulantes para el puesto, solo discutíamos si sería lo adecuado o no, ya sabe, debido a dónde estamos y cuanto nos hemos esforzado estando a puertas del campeonato.
- Asi que es eso…
- Este año postularé yo también Sarutobi sensei, le decía a Shikamaru que no le dejaría el camino fácil, que también tengo dotes para serlo.
- Entiendo – el entrenador había permanecido gran tiempo con la cabeza agachada, como meditando cada una de las palabras dichas por ambos jóvenes, no era estúpido, había visto rivalidad entre ambos y pase lo que pase, quien sea su capitán no podía existir rivalidad entre este y uno de sus jugadores, eso era inconcebible dentro un equipo, y más aún tan cerca del campeonato. Exhaló resignado aceptando el duro trabajo de confianza que debía desarrollar con el grupo, además ya lo estaban retrasando demasiado - De acuerdo, si eso es lo que hablaban, estará bien por ustedes – los jóvenes se miraron sorprendidos, estuvieron a punto de ir a los golpes de no ser por Shino y al parecer el entrenador ni siquiera se había dado cuenta, Kiba estaba feliz y aliviado, sin embargo Shikamaru no podía tragarse eso, era muy astuto.
- ¿eso es todo?, entonces nos iremos.
- Aún no he terminado Shikamaru – Kiba cerró los ojos, maldición, si se dio cuenta. Shikamaru entendió lo que estaba pensando, ¿de verdad pensó que no se enteraría? Tarado… - como sugerencia personal les diría que arreglen sus problemas fuera de chancha, y como su entrenador añadiré – miró a los jóvenes con cierta malicia – que mañana mismo me traerán un reporte completo de lo que significa el termino "equipo" para ustedes, y lo que el resto piensa de eso, ya saben busquen libros, entren online, además que será muy importante su opinión personal, quiero 20 hojas llenas escritas a mano con un mínimo de 50 líneas por hoja, así que ya saben chicos, hacer la letra más grande a modo de trampa no los salvará.
- ¿es un chiste? – Kiba como siempre hablando antes de pensar, eso era imposible, no tendrían energía pata hacer eso. Es un fastidio, Shikamaru al menos lo mantenía dentro.
- No, no es un chiste Kiba – miró sarcásticamente al castaño que ya se cogía la cabeza por el prematuro dolor de cabeza – y tampoco es un fastidio Shikamaru – el pelinegro suspiró, estaba claro que su entrenador leía sus pensamientos – más adelante me agradecerán, así que cambien esas caras, que ya es hora de salida, usen cuidadosamente su tiempo, organícense.
- ¿Hora de salida? – un enérgico Lee ya se había recuperado del anterior partido – pero aún queda más de una hora sensei, podemos entrenar un poco más.
- Ya falta poco para que acabe el turno Lee, así que les dejaré el resto de tiempo libre para que vayan a estudiar o entrenar, o lo que quieran – dijo levantando las manos restándole importancia a lo que deseen hacer sus alumnos, y sin importarle nada sacó la famosita cajetilla de cigarrillos del bolsillo de su buzo, en ese lado de la cancha no habían cámaras así que poco le importaba, los chicos ya se habían acostumbrado a eso.
- Vamos Lee, que no te diste cuenta – un travieso Naruto codeaba de lado al larguirucho de su amigo mientras lo miraba cómplice – Sarutobi sensei esta apurado porque de seguro quedó con Kurenai sensei, que más podía ser.
- ¡ ¿Qué dijiste?! – en un abrir y cerrar de ojos el entrenador ya estaba delante del muchacho con un aire de furia en sus ojos y mejillas… o era… ¿vergüenza?
- Sa…sarutobi sensei yo no…
- Estás castigado Naruto, te quedarás a recoger los balones e indumentaria y limpiar la cancha entera, el resto puede ir a almorzar a sus casas.
- ¡¿queee?! - el rubio se puso de pie en menos de un segundo tratando de defenderse – pero sensei yo solo dije una bromita, como me va a hacer eso, pero señor – los demás se tapaban los ojos con vergüenza de ver a su amigo ser arrastrado por el entrenador quien trataba de sacárselo de su tobillo – vamos sensei por favor, es que no sabe apreciar las bromitas, no diga eso, no yo solo, por favor sensei, retire lo dicho…
- Adiós – y antes que se dieran cuenta, Sarutobi sensei se esfumó, antes que sus alumnos vieron de lo sonrojado que estaba por las palabras del muchacho.
- Bueno, fue un placer – Kio se puso de pie para retirarse acompañado de Sasuke, quien solo veía con pena a su amigo rogando a todos que se quedaran a ayudarlo.
- Que idiota –
- Ya date prisa Naruto y no hagas más escandalo – Shikamaru también se dispuso a retirarse, Kiba lo había agotado, física y mentalmente, no podía obviar que tenerlo de rival amistoso, pues el sensei formaba equipos para hacerlos competir entre ellos, donde ocasionalmente el Inuzuka hacía del capitán contrario, era un duro trabajo.
- Viste como lo puse en su lugar, te lo dije Shino, será mejor que se vaya preparando porque lo bajaré de la nube donde está – la lejana voz del escandaloso de Kiba le indicó a Naruto que lo habían dejado solo, incluso Lee ya se encontraba con un grupo de chicas en los palcos fuera del lugar, estaba solo.
- Pero que injusto, es injusto, ellos casi se van a los golpes y yo soy el que debe limpiar todo, es injusto, muy injusto.
Ese día ni siquiera se había levantado temprano para asistir a la escuela, la resaca lo tenía matado y ya era más de una hora tarde, así que decidió cerrar los ojos un momento más.
Para cuando se levantó nuevamente ya era demasiado tarde y la voz de Shikamaru diciéndole que debía ser más responsable con respecto al futbol le martillaba la cabeza, media hora antes que culmine la clase salió de su casa camino a la escuela, hablaría con Sarutobi sensei de una vez por todas.
- Él ya se fue – la voz de Sasuke algo irritado por haberlo interrumpido mientras coqueteaba con una morena fue un duro golpe, maldita sea, ¿Cómo que se había ido? – pero la clase acaba en 15 minutos.
- Si, y mírame, ¿acaso me ves dentro de ella?, ya todos se fueron Choji, llegaste tarde.
- Maldición.
No le quedó otra que ir directo a su casillero, había dejado un polo que le gustaba y deseaba usarlo.
- Choji Akimichi – la irritante voz de Kiba llegó a sus oídos. Y ahora este que se trae…
- Kiba, que tal
- Aquí con el teléfono de una nena en la mano – dijo mientras le mostraba orgulloso un pedazo de papel que llevaba consigo – la que si tengo suerte esta noche será mi mmm… - se cogió la barbilla a modo de meditación – ¿la quinta? Tal vez.
- Vaya, veo que te ha ido bien, provecho para ti.
- Si, un gran provecho – sonrió zorrunamente el Inuzuka – y dime, como te va a ti, no te he visto moverte en el área aún, al igual que el tonto del Nara, parece que este año se dejarán ganar fácil.
- No te lo creas Kiba – se defendió levantando el rostro – si contamos a la belleza con la que desperté esta mañana, déjame quitarte las expectativas al decirte que ya es mi séptima conquista
- ¿Qué? Séptima – abrió los ojos y la boca el castaño al oír eso – imposible, recién vamos por el cuarto día, pero como…
- Un caballero no dice sus tácticas –
- ¿Séptima?, no estarás hablando de chicas ¿verdad? – en ese momento el pelinegro de coleta alta se unió a la conversación situándose junto a su amigo.
- Y a ti quien te llamó idiota, ni siquiera estas siendo parte de esto, que te quede claro que no solo te destrozaré en el futbol sino también en chicas.
- Vamos chicos – calmó todo el castaño ausente – ambos saben que eso no podrá ser, ninguno de ustedes ganará porque yo seré el ganador
- Oh sí, eso ya lo veremos
- Cuando abran los ojos y se pongan las pilas ya no habrán chicas disponibles porque todas ya será mías.
- Problemático… - tanto el pelinegro como el castaño se miraron con complicidad, Shikamaru se alegró para sus adentros, al parecer su amigo había vuelto y eso le alegraba demasiado.
- Si, como digan perdedores, no seguiré perdiendo el tiempo con ustedes – dijo antes de marcharse el Inuzuka.
- Eh... como quieras – le restó importancia –
- Y dime, al fin te dignaste en venir, pensé que faltarías – le dijo mientras colocaba su brazo alrededor de sus hombros a modo de abrazo – aunque llegas tarde, como siempre.
- Si digamos que tuve una noche loca – sonrío libidinosamente, el pelinegro lo captó.
- Nunca cambiarás…
- Chicos – la sonrisa de Temari captó toda la atención de Shikamaru, amaba verla sonreír de ese modo – te estuve buscando Shikamaru… - su mirada voló al rostro de Choji y no pudo evitar apagar su sonrisa… quedaban aún cuentas pendientes – Choji…
- Temari… - el castaño muy por dentro también se sentía avergonzado, recodó todo lo malo que hizo a su amiga la otra rubia, y sabía que Temari estaba a favor de ella. Sin embargo, su orgullo no permitiría disculparse con ella, ya luego arreglaría el asunto con Ino, así que decidió hacer lo que siempre hacía para desviar tema y tensiones, molestar – sí, yo estuve muy enfermo estos días, pero ya estoy de vuelta, y confieso que también te extrañe un poco – la mirada de Temari era de desconcierto puro, pero a juzgar por la sonrisa coqueta de Choji seguro era una broma más – sobre todo porque no podía jalarte de las coletas – la rubia lo empujó levemente y decidió seguir el juego, para luego voltear a ver a Shikamaru
- Muy bien, hay algo importante de lo que debemos hablar – el pelinegro rodeó a su rubia amiga con su brazo por los hombros
- Tú dirás
- Y tu – giró a mirar seriamente a Choji, éste desvió los ojos en una milésima de segundo – contigo hablaré después, por ahora hemos levantado la bandera de paz – el castaño no dudó en brindarle una sonrisa de agradecimiento, sus amigos tenían toda la razón en llamarle la atención, pero no quería agobiarse por ahora.
- Como digas – luego de una ligera reverencia sarcástica por parte de Choji, Temari prosiguió a indicarles a su par de amigos lo que tenía planeado para el fin de semana, ambos chicos obviamente no se pudieron negar.
La popular rubia de ojos celestes se retocaba los labios en el baño del segundo piso, a su lado, Isaribi y Sasame cuchicheaban mientras veían el teléfono celular de una de ellas. De pronto una castaña se asomó ´por la puerta.
- Ino – la ojiceleste desvió sus cristalinos ojos a través del espejo para encontrarse con los marrones de la castaña – y compañía.
- Tenten – le sonrió con fingida amabilidad, cuando la recién llegada dio la vuelta desvió los ojos con indiferencia, contrastando el fastidio que mostraban sus compañeras que habían sido semi – ignoradas por la castaña. Cuando la rubia dio un par de besos al aire para probar en todos los ángulos como se veía su nuevo lápiz de labios, volteó a ver a sus amigas – que tal me veo
- Espectacular
- Toda una diosa – ambas seguidoras se miraron con suficiencia
- Lo sé – sonrió picara la rubia ante el espejo mientras se daba un guiño - ¿Dónde diablos se ha metido Temari?
- Dijo que iría a buscar a Shikamaru – Isaribi y Sasame se miraron coquetas, todas intuían que algo sucedía entre aquel par aunque ninguno quería admitirlo, de todas formas Shikamaru estuvo gran tiempo con Brie y Temari con Kio.
- Shikamaru, mmm debe estar en las canchas, vayan a avisarle que la estaré esperando en la cafetería – ordenó a su séquito de muchachas – y no tarden quieren-
- Enseguida volveremos Ino – la rubia revisó su móvil por quincuagésima ves en el día. Se sentía triunfante. Adoraba disponer de muchachas que estén dispuestas a pisar el suelo por ellas, por ganarse su confianza, y es que eso era ser parte del Queen B. con Temari a la cabeza, ella como su mano derecha y ese grupo de chicas siempre atrás complaciéndolas. Y quien no quisiera eso, se ganaban popularidad, fama, favores, incluso les regalaban un par de prendas fuera de temporada cuando las pobrecitas no tenían que ponerse, eran sus esclavas personales, Temari les llamaba amigas pero ella sabía bien que ambas las consideraban como lo que eran, sus esclavas escolares. Miró su cuenta de Facebook, pasaba las imágenes esperando algo con que entretenerse, oyó a Tenten bajar la palanca y procedió a salir del cubículo a lavarse las manos.
- Vaya, veo que se fueron tus guardaespaldas.
- Si – respondió mientras se veía las uñas – las mandé a un encargo.
- Te oí – rio la castaña
- No tienes nada mejor que hacer que espiar a la gente – ambas miradas, celeste y marrón se veían retadoras, habían sido amigas hasta que poco a poco se separaran, Tenten por creerla superficial y estúpida, e Ino por creerla una traidora, sin embargo se veían con respeto aún a lo lejos.
- Al menos no sigo a una boba como su colita a todas partes.
- Cariño, a mí me siguen, yo no sigo – se defendió la rubia.
- Já – la venita en la frente de Ino se había acentuado. ¿acaso trataba de jugar con su paciencia? – si eso quieres pensar, vamos que todos saben que entre tú y ella, ella siempre sale ganando.
- No tienes nada mejor que decir? Lo único que haces es tenerme envidia, tu aunque quisieras nunca podrás ser como nosotras, lo tenemos todo nena, dinero, popularidad, chicos.
- ¿dinero?, por dios, eres tan tonta que no eres capaz de ver a tu alrededor, todos estudiamos en el mismo lugar todos damos la misma mensualidad, todos llevamos lo mismo en la cartera, todos somos ricos Ino-tonta, no eres la única.
- Pero no todo lo merecen – levantó la cabeza, no se sentiría mal por las palabras de esa idiota.
- Acéptalo Ino - se aproximó la castaña a la puerta – esa es tu vida, ir de tras de la "abeja reina", la lame bolas de la escuela – ni la mirada enrojecida ni el gesto fruncido de la rubia podía ya detenerla – pero nunca serás como ella, por más que te pintes, por más que te arregles, no trates de esconder lo que eres, nunca tendrás su belleza.
La rubia abrió levemente la boca, quería responderle, pero no pudo, solo atinó a escuchar la puerta del baño chocar al cerrase, así como su corazón latir tan fuerte. No podía ocultarse a sí misma que eso le había dolido, le había dolido enormemente. Se acercó al espejo a observarse, no pudo evitar contraer su rostro. Maldita Tenten, malditos todos. Abrió el grifo y se quitó todo, el labial, las sombras, la base, nada era suficiente. Admiró su rostro en el cristal mientras las gotas caían por sus mejillas. Esa era realmente ella, al natural, se veía fea, gorda y fea. Miró su plano vientre, maldiciendo en su interior haber nacido deforme, trató de recordar si ese día había siquiera desayunado o tal vez de nevo lo había dejado en la bandeja sobre su cama, no importaba, las ganas la estaban matando. Se dirigió al cubículo abrió la puerta y se encerró en el baño, arrodillada junto a su lugar favorito dejó ir sus penas, su miedo, todo su encanto.
- Vaya es increíble que vivas tan cerca de donde vivo, eso es genial, ya que eres nueva necesitas a alguien que te apoye.
- Así es – sonrió amablemente Pandora.
- Descuida, es un alivio que me hayas conocido a mí, hay tanta gente tonta en este sitio que acabar en el grupo equivocado sería el fin del mundo.
- ¿Tanto así? Pensé que esta era una escuela normal
- Normal quien te habla amiga – dramatizó la peli rosa – normal menos del 1 por ciento, aquí se tiene que lidiar con una tanda de idiotas, y para añadirle también hay princesas que se creen las dueñas de la escuela, pero descuida si estas a mi lado sobrevivirás este ultimo año.
- Entonces es un alivio realmente, no quiero conocer a ese tipo de gente.
- Por cierto ya los has conocido – miró de reojo a la desorientada chica – el primer día, en el comedor, ¿es por eso que te dicen ese feo apodo?
- Oh cierto – recordó con furia el bochornoso momento – si, como fue eso…
- ¿Mesa para cinco? Olvídala, es una tonta.
- Ni siquiera sé quién era, no recuerdo haberla visto en la mesa.
- Es Sasame Fuma, para todos Fuma, tan insignificante que nadie se toma el trabajo de recordar su nombre. Es una de las taradas que forma el séquito de muchachas que siguen fielmente a la "abeja reina"
- ¿Abeja reina?, ¿existe eso también aquí? Vaya…
- No son más que un grupo de tontas que se creen las dueñas de todo, a la cabeza la peor de todas, se hace la difícil de alcanzar, la intocable, pero entre nos no es más que una desgraciada. Junto a ella está su inseparable perra amiga, esa es la peor de todas, ambas el dúo de las malditas rubias.
- Espera… no me digas que…
- Si, chicas ellas son, las que te trataron mal aquel día, como lo pudiste ver así son, está en su alma arruinar la vida de los demás.
- Vaya… sí que son malas.
- Uff, tengo tanto que decirte, acompáñame a mi casillero.
Cuando llegaron al sitio, Pandora todavía procesaba la información, no podía entenderlo, como había gente tan mala junta, ese lugar sí que era el infierno.
- Aguas, ahí están – jaló de su brazo y se escondieron tras un muro. Pandora aun no entendía que pasaba.
- ¿Qué? – la peli rosa raídamente le cubrió la boca con su mano.
- Silencio, nos escuchan – lentamente asomaron sus cabezas – te decía que ahí está el grupo de la hermandad del infierno, los famosos B4
- ¿B4?
- No preguntes porque nadie lo entiende, pero ahora te explicaré un poco de cada uno – Pandora miró la escena, a un lado se hallaban un par de chicas, una de cabello color lila y otra anaranjado, rápidamente pudo distinguir a la tal Sasame Fuma, ambas concentradas riendo mientras veían una tableta, un poco a lejos de de ellas, se hallaba un par de chicos, distinguió a la rubia y al pelinegro que vio hace días en la mesa, ambos cariñosamente abrazados conversando. al otro lado de la rubia, de espaldas un castaño, no veía su rostro pero intuía de quien se trataba. Acaso será… - la niña del cabello naranja que mira atentamente la tableta ya sabes quién es
- Sasame…
- Exacto, Sasame Fuga, no hay mucho interesante que hablar de ella, si, se podría decir que es una niña rica aunque de igual manera la considero una tonta. Su familia es muy rarita pero prefiere no hablar de ello, de todas formas a nadie le interesa, es de las que sigue la colita de las rubias buscando un lugar en el mundo. Ilusa – Pandora miró intrigada a la chica, vaya que debía tener poca autoestima, ¿realmente existía gente así?
- Vaya…
- Si, vaya… en fin, la del cabello lila a su costado
- Creo que la he visto antes
- Debe ser, compartimos muchas clases juntas, en fin ella es Isaribi, tampoco hay mucho que hablar de ella, se dice que no tiene padres, tu sabes, huérfana, vive con un tío-tutor aunque no se sabe realmente cuál es su parentesco, al parecer es un tipo medio científico loco, rara vez viene a verla.
- Debe ser complicado
- Mm si algo así, bueno. Pasamos al chico – sonrió pícaramente – creo que es alguien un poco rescatable del grupo aunque no deja de ser alguien a quien debes mantener lejos
- ¿Por qué lo dices? – la chica miraba atentamente al peli negro, sí que era guapo, bastante guapo, tenía un rostro de niño lindo, pero quien sabe cómo sería por dentro…
- Shikamaru es… - la peli rosa pensó sus palabras – pues él es un chico muy apuesto. Shikamaru Nara, hijo de Shikaku Nara vaya sí que tienen poder ellos, dueño de una cadena de supermercados y sitios de diversión pública, tú entiendes bares, restaurants, discos, todo eso, todo directo a los bolsillos de los Naras. Además de ser los numero uno en diversión publica es el número uno aquí en la escuela, y no solo hablo de su apariencia – se sonrojó levemente la chica – es el capitán del equipo de futbol, y tú sabes lo que eso significa, semanalmente organizan fiestas a todo dar con todas las chicas a su disposición, se dice que se codea con bellas modelos, eso sí, ninguna chica es suficiente para él, sentimentalmente hablando ya que no se negaría a una noche con alguna chica que caiga a sus encantos, eso sí, solo una, el peli negro se cree demasiado como para repetir.
- Eso es… intenso – no podía creer, ella se había perdido en apuesto y poderoso, vaya que era cierto, Shikamaru era guapo por donde lo veían – y la chica rubia del lado.
- No es una simple rubia, es La Rubia – rio la peli rosa – Sabaku No Temari, sí que hay mucho que hablar de ella, pero te lo resumiré en estas palabras: presumida, rica, disque hermosa- ironizó – presumida, inalcanzable, presumida, popular y… ¿ya te dije que era presumida?
- Sakura – ambas rieron –
- Es la verdad, mírala, todo lo que te he dicho se resume en estas simples palabras: Abeja Reina
- Ella es…
- Sí, es la abeja reina de esta escuela, es la que manda en el grupito y tiene su séquito de guardaespaldas, por dios ya debe haber alguien que la baje de su nubecita, no es que sea la gran cosa… - Pandora meditó todo lo que le decía la peli rosa, en algún tiempo atrás hubiera deseado todo eso, esa enorme popularidad en su escuela, pero ya se había resignado, no era la más popular de todas y sobre todo no era mala persona, pero viéndolos a ellos, tan felices, en lo que suponía era su oscuro corazón, ¿alguien podía vivir así siendo tan disque malo? Pero el chico…
- Acaso ellos dos son… - Sakura entendió a lo que se refería su amiga, la parejita estaba muy cariñosa ahí sentada, típico del parcito.
- ¿novios? – terminó la frase – No, por más que lo puedan aparentar no lo son, ya te dije que nadie es suficiente para Temari, incluso su mejor amigo, aunque varias veces ha parecido lo contrario no lo son ni nunca lo han sido. Además creo que él tiene pareja, es una chica un año menor, y Temari estuvo con otro de los alumnos, miembro del equipo de futbol claro, de otro modo no lo pensaría –
- Sí que tiene sus límites – por alguna razón oír que Shikamaru tenía pareja le dio una… ¿punzada?
- Pero en fin así están las cosas con esos dos, así que no te confundan – justo en medio de la oración el castaño que había permanecido de espaldas se puso de pie y se dirigió a sus amigos, en el rostro se notaba felicidad
- Choji – susurró atrayendo la atención de la peli rosa. Aun no le hablaba de Choji, y no quería aun juzgarlo, después de todo se había portado bien con ella, aunque la haya ignorado y todo eso, por alguna razón deseaba conocerlo mejor.
- Oh y falta Choji – en ese momento los ojos del castaño se desviaron al par de chicas que los espiaban en silencio. Su corazón se detuvo y apretó la mano de su nueva amuga. Las habían descubierto. De alguna manera el castaño no le avisó a sus compañeros, al contrario le sonrió ampliamente al reconocerla y se acercó – maldita sea, nos descubrieron, baja la mirada y hazte la loca.
- ¿Qué?
- Baja la mirada…
- ¿Pandora? – Mierda…
- Cho-choji – rápidamente se enrojeció. El Castaño se había quedado apoyado en una de las columnas viendo divertida la escena del par de chicas
- Sakura – saludó levantando las cejas. La nombrado el devolvió una sonrisa rápida – ¿se puede saber que están haciendo ahí abajo?
- Si claro Pandora estaba… estaba – ambas se miraron fijamente acordando con la mirada que excusa inventar – estaba buscando su lente de contacto.
- Su lente de contacto… claro – el castaño obviamente no se tragaba aquella historia, pudo sentirse observado desde un muy bien rato.
- Sí, pero ya no está, es una pena amiga – le sujetó la mano con fuerza – le dirás a tu oftalmólogo que te de otro, en fin, ya es hora de irnos – con fuerza la obligó a levantarse, desconcertando a Pandora – Choji, adiós - se dio la vuelta la peli rosa
- Un momento – la voz del castaño en su espalda le dio un escalofrío.
- ¿eh? – Sakura volteó a verlo
- Pandora, tengo que hablar contigo, acompáñame –
- Si Choji, sucede que tenemos algo que hacer ahori…
- Pandora – Sakura se sintió levemente ofendida, la estaba ignorando. Genial. Miró de reojo a su amiga, llamando su atención sin que Choji se diera cuenta – Panda no… no te he hablado de él, él es…
- Shtt – su amiga susurraba, pero de todas formas Pandora tenía miedo que el castaño la oyese – Sakura…
- Sakura, será solo un momento y después te la devuelvo – la sonrisa de Choji era… demasiado magnética, de eso estaba segura Pandora, de todas formas ya las había descubierto y huir de esa forma sería vergonzoso, tenía que acompañarlo.
- Está bien, descuida, de todas formas tengo el tiempo libre – sonrió Pandora, no pudo evitar inquietarse al darse cuenta que el par de amigos-novios la estaban observando de reojo
- Panda…
- ¿Panda? – se burló Choji – ¿y así la llamas amiga?
- Está bien – se despidió la peli rosa algo molesta por ser echada – disfruten.
El trayecto por ahora estaba silencioso, fue ya incómodo el cómo los habían visto los cuatro chicos, aún más la seductora sonrisa de Shikamaru Nara alentando la huida rápida de su castaño amigo y las miradas de desprecio del par de chicas-sirvientas, y sobre todo la indiferencia de Temari. Eso no es tan malo…
- Y bien, como has estado estos ummm, ¿cuatro días?
- Si al fin he estado familiarizando, tu sabes conociendo nuevos amigos
- Oh lo dices por Sakura, si se ve buena chica
- Si es genial – estaba empezando a incomodarse, el hablando bien de Sakura y ellas hablando mal de sus amigos, vaya amiga era…
- Si es bueno que formes amigos, es un poco triste ir por ahí solo, nadie quiere eso.
- Y tú sí que tienes amigos… y vaya amigos…
- Si – el calor se apoderó del castaño, era el momento de pedir disculpas – sobre eso… creo que te debo una disculpas
- Oh no, claro que no, no hay de que… - claro que lo había.
- Si yo la verdad no sé qué paso, no debió suceder
- Solo fue tu amiga, no es importante, ya lo he superado
- No es que ella, no es lo que crees no sé qué le sucedió, realmente no es mala, solo a veces es un poco… ruda
- Vaya que fue ruda ese día – era un lindo amigo, estaba defendiendo a la rubia, a pesar de todo podía rescatarlo a él dentro de ese podrido grupito.
- Discúlpala por favor, no fue un buen día para ella, sé que si la llegaras a conocer te enamorarías de… - al darse cuenta de ello rápidamente se sonrojo, ¿Por qué le decía eso a Pandora? – digo, te llegaría a encantar. Bueno, eso fue raro, por favor omítelo – el par se rio, Pandora trató de seguir la corriente.
- Descuida, juro que es asunto olvidado, no le guardo rencor a tu grupo de amigos, especialmente a tu amiga…
- Ino… -
- Si ella… ¿eh? – al levantar la mirada, observó la inédita escena, Ino saliendo del baño miraba fijamente a Choji sorprendido de verla, entonces al ver su mirada posada en ella, se sintió pequeña, insignificante, que sobraba. Ino los miraba con decepción y a ella con clara molestia. Mierda…
Holaa chicos, saben se que estuve ausente y la vedad no tengo justificación, bueno si jajaja, no se si alguna de ustedes peo me he vuelto fan del SasuHina y habia una historia pero que wooow que me tuvo enganchada todos estos dias y no me permitia seguir escribiendo, pero me di cuenta que me descuide mucho asi que volvi a subir un nuevo capitulo. espero de todo corazón que les haya gustado y lo hayan disfrutado, ya empieza lo bueno, quiero agradecer a Karinit-san por tomarse el trabajo de comentar la historia, en serio significa mucho. Pronto subire el siguiente. Besoss
