Holaaaa, volví con un nuevo capítulo. Agradezco a los que se pasan a leer mis historias, aunque sería mucho mas gratificante leer comentarios, eso me motiva a escribir mas cada dia. Espero que disfruten del octavo capítulo, disculpándome por los horrores ortográficos :P


Capítulo 8: Enredos y mas enredos

- ¿Y bien? – la venita en la frente de la peli rosa se marcaba cada vez más, ambas miradas se sostenían batallando por recuperar el control cada una. Sakura tenía la vista fija en Ino mientras la rubia mirada de reojo a todas partes al notar el tumulto que se había creado alrededor.

- Te ordené expresamente que te alejaras de mi vida Sakura, no te quiero ver cerca de mí ni de mis amigos

- ¿amigos? – se burló la Haruno - ¿lo dices por Choji?, creo recordar que fue hace tres días cuando…

- Ya cierra la boca – demandó la rubia furiosa y harta de escucharla.

- Sakura, ya no hagas problemas quieres – intervino el castaño anteriormente mencionado

- Si Sakura, por favor vámonos - la pelirroja se asustó al ver acercarse a los de seguridad por el alboroto.

- Ino, ven conmigo – su rubia amiga al lado de Shikamaru se preocupó por la situación, sabía bien el pasado que esas dos se traían y temía que llegue a mayores. Choji ya atosigado con todo eso y sintiéndose mal por haberlo causado se acercó a la rubia y la tomó por la cintura empujándola hacia el resto de sus amigos. La rubia claramente protesto.

- ¡Choji, suéltame! – demandó, mas el castaño hacia caso omiso

- No es momento de pelear, Sakura – su mirada era precisa, le decía que se fuera. Pandora sintió una punzada de decepción, él no las defendió, claro estaba, era su amiga aunque fuera una completa loca.

- Vámonos Sakura, no queremos problemas – la alejó la pelirroja.


Pasados un par de minutos y ya todos calmados y el resto de comensales preocupados en sus propios asuntos, los tres jóvenes rodeaban a la rubia que aún seguía con el semblante hecho furia.

- Maldita sea Choji, porque hiciste eso

- ¿Ayudarte?, como que me merezco un gracias de tu parte ¿no crees?

- Lo tenía controlado – se defendió

- Tsss, si claro.

Temari acordó que sería mejor llevar a Ino a su casa para que se relajen y se metan un rato a la piscina, invitó a los chicos, pero cada uno se excusó con cosas que hacer así que finalmente desistió con ellos. Su chofer personal fue a recogerlas.

En el camino Ino todavía se encontraba frustrada, recordaba las duras palabras que le había dicho Sakura. Esa estúpida frentona…

- Ya Ino, relájate y olvídate de esa tonta, piensa en lo relajadas y lo bien que la pasaremos el sábado en la casa de playa, será un fin de semana inolvidable

- Es que no puedo – respondió la otra rubia aun con la venita hinchada en la frente – ¿y viste lo que hizo el idiota del Akimichi para callarla?

- ¿nada…? –

- Exacto – levantó la voz – no hizo nada, se quedó parado a un lado mirando burlonamente, pero que clase de amigo es…

- Uno como lo es únicamente él – se burló Temari – vamos Ino, ya no le des vueltas al asunto, que esperabas de Sakura ya sabes bien como es ella tu no….

- Pero el idiota se quedó callado viendo como me halaba así – Temari guardó silencio y escaneó a su amiga – claro, como la pelirroja esa estaba a su lado se olvidó de sus amigos, típico de él, es un cretino…

- A ver a ver a ver… - levantó las manos – porque siento que tu estas más enojada por la reacción de Choji que por lo de Sakura

- ¿Qué dices? Por favor Temari no digas estupideces, solo digo que si me acaba de pedir que lo perdone mínimo me hubiera defendido ante esas perras

- Esa… no "esas"

- Me da igual, si la pelirroja anda con Sakura lo más seguro es que sea una completa perra, justo como le gustan al idiota

La aguamarina sonrió para sí misma, no había conversación en la que Ino no hablara mal de Choji, o que al menos no dejara de hablar de él, le parecía mentira pero debía admitir que era curioso pensar en ellos de ese modo, siempre discutiendo, siempre molestándose, pero quien comprendía el corazón de Ino.


El castaño recorría un emblemático parque del centro de Londres cuando un pitido en su celular llamó su atención, con desgano sacó el móvil y miró la pantalla antes de contestar: Choza A. Diablos…

- Padre…

- ¿Dónde te has metido? – irrumpió rápidamente su padre – llevo toda la tarde marcando al fijo de tu habitación y nadie responde, se supone que sales de tus clases a la 1, no sé dónde diablos gastas tu día, en el hotel me dijeron que habías salido cerca del mediodía, que tienes que decir al respecto.

- Buenas tardes padre – respondió sereno sabiendo que así solo hartaba más a su padre – hoy pasé todo el día en la escuela y en la tarde tuve prácticas de fútbol

- Fútbol, fútbol, no pago una millonada para que desperdicies tu tiempo en fútbol, sabes que hay cosas más importantes que hacer, hoy en el hotel te necesité para que firmaras un documento muy importante ¿y dónde estabas? Jugando esa mierda de fútbol, eso déjaselo a la gente que no tiene nada que hacer, eres un Akimichi, tu deber está en la empresa, no en juegos bobos de niños, ya es hora de que lo entiendas – el castaño suspiró conteniendo la ira que llevaba dentro, su padre nunca lo entendería - ¡responde!

- Ya te dije que estaba ocupado, si necesitas mi firma ahora mismo iré a poner mi nombre, no tienes que…

- Cuidado Choji – respondió sereno el viejo, tan malditamente sereno y bajo que puso la piel de gallina en el castaño – cuidado con faltarme el respeto, tú sabes bien que no te traerá nada bueno…

- Padre…

- Chobee ya se encargó de firmar eso, no te molestes, al menos él sí tiene claro cuáles son sus prioridades, no como tu… si aprecias tu futuro será mejor que regreses y te pongas a trabajar en el nuevo proyecto que te he enviado, nada de tonterías Choji, no hagas que pierda mi fe en ti… hablaremos luego.

- Adiós padre – respondió secamente, aunque demasiado tarde, su padre ya había cortado la comunicación. Suspiró resignado, sus planes habían acabado, aunque no si los ejecutaba en su habitación…


Shikamaru regresó a su casa y se encerró en su habitación dispuesto a jugar videojuegos un rato, su madre había salido y solo se encontraban las sirvientas en algún lado de la casa. Se dirigió a la cocina a prepararse un emparedado y ver algo de tomar mientras veía el atardecer a través de la pared de vidrio que separaba su cocina del jardín posterior. Meditó por un momento y decidió salir a tomar aire y sentarse en una de las tumbonas que decoraba la piscina.

Por su mente pasó el frágil recuerdo de Brie, de su sonrisa, de sus enojos e igualmente el dolor que le causó cuando se enteró de sus verdaderas intenciones.

- Demonios, no tienes que hacerlo si no quieres, ya te lo he dicho Brie – gritó enfadado, la castaña lo miraba intensamente, pero al cabo de un instante desvió la mirada al fondo de la calle mientras una lagrima amenazaba con salir. Eso rompió el corazón de Shikamaru – Brie…

- Como si no tuviera opción – susurró casi imperceptiblemente

- ¿Qué? – soltó confundido el pelinegro

- Por favor, no me hagas seguir Shikamaru, no ahora

- No, acabas de decir que no tenías opción, que rayos significa eso – bramó alterado - ¡habla!

- Cierra la boca – gritó enfurecida, la lluvia ya hacia estragos sobre su cuerpo, el de ambos – Temari nos espera, a que estamos esperando, vamos.

- No – jaló su muñeca con cierta tosquedad, quería hablar de ello ahí y ahora – vamos a mi auto

- Mira Shikamaru, no me interesa lo que pienses de ella, y cuando te digo eso es en serio, realmente no me interesa.

- Como puedes decir eso, a mi si me importaría

- Es que no puedo creerlo – se rio mientras lloraba – de verdad eres tan tonto para no darte cuenta, ¿de verdad Shikamaru? ¿Debo explicarte todo? Pensé que eras inteligente.

- No tengo ni la menor idea de lo que dices – soltó, su voz había cambiado, estaba furioso sí, pero dentro de si el miedo y el temor de lo incierto lo consumía, se reflejaba en su entrecortada voz – que sucede mi amor – trató de acariciar su mejilla, pero la chica se apartó.

- Si tanto insistes – dijo mirando el pavimento, le avergonzaba mirarlo a los ojos – vamos al auto…

El pelinegro suspiró mientras se tocaba la cabeza, aun recordar lo que sucedió en ese auto le hacía doler enormemente la cabeza, y ya había pasado tiempo para que lo haya superado.

El sonido de la aspiradora pasando sobre el piso de su comedor le atrajo la atención, para encontrarse con la señora mayor que le levantaba la mano. El pelinegro sonrió correspondiendo el saludo. De vuelta al exterior, decidió colocarse los audífonos y poner una canción, al bajar la lista de canciones, leyó el nombre de una en particular y no pudo evitar sonreír: Happily. Esa era una de las canciones favoritas de Temari y ella misma la había descargado para escucharla por si alguna vez le quitaba su teléfono. Sonrió al recordar a su rubia favorita, como siempre hacia cuando pensaba en ella.

Pensaba las cosas que le habían pasado, él siempre estuvo junto a Temari, incluso desde que empezó a salir con Brie aunque la castaña nunca diera muestras de celos al respecto. De hecho se atrevía a pensar que Temari sentía más celos de Shikamaru con otras chicas que su misma novia. De todas formas ella siempre fue así.

Decir que Temari no era atractiva era una maldita mentira, de echo Temari era la mujer más sexi que haya conocido, no solo por su cuerpo, que era malditamente genial sino por su forma de ser, era sensual si se proponía, divertida, juguetona, con ella nunca se aburría. Brie también era hermosa, de hecho cuando la conoció algo en ella le atrajo demasiado la atención que se le había metido en la cabeza como un jodido capricho. Pero ella tenía otros planes…

- ¿Tem? – contestó su teléfono cuando este vibró, a al darse cuenta de quien se trataba, por alguna razón se enrojeció.

- Shika, ¿Qué estas haciendo? – al otro lado de la línea la voz de la rubia se escuchaba amena, se preguntó que habría hecho con Ino-

- Mmm nada en especial, ¿y tú, ya se fue Ino?

- Aquí estoy – se escuchó, Shikamaru sonrió, al parecer estaba en altavoz

- Hola Ino – saludó – veo que ya estas mejor

- Pfff lo que sea - contestó la rubia más concentrada en comerse su pedazo de pizza – mejor no hablemos al respecto.

- Lo que digas – rio Shikamaru – y bien, que es lo que sucede

- ¿Qué sucede? – pegunto curiosa Temari

- Bueno, tú me has llamado, ¿Cuál es el motivo?

- ¿queee? – se rio la rubia al otra lado - ¿es que no puedo llamar a mi pelinegro favorito?

- Oyee, desde cuando me robas las líneas – ambos rieron por el comentario, algo pasaba con Temari, de alguna forma hablar con Shikamaru provocaba que su corazón brinque de alegría –

- No soy una ladrona de líneas – respondió coqueta – lo digo en serio, eres mi pelinegro favorito

- ¿acaso tienes otros pelinegros?

- Ahora tú me robas mis líneas

- Ustedes definitivamente me dan asco – irrumpió Ino provocando el sonrojo en la parejita – vamos, tanta dulzura me provoca diabetes, iré a vomitar al baño.

- Oye, no tienes que ser grosera – se defendió Temari – ¿Shikamaru?

- Si, aquí estoy – respondió Shikamaru – y bien, ¿dónde estás, en tu casa? Si deseas puedo ir para allá…

- Genial – respondió de inmediato la rubia – sí, eso quería que hicieras, y de paso puedes llamar a Choji, para pasar el rato.

- Descuida, yo me encargaré.


En la mansión Sabaku No, una segunda caja de pizza ya había sido abierta y decidieron darla por terminada entre las dos, ya reservarían otra más grande para cuando lleguen los chicos. Desde que llegaron al fin la Yamanaka se había olvidado del percance con Sakura y hablaban de cosas sin importancia, de moda, de chicos, de la vida, de todo. A Temari le daba gusto ver a su amiga comerse casi toda una pizza entera mientras hablaba, la pobre parecía una muerta de hambre y en menos de un segundo terminaba de comerse una tajada. Kankuro, el hermano menor de Temari había llegado a casa y al oír las risas provenientes de la terraza se acercó a ver quién había llegado, para encontrarse a su hermana y su mejor amiga disfrutando de la piscina. Luego de dar un breve saludo a Ino se dirigió a su habitación indiferente.

Cuando el atardecer llegó, las chicas salieron de la piscina, se vistieron y abrieron la segunda caja, hasta que a Temari se le ocurrió invitar a los chicos.

- ¿Entonces vendrán? – preguntó Ino saliendo del excusado, su amiga estaba tirada en el suelo de la madriguera, un lugar parecido a una pequeña casa que se encontraba junto a la piscina, para los invitados.

- Si, Shikamaru se encargará de avisarle a Choji

- Ufff, ojala no venga – se sentó irritada la rubia

- Ay vamos Ino que ya hablamos de esto – Ino la miró con desgano – va a venir y tú vas a estar feliz por él, porque es nuestro amigo y porque lo amamos

- Tú lo amarás… - se defendió tirándose al suelo.

- Si, lo que digas


Estaba en el ordenador reviendo por tercera vez el documento que acababa de redactar, su concentración se hallaba al máximo, no había música, lo único que se oía era la rueda de Harry girar. Cuando dio su tercera leída y seleccionó el cuadro de enviar, se tiró en el respaldar de la silla y expiró cansado. No había pasado ni media hora pero el trabajo ya lo había agotado. Miró por su ventana, eso no es lo que quería hacer, el solo deseaba salir, ir a embriagarse, ver a Hidan, recoger su mercancía y visitar unas chicas, su padre había jodido su tarde y claro estaba su noche.

Se sobó los ojos frustrado, él no quería nada de eso, tan solo tenía 16 año, era joven para pensar en el trabajo, en lo único que debería estar pensando es en gastar el dinero de su padre, no en conseguirlo. Tenía una pésima suerte. Miró la figura de Harry.

- Hola amiguito – se acercó a su caja – al parecer tienes hambre, déjame ir por un poco de fruta.

Se aceró a su cocina, en el fregadero aún estaba el servicio sucio de la mañana, aunque de todos modos le daba pereza lavarlo en ese momento. Se acercó a la refrigeradora y seleccionó una zanahoria, un brócoli, una manzana y algo de nueces. Encendió la televisión y puso las noticias, mientras de vuelta a la cocina sobre una tabla de picar preparaba el platillo de Harry. Cuando terminó colocó todo en su platito especial y lo llevó hasta su caja, donde disfrutó verlo comer todo. Sonrió al recordar la última vez que Shikamaru lo vio.

- Cielos viejo, ¿Dónde está Harry? Ha subido un kilo – se burló al ver al regordete animal

- De que hablas, solo le doy lo primordial, además ya empezaremos el plan de dieta mañana.

- Pues mejor de una vez que pronto romperá su propia rueda.

Ahora que se detenía a ver la figura de su mascota, se dio cuenta que Shikamaru tal vez tenía razón, lo había mimado demasiado.

- Disfrútalo gordinflón – dijo señalando con su dedo índice al animal – desde mañana empezaremos la dieta.

Su celular sonó, tardó un poco en encontrarlo, lo había dejado en su dormitorio.

- Shikamaru – saludó al ver su nombre en la pantalla - ¿ha sucedido algo?

- ¿Qué te hace pensar que algo ha pasado? Solo quería preguntar si estabas ocupado.

- Por favor lo que sea solo dame una razón para dejar esta pocilga – respondió mientras arrojaba a su ya atorado fregadero el cuchillo, la tabla de picar y el par de platos que había ensuciado.

- Concedido – sonrió Shikamaru.


Cerca de las 7 de la noche, el par de amigos se acercaban a la casa de Temari, esperaron en la entrada mientras Lady Morgan se acercaba a abrirles la puerta, rápidamente pasaron a la terraza.

- Creo que los chicos han llegado – Temari observaba por la ventana mientras Ino rebuscaba comida en la nevera de la mini casa.

- Ya era hora

En menos de un minuto los chicos entraron trayendo una botella de wisky. Cortesía de Shikamaru.

- Wuuu – recibió encantada Temari la botella – no tenían que hacerlo.

- Shikamaru se rebeló y cometió un robo – levantó la ceja el castaño

- ¿Un robo?

- Solo la tomé de un bar de mi padre, ya deja de burlarte Choji – Shikamaru lanzó un cojín por la cabeza del chico en cuanto este se burlaba de su amigo, lastimosamente el cojín cayó en el pecho de Ino, quien en ese momento se acercaba con un batido de plátano que había preparado. De más esta decir que el vaso cayó al suelo y el líquido se repartió en el pecho de la rubia.

- I-diota – miró Ino con una mirada asesina al pelinegro, que estaba pálido. Ino furiosa era una de las cosas más aterradoras.

- Lo siento – se acercó a ayudarla a limpiarse, pero la rubia dio un paso atrás enojada –

- Suficiente, lo haré sola – dijo antes de retirarse al baño. Temari se agachó a recoger los vidrios, el par de chicos también se acercaron a ayudarla.

- Ino no está del mejor humor hoy, compréndanla – se disculpó la rubia. Choji se cuestionó si acaso Ino algún día estaba de un mejor humor, pero prefirió guardárselo para sí mismo.

- y bien, que hay para comer – preguntó un hambriento Choji, mientras veía la nevera vacía de la pequeña cocina incorporada a la casita.

- Puedo traer algo de la cocina si gustan, creo que hoy prepararon sushi

- ¿Sushi? Por favor Temari, olvidas que aquí tenemos al mejor chef de todo Londres – el pelinegro se sintió halagado por lo dicho por su compañero, no quería presumir pero debía admitir que era muy bueno en eso - ¿y bien don chef, que nos preparará hoy?

- Depende lo que las damas quieran –

- ¡Risotto! – casi gritó una alegre Ino, hoy se le había abierto el apetito –


Los cuatro pares de ojos veían decepcionados la despensa y el refrigerador de la rubia, estaba lleno, pero no con lo que ellos necesitaban para preparar el famoso risotto.

- ¿entonces, que haremos? – preguntó la dueña de la casa

- Al menos tenemos arroz arborio y laurel.

- Creo que debemos ir de compras, hay un supermercado a un par de cuadras de aquí, no creo que tardemos mucho en comprar – señaló el castaño.

- Sí, no perderemos nada, todo por tu caprichito – dijo el pelinegro revoloteando con gracia el cabello de la rubia de ojos celestes, la cual rio complacida.

- Está bien, Choji y yo iremos a comprar, vayan buscando una buena película.

- Descuida – intervino Choji al pelinegro - creo que deberías ir preparando el arroz para no perder tiempo, Ino esta hambrienta y eso hay que celebrarlo, puedo ir solo.

- Ni que estuviéramos locos – intervino la rubia mencionada – claro que no, será mejor que vaya contigo o demorarías una hora en encontrar al menos un ingrediente, está dicho Temari y Shikamaru se quedarán aquí y nosotros iremos de compras.

Y así quedaron, aunque a los breves minutos, los cuatro se arrepintieron de haber aceptado.


- El arroz ya está lavado – Temari se había encargado de lavar las hierbas y el arroz antes de colocarlo en la olla. Había pasado casi media hora y el otro par no llegaba, así que se fueron adelantando.

- Genial, lo colocaré aquí – justo antes de verter el cereal blanco, la rubia lo detuvo con un golpe en la cabeza – ¡Hey!

- Pero que piensas hacer, ¿acaso no ves que esa sartén está sucia? Primero debes lavarla.

- Que fastidio…

- ¿Qué fastidio? ¿Y así piensas ser chef? – aquel comentario en lugar de divertirle lo entristeció.

- Como si pudiera… - susurró cuando la rubia se había ido a buscar el lavavajillas adentro de su casa. Ella sabía ese pequeño secreto, él amaba a escondidas cocinar, crear platillos, obras de arte, pero para él estaba prohibido, para el único hijo hombre del magnate del entretenimiento de Inglaterra, para el heredero. Su destino ya estaba escrito desde antes de su nacimiento.


- No, esta marca de queso parmesano no es de mi agrado – dijo Ino caminando acompañada del castaño, sin embargo él en lugar de devolver el producto a su lugar, lo tiró al cochecito –

- Como si me importara – dijo para seguir su camino dejando a la rubia y al carrito atrás suyo. Ino lo miró indignada, pero tragándose su orgullo tiró del coche para seguirlo.

- ¡que descortés! –

- Vamos, no te pedí que me acompañes, yo solo bien pude hacer todo esto

- ¿ah sí? Genio, pues te vi bien confundido buscando un simple queso, y eso que has recorrido la misma sección mil veces.

- Es porque sabes que cierto producto me cae mal, solo verificaba los ingredientes – se defendió el castaño – pero este es el indicado – dijo reafirmando que elegirían esa marca de queso

- Claro que no, lo desapruebo – corrigió la rubia quitándole el producto de las manos.

- ¿Qué crees que haces? – dijo enojado el castaño al verla echar otro que no era el suyo – saca eso de ahí ahora mismo – ambas miradas eran retadoras, ninguno daría su brazo a torcer.


Temari daba vueltas a la sartén mientras freía la cebolla, Shikamaru le había recomendado usar mantequilla en lugar de aceite pero a Temari le dio pereza buscarla, así que decidió colocar lo otro. A un lado, Shikamaru servía en un bowl el caldo de carne que acababa de preparar, la temperatura en el lugar había subido y como siempre que preparaba algo optó por quitarse la camiseta. Temari no entendía la razón por la cual no podía despegarle los ojos de encima, no era la primera vez que lo veía así, desde que lo conoció él solía desnudarse (hasta donde era permitido) delante de ella, así jugaban, así estaban, pero ahora un inmenso calor le recorría, se acentuaba sobre sus mejillas y no podía explicarlo. Se mordió ligeramente el labio inferior, Shikamaru tenía un buen cuerpo, era todo un atleta, fornido, alto, con un buen bronceado, entendía bien por qué muchas chicas lo deseaban.

El volteó a sonreírle, la rubia apartó rápidamente la mirada avergonzada, ¿Qué estaba haciendo?, ni ella se entendía, él era Shikamaru Nara, su mejor amigo de toda la vida. Movió la cabeza tratando de deshacerse de esos pensamientos fuera de lugar y se concentró en la cebolla en la sartén.

- ¿Cómo van esas cebollas Tem? – le dijo sonriéndole de medio lado. La rubia se sobresaltó al oír su voz, solo atinó a elevar el dedo pulgar como señal de aprobación.


- Lo digo en serio Akimichi, no me jodas – gritó por lo bajo la rubia al ver lo necio que era su amigo, el castaño insistía en apartar su queso del carrito y colocar el suyo.

- Vaya, sacaste a la Ino vulgar, me encanta – respondió sonriendo burlescamente – tu no me jodas a mí, he dicho que comeremos este – Choji sujetó la mano de la rubia que estaba a punto de colocar por vigésima vez su producto, con cierta fuerza para detenerla.

- No te atrevas – se defendió – suéltame ahora mismo –

- Aleja esa cosa de aquí – respondió a punto de echar el suyo al carrito, más la rubia hizo lo mismo que él, ahora, ambos se sujetaban las muñecas probando su fuerza.

- No me rendiré, yo quiero este, no puedes echar el tuyo – la gente a su alrededor los miraba sorprendidos, habían armado un escándalo en pleno supermercado. A la pareja poco podía importarle, parecía como si se preparaban para una pelea de sumos.

- ¡Tú no tienes la palabra siempre, que te digo que ese me hace mal!

- ¡No lo comas si no quieres! – la rubia usaba toda su fuerza para tratar de apartarlo, el castaño solo ponía la mitad. Le daba cólera y a la vez gracia todo. Aun así, debía admitir que se estaba excitando, ver a Ino fuera de control era una de sus cosas favoritas – de que te ríes imbécil, ya ríndete.

- Ni muerto, rubita – la cosa solo empeoró, Ino odiaba cuando él la llamaba así.


- Prueba haciéndolo así – el pelinegro se acercó a su compañera, que estaba a punto de desmayarse por la vergüenza. Eran múltiples las veces que Shikamaru la había pillado viéndolo y solo podía sonreír deseando que se la tragase la tierra. Ya había incorporado el laurel y el arroz estaba a punto de echarse. Shikamaru lentamente incorporó el blanco cereal mientras le enseñaba como debía moverlo. Los ojos de la rubia viajaron por sus fornidos brazos, ella aún estaba al mando del mango, por lo que Shikamaru había decidido colocarse justo detrás de ella, acorralándola entre la cocina y sus brazos. Retrocedió un poco acalorada, pero de pronto paró en seco al sentir un ligero bulto sobre sus nalgas. Estaba dicho, estaba ardiendo de la vergüenza – ves que es fácil, tu misma puedes hacerlo – Shikamaru parecía no importarle, tal vez ni lo había sentido, de repente solo estaba en la mente de ella, él no se inmutaba en lo más mínimo o ni siquiera era su paquete. Su paquete… - pruébalo Temari – su mente estaba en otro lado, trató de hacerse a un lado acalorada pero él no se lo permitía con su cuerpo, además no quería que lo notase, que no vea que le importaba todo eso. Con fingida confianza sostuvo el mango, le sonreía como de una loca se tratase, mientras se repetía a si misma que estaba quedando como una tonta por armar todo ese espectáculo, pero cuando ya se había calmado y su confianza había recuperado, el pelinegro añadió a la sartén el caldo, el mismo que hizo que una gota de aceite caiga sobre el brazo de Temari.

Lo siguiente que pasó fue el grito de la rubia al sentir el aceite quemando, ella soltando la sartén al aire y todo el contenido cayendo sobre el piso. Cuando el peligro pudo darse cuenta de todo, corrió a sostener a Temari antes de caer al suelo, pero al mismo tiempo pisó la cebolla derramada y no pudo evitar golpearse contra el piso el trasero. El resto del caldo cayó, un plato se rompió y un mantel por los aires voló, cayendo para su mala suerte sobre el fuego aun encendido de la cocina de cerámico. El fuego expandiéndose no tardó en llegar quemando el resto de manteles que desafortunadamente Temari había colocado al lado del artefacto.

- Mierda – gritaron ambos.


Una rubia loca se había trepado en el carrito, mientras con un pan francés golpeaba reiteradas veces la cabeza del castaño, quien se negaba a soltarlo. Ambos gritaban, ambos peleaban, no les importaba ya que el resto grabara.

- Maldita sea ya ríndete tonta –

- Jamás, tu ríndete y déjame colocar mi queso

- No permitiré que coloques eso, cuantas veces tengo que decirte que no lo tolero.

- No me molestes Choji, ya suéltame si no quieres que te golpee con esto – lo ojos del castaño viajaron a la lata de conserva de durazno de 820 gramos.

- ¡¿Acaso te has vuelto loca?! baja eso – la mano de la rubia apunto a su cabeza, ya poco le importaba el desenlace. A cámara lenta el castaño dirigió su mano al pecho de su oponente, soltando su muñeca en el acto, la cual la misma rubia dirigió al cuello del chico. El brazo largo de Choji empujo el pecho de la chica la cual abrió ampliamente los ojos al sentir poco a poco como perdía el equilibrio estado parada sobre el carrito. El carrito se volteó por peso desviado de la chica arrojándola a un lado, más la mano de la rubia no se despegaba del castaño, cayendo ambos sobre el piso helado. A su alrededor la gente grababa divertida los sucesos, la alocada chica tirada en el suelo, con su amigo encima de ella.


- ¡La jarra, rápido! – la lenta reacción de la rubia hizo que Shikamaru optara a ir por el depósito, pero la chica, a la cual ya se le había prendido el foquito hizo lo mismo, pero torpe ella enredándose los pies sobre el desperdicio en el suelo cayó junto al chico, esta vez siendo ella quien lo acorralase al frío horno.


Sus miradas se encontraron, el corazón del castaño era lo único que se escuchaba en el ambiente. Sus ojos viajaban a los celestes cristalinos ojos confundidos de la chica, sus ojos, sus labios, sus ojos, sus labios… cuando había soñado con probarlos…


- Shika… - por alguna razón ambos callaron, todo se detuvo, incluso el fuego mismo que aun quemaba los trapos. Lentamente se miraron, el pelinegro separó sus labios, ¿iba a decir algo? ¿su mente siquiera imaginada algo? Sí, lo hacía, mil cosas pasaban por ella en una ráfaga de segundo, pero sus labio se habían congelado entreabiertos sin poder apartar la mirada de la belleza que tenía delante.


La rubia no podía creer lo que sucedía, ¿Por qué esto causaba un gran estrago en su pecho? Choji la miraba, la miraba intensamente, ¿acaso iba a besarla? Bésame… ¿Qué estaba pensado? ¿acaso se había vuelto loca? Tú también lo quieres, vamos, hazlo…

Sus ojos aguamarina brillaban ansiando algo, lo quería cerca, esperaba el momento. Es Shikamaru… cálmate. A quien engañaba, lo deseaba demasiado. ¿Pero qué pensaría él?, ¿se lo permitiría acaso? Su mente estaba en blanco, y él no ayudaba en absoluto, solo estaba ahí al igual que ella congelado. Vamos Temari, hazlo…


Sus rostros se acercaron, sus miradas se aproximaron, sus corazones era lo único que en el ambiente habían escuchado, celestes, aguamarinas, negros y castaños, todos tenían un brillo peculiar que se había acentuado, lentamente cerraron los ojos aceptando que lo inevitable estaba a punto de sucederles…


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Holaaaa, espero no se enfaden por dejarlos con el suspenso :DDDDD jajajaaja esto es todo por ahora, me alegra haber visto muchas vustas aunque no puedo negar que si me entristece ue no hayan comentarios, pero mi cabeza me dice que no me preocupe, que algo debe haber pasado ;P en fin, pronto subiré el siguiente, pero los deleitaré con extractos del próximo episodio.


Próximamente en Kensington Memories... (Tsssss :P ya no ya...)

- ¿Ya deja de mirarme así quieres? – la venita en la frente de Ino se había acentuado al máximo grosor posible, odiaba cuando Choji le tomaba el pelo.

- Es que no sabes lo mucho que te deseo...

...

- La película estaba demasiado interesante, pero Temari no podía pensar en otra que cosa que no sea acariciar los fuertes brazos de Shikamaru, él al verla mirándolo de ese modo, atinó a sonreír y depositar un tierno beso en su cuello.

...

- Los gritos desesperados de la rubia lo despertaron, por un momento se sobresaltó pensado que le había pasado algo, pero en cambio descubrió que solo estaba soñando. No era la primera vez que tenía pesadillas, ni la primera en la que hubiera terminado gritando.

...

- Quiero que esta maqueta sea realista, no quiero algo que cualquier niño de primaria podría haber hecho – el peli plateado se acercó a la mesa sosteniendo su lista – para ello asignaré grupos.

- De cuantos Kakashi sensei – intervino Kiba mirando animado al chico a su lado, definitivamente el Aburame sería parte del mismo.

- Ummm déjenme ver – se rascó el cuello pensando – creo que con tres será suficiente.

- No es justo – se quejó una chica, al parecer ya se había puesto de acuerdo con otras tres compañeras.

- Vamos chicos, todos sabemos que si acepto que sean cuatro, al final uno no trabajará y eso es lo último que quiero, y como veo que será algo complicado para ustedes, me tomaré la libertad de elegirlos.

- Kakashi sensei – se puso de pie la rubia de ojos celestes – déjeme decir que me parece realmente injusto, digo creo que ya somos grandecitos para elegir con quien queremos ¿no le parece?

- No – respondió divertido el platinado

- ¿Qué cosa? –

- Veo que estás en tu zona de confort Ino, así que me tomare la libertad de formarte un nuevo equipo – los ojos de la rubia se abrieron enormemente, ella no se separaría de Temari – Tenten, Shino, los dos formarán su equipo – el chico rodó los ojos desaprobando, definitivamente no quería a Ino en su equipo. Las mujeres se miraron con desdén, significaba que debían pasar mucho tiempo juntos – ¿Pandora? – la pelirroja se levantó de inmediato, aun no se acostumbraba a tener los ojos de todos puestos en ella – serás junto a Temari… - el resto de lo que dijo no lo oyó o no quiso. Al instante que menciono su nombre los ojos de la pelirroja la buscaron. No, a ella no la quería en su equipo. Mala, egoísta, una manipuladora hija de ricos. La rubia la miró con cierto desagrado, o era ¿curiosidad? Se sentó rendida. El fin de semana se haría más que largo.

...


Eso es todo amiguitos :* hasta el próximo episodio. Adioooooos...