Los profesores estaban azorados, miraban la escena incrédulos, sabiendo que no podían intervenir en aquello dado que el muchacho se encontraba fuera de la escuela y todavía no era horario académico.

Uzui Tengen estaba de pie en el cofre de su auto tocando con su guitarra electroacústica mientras tres chicas se acomodaban frente a él, sosteniendo pandereta, bajo y baquetas respectivamente.

Las tres chicas llevaban el mismo uniforme, falda verde y chaleco de cuadros, delatando que ninguna estudiaba en el instituto. Ellas debían ser las chicas a las que Tengen tanto presumía como sus ángeles shinobi, hermosas pero letales.

Giyuu llegó hasta la puerta y profirió un suspiro de fastidio alcanzando a Sabito, mirando a su colega de reojo y preguntándose si no tenía sentido de la vergüenza portando aquella banda en la frente y pedrería en el cabello suelto.

—Pues los Hashira sí que saben dar una fiesta —aduló Sabito divertido al ver a su amigo fastidiado.

—Uzui-san creyó que sería buena idea hacer algo para obtener la atención de la gente. Necesitamos ideas, el otro comité nos desfalcó.

—¡Vaya! Alguien amaneció hablador —se burló el pelirrojo antes de pasar un brazo sobre los hombros de su amigo y arrastrarlo hacia la institución—. Cuéntamelo todo, te puedo ser de utilidad.

—Tenemos que planear algo para rescatar el baile.

—¿Ya sabemos cuál será la temática?

—Si no recaudamos fondos, no habrá baile.

—Acudiste a la persona correcta, no voy a dejar que mi hermana se quede sin su primer baile de la prepa. A todo esto —prosiguió cambiando de tema, alzando las cejas con aires inquisitoriales—, ¿Qué tal te va con la secretaria akuma?

—Primero, yo no acudí a ti. Segundo, no la llames… —inició el melancólico muchacho, viéndose interrumpido.

—Le va de maravilla —canturreó Shinobu a espaldas de ambos, mostrando una sonrisa radiante que hizo a Sabito tragar saliva ruidosamente—. Tomioka-san —añadió ella cambiando su atención al aludido, haciendo a Sabito pasar saliva de nuevo, esta vez aliviado de creer que la había librado—, tengo el tercer periodo libre, y Kanae tiene entrenamiento con el equipo de volley esta tarde, si tienes tiempo disponible, tengo oportunidad de revisar los libros de contabilidad a la salida también.

—Tengo práctica en el tercer periodo —respondió escueto, dando por sentado que la chica entendería el mensaje.

—Si te acomodas, envíame un audio —pidió antes de retirarse a pasos calmados.

El muchacho esperó algunos segundos, sabiendo que le faltaba información para atender la petición/orden que le había dado su compañera, pero ella continuó con su camino.

—Tu número —gritó Tomioka al verla alejarse.

—Estamos en el whats de Hashira, sácalo de ahí.

Profirió un suspiro corto, frustrado, seguido de la carcajada de Sabito, quien no paró de reírse hasta que llegaron a su aula.

—Eres todo un galán, esa es la forma de conseguir el número de la chica que te gusta.


3.-El resultado de la encuesta

LouiseCouffaine: La verdad estoy acostumbrada a escribir historias más complejas y hasta a veces un poco oscuras, así que espero poder mantener esto liviano y darle ese aire bachiller que nos merecemos luego de tanta masacre. Perdona la demora, qué bueno que te gustó.

Matryoshkah: Todavía no sé qué parejas quiero explorar a profundidad, lo que sí puedo prometer es que habrá mucho de Tanjiro y Kanae, y también me gustaría darle una oportunidad a Mitsuri y Obanai. No quito el dedo del renglón de Zenitsu y Nezuko, y definitivamente estoy abierta a sugerencias. Espero mantener la historia a la altura y que la disfruten como merecen. Gracias por tomarte el tiempo de comentar.

Marianne E: Lo prometido es deuda, tú tienes un mini spoiler que se acerca peligrosamente. DIsfruta el cap 3 Luv ya


Zenitsu despotricaba con ganas, su discurso exclamado a los gritos con voz chillona haría a cualquiera sentir vergüenza ajena, pero Tanjiro sonreía divertido y atento a cada palabra que su amigo le dedicaba, incrédulo de los rumores respecto a las novias de Tengen.

—¡Son tres! ¡No puede ser cierto que tenga tres novias! ¡NO PUEDE!

—Son rumores —trató de tranquilizar Tanjiro divertido, mientras Inosuke se acercaba a ellos, comiendo ruidosamente.

—¡Y son hermosas! Sonrisa, cuerpo, voz, son una ensoñación, ¡no se las merece! ¿Viste los uniformes? Son de la escuela del este, están en un colegio de paga. ¡Encima de ser hermosas, son ricas!

Tanjiro no pudo evitar soltar una carcajada ante aquello, asintiendo mientras entraban al aula y se dirigían hacia sus asientos.

—Escuché que Uzui-san se transfirió de esa escuela para acá —informó el muchacho, pensativo, al ver a su amigo disolverse en medio de una nube de depresión—, creo que lo hizo para demostrar que podía ingresar a la universidad que él quisiera sin necesidad de estar en las escuelas que su familia tanto venera.

—¡Y encima es un presumido pretencioso, no se las merece! ¡NO SE LAS MERECE!

—¡Etto, ohio! —Exclamó Mitsuri desde la puerta, llamando la atención de todos con su voz melosa. La sonrisa que compuso a continuación logró poner de buen humor a Zenitsu, quien retomó la postura y miró atentamente a la vicepresidenta de los Hashira—. Lamento interrumpir sus charlas, esta mañana Tokito-san ha colocado un buzón de sugerencias frente a la biblioteca, se hará un comunicado oficial impreso que estará disponible en el periódico escolar, así como en las pizarras de avisos.

Iguro Obanai se puso de pie tras Mitsuri al percatarse del silencio que había dentro del aula, y todos aquellos que habían estado mirando a la chica con malos ojos, apartaron la vista al instante al sentir la amenaza inminente que representaba el muchacho oculto detrás de aquella joven, cubriendo medio rostro con su bufanda creando una imagen más intimidatoria todavía.

Indignos, pensó el hashira antes de poner una mano sobre el hombro de la chica y pedirle la palabra con aquel gesto silente.

La sonrisa angelical que la joven dedicó al vocal ayudó un poco a calmar los nervios, pero un aire gélido se instauró en el aula cuando Obanai tomó la palabra.

—Aceptamos sugerencias para la recaudación de fondos del baile de este año. Cerramos buzón el viernes, aprovechen el tiempo.

El vocal se dio la vuelta, dejando a todos con una sensación de vacío en el estómago, ni la sonrisa soñadora que Mitsuri puso al verlo alejarse los sacó del pozo lúgubre y vacío, y muchos ni se percataron cuando la chica soltó una risa con las mejillas sonrosadas y se dirigió hacia el muchacho para ir juntos al siguiente salón.

—Es cierto —exclamó Tanjiro con una sonrisa radiante—, Tomioka-san dijo algo de un baile.

Y, aunque por un instante Zenitsu concentró su histérico discurso en el nerviosismo de tener que hablarle a alguna chica para invitarla al baile de inicio de cursos, al final se tranquilizó un poco para hacer otra pregunta, que venía carcomiendo por dentro tiempo atrás.

—Ne, Tanjiro, ¿tú conoces al tesorero de fuera de la escuela?

—Sí, por las tardes entreno en el dojo de kendo de su abuelo. Siempre que voy está ahí, ayudándolo con los novatos —confirmó bajando la mirada para después componer una sonrisa dulce y llena de admiración—. Su técnica es realmente buena y sé que a muchos les da miedo, pero, en el fondo es una buena persona.

Kanae iba entrando al aula en ese momento, no pudo evitar escuchar a Tanjiro dado que las charlas se habían reducido a media voz luego de la intervención de Sanemi y Mitsuri, y sonrió suavemente ante las palabras del muchacho, sintiendo que expresaban justo aquello que ella sentía por su hermana mayor.

—Es muy reservado, y serio, pero se preocupa por la gente, tiene una forma única de impulsarte a ser mejor persona, y puede llegar a ser muy estricto, pero en el fondo sabe que es para mejorar. Siempre está atento a lo que su abuelo necesita y no duda cuando se trata de ayudar a sus amigos. Yo lo admiro.

—Es muy serio —se quejó Inosuke luego de devorar el último bocado de arroz y sonreírle a sus amigos—, quisiera combatir contra él una vez, a ver si es tan fuerte.

—No te lo recomiendo, su defensa es inquebrantable.

La sonrisa de medio lado que compuso el muchacho los sacó de dudas, mala idea decirle aquello, ahora no se sacaría de encima la idea.

—Tanjiro —exclamó Zenitsu derrotado—, ¿qué vamos a hacer con el baile? Yo todavía no le hablo a ninguna chica linda.

—Podríamos ir juntos.

—No te ofendas, pero no eres mi tipo.

Inosuke rompió en carcajadas ante aquella afirmación, sumada a la cara de disgusto que compuso el rubio al responder, alejándose un poco de su amigo. Y Tanjiro también soltó una risa discreta antes de seguir.

—Me refiero a los tres, podríamos ir como amigos al baile. Quiero decir, es el baile de inicio de cursos, no importa si no llevamos a alguien—. Y para consolar a su amigo, agregó: —Además, el que cuenta es el de fin de cursos, ¿no es así?

—Buenos días muchachos —exclamó el profesor entrando al aula mientras Kanae tiraba su moneda y contemplaba desilusionada el resultado—, vamos a la página treinta y uno. ¿Quién comienza?

.

Habían separado las papeletas por temas en común, Giyuu incluso alzó una ceja al percatarse de que había mayoría de "concurso de talentos", apilados frente a la sonrisa entusiasta de Tengen.

Venta de postres, recaudación de fondos por boteo, y entre Sanemi y Kyojuro habían tenido que detener a Obanai cuando el muchacho leyó la papeleta que pedía que se vendieran fotos de la vicepresidenta haciendo algún cosplay sexy.

—¡Averiguaré quién lo escribió y le sacaré los ojos! —Y aunque lo dijo tranquilamente, sus palabras fueron tan sinceras, que ambos hashira se levantaron de su sitio y corrieron a detenerlo al verlo dirigirse a la salida.

—Algunas ideas son buenas —reconoció Muichiro distraído, leyendo otra papeleta y pasándola a Kanroji con media sonrisa sin percatarse de que llevaban a rastras a Obanai hasta su asiento—, otras parecen sacadas de un anime de los noventa.

—Concurso de Cosplay me gusta —admitió Shinobu siendo aquella su primera intervención en largo rato de clasificación de papeletas, consiguiendo que los ojos de Giyuu se posaran en ella. Y aunque su gesto era desenfadado y aparentemente distraído, el muchacho prestó especial atención a los movimientos de la joven, percatándose de que seguía leyendo papeletas nuevas.

—Podemos hablar con el director para sugerirle una kermés —complementó el muchacho volviendo la vista hacia el ordenador—. Los clubes escolares podrían organizar actividades y podríamos convencerlos de apoyar a la causa.

—Hay clubes que cuentan como actividades extracurriculares y buscan otorgar puntos extra a sus alumnos —comentó pensativo Kyoujuro mientras una sonrisa se extendía por su rostro.

—Algunos de esos tienen muy pocos estudiantes ahora que se graduaron los del último año —añadió pensativo Gyomei—, el director podría creer que es hasta provechoso.

—¡Está decidido! —El entusiasmo de Kyojuro al levantarse llamó la atención de los presentes—. Hablaré con el director para solicitar la autorización de la kermes.

—¿Sabemos cuáles serán las actividades? —Cuestionó Giyuu distraído, recargando una mejilla en el puño mientras leía la siguiente papeleta.

—Es obvio —inició Shinobu con tono malicioso, haciendo a Tengen reír por lo bajo, ya se esperaba una treta—, venderemos tu calendario haciendo cosplay de Sailor moon.

Tengen, Obanai, Mitsuri y Kanao soltaron una risa floja ante la sucesión de muecas de Giyuu, quien pasó de la sorpresa al desprecio con todo lo que cabe en medio.

—El show de talentos y la kermés parecen buenas ideas —interrumpió Kyojuro en cuanto vio a Giyuu abrir la boca, posiblemente con alguna idea inteligente y despectiva que vengaría el comentario de la secretaria—, pondremos una cuota de inscripción, el treinta porciento será el premio, y el resto al baile. Haremos la kermes abierta al público para dar a conocer la escuela, cobraremos una cuota de recuperación de la entrada, algo meramente simbólico. Tomioka-san.

—Sí.

—Tu abuelo tiene un club de Kendo, ¿no es así?

Frunció el entrecejo, desconfiado.

—Haremos una exhibición de artes marciales para los clubes deportivos. Convenceré al director de que den puntos a los estudiantes que participen activamente en los puestos de la kermes para asegurar la participación.

—Suena consistente —aduló Giyuu, casi sorprendido.

—Para el lunes tendremos el permiso. Haremos cosplay de ser necesario…

—Wey ya… —musitó Muichiro fastidiado.

—Ya estamos con los memes —se quejó Obanai viendo a su compañero con reprobación.

—Y cobraremos las fotos. ¡Muy bien, Hashira! ¡Gracias por su trabajo de esta semana! Lo vamos a conseguir.

.

Si bien, terminaron de clasificar las papeletas para presentar una mejor propuesta, al final todos se levantaron a destiempo, recogiendo sus cosas y dirigiéndose hacia la salida.

—Shinobu —llamó Rengoku, consiguiendo la atención de Giyuu también, sin embargo, el muchacho fingió desinterés mientras terminaba de guardar sus cosas y salía del aula para ocultarse tras un pilar y escuchar—, ¿puedo hablarte un momento?

—Seguro.

Mitsuri se despidió con una reverencia antes de invitar a Obanai a comer Ramen, el salón se quedó vacío y Kyojuro se dirigió hacia Shinobu.

—Estaba pensando en el baile.

—Todavía no sabemos si habrá baile —cortó ella imaginando para dónde iría el presidente.

La chica comenzó a guardar sus cosas con aires distraídos, rogando salir de ahí.

—Lo sé. Es importante que nos vean unidos como comité, así que pensé…

—¡Qué buena idea —exclamó la joven con entusiasmo, dando un aplauso fuerte y componiendo aquella sonrisa vacía que le dedicaba a los malandros de la escuela—, yo quería ir con alguien más al baile, pero será maravilloso que vayamos todos juntos, los Hashira!

—¿Los Hashira?

—Sí, para que nos vean unidos como comité. Proponlo al resto —pidió dando una palmadita al brazo del presidente antes de dirigirse hacia la salida—, no creo que a ti te digan que no. Eres brillante, nos vemos el lunes.

No esperó más respuesta. Salió del salón sin importarle el desconcierto de Kyojuro, sin percatarse de la presencia de Giyuu, y, por supuesto, sin presenciar la forma discreta (casi inexistente) en la que el muchacho sonrió.

Ok, tal vez Shinobu querría ir con él al baile. Si se oponía a ir todos juntos, podía invitarla a ella… y luego se percató de lo mal parada que la dejaría al hacer eso. Acababa de rechazar al presidente navegando con bandera de tonta, si él la invitaba y ella decía que sí, entonces podría enemistarse con el presidente, y tampoco quería eso…

Suspiró.

Ya resolvería eso.

Al menos la invitaría a bailar.

Porque, luego de pasar horas con ella arreglando los archivos de la escuela, de comer juntos para aventajar trabajo, de convivir más de unos minutos en los pasillos (¿de verdad sólo estaban finalizando la segunda semana de clases?), había terminado admitiendo para sí mismo que se había enamorado de ella… y que quería invitarla a salir.

Un paso a la vez. Kermes primero, baile después.