Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.
Datos de interés: Este fic transcurre en una época de relativa paz. Ben jamás llegó al lado oscuro, Luke no se fue, Han sigue vivo, Finn trabaja para Leia y Rey nunca salió de Jakku.
Mi vida gira en torno a reglas que yo misma me he dado a la tarea de aprender, ya sea de buena o mala manera, la más importante y la que en más ocasiones me ha salvado de morir "No te involucres". Suena cruel, pero no involucrarte en problemas ajenos te puede salvar la vida, especialmente en un lugar como Jakku.
Jakku es un planeta desértico, los viejos cascarones de las naves imperiales son mi única fuente de recursos ¿Quién lo diría? al final del día el Imperio que gobernó en oscuridad hace tanto tiempo es lo que me permite vivir ahora.
Desde que fui tirada en este lugar y hasta ahora me he desarrollado como chatarrera y, la mecánica, es simple; trabajar es igual a chatarra y chatarra es igual a comida. Me he regido con base a ese termino desde hace trece años.
Aún recuerdo el día que llegué aquí; lloraba en el suelo a todo pulmón, sentía un miedo qué, al pasar de los años, no he vuelto a experimentar. Mis primeros días fueron terribles, entre la sed, el hambre y la sensación de abandono. Pero entonces apareció él. No se como se llama, tampoco estoy segura si es real. Pero siempre lo veo cuando los días son especialmente difíciles, mis primeros años aquí soñaba con él todas las noches; era un jovencito, en ese entonces, un chico no mayor de dieciséis años, pelo negro enmarañado, grandes y graciosas orejas y muy silencioso. No habla sólo está ahí, acompañándome, caminando conmigo, abrazándome cuando tengo miedo. Es la única recompensa que obtengo de los malos días.
Conforme más pasaba el tiempo él continuaba a mi lado aunque de forma más esporádica, no quisiera decir que me he acostumbrado a esta vida. Sentía que él era como un guardián que me protegería sólo en los momentos en que era demasiado débil. Ahora que he crecido mucho más ya casi nunca lo veo. Pero continúa ahí, cuidando de mí de alguna forma.
Algo que noté con el paso del tiempo es que, sea quien sea, real o no, a crecido a la par conmigo, pues estoy segura que el hombre que veo ahora es él, sólo que mayor.
Despierto temprano por la mañana, preparando mis provisiones para el día que se aproxima, ayer apenas gané lo suficiente para mantener a mi barriga satisfecha, el agua comenzaba a terminarse y necesitaba con urgencia reabastecerme. Sabía a donde acudir cuando llegaban estas temporadas de escasez. Había una enorme nave a medio enterrar, la mitad de la nave estaba bajo tierra y el resto estaba erguido hacia el cielo. Subir era sencillo, pero bajar era un trabajo de resistencia y no cualquiera se arriesgaría a una caída desde esa altura, por lo qué sólo los desesperados, como yo, tomamos el riesgo.
Empaco todo en mi pequeña mochila y la subo a mi delicada chatarra andante, un speeder que construí con el paso de los años, y a pesar de ser un pedazo de basura es lo suficientemente veloz.
Tenía al menos una ánfora y media con agua, si la racionaba con cuidado me alcanzaría para el trabajo y de regreso a Niima para llenar de nuevo mis pequeños garrafones.
El agujero para ingresar a la nave se ha vuelto cada vez más y más grande, apenas entro y siento como la temperatura se transforma, la luz apenas alcanza a filtrarse por los rasguños en los costados de la nave.
Con sólo dar un vistazo sabía que había algo mal en este lugar, pero no podía detenerme demasiado a analizarlo; el hambre ahora era mucho más fuerte que mi miedo.
Intento que el ruido de pasos en los niveles superiores no me sobresalte, no es extraño encontrarse con más chatarreros en las naves o animales de la región, pero, por seguridad, siempre cargaba con un staff. Aunque había algo innegable; algo iba a ocurrir. Y si no era rápida posiblemente termine afectada yo también.
Subo al menos dos niveles revisando los escondrijos y pequeños espacios donde pueda encontrar algo remotamente de valor. Me es difícil concentrarme con las constantes pisadas sobre mi cabeza. Tomé una opción qué, en mi desesperada situación, era mejor que irme. Me alejaría de los pasos, caminaría hasta el otro lado de la nave, sería una completa perdida de tiempo y arruina de manera significativa mis planes, pero eso es mejor que tener la constante sensación de que algo va a ocurrir.
Debes perderte, en verdad perderte, para poder encontrar algo significativo, eso aplica para la vida y en esta nave. Alcanzo a distinguir el brillo del sol colándose por lo que puede ser una ventana, camino hasta ese lugar con extrema precaución, cada paso que me lleva a ese cuarto hace que los vellos en mi nuca se ericen.
Doy un rápido vistazo, hago un sonoro suspiro, de alguna manera sé que no estoy sola, quizás otro carroñero esté buscando algo aquí. Pero después de un segundo escaneo; parece que estoy sola.
Ingreso a lo que puedo adivinar es la sala de controles, ahora se ve desorganizada y chueca, pero en sus buenos tiempos era una salón lleno de gloria.
Abro una de las consolas en la primer hilera de las máquinas, el hierro está casi oxidado. Cuando me siento para comenzar a hurgar entre el metal siento un par de ojos en mi espalda, rápidamente me giro directo a la puerta con las manos en mi staff, pero parece no haber nadie ahí, mi posición es absolutamente defensiva, entonces un ligero movimiento llama la atención de mi visión, bajó la mirada a la segunda hilera de consolas y, escondida en uno de los compartimentos, está una chica encorvada sujetando fuertemente sus rodillas, sus ojos brillan con terror. Nos regresamos la mirada por al menos una fracción de segundos. Parece agitada, su ropa, no es endémica de Jakku, luce incluso hasta elegante, pero llena de tierra y el rostro sucio. Sus enormes ojos están repletos de lágrimas y su cabello suelto.
—Ayúdame...—Susurró la chica apenas haciendo sonido con su garganta.
Fue en ese preciso momento que dos personas aparecieron en la entrada de la sala. Mis ojos estaban sobre los sujetos, años por el desierto me han dado un carácter por demás huraño con personas que encuentro en mis búsquedas.
—Ey, chatarrera.— La voz carrasposa de uno de ellos me puso los pelos de punta. Quiso caminar en mi dirección, fue cuando apunte hacia el con la punta de mis staff. —No queremos problemas...— Dijo al ver mi actitud. Levantó sus manos en son de paz. —Estamos buscando a una fugitiva.
Mostraba sus dientes al hablar y me parecía absolutamente repugnante, a su costado estaba el otro sujeto limitándose a observarnos.
¿Fugitiva? Yo podía ser una chatarrera, pero no era tonta. Y sabía que esta chica no era ninguna fugitiva. Entonces mis alertas comenzaron a encenderse, mi principal regla para sobrevivir en Jakku "No te involucres". Lo más sensato sería decirles que la chica está aquí escondida delante de mis pies, pero una parte dentro de mi sentía un enorme compasión por ella, verla ahí asustada y llorando; me recordaba a mí.
—Aquí sólo hay chatarra. — Respondí sin emoción en mi voz y girando para continuar con mi trabajo y logré sacar una pieza dorada de entre los escombros—... Pero estoy segura que escuché pasos en los niveles inferiores de la entrada sur. Vengo de ahí.
Los dos hombros sólo voltearon a verse y salieron disparados en esa dirección, supongo que confiaron ciegamente en mi palabra, considerando qué, a sus ojos; no tenía razones para mentirles.
Cuando los pasos se alejaron lo suficiente giré mis ojos para volver a ver la chica que ahora respiraba con mayor calma, sus ojos aún estaban hinchados.
Tomé mi bolsa y me senté frente a ella, observando de frente la puerta por si alguien regresaba.
—Toma...— Le dije entregando una de mis ánforas.
La chica prácticamente lo arrebató de mis manos y sació su sed, que, por la escasa cantidad que derramó, debía estar muriendo por ella.
—Gracias.— Murmuró regresando mi termo tristemente vacío. Supongo que deberé encontrar algo realmente bueno si quiero abastecerme esta noche del vital líquido.
—Y no soy una fugitiva...—Dijo encorvándose más en su lugar.
—Lo sé ¿Tienes algún lugar donde ir?— Me preocupaba que la chica fuera mercancía de contrabando, en ese caso no tendría a donde ir.
—Coruscant
—Estás un poco lejos de casa...
—Me... me secuestraron.— Confesó asustada, lo que para nada pudo sorprenderme.— Quieren evitar que llegue al senado. Tengo propuestas para mejorar la calidad de vida de las personas en los planetas remotos.
—¿Trabajas en el senado?
Ella sólo asintió con su cabeza —Supongo que hay personas a las que no les conviene que las cosas cambien.
Y esas palabras fueron lo suficientemente fuertes para involucrarme por completo, si esta chica era quien decía ser, su bienestar estaba ligado al bienestar de las miles de personas que vivimos en planetas remotos, alejados de las leyes.
—Yo voy a ayudarte a salir.
—¿Cómo?
—Quítate la ropa.— Le dije después de analizarlo un poco. Los ojos de la chica se desorbitaron, mientras me ponía de pie y comenzaba a librarme de mi ropa. —Cambiemos, ponte mis protectores, no verán tu rostro, yo trataré de distraerlos.
La chica pareció entender de inmediato el plan. Se puso de pie y comenzó a desabrochar su hermoso vestido.
—Soy Rey, por cierto.— Le dije pasando mis pantalones.
—Jessika...— Respondió de regreso mientras bajaba el vestido por su espalda.
Arreglé su cabello para que luciera lo más parecido al mío, acomodé mi ropa sobre ella, era un verdadera ventaja que tuviéramos un cuerpo tan similar.
Su ropa se sentía tan fina, sin importar la cantidad de tierra y sudor que cargara, comparada con la mía que de seguro debía estar produciéndole una terrible picazón.
—¿Sabes donde está la entrada sur?— Con sólo preguntar supe la respuesta antes de que negara con la mirada. Era obvio que no conocía este lugar.
—Cuando me escapé no sé ni como llegué aquí.
—Bien... Hay una salida si continuas derecho por el pasillo, vas a encontrarte con una caída de no más de dos metros, pero llegas directo a la arena, rodea la nave y busca mi speeder. Si no salgo cuando llegues a el, vete.
—Llévate tu staff...— Dijo extendiéndolo en mi dirección.
Asentí mientras lo tomaba entre mis manos, este pequeño detalle podría entorpecer por completo el plan, pero en mis manos era más eficaz que en su espalda.
Las manos de la joven senadora temblaban, era evidente que nuca había tenido la necesidad de luchar así por su vida. Estaba a punto de correr cuando un pensamiento cruzó por mi cabeza. La sostuve fuertemente por la muñeca.
—Pero debes prometer que ayudarás a Jakku.— No planeaba arriesgar mi vida en vano.
Ella simplemente asintió con su cabeza y corrió en dirección a la salida.
Mientras avanzo noto lo molesto que es el vestido que Jessika portaba, es hermoso, pero la belleza no es sinónimo de practicidad. ¿Cuantos días habrá estado la chica portándolo? No me gustaría imaginar la cantidad de cosas que habrá tenido que vivir para llegar a este día.
Camino con precaución, trato de tener todos mis sentidos alertas, cualquier paso extraño, cualquier sonido distante. Intento tener mi cabeza despejada, pero con cada segundo que avanza me pregunto si ¿De verdad vale la pena el riesgo? Por años he sobrevivido manteniéndome al margen de cualquier conflicto. ¿Qué es diferente ahora? Quería pensar que se debía al hecho de que la chica quiere ayudar a las personas como yo, pero por más que intento creerme esa idea no puedo... hay algo que me empuja a hacer estas cosas, una fuerza mayor que me hizo cambiar por completo años y años de autopreservación. Si salgo con vida de este problema estoy segura que esta noche tendré compañía en mis sueños.
Repentinamente siento como la temperatura da un declive a pique, todos mis sentidos se lanza al máximo y los sensibles vellos de mi brazo se erizan. Apenas pude esquivar un disparo que pude escuchar incluso antes de que fuera activado. Corrí, como pude, entre los escombros, escuchaba las lejanas voces de los mismos tipos que vi en la sala de controles, aunque lo intentara no podía entender nada de lo que salía de sus bocas. Pero conociendo a la especie; no era nada agradable.
Trataba de mantener la suficiente distancia entre ellos, sabía que estaban lejos por el eco que producían sus pasos. Pero mientras me confiaba no me percaté de la mano que golpeó directo en mi esternón y me hizo rodar por el suelo.
Son curiosas las cosas que piensas cuando estás al borde de una inminente violencia, como en las formas elegantes que el vestido tomaba mientras rodaba.
—Esta no es la senadora...— Gruñó furioso el hombre que me empujó hacia los dos sujetos que aún corrían en nuestra dirección.
—Es la chatarrera.— Dijo el hombre de los dientes amarillos.
—Que observador.— Le respondí cuando tomé el Staff en mis manos y con fuerza lo pase por entre sus piernas, el hombre tropezó y su compañero tomó un arma que mandé dejos con un golpe, me puse de pie y el tercer sujeto me tomo bruscamente del cabello. Lo que simplemente provocó que me enfureciera lo suficiente para girar y golpearlo con mi cabeza en el pecho. Era evidente que estos tres esperaban que la chatarrera de Jakku no supiera defenderse, mala suerte, pues aproveche los segundos de confusión para liberar mi cabello de las manos de aquel hombre y comenzar una persecución, la ventaja era que yo sabía como moverme por esta nave a diferencia de ellos, que no eran chatarreros. Sabía donde estaban los agujeros y las partes mas delicadas, por mi estatura y delgadez sabía que era mucho más ágil y rápida que ellos.
Escuché como el vestido se desgastaba encontrándose con puntas salidas de metal, quedo atrapada por uno de ellos, giró rápido mi mirada para ver a los tres hombres corriendo en mi dirección, "espero de verdad que Jessika no le tenga un especial aprecio a su vestido" Pienso antes de rasgarlo por completo y dejando la tela colgada en el metal.
Mi corazón se siente frenético y la adrenalina me recorre las venas. Los músculos de mis piernas se contraen y tengo la sensación de que la salida se aleja cada vez más, el brillo del exterior me ciega, y analizo lo que sigue; Si Jessika no está en el Speeder, rodearé la nave para encontrarla yo misma.
Una parte de mi se relaja al verla de pie junto a mi viejo transporte, ella aguardó por mí a pesar de que le pedí que se fuera. La imagen de alguien más acercándose a ella me alertó para comenzar a correr de nuevo, fue cuando una mano me tomó con fuerza de la muñeca.
—¡Rey!...— Escuché el fuerte grito de Jessika. Ella estaba en problemas y yo no podía ayudarla.
Fue cuando junté toda la furia en mi garganta y con un fuerte rugido golpeé al hombre directo en la cara con mi staff y lo empuje de regreso al agujero de la puerta, impidiendo que los otros dos salieran.
Corrí en dirección a Jessika, decidida a salvarla del cuarto hombre que se agregó a la confrontación. Sólo veía su espalda y su mano sujetando la muñeca de ella. Este hombre era sin duda mucho más alto y más fuerte que los tres anteriores. Mantenía completamente mi atención fija en él, determinada a golpearlo con fuerza cuando estuviera a mi alcance. Pero incluso antes de que pudiera estar lo suficientemente cerca el giró su rostro.
Todo dentro de mí se detuvo de repente, cada músculo de mi cuerpo se tensó y mi boca quedo por completo seca; él era real. El chico con el que he soñado por más de diez años era real y estaba de pie frente a mi.
—¡Rey!...— Repitió Jessika asustada.
Él no le estaba haciendo daño, la estaba ayudando.
Todo se movió con extrema lentitud, escuché el disparo pero no procesé la orden de esquivarlo, sólo sentí como golpeó de lleno en mi espalda. Jessika estaba a mi lado cuando toqué el suelo, me tomó del brazo y me ayudó a caminar a mi speeder, intentaba bloquear la bizarra sensación que me producía estar frente a una persona que pensé era producto de mi imaginación.
Me subí al speeder con la creciente cantidad de dolor en mi espalda, un ardor que me recorría la espina, Jessika se sentó detrás de mí y envolvió sus manos en mi abdomen, estaba a punto de encender la pequeña nave cuando giré a verlo, se mantenía de pie a un costado de la nave con un sable láser color azul encendido, él no sólo venía a ayudarla, también era un jedi.
—Vamos...— Le grité extendiendo mi mano.
Su respiración estaba sobresaltada, sus ojos estaban bien abiertos mientras me observaba. Pero sin decir una sola palabra se subió detrás de Jessika, apenas sentí su peso en el Speeder y arranqué el motor. Nos alejamos dando tumbos, escuchaba los disparos pero ninguno estaba cerca de darnos ¿Estarían fallando a propósito?
—Mi nave está por allá.— La voz grave del hombre hizo detener mi corazón, él habla.
Dirigí mi Speeder en la dirección indicada, llegamos a la cresta de una empinada duna cuando el vehículo comenzó a perder su potencia, nos elevamos al menos cinco metros sobre la duna, mis manos se separaron de los controles, no podía pensar en otra cosa más que el dolor qué una caída de esa altura podría significar, estiré mi mano en torno a los controles intentando, desesperadamente, acercarme a ellos, aún tenía a Jessika sujeta de mi espalda y esperaba que él tuviera sus manos cerca de ella. De alguna forma inexplicable mis manos tomaron de nuevo los controles y la máquina volvió a marchar. La caída no fue tan aparatosa, pero los tres rodamos cuesta abajo, corrimos algunos metros después de ponernos de pie, los disparos se escuchaban pero ya no nos tocaban, las puertas de la nave se abrieron y Jessika aún me ayudaba a caminar, los tres ingresamos a ella. La puerta detrás de nosotros se cerró, lo ví pasar rumbo a la cabina.
—Rey, tu espalda...— Las manos de Jessika estaban sobre mis hombros empujándome para sentarme.
Y todo el peso del día comenzó a caer en mi cabeza ¿Qué había pasado exactamente? Todo era muy confuso, muy borroso, el miedo se hizo cargo de mi cuerpo. Sabía que mi respiración estaba alterada, tenía una terribles ganas de llorar y de gritar, el dolor físico se estaba combinando con el dolo emocional.
—¡Ben!... —Escuché el grito de Jessika antes de que todo se volviera negro.
Él no sólo era real y hablaba, además tenía una nombre; Ben. Fue lo último que pensé antes de caer inconsciente.
N/A: Hola, esto es terreno nuevo en mi experiencia. Escribir dos fics en paralelo. Siempre espero a terminar uno para comenzar a publicar y avanzar con otro. Pero veo la fecha del estreno de la película muy cercana y, si bien no podré publicar las 4 historias completas antes de diciembre, quiero al menos poder tener listas 3.
Igual el último AU será en otro universo literario y los personajes ya tienen bien detalladas sus personalidades ahí. Me preocupaba más este ya que transcurre dentro del universo de star wars y no quisiera modificarlo mucho después de ver la película.
En fin, espero que disfruten de esta nueva propuesta.
