Esta idea no es originalmente mía, al menos no la base, pertenece a una excelente escritora unburnttkhalessi de AO3, claro esta en inglés. Así ese crédito hacia ella.

El resto, es todo mío. Espero que los disfruten


Only in Dreams


Se hablaron en el quinto grado, aunque se habían visto durante todos los años anteriores. Sin embargo, Karen había sido demasiado tímida como para acercase al ruidoso niño que Frank era, y para Frank solo se trató de una muchacha de su vecindario, de hecho, sentía que conocía mejor a sus padres que a la niña.

Debieron llegar los primeros días del quinto grado para que los compañeros de Frank le preguntaran por ella.

― No hablamos ― era todo lo que les había dicho. Y si bien aquello debió funcionar para que no le fastidiaran, Billy comenzó a molestarle al decirle que no lo hacía porqué ella le gustaba. Algo completamente impensado por él. Entonces el rumor llegó a oídos de la niña, aunque claro, él no lo supo hasta que trato de hablar con ella.

Y, en eso, nada tenía que ver que su grupo de amigos le molestara constantemente. Frank, por "decisión propia", de manera absolutamente "autónoma", había decidido que un buen movimiento era comenzar por lo básico y saludarla.

En lo poco que había descubierto de ella, observándola de vez en cuando, sabía que era una chiquilla muy educada; se sonrojaba con las malas palabras y siempre era cortés con los adultos. Así que lo lógico era que le devolviera su saludo esa mañana, cuando al salir de su casa y vio que ella también hacía lo propio.

En vez de eso, cuando Frank le habló, Karen abrió muchos los ojos, como si le hubiera dado un susto de muerte y prácticamente huyó de él. Lo que, no solo le dejó extrañado y con un mal sabor de boca, sino que también, completamente, perdido. Lo mismo ocurrió cuando entró al salón y Karen, que hablaba con Marci, prácticamente, se escondió en su pupitre, dándole la espalda para luego abrir nerviosa un libro y hundir el rostro en este.

Frank estaba sorprendido, y cuando miró a Marci esta negó, tan o más confundida que él.

Frank que nunca había sido bueno para calmar su mal temperamento, se vio contrariado ante aquella muchacha que le rehuía, estaba acostumbrado a molestar y recibir respuesta. Karen lo veía y huía como si se tratara del mismo diablo.

Frank no lo sabía, pero el rumor había llegado hasta ella.

― Billy se lo dijo ― le contó Marci un par de días después como si él entendiera todo el contexto de aquel mensaje. Su cara de interrogación debió ser mucho más clarificadora que cualquier palabra que pudiera decir, ante lo cual Marci solo entornó los ojos y continuó ― Billy le dijo que te gustaba y tú le das miedo a Page, por eso se esconde ― fue cuando decidió que debía aclararlo todo.

Esperó un par de días hasta que fuera el turno de Karen de limpiar el salón en donde la sorprendió a solas, la chica prácticamente quiso arrollarlo al salir y en el forcejeo para evitarlo, terminó recibiendo un par de bofetadas, así como rasgado la manga del vestido que ella llevara ese día.

El maestro los sorprendió y los envió a detención hasta que sus padres llegaran.

Las lágrimas de Karen caían por sus mejillas y él, realmente se sintió mal.

― ¿Estas llorando por que tus padres te regañarán? ― ella asintió silenciosa, mientras el mentón le temblaba. El en tanto ya sabía lo que sus padres le dirían, no era la primera y, de seguro, no sería la última vez que los llamaran, era algo que, a esas alturas ya no le preocupaba ― no deberías haber tratado de huir ― dijo, al final, más para él que para ella ― ¿Por qué lo hiciste? ― preguntó, ella lo miró dejando que el hipido de su llanto tomara su lugar.

Frank vio los ojos azules y la nariz enrojecida, los dedos cerca de la boca y el temor en su rostro.

― No le pego a las niñas ― dijo molesto. Era eso, alguien además de esparcir el rumor, le había dicho que era un matón, o algo parecido. En esa ocasión la pena se transformó en molestia ― Además, es mentira que me gustas las prefiero morenas o castañas, tú eres muy pálida pareces un fantasma.

No dijeron nada más y cuando vinieron por ellos, solo sus padres hablaron.

Al día siguiente Karen estaba en la acera fuera de su casa y él la ignoró.

― H… hola Frank ― dijo, y la sorpresa que aquello le causó fue ignorada por su molestia. Solo continuó su camino, cada vez más rápido cuando notó que ella le seguía. Al llegar a la tercera cuadra, harto, se giró.

― ¿Vas a seguirme todo el camino? ― preguntó enojado. En aquella ocasión Karen no retrocedió ni tampoco se mostró asustada como los días anteriores.

― Vamos al mismo lugar ― contestó ella con el ceño fruncido ― es obvio que te siga ― Frank la observó algunos segundos.

El enojo se había evaporado.

― Muy bien señorita… vamos.


Ese fue el comienzo, no siempre coincidían en el camino puesto que Frank entrenaba con los equipos de fútbol y hockey además de tocar la guitarra en una banda de covers con algunos compañeros de la escuela, en tanto Karen practicaba natación y patinaje, a los cuales acudía un par de veces a la semana, después de clases eso lo condensaba con pequeñas notas deportivas que escribía para el periódico escolar. Así que en las ocasiones que tenían tiempo de coincidir compartían las cortas caminatas que los llevaban de la casa a su escuela, en ocasiones el padre de Frank recogía a Karen, sobre todo cuando la lluvia o la nieve hacían dificultoso el camino, otras veces era la madre de Karen la que los llevaba.

― Me agrada Frank ― le decía su madre ― es un pequeño caballerito.

De seguro su madre cambiaría de opinión si lo escuchara durante sus entrenamientos o ensayos. Pero a fuerza de aceptarlo tal cual era, a ella también terminó agradándole Frank, era algo impulsivo y un poco fastidioso cuando se trataba de la escuela, pero era valiente y eso Karen lo admiraba. Además, dentro de su particular estilo, Frank tenía la capacidad de relacionarse con los matones de la escuela y con los chicos más inofensivos, aunque claro, tenerlo de enemigo resultaba, siempre, una pésima idea. Sin embargo, y eso era algo que a ella le gustaba rescatar, Frank nunca fastidiaba a los que, en comparación con él, tenían menos fuerza u habilidad.

Sus ideas sobre él, claro, no era algo que compartiera con nadie, solo le bastaba con saberlas.

Esa navidad sus familias compartieron una cena y la madre de Frank le regaló un sweater tejido por ella misma. Frank tenía uno similar, qué al usarlo, los hacia parecer primos u hermanos. Ambos los detestaban, pero se mostraron felices de lucirlos ese invierno, al menos, en casa.

Ese invierno Frank se enfermó, y ante la contingencia Karen le llevó, religiosamente, sus deberes todo el tiempo que el muchacho estuvo convaleciente. Algo que resultó contraproducente cuando ella y su hermano, Kevin, contrajeron una fuerte gripe, contagiada por Frank. De todas maneras y aún con el riesgo de volver a enfermar Frank se consiguió los apuntes con Marci, ya que él no tenía la habilidad para los estudios de sus compañeras, y acudió con Karen todos los días en que ella estuvo en cama, para evitar que se retrasara.

En algún momento en esos días, ambos se vieron deseando que llegara las tardes, tiempo en el cual estarían juntos, incluso si se trataba de hablar sobre tareas y la escuela. Frank se sentía más ligero cada vez que pensaba en que al entrar al hogar de los Page, el padre de Karen le ofrecería alguna bebida caliente y cómo es que su madre le daría del jarabe que le estuviera dando a Karen, solo para evitar que recayera, le gustaba pensar en que ella le sonreiría al verle entrar y lo llamaría por su apellido. Mientras que Karen, se moría de ganas de mostrarle algún descubrimiento que hiciera ese día, ya fuera sobre deportes, historia o lo que fuera que capturara su atención ese día. Frank llegaría con sus pasos pesados y le diría que no le interesaba hasta que por insistencia ella conseguiría que él comenzara a hacerle preguntas, le gustaba esa dinámica, le gustaba saber que podía involucrar a Frank en cosas que, usualmente, no tomaría en cuenta.

A veces discutían, cuando él se excedía en pedir favores del tipo escolar, sobre todo cuando la molestaba en medio de los exámenes para que le diera las respuestas. A veces coincidían cuando se trataba de trabajos y tareas en los cuales se debiera investigar; Karen tenía un talento especial para ello, además Frank sentía un vago orgullo, cuando caminando a su lado ninguna sala se cerraba. Ya fueran laboratorios, bibliotecas, viedeotecas, absolutamente todas las puertas y ventanas, firmas permisos se inclinaban para ella.

Eso, sin mencionar, las buenas calificaciones que le reportaban.

Sus padres se mostraban felices, su amistad con Karen no solo había mejorado su comportamiento, sino que, además, había conseguido que su profesor llamara a sus padres para felicitarlos por el cambio que se había obrado en él. Como recompensa a ello, lo llevaron a comer pizza durante una semana, en la cual, claramente Karen fue la invitada de honor.

Fue de esa manera en la cual se comenzaron a forjar los lazos entre ambos. Además, con Karen patinando y Frank jugando Hockey solían coincidir en los espacios en los cuales competían, y era normal ver llegar antes a Frank para hacer barra por ella, así como Karen solía esperar hasta el final de los partidos por que usualmente el padre de este lo recogía y los llevaba a ambos a comer, o a los bolos, o derechamente a casa. Frank le ayudaba en el patinaje y ella en sus tareas.

Y para todos parecía una rutina de lo más normal, solo Billy se burlaba de ellos, pero con el tiempo a todos dejó de parecerles gracioso.

Solo los veranos dejaban de verse, puesto que en cuanto Karen cumplió los 11 años, su madre comenzó a enviarla a Vermont con sus abuelos, y Frank aprovechaba el tiempo para irse a cualquier campamento que estuviera disponible. Cuando ella volvía, solían saludarse solo con un gesto en la cabeza y el normal llamado de:

― Page.

― Castle.


Con el tiempo Kevin se unió a la caminata escolar, solía ir de la mano de Karen o sobre la espalda de Frank, cuando este quería jugar a ser el hermano mayor.

― Parecen un matrimonio ― solía fastidiarlos Billy, entonces Frank dejaba de lado a los hermanos Page y se iba con su amigo, Karen dejaba a Kevin en su salón y ella, que ya cursaba el séptimo grado, iba a su respectiva clase.

Marci era lo más cercano que tenía a una amiga y, además, se llevaba muy bien con Trish Walker, la amiga de ella Jessica solía recordarle a Frank, aunque era mucho más indomable que este. A Frank se le podía regañar y hacer entender ciertas cosas, Jessica solía contratacar y responder a todos y por todo, era sarcástica y cortante, algo que en general le fastidiaba de la gente pero que en Jessica funcionaba de manera diferente, ella no lo entendía, pero le agradaba aquel grupo que había formado. Era la primera vez en años que fuera de Frank y Marci, tenía más amigos.

Ese año Karen se lesionó durante un entrenamiento de patinaje. Su pareja, Luke la había soltado accidentalmente en una pirueta al alzarla, lo que terminó con una seria dislocación de su hombro. Frank, que había estado esperando en las gradas, mientras garabateaba algunos apuntes copiados a Karen, había bajado a la pista y no obedeció cuando el entrenador les ordenó que volviera a su puesto. Fueron Trish y Jessica quienes debieron calmarlo, lo que no funcionó en lo absoluto cuando notaron que no se le permitió subir a la ambulancia ya que el entrenador tenía la obligación de acompañarla, pero cuando Karen llegó a la urgencia vio que Frank estaba junto a sus padres.

― El sujeto mide casi dos metros y se lleva a todo el equipo al hombro ¿Cómo pudo dejarte caer? ― le había preguntado muy molesto al día siguiente cuando las visitas fueron permitidas.

― No creo que hacerlo sentir culpable sea lo mejor, Luke jamás me dejaría caer porque sí.

― Solo por estúpido… ― agregó Frank tornando los ojos.

― ¡Frank! ― regañó ella.

― ¿Qué? ― Karen estuvo tres días hospitalizada y a cada visita a Frank se le unía o Billy, o Luke, o Trish, incluso Jessica, y desde luego Marci quién llenó de flores la habitación.

― Trish me dijo que Frank se había vuelto loco cuando vio tu accidente ― le comentó Marci, un día en que pudo visitarla a solas.

― Lo sé ― dijo ella mostrando extrañeza, pero completamente consiente de lo que el resto pensaba de ellos. Ya en ocasiones anteriores le habían dicho que Frank no era con ella como con el resto de las chicas, y a Karen le parecía normal. La relación que tenía con ella no era en lo absoluto comparable con el resto ― yo estaba ahí, sé que mando a la mierda al entrenador ― Marci rio.

― No se si no quieres ver, o estas convencida de lo contrario ― Karen negó.

― Sé que Frank me quiere, yo también lo quiero ― en ese momento Marci rodó los ojos, era una respuesta que Karen le había dado muchas veces.

― Eres tan desesperante, estoy segura de que si lo besaras Frank se volvería loco por ti ― en aquel momento Karen rodó los ojos.

― No sé cuál es la idea de emparejarme con él… ― Marci chasqueó la lengua.

― Si Billy fuera la mitad de atento conmigo de lo que es Frank… ― Karen miró a Marci sonriendo. Billy le había gustado desde que se conocieran, solo que era demasiado estúpido para ver la chica que Marci era.

Pero, contrario a lo que se pensara Karen no era una romántica como lo fueran Marci, e incluso Trish. Su concepción del amor estaba más centrada en el cariño y en el respeto que en que Frank se volviera loco por ella. Aunque, claro, no negaba que esa demostración de preocupación le había complacido como pocas cosas en su corta vida.

Cuando volvió a su casa, Frank acompañado de Marci y Billy le llevaron galletas de jengibre hechas por la madre de la muchacha. Frank tocó algunas canciones acompañado por el coro de las chicas y Billy realizó una performance de un ridículo baile que había aprendido.

Los padres de los chicos vinieron a buscarlos y, finalmente, Karen y Frank pudieron estar unos momentos a solas.

― Gracias por venir Frank ― este hizo un gesto como si aquello no fuera la gran cosa.

― Nah, habrías hecho lo mismo… ― se quedaron mirando en silencio un par de segundos, él estaba apoyado en la pared contraria, cortando el paisaje que entregaba el papel mural de su habitación, completamente claro contra la chaqueta oscura de Frank, abajo se escuchaba el ajetreo propio de una casa con niños y el aroma a la cena aún rondaba por el lugar, Karen notó que Frank tenía una galleta en la mano y jugaba con esta, sin quitarle la vista a ella. Karen, por su parte, también se permitió el mismo análisis y comenzó a preguntarse cuando Frank había crecido tanto. Entonces él le sonrió y ella contestó el gesto justo en el momento en que su madre llamó a Frank ― ¡Ya bajo señora Page! ― contestó este y volvió a sonreírle. A Karen le pareció que Frank estaba ruborizado cuando se acercó ― debo irme ― señaló bajando la vista y antes de notarlo él estaba sobre ella ― adiós ― le dijo sin mirarla antes de besarla en la mejilla.

Karen quedó congelada. No reaccionó ni dijo nada. Y cuando su cerebro volvió a funcionar, escuchó los pasos de Frank caer sobre la escalera. Solo entonces su corazón se disparó.


Al día siguiente Frank no la visitó, tampoco lo hizo al día que le siguió. Aun así, Karen se sintió aliviada de ello, el recuerdo le turbaba y le parecía obvio que Frank le rehuyera por un par de días. Era solo que no se esperaba que fuera toda una semana trato, en vano de vigilar cuando llegaba a su casa y si bien no era algo que le molestara, puesto que ella también se había colocado nerviosa ante la idea de verlo, comenzó a extrañarlo más de lo normal. Miraba el reloj y sabía exactamente lo que Frank estaría haciendo a esa hora. Y lo del beso solo le había servido para preguntarse si es que a él le ocurría lo mismo.

Fue una de esas tardes, en las cuales ya había perdido la esperanza en que su madre la llamó.

― Es Frank, al teléfono hija ― le había dicho y, nuevamente, el corazón de Karen se había disparado. Lo que tardó en ir hasta el teléfono más cercano, en la habitación de sus padres, sintió el pecho y el corazón en un puño.

― A.. alo ― y le pareció ridículo que la voz le temblara, pero sintió calidez en su pecho cuando Frank contestó igual de nervioso.

― H… hey ¿Co… cómo estás?

― Bien, bien. Mañana debo ir al doctor a ver si podré volver luego a la escuela.

― Grandioso ¿P… puedo ir a verte mañana? ― Karen se sonrió.

― Claro que puedes Frank ― escuchó como la respiración de este se aligeraba y eso le hizo sonreír ― ven cerca de las siete, le diré a mamá para que prepare algo.

― Ahí estaré señorita

Ese día cuando Frank llegó, venía acompañado por su madre y fuera cual fuera la razón, ambos se saludaron como si nada hubiera ocurrido.

Sin embargo, aquella lesión alejó a Karen de las competencias regionales, y su entrenador exigió que se recuperara bien antes de poder reintegrarse. Situación que la mantuvo alejada de las pistas hasta la primavera. Época en la cual se concentró en sus estudios y más notas deportivas para el periódico escolar. Al ser parte del equipo se le permitía estar en los entrenamientos y entrevistar a los miembros de este.

Frank solía reírse de lo que escribía y se lo mostraba con orgullo a los señores Page, además debido al accidente se había vuelto sobre protector con Karen. Los primeros días de su regreso a clases le cargaba su bolso y la acompañaba hasta el salón de Kevin, no hubo burla de Billy que pudiera hacer cambiar esa rutina y con los días el muchacho, así como Marci se unieron a esa caminata. En el almuerzo le llevaba la bandeja con comida y no se mostraba en lo absoluto molesto cuando otros chicos le fastidiaban.

A todo el mundo le parecía que ambos habían madurado y algo dentro de Karen la hacía sentirse plena y feliz.


Fue en esas fechas cuando comenzaron a dejar mensajes en el bolso de Frank, alguien lo admiraba y en un principio lo que debió ser algo parecido a la esperanza se desvaneció, él conocía la letra de Karen, no en vano había copiado sus tareas por años, y sabía que ese mensaje no provenía de ella.

― ¿Qué es? ― le había preguntado Billy, Frank arrugó el papel y se lo llevó al bolsillo.

― Basura… ― contestó sonriendo, Billy solo le alzó las cejas y lo cogió del cuello para luego golpearlo en la cabeza.

― ¡¿Estás preparado Castle?! ― le había dicho, Frank solo se río.

― ¡Si señor! ― contestó cada vez que Billy volvió a preguntarle lo mismo.

― Jesús ¿Por qué los niños siempre que juegan lo hacen a matarse? ― Billy lo soltó y Frank se enderezó para ver a Trish y Jessica frente a ellos.

― Walker ― habló Billy mostrando su mejor sonrisa.

― Es la forma que utilizan para mover las pocas neuronas que tienen ― dijo Jessica mientras sacaba sus cuadernos de su casillero.

― Jones, siempre es un encanto ― declaró Billy con tono sarcástico. Jessica cerró su casillero y miró a Frank.

― ¿Cuánto tiempo tendrás que aguantar a este idiota?

― ¿Sabes? ― habló Frank ― me considero un alma caritativa, supongo que hasta que mentalmente se le considere responsable ― Trish río y Jessica le cerró un ojo para luego seguir de largo.

― ¡Trish! ― le grito Billy en medio del pasillo ― si le sigues haciendo caso a Jessica me hartaré y me iré ― luego miró a Frank ― incluso yo tengo límites ― Frank negó y se llevó su bolso al hombro.

Cuando llegaron a la pista Karen estaba patinando ayudando a la chica que había tomado su lugar, cuando sus miradas se cruzaron Frank arqueó de tal manera sus cejas que Karen se salió de la pista.

― El entrenador dijo que no podías volver hasta que estuvieras recuperada ― Karen cogió una botella de agua y contestó.

― Frank, siquiera he girado hoy, además extrañaba la pista y fue el entrenador quién me permitió hacer algo de ejercicio ― él no se mostró muy convencido y solo se quedó tranquilo cuando Karen se quitó los patines y se dedicó a explicarle a las chicas como girar más rápido.

― En serio amigo, si no haces tu movimiento luego alguien más vendrá ― le habló Billy que había sido testigo de todo. Frank solo frunció el ceño y negó, se equipó y salió a la pista para precalentar.

De todas maneras, Frank sabía a qué se refería Billy, ya muchas veces le había dicho que lo de él y Karen, era visible para todos. Sabía a qué se referían con eso. Y cuando recordaba esa noche en que las ganas le habían traicionado se preguntaba si es que Billy había estado todo ese tiempo en lo correcto.

Miró a Karen, quién reía con chicas de su equipo, mientras que muchas de estas se vestían para irse. Kevin estaba con ella y era mimado por las muchachas, cuando el entrenamiento termino, el padre de Frank aún no llegaba.

― ¿Te pareces si esperamos afuera? ― estaba frío pero la primavera se hacía cada vez más evidente en el aire.

Karen y Frank jugaron casi por una hora con Kevin antes de que este cansado dijera que no quería caminar. Cuando Karen lo iba a coger en brazos, puesto que habían decidido, finalmente caminar, Frank se opuso y le pidió a Karen que lo ayudara a llevarlo sobre sus espaldas.

― No sé qué le habrá ocurrido a papá ― dijo preocupado.

― No debe ser nada, quizás le salió algo urgente que hacer ― dijo ella sin mirarle. Llegaron a la primera esquina y esperaron que el semáforo cambiara de luz.

― ¿No estas cansado?

― Nah… me gusta cargar a Kevin ― contestó y de inmediato supo que había sido una estupidez.

― ¿Te habría gustado tener más hermanos? ― preguntó de pronto ella. Y Frank se giró a mirarla, asintió en silencio.

― Me habría gustado tener un par ― dijo sonriendo.

― ¿No crees que le exiges mucho a tu mamá?

― Yo no le exijo nada, nunca he pedido un hermano, porque bueno… ― Frank sabía que el embarazo de su madre había sido muy complicado debido a la edad en la cual había concebido, un par más de niños, fácilmente podría haberla matado. Karen asintió comprendiendo.

― Y a veces ¿No te sientes solo?

Las palabras de Billy se vinieron a su cabeza y de la nada Frank se preguntó cuál sería su movimiento.

― Ahora no ― contestó mirándola con intensidad, sintió algo parecido a un pequeño triunfo cuando el rostro de Karen enrojeció y ella bajó la vista.

― M…. me alegro de que seamos un… una buena compañía para ti ― fue todo lo que ella dijo.

Sin notarlo Frank extendió el brazo con el cual no sostenía a Kevin sobre su espalda y llevó su mano a la cabeza de Karen, él se acercó y sin el valor para besarla, solo apoyo su frente a la de ella.

― Siempre lo eres.


Si los sentimientos de Frank hacia Karen habían crecido con el tiempo, estos se volvieron insoportables cuando llegado el verano ella debió volver a Vermont, esta vez acompañada de su hermano.

― Siempre olvido lo elegantes que son ustedes ― dijo Frank molesto ese día en el almuerzo. Marci y Jessica se le habían quedado mirando cuando habló y le pareció que se había excedido en su tono.

― Eso fue descortés ― dijo Marci seria, pero cuando Frank la miró notó el brillo de triunfo en sus ojos ― no importa Karen ― continuó ― de seguro en Vermont tienes más de un chico elegante con el cual podrás pasar el tiempo.

Frank sabía lo que Marci se proponía y se la quedó mirando fijamente con el gesto más aburrido que su rostro pudo elaborar. Karen solo tornó los ojos y negó.

― Marci, ¿Por qué buscas fastidiar a Frank de esa manera? ― preguntó Jessica centrando su atención en el plato.

― ¿Por qué lo fastidiaría? ― contratacó Marci de vuelta.

― Por favor, es claro ― siguió Jessica, dio una cucharada a su comida y con la boca llena de esta miró a Frank ― Todos sabemos que si a Frank le gustara Karen ― y de inmediato ambos enrojecieron y se miraron ― ya habría hecho algo ¿Acaso no lo has visto jugar? No tiene paciencia para las estupideces ― cuando Frank lo notó incluso Trish y Billy habían centrado su atención en ellos.

― Debemos irnos ― dijo Billy levantándose y, literalmente, salvándolo de aquel lugar. Frank le dio una corta mirada a Karen y notó su rostro encendido. Se preguntó si es que él estaba dando el mismo espectáculo.

Cuando salieron del comedor Billy suspiró.

― Jones siempre que abre la boca es para jodernos ― Frank solo asintió, sentía que había recuperado el color y control de su rostro. Pero las palabras de Jessica quedaron en su cabeza.

― No debieron haber hecho eso ― regañó Karen a sus amigas. Jessica sonrió con soltura y le apuntó con su cuchara llena de puré de patatas.

― Tu rostro brilla tanto que iluminas el lugar ― la chica se llevó la comida a la boca y Karen negó, cogió su bandeja y se retiró, las risas que escuchó a su espalda solo le hicieron ofuscarse aún más.

De todas maneras, para Frank, eso no cambiaría la dinámica que se había establecido entre ambos. De hecho, no le molestaba verse descubierto tanto como la perspectiva de que Karen se marchara ese verano.

Cuando Karen fue por su hermano Kevin, Frank ya se encontraba ahí. La vio nerviosa y eso lo hizo actuar de la misma manera.

― ¿No ensayaras hoy? ― preguntó ella, Frank negó.

― Misty se enfadó por que le pedimos a Claire que cantara ― Karen asintió.

― Es por Luke ― dijo ella y Frank asintió, pero lo cierto era que el equipo de baloncesto exigía mucho de Misty Knigth y Claire era un buen reemplazo, incluso si tenía algo con Luke, el ex novio de Mercedes.

― Yo ― habló Frank, se llevó una mano a la nuca y rascó en un afán por parecer tranquilo ― espero que no creas todo lo que dicen ellos ― cuando se giró hacia Karen esta le miraba de manera indefinible, y esbozó una sonrisa.

― Esta bien, suelen molestarme de la misma manera ― dijo al final ella. Y de la nada Frank sintió como es que el pecho se le expandía y encogía al mismo tiempo.

― Creí que solo Billy lo hacía ― Karen resopló riéndose.

― Marci todo el tiempo me lo repite ― aquello le causo curiosidad.

― ¿Qué?

― Que tú estás enamorado de mi ― y esa declaración en vez de afectarle como creyó lo haría, sencillamente le aceleró el pulso un par de segundos para luego volver a tranquilizarse.

Quizás deba hacer mi movimiento.

―Billy siempre me dice que debo hacer "mi movimiento" ― Karen le miró extrañada y habló:

― ¿Qué es eso? ― Frank negó.

― Supongo que es lo que él hace para conquistar a una chica ― en aquel momento Kevin llegó a su lado junto a la maestra quién les dijo que todo había estado bien durante el día.

― Y ¿sabes cuál es? ― Frank no supo que responder, pero si reaccionó cuando vio una de las agujetas sueltas de Kevin y su reflejo automático fue agacharse a anudarlas.

― No tengo idea ― contestó una vez que se levantó ― quizás cuando conozca a la chica adecuada lo sepa ― Karen asintió conforme.

Conversaron mucho más llegando a la casa de ambos, solo que se centraron en sus compañeros y en las competencias. Frank la acompañó hasta el vestíbulo y notó que Karen estaría a solas con su hermano.

― Si quieres puedes venir con nosotros hasta que tus padres lleguen ― ella negó.

― Debo preparar mi equipaje ― y de nuevo se quedaron mirando, tal cual esa noche en la cual él la besó.

¿Deberé hacer ahora mi movimiento?

― Bueno señorita ― dijo sintiendo como comenzaba a perder el control de sus movimientos ― espero que tengas un buen viaje ― dicho esto la abrazó como si fuera una chica a la que no conocía, sintió como Karen contestaba de la misma forma y cuando se separaron él aún la rodeaba con sus brazos, el calor subió a su rostro y vio como al de Karen también. Solo que en vez de espantarse recordó lo que Jessica le había dicho.

No tengo paciencia para las estupideces.

Así que, sencillamente, la besó.

Karen tardo algunos segundos en reaccionar y cuando lo hizo, abrió tímidamente la boca, gesto que Frank aprovechó. De pronto el aire se les había ido a los dos y ella poso sus manos sobre el pecho de él.

¿Cuándo creció tanto?

No había técnica, de parte de ninguno, solo la vaga idea de lo que se debía hacer. Karen sintió la respiración alterada de Frank sobre su rostro y le pareció que en cualquier momento cogería aire como si se estuviera ahogando. En vez de eso Frank la abrazó con más fuerza y Karen se relajó, se dejó guiar completamente por él, ante la evidencia de que él se manejaba en eso mucho más.

De pronto abrió los ojos cuando notó que Frank había pausado el movimiento. Y cuando el notó que ella también se había detenido, se alejó, no sin algo de ansiedad, lo más lentamente que pudo. Su atención no estaba en ella, si no en el niño que los miraba.

― Se están besando ¿cierto? ― y el rubor que era intenso en el rostro de ambos, palideció ante el golpe de sangre que les subió a la cabeza.

― Eh ― Frank carraspeó ― creo que me iré ― Karen asintió y le sonrió con timidez.

― Si, si… está bien ― solo bastaron tres pasos fuera de la propiedad de los Page para que Frank sintiera como es que el pecho le explotaba, la sonrisa estúpida se le vino al rostro y se llevó ambas manos a la cara para despertarse.

A penas Karen lo vio salir de su casa, cogió a Kevin de las axilas y lo abrazó como si fuera su peluche favorito de niña, giró con él en brazos y ya sin aire se dejó caer sobre la alfombra.

― ¿Es Frank tu novio? ― preguntó Kevin en medio de las risas.

― Aún no ― contestó Karen preguntándose cuál sería el paso siguiente.

Esa noche, cuando el señor Page comenzó a subir las maletas al auto Frank, desde su habitación, hizo una vigilia constante hacia los movimientos de sus vecinos. El corazón le saltó cuando vio a Karen, escabullirse desde el auto y correr hasta su casa. Frank, que a esas alturas ya estaba acostado, bajó los escalones corriendo, hasta la entrada de su casa.

― Te llamaré ― le prometió ella, y Frank asintió como si se tratara del mejor plan del mundo. En aquella ocasión Karen lo besó, directamente en los labios y se alejó, él diría que casi feliz, cuando su padre la llamó.

Luego se sintió estúpido por no haberlo pensado antes.


El primer día de vacaciones Frank lo comenzó con todo el ánimo de hacer cosas, las que fueran y muchas. Todo con tal de que el día y la semana se fueran rápido. Su madre se sorprendió cuando lo vio, no solo ordenando su habitación, sino que limpiando todo lo que era posible dentro de la casa y, más que ello lo feliz que se veía al hacerlo.

Después del almuerzo fue la primera llamada de Karen y Frank interrumpió su comida y fue hasta la habitación de sus padres a contestar. Razón por la cual no escuchó cuando su padre declaró que su muchacho se había enamorado de la vecina, ni lo mucho que esto emocionó a su madre.

No hablaron mucho y Karen solo le informó que habían viajado bien y que ya estaba en casa de sus abuelos, que se preparaban para ir a la piscina y luego a ordenar sus habitaciones. No lo decía explícitamente, pero aquello daba la idea de que los abuelos de Karen eran ricos. No le interesaba, le bastaba con saber que ella estaba bien y que lo tenía lo suficientemente presente como para llamarlo.

Cuando se acabaron las cosas por hacer en casa y aún quedaba más de un mes y medio de vacaciones el señor Castle convenció a Frank de hacer un huerto. La idea le había encantado a Karen cuando se la dijera ya que su madre llevaba uno, y él y su padre se habían ofrecido a cuidarlo en la ausencia de los señores Page. Esos últimos días pasaron varias horas hablando sobre que sembrar y cual eran sus verduras favoritas, Frank nunca lo había notado, pero Karen era asidua a condimentos suaves como el romero, cilantro y siboulette, quizás la sorprendería con algo cuando llegara.

Frank acompañó a su padre al Home Store más cercano y entre ambos comenzaron a elegir los insumos necesarios para su huerto.

― ¿Solo basta con esparcir estas no? ― preguntó Frank a su padre cuando cogió las semillas para cebollines, solo que al buscarlo no lo encontró.

― No, primero debes cavar la tierra y luego enterrarlas, sale en las instrucciones ¿Ves? ― la chica se había acercado con total naturalidad hacia él y le había quitado el paquete se semillas de las manos ― acá lo dice ― Frank se le quedó mirando, entre shockeado y sorprendido por su naturalidad, era pálida como Karen pero tenía manchas que parecían pecas sobre su rostro, llevaba el cabello castaño, casi rojo, atado en una cola de caballo y un vestido blanco de flores azules, suave y vaporoso, cuando sus ojos se encontraron Frank vio dos luceros color chocolate y el rostro se le encendió.

Debió retroceder y la muchacha se le quedó mirando absolutamente extrañada, Frank notó lo brusco de su gesto y solo se detuvo cuando una pesada mano se posó en su hombro.

― Maria ¿Asustaste al pobre muchacho? ― dijo un hombre que acompañaba a su padre, para luego mirarlo a él ― ¿Este es tu hijo? ― su padre asintió.

― Si este es Frank ― sin saber muy bien que hacer Frank extendió su mano y lo saludó.

― Señor

― Bueno, ella es mi hija Maria ― la muchacha les sonrió a ambos con un gesto brillante y genuino.

― Un gusto señor Castle.


N/A:

Será corta, creo.

El título viene de la canción de Weezer.

Espero lo hayan disfrutado.