Epílogo

Lo que se hace por amor está más allá del bien o del mal.

Friedrich Nietzsche


En el cielo el tiempo siempre avanza muy rápido pero en los últimos seis meses pareciera que los días estaban yendo demasiado lentos para cierto castaño que rondaba por todos lados intentando no desesperarse y visitar a su amado en la Tierra. Él siempre había sido un ángel obediente pero algo en el fondo de su ser lo inquietaba demasiado este día en particular, quizá por ello era que desde hacía ya unas horas seguía recorriendo el cielo de un lado a otro intentando encontrar la respuesta a esa extraña sensación pero nada lograba darle la tranquilidad que buscaba.

El ojiazul no quería admitirlo pero temía que algo le hubiera sucedido a Blaine en la escuela, probablemente sería bueno comenzar a buscar a su actual ángel de la guarda para preguntarle por su custodiado; afortunadamente, o no, Kurt no tuvo que buscar a nadie porque un despistado Nick se tropezó con él mientras regresaba de uno de los tantos caminos que había en el cielo.

– ¿Nick? ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con Blaine? – Preguntó el más alto de inmediato.

– Ah…

– A esta hora debe estar en su clase de gimnasia, tienes que estar con él. ¿Y si se lastima y no estás a su lado? – Comenzó a decir en voz alta el ángel mientras el moreno pensaba cómo responder a su amigo.

– Si… Yo… Voy… – Decidió decir algo inseguro y empezó a caminar pero Kurt lo detuvo al notar algo distinto en su rostro.

– ¿Por qué tienes esa cara? – Preguntó directamente sintiendo una presión en el pecho.

– ¿Cuál cara? – Intentó disimular el más bajo pero no lo logró.

– ¡Nicky! ¿Es cierto lo que dicen? – Se escuchó un grito a lo lejos y de pronto el rubio se encontraba a su lado.

– Jeff… Por favor no… – Suplicó en voz baja su amigo en vano.

– ¿De qué hablan? – Quiso saber el ojiazul intrigado.

– ¡Oh! ¡Kurt! Aquí estás… No te vi cuando llegué, lo siento mucho… – Se disculpó el recién llegado.

– No te preocupes. – Respondió Kurt restándole importancia.

– De verdad lo lamento, no pensé que todo terminaría así. – Insistió el ángel confundiendo aún más al castaño.

– Jeffrey… – Lo reprendió el moreno mientras le daba un apretón a su mano.

– ¿Terminar? ¿De qué hablas? – Preguntó impaciente el ángel.

– Yo… Ah… ¿Viste el final de esa serie? ¿Cómo se llamaba…? – Comenzó a balbucear el ojiverde al comprender que había metido la pata.

– Tú no ves series Jeff, ni siquiera eres un ángel guardián para saber de esas cosas… – Le recordó el más alto y las mejillas del rubio se colorearon de inmediato.

– Ah… Yo…

– Olvida lo que dijo Jeff, está algo desorientado el día de hoy. – Intentó defenderlo el ángel guardián.

– Ustedes me están ocultando algo… – Sentenció Kurt.

– No, para nada.

– Nicholas… – Insistió.

– Kurt… – Intentó responder en el mismo tono.

– No me obligues a visitar a Blaine para saber qué ocurre porque estoy seguro que tiene que ver con él. – Le advirtió el ojiazul a su amigo pero no fue él quien respondió como lo esperaba.

– ¡No! ¡No vayas! – Gritó el rubio preocupado y el corazón del ángel se aceleró al instante.

– Jeff, ¿qué pasa con Blaine? – Exigió saber de inmediato.

– Yo no te puedo decir… – Le hizo saber su amigo.

– Nick… Exijo una explicación antes de que vaya a la Tierra yo mismo.

– Kurt ven conmigo… Tienes que tomar esto con calma… – Respondió el moreno sin más remedio pero el ángel lo detuvo.

– Habla de una vez… – Dijo puntualmente.

– Yo… Ya no soy más el ángel guardián de Blaine.

– ¿Qué? ¿Por qué no me dijiste antes? No puedes permitir que un desconocido esté a su cargo. Voy a ir a… – Comenzó a decir el castaño pero no pudo terminar.

– Kurt, detente. Nadie está a su cargo…

– No seas ridículo, alguien tiene que estarlo. – Comentó casi histérico.

– No es así… – Le confirmó Jeff.

– Eso no es posible porque eso sólo pasaría si él ya no existiera. – Respondió con la voz entrecortada y su corazón pareció detenerse al ver que la boca de su amigo se abrió.

– Exacto… – Comentó Nicholas algo dolido.

– ¡¿Qué dijiste?¡ – Exclamó sin pensar.

– Kurt… Blaine murió…

– No… – Dijo para sus adentros.

– Sé que es repentino y pensaba decirte pero… – Intentó explicar el ángel pero no le fue posible.

– ¡No, Nick! Dime que es una broma… – Gritó totalmente en estado de shock.

– No lo es… – Confirmó apenado.

– Es imposible, estaba sano y fuerte. ¿Qué rayos pasó? – Quiso saber con lágrimas en su rostro.

– Un accidente. – Fue la respuesta que llegó a sus oídos y fue entonces cuando perdió la cabeza.

– No, no, no, no, no, no, no, no… ¡Eso no pudo pasar! – Gritó furioso el más alto y comenzó a correr.

– ¡Kurt! ¿A dónde vas? – Preguntó su amigo pero no obtuvo ninguna respuesta, únicamente lo observó alejarse sabiendo exactamente a dónde se dirigía.

El castaño avanzaba a paso veloz con un montón de sentimientos acumulados en el pecho, estaba enojado, triste y confundido. Todo el mundo sabe que los ángeles no suelen explotar como lo había hecho él en ese momento, de hecho generalmente son los primeros en saber cómo manejar sus emociones pero su problema en ese momento era grave porque desde que había dejado a Blaine no había podido adaptarse nuevamente a su rutina celestial; era como si hubiera pasado demasiado tiempo en la Tierra con los humanos y ahora incluso se comportaba como ellos.

Sólo Dios sabía, literalmente, por lo que estaba pasando el ángel y era justo a él a quien estaba buscando el ojiazul. Dolía pensarlo pero Blaine estaba muerto… ¡Muerto! ¿De verdad había acabado todo en un tonto accidente? ¡Qué original! Quizá si no hubiera sido porque a él le pasó lo mismo "años" atrás no pensaría que el Señor estaba jugando con su paciencia pero siendo sincero consigo mismo, paciencia era lo que menos le quedaba en ese momento.

Todos los ángeles sabían dónde encontrar al Señor cuando lo necesitaban, fue por eso que Kurt no tardó ni dos minutos en llegar a su lado con lágrimas en los ojos. – ¿Con qué derecho lo hizo? – Preguntó de inmediato al mayor.

– ¿Disculpa?

– ¿Por qué lo hizo? – Insistió molesto el ángel.

– ¿Hacer qué? – Tuvo que preguntar el Señor para confirmar lo que estaba pensando.

– Yo ya no era su ángel, ¿por qué terminar así con él? – Dijo Kurt en respuesta.

– Supongo que hablas de…

– ¡Blaine! ¡Por supuesto que hablo de Blaine! ¿Con qué derecho lo mató? ¿Por qué rayos tuvo que arrebatarle la vida en un tonto accidente? – Quiso saber el castaño.

– Kurt, cálmate… – Intentó tranquilizarlo el más alto.

– ¿Qué me calme? ¿Cómo me voy a calmar? ¿Usted estaría tranquilo si le arrebataran al amor de su vida? – Preguntó desconsoladamente.

– No sabría decirte porq… – Comenzó a explicar el hombre pero sin duda fue interrumpido.

– ¿Acaso nunca ha amado a nadie? ¿Qué clase de Dios es usted? – Gritó molesto el ángel.

– No es eso Kurt, en realidad creo que he aprendido una valiosa lección. – Reconoció el Señor.

– No entiendo de lo que está hablando, pero no quiero que me cambie el tema. ¿Por qué le hizo eso a Blaine? – Exigió saber el ojiazul.

– Siéntate Kurt, hablemos con calma. – Le pidió el mayor pero parecía una tarea imposible.

– ¡No puedo calmarme! – Respondió alterado el ángel.

– ¿Ni siquiera si estuviera yo a tu lado? – Intervino una tercera voz en la conversación y el ángel volteó de inmediato al lugar de donde venía.

– ¿Bl-Bl-Blaine? – Balbuceó.

– Hola Kurt. – Lo saludó el ojimiel con una sonrisa en el rostro.

– ¿Qué haces aquí? – Preguntó confundido.

– Bueno, según lo poco que recuerdo morí y al llegar aquí alguien me apoyó acelerando el proceso para que pudiera ir a buscarte.

– Tú… ¿Tú me recuerdas? – Preguntó temeroso.

– También eres el amor de mi vida, ¿crees que podría olvidarte? – Contestó el más bajo con toda naturalidad y el corazón del ángel pareció recuperar su ritmo normal paulatinamente.

– Ay Blaine, siempre siendo tú… – Dijo Kurt antes de correr a su lado.

– Así logré conquistarte, ¿o no?

– Desde el primer momento… – Confesó mientras ambos se envolvían en un fuerte abrazo hasta que el ojiazul recordó lo que hacía en ese lugar. – Pero aunque me encante la idea de que estés aquí no considero justo que te hayan quitado la vida, tenías tanto por vivir… – Comenzó a quejarse.

– Kurt… – Lo llamó el Señor para explicarle pero Blaine lo interrumpió.

– No, si me lo permite…

– Adelante. – Concedió tranquilamente.

– Kurt, aunque adoro cómo te ves molesto quiero pedirte que ya no te enojes con el Señor porque es gracias a él que estamos juntos hoy. – Intentó explicar el moreno al ángel que se encontraba frente a él en ese momento.

– Eso ya lo sé pero… – Insistió el castaño antes de escuchar las palabras del recién llegado.

– Yo le pedí que hiciera lo que hizo. – Confesó de repente.

– ¡¿Qué?!

– Él sólo decidió conceder el deseo de mi corazón y no tiene la culpa de nada. En dado caso el culpable soy yo por no saber vivir sin ti… – Explicó pacientemente.

– Pero Blaine, tú no…

– Aquí está la carta que le escribí, creí que jamás me haría caso pero al parecer algo lo convenció… – Siguió diciendo el ojimiel mientras le entregaba una hoja al ángel comprobando lo que había mencionado.

– Su amor… – Intervino el mayor llamando la atención de ambos.

Al instante se hizo silencio por un momento, el castaño leyó la carta desde la primera línea hasta la última y una lágrima rodó por su mejilla. – No lo puedo creer, de verdad se lo pediste… – Dijo sorprendido al terminar.

– A mí también me sorprendió su propuesta, pero al verlos tan infelices a los dos decidí suspender esta ridícula prueba. – Confesó finalmente el Señor.

– ¿Prueba? – Exclamaron ambos al unísono.

– Sí, ustedes no lo recuerdan pero todo el mundo sabe que ustedes son la pareja de ángeles más tierna de todo el reino. – Les hizo saber con una simpática sonrisa.

– No entiendo… – Mencionó Kurt y el recién llegado lo miró confundido.

– Para que ambos entiendan me es necesario hacer que recuperen sus memorias del cómo se conocieron realmente y de aquel momento en el que decidimos hacer esta prueba. Acérquense por favor a la laguna… – Pidió el Señor.

– ¿Y si es una trampa? – Pensó en voz alta el castaño.

– No lo es… Háganle caso… – Los tranquilizó Jeff apareciendo detrás de ellos junto con Nick.

– ¿Y ustedes quiénes son? – Preguntó confundido Blaine.

– Pronto lo averiguarás amigo.

– ¿Ustedes sabían? – Los cuestionó de inmediato el ojiazul sorprendido.

– Quizá un poco, bueno sí… – Confesó el rubio un tanto apenado.

– De acuerdo, hagámoslo. – Decidió el más alto y Blaine lo siguió como lo había hecho desde la primera vez que lo vio, aunque todavía no lo recordara.

En cuanto el agua comenzó a cubrir sus cuerpos algo dentro de su ser los hizo sentir cansados y en ese instante sus ojos se cerraron, ambos cayeron en un ligero sueño que poco a poco los llevó a recordar cada uno de los momentos de su historia y de su amor. El día en que se cruzaron por primera vez, el momento en que Kurt decidió hablarle a Blaine, aquella tarde cuando se declararon su amor y un momento peculiar que era la clave de todo este enredo…

~~Inicio del Flashback~~

Parece que fue ayer cuando me dijiste que me amabas por primera vez. – Dijo un ángel castaño, que parecía muy enamorado, mientras observaba con su pareja la Tierra.

El tiempo es tan relativo que podría ser cierto que fue ayer. – Respondió su acompañante con una sonrisa.

Pero en su mundo todo es calculado, casi al cien por ciento. – Señaló el más alto haciendo referencia a la humanidad.

Afortunadamente no estamos de su lado y el tiempo no es una de nuestras prioridades. – Festejó el ojimiel.

Si estuviéramos allá, ¿crees que nuestro amor sobreviviría? – Preguntó curioso su pareja.

La fuerza del amor es impresionante y más la de nuestro amor, sin duda seríamos muy felices aunque estuviéramos en la Tierra. – Fue la respuesta del más bajo sin una pizca de duda.

Permítanme poner eso en tela de juicio… – Intervino una voz familiar.

¿Señor?

No pude evitar escucharlos charlar muchachos y me parece que yo considero que es más complicado estar de su lado. – Comentó el mayor sin evitar demostrar su amor y compasión hacia los seres humanos.

Sí, hay muchas cosas que los desvían de sus verdaderas misiones y eso a veces les provoca mucho sufrimiento. – Mencionó atinadamente Kurt.

Así es, además el amor no siempre es correspondido allá abajo. – Complementó el Señor.

Yo te correspondería a ti aunque estuviéramos en universos distintos. – Exclamó el moreno a su pareja sin pensar en lo que decía.

Ay Blaine…

No cabe duda que son tal para cual. Pero me resulta curioso lo que dices Blaine… ¿De verdad crees que podrías amar a Kurt aunque estuvieras en un universo diferente? – Preguntó intrigado el hombre de la barba blanca.

Sí, nuestro amor es tan fuerte que nada podría evitar que nos encontráramos en éste y otros universos. – Respondió sin temor el menor.

¿Te arriesgarías a probarlo? – Quiso saber el Señor.

Por supuesto, no le tengo miedo a nada si de defender nuestro amor se trata.

¿Tú qué dices Kurt? – Preguntó curioso al otro ángel.

Quisiera saber de qué forma tendríamos que probarlo. – Dijo en respuesta el castaño.

Veamos… Puedo asignarles algunas misiones en la Tierra y podríamos comprobar si en verdad su amor es tan fuerte como para soportar tiempos y distancias diferentes. – Explicó el mayor y los ángeles intercambiaron una mirada significativa.

Yo nunca he ido a la Tierra. – Confesó el ojiazul.

Ni yo, pero suena divertido. – Repuso el ángel.

Entonces… ¿Qué dicen?

¿Qué ganaríamos si logramos comprobar que nuestro amor es muy fuerte? – Quiso saber el moreno.

Les concedo lo que más desee su corazón. – Declaró sin temor su creador.

De acuerdo, acepto.

Yo también. – Aseguró el ojiazul.

En ese caso… – Dijo por último el mayor y una gran luz los invadió.

~~Fin del Flashback~~

Y con esa misma luz con la que habían sido guiados a sus respectivas misiones, con esa luz fue con la que regresaron a la realidad con sus recuerdos intactos. – ¿Así fue como empezó todo esto? – Quiso saber Kurt al abrir los ojos.

– Así es…

– ¿Eso quiere decir que mi deseo ya fue cumplido? – Concluyó Blaine al pensar todo lo que había pasado.

– Exactamente, ya sólo me falta el deseo de Kurt. – Señaló el Señor.

– Un segundo, eso quiere decir que nuestro amor… – Comenzó a decir el ojimiel sin poder terminar la frase.

– Es mucho más fuerte de lo que podía imaginarme, ni siquiera con tantas trabas que puse en el camino alguno decidió darse por vencido. La verdad es que estoy muy sorprendido… – Confesó el mayor con una autentica sonrisa.

– ¡Sí! ¡Ganamos! – Gritaron los dos ángeles que recién habían llegado y la pareja los miró confundidos.

– ¿Qué ganaron? – Preguntó Blaine.

– Nada en realidad, es sólo que nos emocionamos porque siempre le dijimos al Señor que ustedes lograrían encontrarse y así fue. – Comentó Jeff emocionado y todos rieron.

– Ellos jamás dudaron de ustedes, quizá les regale unas vacaciones…

– Ojalá ese fuera el deseo de Kurt… – Bromeó el rubio.

– ¿Kurt? – Lo llamó Blaine al notar que estaba con la vista perdida en algún punto del cielo.

– Ah… Creo que sigo asimilando todo esto… – Contestó el más alto un poco aturdido.

– Quizá yo pueda ayudarte a asimilarlo un poco más rápido… – Dijo en respuesta el ángel antes de robarle un beso frente a todos.

– Chicos… Compostura… – Intentó reprenderlos el Señor pero estaba muy divertido ante tal escena.

– Extrañaba sentir esos labios… – Confesó Kurt.

– Sabía que te conocía de alguna parte cuando te vi la primera vez… – Le hizo saber el más bajo.

– Desde siempre nos hemos conocido amor, desde siempre. – Concluyó el ángel antes de devolverle el beso a su amado.

– No quisiera interrumpir, pero… – Tuvo que decir el mayor al imaginar que esas demostraciones de cariño no iban a terminar pronto.

– Claro, lo sentimos. ¿Qué falta? – Quiso saber el ojiazul.

– Tu deseo Kurt…

– Ah, claro… Pero mi deseo era estar con Blaine… – Respondió el ángel al pensarlo un momento.

– Ese ya no cuenta, veamos qué piensa tu corazón ahora… – Comentó el Señor tocando la cabeza del ángel. – Entendido. – Dijo en voz alta al escuchar lo que deseaba su corazón y al chasquear los dedos las imágenes de dos hospitales en Ohio aparecieron frente a todos. – Señores, les presento a los futuros jóvenes Anderson y Hummel, no sé si ellos también vayan a tener una historia tan romántica como ustedes, pero sí sé que gracias a Kurt sus padres no sabrán lo que es el dolor de perder a un hijo a temprana edad. – Señaló el mayor y todos voltearon a ver al castaño.

– ¿Ese fue tu deseo? – Preguntó enternecido el ojimiel.

– Alguien tenía que pensar en los humanos que nos cuidaron, ¿no? – Respondió naturalmente su pareja.

– Te amo, no sabes cuánto. – Le recordó el ángel.

– Y yo a ti, para siempre.

– Y por siempre… – Concluyó Blaine sabiendo que ninguno de los dos decía más que la simple verdad.

Fin.


*Esta historia no representa a ningún grupo o discurso religioso, únicamente es una historia de fantasía que no pretende ofender a nadie ni mucho menos. Todo lo escrito anteriormente ha sido creado por una servidora y no significa que sea una verdad.

Agradezco mucho a todos los que le dieron una oportunidad a esta historia y también a los que se quedaron en el camino. Al fin ha llegado la hora de decirle adiós después de mucho tiempo, ojalá hayan disfrutado del final y espero pueda leerlos en alguna otra historia. ¡Gracias por todo! Les mando un fuerte abrazo ;)