Después de su pequeño altercado Lincoln solo sonrió al ver como el torpe guardia era arrastrado lejos del lobby.

-¡eres un maldito sicópata, criminal, bravucón, ridículo, monstruo!…-dijo la chica gritando desde detrás de su máscara.

-todo eso y mil cosas peores, ¿ahora me acompañas o prefieres que deje a tu amo esperando?

Harta y algo frustrada la chica del kimono rosa comenzó a caminar por el pasillo de apariencia minimalista, de hecho todo dentro de la oficina se veía bastante estéril casi como un laboratorio donde lo único que relucía eran los pocos visitantes a los que se les tenia permitido entrar, evidentemente solo a los de clase alta o cercanos al gobierno, por lo general solo se le permitía el acceso a gente de ese tipo, hombres que caminaban por los más finos recintos usando batas coloridas y pantuflas sin importar el clima que estuviera haciendo y mujeres con vestidos que parecían sacados directamente de la peor pesadilla de picazo y con peinados dos o tres veces más grandes que su cabeza, ya saben aquellos a los que si fueran pobres serian considerados raros pero como son ricos simplemente se les llama excéntricos, es precisamente por eso que la presencia de Lincoln ahí les había caído a todos de sorpresa incluso a él, pero por difícil que parecía el, Lincoln unlucky Loud había sido invitado al consejo de judicatura de la ciudad y por invitación me refiero a que fue obligado a asistir.

Lincoln y Chandler nunca habían congeniado desde que eran niños cosa que no mejoro cuando crecieron y las repentinas aspiraciones politicas de este no habia ayudado a arreglar esto, para casi nadie habia sido una sorpresa que a lincoln le cayera en la punta de la nariz el hecho de que su mas grande enemigo decidiera ser sumo consejero pero lo que si los confundio fue la contundencia con la que decidio contraatacar esto, era como si algo mas que una enemistad lo impulsara a oponerse a Chandler, claro que el candidato no se iba a quedar con los brazos cruzados, repentinamente toda la campaña del pelirrojo se basara en demeritar a las fuerzas armadas no había ayudado a acercarlos, así es Chandler había atacado directamente a Lincoln y sus amigos para aumentar su popularidad en las encuestas.

En fin ahora estaba ahí y no le quedaba de otra más que seguir adelante por el oscuro pasillo donde todas esas chicas de apariencia igual con exactamente el mismo atuendo y las mismas mascaras desfilaban una tras otra.

-¿así que esta es tu vida ahora?-pregunto a la chica a su lado.

-al menos yo soy honesta-respondió ella con seriedad.

-todos lo somos hasta que nos gana el hambre.

Sin mediar mas palabras Lincoln y su acompañante siguieron hasta el elevador que los llevo hasta la oficina del sumo consejero.

-Siempre supe que de todas, tu serias la primera en traicionarme-dijo Lincoln mirando de lado- Para nadie fue una sorpresa saber que como buena rata te salvarías sola.

-No eres nadie para juzgarme, tú eres un maldito criminal.

-¿Y qué crees que eres tú?

-¡yo no eh hecho nada malo!

-¿Puedes decir lo mismo de tu jefe?

-El no es una mala persona, tu si lo eres, tú y todos esos vagos que viven del seguro social como sanguijuelas.

-Todos esos vagos sirvieron al país mientras tu jefe vivía de ellos, ¿Quiénes son las verdaderas sanguijuelas?, además créeme, la única diferencia entre Chandler y yo es que el usa traje.

-¡Cállate!

-Como prefieras, pero vamos hasta el piso 250 así que espero que disfrutes pasar mas de media hora en total silencio.

Y así lo hicieron durante todo el trayecto hasta llegar a la oficina de Chandler en donde el los esperaba sentado en su gigantesco sillón mientras miraba el gigantesco cuadro de si mismo.

-Saludos, me alegro de que pudieras responder a mi invitación-dijo el pelirrojo con un desesperante tono condescendiente mientras volteaba a ver a Lincoln con el rabadillo del ojo, poco o nada quedaba del chico que antes fue, ahora era un adulto de metro setenta en un traje de color blanco, facciones suaves, con mechones rojos que caían sobre su rostro y manos manicuradas que sostenía una copa de vino con firmeza mientras se inclinaba en una especie de divan de piel frente a su escritorio-puedes retirarte-dijo señalando con la copa a la sirvienta que habia acompañado a Lincoln hasta ahora.

-Si señor-contesto ella mientras inclinaba la cabeza

-Que patética te has vuelto-dijo Lincoln con asco al verla.

-¿Ustedes dos se conocen?-pregunto Chandler confundido

-¡Claro que no!-se apresuro la chica a contestar.

-Como de que no, no me niegues ahora-dijo Lincoln tomándola del hombro-ella y yo solíamos dormir juntos.

-¡Eso no es cierto!-dijo la chica ruborizada.

-Claro que si, cuando eras niña siempre ibas a mi cama cada vez que tenias pesadillas.

Al principio Chandler seguía confundido pero finalmente cayo en cuenta de lo que pasaba y en ese instante dejo escapar una sonora risa.

-Ya veo lo que pasa, eres otra de sus interminables hermanas ¿cierto?-dijo con mucha seguridad-dime tu nombre

-¿Y..yo?-pregunto nerviosa

-Quitate la mascara-dijo el autoritariamente.

-Mi nombre es Lola Loud-dijo mientras se retiraba la mascara.

-Bien, ¿no era tan dificil cierto?, ahora vete, despues hablare contigo.

-Como ordene señor

Con prisa la rubia se retiro de la escena no sin antes dedicarle un reclamo a Lincoln.

-Gracias-dijo Lola susurrando.

-De nada-contesto el albino con fuerza.

Una vez que la chica se habia retirado Lincoln y Chandler se vieron seriamente.

-¿Que quieres ahora?-pregunto Lincoln de manera altanera.