-¿Me odiaras? ¿Podrás hacerlo? ¿Sabrás como manejar ese sentimiento?-preguntaba la científica de cabello castaño alborotado-¿podrás perdonarme?
Frente a la chica posicionada encima de su escritorio de madera pulida se hallaba el objeto de sus deprimentes meditaciones, una cúpula de cristal llena de un gel especial el cual rodeaba un chip de computadora el cual contenía lo que podría ser considerado su trabajo más importante hasta ahora.
Los últimos años Lisa había luchado por completar los algoritmos necesarios para crear algo que fuera superior a una inteligencia artificial, una conciencia artificial, algo que no solo pudiera distinguir y tomar decisiones con respecto a su ambiente si no también algo que pudiera razonar, analizar y aprender de esto, algo que pudiera entender realmente su medio.
Fue difícil más de lo que jamás pudo imaginar, pensó al igual que muchos otros que no podía lograrlo que aquello que quería conseguir era más una labor mas allá de las capacidades humanas, todos los intentos anteriores solo habían conseguido crear burdas imitaciones de una conciencia, como si cada vez que quisiera descubrir lo que un alma era solo conseguía deducir lo que un alma no es, después de haber agotado hasta el último segundo del plazo fijado había logrado finalmente darle forma a lo que ella pensaba seria una verdadera maravilla pero desgraciadamente había cometido el mismo error que muchos científicos habían cometido, se había concentrado tanto en si podía hacerlo que se olvido preguntarse si debía hacerlo.
En su mente había visualizado claramente el día en que revelaría su gran hazaña al mundo entero, se había imaginado junto a su familia orgullosa de ella, incluso pensó que su propia creación podría sentirse orgullosa también y fue allí donde una nube de preguntas surgieron de pronto en su cabeza atravesándola como una bala que vuela deprisa, ¿podría su creación sentirse realmente orgullosa de ella? ¿Qué otras cosas podría sentir? Fue entonces que por fin entendió el terrible error que había cometido.
Durante días paso abrumada por las horrorosas repercusiones filosóficas que implicaba lo que había hecho, no había comido ni dormido por casi tres días, era tal su desesperación que había considerado simplemente destruir su aparato pero eso le causaba una terrible duda más en el corazón, ¿al destruirlo no estaba matándolo? ¿Estaba vivo? Eran demasiadas preguntas y ninguna respuesta, era una situación estresante para ella, estresante y desconocida, ella que desde niña había dicho ser inmune a las necias emociones humanas ahora se veía abrumada por estas.
Era casi las cuatro de la tarde y simplemente se había quedado quieta mirando su maravilloso atormentador mientras flotaba en esa cúpula de cristal rellena de gel, el cansancio pronto la venció y cayó rendida en los brazos de Morfeo.
En medio de sus ensoñaciones vio a una niña de cabello blanco que jugaba con una pelota al lado de su familia en medio de un viejo vecindario, era una imagen ideal hasta que la pequeña niña tropezó causándose una pequeña raspadura, no hubiera pasado a mayores si no hubiera sido por el hecho de que al taparse la herida noto como de su pierna no salía sangre si no negro aceite, con claro horror en su rostro la chica vio como su piel se iba desgarrando para mostrar dentro de ella un esqueleto de frio metal, era realmente aterrador ver como sus últimos pedazos de piel se iban cayendo mientras se arrastraba y sus padres veían a la infante con temor.
El agitado sueño de Lisa fue interrumpido por un movimiento brusco en su hombro, se despertó tan alterada que por poco se ahoga, frente a ella se encontraba un hombre mal encarado con un bigote canoso bastante peinado, flaco y corroído como si fuera más espantapájaros que hombre, se trataba del molesto rector de la universidad, una persona desagradable en casi todos los sentidos pero por desgracia seguía siendo el jefe de lisa.
-Señorita Loud, ¿se puede saber por qué duerme aquí? ¿Acaso no tiene a donde ir?
-No es eso solo descansaba un poco los ojos.
-Vine a ver como se encontraba su trabajo, como sabrá ya término su plazo y no ha dado resultados, ¿a caso no tiene progresos que reportar?
-No-dijo de forma insegura-cuando los tenga se lo reportare personalmente.
Paseando un poco la vista por la oficina de la genio certificada se percato del frasco con el microchip dentro, con nerviosismo y tragando saliva la castaña observo como el rector lo tomaba con sus huesudas garras, con poco cuidado y algo de ira el anciano molesto se llevo la cúpula hasta la cara para apreciar más de cerca su contenido.
-¿y esto que podría ser?-pregunto de manera altanera el anciano
-es solo un prototipo fallido, nada que pueda interesarle-dijo mientras trataba de recuperarlo.
-bueno-dijo devolviéndoselo-solo le recuerdo que la universidad no hace caridades, buscamos resultados señorita.
El raquítico anciano salió de ahí dejando a Lisa con una desagradable sensación mientras sostenía su frasco como una madre sosteniendo un bebe.
La jefatura de policía era un lugar bullicioso por no decir molestamente ruidoso pero para la comisionada Lori Loud esa clase de ruidos eran habituales casi se podría decir reconfortantes, definitivamente se encontraba acostumbrada a ellos, aun así esto no había mejorado sus carácter el cual era temido por todos sus subordinados, uno de ellos, sumamente desafortunado debo decir tuvo la desagradable tarea de darle un mensaje que ella no estaría feliz de escuchar.
-¿Señora?-dijo el nervioso oficial de policía enfundado en su traje de policía futurista con todo y casco pues algo le decía que lo necesitaría.
-¿Qué?-pregunto la rubia detrás de su escritorio de cristal mientras se servía un trago de ron.
-Encontramos al sospechoso "Unlucky" Loud entrando en La torre del gobierno.
En cuanto termino de hablar se quedo callado observando a su jefa en un principio parecía que no iba a hacer nada pero repentinamente y sin que nadie lo sospechara esta lanzo con gran fuerza su copa hacia el pobre mensajero quien afortunadamente traía su casco, aun así el golpe fue tan duro que de hecho lo derribo.
-no te quedes tirado y prepárate-vamos a visitar la torre.
