Primero quiero agradecer los comentarios en esta historia, aunque han sido pocos han sido muy lindas y de verdad se los agradezco, llenan mi día de felicidad. Segundo me disculpo de antemano si llegan a odiarme por este episodio, sepan que soy amante del romanticismo pero las cosas a mi y a mi colaboradora (te quiero noda!~) se nos fueron de las manos XD. Tercero, esto es un lemmon larguísimo, XD asi que si son suceptibles bueno...ya saben que dinero para terapeutas no tengo.


~La flor dorada~

Era una mañana gris y fría tanto que por un momento creyó haber despertado en Rusia, su cuerpo tiritaba del frío y la luz blanquecina se le hacía cegadora y molesta. Buscó levantarse pero simplemente su cuerpo se encontraba demasiado entumecido como para moverse, se revolvió en las sábanas bufando molesto por el terrible malestar y se sentó en su cama sintiendo como toda la habitación giraba ante sus ojos ¿qué sucedía?

En un mundo borroso y casi enmudecido sintió la voz de uno de los sirvientes hablándole pero apenas y podía entender todas las palabras que le decía, al parecer el sirviente notó su confusión puesto que sintió rugosas manos ayudándole a recostarse de nuevo en el lecho así como nuevas almohadas bajo su espalda.

Pasó un parpadeo que pareció infinito y su nariz se llenó con el aroma del caldo de arroz pero optó por desviar su mirada y quitarlo con una mano de su vista, la comida simplemente se le hacía nauseabunda lo que causó una mirada de preocupación en el sirviente quién fue presuroso a buscar al joven Rei.

El de ojos dorados se encontraba leyendo un libro en su habitación personal y fue impresionado por uno de los sirvientes, Rei le miró con atención y le calmó diciéndole que buscaría algo para aliviar al ruso antes de caer en la necesidad de llamar a un médico. Después de todo él quería estudiar medicina y era un ávido conocedor del tema, no era un misterio para nadie en esa mansión.

La tarde ahora caía sobre la residencia y una luz dorada comenzaba a filtrarse por las ventanas, si Kai creyó que la luz matutina era molesta no había visto el crepúsculo, gruño irritado: su humor era terrible ese día, y a pesar de su malestar no podía obviar una extraña sensación de desesperación creciente en su pecho, intrigado sobre tal hecho daba vueltas en su cama ¿sería posible que se tratara de…

Un canturreo bajó se escuchó y la puerta de su alcoba se entreabrió lentamente, creyó que se trataría de un sirviente pero fue sorprendido por la figura de Kon quien llevaba una bandeja con un aroma que él conocía a la perfección: el té de la flor dorada. El solo sentir el dulce vapor en la misma habitación que él despejaba todo su malestar.

-"Kai, escuché que estás enfermo y no puedes levantarte, te he traído un té…"- dijo desde la puerta –"¿puedo pasar?"- dijo, pero de todas maneras avanzó con cuidado hacia el de ojos rojos, dejando la bandeja en la mesa de noche cercana.

No supo en qué momento el otro se le acercó pues se encontraba demasiado sumido en sus pensamientos y en el suave olor de la taza, una suave mano se posó en su frente para medir su temperatura y una voz susurrante le llamó –"Kai?"- pero lo único que consiguió ese contacto fue que el de cabellos humo se exaltara un poco.

-"Rei, ¿qué haces aquí?"- preguntó, no le había escuchado anteriormente pero Rei simplemente sonrió un poco y acarició su rostro, como el efímero sueño que se presentaba todas las noches.

-"escuche que estás enfermo y te traje un té…"- respondió de nuevo comprensivo aún dedicado a su mimoso roce que no fue bien recibido puesto que el otro no tardó en retirarle su mano mientras le miraba alzando una ceja; entre confundido y despectivo.

-"estoy bien…"- dijo secamente recostándose en sus almohadas y mirando en otra dirección.

Rei suspiró desanimado y dio un paso retrocediendo con la cabeza algo gacha –"bien…dejaré el té allí"- dijo cerrando sus puños y retomando la misma actitud fría de siempre –"mejórate o muérete de una vez"- dijo dando la espalda y saliendo de la habitación a paso apresurado.

Ignorando ese hecho el otro desvió la mirada a la mesa de noche donde ahora se encontraba la humeante taza con el oro líquido, extendió sus manos para tomarla y observar con detenimiento aquella bebida, ¿podría ser esta la causa de su descontrol y malestar? Después de dichas cavilaciones dio un sorbo…

Después de beber el té su apetito volvió y uno de los sirvientes le sirvió su cena y dio una bebida que le ayudaría a recuperar energías; empezaba a cansarse seriamente de las infusiones naturales y té, por primera vez se sorprendió de que quería regresar a Rusia y tomar vodka hasta que su garganta se quemara para eliminar el desagradable sabor a tierra.


Probablemente era media noche y estaba seguro que no había cerrado los ojos ni por un segundo aunque a veces le costaba discernir si estaban abiertos o cerrados pues la noche era oscura, sin luna ni estrellas. Un silencio sepulcral invadía los pasillos llenándole de una creciente ansiedad mucho peor que la de la mañana, se giró en la cama buscando una posición cómoda pero era inútil.

-"Kai…"- una voz similar rompió el silencio e instintivamente un escalofrío cruzó su espina dorsal, ¿era la voz de Rei? Pero si no estaba soñando como era posible que tal cosa sucediera. Se levantó de golpe.

-"¿Rei?"- preguntó conmocionado, al levantarse tan rápidamente un mareo indescriptible hizo que toda la habitación girase ciento ochenta grados en un segundo.

Rei no se movió del marco de la puerta y le miraba con una sonrisa cálida y comprensiva –"Kai, ¿Cuánto tiempo más vas a estar soñando?"- preguntó y con esas palabras los ojos rojos de Kai lo único que podían enfocar era a esa persona y sus centellantes ojos dorados.

El ruso no había planeado una respuesta para esa pregunta –"no lo sé…"- bajo la mirada confundido, jamás se había sentado a pensar concienzudamente en ello, era imposible para él determinar cuánto duraría todo eso, tal respuesta sacó una sonrisa en Rei.

-"no lo ves tonto, yo estoy aquí…y tú estás despierto"

Kai parpadeó un par de segundos procesando las palabras del chino, no respondió.

-"Vas a rechazarme, ¿no es así Kai?, ¿no quieres continuar este sueño conmigo?"- extendió su mano hacia el otro buscando que la tomase mas el ruso no se movió ni un centímetro, estaba demasiado confundido como para responder a una pregunta como esa, tapó su rostro con su mano y cerró sus ojos con fuerza, creyendo estar delirando en un sopor febril.

Rei al no recibir una respuesta cerró su mano con suavidad y la alejó del otro con el rostro entristecido, se giró lentamente y salió de la habitación perdiéndose en la infinita oscuridad y creando el único sonido para ese ambiente; pasos lentos y acompasados con el reloj de cuerda.

Los segundos dieron paso a los minutos y los minutos parecían horas, sus ojos no podían enfocar otra cosa que no fuese la nada en ese instante, se preguntaba de qué se trataba la escena anterior y si ya no recibiría más sueños como los de las últimas noches, de repente escuchó un ruido en la puerta y notó una silueta entrando a la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

-"¿Rei?"- Preguntó al enfocarle en la oscuridad no había dudas de que se trataba de esa persona; sus ojos dorados brillaban más que cualquier cosa, volvió a llevar su mano a su rostro la confusión volvía a inyectarse en su cerebro.

-"¿por qué Kai?"- preguntó el otro mirándole fríamente mientras avanzaba con pasos seguros hacia él.

-"¿porqué qué?"- pregunta perturbado, sin saber a qué se refiere.

-"¿por qué todo tenía que reducirse a esto?"- se detuvo cercano a su cama –"¿por qué a pesar de todas las cosas que hice por ti no me quisiste realmente?"

Frunció el ceño y le miró cansado –"Pensé que ya habíamos hablado de eso…"- la verdad es que en ningún momento se había arrepentido de lo que hizo.

-"y ahora…"- comenzó el chino mirando sus propias mano con pesadez y luego encarándole esbozando una mueca burlona –"bueno, haces ver a un adicto al opio como una persona normal"

-"¿a qué te refieres con eso?"- pregunta alzando una ceja sin embargo Rei continuó.

-"A pesar de lo poderoso que eres, resultas muy fácil de engañar" –suspiró tranquilo cerrando sus ojos –"solo tenía que decir lo que querías y colocar un afrodisíaco en tu té…"

-"¡¿hiciste qué?"- pregunto entre la incredulidad y la molestia sin despegar sus ojos de él.

-"yo no hice nada, te di oportunidades de que te dieses cuenta"- siseó irritado –"tu querías seguir y creer que tener un sueño así no costaba nada"

-"bien hecho Rei, estoy seguro que haberme drogado y tenido a tus pies debe haberte dejado más que satisfecho…"- dijo molesto e indignado consigo mismo; como no quiso ver los hechos y por caer en este juego.

-"¿tenerte a mis pies? ¿Crees que eso fue tenerte a mis pies?"- lo mira irritado y alzando una ceja –"no, ahora sí, ¿no te sentías débil Hiwatari?, ¿No hay algo que necesitas?"- sonríe y de su manga saca una pequeña hoja dorada que emitía el dulce aroma del té.

Sus ojos rojos se abrieron grandemente y luego los entrecerró enojado, mascullando algo inentendible entre dientes, Rei había logrado salirse con la suya.

-"yo puedo darte todo lo que deseas, Kai" –dijo con voz melosa y complaciente como en sus sueños y luego sonrió triunfante mientras paseaba la pequeña hoja cerca de sus labios.

-"¿y según tú qué es lo que deseo?"- siseó molesto cerrando sus puños, ante esa respuesta Rei simplemente se encogió de hombros.

-"tuviste tu dosis del día es normal que te sientas bien ahora…"- dijo sonriendo confiado –"mañana probablemente pensarás más claramente las cosas y me dirás que quieres…"

Se hizo un silencio incomodo, Kai volvía a sus cavilaciones de cómo resolvería esa situación ya que el otro tenía razón; necesitaba el té desesperadamente y le desagradaba la sola idea de no poder conseguir lo que quería cuando quisiese. Su frustración crecía por lo que terminó desviando un poco el rostro mas instintivamente miró de reojo al notar que Rei se giraba un poco aún jugando con la pequeña hoja entre sus dedos, apretó sus puños, Rei tenía que pagar por tal humillación.

-"Ya que hoy no compartiremos una agradable noche juntos, mejor me retiro…"- dijo y con movimientos felinos caminó hacia atrás con pasos cortos, aprovechando los últimos segundos de la noche para molestarlo.

-"púdrete Rei…"- atinó a decir dando unos pasos hacia delante, intimidándole.

-"¿crees que después de todos los insultos que he recibido uno tan insípido va a causar algún efecto?"- preguntó deteniéndose y alzando una ceja.

-"mejor termina de largarte"- sentenció.

-"Creí que no ibas a dejarme nunca…"- le recordó.

-"eso no tiene que ver…"- dijo en voz baja, más para sí, aún así Rei alcanzó a escucharle.

-"¿entonces fue mentira?"- preguntó insistente.

Todo el condenado juego de preguntas estaba hartando a Hiwatari, los sueños no tenían nada que ver ya en este asunto, era culpa del maldito té, por culpa de haber bebido esa cosa deseó a Rei y le reclamaba con vehemencia, su tersa piel, sus delgadas caderas sus cabellos azabache.

Sus ojos entonces se abrieron grandemente y le encararon en un silencio que robaba su aliento, su corazón latía con fuerza amenazando con salir de su pecho, recordó entonces que había algo que deseaba más que el té.

Rei hizo ademán de marcharse pero Kai al darse cuenta de ello se adelantó con rapidez y tomó su muñeca con brusquedad a la vez que su propia respiración aumentaba y sus ojos escudriñaban la figura del chino; hermosa y sensual. El deseo se hizo presente en sus venas y de un movimiento le haló y empujó hasta la cama para aprisionar su cuerpo con el suyo.

Arrancó sorpresa del rostro de Rei quien le miraba quizás entre intimidado y expectante –"¿harás esto a pesar de que sabes que es por culpa del té?"

No obtuvo más respuesta salvo que las manos del ruso viajaban hasta sus muñecas y las colocaban encima de su cabeza para inmovilizarle, estaba consciente de que su deseo era por culpa de la bebida pero no le importaba, lo haría y era el fin del asunto.

-"pensé que era esto lo que siempre quisiste…"- dijo finalmente mientras acercaba su rostro amenazadoramente a los labios del chino, mas el otro desvió la mirada.

Rei tembló un poco bajo el fuerte agarre y buscó forcejear para su libertad, visiblemente confundido, no comprendía que estaba pasando, nada de esto era parte del plan, Hiwatari estaba siendo demasiado brusco y con una figura de dios guerrero tal panorama resultaba aterrador.

-"¿crees que es agradable que te acuestes conmigo solo porque estás drogado?"-siseó enojado sin mirarle buscando zafar sus muñecas –"no tengo que fingir más, no quiero hacerlo…"

Kai notó su fútil intento de liberarse por lo que apretó aún más su agarre asegurando su presa –"¿no es a fin de cuenta lo que querías al drogarme?"- alcanzó su rostro y mordió sus labios con tal brusquedad que sangre empezó a brotar de estos –"¿crees que me importa?"- dijo mirando la sangre –"en estos momentos no me importa lo que quieras, es lo que buscaste y alégrate, lo obtendrás como noches atrás…"- lamió la sangre de su labio con deleite.

-"¡si sigues con esto no te daré el té mañana!"-chilló Rei, entre molesto y desesperado maldiciendo grandemente la fuerza del ruso pero tales palabras solo consiguieron sacar una sonrisa maliciosa en este, quien extendía una de sus manos hasta dar con la corbata que solía utilizar para atar a modo de soga sus muñecas.

-"hmm…Kai…hemos…pasado tantas noches juntos y no has necesitado atarme…"- explicó nervioso al notar aquello, intentado moderar su tono a uno meloso –"si…estoy atado no podré complacerte…"

Kai le ignoró y llevo una de sus manos hasta la entrepierna de Rei, colándola por debajo de sus pantalones y apretando ligeramente su miembro.

-"Kai…"- insistió Rei.

-"Será mejor que te calles y lo disfrutes, estoy haciendo lo que siempre quisiste"- sonrió con sadismo mientras continuaba acariciándole sin perder detalle de las facciones del otro, tan asustado e indefenso.

-"¿no estás cansado ya de lastimarme?"- tembló cerrando los ojos.

El otro sonrió ampliamente y de un tirón bajo los pantalones y la ropa interior del chino, tomando de cuenta nueva la virilidad apenas despierta, cerrando sus manos con fuerza sobre este y comenzando a masturbarle con brusquedad mientras con sus uñas dejaba marca sobre la piel de porcelana, bajo su cuerpo el chino se removía con ímpetu buscando separarle, a la vez que mantenía sus ojos cerrados con fuerza y negaba con su cabeza millones de veces como queriendo obviar el pensamiento de que: había perdido en su propio juego, Con ojos brillantes por el dolor le observó y buscó flexionar su pierna lo suficiente como para buscar empujar un poco al de ojos rojos

-"sé que te gusta tenerme bajo tu poder pero me niego a que sigas haciéndome daño"- dijo Rei entrecortado pues en realidad sus piernas no ayudaban mucho a quitarlo de encima y los movimientos del ruso, aunque bruscos, le excitaban a fin de cuentas, le gustaba demasiado Kai como para odiarle.

Kai simplemente sonrió y continuó haciendo presión en su agarre, asegurándose de que el otro no se moviese, sus ojos rubí se cruzaban con los dorados detallándole mientras su mano no se detenía ni por un segundo, sintiendo como la sangre comenzaba a despertar esa área bajo sus dedos –"sabes deberías aprender a manejar mejor tu cuerpo…ya que esto de aquí abajo me dice que en realidad lo disfrutas"- dijo con una sonrisa burlona.

Rei miró en otra dirección, mordiendo sus labios algo ofendido, sin saber cómo contestar a eso, luego de que un leve gemido se escapó de sus labios se decidió a mirarlo de cuenta nueva con el rostro enrojecido, sea por la excitación o la rabia -"eso es..."- lo que fuese, algo le dio algo de fuerzas y logró separarse de Kai de una patada y buscar salir de la cama, corriendo en dirección a la puerta mas todo el miedo y emoción de esos microsegundos apenas le permitieron coordinar correctamente, por lo que al dar unos pasos largos tropezó y cayó cerca de la puerta. Queriendo llorar al sentir su barbilla impactar contra el suelo.

Kai había perdido el aire por unos segundos por el golpe y maldijo a Rei internamente, por fortuna al girarse notó como este había caído al suelo por lo que avanzó contra él, sonriendo divertido y le cargó sin dificultad alguna y lanzó contra el lecho sin alguna delicadeza, volviendo a apresar la delgada figura en contra suyo. –"es inútil…"- dijo luego del intento fútil del otro.

-"...Hiwatari tu no me deseas realmente...es todo por la droga...así que ya olvida todo este asunto...si quieres hay una manera de disminuir los efectos afrodisiacos..."- balbuceó.

-"¿crees que eso me importa?"- sus manos comenzaban a recorrerle nuevamente –"deja de quejarte Kon, tan solo estoy cumpliendo tus fantasías…"

-"...¡estas no son mis fantasías!"- replicó furioso -"¡todo este tiempo buscaba complacerte para que disfrutaras del asunto y quisieras beber el té de nuevo!"- luego de gritar esas palabras su mirada descendió cansada, desviándose -"...yo no quería esto Kai...yo quería que si algo así sucedía fuese porque de verdad yo te gustaba..."

-"internamente debiste desear algo como esto Kon…"- dijo palpando la sutileza de su pecho y la tersa piel –"además, ¿no es más excitante de esta forma?"

Rei cerró sus ojos con fuerza ante sus palabras, mordiendo sus labios mientras en su rostro y miembro se acumulaba mucha más sangre, suspiró al reprimir un gemido y negó enérgicamente con la cabeza en respuesta. –"te deseo…"- sus labios inconscientemente se abrieron presos por el placer, el solo roce de la áspera piel del ruso le causaba escalofríos -"...pero no es lo mismo para ti..."- a pesar de disfrutarlo, al terminar el placer la sensación en su pecho era increíblemente dolorosa, punzante y solitaria.

Kai no dijo nada por unos segundos ya que al notar los labios abrirse le incitaron a recorrerlos con su lengua, mientras que su mano, ya había descendido al miembro de este nuevamente masturbándole cada vez más rápido –"estás mal…"- dijo paseando su lengua de sus labios hasta su oído –"en estos momentos yo te deseo…"- dijo lascivo mordiendo un poco el lóbulo de su oreja –"debería bastarte con eso…"

Rei sabía que el té no hacía efecto en él al diluirlo con leche y otras hierbas que estaban en esta, pero esas palabras fueron tan estimulantes como una taza de dicho líquido por lo que sentía su rostro ya enrojecido arder como si quemara y sus labios se abrieron aún más en sorpresa mirando al de ojos rojos, mas bajó la mirada avergonzado, ¿de verdad le bastaba con eso?, ¿con que Kai solo le deseaba por haber consumido dicho líquido?, intentaba razonar en el asunto pero apenas y podía pensar con claridad debido al fuerte ritmo de la mano del otro masturbándole, buscó cerrar sus piernas y removerse entre su posición pero era en vano, una presión se agolpaba en su vientre y miembro haciéndole gemir más audiblemente para finalmente en un fuerte espasmo derramar su semilla en la mano del bicolor, quien al sentir el líquido caliente deslizarse por su mano se incorporó para observar sus facciones en sopor, incitándole solo con verle reduciendo todo a una sola palabra "tentación".

Kai llevo sus propios dedos a sus labios lamiendo el resto del líquido mientras le miraba a los ojos, sonriendo entre lascivo y arrogante al notar que con solo verle un escalofrío había recorrido la espalda del chino; mirándole hipnotizado, Kai supo en ese entonces que aunque el otro tuviese las manos desatadas en ese momento no escaparía. Sin dejar que el otro perdiera detalle de él bajo sus propios pantalones y ropa interior mostrando su miembro endurecido y ansioso el cual guió a la entrada del chino.

Rei salió de su trance al notar las intenciones del ruso, removiéndose con pánico pero fue inútil puesto que de una fuerte estocada su cuerpo había sido penetrado y llenándole de una sensación tan dolorosa que sentía que se partiría en dos y sus músculos estaban tan tensos que resultaba insoportable hasta un nivel de tortura, ignoraba que el de ojos rojos disfrutaba la estrechez de su entrada y algo en su interior bullía con un delirio delicioso; los gritos del chino le resultaban excitantes.

–"¡detente!"- gritó Rei al sentirle totalmente dentro –"¡Kai!"- le rogó suplicante pero le ignoraron por completo al haber tomado su cintura para embestirle con fervor, sin esperar a que el frágil cuerpo se acostumbrara, arrancando lágrimas de dolor de los dorados pozos mientras los delgados dedos intentaban empujarle fuera aún atados, gritando, suplicando hasta ya no obtener resistencia alguna, en una rendición muda por el dolor.

El vaivén de sus caderas podía ser comparado con muchas cosas; un fuego abrasador que destruía todo, un ariete royendo las puertas de una fortaleza, todas comparaciones de poder destructivo. El dolor le hacía estrecho y esa estrechez envolvía el impetuoso falo en un placer incluso más delicioso que las noches anteriores, sangre y semen se entremezclaron al llegar al orgasmo dentro del otro sin poder reprimir un propio gemido de placer.

Rei exhaló un suspiro de alivio al sentir que había terminado en su interior, su respiración aun era agitada y aún sus mejillas estaban húmedas por lo sucedido pero optó simplemente por ocultar su rostro al de cabellos humo; lágrimas probablemente no harían más que excitarle. –"…sal…"- dijo con la voz apagada –"por favor…"

Una sonrisa se esbozó en el rostro del otro al escuchar sus palabras, bajó su rostro y reclamó posesivo sus labios en un beso –"¿por qué? Esto apenas empieza…"- las orbes color sangre se deleitaron al notar la sorpresa y el miedo en sus palabras, como labios temblorosos buscaban decir algo que su cerebro no podía si quiera racionar.

-"¿no estás cansado?"- preguntó fingiendo suavidad y condescendía pero con ello solo obtenía más sonrisas cínicas formadas en el níveo rostro del ruso, sus ojos le escudriñaban con mayor deseo a medida que balbuceaba sus palabras con terror

–"puedo resistir un poco más… ¿qué hay de ti Rei?"- ya sentía su miembro punzándole nuevamente, no cabía duda que Rei podía ser excitante al cooperar pero el deseo que ahora se agolpaba en su pecho no tenía comparación.

Rei tembló un poco y a pesar de la cercanía de ambos se sentía helado y sin poder respirar perfectamente puesto que un nudo se le atoraba en la garganta, ladeo su cabeza a un lado, resignado –"…la respuesta que te diga no cambiará nada en absoluto…"- dijo cerrando sus ojos y cerrando sus puños, concentrando su fuerza en esto para mantenerse distraído y poder soportar lo siguiente, recibió una caricia rápida en su rostro pero fue apenas un ligero roce.

-"tienes razón…"- no dijo más y en un movimiento abandonó el ano de Rei para girarle sobre el colchón y alzar sus caderas, penetrándole de cuenta nueva en un movimiento, gimiendo un poco y mordiendo sus labios durante un segundo por la estrechez, oscilaba sus caderas causando un sonido sordo al chocar contra las del chino mas ese no era lo que deseaba escuchar, no, quería oírle gritar nuevamente y sus gritos estaban siendo contenidos en su boca al morder las sábanas del lecho. Al parecer buscaba privarlo del placer que era escucharlo gemir del dolor.

Esto le irritó un poco por lo que buscó levantarle el rostro y estirando su mano sus dedos se enredaron con la sedosa cabellera azabache para tirarla y finalmente obtener lo que quería; gritos, gemidos y lágrimas de dolor. Rei forcejaba contra su agarre para que le soltara pero esto solo conseguía que le sostuviese con más fuerza como si se tratase de una soga, al punto que en algún momento sintió que quedaría calvo.

Cuando creía que el dolor no podía ser más insoportable, Kai tiró con un poco más de fuerza y segundos después se sintió llenado nuevamente de tan repugnante semen en una estocada que estremeció el cuerpo del ruso por completo. Por fortuna al llegar al orgasmo sus fuerzas se debilitaron lo suficiente como para soltar su agarre y dejar la cabeza de Rei caer pesadamente sobre el colchón, los labios temblorosos y húmedos se pasearon hasta sus muñecas atadas y buscando romper las ataduras con los dientes, mas era en vano.

-"…¿por qué haces esto?"- Susurró al darse cuenta nuevamente que no podía escapar-" lo único que hice fue decir mis sentimientos..."- susurró -"sé que utilice la droga pero eso fue solo porque me sentí herido por lo que dijiste...con dejar de tomarla tres días todo estará bien..."- balbuceó mordiendo nuevamente la corbata.

-"ya te lo he dicho, en estos momentos te deseo…"- respondió Kai cerca de su oído, inclinándose sobre su espalda sin abandonarle, mientras sus dedos paseaban por el pecho de Rei acariciando una de sus tetillas con sus dedos -"me has hecho dependiente a la droga, ¿crees que podría dejarla así cómo así?, además, yo disfruto mucho esto…"- sonrió y retorció el pezón con sus dedos con fuerza, escuchando con deleite sus gemidos.

Rei retorció su cuerpo, llorando otro poco –"…la…la…"- balbuceó, intentando hablar calmadamente –"la abstinencia de la flor dorada es corta…los efectos…no…duran mucho y son pocos… pueden calmarse bebiendo otras…hierbas"- mordió sus labios, contuvo los deseos de llorar respirando pesadamente.

Kai le escuchó y salió de su interior mas con escuchar su voz asustada y temblorosa su mente retorcida seguía deleitada y su corazón bombeaba sangre nuevamente a su miembro.

-"Kai …"- dijo Rei cerrando los ojos con fuerza así como sus puños con la poca conciencia que le quedaba–"lo lamento…"-trago saliva con dificultad- "no…sigas…somos… amigos de infancia…"- intentó apelar a todo el pasado que tenían juntos donde, después de todo se llevaron bien en todo momento pero Rei lo había arruinado todo al confesarse –"te daré algo para disminuir los efectos…"

-"esta bien…"- accedió a su propuesta del antídoto-"pero será después de que terminemos con esto…"- le sujetó la cabeza con una mano y llevó el rostro de Rei hasta su entrepierna nuevamente despierta –"mételo en tu boca…".

Rei cerró sus labios y miró en otra dirección, temblando pero haciendo fuerza para no tener su rostro en esa dirección –"….detén esto…."- dijo, insistente.

-"en cuanto Termines de hacerlo te dejaré en paz"-siseó el ruso haciendo más presión e inclinándole aún más, sintiendo impaciente la respiración acelerada del chino sobre su falo-"hazlo…"- ordenó.

-"no….no hay nada que me garantice que te detendrás…."- dijo, casi con el miembro de Kai en el rostro pero aún sin obedecerle, conocía a Kai o al menos creía hacerlo y sabía que tenía que salir de esa situación ya o solo se tornaría peor.

-"te doy mi palabra…hazlo y te dejaré…"- dijo Kai, mas en ningún momento dejo de hacer presión sobre su cabeza.

-"..."- mira en otra dirección y luego de meditarlo unos segundos abrió sus labios y recibió el endurecido miembro del otro, aunque con dificultad pues se encontraba débil después de todo lo anterior, las manos del ruso le empujaron para que lo tragase por completo

-"lámelo…"- ordenó a Rei quien casi se ahoga al tenerlo por completo en su busca pero buscó respirar por su nariz con lentitud mientras hacia un esfuerzo por recorrer el glande con su lengua y comenzar a moverse lentamente, cerrando sus ojos; intentaba recordar cuando no lo hacía obligado si no que complacía a Kai dulcemente, en algún momento llego a pensar que era bajo y repugnante, ignoraba totalmente que realmente se encontraría en una situación así. Kai gemía por lo bajo mientras sus manos marcaban un ritmo un tanto acelerado, ahogando a Rei con cada movimiento casi a un punto de vomitar pero el chino lograba valerse de su autocontrol y continuaba, ascendía y descendía en sus movimientos acariciando con su lengua y haciendo presión con sus labios, complaciendo al ruso quien en éxtasis tiró nuevamente del largo cabello negro soltando un gemido.

Rei, entre enojado y adolorido retiró el miembro de su boca al gemir un poco por el dolor –"¡deja de hacer eso! "–gritó enojado ya maldiciendo por llevar el cabello así, siempre tuvo la idea de que Kai detestaba su largo cabello negro pero creía que era su imaginación, al parecer estaba equivocado.

Kai gruño un poco molesto puesto que se encontraba demasiado excitado por esas atenciones y al ser separado de golpe fue por sobretodo frustrante, su mano obligó nuevamente a Rei a que continuara con sus atenciones –"entonces date prisa y termina lo que empezaste…"- siseó.

-"...no terminaré si sigues halándome el cabello..."- siseó también irritado mirándole con recelo, sabía que no estaba en posición para pedir algo después de lo ocurrido, pero si Kai mantenía su palabra podía al menos intentarlo, con éxito, puesto que Kai chasqueó la lengua molesto y sus dedos se desanudaron de las hebras.

Rei suspiró aliviado y continuó con su tarea con mejor disposición que antes, recorriendo con su lengua y a veces rozando con sus dientes sin dejar de presionar un poco con sus labios y succionar; saboreando el líquido pre seminal que en esos momentos se le hacía nauseabundo. Su ritmo era acelerado y se sorprendió a si mismo que le comenzaba a doler un poco el cuello, quizás estaba demasiado cansado, por fortuna el ruso terminó por correrse en su boca al poco tiempo, después de todo ya no aguantaba demasiado. Rei tragó con dificultad y tosió un par de veces, jadeando y acostándose con pesadez en la cama, extendió sus manos atadas hasta Hiwatari y le miró –"…desátame…ya…"- susurró cansado y luego dejo de mirarle, no podía hacerlo.

Kai desató los nudos aún con la respiración agitada y observando como al estar libre Rei buscaba sus ropas con una mirada furtiva a la habitación y se vestía sin decir palabra para luego salir rápidamente, casi corriendo, a pesar de estar increíblemente adolorido.

Cuando el chino abandonó la habitación no pudo evitar sonreír, probablemente de manera sádica, había sido demasiado divertido por no decir mejor que las otras ocasiones tener de esa forma a Rei…