Agradecimientos: muchas gracias a todas las personas que dejaron comentario en esta historia la verdad los aprecio muchísimo y que sepan que los leo todos...:D son personas muy hermosas!. Como siempre muchas gracias a Noda, que es genial (e increiblemente malvada secretamente) como Kai.
Me gustaría muchisimo que respondieran esta pregunta: "¿debería todo terminar así?" o "¿debería seguir la tortura de Rei? o "¿debería kai darse cuenta de que lo ama?, cualquier comentario que sirva de respuesta a eso lo agradecería mucho.

~Mandrágora~

Dicen que cada acción tiene su reacción y definitivamente esa mañana estaba pagando por todas sus acciones. Su cuerpo estaba tan débil que mover el brazo era equivalente a empujar una montaña, la comida era nauseabunda al punto que resultaba insoportable y con solo sentir el olor llenar su nariz su estomago salía por su boca.

Una gruesa capa de sudor le cubría como un manto más sentía frío, helado, como si estuviese desnudo en el centro de Moscú una noche de invierno. Cerraba sus ojos con fuerza buscando alivio en el sueño y descanso. En vano.

Abrió sus ojos y se encontró con las manos callosas del sirviente que solía atenderle, había traído una bebida de parte del joven Rei que le ayudaría a sentirse mejor: era rojiza y repugnante. Al principio estuvo renuente pero recordó entonces el trato que había hecho con el oriental por lo que optó por llevarse tal veneno a sus labios.
Horas transcurrieron y fue capaz de probar bocado y permanecer consiente por más de dos horas, aunque su cuerpo estaba más débil que una soga podrida.

La noche fue prácticamente en vela, ansioso pero a la vez cansado, deseaba tener en sus labios la deliciosa bebida de oro mas sabía que era solo una estúpida adicción causada por el oriental. Rei. Su mente evocaba su cuerpo delgado estremeciéndose por el dolor debajo de sí, ah, el poder era un placer sumamente delicioso y podía manifestarse de muchas formas ciertamente. Sus dedos palpaban el aire casi pudiendo sentir su presencia ¿y si era posible tener tan hermoso rostro frente de sí todas las noches?, gimiendo, llorando, gritando…

En algún momento entre el sueño y la conciencia la mañana había llegado y el aroma de la extraña medicina le mareo por completo al punto de vomitar bilis y casi desmayarse. Fue aseado y tomó su medicina que sorprendentemente resulto reconfortante, pudiendo probar bocado al cabo de un rato.

Al ser retirada la bandeja de su desayuno el sirviente extendió en sus dedos rugosos una carta al joven Hiwatari, quien no pudo más que sorprenderse al notar que se trataba de su abuelo.

Creía que probablemente estaba en delirio al pasar sus ojos por la fina escritura en tinta. Las relaciones con Gran Bretaña y China al parecer no mejoraban si bien para Kai no era un misterio que China se estaba convirtiendo en un alto comprador del opio no creyó que la situación llegase a parecer tan grave. Bufó indiferente, de todas maneras a su parecer era culpa del emperador que haya llegado dicho producto a manos de los asiáticos.

Sin embargo ese no era el tema principal de la carta, al parecer el emperador chino había ordenado la quema de cajas de dicha droga, lo que causó indignación en los ingleses y era probable que una guerra se formara, guerra en donde Inglaterra era por mucho superior a China.

Su abuelo había decidido que era prudente abandonar los negocios en China. Lo cual sorprendió a Kai, puesto que si abandonaban los negocios abandonarían también a la familia Kon, la cual, si mal no recordaba compartían un "vínculo de amistad".

Alzó una ceja al terminar de leer y sonrió un poco, conocía bien al anciano después de todo había aprendido de él todo cuanto sabía. Despiadado y sin vínculos, algo muy típico de los Hiwatari. Una guerra se formaría y ellos no extenderían su mano para ayudarles lo que probablemente dejaría en la ruina.

Sus cavilaciones fueron interrumpidas por la voz de uno de los sirvientes, llevándole el almuerzo, reposó la bandeja sobre su regazo con cuidado y espero a que el de cabellos humo comiese con calma.

Cuando hubo terminado el sirviente tomó la bandeja con cuidado, temiendo cometer algún error, mas antes de retirarse se detuvo en la puerta –"señor Hiwatari, no me gustaría molestarle…pero…"

Hiwatari no contestó.

-"pero …me preocupa mucho el joven Rei, creo que quiere marcharse y…quizás usted, siendo su amigo pueda disuadirlo de ello, su padre se entristecería mucho…"- tembló un poco al notar que Hiwatari le miraba –"si…si me disculpa…"- dicho esto se retiró de la habitación.

¿Así que Kon pensaba marcharse?, probablemente a seguir con sus estupideces relacionadas con hierbas y medicina, considerando la situación podría decirse que él tenía talento pero aquello no era lo importante si no: "¿de verdad estaba bien el no verlo de nuevo?

Ese aroma, ese cuerpo, esos ojos dorados llorosos, evocarlos ya era suficiente para inyectar sangre en su vientre y que su corazón se detuviese en expectación, ¿se reduciría todo eso a un sueño? Miro por la ventana y luego a la carta de su abuelo, recordando sus palabras: Los Hiwatari siempre obtienen lo que quieren.

Con ese pensamiento una sonrisa surcó su rostro; tenía que despedirse de Kon después de todo era su amigo de la infancia.

Para su fortuna en la tarde sus fuerzas habían regresado, al menos lo suficiente como para levantarse de su cama y lograr vestirse apropiadamente, aunque sentía algo de frio, gracias a su bufanda y guantes aquello no era demasiado problema. Los pasillos ese día se le hacían desoladores: era hermoso, como la luz se filtraba por las ventanas haciendo danzar pequeños cúmulos de polvo en silencio, el hermoso silencio que resultaba tan envolvente que ni sus pasos se escuchaban.

Se detuvo en la habitación donde solía tomar el té con el oriental y le encontró arreglando sus pertenencias en una maleta quizás algo triste y apagado, ciertamente para nada atractivo pero de todas maneras con solo verle era suficiente para evocar memorias placenteras en su mente que dibujaban una sonrisa en sus labios, apoyó su cuerpo en el marco de la puerta puesto que Rei no le había notado al estar tan absorto en sus pensamientos.

-"¿vas a alguna parte, Kon?"- preguntó con suavidad desde su posición no pudiendo evitar el cinismo.

En menos de un segundo Rei volvió a ser increíblemente apetecible ante sus ojos, puesto que su espalda le recorrió un escalofrío y sus ojos se inyectaron con terror: al parecer le sorprendía el hecho de que Kai estuviese si quiera en pie, no cabía duda que era un hombre de una constitución fuerte. Trastabilló y su espalda dio contra el muro mientras buscaba cualquier cosa para defenderse: en este caso una especie de oz que utilizaba para cortar las plantas.

-"eso no te incumbe Hiwatari"- recalcó nervioso mas fingiendo coraje.

-"Rei, Sabías que China atraviesa por una situación difícil?"- comentó de repente, fingiendo condescendencia- "Expulsaron a los comerciantes ingleses de China y de seguro irán a quejarse con el emperador…"- dio unos pasos y sus dedos enguantados se pasearon por la mesa de caoba consiguiendo poner más nervioso a Rei –" Inglaterra no estará complacido y es muy probable que se forme una guerra…donde muchas familias serán afectadas"- agrego, casi con deleite –"como la tuya…"

A pesar de haber dicho todo eso, su porte seguía siendo frío más la sonrisa en su rostro, cada vez más ensanchada demostraba lo contario, se estaba divirtiendo como nunca.

-"s…sí sé que el emperador no quiere que se venda el opio pero…"- balbuceó confundido mirándole no entendiendo a donde quería llegar –"nosotros tenemos negocios en el extranjero, Inglaterra no debería afectarnos con eso…"- dijo dando alusión de que su familia no atravesaría problemas por la alianza entre ambas.

-"mi abuelo quiere deshacer todo tipo de trato con tu familia…"- dijo mirándole fijamente –"es una lástima, tu familia quedaría desamparada por ello"

Los ojos de Rei le miraron con sorpresa sin saber que responder, bien ya sabía que Kai era un bastardo, ¿pero hasta su abuelo?, probablemente era algo de familia. Quedó en silencio un largo rato –"bien…has venido a humillarme nuevamente Hiwatari…felicitaciones…"- dijo tirando la oz a un lado, cansado y con el rostro agolpado de lágrimas, ¿cómo su familia saldría de esta? Tenía cuatro hermanas menores en que pensar y su padre no se hacía más joven, era obvio que no podría marcharse.

-"al contrario, he venido a ofrecerte un trato que no podrás rechazar y nos conviene a ambos" – explicó calmadamente sin dejar de observarle.

-"¿un trato? No veo como mis intereses pueden llegar a cruzarse con los tuyos, Hiwatari"- siseó desdeñoso y cruzado de brazos

-"es un trato simplemente, con ello tu familia estaría a salvo"

-"creo que a pesar de todos estos años ahora tenemos claro que somos demasiado diferentes como para llegar a un acuerdo"- dijo escéptico y luego de sopesar por unos segundos le miró –"Si vas a decir de qué trata, es mejor que lo hagas de una vez"

La sonrisa de Kai no cabía en su rostro al escucharle decir eso, le miró a los ojos: -"quiero que seas mi esclavo"

-"¿qué?"- preguntó con los ojos bien abiertos –"¿de qué estás hablando?, si viniste solo a molestar con una broma de mal gusto, será mejor que te retires"

-"No estoy bromeando Rei, nunca lo hago y lo sabes"- repuso con firmeza sin dejar de observarle, consiguiendo romper todas las defensas restantes en el chino, quien tuvo que tomar asiendo ante semejante noticia, paseando sus dedos temblorosos entre sus largos cabellos, al borde de una crisis nerviosa.

-"¿por qué me querrías?" –Se preguntaba susurrando absorto en sus pensamientos repasando las palabras de Kai una y otra vez hasta caer en cuenta de lo que sucedía –"ya tienes dinero para sirvientes, no te importo…"- lo miró con ojos bien abiertos y se levantó de golpe –"¡Kai! ¡eso fue por el té! Tu realmente no me deseas…"- dijo, aunque la verdad era imposible que a estas alturas Kai sintiese deseos o algún efecto de la flor dorada.

-"eso lo tengo más que claro Rei, no soy tan estúpido como para no haberme dado cuenta de que es por el maldito té"- avanzó hacia el peligrosamente, quedando cerca, demasiado cerca para el gusto del oriental –"Pero no habrá nunca mejor sirviente que tu, eso te lo puedo asegurar…"- y sus dedos viajaron hasta la delicada barbilla y le obligaron a alzar el rostro del que buscaba ser su nuevo amo.

-"no seas ridículo, puedes pagarte mil sirvientes mejores si eso quisieras…"- murmuró nervioso

-"pero yo te quiero a ti…"- dijo sin despegar sus ojos de los pozos dorados que amenazaban con llorar, simplemente era hermoso, sus labios temblaron ante esa frase y su rostro se desvió de golpe, cubriéndose con sus delicados dedos
-"sabes, siempre quise escuchar eso de ti…"- susurró dolido, con lágrimas cayendo finalmente por sus mejillas –"es…irónico"- hipeó en sus cavilaciones –"…si…si accedo, ¿mi familia estará bien?, ¿no arruinarás los negocios de mi padre?"

-"te doy mi palabra de que estarán muy bien" –de nuevo su sonrisa no podía borrarse, estaba demasiado complacido al escucharle acceder y la sola idea de verle humillado por el resto de su vida una y otra vez no hacía más que excitarle–"La vida está llena de ironías…"

Rei no levantó el rostro –"por favor, no digas nada a mi padre"

-"tomaré eso como un sí…"- sonrió un poco más –"supongo ya has de tener tus cosas listas"- le miró de reojo antes de encaminarse a la puerta-"nos iremos en dos días, cuando regrese mi abuelo…"

-"sí, Kai…"- dijo desanimado y sin mirarle

-"y Rei"- agregó con suavidad antes de marcharse–"quiero verte en mi habitación esta noche"

Rei alzó la mirada con lentitud y notó la figura de Hiwatari dándole la espalda y alejándose en los pasillos de la mansión en un marcha aterradora y lúgubre, ¿qué había hecho?, cayó de rodillas llorando preguntándose en que estaba pensando ¿realmente era necesario aquello? El si lo quisiese podía buscar la manera de que su familia saliese adelante, o quizás, inconscientemente quería eso porque de esa forma estaría con Kai, para siempre.

Sus ojos se pasearon hasta la caja que contenía la flor dorada e inconscientemente la abrió para observarla –"un sueño a media noche te revelará tus deseos…"

¿era el sueño de ambos permanecer de esa forma?

-"Al parecer te has acostumbrado bastante bien a la idea…"- sonrió Kai complacido paseando sus dedos entre las hebras azabache del chino y luego halándolas con brusquedad, Rei dio un respingo y se removió un poco por el dolor mas no busco poner resistencia ante ello, sus lágrimas eran la única evidencia de que estaba adolorido.

Kai acercó peligrosamente su rostro contra el del otro y bebió sus lágrimas con cuidado, dejando su lengua recorrer la piel de porcelana hasta sus labios los cuales reclamó con vehemencia. Se separó en busca de aire y le tomó por la cintura acostándole en el lecho y separando sus piernas para apoyarlas en sus hombros y así guiar con prontitud su miembro a la pequeña entrada.

-"…p..por favor Kai…."- susurró mirándole Rei, si entraba de esa forma era demasiado doloroso –"…es…doloroso"

Kai le miró de reojo y alzó una ceja –"¿cómo va a serlo Kon?"- preguntó, tomando el glande algo despierto del chino entre sus dedos para comenzar a acariciarle con rapidez –"si esto es lo que deseabas…"- la punta del miembro de Kai comenzó a introducirse dentro –"estamos juntos…"- sonrió con ironía una vez dentro para exhalar un gemido; el interior de Rei siempre era tan estrecho y cálido que el solo invadirlo le hacía acercarse a pasos agigantados al orgasmo.

-"hmmng…."- se removió e intentó acostumbrarse mas fue en vano, su interior bullía en calor y dolor, casi dejándole al borde de la inconsciencia, era demasiado ancho para él no importaba que tan seguido lo hiciesen –"¡Kai!"- gimió adolorido, pero aquello solo consiguió que el cuerpo del de cabellos humo bombease más sangre en su miembro y sus estocadas fuesen más intensas, consiguiendo un hilillo de sangre que se deslizaba entre sus muslos.

Para Kai sus lágrimas, sus gemidos, su dolor, su vida le pertenecía y aquel pensamiento le encantaba, era la mejor de todas las riquezas existentes en el mundo, podría hacer lo que quisiera con él y este permanecería allí, sumiso, al verle llorar no hacía más que pensar en que, si bien los sentimientos son una pérdida de tiempo vaya que podían ser utilizados para su beneficio y deleite, agradecía nunca haber caído por algo tan estúpido como: amor por su familia o alguien más.

El ansiado clímax llegó y en una última estocada el interior de Rei fue llenado de semen y sangre, salió de él una vez se calmó un poco y lo hizo a un lado casi de un empujón, demasiado cansado para su gusto puesto que aún tenía algo de los efectos secundarios de la terrible abstinencia.

Rei se encontraba de espalda a él sin mirarle, bufó un poco –"¿qué esperas Kon?"- preguntó fingiendo estar enojado, la verdad esto era parte de los beneficios, como una cereza colocada delicadamente encima de un tope de crema –"prepara un baño caliente y limpia todo esto…"

Lo escuchó moverse adolorido y levantándose buscando sus ropas para cumplir la orden en silencio y sin mirarle si quiera por un segundo. En el baño continuo se escuchó el agua caliente ser llenada en la bañera y un aroma deliciosos llegó hasta su nariz, debían ser sales de baño.

Rei salió unos segundos después y le miró de reojo, indicándole en silencio que estaba listo.

Kai le miró, ladeando un poco su rostro, la verdad la voz de Rei le era molesta la mayoría de las veces; suave y cristalina como un riachuelo, pero en aquel momento ansiaba escucharla con el mismo dulce tono que le profería en sus sueños, extendió su mano y con su pulgar delineó los labios de Rei con cuidado a pesar de haberle tratado de tan mala forma hace unos minutos atrás.

Rei alzó su mirada para encontrarse con la de Kai, entre consternado y conmovido pero no le sostuvo por mucho puesto que el observarle era demasiado doloroso. Ante este hecho la suave caricia de Hiwatari se tornó brusca y le forzó a mirarle.

-"¿qué más deseas?"- siseó Rei

-"¿de verdad crees que esa es la manera en la que deberías hablarme, Kon?"- siseó también frente a su rostro, ambos alientos chocando en la oscuridad de la habitación, Rei entrecerró sus ojos analizándole como si en realidad la habitación estuviese repleta de luz y luego cayó en cuenta de lo que probablemente Kai buscaba consiguiendo que sus puños se cerraran en rabia e indignación.

-"….¿deseas algo más, Kai?"- preguntó, fingiendo la misma dulce voz de días anteriores y tomando sus dedos para besarlos con ternura, que costaba creer era fingida –"…Pídeme lo que quieras Kai"- susurró sin mirarle

Kai sonrió complacido y quitó su mano para luego entrar a la tina repleta del tibio líquido con olor a flores, le miró de reojo desde su posición; como permanecía de espaldas a él y con la cabeza gacha. Su sonrisa se ensanchó, probablemente estaba llorando.

-"voltéate…"- ordenó desde la tina, Rei obedeció; efectivamente estaba llorando, los hermosos pozos dorados parecían hechos de cristal.

Ah, nuevamente ese delicioso calor bullía en su interior, no cabía duda que tener a Rei tan vulnerable era el mejor afrodisíaco que podía existir y sumando su efímera belleza con el delicado qipao dorado podría decirse en realidad Rei era su flor dorada.

Extendió su mano indicando que se acercara y eso hizo su hermoso sirviente para luego ser halado dentro y sus labios reclamados en un beso. ¿Por qué Kai tendría que sufrir la tortura y la abstinencia?, no, el ahora poseía la más exquisita droga para siempre.

Por siempre disfrutaría del té de la flor dorada.