WOOOOOW! i'm on a roll! 8D.
ok, :D en compensación por meses sin actualizar, he traido tres capítulos el día de hoy (XD espero no tardar tantos meses en traer otro). aunque para ser honesta, soy una escritora desordenada, todo lo tengo por escenas y gran parte de esto ya estaba escrito solo tenía que darle sentido 8D y aquí esta.
muchas gracias por lo comentarios la verdad, son hermosisimos...aunque me hacen preguntarme ¿que rayos le ven a este Kai?XD.
abrazos a todos los que están leyendo que sepan que cada comentario me da fuerzas para continuar :).
como siempre, gracias a todos
sobretodo a Noda:=)
~Kava~
La puerta se abrió de un portazo y unas figuras avanzaron el oscuridad y la niebla a la habitación de Rei, pero por la cercanía en la que mantenían sus cuerpos parecía que más bien fuese solo una. El ruso había empujado el cuerpo del asiático contra el muro y atacado su cuello en desesperados besos, con necesidad, con deseo, aunque quería golpearlo pero ya se encargaría de ello luego, después de todo había aceptado estar con él nuevamente.
-"¿dejarás la boda con Huan?"- pregunto Rei jadeando, ahora elevando su pierna y enredándola en la masculina cintura y pegando su cuerpo más al del otro, sintiendo el tortuoso roce entre sus entrepiernas, donde la sangre y el deseo se acumulaba con solo respirar.
-"hablaremos de eso luego…"- intento decir Kai ahora desabotonando los primeros botones del qi pao, más Rei simplemente le miró de reojo y buscó esta vez separarse, mientras caminaba de espaldas a la cama para luego sentarse: entre incitante y retador.
-"¿Cuándo?"- preguntó ladeando la cabeza –"no quieres engañarme, ¿verdad Kai?"- preguntó con fingida inocencia observando al más alto avanzar hacia él con mirada de cazador y buscando acoplarse de su cuerpo sentado en la cama más un delgado pie lo detuvo. –"¿verdad Kai?"- insistió
-"¿tanto te preocupa que esté con tu hermana?"- dijo esquivo ahora tomando el delgado pie para dar una suave caricia, de allí al muslo por encima de la tela y maldijo que este llevara pantalones debajo del qipao.
Observó con deleite al ver a Rei mordiendo sus labios y suspirando extasiado por ese leve roce, volvió a mirarle –"no quiero que pase lo mismo que yo…"- confesó el chino, sincero
-"¿de qué hablas?"- comentó sonriendo levemente, cínico –"todo lo que paso fue porque querías…"- dijo moviendo su pie levemente a un lado y a la vez causando que el chino abriese sus piernas para poder apoyarse sobre este y besarlo.
Rei no contesto a eso.
-"¿qué es lo que quieres Kai?"- susurró Rei ladeando el rostro y volviendo a cerrar sus piernas en torno a su cintura
-"a ti Kon…"- dijo con voz ronca sobre su cuello y coló sus manos debajo de la seda blanca con delicados bordados del color de sus ojos, deleitado al sentir su piel, más suave que cualquier cosa.
-"¿me amas, Kai?"- preguntó de repente y mirando al vacio, causando que el momento se enfriara por completo. Kai se separó de golpe, alzó una ceja y luego profirió una sonrisa burlona.
-"¿qué clase de pregunta ridícula es esa?"- dijo, luego de la sonrisa burlona una mueca de desagrado le surcó el rostro y en realidad su sangre se había enfriado un poco
Rei miraba en otra dirección y finalmente le encaró una vez más –"tu, eres quién organizó esto ¿verdad?"- comentó frío y escudriñándole con la mirada -"¿dónde esta Mei?"
-"está bien, si esa es toda tu ridícula preocupación…"- dijo con hastío y volvió a su tarea de recorrer ese cuerpo con sus ásperas manos, más específicamente en el área de su entrepierna, sonriendo complacido que estuviese algo despierta. –"¿podemos concentrarnos en el asunto que interesa?"
-"tú fuiste el que le dijo a mi padre que me casara con Alice"
Kai no respondió
-"te conozco, lo hiciste…"- le miró a los ojos –"¿por qué?"
-"te lo dije Kon, tenías que planear mejor tus movimientos…."- dijo con sus manos en la cintura del otro, buscando remover el estorboso pantalón de sus tiernas, desnudando primero el fajín de su cintura. Pensando que ahora pagaría por mentirle: o se casaba con la inglesa o volvía a ser sirviente.
-"si me caso con Alice no podría haber trato, idiota…"
-"pero yo renunciaría a la mano de Huan y ella se casaría con Masefield…"- le miró de reojo, ahora logrando retirar la prenda por completo y sacando un respingo de los labios de Rei –"tu sabes bien, que ni Shan ni Zhu serían esposas eficientes pero Huan sería perfecta…"
-"no entregaría a Huan a los ingleses…"- terció, mordiendo sus labios porque ahora la mano de Kai acariciaba el glande por encima de la tela –"hm.."
-"pero tu padre sí, no hay otra opción…"- sonrió –"¿qué vas a decidir Kon?"
-"dime… ¿qué es lo que quieres Kai?"- le miró a los ojos y sus finos dedos delinearon la perfecta mejilla -"¿tanto me quieres?"- preguntó entre intrigante y dulce
-"¿estás buscando que no esté excitado?"- preguntó irritado ahora colando sus dedos dentro de la tela y acariciando el palpitante falo directamente, Rei gimió y sus dedos fueron hasta los hombros de Kai, sosteniéndose
-"ah Kai…" –gimió su nombre y el aludido gimió complacido, al parecer el también lo extrañaba después de una semana de estar separados, sus manos propiciaban tenues roces que pronto fueron reemplazados por un fuerte agarre al glande, causando que Rei esta vez gritara: tenía que vengarse por esas ridículas preguntas.
-"¡Kai!"- chilló adolorido
-"todo un escándalo Kon, cuando sé bien que disfrutas esto…"- su otra mano paseó entonces en la cara interna de sus glúteos localizando la entrada y jadeando al notar lo contraída que estaba después de una semana, se encargaría de entrar en él en una fuerte estocada para causar todo el dolor necesario.
-"¿no podrías ser dulce?"- preguntó Rei ahogando su dolor –"¿por una vez?"
-"¿por qué lo sería?"- preguntó alzando una ceja y bajando sus pantalones para poder satisfacer su deseo, más Rei aprovechó aquello para girarse y quedar esta vez encima del abdomen plano y delineado de Hiwatari.
-"¿porqué me quieres?"- comentó entre dulce y sarcástico, lo que causó que el ruso rodara los ojos pero el cuerpo de Rei se había inclinado para besar a sus labios y enredando sus dedos entre los del otro, alzando sus brazos para tener un acceso completo al escultural pecho.
-"yo no te quiero Kon"- dijo una vez separado del beso mirándole a los ojos mientras Rei se acomodaba levemente sobre su miembro; había entendido sus intenciones de entrar sin dilatarse en lo más mínimo, causando que el ruso sonriera un poco
Intentó llevar sus manos a la delgada cintura para tomarla y empujarse de una vez dentro, pero al intentar moverlas poco se había percatado que algo se había tensado y unas cintas se habían enredado en sus dedos.
Atándole.
Abrió los ojos ampliamente e intento moverlas de nuevo, en vano, movió una pierna pero vio otra de esas condenadas cintas y que Rei la halaba causando inmovilizarla también.
-"no es buena idea querer hacer algo en mi habitación…"- dijo tomando la cinta entre sus labios y luego haciendo un delicado lazo en uno de los doseles de la cama. Se incorporó sobre Kai mirándole con desprecio nuevamente.
-"Entonces, Kai ¿qué es lo que quieres?"
El aludido quedo en silencio y miró en otra dirección mordiendo sus propios labios en un gesto de indignación. Era primera vez en años, por no decir toda su vida que caía en una situación tan penosa como aquella, sus dedos le cosquilleaban y estaba seguro que era porque la sangre comenzaba a no llegar a estos debido a las ataduras.
-"no contestes entonces, tu cuerpo siempre ha hablado mejor por ti…"- musitó Rei con cuidado inclinándose sobre él y atrapando sus labios en un beso, que fue correspondido durante los primeros segundos para ser reemplazado por un fuerte mordisco que hizo gritar de dolor al oriental. Un golpe separó ambos rostros y Rei se vio forzado a incorporarse adolorido y buscar tocar su labio para notar la sangre a borbones cayendo por su mandíbula hasta manchar su qipao blanco.
Le miró con desprecio, afilando sus dorados ojos hasta extender su mano a la mesa de noche cercana para tomar entre sus finos dedos un fuste, que no era más que el látigo que utilizaban para espoliar a los caballos, el de cabellos humo ante ese hecho sonrió algo irónico; y pensar que había sido él quien había enseñado al oriental equitación.
Un golpe fue directo a su mandíbula marcando la fuerte quijada con un hilo de sangre, luego otro, directamente a su nariz y en menos de dos segundos toda la estancia estaba infectada del terrible olor metálico, otro, la sangre caía por su frente y la visión de Rei frente a él se nublaba de rojo.
-"te odio Kai Hiwatari"- susurró dejando el fuste a un lado y sosteniendo su rostro con sus dedos y marcando sus uñas en las mejillas marcándolas de sangre –"te odio con todas mis fuerzas…"
El otro no dijo nada, simplemente sonrió ya que por algún motivo desconocido para él le aliviaba de cierta forma que en mucho tiempo veía el verdadero rostro de Rei. Las afiladas uñas del chino incursionaron del rostro hasta el pecho desnudo dejando un camino arado por sus dedos que era regado por sangre, el ruso dio un respingo pero busco mantenerse impasible ante el dolor, lo que al parecer desespero un poco al oriental y con el fuste buscó nuevamente hacerle daño.
-"¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio!"- repetía incansablemente sin dejar de golpearlo como si aquello fuese apagar todos sus sentimientos ahogados y su rabia que desfiguraba su rostro y agolpaba lágrimas que le nublaban la visión hasta hacerle detenerse agotado. Respirando agitado le miró así como a su qipao manchado de rojo y no atinó a más que tragar saliva incorporarse y buscar la misma cuchilla con la que había roto la camisa de Kai para esta vez dar ese mismo destino a sus pantalones y ropa interior.
Le tenía desnudo y a su completa disposición lo cual le hizo sonreír ampliamente, se levantó de la cama y le observo con cuidado como si fuese la mejor de las obras que hubiese visto en mucho tiempo, con dedos temblorosos por la excitación buscó entre la cómoda un pequeño anillo para luego incorporarse nuevamente sobre la esbelta figura del ruso.
-"ya que tan entusiasmado estás por el matrimonio con mi hermana Huan"- musitó con una sonrisa casi cínica mientras sus dedos se paseaban ahora por el glande recorriéndolo y buscando hacerle despertar, cosa que no era demasiado difícil puesto que luego de tres años complaciéndole cada noche sin falta, excitarle era en realidad la parte fácil –"y como no me quieres dejar ir…"- recalcó con desprecio –"podríamos casarnos Kai…"
Una vez le tuvo excitado, sintiendo el pulsante miembro ansioso por la acción de cada noche, deslizo el anillo lentamente valiéndose del mismo lubricante natural que este profería. Sonrió más ante la mueca contraída de Hiwatari; maldita sea que el anillo era algo doloroso. Pellizcó los pezones de su víctima una vez hubo terminado de colocarlo y con su lengua se dedicó a remover la sangre que el mismo había proferido, dejando sentir a Kai el delicioso escozor de la saliva sobre sus heridas, luego su vientre y finalmente su miembro.
Lamió la base anillada y ascendió hasta la punta la cual succionó mientras la lengua incursionaba cercana al pequeño orificio en esta, saboreando las gotas de semen que apenas y se asomaban, sonrió más, abriendo sus labios y luego moldeándolos alrededor del glande para descender y envolverle por completo, respiraba lentamente y por la nariz ya que el bien sabía que a Kai le encantaba cuando casi podía ahogarlo, casi hasta su garganta.
Y estaba en lo cierto, a Kai le encantaba y no podía hacer más que apretar los puños y gemir ¡odiaba que Kon supiese esa clase de cosas! Que sus labios fuesen tan suaves, envolventes y adictivos, sentía que enloquecería puesto que el preciado clímax no llegaba para él, no, la sangre era detenida por el aro en la base lo cual comenzaba a tornarse increíblemente tortuoso, por no decir doloroso.
Sin desatender su miembro las caricias en los muslos por las manos de porcelana fueron trasladadas hasta su trasero, separando con cuidado ambos glúteos e incursionando dentro hasta la entrada jamás profanada.
Los ojos del ruso se abrieron enormemente y su cuerpo se tenso tanto que resultó demoledor, sintió el primer dedo dentro de sí y un escalofrío desagradable le recorrió haciéndole ladear el rostro entre resignado e indignado, podría hacer algún comentario hiriente a Kon como era su costumbre pero suponía que en realidad debía estar aliviado de que le preparara o sería el doble de doloroso, agradeció en silencio que en realidad ahora había un segundo y un tercer dedo dentro de él, moviéndose en círculos.
Le miró separándose de su miembro; quitando su qipao manchado y sus pantalones para luego incorporarse sobre él mirándole con desprecio.
-"te haré pagar por todo lo que me has hecho"- dijo sosteniendo con su mano la mandíbula del ruso para luego inclinarse cerca de una de las mejillas y morder con fuerza también, consiguiendo más sangre del masculino rostro.
Le miró y luego el cómo se incorporaba sobre su cuerpo para penetrarle en una estocada. En realidad, la escena era demasiado sub real por no decir, casi ridícula ante su vista por lo que una carcajada salió de la garganta del ruso quien buscó erguirse un poco para mirarlo a pesar de tener las muñecas atadas y el cuerpo adolorido.
Rei le miró sorprendido pero intentó disimular todo dejo de debilidad ante la situación.
-"así no te ves tan patético Kon…"- dijo, en realidad eso pensaba: Rei odiándole con cada poro de su ser y no actuando como una estúpida mujer enamorada, se atrevía a decir incluso que ese lado malvado les acercaba mucho más de lo que se imaginaban
El cuerpo de Rei tembló un poco ante ese comentario, como un balde de agua fría sobre su espalda –"¿y por qué eso es tan gracioso?"
-"porque debajo de todas esas capas de estúpida feminidad que mostrabas resultaste ser peor que yo…"- sonrió más mirándole con altanería si se le quiere, lo que hacía bullir más rabia en el interior de Kon
-"no soy peor que tu, ni siquiera soy como tu…"- dijo entre dientes irritado
-"eres peor que yo, me has drogado para conseguir lo que quieres, accedí a proteger a tu familia durante la guerra y tu conspirabas secretamente rompiendo nuestro trato"
Rei se incorporó casi aterrado ¿quién le había dicho a Kai sobre aquello? ¿Cómo era posible que supiese que operaba debajo de su vista? –"¿tu ayuda? ¡Después de haberme torturado todos estos años!" –le reclamó furioso–"¡toda la humillación que me hiciste pasar!"
-"podías enfrentar la realidad y la guerra con tu familia"- ensanchó su sonrisa –"pero tú no querías eso, Kon"- ladeó su rostro mirándole algo arrogante, retomando el control que siempre tenía como Hiwatari solo con sus palabras–"tú querías estar junto a mi…"
Rei desvió la mirada.
-"me amas…"
-"te detesto…"- siseó refutándole y esta vez encarando su mirada, no quería admitir que cuando accedió al trato hace tres años en realidad anhelaba algo como aquello: que Kai se diese cuenta de sus sentimientos y finalmente ambos se amaran y eso hacían cada noche mas era un sentimiento ridículamente vacío, se podría decir que su plan nunca funcionó y durante años cualquier conexión que pudo haber existido entre ellos simplemente se había roto.
-"de todas tus facetas, esta ha sido la más divertida…"- dijo cambiando un poco el asunto, ya que sabía que fingía y de sus constantes cambios de humor.
-"no hice todo esto para que te burlaras de mí"- dijo derrotado, regresando a la normalidad y dejando la rabia apaciguarse, le miró –"tienes que dejarme en paz…"
-"sabes que eso nunca pasará Kon"- dijo impasible y honestamente algo cansado.
-"¡entonces qué demonios quieres!"- preguntó nuevamente furioso
-"a ti, Kon"- dijo con simpleza –"eres mío, mi esclavo, lo sabes…"- dijo girando la vista
-"lo dices como si hubiese vendido mi alma a ti…"
-"no, pero fue tu sueño…"- le miró de reojo, a lo que un escalofrío recorrió la espalda de Rei quién finalmente quitó el anillo del glande aún despierto de Kai –"¿te arrepientes ya?"- preguntó, al notar que desistiría en sus acciones
-"si lo hago seré peor que tu…"- dijo casi nostálgico y con el rostro bajo –"…y nada de esto hará que me sienta mejor después o cambiará lo que paso y a menos de que te mate no detendré tu compromiso con Huan o el mio con Alice"
Se quedó en silencio por unos segundos –"¿por qué no me matas?"- La familia Kon ya no requería de la compañía mercantil Rusa y eso definitivamente cancelaría el compromiso.
Rei suspiró –"sabes que no podría" –hizo un ademan y buscó una sábana blanca para cubrir el cuerpo de Kai y luego sus ropas para vestirse –"sabes que aunque pudiese no lo haría…"- le miró, consiguiendo una sonrisa arrogante en Hiwatari que se borró a los pocos segundos por las últimas palabras – "yo no te haría algo como eso, yo no traiciono…"
-"estuviste a punto de violarme…"
-"oh…"- alzó una ceja –"disculpa es que debí haber soñado que tu hacías lo mismo"
-"me drogaste…"- repuso insistente, Rei rodó la vista
-"me humillaste…"- dijo cruzándose de brazos
-"tu te humillaste a ti mismo actuando así y declarándote como una estúpida mujer enamorada"
-"lo único estúpido fue haberte dicho eso…"
-"también fue estúpido intentar traicionarme con los americanos…"
-"eres un imbécil..."- dijo sentándose en la cama y luego mirándole –"el trato con Tate era conveniente para ti pero no te dije nada porque lo rechazarías, solo porque yo lo había sugerido, odias recibir consejos…"
-"¿esperas que crea eso?"
-"¿quién fue tu informante?"- preguntó alzando una ceja y sonriendo un poco también arrogante, consiguiendo que el rostro de Kai se sonrojara un poco entre indignado y perturbado, no le gustaba cuando Rei actuaba de esa manera: algo retador y altanero, otra de sus facetas cuando era el mismo.
-"Ivanov"- dijo, dándose cuenta de que realmente, lo que decía Rei tenía sentido.
-"¿crees que Boulanger fue personalmente a buscarte porque eres Kai Hiwatari y reconsideró el trato solo porque eres grande y poderoso después de la ofensa que le hiciste?"- comenzó indignado y mirándole –" ¿o qué Jürgens te buscó porque eres bien parecido?" –suspiró negando levemente con la cabeza –" Bartéz, Kinomiya, todos accedieron porque logré convencerlos ya que tu orgullo te nubla para hacer negocios…"
-"¿con cuántos te acostaste?"- preguntó entre despectivo y enojado, con un deseo que bullía en su interior por desatarse y golpear a Kon hasta matarlo
-"…con ninguno, bastaba con sonreír, ser amable y fingir que enviabas disculpas"
¿debía creerle a él? ¿El mentiroso de Kon que fingía en todo momento ser alguien y que nunca podía precisar exactamente qué pensaba?, no lo sabía, pero por alguna razón quería creerle ¡eso quería! mas odiaba la idea de pensar que todo este tiempo el realmente había sido considerado a pesar de lo mucho que se empeñó por destruirlo.
-"yo no te traicione ni desobedecí mientras estuvimos durante el trato, siempre busque lo mejor para tu compañía porque al final beneficiaría también a mi familia…"- dijo mirándole y luego suspirando –"al principio cumplía por amor, luego por respeto, luego simplemente porque yo sé cumplir mi palabra, es un asunto de honor…"
-"¿es esto honorable?"
-"ya no hay trato si no hay peligro para mi familia Hiwatari y estoy cansado de ser tu sirviente"- dijo, esta vez extendiendo sus manos y buscando desatarle para sorpresa del ruso –"toda esta venganza es porque a pesar de haber terminado el trato tu insistes en que continúe…" –se encoge de hombros –"y porque realmente te detesto, quería vengarme y que sintieses lo que yo"
-"eres un mentiroso…"- dijo bajando aliviado los brazos y masajeando sus muñecas sin mirarle, pero en cierta forma Kai también lo era, realmente todo se había acabado y ahora no había nada que buscar, pero la sola idea de perder a Kon le hacía perder la cabeza.
-"…se acabo Kai…"- le miró de reojo –"no seremos nada más que cuñados…"-suspiró y se levantó, pero antes de poder siquiera alejarse su muñeca había sido tomada por el ruso evitando que se marchara, eso sorprendió al chino pero prefirió quedar en silencio.
En realidad ambos quedaron sumidos en un eterno silencio que no hizo más que incomodarles ¿qué se dirían? ¿Qué podía suceder que realmente arreglase todo lo que había sucedido? ¿De qué excusa podían valerse para decir que en realidad querían estar juntos?, ambos por un capricho nada sano.
Kai quería decir algo pero simplemente no podía por lo que su agarre fue disminuyendo hasta finalmente dejar su mano libre y dejarlo marcharse, dedicando una última mirada a la silueta que tuvo consigo cada noche durante tres años.
Hasta que finalmente desapareció en la oscuridad.
