~Lirio~
De nuevo llovía incansablemente e incluso habían relámpagos en el cielo gris oscuro, el clima de Hong Kong no podía resultarle más insoportable pues una vez más no podría seguir leyendo, suspiró y pensó aliviado que al menos esa noche partía de regreso a Rusia. Escuchó un toqueteo en la puerta y permitió el paso solo para notar a Rei ahora apoyado en dos muletas ya que al parecer lo de su tobillo no resultó ser una pequeñez a pesar de lo mucho que insistió.
-"¡te traje algo!"- dijo de lo más emocionado a pesar de que le costaba muchísimo coordinar con esas cosas, se sentó con pesadez a su lado y rebuscó en el fajín de su traje una pequeña bolsa de terciopelo negra
El ruso no se giró a mirarle –"no quiero una de tus estúpidas hierbas…"- pero antes de decir alguna otra cosa Rei había tomado su mano (¡odiaba que fuese tan suave!) y colocado el objeto en la palma abierta
-"¡allí está, es tuyo!"- sonrió obstinado y le miró, finalmente el de ojos rojos hizo lo mismo y luego a la pequeña bolsa la cual abrió con cuidado hasta quedarse boquiabierto, dentro había un hermoso reloj de bolsillo bañado en oro con el grabado de un fénix –"es suizo…"- empezó a decir Rei al ver su mirada –"como el de tu padre, ¿recuerdas?, decías… ¡quiero un reloj como el de mi padre!"- continuó con su monólogo –"pero yo te conseguí uno más genial porque tiene un fénix… ¡ah! ¿Quizás hasta se parece a Dranzer?"
-"… ¿cómo?"- Fue lo único que logró decir al salir de su trance ante el hermoso trabajo
-"ah...siempre ahorre…"- dijo encogiéndose de hombros indiferente –"no es que tu fueses un genio es que guarde todo mi dinero para esto…"- y sonrió ampliamente mostrando sus colmillos, una sonrisa tan cálida que podía jurar que la habitación se iluminó lentamente quitando aún más su aliento
-"gracias…"- no podía decir más
-"¡qué frío! ¡No tienes remedio!"- rió el chino y luego extendió sus brazos hacia él, no comprendiendo porqué su cuerpo se lo exigía; sentir el aroma de Kai cerca de sí y que su corazón se acelerara solo por inercia, solo por respirar cerca de él –"ya…"- se separó con cuidado –"aunque si dices "eres maravilloso Rei, te alabaré por todos los siglos" también funcionaría" je" –comentó sonriendo divertido
Kai no pudo decir nada nuevamente simplemente le miró y realizó con temor que su corazón se había acelerado un poco también y sus mejillas ardían, ¿estaría sonrojado?, frunció el ceño indignado ¿cómo es que le pasaban estas cosas? Refunfuño y bajó el rostro dándose cuenta que era culpa del chino –"ni lo sueñes, Kon"- fue lo que pudo decir, cerrando sus puños en nerviosismo y apretando el pequeño reloj
Rei se encogió de hombros –"era broma…frío Hiwatari"- su sonrisa perdió fuerza mas no se borró –"bueno…seguro tienes que prepararte para regresar"- tocó el reloj o más bien su mano –"…cuídalo bien…"- aunque no supo si eso era con respecto al reloj o a su nuevo dueño
Kai suspiró y asintió con lentitud sintiendo un mareo creciente y una sensación que se le hacía por demás desagradable, alzó sus ojos un poco solo para encontrarse con los dorados dándose cuenta que estaban demasiado cerca así que instintivamente desviaron sus rostros
-"¡iré a mis clases de caligrafía"- dijo Rei levantándose con prisa y sosteniendo las muletas más al acomodarlas de manera equivocada casi se iba de boca contra el piso de no ser porque Kai le había sostenido por la cintura y consiguiendo que sus miradas se encontraran de nuevo y sus respiraciones chocaran.
La cintura de Rei resultaba demasiado estrecha a su tacto y no supo porqué sus manos sudaban un poco, parpadeó y prácticamente se separó de golpe mirando en otra dirección y cerrando sus puños por segunda vez, lo que sea que le pasara lo odiaba de sobremanera. Se giró un poco y notó a Rei mirándole en una expresión que no supo descifrar -"adiós Kai…"- balbuceó y se alejó a toda prisa, ocultando su rostro con una timidez que incluso se le hizo divertida, como una chica, negó con la cabeza y volvió su mirada a su regalo y con cada movimiento de la aguja su corazón se aceleraba de sobremanera.
La noche no tardó en caer y ya se encontraba en el puerto esperando que el barco zarpara para regresar a casa, suspiró y miró las luces de las farolas y pensó en el chino, consiguiendo que sus labios se curvearan con desagrado.
Ignoraba que por su parte el chino miraba por la ventana en dirección al océano, apretando sus dedos contra su pecho y con su respiración acelerada, el solo pensar en esas manos cargándole, tocándole, su corazón conseguía una arritmia embriagadora.
-"creo…que me gusta…"- susurró para sí y cubrió su rostro con sus dedos para luego llevarlos hasta el pincel con el que practicaba caligrafía, una sonrisa curveó sus labios y pensó –"cuando regrese el próximo año…se lo diré"- pasó sus dedos por su cabello, removiéndole de su rostro y con una emoción creciente –"no puedo esperar…"
Mientras Kai avanzó como una bestia hasta su camarote y se encerró de un portazo, sintiendo deseos de vomitar y sabía que no era por el vaivén de la marea, cubrió su rostro ocultándolo en una vergüenza que le era desconocida y que se apoderó de sí hasta arrodillarse en el suelo. Sin aire, sin cordura y al borde de un infarto.
Buscó levantarse con torpeza apoyándose en una de las mesas y hasta elevar el rostro y dar con un pequeño espejo en el muro. Su rostro, no era la mirada del que debía ser el próximo sucesor Hiwatari sus mejillas estaban coloreadas, su rostro relajado y sus ojos brillantes llenos de expectativas, entre más se observaba más temblaban sus manos y la figura de su padre recorría su cabeza con temor: ¡él era idéntico a Iván Hiwatari!
Tiró el espejo, al diablo con la mala suerte y apoyó su espalda en el muro sintiendo que en cualquier momento se desmayaría, cerró sus ojos e intentó no pensar en su progenitor pero a su mente le gustaba jugar trucos sucios y esta vez sus pensamientos evocaron al chino. Ese aroma a bosque, ese cabello suave y brillante como la seda, esa piel blanca y pulida como la porcelana, esa sonrisa ¡esa sonrisa que le contagiaba! Gritó y se tapó el rostro en desesperación ¡pensar en el chino era lo que hacía que se pareciese a su padre!
Negó con la cabeza enérgicamente y apretando sus dientes y puños golpeó la pared de madera un par de veces, renuente a aceptar aquel hecho pues el no moriría en la calle con el rostro desfigurado por ladrones. Gritó de nuevo y se dio cuenta que lágrimas de rabia cubrían su rostro –"no seré cómo él por tu culpa…"- habló al aire buscó el reloj en su bolsillo y lo apretó aún más con sus manos en ademán de querer aplastarlo pero al saber que era imposible simplemente lo alzó para aventarle lejos
Pero no pudo.
No podía destruir eso, con cada movimiento de intentarlo pensaba en cómo Rei pasó años ahorrando para poder dárselo y en que probablemente dejó muchas cosas de lado por hacerlo. Mordió sus labios y sintió más lágrimas en su rostro, si no lo destruía no solo no era digno de ser un Hiwatari si no que probablemente se encaminaría a una senda oscura que le llevaría a su muerte segura.
Se hizo silencio en sus cavilaciones y el único sonido que llenó la habitación fue el de los movimientos del reloj en un:
Tick Tack.
¡Porqué tenía que tomar esa clase de decisiones! ¡Por qué dudaba! ¡Rei le hacía sentirse enfermo! ¡Eso es! ¡Estaba enfermo! Y todo era su culpa.
Tick Tack.
Culpa de su cuerpo de estrecha cintura, de su sentido del humor, su altanería juguetona y su voz cristalina como un riachuelo. Culpa de ser así por crear un sentimiento incontrolable de abrazarlo y no soltarle nunca, sostenerlo con fuerza hasta que cada musculo se tense ante su tacto.
Tick Tack.
Tensando, apretando y rompiendo lentamente los huesos hasta finalmente dejar que su figura caiga languidecida y relajada, la relajación que se consigue cuando se está totalmente muerto.
Tick Tack.
Lo quería muerto, odiaba lo que causaba y la única manera de aliviar aquello sería destruyéndole ¡ese era el camino de los Hiwatari! ¡donde no había cabida para sentimientos!
¡Crash!.
Lo odiaba, repudiaba todo su ser.
Silencio.
Eso sería en lo único que creería a partir de ese instante.
Silencio.
Para Kai Si bien los tratos con la British East company habían sido provechosos para su compañía y tenía suficiente como para ahogarse en él, si bien había logrado obtener esos segundos en la ópera con Rei y la confesión que sacaba una sonrisa petulante de sus labios todo el resto había sido ridículamente desesperante.
Desde ese beso en Rei se había dedicado por todos los medios a evitarle, si le miraba esquivaba su mirada, no con desprecio si no con una especie de timidez o miedo que no alcanzaba a entender aún y odiaba ¡habría preferido que el chino hiciese algún desplante o sus juegos de mal gusto! ¡Pero no había nada!. Le recordaba a una estúpida mujer enamorada, como hacía años.
Como si ello no bastara podía notar los ojos jade de Masefield siguiéndole cada movimiento: como su figura se balanceaba con cuidado al caminar, aspirando las hebras del chico al estar sentado cerca: el aroma a bosque y flores, dulce y salvaje.
Le enfermaba de sobremanera y podía jurar que a Rei le sucedía lo mismo, se percataba de los labios haciendo una imperceptible mueca al hablarle o sus dedos curveándose en ademan de querer cerrarse en puños cuando este acariciaba su cabello y sugería amablemente que quizás debería cortarlo.
Mas Rei era lo suficientemente astuto como para tampoco quedar a solas con Masefield: aunque era astuto ello no era suficiente para calmar los celos que bullían de forma ridícula en Hiwatari, mas tenía que controlarse porque el tal Masefield era alguien tan importante que incluso tenía que forzarse a sí mismo de sonreír en su presencia.
Como si los círculos de estupidez e hipocresía no bastasen la compañía inglesa pensaba que era "una buena idea" celebrar una fiesta en la nueva mansión de los Masefield en Hong Kong, si se creía que la mansión Kon era espaciosa la de los Masefield la hacía ver como una cabaña en el bosque.
Lo único ventajoso de ello fue la idea de la ridícula esposa de Rei, de "ir con Huan de compras" para elegir un bonito vestido para la fiesta ¡porque ella era un espanto!. Para ese entonces Huan solo había atinado a mirar al ruso para susurrarle:
-"solo lo hago para que converses con Rei, pero pagarás por esto…"- era primera vez en realidad que la veía frunciendo el ceño y pensó con ironía que Rei era incluso más femenino que ella.
No pudo conversar con él la tarde en que ellas fueron de compras para desgracia de Huan (y de Kai) pero al menos se había "formado una extraña amistad" entre ambas y para el momento de la fiesta la inglesa había halado a Huan lejos para presentarla con las mujeres de sociedad y así "dejar a los hombres conversar". La fiesta tenía toda clase de celebridades militares, políticas y mercaderes de Europa pero él solo podía concentrarse en la figura del chino que se distinguía entre la multitud con su hermoso qipao blanco y bordados dorados de un tigre.
Como si el chino pudiese leer sus pensamientos avanzó entre la multitud y fingiendo indiferencia se sentó algo alejado de Hiwatari, mas donde podían escucharse con claridad:
-"encuentro irónico que celebremos cuando la mitad de la población se ahoga en opio…"- fue Rei el primero en hablar, buscando una pipa y fumando levemente: Kai esperaba que no fuese la dichosa hierba. Quiso responder con una opinión seca pero la pregunta de Rei cambió a algo que no esperaba -"te ves terrible… ¿estás bien?"
Era cierto que llevaba días sin conciliar el sueño correctamente pero ¿realmente Rei podía notarlo? Por algún motivo se sintió más ligero pero no se atrevería a confesar o a proferir palabra alguna, solo quería que todas las personas de la habitación desapareciesen.
-"Hiwatari, me alegra mucho verle"
En especial él, Brooklyn Masefield que se había acercado para decir tan hipócrita frase.
-"espero ambos estén disfrutando de la fiesta…"
-"enormemente Masefield…"- mintió Rei, aún con su pipa larga entre sus dedos, la cual fue robada de su mano en una leve caricia propiciada por el inglés quien aspiró con lentitud.
Kai sentía deseos de golpearlo hasta matarlo.
-"¿no te parece demasiado suave?"- preguntó, devolviendo la pipa a su dueño original quien parecía entre sorprendido y nervioso: si aspiraba era una forma de beso indirecto pero no hacerlo era buscarse un problema. Aspiró con lentitud sin saber que decir ante la pregunta.
-"prefiero las cosas más sutiles"- dijo el chino con nerviosismo pero solo consiguió la mirada escéptica del inglés, quien le sonrió ampliamente y habló casi susurrando
-" tengo algo mucho más sublime que cualquier otra cosa, me lo tomaré a mal si no aceptas eso…"- hablo, luego miró a Hiwatari –"espero no te moleste que secuestre a tu cuñado unos minutos…"
Rei no había asentido pero al decir eso no podía ya decir que no, miró de reojo al ruso por unos segundos y luego a Masefield –"estaría encantado…"- dijo poniéndose de pie y siguiendo al pelirrojo.
La escena había hecho bullir de coraje al espectador, les observó marcharse esbozando una mueca hipócrita que no duró mucho puesto que en menos de diez minutos ya estaba a la caza del inglés. La mansión Masefield era un laberinto en todo sentido pero ya es bien sabido que el no desistía tan fácilmente y la sola idea de que estuviesen solos le hacía buscar como un lobo hambriento por cada pasillo. Finalmente dio con una puerta entreabierta y una conversación que hizo hervir aún más su sangre:
-"estás haciendo lo correcto… ¿no rechazarías una invitación mía o sí?"- sonrió con suficiencia –"es decir, todos somos hombres de negocios y yo, estoy a la cabeza…"- comentó mirándole –"todos podrían tener problemas, tus hermanas, Hiwatari…"
-"no quería esto…"- susurró mirando la pipa entre sus dedos, temblando indignado.
-"en pocos segundos…"- susurró Masefield acariciando las largas hebras negras –"... ¿no lo encuentras sublime, Kon?"- ensanchó una sonrisa en sus labios –"…no sentir ningún dolor…"
Rei quedo en silencio y dejo caer la larga pipa al suelo cansado, Masefield rió un poco y la recogió –"tampoco la desperdicies…" –dijo abriendo los botones del qipao del chino –"aunque, tenemos más, es cierto…"- y llevó sus labios al cuello.
-"estoy cansado…" musitó con cuidado sintiendo el cuerpo pesado y un estado de relajación terrible, sin hacer nada al notar como su cuerpo era inclinado en las sábanas de seda.
-"creo que es más bien, estar relajado…"- tocó la punta de su nariz y abrió más el cuello de la camisa revelando la apiñonada piel.
Kai escuchó. Odiaba a Masefield, lo odiaba como a nadie por cómo se atrevía a tocar a Rei, ¡su Rei! No esperó más y decidió interrumpir su pequeño "jueguito". Entró a la habitación y se apoyó del marco de la puerta, cruzado de brazos (aunque quería lanzársele encima y matarlo)
-" quién iba a pensar que tu Masefield, ibas a tener esta clase de fetiches…"- escupió sus palabras con odio impregnado pero debía mostrarse firme e impasible.
Brooklyn no pudo evitar sorprenderse incluso temblar un poco al escucharle –"Hiwatari…"- dijo con una mezcla de nerviosismo y terror pero regreso a la brevedad a su sonrisa confiada, dejando el cuerpo de Rei en la cama, meditabundo: no comprendiendo lo que sucedía.
-"no tiene nada de malo…"- explicó el inglés, acomodando su pantalón –"muchos de los hombres allí abajo han compartido lecho con otro hombre es sublime…" –miro de reojo a Rei –"además, creo que puedo contar con la discreción de ambos siendo que…"somos familia"- y sonrió entre cínico e hipócrita.
Su sangre habría de estar negra porque destilaba odio puro–"creo que esa discreción sería creíble si ambas partes estuvieran en sus cinco sentidos"- dijo observando a Rei, era obvio que estaba bajo efectos de una droga. Kon estúpido. –"¿no lo crees así Masefield?"
-"bueno…"- comenzó Masefield acariciando el rostro de Rei –"el chino es algo tímido pero estoy seguro que está bastante…desinhibido, con eso"- y con deleite volvió a enredar sus huesudos dedos en los hilos de seda negra –"estoy seguro que es bastante comprensivo y complaciente…"
-"creo que sería muchas cosas menos desinhibido…"- dijo observando con repudio esos dedos –"si es tan complaciente, ¿por qué no ha dicho nada desde que llegue?
-"es normal la primera vez que se consume el opio"- dijo sin ver a Hiwatari –"tú estás casado con su hermana, Hiwatari. Ambos son increíblemente parecidos ¿no encuentras tentador tener a Kon?"- comentó quizás distraído.
Kai no tuvo que pensar, siempre ha sido tentador tenerlo pero no confesaría tal cosa –"deberías hacer eso cuando esté plenamente consciente"- aunque no sabía ni como mantenía el autocontrol. –"te sería más placentero tenerlo en un momento lúcido que tenerlo cuando esta inmóvil como un cadáver…pero"- fijo sus orbes rojas sobre Masefield –"seguramente tu lo disfrutas así porque sabes que de otra forma el no te desearía" –terció con desprecio.
-"creo que tu y Kon son más parecidos de lo que creí"- dijo divertido y le miró de reojo –"algo aburridos, no se atreverían a probar cosas nuevas a menos que les incentiven a eso"- acercó su rostro al del chino –"además, el no está como un cadáver simplemente está muy relajado ¿no es verdad?" -preguntó en un susurro.
Rei le miró distante y entrecerró sus ojos un poco, no es que entendiese o importase lo que ellos hablaban, pero distinguía una voz demasiado bien –"¿Kai?"- fue todo cuanto dijo y solo para los oídos del inglés, causando que sus ojos se abriesen un poco, perspicaces.
-"encuentro curioso que tú seas la primera persona a la que el llame"- musitó con cuidado Masefield.
-"¿a qué te refieres?" – Preguntó sorprendido
-"Que Rei…"- susurró el pelirrojo, sobre los labios del chino –"dice es tu nombre…"- le acarició el pecho y estuvo atento a esos pozos dorados quizás algo opacos al tener las pupilas tan dilatadas y escuchó lo que esperaba:
-"sé gentil solo por esta vez, Kai"- susurró vago, de nuevo el otro no escuchó y Masefield solo pudo atinar a carcajear maravillado.
-"¡ya entiendo!… ¡claro!, era tan obvio…"- dijo riendo –"tú y él, por supuesto"
Hiwatari dio un paso más al frente, cerrando los puños y quizás si se le quiere algo avergonzado –"según tú, ¿qué es tan obvio?".
-"tu y Rei"- suspiró aún acariciándole como si fuese un gatito -"tú has copulado con él pero al ambos tener esa actitud estoica y moralista era imposible pensar tal cosa..."- rió otro poco -"son excelentes..."- le miro de reojo -"bueno, ¿te molestaría si tomo a tu amante prestado, Hiwatari?"
Esa fue la gota que derramó el vaso, de pasos agigantados se precipitó a Masefield y le tomó por el cuello –"en primer lugar, eso no te interesa…"- le miró como si fuese a clavarle un puñal –"y en segunda, tu no lo vas a tomar…"
-"¿posesivo, Hiwatari?...sabes que no te convendría iniciar una pelea conmigo..." –dijo tranquilo el inglés con -"así que, suéltame... porque con o sin tu permiso tendré a Kon: estás en mi casa y bastaría con un poco de alboroto para que la policía se acercara, también podría terminar cualquier trato comercial con tu empresa, si quiero destruirte, lo haré"- y agregó sonriendo cínico –"dudo que Kon sea más importante que tus empresas…"
-"a ti no te conviene tomarlo"- bufó molesto y le soltó pero su mirada no remitió –"¿qué les dirás?, ¿qué te interrumpí tomando a tu cuñado?, piénsalo, ¿qué dirá tu hermana, tu familia, el resto de la gente?, puedes intentar destruirme Masefield pero ten la seguridad que te haré lo mismo"
Rei escuchó de forma vaga e intentó hacer acopio de las neuronas que funcionaban, aunque estuviesen en otro plano –"pueden compartirme"- sugirió en voz baja, pero ambos alcanzaron a escuchar eso.
Masefield abrió los ojos maravillado –"una idea esplendida"- dijo y se inclinó para acariciar su cabello de cuenta nueva –"kitten"- tanta era su afición enfermiza que hasta apodo tenía para él –"al parecer estás más acostumbrado a esa maravillosa sensación"
Kai iba a golpearlo de cuenta nueva y luego a Kon pero se escuchó un golpeteo suave en la puerta y la voz de Gardland llegó a sus oídos:-"Brooklyn, McGregor te busca…"
Kai se giró un poco y se sorprendió de que la escena fuese tratada con tanta naturalidad. Brooklyn por su parte parecía algo irritado –"¿no podría ser luego?…"
-"sabes cómo son los escoceses, empieza a quejarse y podría ser problemático" –hablo con calma a lo que Masefield asintió y chasqueó la lengua en desagrado.
-"al parecer tendremos que posponerlo, caballeros"- dijo arreglando su ropa sin mirarlos si quiera –"podremos retomar esta conversación después…"- dijo caminando fuera de la habitación –"no te diviertas demasiado con Kon, Hiwatari"- comentó divertido antes de desaparecer de su vista.
Si las miradas mataran la de Kai lo habría hecho y revivido solo para matarle nuevamente de una forma más cruel y repetido el proceso hasta la eternidad. Salió de sus pensamientos y se volvió al chino, sin su qipao y torso apiñado expuesto, por un momento se le cruzó la idea de tomarlo en ese lugar por lo que acarició con la yema de sus dedos su torso desnudo pero se detuvo de golpe y negó con la cabeza.
Masefield le había tocado antes y no pudo evitar fruncir el ceño. Rei reparó en eso vagamente:
-"¿Kai?"- le llamo con voz baja
-"imbécil"- fue todo cuanto pudo decir ante el coraje acumulado en su pecho como una roca
-"es irónico que haya consumido opio…"- susurró, hasta parecía divertido con el asunto con esa mirada perdida.
-"¡es estúpido que lo hayas consumido y más estúpido que lo hayas hecho con ese imbécil cerca!"- le reprendió pero Rei solo asintió con lentitud.
-"si no lo hacía, habría sido un problema"
-"¿y qué crees que habría sucedido aquí?"-
-"no lo sé"- parpadeó como si no entendiese la pregunta –"no es que importe mucho"- Se encontraba demasiado relajado como cuando se está bajo la sombra de un árbol en un caluroso día de verano; no quería moverse de ese sitio y no importa más que el sonido de las cigarras a lo lejos.
Pero Hiwatari obviaba sus sentimientos de paz y bufó irritado –"si no te importa es que eres aún más imbécil, debí dejar que te tomara"- dicho esto hizo ademan de irse pero una frase de Rei le detuvo por completo.
-"lo hará si lo quiere, ¿no es así?"
-"cierto"- terció –"espero disfrutes mucho tomando opio y dejando que te tome a su antojo"- no supo cómo logró decir eso, siendo que la sola idea de alejarlo le enloquecía.
-"tu ya no me tocas igual" –repuso con calma el chino –"ya no somos nada…"
-"¡¿y preferirías que él lo hiciera?"- preguntó colérico.
-"no"- se quedo unos segundos en silencio como si le costase hablar –"no lo sé, me gusta que me toques"
-"eso no lo decías hace seis meses Kon"
-"hm"- asintió meditabundo y entrecerrando los ojos pero encarándole como si fuese a hacer la revelación de su vida –"siempre miento…"- comenzó y con su mirada perdida afirmó aún más ese hecho –"No sé si estoy diciendo la verdad ahora"- abrió los ojos como si se hubiese dado cuenta de algo aterrador –"¿tu recuerdas cuando decía la verdad?"- y extendió su mano como queriendo tocarle para que encarara su confesión pero al tener la vista tan desfasada esta solo dio con el aire.
El corazón de Hiwatari, si es que tenía, dio un vuelco con ese gesto por lo que se sentó a su lado y permitió que tomase su mano.
-"yo no lo recuerdo…"- susurró el chino –"¿para algo servía decir la verdad?"
-"no sé si lo que dices es verdad"- respondió –"pero estás drogado, Rei"
-"¿lo estoy?"- dijo casi sorprendido y asintió, recordó entonces toda la escena anterior –"ya, pero no me duele nada…"
-"lo estás"- Kai acarició su mejilla –"demasiado…"
Un escalofrío recorrió la espalda de Rei pues estaba hipersensible y esa caricia le había arrancado una sonrisa –"puedes tomarme"- se tambaleó con torpeza ante él –"puedes tomarme muchas veces…"- continuó disfrutando de su deliciosa indiferencia: no sentía su pecho hundido en pena –"estoy bien…"
Los ojos escarlata se abrieron de sobremanera, la idea era tentadora pero se contuvo –"no"- cerró los ojos entonces y se apartó un poco de él.
-"¿por qué no?" –Preguntó el chino sorprendido –"¿es porque te diste cuenta que soy asqueroso y no me deseas?"
-"estás drogado, no sabes lo que dices…"- cerró sus puños -"lo hago, te deseo pero no lo haré"
-"yo te tome drogado"- alego el chino y una sonrisa divertida y quizás nostálgica cruzó sus labios –"pensaba: "Kai es mío, mío"- dijo más para sí –"si hago que beba el té muchas, muchas veces será un adicto a mi"- unas lágrimas cruzaron sus mejillas pero se tapó el rostro –"un adicto a mi…"
Kai se desesperó un poco pero no dijo nada, simplemente comenzó a arreglar su ropa porque dudaba que en ese estado pudiese hacer algo -"será mejor que te vistas" -
Rei no dijo nada hasta pasado unos minutos.
-"¿qué somos Kai?"- preguntó mirándole con curiosidad al ver que le vestía como un niño –"¿alguna vez fuimos amigos?"
-"lo fui"- pero fijó su vista en otra dirección, Rei a pesar de su estado interpretó eso y guardó silencio.
-"nunca fuimos nada…"
Hiwatari no pudo negar esa frase, era un niño además. Durante la infancia se hacen muchas cosas ridículas por lo que para él era imposible precisar si alguna vez fueron "algo", negó con la cabeza y trató de obviar esos pensamientos.
-"será mejor que te lleve a casa"- dijo cambiando el asunto y porque presumía que si lo llevaba a casa en ese instante podría zafarlo de las garras de Masefield, a pesar de la estupidez del chino le seguía desagradando el hecho de que alguien más lo tocara.
Cargó a Rei entre sus brazos sintiendo un extraño deja vú y salió al jardín en el área más alejada que pudo conseguir para estar lejos de la vista de los demás invitados, suponía además que el aire fresco le sentaría mejor a su estado. Rei no decía nada, al menos nada importante y lo único que había hecho es proferir un casto beso en la mejilla de Kai antes de dejarlo en una banca.
-"espera aquí, buscaré al cochero, no hagas nada estúpido…"- reparó antes de alejarse
Rei sonrió divertido, en realidad siempre había hecho cosas estúpidas, miró al cielo y pensó que esa noche las estrellas se veían muy hermosas y se entretuvo mirándolas sin pensar en nada más.
