YAY soy una troll! después de pasar tanto tiempo sin actualizar revivo con un capítulo un tanto más corto que los demás..:).

Es corto no porque no tenga las cosas escritas, (que honestamente me pasa porque como siempre no sé como terminar mis fics), si no porque me pareció prudente cortarlo (ya verán pork, soy toda una troll) :) en fin, espero lo disfruten.

Mis vacaciones comienzan a partir del martes, de allí procuraré ponerme al día con los fics pero advierto que estaré muy lenta de cualquier forma pues estoy ocupada trabajando en un manga original que empezaré a publicar en Smacjeeves. ¡lo siento! me gusta dibujar más que escribir, no me maten.

Cuando termine flor dorada (que para fortuna de la humanidad y la escritora se acerca al final) iré por juego de San valentín..

Disclamer: beyblade yada yada. no es mio.

Dedicatoria: ya sabes que te quiero Noda. A todos los que leen, sé que la historia es pesada les agradezco mucho que hayan llegado hasta esta parte.


~Datura~

La pesadez en su pecho era más insoportable que tener un puñal clavado en la espalda, el aire le faltaba y su frente sudaba frío, el merecido descanso que esperaba nunca llegó para él y esa fue una de las más terribles noches en los últimos meses. Se levantó con torpeza hasta la ventana, Hong Kong estaba cubierta en una neblina aterradora y el cielo estaba tan gris como su humor con relámpagos arremetiendo en los nubarrones.

Pensó distraído que si Rei pensaba tomar un barco para huir de todo realmente ese era un mal día, obviamente una tormenta alcanzaría cualquier navío que intentase zarpar. Negó con la cabeza intentando alejar esa idea y prosiguió a alistarse para desayunar.

Huan desayunaba en silencio y simplemente le miró de reojo entre analizándole y reprochándole, Hiwatari se dedicó, como siempre, a ignorar las miradas de su esposa pues no tenía tiempo para semejantes tonterías, forzándose a sí mismo en deglutir sus alimentos una vez terminado se puso de pie y caminó a la salida.

Huan le siguió –"no tienes trabajo hoy"- comentó mirándole –"¿a dónde te diriges?"

Kai prácticamente se detuvo en seco y reparó que ciertamente ese día podía dedicarse a estar en casa, pero allí estaba vestido y dispuesto a pedirle al cochero que lo llevase… ¿a dónde?

Se sorprendió por sus ansias de llegar a la residencia nueva de Kon, quería ver a Rei, no, quería comprobar que ciertamente el no iría a ningún lado y esa expresión fue como un libro abierto para Huan que simplemente sonrió y giró la vista:

-"ya había pedido al cochero que te esperase"

Los ojos rojos se ampliaron aún más y luego cerraron en un silencioso agradecimiento que nunca proferiría a esa mujer pero que debía admitir que su instinto casi sobrehumano era un aliado valioso. Salió de la residencia y acunó en su abrigo antes de subir a la carroza y pedir ser llevado a su destino.

Dio pasos lentos hasta que su cuerpo golpeoó de espaldas contra la mesa, mirándole entre asqueado y asustado, sus manos temblorosas se pasearon por el mantel bordado en oro mientras que su cintura era rodeada por las amplias manos de su acompañante y su nariz se paseaba con presura por su cuello consiguiendo que arqueara su cuerpo intentando alejarse.

-"crisantemo y flor dorada"- profirió Masefield con voz suave –"¿cómo es qué tienes el aroma de una planta de mi país, querido Kon?"

La verdad, Rei ignoraba cómo es que luego de casi cuatro años de haberse acercado a ese maldito veneno aún tenía ese aroma impregnado ¿o quizás era solo una impresión? Obvió esos pensamientos apenas sintió los labios de Masefield recorriéndole.

-"eres hermoso…"

esa frase le sonó tan antinatural para el que curvó sus labios en una mueca de asco y sus manos se movieron más presurosas por el mantel hasta dar exactamente con lo que estaba buscando –"¿eso crees?"- preguntó forzado

-"mi hermana estará fuera todo el día, podremos disfrutarnos apropiadamente"- desabotonó con cuidado el cuello de su camisa

-"oh"- susurró Kon con lentitud aunque áspero –"disfrutaré haciéndote muchas cosas, Masefield"

La sonrisa del inglés se ensanchó triunfante y levantó su vista hasta el rostro de Rei, sorprendido de que su expresión podía leerse de muchas maneras mas excitación y dicha no era ninguna de ellas, en perplejidad abrió sus labios pero antes de pronunciar palabra Kon había golpeado su rostro con uno de los pequeños candelabros de plata que adornaban el comedor.

Llenando parte del piso de sangre e inundando su visión en un torrente escarlata, tomó la muñeca de Kon con brusquedad pero de nuevo vino otro golpe que le dejó en el suelo aturdido.

Rei tiró el candelabro y corrió a la salida, empujando unos cuantos sirvientes de por medio, en su persecución escuchó la voz de Masefield profiriendo alaridos de dolor y demandando que él fuese detenido pero nada podía frenarlo en ese momento, abrió la puerta a la calle de la ciudad, pronto llovería pero no le importo solo tenía que correr.

****
La carroza se detuvo con lentitud y sus ojos no podían despegarse de la puerta abierta de par en par sin que ningún sirviente estuviese esperando a un invitado, su corazón dio una especie de vuelco y se bajó presuroso para caminar hasta el umbral donde, de todas las cosas desagradables en el mundo tenía que ser Masefield quien le recibiese, aunque con una herida que había roto su nariz y labio y que desfiguraba su rostro en una imagen que no traía buenos recuerdos, sobre todo si el susodicho se colgaba de su impecable camisa blanca manchándola de sangre.

-"¡tu!" gritó con despreció encarándole, la expresión de Kai no sabía si encajarse en el terror o en el asco-"¡tu lo estás escondiendo!, ¿no es así Hiwatari?"- gritó el inglés con toda la rabia que cabía en sus pulmones como una bestia–"¡dime dónde está el maldito de Kon!"

Reaccionó entonces, ¿Rei no estaba?, ¿realmente había decidido alejarse de él? Tomó a Maseefield del cuello de la camisa –"No sé de qué demonios estás hablando, yo no tengo a Kon" – dijo siseando con rabia –"¿qué fue lo que le hiciste Masefield?"

Brooklyn terció una sonrisa –"¿yo? ¡Nada que tu probablemente no le has hecho con anterioridad!"- dijo con desprecio –"pero cuando lo encuentre procuraré que se pudra en prisión ese…"- buscó soltarse del agarre de Kai, fuera de sí –"¡si no lo estás escondiendo seguro buscara refugio en tu residencia!" –sonrió cínico –"y te pagara como una prostituta ¿no Hiwatari?"- le miró sombrío -"imagínate cuando toda la sociedad se entere que tú te acuestas con un hombre y además un demente que intentó matarme!" –aunque el único demente parecía ser Masefield

Hiwatari tenía ganas de borrar la sonrisa de Masefield de un golpe pero supo contenerse (al parecer su autocontrol era mucho mejor de lo que se pensaría) y simplemente empujó al inglés lejos de sí, haciéndole caer al suelo –"el no me buscará…"- dijo con amargura, pues tras esa noche Rei no dependería de él en lo absoluto –"crea todas las historias que quieras Masefield, nadie va a creerte…"- se giró, acomodando su abrigo un poco pues hacía más frío de lo normal –"y sabes que aunque lo hagas, puedo destruirte…"- dio pasos lejos de él

-"¡no creas que soy estúpido! ¡haré que toda la policía le busque y sé que le encontrarán en tu lecho!" –dijo levantándose –"¡ambos me pagarán por esto!"- dijo señalando su rostro ensangrentado.

-"haz lo que quieras…"- prosiguió a ignorar su demencia y su gritería mientras se encaminaba con prisa a su carruaje y ordenaba al cochero que lo llevará…nuevamente no sabía a dónde ¿por qué Rei le hacia actuar como un demente?

Los gritos de Masefield no le dejaban pensar con claridad y se sorprendió a sí mismo al notar que sus manos temblaban ¿dónde estaría Rei? ¿su antigua residencia? No, demasiado obvio ¿la montaña? No, eso sería ridículo, salir de Hong Kong a pie le tomaría demasiado y el odiaba cabalgar (ambos lo odiaban, una de las pocas cosas que tenían en común).

Un trueno interrumpió sus pensamientos y la primera gota cayó sobre su nariz, habría una tormenta como sospechó esa mañana y si un barco zarp… ¡recordó entonces!

-"¡llévame al puerto!" ordenó al cochero, cerrando la puerta de un portazo, asomó su rostro por la ventanilla solo para escuchar a Masefield afirmando por milésima vez

-"cuando lo encuentre lo enviaré a prisión ¡no podrás ocultarlo Hiwatari!"

A un demonio con eso, si lo encontraba realmente iba a tener ganas de encerrarle pues vaya que Kon era escurridizo. Cada segundo el vehículo le llenaban de sentimientos que preferiría tirar al océano y como si no bastará el viaje comenzaba tornarse lento, ridículamente lento, pues los transeúntes estaban demasiados agitados para su gusto.

Se detuvo. ¿Por qué demonios se había detenido? Recordatorio: Despedir a su cochero luego de encontrar a Rei. Se asomó por la ventana y notó entonces lo terrible e inevitable en un clima como aquel; dos carrozas habían colapsado pues los rayos asustaban a los caballos y ahora un millón de barriles se habían esparcido por todas las calles de Hong Kong.

-"podríamos intentar tomar el camino largo…"

Hiwatari tenía deseos de matar a los dueños de los otros carruajes o a su cochero, solo por estar más cerca y sugerir estupideces, le miró desde la ventanilla "prepara un caballo para mí"

-"¿señor Hiwatari?"

-"pasaré entre las dos carrozas ¿qué esperas? ¡Hazlo ya!"

El pobre hombre casi se precipita boca abajo contra al pavimento y corrió a cumplir la orden, quitando las riendas que mantenían a uno de los animales unido a la carroza. Kai descendió del vehículo acomodando sus guantes.

Miró al caballo y suspiró vacilante mas no duró mucho su indecisión pues prefería sobreponerse a su ridícula fobia a dejar que Rei se marchara, en realidad, por sobre su cadáver el chino se iría, tomó las riendas y espoleó el caballo y cabalgo hasta el puerto a toda prisa al tiempo que la lluvia empeoraba.

-"dime por favor que zarparemos…" –musitó Rei en la oscuridad

-"supongo pero es algo arriesgado…" –intentó explicar el joven capitán pero apenas arrojó tres palabras una bolsa de dinero había golpeado la mesa

-"no te pago para suponer Hai…"- dijo al final de la habitación Kon Shan, la hermana mayor del oriental que era más temida que una tormenta por su carácter fiero. Rei sonrió ilusionado y miró al capitán luego de que ella habló –"saca a mi hermano de este puerto, ya…"- exhaló una considerable cantidad de humo de sus labios pintados.

El capitán de ojos verdes tomó el dinero y asintió renuente, que zarpar en una tormenta podría sumarse a una de las tantas cosas que se contarán a sus nietos. Hizo una señal a Rei de que le siguiera y este no lo dudo ni por un segundo.

Por supuesto se giró, dio un abrazo a su hermana mayor de prominente busto –"gracias, Shan"

-"¡vete idiota!"- dijo la mayor empujándole levemente y sonriendo –"cuando escribas quiero escuchar que tuviste nietos…."- se giró entonces y le miró de reojo cómplice –"adoptados también se valen…"

Rei asintió levemente saliendo del lugar para seguir al capitán y asiéndose de un peludo manto para protegerse de la lluvía, la cual parecían ser millones de cubitos de hielo precipitándose sobre sus hombros. Subió al barco y miró el puerto de Hong Kong una última vez; era el único barco lo suficientemente loco (o bien pagado) como para zarpar.

Antes de caminar a la proa notó algo acercándose a una velocidad alarmante, ¿un caballo?, la lluvia y la neblina no le dejaban ver, entrecerró sus ojos y miró con atención como una mancha negra iba justo en su dirección.

La mancha negra era un corcel con un jinete que portaba una chaqueta de igual color, unos ropajes que conocía demasiado bien. Un trueno sonó en el ambiente y el resplandor le dejo ver con mayor claridad:

Era Kai.