Buenop, aquí está el otro cap de la flor dorada, esta como cortado al final porque se estaba tornando demasiado largo y soy un fail ajajajajajajaja.
A todas estas, me está costando un mundo escribir porque el Microsoft Word me está dando error apenas escribo tres líneas y ahora tengo que dedicarme a buscar otra versión crackeada o que sé yo. ¡estúpido programa!
Abundan! Abundan mis OC, lo sé. No me maten.
otra cosa, alguien me sugirió que rei debió patear a Brooklyn mas que golpearle con un candelabro. El problema en esta historia fundamentalmente es que agarre a rei kon y lo destruí (sin querer pero de allí llego mi culpa de que lo cambie tanto que "cree a Jing" que ya es un pj mio en otros fics) los ademanes de este Kon son demasiado femeninos para su propio bien, así que, por eso, me disculpo. Hasta yo considero que el Rei de Beyblade habría golpeado a Kai hasta molerlo a palos y en primera no hubiese podido ni violarlo.
Otra cosa, Laet-Lyre, había dejado un comentario de que Iván le había dado mucha pena, así que en realidad quise aclarar un poco sobre el (espero se entienda).
¡lo siento! Pero los amo muchísimo.
¡gracias por los comentarios!
y gracias noda!.
~Aloe~
"Mi muy querido Kon,
Me pesa no obtener respuesta de tus dos últimas cartas, si bien nuestro último encuentro podría catalogarse como inapropiado, el no saber de ti carcome cada centímetro de mi ser y esta carta es, otro intento de un desesperado por obtener ese divino elixir que le fue negado.
El ver tus lágrimas esa noche me hizo querer dejar todas las compañías, todas mis responsabilidades; mi herencia y fortuna Hiwatari, para correr hasta ti y sellar nuestros labios en un beso ¿de qué me serviría ser el hombre más rico de Rusia si no tengo entre mis brazos tu delicada figura? No podría compararte con ningún tesoro de china, del mundo siquiera.
Has de disculparme por estas líneas que bien sé, arrancan indignación y enojo de tus dorados ojos: es de mi conocimiento que jamás me perdonarías si dejo las responsabilidades que tengo en mis manos, respóndeme al menos o temo que mi cordura llegará a su límite y me veré forzado a partir a China con la esperanza de encontrarte..."
Se detuvo a la mitad de su lectura al escuchar que tocaban la puerta, acomodó su cabello con una cinta y aceptó el paso de su sirviente quien le sirvió el té de la tarde; un líquido de oro puro que humeaba sobre su taza de porcelana.
Se detuvo a la mitad de su lectura al escuchar que tocaban la puerta, acomodó su cabello con una cinta y aceptó el paso de su sirviente quien le sirvió el té de la tarde; un líquido de oro puro que humeaba sobre su taza de porcelana.
-"señor Kon, ¿hay algo más que pueda hacer por usted?"
El aludido negó con la cabeza y llevó sus labios a la taza, bebiendo con cuidado y disfrutando del dulce aroma de las hierbas inglesas: té de la flor dorada, una planta que casi extinta tenía propiedades casi mágicas pues…"
-"Padre…"- comentó una de sus hijas desde el marco de la puerta –"¿te encuentras bien?"- comentó caminando hacia él, tomando su muñeca y revisando su presión –"¿flor dorada? Sabes que si la tomas demasiado podría ser dañino…"
-"me trae buenos recuerdos este té…"- comentó distraído sin mirarla y luego suspirando –"¿ha despertado nuestro huésped?"- volvió a beber otro poco y buscó guardar las cartas que tenía tan celosamente guardadas
-"…sigues leyendo eso…"- suspiró su hija y tomó una de las cartas, adelantándose al pulso nervioso de su padre – "¿no te pesa?"
-"¿qué de tantas cosas, Zhu?"
-"que sean tan diferentes…"
-"el que hayas leído mis cartas, por ser una niña curiosa y…"- hizo una pausa, apoyándose en un bastón –"bastante insistente, no significa que supieses cómo era él…"- caminó un poco fuera de su habitación, llevando su bastón en una de sus manos y su pequeña taza en otra
-"parecía bastante romántico y soñador, lo suficiente para querer dejar su fortuna por ti"- la chica se acercó a su padre y quitó la pequeña taza de sus manos para llevarla en su lugar –"a pesar de ser dos hombres…"
-"teníamos nuestras vidas, ambos estábamos casados y en primer lugar nunca debió suceder nada de aquello, ningún miembro de su familia lo hubiese permitido y el huir, era ridículo pues el ya tenía un heredero…"- dijo Kon paseando sus ojos dorados por las paredes con cuadros; los fundadores de la compañía y sus hijos –"tenía que buscarle una madre…"
-"¿valió la pena?"
-"murió esa noche…"- susurró bajando el rostro –"…murió esa noche y fue mi culpa, de no haberle dicho que buscara una esposa jamás se habría precipitado de esa forma: encontrarse con una mujer una noche de invierno…"
-"ah sí… La chica con la cual se iba a encontrar murió ahorcada y encontrada culpable de los cargos ¿no es así?"
Kon guardo silencio y luego continuó caminando –"cuando supe de su muerte, me precipite a Rusia, en un acto desesperado…"
-"recuerdo que llevaste a Rei contigo, el tonto no dejaba de hablar del viaje…"- dejo que su padre bebiese otro poco -"¿y? ¿Era inocente? Me atrevo a decir que Huan y yo sí tenemos cerebro es gracias a ti, así que estoy segura que sabes del caso"
-"curiosa e insistente"- suspiró
-"soy tu hija, al fin y al cabo, es de familia no dejar a un lado ninguna idea…"
-" Aquella chica…" -prosiguió entonces- "ella había hablado con Iván antes de que le encontrarán muerto; quedaron en encontrarse en el hostal cerca de las estación de trenes a las nueve, donde el reservaría una habitación, buscaría a Kai y luego tomarían uno de los trenes a St. Petesburgo"
-"entonces, ella no le robó…"- concluyó –"pues le encontraron muerto en el Hostal…"
-"cuando ella fu a su encuentro, era Voltaire quien estaba y le apresaron, pues alegó que había sido ella quien le robó a su hijo…"- sonrió amargo y continuó en su camino –"tuve que hablarle desde su celda antes del ahorcamiento, levantar los cargos eran imposible"
-"…¿qué hacía Voltaire en el hostal en primer lugar? ¿Le siguió? Y si es así, el no mataría a su propio hijo ¿o sí?"
-"lo haría, Iván no solo amenazó con llevarse a Kai lejos de él, si no que había transferido una gran cantidad de dinero a mi nombre, para el momento los Hiwatari estaban quebrados, pues temía lo que podía hacer la mente retorcida de su padre. Voltaire tuvo que soportarme porque yo era su sustento y luego intentó dejarnos con la guerra de excusa pero Kai se negó a ello, por suerte"
-"¿llamas a eso suerte? Los ingleses tienen todo" sopesó Zhu pero se detuvo por un segundo –"si sabías que Voltaire era el culpable, ¿por qué continuaste tratándole?"
Kon extendió su mano al pomo de la puerta –"porque la custodia de lo más importante para Iván la tenía él y no quería dejarle en sus manos…"
-" Podrías haber usado el dinero para tenerle como tu custodio"
-"los abogados decían que, ya que Iván no había redactado dicho documento y ya que si se comprobaba nuestra relación yo también iría a la horca, aquella posibilidad parecía imposible"
-"pues fue todo en vano, porque es su viva imagen: un cretino de primera"
-"no"- dijo necio y abrió la puerta con cuidado antes de mirar a su hija –"el es la viva imagen de Iván, solo que no lo sabe o dejo de saberlo hace mucho…"- entró a la habitación y cerró tras de ti.
La habitación de Hiwatari estaba sumida en oscuridad salvo por una vela al lado de la mesa de noche. Los ojos rojos se entornaron lentamente en dirección a la puerta pues por un momento creyó que se trataría de Rei kon y no de su padre (aunque en realidad este era su viva imagen salvo que veinte años más viejo) quien arrastró una silla hasta estar a su lado en la cama, Ignoraba que podía querer el señor Kon con esta visita y en las sombras lo único curioso que pudo distinguir fue un sobre blanco en sus dedos y…
Su aroma.
Su cuerpo se estremeció un poco y aspiró con seguridad: el señor Kon, Renshu Kon, olía a flor dorada, la dichosa hierba causante de toda esta locura. Sin embargo este no reparó en su perplejidad y simplemente sonrió condescendiente:
-"¿cómo se encuentra hoy, joven Kai?"
-"mejor"- dijo seco, intentando disimular su incomodidad –"pero me gustaría recuperarme pronto"
-"debo decir que nunca apoyé a Rei en esta profesión, pero sus medicinas han resultado increíblemente útiles"- dijo tranquilamente –"estoy aliviado de su mejora"
Kai le escuchó en silencio y suspiró, pues su expectación con la entrada de ese hombre, era causada porque hacía casi cinco días que no veía a Rei y aquello no le agradaba en lo absoluto, empezando porque encontraba al sirviente que le atendía un incompetente.
-"Rei"- repitió casi como en trance –"¿dónde se encuentra?"- intentó no denotar demasiado interés
-"conversaba con sus hermanas sobre su huída"- agregó despacio y suspirando –"será mejor que me apresure a tratar los asuntos a los que he venido"- extendió entonces el pequeño sobre al ruso –"creo que esto está sobreentendido, pero, es momento de que pase a tus manos toda la compañía y te quedes con la poca fortuna que aún posee esta familia"
Kai apenas entendió lo que decía, solo pensaba en que tenía que recuperarse antes de que el chino se marchara pero su atención fue desviada al escuchar más atentamente al señor Kon.
-"los ingleses son los dueños de Hong Kong y los impuestos consumen a la nación"- continuó el chino –"con ello se disuelve el lado de los Kon y queda enteramente en tus manos"- los largos dedos del chino señalaron la nota en un ademan –"mis hijas y yo, también queremos irnos de Hong Kong y espero cuides de Huan"
Sería mentira decir que Kai no estaba perplejo y, por otro lado su corazón a anhelaba por escuchar "cuides de Rei", su mente sabía por supuesto que eso no era posible.
-"puedes olvidarte de esta compañía, o fundar otra si eso quieres…"- susurró con una suave sonrisa –"era lo que quería tu padre, al alcanzar esta edad dejaríamos todo a nuestros hijos. Rei lo rechazó por supuesto y no pretendo insistirle con ello, no más"
-"¿por qué me confía esto?"- no leyó los papeles, no sabía si era por el asombro o porqué quizás ¿no le interesaba?
-"eres como un hijo para mí y has cuidado de Huan y Rei estos años ¿o me equivoco?" – Se acomodó en su asiento –"Rei agregó además que te gustaría escuchar esto"
-"hmph"- solo eso pudo decir aunque estaba siendo hipócrita pues su mente solo tenía la frase "yo no llamaría, cuidar". Sus pensamientos eran difusos: era rico, más que antes. Podía mover la compañía a Rusia o Italia y evadir los impuestos ingleses a los chinos, podía triplicar sus ganancias pero ¿para qué? Se cuestionó.
-"puedo preguntarle algo?"- preguntó el ruso luego de su letargo, mirando de reojo a la viva imagen de Rei en unos veinte años –"su aroma, ¿es flor dorada?"
Una mueca surcó el rostro arrugado y asintió con lentitud mirándole extrañado –"es lo único beneficioso con los ingleses aquí, pues antes solía ser demasiado costosa, ¿cómo le conoces?"- los dedos de Renshu, siempre nerviosos se pasearon por su cabello; tenía los mismos gestos de Rei –"espero no sufras los mismos malestares que yo"
No podía dar detalles de cómo conocía dicha planta –"he escuchado de ella"- dijo mirando en otra dirección –"¿qué malestares tiene? Si puedo saber claro está.
-"problemas de presión arterial sería el término…"- dijo simplemente –"verás la flor dorada estimula el chi y le ayuda a fluir, aumentando el yan para equilibrarlo"- notó el rostro extrañado de Kai y rió levemente –"estimula el cuerpo, es como tomar un té negro muy milagroso"
Kai no entendía absolutamente nada –"¿solo para eso funciona?"- preguntó incrédulo –"¿qué pasa si se consume sin estar enfermo?"
-"pues, ya que el chi la necesita para fluir, puede pasar que el cuerpo la necesite porque no puede hacerlo por su cuenta, así que crearía adición"- dijo pensativo –"supongo, tomarla sin estar enfermo es como tomar tazas de café que actuaran a largo plazo"
-"¿solo eso?"
Renshu rió aun más ante el rostro inquisitivo de Kai –"Rei tenía esa misma expresión: siempre estudia de medicina occidental y olvida totalmente la medicina china"- suspiró –"hay rumores con la planta, afrodisiacos o sueños que muestran el futuro, mentiras"
Aún no podía salir de su asombro; Rei le había dado un estimulante para la presión arterial, todo lo que había creído empezaba a desmoronarse lentamente –"solo era eso…"- dijo más para sí
-"es curioso que ambos le conozcan…"-entrecerró sus ojos perceptivo pues las expresiones perplejidad en ambos eran demasiado curiosas como para ignorarlas
-"casualidad"- se defendió Kai
Renshu sonrió levemente y asintió –"debe ser"- fingió ignorancia y se puso de pie –"es mejor que le deje recuperarse, joven Hiwatari"- hizo ademan de salir de la habitación
-"antes de que se marche me gustaría pedirle algo"- le detuvo
Renshu se giró y le miró curioso, sin embargo los labios del ruso no profirieron palabra alguna, su idea de pedirle ver a Rei murió en su mente. –"no es nada, disculpe la interrupción"
-"entiendo…"- nuevamente se despidió, esta vez con una leve reverencia y tomando su bastón, cerrando la puerta tras de sí. La habitación volvió a sumirse en silencio y oscuridad
Para Kai resultaba imposible siquiera pasar saliva por su garganta, estaba mareado y confundido pues si la flor dorada solo alteraba de la misma forma que lo hace el té negro ¿por qué le deseó tanto? ¿Por qué tan fervientemente? Sintió deseos de vomitar y se removió en la cama.
Era claro, deseó a Rei por sus propios instintos y, le gustó, tanto que ahora era un adicto. Simple. Lo preocupante era la idea de que deseó a otro hombre sin ayuda de narcóticos. Suspiró y apagó la vela a su lado intentando conciliar el sueño.
La mañana no tardó en llegar y en molestar en sus ojos, además un ridículo canturreo se escuchaba: el estúpido sirviente limpiaba la habitación y la bandeja de desayuno estaba colocada a su lado.
-"buenos días señor Hiwatari"- saludó animosamente causando que su mal humor fuese en aumento, frunciendo el ceño simplemente tomó la bandeja y se dedicó a degustar su café en silencio.
-"el señor Rei dice que pronto podrá caminar, así que me pidió que le entregara esto"- tomó en sus manos gigantes y callosas un elegante bastón de ébano con detalles en oro –"es un bonito bastón ¿no lo cree?"- sonrió con su cara bobalicona y lo dejo a un lado pues debía preparar las medicinas y luego ayudarle a vestirse una vez terminara su desayuno –"espero el señorito Rei pueda escapar hoy ¡todos los sirvientes están tensos por eso!"
¿era hoy? Kai quedó en silencio
-"ah pero ustedes son cercanos, seguro ya sabía" –siguió hablando incoherencias, ahora retirando la bandeja de desayuno. Hiwatari por su parte apenas tuvo la oportunidad tomó el bastón e hizo intento de levantarse
-"¿estás seguro que es hoy?"- preguntó intentando mover su cintura como fuese pero sentía sus piernas pesadas como rocas
-"no debe esforzarse demasiado señor Hiwatari"- dijo el sirviente alarmado intentando hacerle desistir de la idea y sosteniéndole –"sí, es hoy, pero por favor permanezca en cama"
Por supuesto el altivo ruso retiró las asquerosas manos del sirviente y se puso de pie con torpeza pero su espalda le dolía: le dolía como si su columna hubiese sido rechazada por cuchillos –"puedo hacerlo solo…"- insistió jadeando levemente del dolor –"¿a qué hora saldrá?"- dio un paso ante los ojos perplejos del robusto asiático
-"esta…noche"- insistió en sostenerle para ayudarle pero Kai volvió a quitarle sus manos
-"¡dije que puedo hacerlo!" –insistió testarudo y frustrado pues tenía que moverse para esa misma noche. Dio otro paso pero esta vez solo cayó al suelo, maldiciendo para sus adentros y mirando al sirviente: emitiendo la orden muda de que no quería que le ayudase.
El pobre hombre, que no sabía qué hacer en este caso optó por lo más sensato: corrió a buscar al amo Rei, quien probablemente sabría calmarle.
El oriental se encontraba recogiendo sus cosas y entregando un delicado paquete en seda a una de las empleadas, dicho paquete era cabello, su cabello, y esperaba fuese usado en alguna peluca (una muy costosa) y el dinero repartido entre los sirvientes. La llamada de auxilio del otro no le sorprendió en lo absoluto, sabía que Kai haría un acto por el estilo a la primera oportunidad así que simplemente fue a la habitación donde encontró a un testarudo ruso en el suelo.
-"Garou, cárgale y déjale en la cama"- dijo Rei remangando su traje y preparando nuevamente una jeringa y la pequeña cuchilla, ignorando la mirada perpleja de Kai ante su nuevo cambio de imagen
-"¡no quiero recostarme!" exclamó necio una vez que Garou intentó tocarle y buscó, en vano, levantarse por su cuenta
-"Kai, quédate quieto ¿o es que quieres quedar inválido?"- El chino se inclinó entonces hacia él, pasando una de sus manos detrás de sus rodillas e intentó cargarle por su cuenta aunque algo torpe –"ya está…."- dijo cansado –"buscaré morfina…"- se giró y tomó los implementos
-"no la necesito…" –hizo ademan de levantarse pero Rei indicó con la cabeza a Garou que usara su fuerza de oso y le sostuviese contra la cama –"con esto dormirás…"- hizo la pequeña cortada en su brazo a pesar de los movimientos erráticos del ruso –"tienes que quedarte quieto o no mejorarás…"
-"no lo necesito…"- dijo amenazante –"si me tengo que quedar quieto, lo haré, pero no vas a administrarme eso"- dijo señalando la jeringa ante la mirada de un cansado Rei que simplemente suspiró
-"Garou, por favor déjanos solos…"
El robusto sirviente asintió y salió dando una reverencia, mientras Rei dejaba sus implementos a un lado y buscaba limpiar la pequeña cortada que había hecho, en esa cercanía notó que a pesar del cabello corto aún desprendía su delicioso aroma a flores, bosque y flor dorada.
-"hable con tu padre antes y su aroma…"
-"supuse que sacarías el tema…"- dijo Rei indiferente ahora acomodando sus almohadas –"cometí un error, la flor dorada no es un afrodisíaco, ¿algo más?"
-"¿desde cuándo lo sabías?"
-"poco menos de una semana…"- dijo Rei que con sus dedos intentaba realizar su gesto nervioso de enredarlos en su cabello
Kai le observó realizando ese ademan casi hipnotizado –"tu cabello se ve extraño"- dijo cambiando el tema –"te sienta mejor largo…"
Rei miró en otra dirección con el ceño fruncido, mas indignado que otra cosa por ese comentario –"tengo que esconderme, así no me reconocerán"
-"te irás hoy ¿no es así?"
Rei no respondió, simplemente hizo ademán de alejarse pero Kai le detuvo diciéndole –"no voy a detenerte…"
-"es lo más lógico, después de lo que hablamos…" –dijo cruzado de brazos mirándole algo frio –"¿eso es todo? Debo irme"
-"¿por qué esta noche?"- insistió
-"porque los Masefield darán una fiesta hoy y toda la ciudad tendrá su atención más enfocada en eso" –reviró sus ojos dorados –"¿puedo irme?"
-"¿podrías acercarte antes de hacerlo?"- dijo mirándole casi en súplica aunque su tono siempre era orgulloso y seguro, Rei le miró de vuelta sopesando su petición, terminó aceptando y sentándose a su lado en la cama. Kai había extendido sus manos al ahora corto cabello de Rei con nostalgia, no podía creer lo mucho que extrañaba las largas hebras azabache –"es demasiado corto"
Rei contuvo dos lágrimas y quitó su mano de golpe, mirándole con desprecio –"cretino…"- siseó –"nunca te gusto nada de mí en especial mi apariencia femenina…"- hizo ademan de separarse- "considerabas mi apariencia asquerosa…tu cara lo decía"
-"mentí…"- Kai se apresuró en tomar su muñeca –"en verdad me gustaba…"
-"no creas que este nuevo acto de amabilidad hará que me quede Hiwatari"- dijo reticente Rei, sin mirarle aunque no forcejaba
-"aunque no me creas es lo que en verdad pienso…"
-"Kai…"- El chino tomo aire y suavizó su expresión solo para girar su rostro y mirarle con seriedad –"estás enfermo"
-"me siento enfermo por tu culpa, no significa que lo esté…"- se defendió frunciendo el ceño, ahora soltando la muñeca de Kon, mas este no se marchó
-"no, de verdad estás desequilibrado…"- dijo Rei asintiendo con toda la seguridad del mundo –"me dices que no estarías conmigo y ahora buscas desesperadamente mi atención…"
-"¡fue solo un comentario!"- alegó arisco en su defensa –"y ya te he dicho que no te detendría"
-"no me detendrías porque no puedes caminar pero bien si pudieras encerrarme en un sótano lo harías…"- Rei se acomodó en su asiento –"no hay lugar para nosotros en Hong Kong y yo ya te he dicho que no quiero quedarme"- agregó luego de una breve pausa –"además, ya tienes todo lo que podrías desear: eres inmensamente rico"
El heredero Hiwatari no sabía si sentirse alegre por eso.
-"es lo que siempre quisiste, ser rico e importante…"
-"sé lo que quería…"- le interrumpió –"y lo que quisiera…"
-"pues recuerda mandar a pedir una cama hecha en oro"
-"preferiría caminar pronto…"
-"si te quedas quieto caminarás pronto"- suspiró Rei, volviendo a acomodar su corto cabello con sus dedos –"siempre has tenido buen espíritu así que no tardarás…"
-"el buen espíritu no me sirve ahora…"- continuó mirándole y sus dedos se levantaron un poco en ademan de querer tocar el rostro de porcelana, sin embargo se detuvo por temor a que este se marchara y no quería de ninguna forma arruinar el momento. El chino notó aquello así que sostuvo la mano áspera del otro y la colocó en su propio rostro
-"es lo que decidimos, no volveremos a vernos…"- dijo cerrando sus ojos
-"decidiste irte"- dijo ahora rozando la mano del chino –"y no puedo detenerte"- dijo amargo cerrando sus puños
-"te ofrecí huir…"
-"no es tan simple"
-"no es simple para ti, que solo vives de tu dinero…"- se separó entonces –"como si eso te hiciese más feliz"- buscó caminar a la mesa con implementos para recogerlos o solo por distracción.
-"me detestas de igual forma…"
-"te odio en la misma medida que te amo… ¿no es igual para ti?"- le miró de reojo con el ceño fruncido –"no importa, debo dejar estos sentimentalismos y tu de distraerme…" –tomo aire –"me iré…¡y tú serás feliz con todo tu maldito dinero! ¡El hombre más rico en Rusia!"- dijo con desprecio y lágrimas contenidas –"pero puedo jurarte que aunque lo seas, nadie, repito, nadie va a quererte"
Le escuchó con atención y suspiró –"eso no es importante…"- bajo el rostro –"lo importante es el poder y…"
Antes de terminar Rei había proferido en un puñetazo en su rostro y al estar prácticamente minusválido las posibilidades para su defensa eran nulas. Se hizo silencio pues estaba perplejo
-"un día"- musitó Rei con cuidado –"te darás cuenta de que no es así"
-"no lo haré, es la verdad…"- dijo necio mirándole indignado con una mano en su rostro enrojecido–"¡sin eso terminas solo y muerto en un callejón! ¡Si confías en los demás te traicionan, Kon! ¡Con eso es suficiente para que te engañen y te quiten todo" –dijo fuera de sí
Rei le miró con tristeza, se sentó a su lado de cuenta nueva –"¿eso es todo?"
Hiwatari le miró perplejo, Rei extendió sus manos tomando su rostro –"¿tienes miedo de que te traicione?"- Kai no respondió por supuesto –"no puedes ser tan idiota…y no darte cuenta que estuve tres años a tu lado y nunca te hice daño…" –abrió más sus ojos- "¡durante toda mi vida he intentado que me mires! ¡he querido estar allí para ti! ¡no entiendo qué demonios te pasó!"- chilló Rei –"¡siempre he estado allí! ¡Las únicas veces que intente hacerte daño estaba tan enojado que simplemente quería que sintieras lo que yo!"
Rei lloró un poco intentando mantener la compostura –"¡te burlaste de mí, me violaste, me tuviste de esclavo durante tres años donde cada noche volvías a violarme, por tu culpa solo los dioses sabrán donde esta Mei, yo tuve que casarme con Alice por razones políticas que tú mismo creaste, y su hermano, Masefield, intentó violarme dos veces…"- tomó aire y continuó –" tomaste la mano de Huan y ni siquiera te agrada"- gritó finalmente-"¡maldita sea Kai! ¡Si quisiera matarte! ¡Si quisiera dejarte muerto en una jodida callejuela no te parece que con dejarte en el puerto hubiese bastado!"
Kai quería responder pero apenas y pudo abrir sus labios
-"¡hasta donde llega tu idiotez! ¡Si abrieses un poco los ojos te darías cuenta que el dinero a ti tampoco te llena! ¡Si te llenara no estarías constantemente persiguiéndome! ¡No tienes por demás ninguna afición en qué gastarlo!" – siguió gritándole –"¡porque los barcos que tanto te gustaban los dejaste de un lado!"
-"…basta"- intentó decirle pero Rei seguía sostenido su rostro y por demás gritándole y no entendía por qué, aquella conversación le desesperaba de sobremanera
-"¡eres un monstruo sin corazón!"- chilló -"que en lo único que piensa en subir en la escalera de poder pero realmente no tienes ninguna razón de hacerlo, lo haces porqué debes como… ¡un muerto en vida!"
-"¡haz silencio de una vez Kon!"
-"¡dame una buena razón por la que quieras ser tan rico y poderoso! ¡y quizás hasta deje de gritar! ¡si no, lo haré todo lo que guste! ¡Porque estoy harto de hacerte caso Kai! ¡harto!"- dijo histérico ahora halándole de la camisa –"¡reacciona o quedarás solo!"
-"¡jamás estaré solo! ¡Soy importante y…!"
-"¡Huan huirá esta misma noche!"
Hiwatari quedo en silencio.
